Buenos días, buenas tardes.

Aquí otro capítulo... Enjoy


Un rayo de luz acarició el rostro de Hermione Granger, quién despertó tranquilamente. Sentía como si hubiera dormido 40 horas seguidas, y su cuerpo, aunque dormido, no se sentía pesado ni le dolía. Se incorporó en la cama y tuvo que recordar por unos segundos en dónde estaba y el porqué de tan cómoda situación… o quizás le parecía cómoda porque había pasado un año durmiendo en carpas y lugares poco habitables. La chica sonrió con tristeza.

Se levantó lentamente y miró por la ventana. El patio de la casa brillaba con la luz del sol, y las hojas de los árboles bailaban con el viento. El invierno ya estaba sobre ellos. Había dormido no un par de horas, sino que toda la noche. Al parecer, Lily no había querido despertarla. Se estiró y se dispuso a salir de ahí. La pelirroja había sido muy amable, pero lo mejor era no involucrarla a ella o cualquiera de la orden… especialmente ella, siendo la futura madre de uno de sus mejores amigos, el que se suponía iba derrotar al Innombrable. Hermione frunció el ceño. Se levantó y vio su ropa. Quizás había pasado mucho tiempo con ella y estaba en muy mal estado. Tomó la que Lily le había pasado y la observó. La pelirroja había tenido buen ojo, sus tallas eran muy parecidas.

-Voy a cambiar tu futuro… lo prometo - murmuró con pesar, pensando en ella y en Harry.

Tomo su abrigo junto con el giratiempo sólo para cerciorarse que estaba ahí, cuando escuchó voces. Una mujer y dos hombres. Hablaban acaloradamente, y entre palabra y palabra logró rescatar "Orden", "Dumbledore", "Elfo doméstico" y "misión". Hermione levantó una ceja, perpleja. ¿Qué sentido tenía un elfo doméstico en todo eso? Se acercó a la puerta, lamentando no tener unas orejas extensibles y escuchó tratando de sacar más información. Pero extrañamente, las voces dejaron de hablar. Hermione, extrañada, se acercó aún más a la puerta poniendo su oído en ella, justo antes de que esta se abriera, haciendo que cayera de lleno hacia adelante.

-¡Muy buenos días!- exclamó Lily con una gran sonrisa en su rostro, abriendo los brazos para atajar a Hermione- ¡Oh, aún en pijamas! Y que bonitos pijamas, alguien tiene muy buen gusto aquí.

Esta la miró. Cada vez se daba cuenta del porque todos decían que Harry tenía los mismo ojos que su madre. ¡Eran idénticos! La castaña los observó unos segundos antes de enderezarse.

-Buenos… disculpa, parece que dormí más de la cuenta- dijo sonrojándose de repente. Notó unas figuras en el living. La casa no era muy grande, así que era difícil pasar desapercibida. Se sonrojó aún más al acordarse de que estaba en pijamas y retrocedió hacia la habitación, roja como un tomate.

-No te preocupes. ¿Querías usar el baño que estabas pegada a la puerta?- dijo Lily suspicaz, pero sin borrar su sonrisa- Supongo que tienes hambre también.

-Mmmmm…- el estómago de Hermione sonó con ánimo- quizás.

-¡Eso es un sí rotundo! Cuando salgas del baño, tendré desayuno para ti. ¿Te pusiste el ungüento?- le dijo divertida, y tomándola de su mano la empujó al baño- Toma. Que te vaya bien.

Le lanzó el ungüento, una toalla a la cara y cerró la puerta. Hermione se quedó parada en la mitad del baño con la toalla y la ropa que Lily le había pasado. Aún un poco confundida, se acercó a la bañera y dio el agua caliente. ¿Hace cuánto que no se daba una ducha decente? Sonrió, y pensó que había pocas cosas realmente placenteras en la vida, y una de ellas era bañarse con agua caliente.

Se demoró poco en bañarse eso sí, porque Hermione es una chica muy educada y no quería abusar de la hospitalidad de la pelirroja. Se secó el pelo con su varita y salió al pasillo casi renovada por completo, además que el ungüento y la poción que le había dado la noche anterior la ayudaron mucho. Al llegar al living vio a Ojoloco Moody, Remus Lupin y Lily Potter aun hablando en tono bastante alto. La pelirroja, al ver como el ojo de Moody se quedaba anclado en la castaña se dio vuelta, y sonriendo corrió hacia ella.

-¿Mejor? Ahora a desayunar- dijo feliz guiando a Hermione hacia la mesa- Estamos por terminar una reunión fugaz.

-Aún faltan detalles, Lily- dijo Moody. Al parecer, su ojo había delatado al grupo que Hermione estaba espiando en la habitación- Y no creo que sea bueno que ella escuche.

-Dijo que quería unirse a la Orden- dijo Lupin. Él y Moody estaban sentados en la mesa al centro del living, y un puñado de pergaminos estaba sobre ella, aparte de una taza para cada uno- Y nos ayudó mucho ayer contra los mortífagos.

-Podría estar bajo un maleficio- dijo Moody. ¿Por qué seguía hablando como si no estuviera allí? Hermione frunció el ceño.

-Vamos, ya somos expertos en saber quién está bajo el maleficio imperio y quién no- dijo Lupin tomando de su taza de té con tranquilidad.

-Podría ser doble agente-

-Nadie es doble agente aquí- dijo Lily desde la cocina- Si lo fuese, habría tenido toda la noche para matarme o sacarme información.

-Estas siendo muy imprudente, Lily Evans- le dijo Moody muy enojado.

-Potter, Señor Alastor… Soy Lily Potter- dijo la pelirroja saliendo de la cocina con una taza de té y un pastel- Ahora mueve un poco tus pergaminos. Mi invitada tiene que comer algo.

Moody murmuró por lo bajo, y lentamente comenzó a sacar uno a uno sus papeles, haciendo perder la paciencia a la chica. Dejó la taza de té sobre un pergamino, y con su varita tiro todos los restantes a un lado sin cuidado. Lupin rió por lo bajo al ver la cara de indignación del Auror.

-Aquí, Emma- le dijo con todo risueño poniendo en plato y la taza de té en el lugar vació de la mesa.

-Entonces. Los hombres-lobo comenzaron a moverse hacia el este- dijo Lupin sacando un pergamino de la montaña de papel que quedó como si nada hubiera pasado- Sirius dijo en su carta que habían logrado evitar que atacaran un pueblito en esos lados, pero que cada vez era más difícil detenerlos. Se están multiplicando rápidamente.

-Si siguen así, es cosa de días para escuchar sobre ataques aquí en Londres nuevamente- dijo Moody tratando de ordenar el desastre. Su ojo aún no dejaba de mirar a Hermione- Desde Grindelwald que no habían actuado tanto. Y eso que a él le gustaba trabajar solo.

-La mayoría se aprovecha del caos para encontrar carne fresca- dijo Lupin con el ceño fruncido- el problema es que ahora Voldemort se las da…

Hermione, mientras comía y sentía una felicidad casi extrema, observó los pergaminos. Había muchos nombres de lugares y magos, una lista con mortífagos y sus fotografías. Repasó rápidamente los papeles antes que Moody los sacara todos de la mesa, hasta que las mismas palabras que había escuchado aparecieron frente a ella. Las leyó: Elfo doméstico, misión. Había una fotografía de una playa, que le pareció extrañamente familiar. De repente, una luz en su cabeza se prendió, y volviendo a la lista de mortífagos, volvió a leer y cayó en un nombre en especial: Regulus Arcturus Black.

-Disculpen- dijo sin pensar que estaba interrumpiendo una conversación- ¿Qué pasó con ese elfo doméstico?

Los tres se dieron vuelta a mirar a la chica, la cual se cohibió un poco.

-Ya hablamos de ese tema- dijo Moody mirándola fijamente.

-Ah… es que siempre he tenido aprecio a los elfos domésticos. Siento que son abusados por los magos y pierden todo derecho a ser quienes quieren o pueden ser.

-A los elfos domésticos les gusta y viven para servir a los magos. Es muy difícil encontrar a uno que prefiera ser libre- dijo Lupin, también mirándola con curiosidad.

-Quizás este sea el caso- dijo Lily sacando el pergamino con la información que le importaba a Hermione antes que esta le replicara al auror- Se le vio cerca de esta playa con Voldemort hace un día. Usualmente el deambula en lugares donde hay pocos muggles. Los aurores que lo vieron intentaron atacar, pero ya había desaparecido. Hicieron un escaneo del lugar, pero no encontraron nada… la verdad, pienso que les dio miedo. No cualquiera tiene las agallas para enfrentarse a Voldemort sin un grupo grande de gente a tus espaldas…

El cerebro de Hermione estaba trabajando a mil por segundos. Eran demasiadas coincidencias, y según el año, probablemente sea el tiempo en que Voldemort llevó a Kreacher a la cueva cerca de esa playa para guardar su Horrocruxes. Y quizás, según lo que Kreacher le había contado a ella, Harry y Ron en Grimauld Place hace un año atrás (según el tiempo de la chica), probablemente Regulus Black estaba ya planeando vengarse de Voldemort y cambiar el relicario por lo que le había hecho a Kreacher. Todo eso era tan probable como incierto, pero no podía darse el lujo de perder la oportunidad de encontrarse con Regulus antes que este cambiara el relicario por uno falso, y que Kreacher se lo llevara a la mansión. Dio un largo sorbo al exquisito té que le habían servido y casi limpió el plato donde estaba el pastelito.

-Disculpa, creo que aún estoy muy cansada- dijo Hermione y se levantó- me retirare por un momento.

-Claro, claro- dijo Lily preocupada, también levantándose- Te avisaré cuando esté listo el almuerzo.

Hermione salió del living y se dirigió a la habitación, notando como Lily golpeaba el hombro de Moody en señal de enojo. Pero no le importó. Su corazón latía a mil y sus manos temblaban de los nervios. Había veinte por ciento de posibilidades de encontrar a Regulus Black, un cincuenta por ciento de no encontrar nada, y un treinta de encontrar a Voldemort y morir antes de dar un grito. Entró a la habitación y sacó su varita, y manteniendo la imagen de la foto que Harry le había mostrado hace mucho tiempo, en donde se veía una roca y una cueva en la mitad del mar, desapareció.

El aire marino golpeó el rostro de Hermione, llenándole los ojos de lágrimas rápidamente por lo frío del viento. Estaba en la playa, y la cueva podía verse varios metros lejos, en mitad del mar. Ahora que podía divisarla mejor podría aparecerse en ella, o cerca de ella. Sabía nadar, así que lo peor que podía pasarle era mojarse un poco por el mar al calcular mal.

-Extraño tiempo el que siempre ronda en esa cueva-

A Hermione casi le da un paro cardíaco ahí mismo. Con la mano en su pecho se dio vuelta y vio a un anciano pescador mirando hacia la cueva. ¿Cómo no había pensado que era mucho más probable encontrarse con muggles que con el mismo Lord Volvemort en una playa? Se castigó mentalmente por eso.

-Sé que yo debería poner la cara que tú tienes de espanto- dijo el pescador, sonriéndole- pero tantas cosas extrañas han pasado aquí que ya nada me sorprende.

-Entonces… ¿Ha visto gente aparecer y desaparecer aquí?- le preguntó la chica con timidez

-Hace unos minutos vi movimiento en esa cueva- dijo el hombre agachándose y tomando su red- para gente que no conoce estas aguas les es imposible llegar a esa cueva, ya que no hay otra opción que llegar por mar. Y el joven que se vio allá no parecía mucho mayor que tú.

-¡Entonces están allá!- exclamó Hermione, sin poder creer que había acertado en sus deducciones- ¡Voy a poder alcanzarlos!

-Ustedes son gente muy extraña, los brujos-

Hermione se dio vuelta a mirar al anciano. Tenía unos ojos azules intensos, pero eran ojos cansados y tristes.

-Apareciendo, desapareciendo… yendo a lugares que nadie iría nunca- se levantó y miró la cueva- ¿es porque se sienten superiores a mortales como nosotros?

El viento aumentó la intensidad. Las olas chocaban con el borde de la cueva, creando sonidos parecidos a derrumbes. El frío viento y la llovizna que las olas creaban estaba congelando a la chica, pero no se movió, sino que siguió observando al anciano. Lo que había dicho le había llegado a lo más profundo de su ser.

-Quizás está en nuestra naturaleza… sentirnos poderosos sólo por saber hacer magia- dijo la chica, ahora mirando a la cueva- y creer que podemos cambiar un futuro.

-Si yo pudiera hacer magia, también lo pensaría- dijo el anciano, ahora sonriendo- Porque así son los humanos.

Y con la red en su mano, se fue. Hermione lo observó caminar. Siempre había pensado que la gente del mar veía más cosas que el resto del mundo, y que los hacía más sabios… sonrió al pensar en lo que el anciano dijo.

-Al final todos somos humanos… hasta tú, Voldemort-

Y desapareció.

Cayó justo en una poza con agua. Hermione salió rápidamente de ahí y miró su alrededor. Una caverna como cualquier otra, excepto por el obvio olor a magia oscura. Es difícil describir que clase de olor o sentimiento dejaba ese lugar, pero no era nada agradable. La chica suspiró y se dirigió a la pared. Recordó lo que Harry le había dicho que Dumbledore hizo la ves que fueron a esa caverna, y temblando miró sus manos.

-Esto definitivamente va a doler- y golpeó con fuerza la pared.

Gracias a las rugosas rocas que formaban la pared, fue bastante fácil sacar sangre a la mano de Hermione, dando por pagada su entrada.

-Bien poco elegante mi forma de entrar aquí- dijo con lágrimas en sus ojos por el dolor, afirmándose su mano con fuerza- pero qué más da.

La pared se movió, y un frío aún más intenso atacó a la chica. Tuvo que cerrar sus ojos unos segundos, ya que la atmosfera se puso muy pesada al instante. Le costó un poco respirar y un dolor en el estómago la golpeó, parecido a cuando llegó después de viajar con el giratiempo, pero no hizo caso y entró al lugar. Un lago negro infinito se podía ver, rodeado de las paredes de la caverna, y al centro, estaba la pequeña isla que contenía el Horrocruxe… y en la cual ya había dos seres, uno más alto que el otro, y se lograban escuchar sus murmullos perfectamente. Hermione los observó unos segundos tratando de acostumbrarse a la poca luz del lugar.

-Me impresiona que supiera que iba a venir-

Hermione dio un respingo al escuchar esa voz. Era Regulus hablándole desde la isla, con voz notablemente temblorosa. Había tanto silencio que su voz se escuchaba como si estuviera solo un par de metros lejos, no varios kilómetros. Miró el agua esperando que una horda de Inferis saltaran sobre ella, pero todo seguía igual de quieto que antes.

-Pero voy a advertirte, sacare este relicario aunque tengas que matarme, Voldemort-

-No soy Voldemort- dijo Hermione sacando toda la voz que el lugar le dejaba.

Más silencio.

Hermione esperó sin moverse, como si el moverse hiciera que Regulus se fuera de ahí. El agua estaba tan estática que parecía un agujero negro, y eso la ponía muy nerviosa. La luz de la varita del mago se dirigió a ella.

-Y entonces, ¿quién eres? ¿Cómo lograste llegar aquí?- parecía confundido, pero el temblor en su voz se había ido.

-Vine a ayudarte a destruir ese Horrocruxe-

-¿Y cómo sabes de su existencia? Nadie aparte del Señor Tenebroso, Kreacher y yo sabemos de esto ahora.

-Larga historia-

-No me gustan las largas historias- la luz de la varita volvió al recipiente que estaba en la mitad de la isla, y solo se escuchó un murmullo. Al parecer, Regulus ya no quería seguir hablando con ella.

Hermione se mordió el labio inquieta. Debía llegar a donde estaba el y Kreacher y ayudarlo antes que fuera tragado por los Inferis al intentar tomar agua. Miró la orilla del lago esperando ver algún bote o algo, pero no había nada. Quizás estaba ya al otro lado.

-No puedes hacer eso solo- le dijo levantando nuevamente la voz.

-Kreacher está conmigo-

-Aun así, necesitas más ayuda que esa. Es a Lord Voldemort a quién estas retando-

-Y lo derrotaré sin tu ayuda-

Hermione estaba poniéndose histérica al no poder acercarse. Camino de un lado a otro como un león en una jaula, apretando su mano para que no sangrara tanto. Sentía que en cualquier momento los Inferi saltarían sobre ella, sobre todo si miraba más de dos segundos el agua negra. De repente, escuchó un grito que hizo que casi le diera otro paro cardiaco. Vio como las dos figuras se movían en la isla.

-¡Regulus!-

Debía ir allá, de alguna forma. Dio una vuelta en el mismo lugar, completamente horrorizada.

-Vamos Hermione, se supone que eres inteligente. ¿Cómo no se te va a ocurrir nada? ¡Regulus!-

-¡Déjame tranquilo!- la voz de Regulus se escuchó como si tratara de no vomitar, llena de desesperación. Debajo de ella, se escuchaba la voz de Kreacher, llena de temor.

-¡No es necesario que mueras aquí! ¡Deja ayudarte!-

-¡Aaaaaahhhh!-

Ese grito había sido más desgarrador que el anterior. La poción estaba haciendo efecto en el chico. Hermione, desesperada, dio otro giro en el lugar, comenzó a saltar y a mover sus manos de tal forma que no se dio cuenta donde pisaba, y resbaló. Dando un gritito cayó de espalda soltando una roca que había al borde del lago, aunque quedó a centímetros de caer. Con el corazón en la mano se quedó quieta, observando el lago. Sudando frío, se incorporó extremadamente lento, sin dejar de ver el agua. Pero nada apareció. Suspiró aliviada, y miró nuevamente hacia donde estaba Regulus. Los gritos habían bajado la intensidad, pero no significaba que el chico estaba mejor.

-Vamos Regulus… ¡Regulus!-

Pero no hubo respuesta. Sólo se escuchaban sollozos provenientes del elfo doméstico. En eso, la chica tuvo una idea.

-¡Kreacher! ¡Kreacher, por favor escúchame! ¡Sino ayudas a tú amo, el morirá! ¡Y eso lo sabes!-

No hubo respuesta, solo los sollozos que seguían constantemente. Debía quedar poco de poción. Hermione se mordió el labio, pero se quedó quieta. No se iba a dar por vencida. Tomo aire, y tratando de congeniar todas sus ideas, habló nuevamente.

-Sé que él es más que un amo para ti. Él te protege, te cuida, te muestra que los magos no son todos iguales. Él está aquí porque quiso vengarse de Voldemort por haberte lastimado… por ese motivo, no debes dejar que muera. Si termina la poción, sabes muy bien que pasara, y ustedes dos solos no van a poder salir de aquí. ¡Kreacher, por favor! ¡Déjame ayudarlo!

Silencio.

La chica observó por unos segundos… esperó… esperó… esperó… pero nada pasó. Hermione agachó la cabeza. Se sentía derrotada, ya no sabía que más hacer. Apenas la poción se acabe, Regulus correrá al agua, los Inferi saldrán y se lo llevaran. Kreacher desaparecerá con el Horrocruxe y perderá toda posibilidad de conseguirlo. Y todo esto sin pensar en que los Inferi la atacarán a ella también. Una lágrima cayó por su mejilla. Tenía el Horrocruxe frente a ella y no podía hacer nada… había fallado demasiado temprano.

¡CRACK!

Hermione levantó la vista asustada, pero rápidamente cambió el temor por la emoción. Kreacher estaba al lado de ella, con lágrimas en sus grandes ojos y su rostro fundido con la tristeza. Agachó un poco la cabeza y levantó su pequeña mano.

-El amo… necesita ayuda… y me prohibió que yo lo hiciera- murmuró con su voz característica- pero si la chica va, Kreacher no tendrá que desobedecer al amo…

Se sobresaltó un poco al sentir la mano de Hermione. Levantó su cabeza y chocó con los decidídos ojos de la chica.

-Vamos allá-

En un segundo aparecieron en la mitad del lago, sobre la isla. Regulus estaba hecho un ovillo al lado de la fuente, con el contenedor para tomar la poción en la mano, vacío. La chica se acercó a la fuente, viendo que aún quedaban algunos tragos. Se hincó frente al chico y lo miró. Sus ojos estaban cerrados, murmurando cosas sin sentido, o sin sentido para Hermione.

-Regulus- le susurró la chica, tomando su mano- sólo un poco más y habrá terminado.

Tomó el contenedor y lo llevó a la fuente, lo llenó y se lo llevó al chico. Este tomó automáticamente, pero sus ojos cada vez estaban más desorbitados. A la tercera vez que Hermione le ofreció el contendor, el chico lo rechazó, frunciendo el ceño y empujando a la chica casi haciendo que tirara la poción.

-¡Aléjate de mí, nadie te pidió que me ayudaras!- le dijo con furia.

-Lo sé, y no me importa- dijo la chica muy seria, acercándose a él nuevamente- tienes que terminar esta poción para poder salir de aquí.

-No quiero que me ayudes… nadie lo ha hecho y esta no será la excepción- dijo aun enojado, pero recibiendo el contenedor y tomando la poción. Cerró los ojos con fuerza para no vomitar, y siguió hablando- siempre he estado sólo con Kreacher… él es mi único amigo, más cercano que cualquiera, incluso que mi hermano.

Hermione titubeó un momento antes de llenar por cuarta y última vez el contenedor. Miró al chico, y vio lágrimas en sus ojos. Se acercó a él y le ofreció la poción.

-Mi hermano… siempre me miró en menos- dijo tomando el contenedor- nunca apreció lo que hacía, siempre me dejó sólo… nunca me quiso…

Tomó el último trago, y después de poner una cara de dolor, sus ojos volvieron a la normalidad. Miró a Kreacher, el cual sonrió de forma deforme, pero verdadera. Regulus le devolvió una sonrisa cansada y miró a Hermione.

-Necesito agua- dijo con la voz rasposa.

-Te daremos agua cuando salgamos de aquí- dijo la chica, y se levantó- es peligroso quedarnos mucho más tiempo

-Es sólo un trago de agua-

-Es imposible hacer aparecer agua aquí. Y si te acercas al agua de este lago, un ejército de Inferis nos atacara- dijo Hermione acercándose a la fuete. Miró dentro y vio el relicario. Todos los recuerdos que había vivido con ese relicario al estar con Ron y Harry volvieron a su cabeza. Con tristeza y repulsión, tomó el Horrocruxe y se lo puso como colgante, sin querer mirarlo mucho.

-¿Por qué te lo quedas?- dijo Regulus enfadado mientras Kreacher lo ayudaba a levantarse- Yo fui quién tomo esa poción, tengo derecho a destruirlo…

-Ningún problema con eso, pero no ahora. Estás muy débil y no te ayudaría en nada el llevar un Horrocruxes después de todo esto.

Regulus la miró con furia, pero no siguió peleando. Sacó el relicario que iba a poner en vez del original y se lo pasó a la chica. Esta lo tomó y lo colocó donde debía ir. Instantáneamente, la fuente se llenó de la poción. El silencio reinó en el lugar nuevamente, calando los huesos de los tres seres en la mitad del lago. Un escalofrío recorrió la espalda de Hermione al sentir una pequeña brisa venir de quizás donde. Miró a su alrededor, y vio con horror como el agua comenzaba a moverse. Es sólo el viento se dijo… esperaba que sólo fuera el viento.

-Algo se está moviendo- dijo Kreacher, también mirando el lago.

-Pero ¿por qué?- dijo Hermione comenzando a temblar- no hemos tocado el agua.

-Quizás… quizás el Señor Tenebroso tenía un as bajo la manga si su truco del agua no funcionaba- dijo Regulus con la misma cara de terror de Hermione- será mejor movernos.

Kreacher ayudó a Regulus a caminar al borde del lago mientras Hermione ya había llegado ahí, buscando el bote. Levantó su varita para atraerlo, pero algo más ocurrió.

El viento se hizo más fuerte de un segundo a otro, creando una ventisca en el lugar muy intensa, tanto que Regulus cayó al suelo junto con Kreacher. Hermione se cubrió el rostro tambaleándose por la fuerza. Apenas logró mantener los ojos abiertos para ver como el agua se movía con fuerza, empujando el bote de un lado a otro, amenazando con darlo vuelta. El agua lo golpeaba con tal fuerza que lo hacía crujir peligrosamente, como si intentara hacerlo pedazos.

-¡El bote! ¡Hay que subirse al bote y salir de aquí!-

-¡AGARRA ESO!-

Hermione abrió sus ojos llorosos, y vio como Regulus apuntaba algo. Ella se dio vuelta y vio como la fuente entera se estaba ladeando gracias al viento con claras intenciones de ir hacia el agua. Si las ondas creadas por el viento no despertaban a los Inferis, de seguro que eso si lo iba a hacer. La chica apuntó con su varita para detenerlo, pero nada pasó. Con los ojos gigantes vio como la fuente caía en la isla y comenzaba a rodar. Corrió como pudo hacia la fuente y se lanzó sobre ella tratando de detenerla, pero esta rodó demasiado rápido y con un espectacular splash, cayó al agua.

A los segundos después, una mano huesuda y espeluznante se asomó justo donde la fuente había caído, dando paso a un cuerpo podrido y horrible. Y no era, uno, sino que eran miles y miles asomándose por sobre el agua, dirigiéndose a la orilla de la isla. Hermione gritó horrorizada y se arrastró lo más lejos que pudo. Nunca había visto un ser tan horrible, y la situación en la que estaba ayudaba mucho al pavor que la chica casi no podía controlar. Más rápido de lo que uno podría imaginar, los Inferi fueron posando sus manos y cuerpos en la isla.

-STUPEFY! STUPEFY! EXPELLIARMUS!- Hermione gritaba sus embrujos desesperada, haciendo que estos fueran más fuertes, pero menos certeros- ¡Hay que salir de aquí! ¡Al bote!

-¡Mueve tu culo hacia acá!- le gritó Regulus, el cual también lanzaba hechizos a los Inferi. Kreacher, a su lado, también lanzaba embrujos aunque al mismo tiempo, se preocupaba de que su amo no cayera por el cansancio provocado por la poción. Gracias a esto, el elfo no vio como un Inferi había subido a la isla por otro lado y estaba casi encima de él.

-¡KREACHER, ATRÁS!- le gritó su amo, protegiéndolo.

Se puso entre él y el Inferi, pero este era más pesado y estaba en mejor forma (si se puede decir eso de un zombie), y lo empujó haciendo que los otros inferis lo agarraran y arrastraran hacia el lago.

-¡AMO!- chilló el elfo, abriendo a más no poder sus ojos al ver a su amo siendo atacado por esos zombies.

-¡Llévate a la chica y el relicario!- le gritó antes que desapareciera entre una multitud de inferis y se hundiera en el lago.

El elfo se quedó unos segundos ahí, sin dejar de ver el agua moverse justo donde su amo, su amigo, había desaparecido. Lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos, agachando sus orejas, sintiendo una tristeza infinita.

-Incendio!

El elfo apenas reaccionó al ver una llama de fuego gigante pasar por su lado, justo donde había un grupo de inferis listos para atacarlo.

-¡Kreacher! ¡Hay que hacer fuego para mantenerlos a raya!- chilló Hermione muy rápido, también con los ojos llorosos por el miedo, corriendo hacia él y blandiendo su varita en círculos para montar un campo de fuego, haciendo que los inferis se quemaran y así, se alejaran un poco- ¡Mantenlo alrededor como protección! ¡Yo no puedo hacer esto por mucho tiempo más!

-El amo ya no está… dijo que tenía que sacarla de aquí junto con el relicario- dijo con mucha tristeza.

-¡Te dije que iba a ayudarlo!- chilló aún más agudo pero decidida y sin dejar el miedo de lado. Botó aire y lo volvió a tomar de forma exagerada. Lo mejor era no pensar y actuar, porque lo que iba a hacer era una completa locura- ¡Así que por favor mantén el fuego vivo!

Y pegando un grito muy agudo por el miedo, le dio una patada a un Inferi que estaba justo frente ella, saltó con torpeza y tapándose la nariz y cerrando los ojos, entró en el agua. Los abrió apenas estuvo dentro y vio una montaña submarina de cuerpos justo debajo de la isla, la cual se movía deformemente. Sintió náuseas y fuertes ganas de vomitar, pero se aguantó y haciendo un hechizo casco-burbuja buscó a Regulus. No le fue tan difícil encontrarlo, ya que un grupo especialmente grande lo arrastraba hacia lo más profundo del lago. Apuntó y lanzó grandes bolas fuego. Se felicitó por haber pedido todos los detalles a Harry de su viaje con Dumbledore hacia ese mismo lugar.

Nadó lo más rápido que pudo, sin dejar de mandar bolas de fuego hacia los inferis que tenían a Regulus, y a los que se acercaban a ella. El muchacho había logrado soltarse gracias a la ayuda de la chica y había comenzado a nadar, pero al parecer había perdido su varita ya que no había hecho el hechizo de casco-burbuja. Los dos nadaron lo más rápido que pudieron, estirando sus manos para alcanzarse… Sólo unos centímetros más… parecía eterno y Regulus se estaba quedando si aire.

-Accio!

El chico salió disparado hacia donde estaba Hermione, chocando con fuerza y de forma poco elegante. Esta no espero una disculpa, y rápidamente levantó la varita hacia arriba. Se podía ver el fuego que al parecer Kreacher estaba manteniendo para protegerse de los inferis.

-Ascendio!

Kreacher soltó un chillido de alegría al ver a las dos figuras salir disparadas desde el agua. Sin pensarlo dos veces, movió el bote para evitar que los dos volvieran a caer al agua. Como saco de papas, Hermione y Regulus cayeron en el bote en medio de un campo de fuego intenso. Kreacher saltó en el sin dejar de controlar el fuego y comenzó a mover el bote hacia la salida.

-¡Amo! ¡Amo Regulus, está vivo!- chillaba el elfo saltando de alegría.

Eso hizo que se abriera un círculo dentro del campo de fuego, y varios inferis intentaron entrar para atacar. Hermione se levantó como pudo y los lanzó lejos con su varita. El campo de fuego se volvió a cerrar.

-Lo siento- se disculpó el elfo agachando sus orejas

-Está bien. Si no fuera por tu poder, este fuego ya habría desaparecido hace mucho- dijo Hermione sonriéndole sin dejar de jadear por el esfuerzo al nadar. Temblaba de pies a cabeza al igual que el pequeño Black.

-Salgamos de aquí lo antes posible- dijo el chico frunciendo el ceño- ya he bebido agua suficiente.

El bote se desplazó sin problemas hacia la otra orilla. Kreacher movió el fuego junto a los chicos, ya que los inferis no habían dejado de atacar en ningún momento. Se podían ver sus manos apareciendo de vez en cuando dentro del campo de fuego, pero no aguantaban mucho y se volvían cenizas en pocos segundos. Apenas pusieron un pie fuera de la cueva, Kreacher hizo desaparecer el fuego y con ayuda de Hermione expulsaron a todos los inferis que pretendían seguirlos hacia adentro.

La puerta se cerró, y con ella el sonido de los inferis se apagó, para no volver a ser escuchados nunca más.


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