Actualización para mi cumpleaños. También he actualizado Dejemos los cuentos sangrientos, Los obstáculos de Sasuke Uchiha.
Este capítulo es algo fuerte. Pero esto es una historia ficticia y espero no herir la sensibilidad de nadie.
MADARA UCHIHA 2
Zetsu se presentó ante mí, había presenciado lo ocurrido en Konoha y venía a informarme.
Olía a un embriagante aroma y le interrumpí
–¿Qué es éste olor a feromonas de omega en celo que traes? –Olía demasiado bien, mi bestia interior se despertó y rugió excitada. Sería mayor, pero un omega en celo con un aroma tan embriagante que despertaba mis bajos instintos.
Un gruñido bajo retumbó en mi pecho mientras mis pupilas se contraían. Ese olor, era una perfecta mezcla entre el que poseía mi hermano Izuna y el de Hashirama Senju. "Quiero llenar a ese omega. Quiero preñarlo y anudarlo" Repetía mi instinto en mi interior.
–Eso es lo que le venía a explicar, Madara-san…– Zetsu me contó lo que había pasado en Konoha.
Me desconcertó lo que oía, Obito parecía afectado por un celo y según lo que decía Zetsu ante lo que le sucedía al joven Uchiha, como si fuera… Pero no, Obito era un alfa, joven si y al que aun no le había llegado el celo (bueno, parecía que si le había llegado), pero él no se había equivocado y el joven lo había confirmado, era un alfa. Las feromonas del adolescente así lo mostraban, feromonas de un macho joven alfa que estaba en etapa pre celo. No tardaría mucho en que su estro llegara y se mostrara como el fuerte alfa que sería en un futuro bien cercano. Tan cercano que parecía que su celo se presentó durante el ataque…
–Tráelo– Ordené a Zetsu.
En cuanto Obito entró apoyado en Zetsu para poder andar, liberando esos quejidos por sus labios entreabiertos me asaltó el embriagante aroma a omega en celo, aunque a la vez seguía oliendo a alfa. Mi pene pulsó ansioso ante esas potentes feromonas.
Obito era ahora un omega, pero a la vez seguía poseyendo ese aura de alfa. Interesante. Zetsu lo dejó ante mi, haciendo que Obito cayera de rodillas pues sus temblorosas piernas cedieron.
Aspiré en profundidad y mi pantera ronroneó extasiada.
–¡Déjanos! –Y antes de que Zetsu pudiera marcharse del todo –Ya te avisaré si te necesito.
Me relamí los labios. El alfa dentro de Obito me rugió desafiante al notar mi excitación e intenciones, no me amedrentó. Era un simple cachorro a mi lado.
Le agarré el rostro y le levanté la cara, mirándolo con ojos llenos de lujuria. Empezando a entender que había sucedido.
Obito nació alfa y era un alfa y seguiría siendo un alfa, pero… En su accidente había quedado demasiado mermado y dañado su lado derecho, lado que fue reparado con células de Senju Hashirama. O lo que era lo mismo, toda la parte derecha del cuerpo de Obito eran células de Hashirama, había ocurrido tal integración que Obito tenía las mismas capacidades de regeneración, sanación y la capacidad de usar mokuton igual que el dios shinobi. Y el dios shinobi era un omega. Y ahora Obito Uchiha era un alfa con capacidades de procreación de un omega, porque si, olía su capacidad fértil. Y si activaba su sharingan y lo forzaba veía lo mismo que le ocurría a un omega durante el celo, cuando se preparaba para albergar vida en su cuerpo. El chakra concentrándose en esa zona, 'apoyando' al útero del omega, alimentándolo para ese posible feto que conseguiría al ser llenado y anudado por un alfa.
Sonreí mientras me relamía, que suerte había tenido al recoger a ese cachorro moribundo. Ya le había gustado el olor que poseía ese alfa, un olor como el que tenía su Izuna pero menos dulzón. Más duro, más seco, más de macho, pero que se parecía en las notas al de su hermano. Y ahora con las células de Hashirama proporcionándole un útero y capacidad fértil, había conseguido que ese potente olor a alfa se dulcificara y se le agregará un olor de omega a madera… El mismo aroma que había poseído Hashirama Senju. El olor del segundo omega que le había interesado en la vida y que también le había sido negado por el destino. En resumen, Obito Uchiha olía demasiado delicioso y era demasiado tentador para dejarlo escapar. Esa joven pantera sería suya y le proporcionaría cachorros que realmente representarían al clan Uchiha, un nuevo clan mejorado y más poderoso, un nuevo clan con cachorros que tendrían habilidades Senju corriendo por sus genes y a la vez, la gran capacidad de dos grandes Uchiha, él como macho reproductor y padre de todas esas crías y, el joven y prometedor Obito como su hembra.
Un nuevo rugido amenazante, ronco y profundo salió de la garganta de la joven pantera cuando alargue mi brazo y lo agarré del cuello, se lo presioné con fuerza mientras lo acercaba, en dominancia.
–Omega- Gruñí en advertencia.
–No-soy-omega –Soltó entre dientes el joven Uchiha, apretándolos con rabia.
–Lo eres– Y en un rápido movimiento lo puse contra el asiento apretándolo en control. Mientras adentraba mi mano en sus pantalones, tocando su entrada, ignorando el quejido del joven. Volví a sacar mi mano y se la mostré mientras frotaba la humedad entre mis dedos de su lubricación. –¿Lo ves, Obito? Ahora eres también un omega ¡MIO!
El joven Uchiha empezó a revolverse con mayor fuerza e ímpetu. Su lucha aun me excitó más. Tenía que doblegar su espíritu, limitar sus movimientos pues cualquier retención sería contrarrestada con la capacidad de su sharingan.
Obito se tensó y gimió afectado por su celo de omega, y él olió aun más fuerte su lubricación, notando la mancha en los pantalones del joven.
Hizo un sello en la madera y la controló, le rodeó las muñecas abriéndolas en cruz y le agarró por el torso con la técnica obligándolo a que pusiera el pecho contra la superficie. Más madera salió rodeando los gemelos del Uchiha y obligándolo a caer y mantenerse de rodillas. Gracias al sello en la madera Obito no podía usar su chakra, le tapó los ojos con una tela, ésta también tenía un sello que le impediría al joven usar su doujutsu.
Ahora si lo tenía como quería, mientras el joven rugía y se revolvía cabreado, aunque la necesidad por ser llenado también fuera grande.
Usando sus garras le rajó el pantalón, convirtiéndolo en jirones. El juvenil cuerpo se tensó al sentirse desnudo de su parte baja.
–No te atrevas a tocarme– Amenazó.
Ignorándole bajo mi rostro hasta donde salía es delicioso aroma y apartándole las nalgas con mis manos, lamí su húmedo ano. Que buen sabor tenía, sabor a omega fértil y listo para ser fecundado.
Un jadeo escapó del joven y se quedó quieto, a la espera, después de todo era un omega en celo y necesitaba, quería, un alfa enterrado en su interior, un macho que le llenara de esperma, un macho que le anudara y se quedaran trabados mientras el semen caliente le fertilizaba. Su interior pulsó en necesidad y jadeó, mientras movía más en retroceso y elevaba la cadera sin poderlo controlar.
–Así me gusta, pequeño omega.
Sin dejar de rodear la circunferencia de esa rosada entrada, Madara se bajó los pantalones con la otra mano y se masturbó un poco para estar listo y poder penetrar a ese joven omega que iba a ser suyo. Cuando ya se posicionó empezando a apretar la cabeza de su polla en esa entrada lubricada, Obito se revolvió de nuevo con renovadas fuerzas mientras rugía y siseaba.
–¡NO! Tu no eres, esto está mal.– Intentó apartarse pero la madera era fuerte y no le permitía ningún tipo de movimiento- ¡Aléjate!– Obito liberó un llamado ronco y bajo, parecía el llamado omega hacia su pareja, pero era diferente y sonaba raro al ser un alfa.
Que terco era el muchacho, ignorándole le penetró con fuerza, notándolo tenso y cerrado. El quejido lastimero del ahora omega fue largo y seguido de sus sollozos. Madara no pensaba claudicar de sus planes por un mocoso caprichoso, así que agarrando las caderas del otro Uchiha empezó a moverse duro y fuerte. Ignorando los finos hilos de sangre que estaban por su miembro producto de desvirgar a Obito.
Ni una sola vez Obito gimió de placer, sólo sollozo e incluso vomitó. Mientras su interior parecía cerrarse más en torno a su miembro, causándole dolor en su pene y todo a causa de la tensión muscular de la joven pantera.
–Llora todo lo que quieras, esto no va a acabar. Te voy a preñar y vas a parir a mis cachorros. Una nueva y más poderosa generación de Uchihas.
Por fin el joven se calló y dejó de intentar pelear, quedando flojo contra esa superficie a la que estaba amarrado, sino quedó totalmente recostado fue porque la madera le aguantaba en la posición correcta.
Estaba cerca de la culminación, la primera que tendría durante el celo del omega y con unas embestidas más su nudo creció y empezó a correrse dentro del joven. Con sus garras desgarró su camiseta buscando despejarle la nuca para marcarle, quedándose atónito. Por fin comprendía la actuación de Obito mientras se apareaba con él. Su cuerpo y el omega que era ahora, le rechazaban como alfa y lo hacía porque el Uchiha ya tenía un alfa, la prueba era la marca de dientes reciente en esa blanca nuca. Una herida con marcas rojizas de la sangre, una herida profunda y limpia. El alfa que la había realizado había marcado a conciencia, con toda la intención de reclamar a ese "omega" como suyo.
Omega al que él estaba anudando. No le importaba la marca del otro, ni el rechazo de Obito hacia lo que le hacía ni hacía su alfa, ya estaba harto del destino y de que le quitara cosas. Quizás no podría marcar la nuca del joven Uchiha para reclamarlo como a su hembra. Pero si podía llenarlo con su esperma y hacerlo parir sus crías. Todo y el evidente dolor del joven al obligarlo a aceptar tal apareamiento. El rechazo que mostraba el cuerpo del omega era notorio y seguramente también le estaba causando mucho dolor al montarlo y anudarlo. La muestra eran sus quejidos, la tensión de su cuerpo, como se cerraba ante las penetraciones y como el joven había vomitado un par de veces.
Quizás con un genjutsu…
Siento decir que la violación de Obito continuara (me siento mal porque Obito es uno de mis personajes favoritos del universo Naruto). Quizás intercale un capitulo entremedio para calmar los ánimos...
Muchas gracias a los lectores que me leen, que me añaden a favoritos y que me envian reviews. ¡Me encanta!
