RIN NOHARA

¡Por fin era gennin! Estaba orgullosa de ella misma, quería ser una gran kunoichi de la rama médica, poder pelear para salvar y ayudar a sus compañeros y a su villa, y además poder curar a los heridos. Ese era su sueño y por fin empezaba a verlo con mayor claridad, cada vez más cercano.

Sus compañeros de equipo fueron, Kakashi Hatake el mejor joven de su promoción, un genio algo distante… y del que estaba enamorada.

Y luego estaba él, Obito Uchiha, era tan simpático y agradable. Siempre le veía por la aldea ayudando a personas mayores y necesitadas, con una sonrisa en el rostro, era tan amable que acabó siendo uno de sus mejores amigos.

Ella era una beta, y estaba segura que sus compañeros eran alfas. Obito se lo había dicho, incluso lo había visto en su forma animal. Una impresionante, elegante y poderosa pantera negra, en cuanto lo vio transformado no pudo evitar alargar la mano y acariciar ese tupido y corto pelaje azabache que brillaba con fuerza. En cuanto a Kakashi, no lo sabía… el peligris era un autentico misterio y muy cerrado, pero era tan impresionante que no dudaba en que sería un gran alfa algún día. Sabía que era un lobo gris, pues una vez lo consiguió ver cambiando antes que desapareciera veloz entre los árboles. Era un lobo majestuoso y quedó aun más encandilada con el Hatake, aunque este ignorara casi a todo el mundo.

Oh, y su maestro…era el ninja más genial y fuerte de toda la aldea, el famoso Rayo amarillo de Konoha, con él entrenaron muy duro para convertirse en grandes ninjas y mejoraron de forma increíblemente rápida, bueno… Obito era algo desastroso, pero yo sabía que mi amigo tenía un gran potencial, sólo que aun no había encontrado la manera de sacarle partido y mejorar. En lo que si era un crack Obito era en pelear con Kakashi, siempre buscando provocar al más pequeño, siempre intentando chincharle… la mayor parte de veces el Hatake le ignoraba, la restante, Obito mismo se humillaba al perder, como ya he dicho era un poco desastre a veces. Eso si, el entusiasmo lo tenía en grandes cantidades.

Y así fuimos creciendo como equipo, participando junto a nuestro maestro en entrenamientos y en misiones, subiendo de nivel en nuestra "carrera" ninja, habíamos pasado de grado y ahora éramos chunins, mis conocimientos médicos eran cada vez mayores, orgullosa era como me sentía de nuestros avances. Estábamos cumpliendo nuestros sueños, bueno… imagino que Kakashi también era feliz, era tan serio y poco conversador, era un chico muy misterioso, quizás eso era lo que más me gustaba de él. Creo que esa fue la época más feliz de mi vida, antes de que estallara la guerra y las cosas se empezaran a torcer.

Durante la guerra fueron necesarios todos los shinobis capacitados para pelear de la villa. Y nuestro equipo fue llamado a batalla, partimos junto a Minato sensei, parándonos en un punto del camino. Kakashi hacía poco fue nombrado jounin, una decisión que tomaron ambos Hokages de Konoha, si Minato y Hiruzen fungían los dos como kages, era algo que el Namikaze le pidió al Sandaime como medida preventiva, él tenía que estar peleando y era mejor que alguien estuviera en el despacho gestionando y protegiendo la aldea, mientras Minato se ocupaba del frente..

Y ahí estaban, Minato yendo a su propia misión que era el lugar más peligroso de la contienda, el frente. Y ellos, con Kakashi de capitán, a destruir el puente Kannabi, punto de paso de nuestros enemigos y sus suministros.

Durante esa misión fui secuestrada por ninjas de Iwagakure y torturada para que hablara, como ninja leal a Konoha no hablé. Sabía que moriría a manos de mis captores, pues me negaba a hablar siéndoles inútil a sus propósitos y además… Kakashi no me salvaría. Yo amaba a Kakashi, le idolatraba, pero sabía que él nunca dejaría de seguir las reglas para ir a salvar a un compañero. Y las reglas en éste caso primaban en el cumplimiento de la destrucción del puente Kannabi.

Ya me había resignado cuando mis dos compañeros aparecieron y me liberaron, el peligris herido de un ojo, pero ahora no era momento de ocuparme de su sanación. Miré a Obito eternamente agradecida, sabía que era cosa del Uchiha el que estuvieran ahí incumpliendo las ordenes, estaba asombrada de que Kakashi le hubiera hecho caso.

Salíamos de esa cueva que los shinobis de Iwagakure habían convertido en su base de operaciones en su misión de recopilar información de sus enemigos, o sea de Konoha. Pero… pasó el desastre. Una roca golpeo a Kakashi Hatake en su punto ciego y, Obito agarrándole de la ropa le tiró lejos de ese derrumbe. Cuando el polvo se aplomó… Esa imagen no me la podía sacar de la cabeza. Obito, mi amigo, tenía la mitad derecha de su cuerpo aplastada debajo de la roca. Kakashi intentó apartar ese gran escombro, pero era imposible. Yo intentaba sanar a Obito, pero me pidió que me detuviera.

–Rin… No noto nada en mi mitad derecha… es demasiado tarde para mi.

Lloré, y él con su mano libre me acarició la mejilla, mientras me sonreía.

–Quiero que hagas algo por mi –Le asentí– No le he dado nada a Kakashi, quiero que le des mi ojo izquierdo.

Abrí mis ojos y le iba a negar, y si venía alguien a salvarnos.

–Rin, hazlo. Kakashi será jounin pero sin mi gran ayuda esta más perdido… –Le bromee.

Ese día Kakashi ganó algo más que un ojo, pues empezó a cambiar y a valorar a sus compañeros o a los que apreciaba. Pero perdimos tanto…

El funeral de Obito fue tan triste, había mucha gente que apreciaba a Obito y ahí descubrimos que sus excusas para llegar tarde no eran inventadas, el pelinegro se dedicaba a ayudar a cuanta persona necesitada encontrara en su camino, aunque eso le suponía faltas y discusiones con sus compañeros. Obito Uchiha tenía un corazón bondadoso y noble, yo perdí a un grandísimo amigo y punto de apoyo. Desde ese momento, creo que el equipo Minato vio el mundo algo menos colorido y alegre.

Después de eso, con Kakashi nos volvimos más cercanos… todo lo cercano que me permitió el Hatake, que solía ser alguien distante y celoso de su intimidad. Descubrí que siempre había creído erróneamente que Kakashi Hatake era alfa, pero me reconoció que en realidad era omega. Fui prejuiciosa basándome en falsas creencias sobre la fragilidad de los omegas y su carácter más sumiso y cercano para con los demás. Como podía haber juzgado un género por falsas creencias. Si el más grande shinobi de todos los tiempos nos había demostrado que la capacidad y el poder no definían una condición, ni restringían el pertenecer a cierto género por encima de los otros. Obito mismo había sido una excepción a lo que todos creían que debía ser un alfa. Él aunque belicoso y dado a la provocación ante según que momentos, era alguien muy dulce y amable, dispuesto a ayudar a cualquiera por encima de sus propias necesidades.

Que equivocada estaba ante mis dos compañeros, me disculpé con Obito ante su tumba, mientras le contaba como lo echaba de menos y como resultaban los días. Kakashi también iba a visitar su tumba y se que también "hablaba" con el Uchiha.

Tiempo después me volvieron a raptar, unos ninjas de Kirigakure y me sellaron una de las bestias con cola en mi interior, era algo muy duro tenerla dentro… no se como Kushina podía vivir con algo así, y controlarlo. Sentía que en cualquier momento el demonio de tres colas se me descontrolaría y saldría, matándome y destruyendo todo a mi alrededor. Y esa era la idea de esos shinobis, liberar el Sanbi en Konoha y que éste destruyera la aldea. No podía permitirlo.

Kakashi Hatake peleaba para liberarme de mis captores, él había sido el que me había rastreado y venía en mi salvación.

Lo vi hacer un Chidori y me interpuse, sentí como su mano entraba en mi pecho y le sonreí. No noté el dolor, la muerte había sido instantánea al atravesarme el corazón. Con ese acto había conseguido salvar mi aldea, a mi familia y compañeros, todo lo que me importaba.

Muchas gracias por leer, por los reviews y por seguirme. ;)