Hello... aquí un nuevo capítulo

En un de los comentarios que me hicieron preguntaron cuál es la edad de Lily. ella tiene 20 años, y los demás están alrededor de esa edad, ya que ya estamos en 1980, y ella nació en enero de 1960... Quizás me faltó hacer una mención sobre su cumpleaños, pero no lo encuentro tan relevante en este momento... tan... o quizás si y se me fue... nose, ayuda O.O

Para sacarlos completamente de la duda, estamos en Marzo de 1980.

Gracias, y enjoy!


Había mucha sangre y se escuchaban gritos por todas partes. Todos corrían hacia cualquier lado tratando de escapar de los maleficios de los mortífagos, pero ellos no eran los únicos que atacaban a la gente. Los hombres lobos se daban sus festines con todos los estudiantes rezagados que se quedaban en el castillo. Una pared cayó, aplastando a unos cuantos. El señor Weasley tratando de rescatar a un niño de las garras de un hombre lobo fue atravesado por un maleficio cortante, quedando en dos. La profesora McGonagall fue aplastada por el maso de un gigante y Dean Thomas explotó en pedazos.

Hermione cayó por las escaleras que llevaban al patio del castillo, llegando al final de ellas de cabeza al suelo. Levantó el rostro y vio como Voldemort lanzaba maleficios a diestra y siniestra, con sus ojos rojos brillantes y una sonrisa sádica. La chica trató de levantarse, pero algo agarró su pie. Miró hacia atrás y con horror vio una montaña de cadáveres, todos llenos de sangre y rodeados por un fuego intenso. Uno de los cadáveres era Ron, quién la había agarrado del pie y la atraía hacia ellos con sus ojos sin expresión y su boca llena de sangre. Quiso gritar, pero no salió sonido alguno. En cambio, escuchó una risa malvada, una risa que había escuchado muchas veces.

De entre los cuerpos, una mano apareció retorciéndose y apuntando a la chica. Poco a poco el rostro de Bellatrix Lestrange salió de entre los cadáveres mostrando una boca chueca y unos ojos desorbitados. Hermione trató de levantarse y correr pero Ron la atraía con fuerza. Desesperada se movió como pudo, pero la risa de Bellatrix resonaba en sus oídos.

Sintió sus delgados y fríos dedos en su cuello, envolviéndolo y estrujándolo mientras la introducía en la montaña de muertos envueltos por fuego intenso. Con los ojos desorbitados y llenos de lágrimas hizo el último esfuerzo, estirando sus brazos a más no poder… hasta que una mano la agarró con fuerza del brazo.

-Pelea, Hermione-

Harry la miraba con sus ojos verdes esmeralda, resaltando entre todo ese fuego. Su cicatriz brillaba en la palidez de su rostro. Hermione cerró su mano en el brazo de su amigo y sintió como este la empujaba hacia adelante

-Vamos Hermione. Pelea-

Pero la figura de Voldemort se alzó detrás de él con la varita lista para lanzar el Avada Kedabra, con su sonrisa serpenteando su rostro y sus ojos rojos. La risa de Bellatrix traspasó sus oídos y el miedo atravesó su corazón.

-¡HARRY!-

Hermione se levantó como si hubiera recibido una descarga eléctrica y apuntó hacia el frente pensando en que tenía su varita. El armario de la habitación de Lily se abrió de par en par lanzando la puerta lejos y toda la ropa salió disparada.

-¡Emma! ¡Espera, tranquila!- exclamó Lily sentándose al lado de ella y agarrándola para que no se levantara.

Hermione forcejeó unos segundos sin dejar de mirar al frente, con los ojos desorbitados y sudando frío. Lily la abrazó por la espalda con fuerza sin dejar de susurrarle que estaba bien, ayudando a que la castaña poco a poco reconociera el lugar en donde estaba y dejara de forcejear. Esa pesadilla ya la había tenido antes, pero nunca había visto ni a Bellatrix ni a un Ron zombie ni a Harry, sólo había escuchado la risa de la mortífaga. Al recodarlo le dio un escalofrío, y bajó la mano. Su corazón latía a mil por hora, incluso hacía que le doliera el pecho. Respiró hondo, sintiendo como volvía a la calma.

-Ese fue un buen hechizo silencioso- murmuró Lily apoyando su cabeza en la espalda de la chica sin dejar de abrazarla. Hermione podía sentir el pecho y corazón de la pelirroja latiendo acelerado- Aunque no te ayudaré a reparar mi armario.

-Lo… lo siento…- habló Hermione con la voz rasposa. Tenía la boca seca y respiraba agitada.

-Descuida- Lily no se separó de ella, sino que se apegó aún más y murmuró- Pensé que no despertarías nunca…

Hermione se quedó en silencio sintiendo el cuerpo de Lily y su respiración en su espalda, mientras su corazón y mente volvían del terror que había sentido a la calma. Nadie había logrado darle esa tranquilidad tan placentera, y pensó en que no le molestaría quedarse así por mucho tiempo más, junto a ella.

-Sólo fue una horrible pesadilla… lo siento- repitió la castaña bajando más la voz, avergonzada- ¿Tú cómo estás? ¿Cómo esta Harry…?

Pero no fue necesario terminar la pregunta, ya que se dio cuenta de la condición del brazo y la mano de Lily. Lo tenía al descubierto y se podía ver una mancha de color burdeo bastante fea. Hermione se horrorizó y sus ojos brillaron.

-Estoy bien, y Harry igual- dijo Lily saliendo del abrazo y levantándose, tratando de desviar la mirada de Hermione de su brazo- ya me eché esencia de Murtlap. En unas semanas pasará.

-No… esa es una herida de un maleficio, no sanara así como así- dijo Hermione dándose vuelta y también poniéndose de pie para poder ver mejor la herida, pero no pudo mantenerse mucho así porque se sintió mareada. Tuvo que apoyarse en la cama para no caer.

-Tú eres la que tiene que cuidarse- dijo Lily pasando por encima de la cama y ayudándola a sentarse nuevamente -Fuiste poseída por ese Horrocruxe, esa magia oscura es muy peligrosa. Tienes que reposar para recuperar energía.

-¿Cómo salimos de ahí? ¿Derrotaste al Horrocruxe sola?- le preguntó Hermione al sentarse en el borde de la cama.

-Kreacher me ayudó- dijo Lily- sin él probablemente no habríamos salido vivas.

-Kreacher, elfo maravilloso- murmuró la castaña pensando unos segundos- me gustaría hacer algo por él. En memoria de Regulus también. A él le gustaría.

-Quizás solo quiera olvidarnos- Lily puso su mano en el rostro de Hermione para que la mirara- Pero ahora no te preocupes por eso. Debes descansar.

-Estaré bien… - murmuró la castaña mirándola unos segundos a los ojos, pero estaba tan mareada que tuvo que cerrarlos y acostarse. El techo daba vueltas sobre ella, por lo que tuvo que mantenerlos cerrados.

Lily la observó en silencio y se sentó a su lado. A lo lejos se escucharon unas carcajadas, y un tema de una canción bailable. Era sábado, por lo que muchos londinenses estarían preparándose para ir de fiesta disfrutando de su juventud, de su dinero o de un descanso por haber trabajado toda la semana. Lily sonrió, recordando como su amiga había bebido la noche anterior y lo que le había dicho, aunque eso parecía tan lejano ya gracias a todo lo que había pasado en la cabaña de los Gaunt.

Inconscientemente acarició el rostro de la castaña mientras lo repasaba con la mirada. Su tez blanca pálida por el cansancio era muy suave, y un mechón castaño bajaba por uno de sus ojos cerrados, pintados por las ojeras de varias semanas. Tenía un pequeño lunar justo al lado de su nariz redondeada, y una cicatriz larga y delgada en su cuello. Se veía el rastro de guerra y dolor en el rostro de la castaña, pero quizás, eso la hacía ver más hermosa.

Lily dio un respingo cuando la mano de Hermione tomó la suya y abrió los ojos. Las mejillas de la pelirroja se entibiaron al toparse con los castaños ojos de la chica.

-El yo estar en cama siendo cuidada por ti es una situación que se está repitiendo mucho- dijo Hermione sonriendo. Acarició la mano de Lily.

-Pues deberías andar con más cuidado por la vida- dijo Lily también mostrando su sonrisa. Esperaba con todo su ser que la castaña no sintiera los latidos de su corazón, los cuales iban muy rápido y fuerte- emborracharse y enfrentarse a Horrocruxes no es una buena combinación.

-El tabernero me obligó- murmuró Hermione con fastidio mirando hacia otro lado y frunció el ceño- y tú aprovechaste el momento para burlarte.

-Fue una escena memorable. Cada vez que este triste recordare tu rostro en el momento en que dijo que tenías que beber la tercera cerveza- dijo Lily ampliando su sonrisa- ah, magistral.

-Quizás eso te ayude a hacer un patronus para la próxima vez- dijo la castaña con voz burlona.

-Oye. Tú saltaste antes que yo. No me diste la oportunidad de crear uno frente a ese dementor- contestó rápidamente, sintiéndose ofendida- mi patronus es despampanante.

-Puedo imaginarlo-

Siguieron charlando por un buen rato. Quizás pasaron horas, pero las chicas no se dieron cuenta de cómo el tiempo pasó. Si no hubiera sido porque el estómago de Lily rugió escandalosamente, ninguna de las dos se habría dado cuenta del hambre que tenían. Eran cerca de las 8 de la noche y sólo habían desayunado, así que Lily se levantó para ir a cocinar algo. Hermione, apenas se sintió mejor y no tan mareada fue a ayudarla.

Sólo reían, hablaban y se miraban mientras cocinaban con una especie de complicidad que si alguien las hubiera visto desde afuera, hubiera deducido rápidamente que las dos sentían algo por la otra, y que las dos tenían deseos una por la otra. Rozaban sus manos de vez en cuando, apoyaban sus cabezas en el hombro de la otra, y Lily repitió varias veces la acción de acariciar el rostro de Hermione mientras esta hacía algo. Era como si la batalla contra el Horrocruxe hubiera destapado algo que las dos chicas sabían ya de hace mucho.

-Quizás ya sea hora de dormir- dijo Hermione observando el reloj que había en la casa de los Potter.

-Sí. Tienes que descansar- dijo Lily sin prestarle mucha atención mientras jugueteaba con un mechón de pelo de la castaña. Estaban sentadas en la cocina tipo americana de la casa con una taza de té cada una.

-Tú igual… Además, hay que ponerte nuevamente la esencia de Murtlap para tu herida.

-Podrías ponérmelo tú- la pelirroja sonrió de par en par con inocencia, pero en el fondo su corazón saltaba con euforia.

Hermione se sonrojó sintiendo como vapor salía por sus orejas, y moviendo sus manos rápidamente se levantó.

-Iré al-al baño a asearme y te ayudo… em, eso- y salió rápidamente del comedor hacia el pasillo.

Lily la siguió con la mirada y suspiró. No se atrevió a tomar las tazas con la mano porque le temblaban mucho, así que hizo un movimiento de varita y las llevó al lavaplatos. Fue al baño de su habitación, se aseó un poco y se cambió al pijama. Al salir sintió como la puerta de la pieza de Hermione se cerraba y abría.

-Entonces- dijo entrando a la habitación con el botiquín mágico de los Potter.

-Te queda muy bien ese pijama- dijo Lily sentada en la mitad de la cama de dos plazas como una niña de cinco años observando una película de princesas.

-Em… eso ya lo dijiste…- Hermione comenzó a balbucear con sus mejillas rosadas. Sacudió la cabeza y se sentó al lado de la pelirroja- Estas siendo muy coqueta, basta… y dame tu brazo.

-¿Te molesta?- ¿Cómo era que se atrevía a decir esas cosas sin pensar?

-Me ponen nerviosa… y esto es delicado- murmuró Hermione sin levantar la mirada, con las mejillas completamente rojas.

Lily la observó con una sonrisa ahora tímida manteniéndose en silencio. Estuvieron así por un rato mientras Hermione aplicaba la esencia en el brazo y la mano de Lily. La pelirroja la observaba con detenimiento, y le parecía muy tierno como la castaña trataba por todos los medios de ser lo más delicada posible. Y lo era tanto, que le puso la piel de gallina a la ojiverde.

-Apenas despiertes también tienes que aplicarte esto- murmuró Hermione mientras trabajaba- De aquí a unas semanas mejorará… em, ¿Qué le dirás a James?

-Qué hiciste explotar la cocina-

-¡Lily!- exclamó Hermione con fastidio- esto es serio.

-Jajaja. Tranquila, yo me encargo- Lily se había dado cuenta que le gustaba mucho como Hermione se enojaba.

La castaña la observó con el ceño fruncido. Lily le sonrió, y recuperando su brazo de entre las manos de la castaña murmuró un gracias. Nuevamente se dio cuenta que también le gustaba mucho como Hermione le sonreía.

-¿Cómo te sientes?- preguntó la pelirroja pasando su mano por la frente de la castaña.

-Mejor. Por lo menos ya no estoy mareada- dijo mirando los ojos color esmeralda. Sintió cosquilleos en su nuca- Em… o tan mareada como antes…

-No sé si pueda dormir esta noche- dijo mirando hacia abajo, alejando su mano de Hermione como si hubiera recibido un golpe eléctrico.

No sabía si eso era por lo que había vivido con el Horrocruxe, o por Hermione. Era imposible que ocultara los sentimiento que tenía hacia ella, era imposible mentirse a sí misma y no prestar atención a como la castaña se comportaba con ella. Todo era tan obvio que hacía que su cerebro funcionara a mil por hora y su corazón tuviera síntomas de taquicardia por lo rápido que palpitaba.

Pero, a pesar de todo, no quería que ese momento terminara. Quería seguir estando con Hermione. Sólo con ella.

Con nadie más que con ella.

Sin que lo pensaran mucho, sin decir ninguna palabra y sólo con una mirada, las dos chicas se habían acurrucado juntas en la cama abrazadas una a la otra y quedándose dormidas casi al instante, pero sin ganas de que amaneciera, ya que las dos se sentían a gusto donde estaban, y con quién estaban.

A la mañana siguiente, James regresó de la casa de sus padres y tuvieron que volver a la realidad que las rodeaba. La realidad de que Lily estaba casada con él y Hermione era sólo una amiga. Lily iba a tener un bebé e iban a formar una familia… y Hermione era sólo una amiga. No podía pasar nada más, por el bien de ellos, de Harry y James. O eso era lo que Lily quería pensar. Y Hermione seguiría con esa idea también porque era lógico.

Pero después de lo que habían vivido con el segundo Horrocruxe y después de haberlo destruido, ya no podían volver a esa realidad.

Para las dos fue difícil y extraño el seguir de las semanas, ya que cada vez que se veían sus corazones palpitaban sincronizados. Sus mejillas se sonrojaban y por parte de Hermione comenzaba a balbucear y a sentir un cosquilleo en la nuca. Era como una búsqueda constante con la mirada, ya que cada una quería saber en dónde estaba la otra. Era estresante porque no podían concentrarse muy bien en lo que hacían… pero a la vez, era emocionante y excitante.

Desgraciadamente la casa de los Potter cada vez tenía más visitas, y había muy pocos momentos en donde no había gente que no fuera Lily, Hermione o James. Casi que se había vuelto una especie de base en donde se juntaban a reuniones de la orden y de otros aurores del ministerio. Los ataques hacia magos y las desapariciones habían aumentado el doble y el ministerio de magia estaba llegando al borde de la desesperación. Barty Crouch había tomado un papel importante y había tomado medidas desesperadas y casi peligrosas para el mundo mágico, entre ellas mezclar a los aurores con la policía muggle prohibiéndoles ocultar la varita, haciendo que esta estuviera a la vista junto con el maso policial.

Todas estas reuniones hicieron pensar a Hermione, y sacarla un poco de lo hipnotizada que estaba de Lily. Cada día que pasaba se sentía más nerviosa y culpable por el sentimiento que tenía hacia la pelirroja, y aunque lo negaba con todas sus fuerzas, era demasiado fuerte. Simplemente no podía dejar que el amor que sentía por ella siguiera creciendo, si es que era amor. Según ella, por lógica, dos chicas no podían enamorarse, y no así de rápido. Había viajado al pasado para destruir a Voldemort, no para tener una relación con la madre de su mejor amigo… pero cada vez que tenía ese pensamiento, temblaba por el temor y la emoción. Era agobiante.

Además, estaba comenzando a molestarse mucho por la presencia de James Potter ya que, obviamente, como esposo de la pelirroja tenía y reclamaba el derecho de abrazarla y besarla. No era constante porque eran una pareja discreta para no incomodar al resto, pero aunque sea el más mínimo roce entre Lily y James hacía que la sangre de Hermione hirviera como un fuego maligno.

Cada vez sentía más deseos por Lily, cada vez era más difícil esconder sus sentimientos y ganas de estar con ella, y aunque sabía que no podía seguir así, sólo después de una escena que tuvo en la cocina con ella, tomó una drástica decisión.

Estaba lavando los vasos después de una de las tantas reuniones de la orden, en dónde hablaban sobre un Curso Intensivo de Aurores, que se iba a impartir para transformarse en Aurores militarizados y más poderosos que duraría seis meses. Era una idea de Barty Crouch para sacar más rápido a gente capaz de enfrentarse a mortífagos, pero eso implicaría volverse una especie de soldado. Hace solo unas semanas se había terminado el segundo grupo, el cual había sido todo un éxito, y ahora estaban en búsqueda de más reclutas para empezar en unos días más.

-Además te pagarán si te mandan a alguna misión- dijo Moody sentado en la mesa del living muy serio- a ti te haría muy bien para disciplinarte, Black.

-No seré como los militares muggles. Además nunca he perdido un duelo contra un mortífago- dijo Sirius orgulloso.

-No son militares. Son aurores más poderoso y hábiles- dijo Dorcas Meadowes observándolo molesta- te enseñan cosas que no pasan en el colegio y que son muy útiles en estos tiempos de una forma rápida e intensiva.

-Pues hasta ahora nos ha ido muy bien- dijo James con cara de aburrido al lado de Sirius- Crouch debería dejar de hacer esas estupideces y dejar los problemas serios a nosotros.

-Tampoco nos ha ido muy bien- dijo Lupin jugando con su taza de té- quizás es porque falta algo. No creo que sea mala idea. Piensa que mandaron a uno de los grupos a detener un ataque de los Guerreros Rojos a un pueblo al norte de Inglaterra, y salieron victoriosos. No todos los magos saben cómo pelear contra esas criaturas… o contra cualquier criatura mágica la verdad.

-¿De verdad estás de acuerdo con eso, Lunático?- exclamó Sirius realmente sorprendido.

Hermione observaba medio escondida desde la cocina. No le gustaban esos cursos y menos si se sometía a la gente para transformarse en una especie de máquina. Dejó un vaso en el estante y comenzó con otro.

-¿Qué piensas sobre eso?-

Casi arrojó el vaso al suelo. Esa voz que tanto le gustaba escuchar la había tomado por sorpresa. Miró a la pelirroja y notó que estaba muy cerca de ella, hombro con hombro. La cocina las ayudaba a estar aún más cerca ya que era muy pequeña.

-No… no me gusta la idea de militarizarse… o sea, es una forma de decir…- comenzó a decir mientras secaba el vaso con más rapidez.

-Vas a hacerlo desaparecer si sigues frotándolo así- dijo Lily sonriendo y tomando un paño- te ayudo.

-No, no. Estoy bien- dijo Hermione moviéndose para que no tomara el paño y pasó a llevar la mano herida de Lily.

-¡Ay!-

-¡Perdón, lo siento!- exclamó la castaña entrando el pánico.

-Está bien, está bien- dijo Lily tomándose la mano y sonriéndole.

-No, no, deja ver- dijo Hermione dejando todo a un lado y tomando con delicadeza el brazo de la chica.

Recogió la manga y observó la herida. Estaba sanando poco a poco, pero tomaría más tiempo del que pensaba. Levantó la vista y vio como el rostro de Lily estaba sólo a centímetros del de ella. Sintió como toda la sangre que su corazón bombeaba a gran velocidad subía a sus mejillas. Lily había abierto sus ojos de par en par, también dándose cuenta de lo cerca que estaban. Hubo un momento de silencio. Solo se escuchaba lo que hablaban en la sala, pero ninguna de las dos entendía lo que decían. No despegaron la vista en ningún momento, y como por inercia comenzaron a acercarse. Los labios de Lily se entreabrieron, haciendo que Hermione los mirara con deseo. Entrelazaron sus manos y sus narices se toparon.

-¡Grint lo haría! ¡Oye, Grint!-

A las dos casi les da un ataque cardíaco en ese segundo. La voz de Moody sonó tan fuerte que las sacó de su ensimismamiento y rápidamente se separaron. Por el susto Hermione chocó con el posavasos tirando tres vasos al suelo, dejando un gran desastre.

-No la molestes, ella no querrá hacer ese curso-

-A que sí. ¡Grint!-

-¿Estás bien?- preguntó James levantándose al escuchar el estruendo.

-¡Sí, amor! Fue un descuido mío- dijo Lily asomándose hacia el salón con una sonrisa nerviosa.

-¿Grint está ahí? ¡Dile que venga!- dijo Moody alzando aún más la voz con prepotencia.

-Vo-voy- dijo Hermione comenzando a levantar los pedazos de losa rota, pero Lily se arrodilló al lado de ella y tomó su mano.

-Anda, yo termino-

La cabeza de Hermione dio vueltas al sentir a Lily tan cerca de nuevo, y con brusquedad se levantó y salió de la cocina sin volver a mirarla para tranquilizar su corazón, pero estaba a mil por hora y su rostro ardía. Apenas escuchaba lo que decían, ya que en su mente solo tenía el rostro de Lily a centímetros de ella, lista para besarla. Llegó al living y se percató que Los Merodeadores, Moody y Dorcas Meadowes la observaban expectantes. Un escalofrío recorrió toda su espalda. Era mucha gente, ¿Qué hubiera pasado si alguno de ellos hubiera visto lo que pasó entre ella y Lily en la cocina? Comenzó a sudar y tuvo que rascarse la nuca por una comezón molestosa. Quería desaparecer de ahí para poder enfriar su cabeza…. Y sus mejillas.

-Sobre el curso de Barty Crouch. ¿Lo tomarías?- le preguntó Moody con un dejo de emoción.

-¿Eh?- algo no calzaba en su cabeza. Entre los labios de Lily y el ojo de Moody pegado en su rostro tenían su cabeza hecha un torbellino de emociones.

-No la molestes. Emma no tomará ese curso. Ninguno de nosotros- dijo Sirius frunciendo el ceño y apoyando su cabeza en su mano. Parecía molesto.

-Canuto…- el tono de Lupin sonó como una advertencia.

-¿Qué? Estar aislados seis meses es innecesario. Donde más se aprende es en la zona de batalla. Todos lo sabes-

¿Aislado seis meses? Pensó Hermione. Algo hizo click en su cabeza.

-Cualquier ayuda es necesaria. Voldemort probablemente esté haciendo algo parecido- dijo Lupin con los brazos cruzados. Su rostro y tono estaban serenos, pero una ceja le tembló- Tu también podrías tomar el curso, Peter.

-No… no me metan en esto…- balbuceó Colagusano moviendo sus manos muy nervioso.

-¿Acaso sabes algo, Lunático?- Sirius los dijo con malicia, pero el enojó nunca dejó su rostro.

-¿Cuál es tu punto?- ahora definitivamente Lupin estaba enojado. Uno de sus dientes brilló.

-No quiere probar ningún punto- dijo James poniendo su mano en el hombro de Sirius para que se tranquilizaran. El ambiente se había puesto muy denso de un momento a otro- Sólo está dando su opinión sobre ese curso. Y yo lo apoyo.

-Entonces se pasan de pendejos- dijo Moody levantándose. Su ojo mágico daba vueltas enfurecido.

-Yo iré-

Todos en el living se dieron vuelta y miraron a Hermione.

Ella lo había casi murmurado, pero el significado de lo que había dicho había hecho que todos quedaran completamente sorprendidos. Incluso Lily, quién se había quedado en un rincón viendo la espalda de la castaña después de levantar los trozos de losa. Su rostro estaba asombrado, o quizás, confundido y angustiado.

-Yo iré…- repitió la chica con menos volumen tras ese silencio, pero aún segura de su decisión.

-¡ESA ES LA ACTITUD!- gritó Moody golpeando su pata de palo en el suelo estruendosamente. Estaba muy emocionado.

-Muy bien, Grint- dijo Dorcas con una sonrisa de satisfacción.

-¿Estás segura?- le preguntó Lupin con grandes ojos.

-Por supuesto. Ella tiene un buen futuro, no como ustedes, vagos- dijo Moody abrazando a Hermione con fuerza y levantándola del suelo, haciendo que a esta le diera un escalofrío aún más desagradable.

-Podrías aprovechar ahora, canuto- le dijo Lupin con tono burlón levantándose con su taza para dejarla en la cocina.

-¡N-No sé por qué dices eso!- gritó Sirius con rubor en sus mejillas.

James le golpeó el hombro con una amplia sonrisa de complicidad, haciendo que Sirius explotara de furia y vergüenza y botara sin querer un vaso de whiskey de fuego, mientras James y Colagusano no dejaban de reír.

Las burlas y conversaciones siguieron por una media hora más, hasta que de a uno comenzaron a irse de la casa de los Potter. Moody, antes de irse junto con Dorcas, le dio las instrucciones a Hermione y Lupin de dónde encontrarse al día siguiente para partir al curso intensivo de aurores. Quizás en otra ocasión, la castaña lo hubiera encontrado un tanto adelantado e innecesario el empezar tan enseguida, pero en ese momento sólo quería salir de ahí, ya que unos ojos color esmeralda no la habían dejado de mirar y sentía como estaban traspasando su nuca. Así que apenas Moody cerró la puerta, Hermione corrió hacia su habitación para estar un momento a solas.

Cerró la puerta, puso un hechizo silenciador a la puerta e hizo lo que había estado aguantando toda la noche: gritar.

Sentía como si su corazón quisiera salir por su garganta y sus manos temblaban casi de forma exagerada. Pateó un zapato que había en el suelo golpeándolo contra la pared y apoyó su frente en la fría ventana para bajar un poco la temperatura que ya la estaba mareando, y así quizás tranquilizarse un poco. Cerró los ojos y el rostro de Lily apareció en su cabeza. EL color rojo intenso inundó la cabeza de la castaña, sintiendo los labios de la chica casi en los de ella, sintiendo su respiración, quemándola por dentro por el deseo…

-¡No, no, no!- gritó nuevamente, golpeándose contra el vidrio- No, no, no, no…

-¿Ya te arrepentiste de ir?-

Hermione se dio vuelta tan rápido que casi se cayó. Se afirmó en la pared con el corazón en la mano. Su cara volvió a estar como un tomate.

-¿Podrías dejar de hacer eso?... a-a-aparecer de la nada- tartamudeó la castaña, sintiendo ese cosquilleo en su nuca.

-¿Ya no quieres ir a ese curso? ¿De eso te quejabas?- dijo Lily. Estaba con los brazos cruzados y parecía enojada, aunque sus mejillas estaban rosadas y no parecía que fuera por la rabia- ¿Por qué le dijiste que sí a Ojoloco? El solo quería provocar a Sirius.

-Lo sé… pero es buena idea que me vaya…- murmuró Hermione evitando ver a Lily a los ojos.

-¿Lo hiciste por lo que pasó en la cocina?- la voz dela pelirroja sonó temblorosa, pero no se preocupó de bajar el volumen de voz.

-Por lo que pasó en la cocina y por todo- Hermione si bajó el tono de voz, pero lo dijo con más intensidad, o aguantando la frustración- Por todo Lily… esto no está bien. Nada bien.

-Fue una vez. No… no es necesario que pase de nuevo- ¿Por qué ella sonaba tan tranquila? ¿Por qué lo hacía ver todo tan normal?

Que frustrante.

Hermione levantó la mirada con los ojos brillantes. La nariz de Lily estaba rosada y sus ojos se veían nerviosos. La castaña se acercó a ella, sintiendo como la frustración la hacía temblar y se paró sólo a una mano de distancia. ¿Cómo Lily Potter podía pensar que no pasaría de nuevo? ¿Acaso era algo que sólo Hermione sentía? ¿Era algo que solo ella veía como un error y algo muy peligroso?

Sólo a esa distancia se notaba que Hermione era unos centímetros más alta que Lily. Vio como la pelirroja tragaba saliva nerviosa, pero no retrocedió. Sintió su aroma, su respiración muy cerca. La castaña se atrevió y se acercó aún más.

-¿Estás segura que no volverá a pasar de nuevo?- murmuró Hermione a su oído. Vio como Lily temblaba, al igual que ella- ¿Estás segura que estamos bien así?

Casi podía sentir el calor provenir del rostro de Lily. El aroma de su piel era adictivo, y las ganas de besarla golpeaban su cabeza con dolor. Necesitaba quedarse con ella… lo necesitaba demasiado. El rostro de Lily se inclinó hacia adelante, se hundió en el hombro de Hermione y la abrazó con fuerza. La castaña podía sentir como el corazón de la ojiverde palpitaba rápidamente, y también sintió su hombro humedecerse.

-Sólo estoy segura… que quiero que te quedes conmigo…- murmuró Lily entre sollozos, abrazando aún más fuerte a Hermione, quién se había quedado de piedra- que estés cuando Harry nazca… que me ayudes… que no me dejes.

Poco a poco la castaña fue devolviéndole el abrazo, mientras sentía como su corazón se tranquilizaba y su cabeza se quedaba en blanco. Era el efecto que Lily tenía en ella, era la calma que le otorgaba, era una de las razones por la cual la quería y la necesitaba. Una lágrima cayó por su mejilla, clamando piedad por sus sentimientos.

Hermione también quería quedarse con ella.

-¡Lily!

Era la voz de James que se escuchaba desde el living y se iba acercando, pero ninguna de las dos se movió. Querían quedarse así hasta el último segundo que se les diera la posibilidad, porque sabían que al separarse, no volverían a ese abrazo. Hermione cerró los ojos, sintiendo como su corazón se partía en dos.

-Tengo que irme. Será lo mejor para todos.

-Emma…- la voz de Lily sonó a súplica.

-¡¿Lily?! ¡¿Emma?! Permiso, pero acaba de llegar un mensaje de Arthur- dijo James entrando a la habitación con una carta en la mano. Su cara estaba feliz y hablaba más alto de lo normal. Miró a la dos chicas sin cambiar su expresión, las cuales estaban de pie una al lado de la otra, separadas- Ron acaba de nacer. Están en el hospital. Dijo que todo fue muy rápido, pero ya están bien.

-¿Ron ya llegó? Que maravillosa noticia- dijo Lily moldeando una sonrisa pero no era completamente verdadera, y se podía ver a la legua. Por lo mismo, caminó hacia la puerta mientras se peinaba el cabello de tal forma que James no le viera el rostro- será mejor que vayamos, para felicitarlos.

Salió de la habitación sin mirar a su esposo o a Hermione, dejándolos a los dos con un aire incómodo. James levantó una ceja después de seguir con la mirada a su mujer y luego miró a Hermione.

-Pensé que estaría más entusiasmada. ¿Pasó algo?-

-No le gustó la idea de que me fuera- murmuró Hermione mirando hacia otro lado. Tampoco podía mirar a James a la cara por la vergüenza y la culpa.

-Era de esperarse. Eres su amiga y te necesita- dijo el hombre frunciendo el ceño y guardando sus manos en sus bolsillos. Era como ver a Harry molesto- Ella esperaba que te quedaras para cuando nuestro hijo viniera, no que fueras a un absurdo curso de Aurores. No pensé que eras la clase de personas que le gustan esas cosas.

-Lo sé… es sólo que…- su voz su quebraba. Sentía tanto dolor en su pecho que le costaba hasta respirar- quizás debería darles más espacio… son una familia… yo sólo vengo de afuera…

-Eres parte de nuestra familia, Emma- dijo James muy serio- al igual que Sirius, Lupin y Peter. Todos somos una familia, sobre todo en estos tiempos en donde tenemos que estar más unidos.

Cada palabra que el pelinegro decía era como una daga que apuñalaba a Hermione. En cualquier momento se echaría a llorar y no quería hacerlo frente a él, no sabía que explicación darle. Sentía que la culpa le destruiría sus sentidos. Se dio vuelta y miró por la ventana.

-Gracias…- murmuró. Fue lo único que pudo decir.

-¿Iras con nosotros a San Mungo?-

-… no- contestó después de unos segundos. Se sentía muy mal también al pensar en ver a Ron, aunque fuera recién nacido. Había sido su novio y ahora…

-¿Y estarás aquí cuando volvamos?-

Hubo un silencio. Se escuchó una ambulancia a lo lejos, como si intentara ayudar a que el silencio no fuera tan incómodo. James esperó unos segundos más, pero suspiró con un dejo de tristeza. Caminó hacia la puerta y la abrió.

-No sé qué pasó entre tú y Lily para que las cosas quedaran así de tensas- dijo dándose vuelta y mirando la espalda de Hermione- pero mi deber como esposo es velar por la felicidad y bienestar de mi esposa, porque la amo. Y sé que cuando estás tú, ella es muy feliz…


Ahh... el amor es un hermoso dolor.

Pero bueno

Gracias por darle un tiempo y una oportunidad a esta historia, me entretengo bastante escribiéndola... ahora, me inspiro más cuando leo sus comentarios.

NO ES QUE LOS QUIERA PRESIONAR... sólo me gusta leer sus pensamiento... o si los quiero presionar? Ahí decidan ustedes XD

Muchas gracias y nos leemos ^^