Mario es propiedad de Nintendo, solo la historia me pertenece.
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En el Reino Champiñón una mística tierra llena de magia y color después de muchos por fin había nacido una princesa, y todo el reino festejo este hecho, muy emocionados de tener a la pequeña princesa entre ellos. Apenas creció fue muy evidente que la preciosa niña de cabellos dorados como el sol y ojos tan azules como el mar era todo lo que una princesa debía ser.
Amable, inteligente, curiosa, preocupada y con un gran amor por su gente los Toads, era muy querida y admirada por todos, de nombre Peach la bella niña era conocida por sus súbditos como la Princesa Toadstool.
A diferencia de otras princesas de reinos cercanos, la princesa Peach disfrutaba pasar el tiempo de sus días libres al lado de sus amables súbditos, a los cuales veía como grandes amigos, los cuales sentían lo mismo por su bella princesa.
Ese día cuando la pequeña princesa despertó en su gran habitación en el castillo, se estiro y salto de su cama caminando hasta la ventana algo apresurada, apartando las lujosas cortinas vio como el sol brillaba en todo su esplendor y el clima prometía que sería un gran día, una sonrisa emocionada se extendió por su rostro.
Rápidamente se vistió con un elegante vestido rosa, de su color favorito y salio de su habitación dispuesta a ir a buscar a sus mejores amigos para pasar un divertido día con los Toads del reino. Sus padres estaban muy ocupados como era costumbre al ser los reyes de ese lugar, así que no le prestaron mucha atención cuando les pidió permiso para salir a jugar.
Una ventaja de que su reino fuera tan querido y se dedicará a las relaciones pacíficas con otros reinos era que ella aun siendo la princesa no necesitaba estar acompañada por una guardia real para su protección, permitiéndole así a la princesa andar libre por el reino a su gusto.
Peach tenía muchos planes para hoy, primero ella y sus amigos jugarían al tenis, juego en el cual aun no era tan buena pero ella presentía que si seguía practicando sería una de las mejores, luego podrían ir al Campo de los bob omb, una hermosa pradera donde podrían recoger lindas flores y tener un picnic, y de ultimo ir al Archipiélago del almíbar donde disfrutarían un divertido momento en la playa.
Con una sonrisa emocionada preparo todo lo que necesitarían, procuro no olvidarse de nada, llevando todo en una divertida canasta de mano que le habían dado las amables mucamas del castillos las cuales la habían ayudado a guardar todo lo que llevaría. Ya preparada lo único que le faltaba era ir a buscar a sus amigos, la primera en la lista era su querida prima Daisy.
Por lo que utilizo uno de los tubos transportadores para ir al reino Sarasaland donde pregunto por la simpática princesa a la cual no tardaron en notificar de su presencia y bajo a recibirla con una gran sonrisa, ambas se dieron un amorosa abrazo de saludo, entonces Peach la invito a pasar el día con ella, en ese momento el rostro de Daisy se mostró algo triste.
-Lo siento mucho, pero no puedo ir. Papá a querido que aprenda varias cosas de como liderar el reino y no puedo saltarme las clases con el-Dijo la castaña. Aunque Peach estaba algo decepcionada de no poder pasar tiempo con Daisy, no dejo que la afectara y coloco una radiante sonrisa.
-No, esta bien. Somos princesas, es normal que haya veces en las que estemos ocupadas, no tienes porque disculparte. Será para la próxima-Dijo Peach tranquilamente. Daisy sonrió.
-Si. Para la próxima-Dijo la princesa de Sarasaland. Luego Peach se despidió y fue a buscar a los segundos en su lista utilizando los tubos transportadores. Había conocido a Mario y a Luigi hace no mucho tiempo aun así habían congeniado perfectamente y podía decir que eran buenos amigos, estaba alegre de que al menos el par de hermanos pudiera ir con ella al día que había planeado.
Lamentablemente cuando llego a su casa, estos le dieron casi la misma respuesta que le había dado Daisy, deseaban poder ir y pasar un tiempo divertido con ella pero en ese momento estaban muy ocupados pero la próxima vez aceptarían gustosos.
Peach sonrió algo forzada y se despidió amablemente para después regresar a su reino a través de los tubos transportadores. Puede que las cosas no hubieran salido como había tenido planeado pero por lo menos podía alegrarse con la compañía de los pequeños Toads, sacudió levemente la cabeza y sonrió.
Camino hasta llegar al colorido pueblo Champiñón, pero apenas coloco un pie en el, noto como todos parecían estar adornando las calles y las casas. Colocó una expresión algo confundida, sin saber porque estaban haciendo eso. Amablemente le pregunto a uno de los Toads cercanos y se sorprendió por su respuesta.
-Hola princesa Peach. Decoramos para un festival que se celebrará en la noche. Lo lamento debo irme todos estamos muy ocupados, hay demasiadas cosas que debemos hacer-Dijo el Toads para luego irse y continuar con sus labores.
Peach parpadeo un par de veces mirando ir y venir a varios ciudadanos, los cuales parecían tan sumergidos en sus quehaceres que apenas y notaban que estaba hay. Bajo la mirada un poco triste y sujeto firmemente la canasta entre sus manos antes de darse media vuelta y alejarse del lugar, para dejarlos trabajar.
Al final llego sola a la pradera donde había querido comenzar su día junto a la compañía de sus amigos, lamentablemente no había tomado en cuenta de que todos podrían estar muy ocupados para asistir a su cita de juego. Suspiro mientras sacaba de su canasta un mantel y lo colocaba sobre la verde hierva antes de tomar asiento sobre ella.
Observo el lindo paisaje a su alrededor, habían varios arbustos de moras, árboles frutales y muchas flores de todos los colores, alzo el rostro observando lo azul del cielo que tenía apenas un par de nubes esponjosas.
El ambiente era sumamente tranquilo y pacífico, y aunque disfrutará de el tanto como cualquiera la verdad es que a veces podía resultar algo aburrido e incluso tedioso y más sino tenía a nadie que la acompañara. Suspiró nuevamente considerando la idea de regresar al castillo.
-¡Auch! ¡Duele!-Un repentino grito rompió el silencio del lugar.
-Eh...-Peach volteo el rostro sorprendida -¿Hay alguien hay?-Pregunto sin obtener respuesta, así que se levanto y comenzó a caminar hacia los arbustos, con sus manos los aparto un poco y se asomo a través de ellos, sus ojos se abrieron con sorpresa ante lo que vio.
Frente a ella había una pequeña tortuga bípeda, con un caparazón verde con pinchos, dos pequeños cuernos en su cabeza junto a un alborotado cabello bermellón atado en una coleta, tenía un hocico como de dragón, colmillos y pequeñas garras. Contaba con muñequeras negras y un gran pañuelo alrededor de su cuello. Pese a todo esto a Peach le resulto verdaderamente tierno, por lo cual sonrió.
En ese momento notó como se sujetaba la muñeca con la otra mano, y por su expresión parecía dolerle. Con cuidado atravesó los arbustos de moras y se acerco hasta el a paso tranquilo. El ni siquiera pareció notarla hasta que ella hablo cuando estuvo lo suficientemente cerca.
-¿Te encuentras bien?-Pregunto Peach preocupada. La pequeña tortuga dio un pequeño salto por la sorpresa y luego se volteo hacia ella con el ceño fruncido así como los ojos algo cristalinos. Pareció detallarla con la mirada antes de voltear la cabeza hacia otro lado con expresión malhumorada.
Peach sonrió levemente ante su comportamiento berrinchudo, antes de abrir los ojos levemente notando que tenía una pequeña estaca clavada en la mano.
-Ven, déjame ver-Pidió Peach con voz suave estirando el brazo, el chico dudo un momento mirándola con desconfianza pero al final pareció decidirse y le extendió su mano, a lo que la princesa la tomo entre las suyas un tanto más pequeñas y con delicadeza retiro la pequeña astilla -¡Listo! ¿Ya estas mejor?-Pregunto mirándolo con sus grandes ojos azules.
El niño movió la mano verificando que efectivamente esta ya no le dolía, por lo que sonrió pero cuando alzo la mirada hacia la niña rubia frente a el se quedo algo cohibido observando ese par de gemas azules que lo veían con preocupación, trago nerviosamente y luego asintió.
-Si, estoy bien-Murmuro a lo que Peach sonrió.
había estado piloteando la nave que recientemente le habían regalado por su cumpleaños y cuando había intentado hacer una pequeña acrobacia termino por perder el control de la nave, el había salido prácticamente disparado y rodo varias veces por el suelo hasta que se detuvo y observo como su nave había caído al agua del pequeño riachuelo que había hay cerca.
Y él en su intento de rescate intento sacarla rápidamente del lago, pero no se dio cuenta de que una rama de árbol en forma de estaca se había incrustado al lado de la nave, así que cuando quiso sujetarla para sacarla del agua, la astilla se clavo en la palma de la mano.
-¿Te duele?-Pregunto Peach al notar el pequeño raspón en la frente del niño, este extrañado se paso la mano levemente por la herida. Sorprendiéndose por no haberse dado cuenta antes.
-Un poco-Respondió sinceramente, pero sin darle mucha importancia. Pero por su parte la princesa sonrió antes de acercar su rostro y plantarle un suave y casto beso en la frente, los ojos del chico se abrieron enormemente sorprendido -¡¿Porque hiciste eso?!-Pregunto sonrojándose violentamente mientras se alejaba un par de pasos.
-Con ese beso ya pronto dejará de dolerte-Explico Peach con mucha naturalidad antes de pasar la mano sobre la cabeza del niño acariciando sus cabellos rojos -Eres tan pequeño y verde...¡Eres adorable!-Dijo embozando una brillante sonrisa. El niño frunció el ceño.
-¡Yo no soy adorable! ¡Soy muy fiero e intimidante!-Contradijo el levantando sus manos en un vago intento de verse amenazador, Peach emitió una leve risa llevándose una mano a la boca.
-Si, ya veo que si-Dijo ella alegremente. Para luego sonreír y mirarlo fijamente -Mi nombre es Peach...¿Cual es el tuyo?-Indago curiosa.
-¡Mi nombre es Bowser!-Dijo el niño señalándose a si mismo con el pulgar.
-Un gusto en conocerte Bowser-Dijo Peach cortésmente haciendo una pequeña reverencia con su vestido como le habían enseñado a hacer desde que tenía memoria cuando conocía a alguien nuevo -Nunca te había visto antes por aquí...¿Eres un Toads?-Pregunto curiosa.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¡Yo soy un Koopa!-Respondió rápidamente Bowser sorprendido con que pudiera confundirlo con un Toads.
-Un Koopa...-Repitió Peach perpleja -¿Qué es un Koopa?-Pregunto sin reconocer la palabra.
-¡¿Como que es un Koopa?! ¡Lo Koopas somos habitantes de este reino desde hace mucho tiempo, somos muy fuertes y tenemos mucha tecnología avanzada! ¡Venimos de un lugar llamado el Reino de la Sombras! ¡Y es el mejor reino de todos! ¡Yo soy un príncipe hay!-Explico Bowser golpeando su pecho con el puño orgulloso.
-¿Eres de la realeza?...¡Yo también! Soy una princesa-Exclamo Peach con emoción.
-¿Eres princesa?-Dijo Bowser sorprendido, mientras miraba a la chica rubia un poco más alta que el, preguntándose si la había visto antes.
-Así es. Mis padres son los Reyes del Reino Champiñón-Explico Peach con una sonrisa emocionada.
-Mmm...eso no me lo esperaba-Dijo Bowser cruzando los brazos pensativo, habiendo escuchado mucho de ese reino anteriormente.
-Y...si vienes de otro reino...¿Como terminaste aquí?-Pregunto Peach con curiosidad.
-Estaba dando un paseo en mi Aerodeslizador y tuve un pequeño accidente, me estrelle por allá-Explico Bowser señalando con su mano su nave a pocos metros de ellos.
-¿Qué es eso?..Nunca había visto algo parecido-Dijo Peach acercándose para observar mejor aquel objeto desconocido para ella.
-Es como un helicóptero al revés-Explico Bowser tranquilamente.
-¿Un heli que?-Pregunto Peach ladeando la cabeza. El Koopa abrió levemente los ojos sorprendido por su falta de conocimiento, pero luego recordó que los Toads no tenían mucha tecnología sino que se ayudaban con la magia.
-Bueno es algo complicado de explicar-Dijo Bowser rascándose la cabeza, pensando en alguna manera de explicarle y que entendiera. En ese momento un fuerte rugido proveniente del estomago del joven Koopa los sorprendió, el rostro de Bowser se tiño de carmín ante esto, avergonzado. Peach sonrió.
-Si tienes hambre, puedes venir conmigo a la pradera, por allá tengo una canasta llena de comida para un picnic-Dijo la princesa amablemente. Bowser lo pensó un momento, pero cuando su estomago volvió a rugir lo decidió.
-¡Bien! ¡Vamos!-Dijo el príncipe Koopa tomando la mano de Peach y jalarla suavemente para que lo guiara hasta la cesta de picnic. La princesa sonrió, al parecer no tendría que pasar todo el día sola como pensó.
-Aquí es-Dijo Peach una vez pasaron los abundantes arbustos de moras, señalando la canasta amarilla sobre un mantel a cuadros. La princesa tomo asiento y Bowser se sentó a su lado. Abrió la canasta y busco dentro de ella hasta que se topo con varios sándwiches extendiéndole uno a Bowser, quién no tardo en quitarle la envoltura y darle un gran mordisco.
-Mmm...¡Esta delicioso!-Exclamo el Koopa dándole otro mordisco gustoso.
-Me alegra que te guste-Sonrió Peach -Bowser...¿Podrías hablarme de tú reino?-Pidió a lo que el Koopa dejo de comer un momento y se sujeto el mentón pensando.
-Es un lugar muy grande, tiene varios volcanes y posee un clima cálido. Hay lugares donde abunda la vegetación y otros donde hay muchísima nieve. Además de que se pueden ver varias naves volando por el cielo, y muchos artefactos más que usamos en la tierra para ayudarnos en las labores diarias-Explico Bowser para después terminar su sándwich de un solo mordisco.
-En tu reino hay mucha tecnología...el mío no es así. Normalmente utilizamos magia y objetos mágicos para ayudarnos-Dijo Peach acariciando distraídamente el césped verde bajo sus dedos.
-Nosotros también somo muy buenos en magia-Dijo Bowser -¡Es más! ¡Yo puedo usar magia!-
-¡¿En cerio?!-Dijo Peach sorprendida.
-Jeje..Por supuesto. Y soy muy bueno además-Presumió Bowser sonriendo con las mejillas levemente sonrojadas.
-¿Y que puedes hacer?-Indago curiosa la princesa.
-Bueno...puedo invocar objetos, usar electricidad o cambiar de forma...-Explico Bowser haciendo distraídamente cuentas con los dedos.
-¿Podrías darme una pequeña demostración?-Pregunto Peach.
-Eh...-Bowser se sorprendió ante su petición.
-Por favoorr..-Pidió Peach juntando las manos mientras colocaba ojos de cachorro. Bowser trago nerviosamente antes de carraspear y recuperar la compostura.
-¿Y que quieres que haga?-Pregunto el príncipe Koopa.
-Mmm...no losé...-Decía Peach en posición pensativa -¿Podrías convertirte en un osito de peluche?-
-¿Un oso de peluche?-Repitió Bowser incrédulo.
-¡Si! Por favor-Pidió la princesa.
El Koopa suspiro antes de juntar las manos y hacer una cómica mueca sacando levemente la lengua. De un momento a otro desapareció en una nube de humo. Peach observaba atentamente, y cuando se disperso el hubo dejo ver a Bowser en la forma de un bonito oso de felpa marrón. La princesa se llevo las manos a las mejillas y observo enternecida la nueva forma que había adquirido, antes de tomarlo entre brazos y darle un cálido abrazo.
-¡Hay! ¡Qué lindo eres!-Exclamo Peach mientras abrazaba al príncipe Koopa.
-¡¿Qué?! ¡¿Lindo?! ¡Ya te dije! ¡Yo no soy lindo!-Se quejo Bowser.
-Si, losé. Tú eres un ser fiero en intimidante. No lindo, ni tampoco adorable-Dijo Peach con una sonrisa.
-¡Bien! Me alegro que lo entiendas-Asintió Bowser satisfecho para luego saltar de los brazos de Peach y volver a su forma original.
Así pasaron el resto del día juntos y tanto Peach como Bowser concordaban en que había sido mucho más satisfactorio de lo que habían imaginado. Hablaron durante horas, acerca de cosas tan triviales como el color del cielo hasta lo que hacían en sus respectivos reinos. Bowser le contaba fantásticas historias sobre los artefactos que había en su reino y Peach escuchaba todo atentamente, muy fascinada.
-Normalmente no utilizamos mucho la magia, ya que tenemos muchos inventos y máquinas. Comparándolo con tu reino podría parecerte que estas en el futuro, así de asombroso es el Reino Koopa-Presumió Bowser.
-Woau...Todo lo que dices se escucha increíble. Me gustaría poder verlo-Dijo Peach sonriendo con mirada soñadora.
-Bueno...podría llevarte...si...si tu quieres claro-Dijo Bowser sonrojándose tímidamente. Peach sonrió.
-Muchas gracias pero antes de ir a cualquier reino tengo que pedirle permiso a mis padres-Explico la princesa.
-Esta bien. Mañana estaré aquí, si te dan permiso solo ven y dímelo-Dijo el príncipe Koopa sonriendo.
Cuando el color pastel del cielo en el atardecer comenzaba a transformar el día en noche. Ninguno de los dos tenía ganas de regresar a su casa, muy a gusto en la compañía del otro. Pese a eso se vieron obligados a despedirse prometiendo volver a reunirse al día siguiente.
Peach llego muy sonriente al castillo siendo recibida cordialmente por los criados, quienes le informaron que pronto servirían la cena y que debía alistarse, la princesa se sorprendió al notar que su bello vestido estaba cubierto por pequeñas gramas y con algo de tierra, sin embargo en lugar de molestarla le emociono, porque eso significaba que había pasado un gran día hoy.
Con rapidez se apresuro a su habitación, tomando una ducha para después vestirse con un nuevo vestido rosado, cepillo su corto cabello rubio y bajo con prisa las escaleras del castillo dirigiéndose al comedor principal, donde se encontraban sus padres listos para cenar.
-¡Hola Papá, Mamá!-Saludo alegremente Peach tomando asiento en la gran y extensa mesa repleta de platillos de todo tipo.
-Hola ¿Como te fue hoy cariño?-Pregunto su madre mientras varios consejeros a su alrededor le pedían su atención para asuntos importantes del reino. Los ojos de Peach se iluminaron ante la pregunta.
-Conocí un nuevo amigo, su nombre es Bowser, es un príncipe-Contó la pequeña con emoción.
-Oh..que bueno mi cielo-Dijo su padre mientras hablaba con algunos consejeros.
-El me invito a su reino ¿Mañana podría ir con el?-Pregunto Peach esperanzada.
-Si, por supuesto diviértete-Dijo el rey sin prestar verdadera atención a lo que decía su hija.
-Solo no regreses muy tarde-Pidió su madre sin mirarla. Peach sonrió contenta.
-¡Muchas gracias!-Dijo la princesa.
A la mañana siguiente Peach se despertó con muchos ánimos, muy temprano. Tenía una gran sonrisa en el rostro mientras se dirigía a su armario observando la gran cantidad de vestidos y zapatos que poseía. Se llevo una mano al rostro considerando en que atuendo sería el más adecuado para la visita que haría con Bowser a su reino.
Mientras tanto el príncipe Koopa esperaba pacientemente en el lugar donde había quedado el día anterior. Estaba de brazos cruzados apoyado contra un árbol, suspiro con algo de paciencia, se sentía algo ansioso, quería que Peach fuera con el, pero puede que sus padres no le dieran permiso para ir.
Observo su nuevo aerodeslizador, el anterior lamentablemente no había podido ser reparado, pero al menos eso le había enseñado a ser más cuidadoso cuando condujera. Después de esperar durante un largo tiempo Bowser comenzaba a dudar que Peach vendría pero cuando escucho los arbustos crujir y la bella princesa aparecer a través de ellos se alivio.
La observo con detenimiento, portaba un lindo vestido ropa claro con bordados blancos en forma de flor y una diadema con una gema adornando su cabello rubio. El joven Koopa no pudo evitar sonrojarse al reconocer lo bonita que se veía su amiga en aquel atuendo.
-¡Bowser!-Exclamo Peach apenas lo vio, con sus manos alzo su vestido y se acerco presurosa hacia el -¡Me dieron permiso, puedo ir contigo!-Contó emocionada mirando a su amigo. Bowser sonrió contento y le extendió su mano.
-Bueno entonces...Vámonos-Dijo Bowser y Peach tomo su mano, el la ayudo a subir con cuidado a su aerodeslizador, cuando este tomo vuelo la princesa no podía estar más fascinada, ella había pensado en un inicio que utilizarían uno de los tubos transportadores, pero esto era cien veces mejor.
-¡Woau!...¡Esto es increíble!-Exclamo Peach apoyada en el borde de la pequeña nave mientras esta volaba sobre el reino. Bowser sonrió.
-¡Y esto no es nada! Espera a ver lo que hay en mi reino, de seguro te sorprenderá-Presumió el príncipe. La rubia sonrió.
-¡No puedo esperar!-Dijo conteniendo su emoción. Durante el viaje Peach se entretuvo con la vista desde el aire del paisaje y de vez en cuando observaba con curiosidad el tablero que Bowser tenía frente a el, con el que aparentemente pilotaba la nave.
A ella solo le parecían un montón de lucesitas tintineando pero no por eso estaba menos fascinada, especialmente porque cada una parecía tener un propósito diferente, los cuales Bowser se tomo la molestia de explicarle.
-Ya casi llegamos-Anuncio el Koopa cuando la gigantesca fortaleza hecha de piedra se hizo visible al horizonte.
Los labios de Peach se curvaron en una O perfecta al ver el reino de Bowser, tan distinto al de ella, se veía oscuro y misterioso, con poca vegetación rodeado de lava. Aquello fue impresionante para la princesa que cada vez sentía más curiosidad acerca de aquel reino desconocido para ella.
-Puede que te marees cuando vayamos a aterrizar, así que si te sientes mal cierra lo ojos e inclina la cabeza hacia afuera. No necesito que vomites los controles-Dijo Bowser a lo que Peach río limitándose a asentir.
Llegaron al castillo y el aerodeslizador comenzó a descender, Bowser procuraba hacerlo lo más delicadamente posible para evitar un abrupto aterrizaje, lo que al final logró estacionando la nave en el jardín pavimentado del lugar, el Koopa se bajo de un solo salto para después girarse hacia Peach estirando sus brazos.
-¡Salta! ¡Yo te atrapo!-Dijo Bowser. Peach dudo un momento pero al ver la seguridad que reflejaban los ojos de su amigo supo que este nunca la dejaría caer, sonrió y con cuidado se sentó al borde de la nave para después dar un salto siendo atrapada inmediatamente por los brazos de Bowser en un abrazo.
Ambos se miraron frente a frente muy cerca el uno del otro, parpadearon un par de veces y después rieron. En ese momento varias tortugas similares a Bowser con caparazones de diferentes colores se acercaron a ellos en compañía de un Koopa de mayor tamaño.
Peach los observo con curiosidad, estos parecían más asombrados en verla que ella a ellos y eso le causo cierta gracia. El Koopa mayor se paro firmemente frente a ellos mientras Bowser la bajaba cuidadosamente hasta el suelo.
-Bienvenido Príncipe Bowser-Saludo para luego girarse hacia Peach -Princesa-Dijo haciendo una leve reverencia.
-El es Kamek-Lo presento Bowser haciendo un gesto con la mano.
-Es un gusto conocerlo-Dijo cordialmente Peach inclinándose levemente. Kamek sonrió.
-El gusto es mío. Estaremos a su disposición el tiempo que este en nuestro reino Princesa-Dijo amablemente el Koopa mayor. Peach sonrió y entonces sintió la mano de Bowser tomar la suya.
-¡Vamos! ¡Hay muchas cosas que quiero mostrarte!-Exclamo Bowser jalándola suavemente de la mano guiándola hasta el interior del castillo. Todos los Koopas fueron muy amables con Peach y Bowser le explico con gusto todo sobre las fantásticas máquinas que veía.
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Continuará
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