Ha pasado mucho tiempo, y pido perdón... pero se me juntaron muchas cosas (navidad, año nuevo, regalos, cambio de casa y estreno de función de teatro). PERO YA ESTÁ, espero que les guste.
Enjoy!
Después de la visita al hospital, Hermione no volvió a ver a Lily durante un tiempo, o siendo más específico, dos semana y tres días y medio. Muchas cosas habían pasado, entre ellas varios ataques de mortífagos a aurores e integrantes de la Orden, y para qué decir a muggles. Parte de la familia de Amelia Bones había sido asesinada, también Dorcas Meadow había sido internada un par de días en San Mungo después de haberse enfrentado sola contra siete mortífagos que la habían encerrado en un callejón, y varios muggles habían desaparecido. El Ministerio estaba hecho un hervidero de gente desconfiada y llena de terror. Y no solo el ministerio, sino que toda Gran Bretaña.
Por ende, gracias a la cantidad de trabajo que había que hacer, Hermione ni siquiera se había podido sentar a pensar en mandarle alguna lechuza a Lily. Y todo era porque la castaña se había convertido en una pequeña celebridad en el mundo mágico y un importante miembro de la Orden y del Ministerio de Magia. Muchos magos y brujas aún hablaban de la batalla contra los Guerreros Rojos y de lo increíble que había sido su desempeño y el del resto de integrantes del C.I.A, a eso sumándole su pequeña aventura en el Palacio de Buckingham y de cómo había peleado contra Voldemort.
Hermione y el resto del C.I.A habían obtenido más trabajos que cualquier otro Auror gracias a sus desempeños y habilidades, y el dinero que daban no era poco, por lo que ella, Amelia y Tracey tuvieron la posibilidad de arrendaron un departamento cada una. Hermione encontró uno de una pieza para ella sola en el mismo edificio que las otras dos, quienes arrendaron un departamento más grande donde vivían juntas. Aunque solo eran vecinas, parecía que las tres vivían juntas ya que Amelia y Tracey pasaban tomando desayuno en el departamento de Hermione, o la invitaban a ella a almorzar o a cenar, si es que no tenían trabajo que hacer. Hermione no estaba muy contenta con esos trabajos del ministerio y agradecía pasar tiempo con ellas aceptando cada invitación.
Lo otro que mantenía su cabeza ocupada era el tema de los Horrocruxes. Había destruido la Diadema de Ravenclaw hace unos días atrás y se había puesto en campaña para ver alguna posibilidad de entrar, o a la mansión de los Malfoy o a la bóveda de Bellatrix Lestrange, pero le era imposible sentarse a pensar en algún plan gracias a que el mismo Crouch le daba trabajo especial a ella.
Cerca de las siete de la tarde de un día especialmente caluroso, Hermione se sacó las botas al llegar a su apartamento y se desplomó en la cama. Había dormido poco la noche anterior ya que había recibido una invitación a una reunión informal de la Órden, y eso la puso tan nerviosa y ansiosa que apenas pudo cerrar los ojos durante la noche, y ahora le ardían demasiado. Se quedó boca abajo mirando por una ventana que había en su departamento que daba hacia la Torre de Londres, tratando de dejar su mente en blanco, pero el rostro de Lily aparecía fugazmente en su cabeza cada vez que se quedaba sin hacer nada. La vio caminando por la calle principal del Valle de Godric, con un vestido de Navidad de color verde hasta los talones, de largo escote sin mangas que brillaba entre toda la nieve. Su pelo hondeaba con el viento resaltando de su piel blanca, lisa, hermosa. Hermione la siguió embobada, mientras escuchaba un reloj dar las doce. La pelirroja se dio vuelta y con sus ojos color esmeralda miró a Hermione con deseo, y se acercó a ella.
-Hermione, ¿estarías conmigo?
-Siempre- murmuró la castaña, mientras tomaba a la pelirroja por la cintura.
-Quédate conmigo- le dijo al posar sus manos frías en su rostro, y acercó sus labios hacia ella.
Pero una bola de nieve especialmente grande golpeó el rostro de Hermione, haciendo que despertara en su cama con el rostro empapado.
-¡¿Pero qué…?!- chilló incorporándose rápidamente, con el corazón en la mano muy confundida mirando hacia todos lados… hasta que vio a una lechuza posada en la esquina de su cama, sobre una cubeta vacía.
El ave la miraba con fastidio, golpeando la cubeta con una de sus garras como si estuviera esperando a la chica, quién respiraba muy acelerada. Tenía una nota amarrada a una de sus patas. Quizás había tratado de despertarla y no había funcionado, y no se le ocurrió nada mejor que tirarle agua.
-Esto es nuevo…- murmuró Hermione con extrañeza, mirándola de reojo.
La lechuza ululó, aún más enfadada y voló hasta las piernas de la chica, y clavando sus garras con poca delicadeza estiró su pata para que le retirara la carta. Apenas Hermione lo hizo, le lanzó un picotazo enojado, y sin preocuparse de no pasar a llevar el rostro de la chica con sus alas, salió volando por la puerta del balcón. Hermione se rascó la cabeza, un poco apenada por la lechuza pensando en cuanto tiempo estuvo ahí esperando a que despertara… y recordó el sueño que había tenido. Se sonrojó de tal manera que pensó que el agua que había recibido se iba a evaporar por completo. Nunca había soñado con Lily, ni siquiera estando en el entrenamiento de Aurores, y eso era porque hace ya muchos meses que Hermione Granger se hacía una pócima para dormir y no tener pesadillas (porque eran lo único que soñaba cuando no tomaba la poción, hasta ahora…) Se llevó las manos al rostro, muerta de vergüenza al pensar en la pelirroja y al pensar en que el primer sueño tranquilo que había tenido, era con ella vestida de forma provocativa y con intenciones de besarla.
-Ni que tuviera quince años de nuevo- murmuró con pesar mientras abría la carta, y su corazón saltó haciendo que diera un pequeño chillido al ver de quién era.
¿Podrías venir a mi casa ahora, por favor?
Lily
Hermione releyó cuatro veces la frase, y unas siete el nombre, procesando extraordinariamente lento lo que significaba. Cosa extraña en ella. De un salto se levantó de su cama olvidando todo el cansancio, se secó el pelo, se puso sus botas y agarrando su bolso con lo necesario salió del departamento para desaparecer y aparecer frente la casa de los Potter.
Se quedó unos segundos frente a la puerta, con el corazón chocando contra su pecho con fuerza. Quizás debió pensarlo un poco, o quizás debió haberse demorado un poco más en ir a ese lugar, como para que Lily no pensara… ¿Qué no quería que Lily pensara de ella? ¿Qué se preocupaba por ella demasiado? ¿Qué le gustaba? ¿Qué estaba enamorada? Hermione dio vueltas en círculo por casi cinco minutos, estrujándose las manos y el cerebro para crear una excusa del porque había ido tan rápido.
-¡Vamos, Granger! No es tan difícil… ya la viste en el hospital, ahora la verás de nuevo- se gritó a si misma sin dejar de dar vueltas- sólo entabla una conversación normal. No es tan difícil… no lo es. ¡Se supone que no es tan difícil! Nunca te pasó con Krum o con Ron o con nadie más… no debería ser diferente con ella.
Pero sí lo era.
Desde el inicio todo era diferente con Lily… Partiendo porque era mujer, madre de su mejor amigo… y la persona más hermosa que había visto nunca.
-Estoy perdida- se murmuró a sí misma, con la cabeza gacha caminó hacia la casa, pero sonriendo levemente.
Golpeó la puerta, sintiendo como su estómago saltaba con cada golpecito. Se llevó su mano a la cabeza, rascándosela inconscientemente, esperando… y esperando. Levantó una ceja, pensando que Lily nunca se demoraba tanto en abrir. De los nervios pasó al terror absoluto, y abriendo la puerta con su varita entro rápidamente, con todos sus sentidos alertas.
No había hechizos de protección. La ventana estaba semi abierta, por la cual entraba una brisa agradable. La loza estaba sucia y había ropa de bebe por todos lados. Hermione frunció el ceño. No se escuchaba nada, solo el tintinear de unas campanitas cerca del ventanal. Caminó sigilosamente, apenas haciendo ruido. Abrió su antigua habitación, ahora de Harry. Estaba ordenada, sólo el armario estaba abierto de par en par también lleno de ropa de bebé. La castaña estaba entrando en la desesperación pensando en lo peor. ¿Cómo era posible que Voldemort ya hubiera aparecido en la casa de los Potter? ¿Ya sabía de la profecía? Quizás se había enterado de los Horrocruxes y se adelantó a la jugada. Conteniendo la respiración, Hermione abrió lentamente la puerta de la habitación de Lily y James, y dio un suspiro de alivio.
La pelirroja estaba acostada, durmiendo placenteramente en una desordenada cama junto a Harry, quién estaba despierto jugando con el pelo de su madre. La chica parecía estar tan agotada que ni sentía los tirones del niño. Hermione sonrió, sintiendo como el alma le volvía al cuerpo. Se acercó a la chica y se sentó a su lado. Harry la observó con sus grandes ojos color esmeralda, sin dejar de jugar con el cabello de su madre. Hermione lo saludó, y acarició el rostro de Lily. Se veía tan hermosa y tranquila durmiendo.
-¿Dónde está tu padre?- susurró Hermione ahora observando al pequeño. Este la miró de vuelta, y movió sus manos con entusiasmo mientras se reía. La castaña le devolvió la sonrisa- Creo, pequeño Harry, que hay que dejar que tu madre descanse tranquila.
Y sin dejar de sonreir, tomó con delicadeza al niño y salió del cuarto sin hacer ruido.
Estuvo largo rato jugando con él en el living, moviéndose por la casa con él en brazos y haciendo que riera. Harry en ningún momento tuvo ganas de llorar o se vio incómodo con Hermione. Es más, era bastante tranquilo, quizás porque solo tenía semanas de vida, aunque eso la alegró ya que es el único bebé que ha cargado y a cuidado. Puntos para ella.
Lo dejó sobre una alfombra que los Potter habían comprado para que el niño jugara solo en el suelo con unos unicornios de peluche que iban cambiando de color, y aprovechó de limpiar y ordenar un poco la casa.
-Es como si una bomba hubiera llegado aquí- dijo Hermione mientras apilaba la ropa que había alrededor- Y eso que ni siquiera has cumplido un mes, y ya aquí todo es un desastre.
Harry la miraba con sus ojos esmeralda mientras apretaba uno de los unicornios, el cual se estaba poniendo morado. Hermione lo miró al terminar de doblar la última prenda de ropa, y sonrió al ver como el niño lanzaba lejos al unicornio. Sacó su varita y con un movimiento rápido sacó de ella unas luces parecidas a las luciérnagas, las cuales se esparcieron por el lugar. El niño abrió los ojos como platos, y comenzó a mover sus brazos entusiasmado al ver las luces acercarse a él. La chica se sentó en el sillón al lado de él, moviendo las luces a su antojo mientras Harry las seguía con las manitos. En eso, escucha un chillido y uno pasos acelerados provenientes de la habitación de los Potter. Lily apareció en el living con el rostro pálido, los ojos llenos de pánico y el cabello despeinado.
-¡Emma!- exclamó, cambiando su expresión de terror a una de alivio.
-Lo siento. Llegue y estabas durmiendo- dijo la chica levantándose rápidamente, sintiendo como sus mejillas se calentaban- y como Harry estaba despierto… pues, preferí cuidarlo por mientras…
-Está bien, está bien- dijo la chica suspirando y se dirigió a su hijo- es que hace dos días comenzó a levitar, y pensé que estaría en cualquier parte de la casa solo.
-¿Ya ha tenido accidentes mágicos?- preguntó la castaña, completamente sorprendida- ¿Es normal que ocurra desde tan pequeño?
-Será alguien excepcional- dijo Lily tomando al niño en brazos y sonriendo de par en par-Gracias por venir. Hasta limpiaste la casa…
-¡No-no es problema para mí! - comenzó a decir Hermione sin pensar mucho, o pensándolo todo quizás demasiado mientras se rascaba la nuca- Tú me ayudaste mucho, me cogiste acá… ACOGISTE ACÁ quiero decir, o me diste asilo, como prefieras, por eso eres importante para mí… em, quiero decir... Lo mínimo que puedo hacer por ti es dejar la casa limpia, no es problema para mí, tú me ayúdate mucho… em, eso ya lo dije…
-Tú tía Emma está hablando en círculos, Harry- dijo Lily burlonamente jugueteando con su hijo sin mirarla- quizás deberías decirle que no es necesario que se ponga tan nerviosa cerca de mí.
-¡N-no estoy nerviosa! ¡¿Por qué lo estaría?!- chilló Hermione completamente roja, con una mezcla de fastidio y vergüenza- estoy tranquila. Tú casa es acogedora, no es para estar nerviosa ni mucho menos… ha, ha.
Lily se acercó a ella lentamente sin dejar de sonreír de forma juguetona, quedando a una nariz de distancia. Hermione podía contarle las pestañas, y un olor parecido a frutilla y leche llegó a su nariz. Comenzó a sudar tratando de mantener la compostura.
-Porque soy importante- le murmuró al oído, haciendo que Hermione sintiera una electricidad recorrer su espalda. Al segundo, y con el rostro levemente sonrojado, Lily le pasó a Harry impidiendo que la chica hiciera o dijera algo más- Tengo que ir a cambiarme de ropa para la reunión de la Orden. ¿Puedes seguir cuidándolo unos minutos más?
-Por supuesto…- murmuró tímidamente la castaña.
-No me tardo-
Y la pelirroja caminó de vuelta hacia su habitación rápidamente, dejando a una Hermione muy confundida, y con el corazón a mil por hora.
-Tu eres el que huele a leche- le dijo a Harry, quién se había llevado sus manitas a su pequeña boca. La chica levantó una ceja y bajó un poco la voz- ¿Tanto se me notan los nervios frente a ella?
Harry la miró, y con una sonrisa babosa puso sus manos llenas de baba en la cara de la chica.
Estuvieron esperando a la pelirroja veinte minutos sentados en el sillón mientras Harry jugaba con sus unicornios. Hermione trataba de no pensar en lo que le había dicho, y más trataba de no acordarse del sueño que había tenido antes de llegar ahí. Sacudió con fuerza la cabeza tratando de lanzar ese sueño lejos… muy lejos.
-¿Estás bien?-
Hermione levantó la mirada y vio a Lily poniéndose unos pendientes. Se había puesto un vestido verde muy simple, pero a ella se le veía despampanantemente bien. Con la boca semi abierta se levantó del sillón.
-Em…es, ah… una mosca…- dijo con media sonrisa
-¿Moody los obliga a estar vestidos de Aurores incluso cuando no están en servicio?-
-O sea, siempre estamos en servicio. De cierto modo- dijo Hermione poniéndose su chaqueta de cuero larga- además, vamos a su casa. No quiero tener problemas con él.
-Es muy severo contigo-
-Con todos, la verdad-
-Como sea, te ves bien de negro- dijo Lily sonriéndole muy feliz- me gustan tus botas.
-Gra-gracias- la castaña trato de disimular su sonrisa lo mejor que pudo al mirar hacia la chimenea- me hacen ver más alta. ¿Estas lista?
-Sí. ¿Puedes tomar ese bolso? Yo llevaré a Harry. Es su primera vez viajando en polvos Flú y debo llevarlo yo-
-Por supuesto…-
Hermione tomó un bolso que había en una silla lleno de pañales, un biberón, pañuelos y ropa de bebe. En eso, se atrevió a preguntar algo que tenía en su cabeza rondando hace mucho rato.
-¿Dónde está James?-
En un segundo el ambiente tranquilo y feliz de la pelirroja cambió a uno sombrío.
-Ya está allá con Sirius-
Lily estaba de espaldas a ella envolviendo a Harry en una manta, por ende Hermione no pudo verle la cara, pero habría jurado por el tono de voz de la pelirroja que había fruncido el ceño.
-¿Pasó algo?-
-Lo normal-
-¿Qué es lo normal?
-Él a veces necesita su espacio-
-También te dejó cuando estabas en el hospital-
-No me dejó, sólo salió por un momento-
Lily se dio vuelta y se encontró con el rostro suspicaz de Hermione. La pelirroja miró al suelo, quizás evitando los ojos de la castaña por primera vez desde que ella llegó. Hermione se acercó y dobló la cabeza tratando de buscar los ojos de la chica, dándose cuenta que algo extraño pasaba… y hace ya muchos días.
-¿Por qué me llamaste a mí?-
-Porque sabría que vendrías- murmuró Lily, aún sin querer mirar a su amiga- Estaba triste y… necesitaba verte…
Hermione abrió los ojos de par en par, sin esperar esa respuesta. Tragó saliva y con todas sus fuerzas puso sus pensamientos en orden y controlando sus emociones carraspeó su garganta.
-Entiendo- Hermione sonrió y tomó la manito de Harry- dile a tú madre que para la próxima me diga eso desde el principio. No es necesario darle tantas vueltas al asunto.
Lily levantó la mirada, con los ojos abierto de par en par, mostrando una timidez poco común en ella. Las mejillas de Hermione se tornaron rojas nuevamente al ver esa mirada tan hermosa, y no tuvo opción más que de alejarse un poco para poder tomar aire, mirando hacia otro lado.
-¿Nos vamos?-
Cinco minutos después, las dos brujas y el pequeño mago aparecían en el vestíbulo de una casa llena de gente. El olor a pastel de manzana y canela llegó a la nariz de Hermione, haciendo que su estómago rugiera de inmediato. Había tomado la mala costumbre de no comer durante varias horas seguidas gracias a la cantidad de trabajo que tenía.
-Uy, ya. Tranquilo, no pasa nada- le dijo Lily al pequeño Harry, quién tenía sus ojos abiertos como pelotas y se había incorporado bruscamente muy inquieto. Parecía que quería llorar- Tranquilo, ya pasó. Ya pasó.
-¡Ya llegaron!- exclamó Arthur con una copa de vino en su mano- Hola, Harry. Hola, hola. Es su primer viaje en Polvos Flu, ¿verdad?
-Sí, y logró hacerlo muy bien- dijo la pelirroja sonriendo de oreja a oreja, mimando al niño mientras salía de la chimenea para que se le olvidara la extraña sensación del viaje- aunque parece que no le gustó mucho…
Hermione, después de ayudarla a salir sin problemas, se dio un segundo para observar el lugar. Estaban en una casona parecida a Grimauld Place, pero limpia y un poco más iluminada, y menos siniestra. Tenía muebles muy antiguos los cuales habían sido corridos a las paredes. Los ventanales daban a un patio exterior bien mantenido y había un enorme candelabro justo al medio del salón. Esa reunión no era una reunión de información, sino que era una pequeña fiesta que se había organizado para que los integrantes de la Orden del Fénix tuvieran un tiempo de relajo, lo cual era muy importante según dijo con mucha seriedad Albus Dumbledore. Obviamente, hubo algunos que no quisieron hacer esa reunión (solo Moody), pero el resto de la Orden coincidió en que sí era una buena idea, y hasta obligaron a Moody para que la fiesta fuera en su casa. Probablemente por eso él estaba en un rincón con el ceño fruncido, y se veía bastante aterrador gracias a sus cicatrices.
-Hay comida y bebestibles en esa mesa. Espero que lo pasen bien, porque no tienen idea de lo que nos costó hacer que Moody nos dejara entrar para arreglar todo- dijo Arthur con una sonrisa frustrante. Su nariz estaba levemente roja.
En eso, una luz cegó los ojos de Hermione y Lily, dejando un olor a manzana quemada.
-¡Excelente foto!- exclamó Sirius con una sonrisa burlona. Sostenía una cámara en sus manos y el olor venía de ahí gracias al flash que había lanzado- La Salamandra al lado de la madre del año.
-Podrías enmarcarla, Sirius- dijo Colagusano, quién estaba detrás de él con una sonrisa boba.
-Pensaba donarla a El Profeta- dijo sarcástico, abrazando a Hermione por los hombros- ¿Sabías que tienes un fan club ahí?
-Y tú eres el líder, supongo- dijo Lily con sarcasmo mirando como él abrazaba a Hermione con cierto disgusto que no quiso esconder.
-Quizás deberías serlo tú. Pasas más con ella que con cualquiera de nosotros- dijo en ton despectivo.
-¿Celoso?-
-Para nada. Además, no soy al que más le duele que dejes solo-
-Ya, ya, basta- dijo Hermione molesta, sacando el brazo de Sirius de su hombro. No sabía si le molestaba más el tono de Sirius hacia Lily, o que Colagusano se riera de todo.
-No sean amargadas. Es una fiesta- dijo Sirius sin borrar su sonrisa y se mezcló entre la gente seguido fielmente por Colagusano.
-¿Qué fue eso?- preguntó Arthur, quién observaba con los ojos como plato.
-Está del lado de James- murmuró Lily alejándose. Su tono era de enojo- siempre lo está.
-¿Acaso discutieron?- preguntó Arthur en voz baja a Hermione.
-Al parecer… tampoco me ha dicho mucho. Disculpe- y siguió a su amiga.
-¡Lily, Emma!-
Las dos chicas se dieron vuelta y vieron a Alice Longbottom y Molly Weasley sentadas en un sillón con Neville y Ron sentados en una alfombra azul muy peluda. Los dos jugaban muy entusiasmados con una pelota igual a un Quaffle. Hermione y Lily caminaron hacia ellas, saludando a los miembros de la Orden que veían en el camino.
-Pensé que no vendrían- dijo Molly con tono alegre- Como James ya estaba aquí cuando llegué…
-Se vino antes- respondió Lily cortante. Dejó a Harry al lado de Neville- ¿Cómo va todo?
-Muy bien, hasta pudimos colocar música- dijo Alice con una gran sonrisa en el rostro, observando a Lily y a Hermione- Si hacemos que Ojoloco se tome una botella entera del Vodka Polar, hasta podremos poner música muggle.
-¿Música muggle?- preguntó Hermione levantando una ceja, sentándose en la alfombra a los pies de Lily.
-Con Dorcas descubrimos un grupo muggle increíble- susurró Molly acerándose a las chicas- y su vocalista, es… uy…
-Un hombre muy interesante- dijo Alice con voz soñadora- que pena que no tenga una pizca de magia en sus venas
-Quizás la tenga. Su voz es capaz de hechizarte-
-Y como se mueve…-
-Y como mueve su trasero-
Molly y Alice rieron con un tono muy chillón, y Lily se les unió aunque con una risa un poco más apagada, y se disculpó para levantarse e ir por algo para beber. Hermione la siguió con la mirada, sintiéndose extrañamente incomoda al quedarse con las otras dos mujeres, y observó a los tres bebes, quienes jugaban muy tranquilos con la Quaffle. Se sintió tan conmovida al ver a los tres juntos, sobre todo a Ron, a quién no había visto aún. Tuvo un flashback de la última vez que vio a Ron en su tiempo, protegiéndolo de Bellatrix Lestrange y muriendo por el maleficio imperdonable.
Sintió como su pecho se contraía, y tuvo la necesidad de salir a tomar aire.
-Disculpen- murmuró tratando de no llamar mucho la atención de las demás mujeres.
Se dirigió hacia la mesa de comida como excusa para buscar alguna ventana abierta, pero le resultó imposible. Había más gente en ese lugar del que quería, y aunque a muchos no los conocía, ellos a ella sí.
-Señorita Grint, un gusto conocerla- dijo una mujer apareciendo al lado de ella de la nada, con pelo largo y lacio, de rostro regordete y un poco melancólico. Le era extrañamente familiar- Mi nombre es Amelia Bones.
-Oh, Amelia Bones, sí- reaccionó Hermione después de que ella le había tendido la mano. Era igual a Susan Bones, de Hufflepuff- Mis condolencias por sus padres…
-Oh, no se preocupe- dijo con una voz suave y una sonrisa triste- así es la guerra… Pero me alegra conocerla en persona…
-Al fin se me da el agrado de conocerla, Salamadra- dijo fuertemente un hombre muy alto y de bigote muy frondoso, también apareciendo detrás de Hermione, haciendo que esta saltara por el susto- Soy Benji Fenwick y he seguido sus movimientos con placer.
-Eso suena extraño, Fenwick- dijo Amelia frunciendo el ceño como advertencia.
-¿Por qué?- preguntó el hombre con un gran signo de interrogación en su frente- sólo soy un admirador. Su encantamiento de fuego es impresionante y digno de estudio.
-Muchas gracias…- agradeció Hermione, sintiendo sus manos sudar.
-¡Grint!- el alma se le cayó a los pies al ver a los gemelos Prewett. Sólo quería salir a tomar aire y con más gente cerca le sería imposible.
-¿Ya están borrachos?- preguntó Fenwick con cara de molesto al ver las mejillas sonrojadas de los dos hermanos- ¿Qué están tomando? Este licor ni siquiera me ha dado calor.
-Es gracias a Ojocolo- dijo Fabian poniéndose al lado de Hermione y mostrando una botella blanca con un líquido azul- Está tan enojado por esta fiesta que no se dio ni cuenta que se la sacamos.
-Maravilloso- dijo Fenwick y tomó rápidamente el resto del licor que le quedaba en su copa.
-¿No estás tomando nada, Salamandra?- peguntó Gideon haciendo aparecer un vaso y pasándoselo.
-No, no… no me gusta mucho tomar…-
-Vamos, está muy bueno-
-Yo quiero-
-Primero las estrellas, Fenwick-
-Dijo que no quiere, yo puedo tomar por ella-
-¡Oh, casi lo olvido!-
Fabian sacó una bolsita de color blanco con una cinta color morado muy fina. No era más grande que una pelota de golf. El chico, sonriendo de lado a lado se la pasó a Hermione, quién no estaba muy segura de si quería recibir eso o no.
-¡Oh! ¿Dónde conseguiste eso?- preguntó Amelia con los ojos brillantes por la emoción.
-Molly los trajo. Los estoy repartiendo. Este es para ti- dijo el pelirrojo pasándole otra bolsita igual pero con una cinta color amarillo oro.
-Ábranlo al mismo tiempo- dijo Gideon tirándole una bolsita a Fenwick y casi haciendo que este cayera al suelo al tratar de agarrarla- así es más emocionante.
-¿Esto de verdad los trajo Molly?- preguntó Hermione levantando una ceja mientras los otros magos abrían las bolsitas. Esos gemelos eran demasiado iguales a Fred y George.
Y no se equivocó. Una masa con un muy mal olor saltó al rostro de Fenwick manchándolo de negro y logrando por fin que cayera de espaldas. La bolsita de Amelia explotó y unos pájaros salieron volando y anidaron en su cabeza. Fabian y Gideon lloraron de risa al ver los rostros de los dos magos, una sorprendida y el otro asqueado tratando de levantarse. Más gente se acercó y rieron por la escena. Hermione aprovechó el escándalo y comenzó a deslizarse lentamente hacia afuera del grupo tratando de pasar desapercibida. Sentía como su cabeza comenzaba a darle vueltas y su pecho se contraía peligrosamente. Necesitaba salir de ahí y ordenar su cabeza. Había recibido muchas imágenes que le provocaban melancolía, y culpa.
Las imágenes de sus amigos muriendo frente a ella se apelmazaban en su cabeza después de haberlos visto, ahora bebés, jugando tranquilamente. Y todo empeoró bastante al ver a Amelia Bones y saber que en otro tiempo había muerto en las manos de Voldemort, al igual que su sobrina, a quién había visto ser aniquilada por los mortífagos en la batalla de Hogwarts. Y a los dos gemelos, iguales a Fred y George…
Logró encontrar un ventanal medio escondido de la fiesta que daba a un pequeño balcón. Salió y tomó una gran bocanada de aire. Cuando los mortífagos la perseguían a ella y a Ron, tuvo varios ataques de pánico por el estrés y la angustia, pero desde que hizo el viaje en el tiempo no tuvo ningún síntoma hasta ahora… quizás muchas imágenes, muchos recuerdos de una vez… pero sólo hace unos minutos había estado muy bien.
-Lo que yo viví, ya no pasará… ya no pasará…- murmuró mientras se apoyaba en el barandal del balcón, manteniendo la vista fija en el bosque que se veía unos metros más adelante- Si destruyes los Horrocruxes, nada de eso pasará, Granger… arsh, estúpidos Horrocruxes…
-¿Emma?-
El corazón de Hermione dio un brinco y se dio vuelta, topándose con los hermosos ojos de Lily Potter. A pesar de que su corazón siguió latiendo rápidamente, toda la angustia y recuerdos de la batalla se fueron apenas vio a la pelirroja. Era imposible negar que estaba completamente enamorada de ella.
-¿Estás bien?- preguntó Lily saliendo al balcón. La miraba con preocupación- Volví a donde estábamos y no te vi…
-Sí… em, necesitaba tomar un poco de aire- dijo dándole una sonrisa para que no se preocupara más.
-¿Mucha gente?-
-No, no… Tranquila, estoy bien ahora. ¿Y Harry?
-Estaba muy entretenido jugando con los demás niños, así que Alice se quedó cuidándolo- dijo Lily apoyándose en la baranda al lado de Hermione- Me gustaría que fueran buenos amigos esos tres. Tienen la misma edad.
-Uh, lo serán- dijo Hermione con una sonrisa divertida mirando hacia el cielo- y serán expertos en meterse en problemas.
-Es igual a James. Supongo que tendrá esa terrible habilidad- dijo Lily llevándose una mano a la frente con cierto fastidio- era bastante desagradable en el colegio. Espero que Harry no sea así.
-Entiendo- Hermione miró de reojo a Lily. Su perfil era perfecto- Y… ¿cómo fue que terminaste enamorada de él?
-Ja, ja…- esa fue la risa con menos felicidad que Hermione había escuchado nunca. Sus ojos no brillaban tanto como antes- James siempre estuvo persiguiéndome, pero su altanería y ego eran tan grandes que nunca lo vi como algo más que un niño mimado, hasta el último año… James dejó de ser arrogante, pesado y desagradable con la gente. Pude ver su lado tierno, amable y romántico. El cambió por mí…
Quedó en silencio mirando al infinito. A lo lejos se escuchaban risas y una canción lenta con una melodía que se le hizo algo familiar a Hermione. No se atrevió a decir nada porque sintió que la pelirroja quería decir algo más, porque estrujaba sus manos una con la otra y se estaba mordiendo el labio levemente. La castaña esperó con paciencia, dándole el espacio necesario. Al fin, Lily abrió la boca sin dejar de mirar hacia el patio.
-Yo creí que me había enamorado de él… que quería formar una familia con él…- lentamente movió su cabeza y miró a los ojos a Hermione- pero ahora ya no estoy segura de eso.
La castaña tragó saliva al sentir la fría mano de Lily sobre la de ella, y tuvo la sensación como si electricidad viajara desde sus dedos hasta sus orejas, dejándoselas muy calientes. Un poco más y le iba a salir humo de ellas. Observó sus manos juntas por unos segundos, y dándose valor, se la estrechó con delicadeza.
-¿Qué es eso?- preguntó Lily desviando su mirada y señalando el saquito que la castaña sostenía en su otra mano.
-Esto es… esto le dejó un nido de pájaros a Amelia Bones-
-Ah, entones Finweck también recibió uno- Lily sonrió divertida- antes de encontrarte lo vi tratando de sacarse ese vómito de babosa gigante africana.
-¿Cómo consiguieron eso? Esas babosas solo escupen después de aparearse-
-La verdad, no quiero saber cómo…-
Rieron juntas por un momento. Una brisa algo helada peinó sus cabellos, y como el de Lily era mucho más largo, ondeó con elegancia hacia un lado. Esta tomó unos mechones y los colocó detrás de su oreja. Ese gesto hipnotizó a Hermione de tal manera que apenas se dio cuenta que la chica la estaba mirando. Deseó que la tierra la tragara por la vergüenza que sintió y miró rápidamente hacia el frente, fijando su vista en los árboles.
-Co-conocí a unos hermanos iguales a-a los Prewett- dijo tratando de dejar la vergüenza de lado y seguir con el tema- en el sentido de… de que les gusta hacer bromas a la gente.
-¿Eso es posible?-
-Claro que sí… eran igual de molestosos, pero igual de inteligentes.
-¿Acaso eran pelirrojos?- preguntó Lily con un sarcasmo divertido.
-¿Cómo adivinaste?-
-Es que los pelirrojos tenemos el gen de la inteligencia, sabiduría y hermosura-
-Te faltó humildad-
-De eso tenemos sólo un cincuenta por ciento-
Volvieron a reír. En eso, Hermione notó como Lily apretaba su mano nuevamente. Se la acarició y notó que estaba fría.
-Estás temblando- murmuró Hermione- ¿Tienes frío? ¿Quieres que entremos?
-Tengo miedo- confesó Lily. Sus ojos brillaban bajo la luz de la luna, confirmaban lo que sentía, aunque había algo más.
Anhelo.
-¿De qué?-
-De lo que siento ahora…- se había acercado más a Hermione, quedando a centímetros de su rostro- De querer escucharte de nuevo reír, de querer estar más contigo que con mi esposo… de querer lo que no es correcto.
-Lily…-
La pelirroja posó su mano en el rostro de la castaña, acariciando la blanca cicatriz que tenía en su cien.
-Estás más alta-
-Son las botas-
Era como si el tiempo se hubiera detenido, y todo se hubiera desvanecido a su alrededor. No sentían ni la música, ni las risas, ni siquiera el viento nocturno. Sólo eran ellas, nada más. El beso que Lily posó en los labios de Hermione fue con tanta ternura, pero a la vez con tanto deseo que casi detuvo el corazón de la castaña, y concentró todos sus sentidos en el suave tacto de sus labios, y el aroma a menta que emanaba de ella.
Cuando Lily se separó unos centímetros de ella, su rostro estaba muy sonrojado y lleno de vergüenza, y le dio una sonrisa muy tímida. Hermione no recordó haber sentido tanta ternura al ver un rostro así antes, y no pudo evitar sonreír también.
-Creo que a mí también me gustas- se atrevió a decir sin dejar de sonreír.
Lily abrió los ojos, y con el rostro del mismo color que de su cabello, sonrió aún más y hundió su rostro entre el hombro y cabello de Hermione.
-Abrázame- dijo cruzando sus brazos alrededor de su cintura- por favor.
Ahora era Hermione quien temblaba, pero de felicidad. Respiraba rápidamente y su corazón saltaba con fuerza sobre todo al abrazar a Lily, quien también respiraba entrecortado. La castaña apoyó su barbilla en la cabeza de la pelirroja, y trato de calmar su respiración cerrando sus ojos, pero al sentir el corazón de Lily latiendo tan fuerte, no pudo evitar sonreír de nuevo.
-¿Qué vamos a hacer ahora?-
-No lo sé… pero- murmuró Lily apretando más sus brazos alrededor de Hermione- Me encanta estar así…
-Permiso-
Las dos chicas se separaron como si hubieran recibido una descarga eléctrica, y ambas miraron al ventanal que daba al comedor. Alice Longbottom las observaba con sorpresa y una sonrisa extremadamente feliz. Sostenía a Harry, quién también las observaba con grandes ojos mientras chupaba la pequeña Quaffle. Hubo un silencio incómodo, en donde Hermione sintió como su alma caía a sus pies con cada segundo que pasaba. Comenzó a sudar.
-¿Qué pasa?- Lily rompió el silencio, sonando más tranquila de lo que debería estar. O de lo que estaba de verdad.
-Van a tomar una foto de grupo, así que vine a buscarlas- dijo sin dejar de sonreír.
-Oh… gracias por avisarnos-
Lily Potter caminó rápidamente hacia Alice y tomó a Harry, dejando un frío suspenso alrededor de Hermione, quién no paraba de temblar, pero ahora por el pánico. ¿Alice las había visto?
-Interesante que te emociones tanto por una foto- dijo Alice a Lily con un tono burlón.
-¿Eh?-
-Es que estas muy sonriente-
-Ya cállate-
Lily bufó y entró a la casona a paso rápido con Harry en brazos. Hermione se dio vuelta y tuvo la urgencia de saltar por el balcón e irse a esconder entre los árboles que se veían más allá, pero no pudo lograrlo. La mano de Alice se posó en su hombro, haciendo que esta saltara en el lugar llena de pánico.
-La invitación va para ti también-
-No me gustan las fotos- dijo Hermione con vergüenza y un tono de voz extremadamente agudo- además… quizás es mejor que me vaya.
-Te diré esto sólo una vez-
Las palabras de la bruja fueron tan serias que Hermione se vio obligada a darse vuelta y mirarla, pero con temor. Sin embargo, el rostro de Alice no parecía enojado, más bien parecía algo inquieto.
-Lily es mi amiga, y es a ella a quién apoyaré siempre-
-¿Y James?- preguntó la castaña dudosa.
-Él es amigo de Frank. Lo estimo mucho y pienso que es un gran mago… pero como te dije- y le dio una sonrisa a Hermione- yo apoyaré en todo a Lily, y ella ya se decidió por ti.
Le guiñó un ojo y se dio vuelta para entrar a la casona. Hermione parpadeó tres veces seguidas mientras digería lo que Alice le había dicho. Lo más probable era que Lily le había contado algo mientras estaba en el C.I.A todos esos meses, y por eso no se había sorprendido al verlas besándose… al recordar esa escena sintió como la sangre se le subía a la cabeza y un pitito parecido al de una tetera sonaba en sus oídos.
Se habían besado. Al fin se habían besado, y estaba tan asustada, pero tan feliz que su cuerpo completo estaba lleno de emociones y por un segundo no supo ni como caminar. Estaban en serios problemas, pero era de esos problemas que uno, a veces, agradecía tener.
-¡GRINT! ¡SI YO TENGO QUE ESTAR EN ESTA ESTUPIDA FOTO, TÚ TAMBIÉN LO HARÁS! ¡APARECE AHORA MISMO!
Hermione corrió hacia el salón al escuchar a Ojoloco Moody tan enojado, y vio a todos los miembros de la Órden del Fenix ya formados y juntos para sacarse una foto. Dumbledore estaba al medio de todos, con una sonrisa de oreja a oreja y las mejillas rosadas. Dorcas, con el rostro más pálido de lo normal y usando un bastón se mantenía estática escuchando hablar Frank. Sirius hablaba con un hombre igual a Dumbledore junto con los gemelos Prewett, quién Hermione reconoció como Aberforth, mucho más joven y con rostro mucho más amigable. Molly, quién estaba entre Amelia Bones y Arthur le hizo una seña para que se pusiera a su lado. Pasó al lado de Ojoloco, quién la miraba con odio y le dio un pequeño golpe en la cabeza para que se diera pisa.
-Perdón, perdón- murmuró Hermione un poco avergonzada.
-Tranquila, señorita Grint- dijo Dumbledore con voz juguetona- Y ahora que estamos todos, por favor haga los honores, Brunno.
Le habló a un elfo domestico muy pequeño y con orejas extremadamente grandes y puntiagudas, llevaba una chaqueta de mezclilla verde que le llegaba a los talones. Se había subido a un piso y miraba por el ojo de una cámara en un trípode. Se veía muy serio, al parecer era muy profesional en su trabajo.
-Un poco más juntos, por favor señores y señoritas- dijo con su voz chillona, muy parecida a la de Dobby.
-¿Dónde están los niños?- preguntó Hermione mientras se apegaba un poco más a Molly.
-Los cuida otro elfo domestico- contestó ella con una sonrisa lista para la foto- preferimos tomar esta foto oficial sin ellos. Quizás ayude a que en un futuro ellos no tengan que ser parte de este grupo.
-Que no tengan necesidad de serlo- recalcó Arthur al lado de su esposa.
-Eso, eso-
Hermione sonrió, y fugazmente miró al resto del grupo buscando a Lily. Sus miradas se encontraros haciendo que el estómago de la castaña saltara de emoción. Lily estaba a tres personas más lejos que ella, entre Lupin y James, quién estaba extremadamente serio. La pelirroja le dio una pequeña sonrisa tímida y volvió a mirar hacia el frente. Hermione se quedó mirándola media embobada gracias a esa sonrisa.
-¡Todos mirando a la cámara! ¡La señorita de negro, mire al frente!- gritó el elfo, muy enfadado.
-¡Sí!- chilló Hermione con las mejillas sonrojadas, escuchando las risas de Arthur, Molly y Amelia a su lado.
-A la cuenta de tres… ¡TRES!-
Muchas gracias por llegar aquí. Se agradecen comentarios si les gustó, y si no les gustó también... Y obviamente muchas gracias por leer este fic ^^
Nos leemos pronto.
