Aquí un nuevo capitulo.
Enjoy!
Kreacher los hizo aparecer nuevamente en la playa. Había mucho viento pero no se comparaba con el que hubo dentro de la cueva. Es más, la brisa fría del mar junto con la arena era un panorama completamente acogedor. Regulus se sentó casi exhausto al lado de Hermione, la cual había caído de rodillas apenas llegaron a la playa.
-Eso fue bastante intenso- dijo el chico mirando al horizonte. La isla se alzaba de forma espeluznante entre las olas, como si fuera un mal sueño.
-Pero lo logramos…- murmuró la chica, y sacó el relicario.
Kreacher, quién se había sentado justo entre ella y Regulus, muy contento y sin dejar de mirar a su amo, volteó la cabeza y agachó las orejas. El aura de maldad que emanaba del Horrocruxe provocaba una sensación desagradable en los tres.
-¿Sabes cómo destruirlo?- dijo Regulus mirando a Hermione
-Sí… pero no será fácil. No es algo que se pueda romper con un simple reducto o algo parecido-
-Era de suponerse- dijo el chico, echándose de espaldas en la arena- el Señor Tenebroso tiene todo demasiado bien planeado.
-Es un genio… un oscuro genio- murmuró la chica, sin dejar de ver el relicario. Siempre le sorprendió como tanta maldad podía estar encerrada en un lugar tan pequeño.
-¿Y a donde hay que ir?-
-Hogwarts-
Regulus levantó una ceja, escéptico. Quizás esperaba un lugar más terrible que un colegio de magia.
-La cámara de los Secretos- completó Hermione con una sonrisa.
-Aaaahh, ahí calza mejor… ¿tendremos que abrirla?-
-Fue abierta una vez. Sólo necesitamos hablar en pársel y listo-
-Pan comido- dijo Regulus con sarcasmo levantándose- iré a buscar mi diccionario de pársel y nos vemos allá.
-Muy gracioso- dijo la chica también levantándose- pensé que un ex mortífago sabría algo sobre la lengua del fundador de su casa.
-Acabo de decírtelo- dijo Regulus, formando una sonrisa maliciosa en su rostro mientras se levantaba. Se parecía bastante a Sirius.
-¿Un diccionario?-
-Algo parecido-
Hermione levantó una ceja y lo miró sin creerle mucho. Regulus le dio una palmada a Kreacher en la cabeza y miró de nuevo a la chica. Estaba serio, y algo incómodo. Abrió la boca para hablar, pero no salió sonido alguno. Guardó sus manos en el bolsillo de su chaqueta y miró hacia otro lado, frunciendo el ceño.
-Fuiste de gran ayuda…- murmuró
-¿Es tu forma de dar las gracias?- comentó la chica divertida por la reacción infantil de Regulus.
-Quizás… -
-Usted salvó al amo- dijo Kreacher de repente, sorprendiendo a los dos chicos- Kreacher está agradecido de usted aunque sea una sangre sucia.
-¡Kreacher, no…! ¿cómo lo supiste?-
-El olor de ella es diferente a los magos sangre pura-
-Ah… no lo sabía-
-No hay problema- dijo Hermione moviendo las mano en señal de no importarle- ya es costumbre. Era algo que debía hacer. No merecías morir de esa forma… nadie lo merece.
-Sí, sí, como sea- era notorio que Regulus estaba muy incómodo en esa situación- A la noche iremos a Hogwarts, o quizás antes, no lo sé con seguridad. No podemos perder mucho tiempo, no sabemos cuánto tardará el Señor Tenebroso en darse cuenta de que este Horrocruxe no está. Mandaré a Kreacher a buscarte.
-¿Sabes dónde estaré?-
-No subestimes a mi elfo doméstico- dijo el pelinegro con orgullo. El elfo levantó sus orejas y hasta dejó de estar encorvado unos segundos, muy feliz- cuida ese relicario.
-Con mi vida-
El chico se dio vuelta, pero se quedó quieto. Ladeó la cabeza y dándose vuelta de nuevo un poco más lento que antes, miró de nuevo a Hermione.
-¿Cuál es tu nombre? Si vamos a trabajar juntos en esto es algo mínimo que tengo que saber.
-Emma- contestó sin titubear
-Vaya, tienes una extraña confianza en un ex mortífago-
-Tú tienes una extraña confianza en una sangre sucia que apenas conociste-
Se quedaron mirando unos segundos. Regulus sonrió con picardía y volvió a guardar sus manos en los bolsillos.
-A la noche te haré más preguntas, pero por ahora, sólo me conformo con que me hayas ayudado a mí y a Kreacher. Nos vemos, Emma.
Y amo y elfo doméstico desaparecieron.
Hermione se quedó unos segundos de pie, mirando hacia el infinito. La brisa de mar ya no le parecía tan agradable, y tenía mucho frío. Pensó unos segundos en si volver a la casa de Lily o no, ya que saber que Kreacher iría a buscarla allá la ponía un poco intranquila. Pero ya habían hecho votos de confianza con el pequeño de los Black, o una especie de votos de confianza. Suspiró pensando en que no tenía otro lugar para ir… y cualquier otro lugar sería muy peligroso, pensando en que ella ni siquiera debería estar en esa época. Miró por una última vez la isla, y desapareció.
Al aparecer nuevamente en la habitación en la casa de Lily, se sintió extrañamente aliviada. Quizás era el aura de la pelirroja que se había impregnado en toda esa casa.
-¿Cómo te fue?-
Hermione dio un chillido. Después del asunto en la cueva, sus nervios estaban más sensibles de lo normal. Apuntó a Lily con la varita sin pensar y de forma automática. La pelirroja levantó las manos, dibujando una sonrisa en su rostro. La castaña, al darse cuenta de a quién estaba apuntando bajó rápidamente la varita, avergonzada.
-Lo-lo siento… em, perdón… yo no…-
-Tranquila. Moody y Lupin ya se fueron- dijo Lily también bajando sus manos. Borró su sonrisa y levantó una ceja- ¿A dónde fuiste? Estás empapada…
Hermione se miró, recordando la pelea con los Inferis en el lago. Le dio un escalofrío, y no fue sólo por el frío que sentía gracias a su ropa mojada. Lily se acercó a ella y sacó su varita, y haciendo un movimiento medio complicado, hizo que de ella saliera aire caliente. Lo dirigió a Hermione con delicadeza para secar su ropa. La castaña no se movió, y la verdad es que no supo bien porque, quizás estaba muy cansada y Lily le daba demasiada tranquilidad.
-Eres una mujer muy misteriosa- dijo Lily con calma mientras secaba la ropa- no sólo por el hecho de haber salido y haberte empapado quizás dónde… sino por muchas otras cosas más.
-¿Cómo cuáles?-
-La primera vez que me viste, bajaste tu varita en seguida- Lily se levantó y miró a la castaña muy seria- Como si supieras que no te iba a hacer daño. Perfectamente pude ser una mortífaga y haberte atacado al segundo.
Hermione tragó saliva, sin saber que decir. Era verdad, nadie en su sano juicio hubiera bajado su varita frente a alguien que no conocía en una guerra. Eso lo había aprendido muy bien, pero no podía decirle que sabía exactamente quién era ella… y quién iba a ser su hijo.
-Pero, fue eso lo que me hizo pensar que no eres una seguidora del Innombrable. Además, tienes un aura que hace que confíe en ti- le dijo sin dejar de mirarla a los ojos. La sensación para la castaña era demasiado extraña, era como si mirara a su amigo mediante esos ojos- Pero también veo demasiados secretos. Los ojos de las personas nunca mienten.
La castaña no pudo seguir mirando a los ojos a la chica. No porque le fuera desagradable, sino porque le era muy doloroso. Era ver a Harry en ellos, era verlo reír, era verlo gritar, era verlo morir… y era verlo vivir. La chica tuvo que sentarse en la cama ya que sus piernas perdieron fuerzas, y sus ojos estaban llenándose de lágrimas. Todo pasaba en su cabeza como un torbellino, todas esas peleas, esas muertes. Todos los momentos que vivió con Harry… y con Ron. Se llevó una mano al pecho.
Lo extrañaba demasiado.
Lily se sentó al lado de ella con cara de preocupación, muy inquieta. Hermione se largó a llorar. No pudo contener la tristeza, además que el Horrocruxe que llevaba en su cuello ayudaba mucho más a hacer sentir muy mal a la chica. Lily le dio unas palmaditas en la espalda, muy paciente. Estuvieron así algunos minutos, aunque para Hermione fueron como horas. De repente Lily se levantó. Hermione se limpió la cara un poco con la manga de su sweter, levantó la mirada y vio que Lily estaba de pie con el ungüento en sus manos.
-No quiero entrometerme en tu vida personal, no quiero obligarte a que me cuentes que es lo que te pasó. Eso es tu problema, y no nos conocemos como para que te sientas en la confianza de contármelo. Que hayas sabido que yo no era una mortífago es por algo, además que es casi obvio que estas detrás de algo relacionado con el Innombrable. Sentiste mucho interés por él en la conversación de la mañana y tu reacción de ahora lo comprueba- dijo sonriendo al ver los ojos de Hermione agrandarse- Por eso… quiero ofrecerte mi ayuda. En lo que estés haciendo, en lo que necesites. Déjame hacer que confíes en mí.
-Eres muy observadora- murmuró Hermione, y dejó que Lily le limpiara la herida de su mano. Desde que llegó a esa época había pensado rotundamente en no decirle a nadie lo que debía hacer, en especial a Lily, sobre todo porque estaba ya embarazada de Harry…
Pero al ver los ojos de esa chica, tan parecidos a los de su mejor amigo, la hizo quebrarse por completo, y darse cuenta que no podría hacerlo sola. Harry no pudo hacerlo solo, por algo murió en las manos de Voldemort… y definitivamente ella no podía morir en manos de él. Por lo menos no antes de destruir todos los Horrocruxes. Dejó que la pelirroja terminará de echar el ungüento en su mano y se levantó para sacar el relicario de su cuello.
-Esto es un Horrocruxe- dijo con voz muy seria y muy segura frente a la mirada intrigada de Lily- Hay cinco de estos en Inglaterra. Son hechos por medio de magia muy oscura y antigua, y la única forma de crearlos es matando a una persona. Al hacerlo, tu alma se divide y debes encerrarla en un objeto. De esta forma, te mantendrás en el tiempo. No es fácil destruirlos, sólo una magia muy poderosa o un veneno muy fuerte puede hacerlo, cosa que no es fácil de obtener. Por ende, son objetos extremadamente peligrosos. Yo estoy aquí para destruirlos todos, y destruir a la persona que los creo: Lord Voldemort.
Lily iba abriendo los ojos más y más mientras Hermione hablaba, creando una expresión de asco y horror, hasta que escuchó el nombre del mago tenebroso. Ahí su cara cambió a una sorprendida mezclada con miedo, mucho miedo. Miró el Horrocruxes, al principio con intriga, y ahora con temor. Hubo un silencio un tanto incómodo. Lily observaba el objeto, sintiendo poco a poco el aura de magia oscura que emanaba.
-¿Hay cinco de esas cosas?- dijo Lily con un hilo de voz- increíble… el nombre de señor de las tinieblas le queda bastante bien. ¿Conoces algún hechizo lo suficientemente poderoso como para destruirlo?
-No, pero conozco un veneno. Aunque no es fácil de conseguir- dijo Hermione. Por alguna razón, sentía un gran alivio, tanto que prefirió dejar el Horrocruxe en la cama y no tocarlo para dejar de sentir ese pedazo de alma tan cerca suyo- por lo menos se dónde está.
-¿Y cómo sabes eso? ¿Cómo sabes todo esto?- preguntó Lily sin cambiar su expresión de miedo- no creo que el Innombrable le diga algo así a cualquier persona.
-Son muy pocos los que saben esto. Bellatrix Lestrange es una de ellas, porque, si no me equivoco, hay un Horrocruxe en su bóveda.
-¡¿En Gringotts?! ¡Es imposible entrar ahí sin la autorización del propietario de la bóveda!
-Ese no es uno de los más difíciles, ya que hay otro en la mansión Malfoy.
-OK, quizás sea el mismo nivel de dificultad.
-Pero ahora, tenemos que enfocarnos en conseguir ese veneno, lo cual no será fácil.
-¿Qué puede ser más difícil que entrar en una bóveda en Gringotts?
-¿Escuchaste hablar sobre La cámara de los secretos?- para Hermione fue un tanto extraño decir ese nombre. Parecía años luz de distancia que había estado ahí… pero sólo fue hace unos meses, en Hogwarts.
-… Algo… pero se supone que fue abierta una vez, hace mucho tiempo…- murmuró Lily, abriendo aún más los ojos. Apenas se había movido de donde estaba, moviendo sólo sus ojos entre Hermione y el Horrocruxe.
-En la época de Voldemort- dijo Hermione, caminando hacia la ventana de la pieza, para alejarse un poco más del relicario- Él la abrió, y usó la cosa que hay ahí para matar a una estudiante… y es eso lo que nosotros necesitamos.
Hubo otro silencio.
Lily al fin se movió, se acercó a la cama y se sentó, dando la espalda a Hermione. La castaña observó con calma, pensando que era demasiada información en muy poco tiempo. Había esquivado de forma olímpica la pregunta de cómo sabía todo eso, y pretendía seguir haciéndolo. Como todo estaba avanzando, en algún momento tendría que contarle a Lily quien era exactamente… pero si lo hacía implicaría contarle su futuro, y eso era algo que no quería hacer. Lily se llevó las manos a la cabeza
-¿Qué es lo que hay en la cámara de los secretos?- preguntó con voz temblorosa
-Un basilisco-
-Obvio…- murmuró la pelirroja, y se rascó la cabeza con fuerza, asustando a Hermione por lo violento de la reacción- ¡Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhh, ese desgraciado! ¡Y nosotros que pensábamos que podríamos mantenerlo a raya, pero no, ya nos lleva siglos de distancia con todo esto! ¡COMO LO ODIO!
Se levantó de un salto, dando una patada al suelo con fuerza, y se dio vuelta para mirar a Hermione, la cual la miraba con cierta desconfianza. Lily saltó por encima de la cama con agilidad y caminó hacia la castaña, parándose sólo a centímetros de ella, nuevamente invadiendo espacio que Hermione no estaba muy acostumbrada a compartir.
-¿Tienes algún plan?- le preguntó frunciendo el ceño
-No…- contestó nerviosa la chica- pero tengo ayuda.
-¿Quién?
-Quizás… esto te haga menos gracia que todo lo anterior.
Lily levantó una ceja.
-o-
Habían pasado ya varias horas desde que la conversación de Hermione y Lily habían pasado, y estas dos estaban sentadas tomando té en silencio, después de haber almorzado algo que Lily cocinó. Hermione se encontraba bastante tranquila, sobre todo porque no había tenido un almuerzo así hace meses. En cambio Lily estaba con el ceño fruncido y su nariz roja. Quizás estaba pensando demasiado. ¿Y quién no? pensó la castaña al verla de reojo. Le había dado demasiada información aterradora en un tiempo muy reducido, además de haberle contado todo lo que sucedió en la cueva con los Inferi, el relicario, y Regulus Black.
-¿De verdad Black sabía sobre estos Horrocruxes?- preguntó como por cuarta vez la pelirroja, con la misma cara de confusión.
-Sí- respondió Hermione como todas las otras veces con calma.
-Siempre lo vi como alguien desagradablemente guapo- comentó Lily con el ceño fruncido- y sin lugar a dudas, un mortífago de nacimiento.
-Las personas cambian, sobre todo cuando algún ser querido está en peligro-
-No sabía que quisiera tanto a ese elfo doméstico-
-¿Por ser un elfo doméstico?- preguntó la castaña con una pizca de indignación. Había escuchado ese tono antes al referirse a esas criaturas.
-No, por ser un Black- dijo Lily sin percatarse de eso
-Ah… bueno, ahí está Sirius-
-Cierto… ahí esta Sirius. Quizás son hermanos que se parecen más de lo que creen- murmuró Lily sonriendo melancólica. Hermione supo que era lo que pensaba la pelirroja- Cuando lo conozcas verás lo diferentes que son.
-Claro…-
-¡LILY POTTER!-
Las dos chicas se sobresaltaron, casi tirando el té que tenían en las tazas. Una figura gigante apareció en la entrada de la casa, tumbando la puerta de un golpe. Las dos chicas se levantaron al mismo tiempo sacando sus varitas, asustadas, pero al ver la cara de la persona que se asomó en la puerta, las dos bufaron, una enojada y la otra aliviada.
-¡Hagrid! ¡¿Por qué esa manía de presentarte así en mi casa?!- le gritó la pelirroja poniendo la taza en la mesa, ahora vacía. Frunciendo el ceño, limpió el desastre que había quedado en la alfombra.
-Habías dicho que pondrías unos hechizos protectores en la puerta- dijo el semi gigante, agarrando la puerta para colocarla en su sitio- Recuerda que estos tiempos son peligrosos, siempre tienes que estar preparada.
-Me dijiste que había hechizos en tu casa- le dijo Hermione también molesta
-Los hay… pero se me olvida ponerlos todos- dijo Lily acercándose a el- James es el que se preocupa de esos. Pero no es excusa para tirar mi puerta al suelo
-¿Has tenido noticias de él?-
-Hace un par de días. Estaba todo bien hasta entonces. ¿Quieres una taza de té?
-Por supuesto- contestó feliz después de colocar la puerta y darse vuelta. Vio a Hermione y levantó una ceja- Y tú eres la nueva chica.
-Emma Grint, no nueva chica… Parece que Moody ya se encargó que hablar sobre ella- dijo Lily desde la cocina
-Por supuesto- dijo Hagrid acercándose a Hermione con una sonrisa y le tendió la mano- Hagrid, guardián de las llaves de Hogwarts. Mucho gusto.
-Un ho-honor- contestó Hermione con el corazón saltando a mil. Verlo de nuevo y vivo, aunque más joven, era una sensación extraña pero muy agradable.
-¿Honor?- exclamó sorprendido el guardabosques
-Por supuesto. No cualquiera puede ser el Guarda llaves de Hogwarts- le dijo Hermione con una sonrisa
-Creo que me cae muy bien esta chica- dijo Hagrid con una sonrisa gigante dándole la mano y apretándosela mucho sin darse cuenta- ¡Oh! Muchas gracias, Lily.
Le recibió un tazón gigante lleno de té y se sentó en el sillón doble, hundiéndolo de forma alarmante. Pero a Lily no le importó, quizás porque ese sillón lo habían preparado para él.
-¿Y a qué se debe tu visita?- le preguntó Lily sentándose en otro sillón, al lado de Hermione.
-Ojoloco me mandó. Quizás por ella- dijo apuntando a la castaña- pero no la veo como una amenaza
-Ese Moody- murmuró Lily, enojada.
-Y… porque en unos días más llega la reina de Inglaterra a Buckingham. Se hará algo grande porque se hizo no sé qué no sé dónde, y el país celebra, y etc etc- dijo Hagrid moviendo las manos en tono aburrido- por ende, habrá mucha gente… por ende, debemos ir en guardia por si los mortífagos atacan. Sabes el protocolo y todo.
-Ah… había olvidado eso- dijo Lily con pesar- será algo tedioso.
-¿Una especie de guardaespaldas?- preguntó Hermione con los ojos grandes. Sería algo verdaderamente tedioso
-Sí, de todos los muggles que están ahí. Sobre todo del Primer Ministro y la misma reina- dijo el semigigante y tomó un sorbo de su té- Aaaahhh, Lily. No sé cómo lo haces, pero me encantan el té que preparas.
-Muchas gracias- dijo la pelirroja con una gran sonrisa, pero la cambió al segundo- pero la reina tiene sus propios guardaespaldas, más de la mitad de ellos son magos.
-Aun así. El ministerio está preocupado. Sobre todo con cómo se han movido los hombres-lobo últimamente. Por algo James y Sirius se han demorado tanto en su misión
-¿Exactamente que están haciendo?- preguntó Hermione.
-Contándolos- dijo Lily mirando su taza- y buscando sus guaridas… es una misión un poco peligrosa.
-¿Y por qué no fue Lupin?-
Hagrid y Lily la miraron con ojos grandes. Hermione los miró unos segundos, y se dio cuenta de su error. Ninguno de ellos le había dicho que Lupin era un hombre-lobo. ¿Cómo podía cometer esos errores tan simples? Lo poco que había comido y dormido esos últimos meses le había afectado de verdad.
-Em… se nota que es hombre-lobo… es cosa de conocer como son, como se comportan… las cicatrices, al ropa…-
-Eres muy lista- dijo Lily levantando una ceja, pero sonriendo. Era un sonrisa que quizás significaba algo más- Él no fue porque entre hombres-lobos se huelen o algo parecido. Y si llega un hombre-lobo que no le guste atacar a las personas, es sospechoso. Lupin no funciona mucho como actor.
-Es un hombre muy serio- dijo Hagrid creando una sonrisa debajo de su barba.
Quedaron un buen rato hablando. Hermione escuchaba lo que el semigigante y la pelirroja decían mientras reían, y sólo a veces decía algún comentario. La chica tuvo un pequeño deja vu, recordando cuando ella junto con Harry y Ron iban a visitar a Hagrid a su cabaña, la vez que lo ayudaron con Norbert, con Buckbeack y su juicio, cuando celebraban los partidos de Quidditch…
Observó unos segundos a Lily. Era parecida a Harry en varias formas, hacía gestos similares, aunque su mirada era más feliz, independiente que sus ojos fueran los mismos. La pelirroja se percató que la castaña la observaba, y al conectar sus ojos esta le sonrió. Hermione se dio cuenta que la había mirado mucho rato, y sonrojándose se levantó con mucha torpeza, golpeándose la rodilla con la mesa y haciendo un ruido muy seco.
-Iré al baño. Con permiso- dijo con tranquilidad falsa y se fue cojeando lo más rápido que pudo.
Cerró la puerta del baño y respiró hondo. ¿Cómo se había comportado de forma tan torpe frente a Lily? Mirarla fijamente por mucho rato no era razonable. Se masajeó la rodilla un poco y se observó en el espejo. Tenía grandes ojeras, y su piel extremadamente pálida no la ayudaba. Tenía un pequeño rasguño en su mejilla, el cual recién estaba obteniendo un poco de color, y su pelo enmarañado le faltaba brillo. Se veía tan diferente a como estaba hace un año atrás, cerca de la boda de Fleur y Bill. Suspiró nuevamente, y sacó el relicario. Lo observó con cuidado, sintiendo la extraña y desagradable sensación de que algo estaba ahí dentro.
¿Cómo conseguiría el veneno del Basilisco? Harry había tenido ayuda de Fawkes cuando fue a recatar a Ginny y fue él quien cegó a la serpiente… pero ahora no tenían una criatura que pudiera volver a la vida. ¿Había otra opción para destruir los Horrocruxes? Ni Dumbledore había salido ileso al tratar de destruir el anillo de Salazar Slytherin, entonces ¿Qué quedaba para ellos, un grupo de jóvenes con un viejo elfo doméstico?
-Estuvimos sobre un dragón- murmuró sin dejar de verse al espejo-y eso no estaba planeado. Nada de lo que planeamos salió como debía salir, pero lográbamos lo que queríamos… o casi.
-¿Un dragón?-
Hermione saltó del susto, sacando instantáneamente su varita. Pero por el salto golpeó la misma rodilla que se había golpeado antes con la parte baja del lavamanos. Lloró en silencio sin bajar la varita. Regulus la miraba con una sonrisa picarona, con los brazos cruzado y muy bien peinado. Estaba usando un traje negro con una corbata verde impecable. Se veía bastante bien a diferencia de cómo estaba en la cueva.
-¿Y tú a dónde vas tan elegante?- le preguntó la castaña bajando su varita mientras esperaba que su corazón se tranquilizara después del susto y que su rodilla no se hubiera separado de su pierna.
-Así me suelo vestir- dijo el chico levantando los hombros, pero sacando el pecho con orgullo- Lo d la cueva fue un contratiempo ¿te gusta?
-No sé si este sea un buen lugar para lucir eso- le comenzaba a recordar a Malfoy por el tono de superioridad que tenía.
-Supondré que te gusta- dijo ampliando su sonrisa de satisfacción. Kreacher, quién estaba al lado de su amo caminó hacia Hermione y le tendió su mano.
-¿Nos vamos?-
-¿Ahora? Espera, espera… aún no- dijo la chica nerviosa. No podía desaparecer con Hagrid en la casa. Además, debía avisarle a Lily que partiría a Hogwarts.
-Vamos, no hay tiempo que perder. Mientras antes destruyamos esa cosa, mejor- dijo el chico frunciendo el ceño.
-Espérame un minuto. Ya vuelvo- les dijo y salió del baño.
-¡Emma! Ya me estaba preocupando- dijo Lily aun sonriendo.
-Sí… em…- miró a Lily y luego a Hagrid, quién estaba terminando su té- Ocurrió algo en tu baño. ¿Podrías venir?
-¿Lo tapaste?- bromeó la pelirroja al levantarse de su asiento.
-¡Claro que no!- contestó Hermione sonrojándose.
-Es algo normal, tranquila. Conozco un truco para destaparlo. Fue necesario ahora que vivo con James. Es un hombre que le gusta pasar mucho tiempo ahí, dice que se relaja y aprovecha de hacer los puzles de los periódicos muggle que yo compro. Dice que se divierte con las noticias de mi mundo, y que le parece interesante que las fotografías no se muevan…
Todo esto lo habló mientras caminaba hacia el baño con un tono despreocupado, pero cuando vio quién estaba en el baño, abrió los ojos como plato.
-Esto es igual de interesante- murmuró Hermione mientras Regulus y Kreacher la saludaban despreocupados.
-Sí… bueno Hagrid, ha sido un honor- dijo Lily devolviéndose rápidamente hacia el living- pero me temo que es hora de decir adiós.
-¿Ocurrió algo? ¿Puedo ayudar?- dijo Hagrid levantándose de su silla un poco confundido.
-No, no… recordé que tengo que hacer unos ejercicios para el embarazo. Tú sabes- dijo sonriendo y guiando al gigante hacia la puerta- para que el niño nazca sano y fuerte. Son un poco de desagradables de ver la verdad…
-¿Es niño? ¿Cuándo lo supiste?- exclamó Hagrid con alegría dándose vuelta justo en el marco de la puerta, haciendo que Lily chocara con él- ¿Ya le tienes nombre?
-No, es sólo una suposición. Aún es muy pronto… Los ejercicios… un honor… adiós- dijo y cerró la puerta mientras el semi gigante se despedía con una sonrisa, apenas logrando dejar el tazón de té dentro.
Lily se apoyó en la puerta, y al segundo se dio vuelta con el ceño fruncido. Hermione la vio, y algo en esa mirada le dio miedo. Regulus justo salió del baño cuando la puerta de la casa se cerró, y saludó a Lily con mucha naturalidad, sin percatarse del peligro que corría.
-Mucho tiempo, Evans. No sabía que vendríamos a esta casa, Emma, sino me hubiera preparado mejor- le dijo con una sonrisa tendiéndole la mano para saludar, pero la pelirroja ya había sacado la varita y había lanzado un hechizo.
El chico se dio vuelta en el aire con brusquedad, quedando con la cabeza hacia abajo y perdiendo todo su glamour.
-Demuéstrame que puedo confiar en ti- le dijo Lily amenazante.
Hermione y Kreacher se quedaron de piedra, sin atreverse a mover un musculo, ya que el tono de la chica les dio un gran escalofrío. Regulus sonreía divertido, aunque nervioso. Movió sus manos rápidamente.
-Tranquila, tranquila. Estamos del mismo bando-
-¡Demuéstramelo!
-Em… Lily…- trató de interrumpir Hermione
-¡Silencio!-
-¡Oye, oye! ¡Ya, mira! ¡La marca tenebrosa! Está intacta, no he llamado al señor tenebroso mientras estaba en tu acomodado baño. Si quisiera hacerte algo, ya lo habría hecho. Estoy con mi elfo doméstico, piensa que contra él no tienes mucha chance… ¿o no?
Lily lo observó unos segundos, y miró a Kreacher. Este miraba a su amo con aprensión, pero no hacía nada. Quizás Regulus le había ordenado que no hiciera nada. La pelirroja levantó una ceja, y sin ningún cuidado dejó caer al chico, haciendo un ruido sordo. Hermione suspiró y el elfo fue a ayudar a su pobre amo. Lily bufó y se cruzó de brazos, con el ceño extremadamente fruncido. Hermione la miró y sonrió.
-¿De qué te ríes?- le habló de forma muy brusca.
-De ti- le dijo sonriendo
Lily se ruborizó un segundo, y miró hacia otro lado.
-Ya, ya. ¿Nos vamos?- dijo Regulus Black peinándose mientras Kreacher le acomodaba el traje.
-Sí. Lily, volveremos en unas horas, o eso espero-
-Volveremos te refieres a todos- dijo la chica aun enojada- ¿VERDAD?
-¡¿Eh?! ¡No, no! Tú te queda aquí, estás embarazada y a donde vamos es muy peligroso-
-¡¿Estás embarazada?!- exclamó Regulus fingiendo alegría- No le vayas a poner Sirius, eso sería desagradable…
-Hay por favor, no soy una discapacitada. Con mayor razón voy si es peligroso, necesitarán más ayuda
-No, no, no. Tú te quedas- Hermione se puso muy seria. No quería que Lily se enfrentara al basilisco, y menos con Harry en su vientre.
-No, yo voy-
-Que no-
-Que sí-
-¡Que no!
-¡Mi casa, mis reglas!
-¡Pero no es a tu casa a la que vamos!
-¡Ay, ya cállense!- les gritó Regulus poniéndose entre ellas- ¡Kreacher, nos vamos!
-Sí, amo-
Y los cuatro desaparecieron.
Hola, buenas tarde (acá es de tarde) No tengo mucho más que decir, esta todo en este capítulo.
Gracias a la gente que lo lee, y se agradecerá mucho más sus comentarios de emoción o absoluto odio XD
Un honor.
