Feliz día de los Enamorados, o San Valentín, o de la amistad... o lo que sea.

Igual esto fue ayer, pero no me importa.

Lean, disfruten, sean felices.


-Emma Grint a demostrado que las fuerzas oscuras del Innombrable ya no son una amenaza para nuestro mundo, al menos ya estamos preparados para cualquier otro ataque que él y sus mortífagos preparen. El mundo mágico puede sentirse más seguro con la Salamandra, como la conocen ya muchos, y el resto de integrantes del C.I.A dando vueltas por nuestras calles… Guau, eres el diamante en bruto de Crouch. Salvaste su pellejo y ahora devuelves la esperanza al mundo mágico para que no tengan miedo. Estoy impactada.

-Sólo exageran-

-Eres buena propaganda para el ministerio-

Tracey escribió en el aire, muy feliz al lado de Amelia, quién aún leía El Profeta. Hermione murmuró sin haber escuchado mucho lo que Alice había dicho. Estaba apoyada en el barandal del balcón mirando al infinito, con la vista perdida mientras sentía el viento en su rostro. Sus ojos le ardían un poco por haber dormido poco la noche anterior… y la anterior a esa. Su corazón bombeaba con tanta fuerza que le había sido imposible cerrar los ojos recordando el beso que se había dado con Lily.

¿Y ahora qué?

Su mente había ido mucho más allá y ya había pensado en todas las consecuencias de ese suceso: Atentados, persecución, aislamiento, odio comunitario y quizás muerte… Siendo sinceros, Hermione nunca había pensado tantas estupideces sin sentido. Su lógica había sido destruida completamente, y todo gracias a un beso. Hasta había pensado en buscar respuestas en algún libro. Eso la asustaba un poco, no estaba acostumbrada a eso porque nunca le había pasado. No sabía cómo actuar, que decir, que se hacía en una situación en donde tú siendo una chica tenías algo con otra chica, y además casada. El no saber qué hacer la angustiaba.

Pero… también, al recordar a la pelirroja y el beso que se dieron, sus emociones cambiaban drásticamente a una dicha y alegría que la hacía sonreír por inercia mientras un cosquilleo recorría su espalda hasta su nuca. Independiente del miedo y angustia que sentía al no saber qué hacer, le encantaba recordar ese momento.

La mente de Hermione Granger era un desastre.

-¡Emma!-

-¡Sí!-

La castaña se dio vuelta rápidamente, y se encontró con el rostro confundido de Amelia, y una sonrisa de extraño interés.

-¿Qué pasa? Has estado distraída desde ayer- dijo Amelia levantando una ceja mientras dejaba el periódico en la mesa del balcón- ayer ese Erumpent casi te hace explotar con su cuerno, y apenas te diste cuenta si no te hubiera lanzado al agua.

-Eh… perdón… tengo muchas cosas en la cabeza- dijo Hermione sonrojándose- ¿Qué decías?

-Que qué vas a hacer hoy en tú día libre-

-Ahhh… mmmm, no lo sé…- dijo Hermione sentándose al lado de Tracey- quizás me quede aquí. Hace mucho tiempo que no tengo un día de, digamos, hacer nada.

-¿Cómo es eso, Grint?- dijo Amelia sentándose en el barandal con una gran sonrisa burlona- Tienes que salir, respirar aire puro… conocer gente.

Tracey asintió, y escribió en el aire: Deberías salir con alguien.

-¡Eso es verdad! ¿Qué pasó con esa persona que te gusta?- exclamó Amelia con los ojos brillantes y llenos de curiosidad- Aún piensas en él, cualquiera se puede dar cuenta a kilómetros.

-¡¿Eh?! ¡¿Por qué preguntas eso?!- exclamó Hermione, hecha un manojo de nervios- ¿Cómo que se dan cuenta?

-Eres la persona más obvia que he conocido si hablamos de sentimiento- dijo Amelia con una sonrisa- Desde que te conocemos que andas con esa aura de enamorada tortuosa.

-No sé de qué hablas-

-No te hagas la que no sabes, Salamandra-

-Quizás podemos ayudarte-

-Yo tengo un doctorado en juntar parejas. Puedo ser tu hada Celestina-

-¿O él no siente nada por ti?-

-¡¿Eso es posible?! Emma es un excelente partido. Golpearé a ese desgraciado-

-No, no es eso…-

-¿Es extranjero?

-¿No entiende lo que dice?

-No es eso-

-¿Es muy pequeño?-

-No-

-¿Muy peludo?

-¡No!-

-¿Un asesino?-

-¡¿Eh?! ¡No!-

-¡Es un vampiro! ¡Oh, me encantan las historias con vampiros!

-¡Que no!- Hermione se levantó fastidiada y con tanta brusquedad que pasó a llevar la taza y cayó encima de ella y del mantel- ¡Ay…! Merlín…

Comenzó a limpiarse con enojo, hasta que Tracey le ofreció un quitamanchas mágico que había atraído mágicamente de su dormitorio. Hermione la miró unos segundos, viendo su rostro arrepentido al igual que el de Amelia. La castaña suspiró, calmándose y sintiéndose culpable por su reacción exagerada tomó el quitamanchas. Quería decirles, necesitaba ayuda y respuestas para saber que hacer frente a Lily y en su "relación", pero no podía…

-Estoy en una situación muy complicada- comenzó a decir al sentarse de nuevo- y no es sólo por mí… sino que por respeto a la otra persona por la que no quiero hablar del tema…

Comenzó a sacarse la mancha de té de su blusa y sintió una mano en su cabeza. Amelia se había acercado a ella y la despeinó con cariño.

-Debiste habernos dicho eso desde el principio- le dijo con un tono feliz- Es que te veíamos tan asustada por el tema que nos preocupamos. Pero si de verdad es tan complicado como para que no puedas contar, está bien. Tienes nuestro apoyo de todas formas

-Te gusta mucho esa persona, ¿verdad?-

-No me había sentido así nunca- murmuró Hermione con un leve temblor en su voz- Me tiemblan las manos y mi cabeza se apaga… ¿Eso es normal?

-¡Ay, Emma! Me caes tan bien- dijo Amelia ahora abrazándola con fuerza por el cuello- ¡Por supuesto que lo es! Aunque si fuera un vampiro sería fascinante. Son tan elegantes-

-Entonces busca uno-

-¡Ay, no! Me gusta dormir y ellos con suerte pegan un ojo durante el día-

-Entonces imagina las posibilidades durante la noche- le dijo Hermione maliciosamente.

-¡Que sucia eres!-

Siguieron hablando y riendo por un rato más mientras la mañana pasaba. Hermione debía admitir que aunque ellas no eran Harry y Ron y no se les parecían en nada, le gustaba tener su compañía, podía estar tranquila y… confiar. Cerca del mediodía, las dos chicas se despidieron y fueron a presentarse al ministerio, dejando sola a Hermione en su día libre. Ella se recostó en su cama observando el cielo azul por su ventana. El ambiente estaba bastante cálido y había una brisa exquisita como para salir a caminar y disfrutar en algún parque… Hermione tragó saliva, pensando en la única persona con la que quisiera estar en ese momento y salir a pasear.

Quizás le habían leído la mente, o sólo fue una coincidencia.

La misma lechuza que la había despertado con un tarro de agua hace dos días atrás estaba posada en el barandal del balcón observándola, con una carta en su pata. Hermione parpadeó un par de veces, sin moverse. La lechuza la observó unos segundos, con la misma expresión de enfado de la otra vez. Quizás era su expresión de siempre. Hermione se levantó lentamente, sintiendo mala espina, pero la lechuza voló rápidamente hacia ella y le lanzó la carta en el rostro. Ululó con fuerza dejando caer unas plumas en su cabeza y se fue volando. La castaña suspiró.

-No es una lechuza que olvida fácilmente- murmuró soplando una pluma que cayó en su nariz.

Abrió la carta y sintió como su estómago cobraba vida propia.

Voy a dar un paseo por el parque St. James con Harry.

¿Quieres acompañarnos?

Estaré cerca de la laguna.

Hermione se levantó rápidamente, miró a todos lados, se miró la ropa y dudó. Estaba con unos shorts negros bastante cortos y una blusa sin mangas. ¿Estaba bien si iba así? No era muy de esa época, pero hacía bastante calor como para andar con algo más largo. ¿Qué pensaría Lily? Corrió al baño y se vio en el espejo. Su cabello, el cual le llegaba un poco más arriba del hombro estaba hecho un desastre porque no se lo había secado después de bañarse, y parecía un peluche. Trató de peinarse, sacó una chaqueta, su bolso que usaba en la cintura para llevar llaves y la varita, se volvió a mirar al espejo, pensando que era mucho mejor que ir vestida de auror con sus jeans negros, chaqueta y botas que siempre usaba.

Al salir del edificio, pudo aparecerse en el parque cerca del lago. El problema era que el parque ST. James era gigante, y el lago se expandía por casi todo el lugar, obstaculizándole el encontrar a Lily rápidamente. Caminó por el borde del lago buscando una cabellera pelirroja, mientras pasaba al lado de muggles que iban hablando, riendo o simplemente paseando. Escuchaba música de fondo. La pelirroja debió haberle dado una información más específica. Caminaba rápido mirando hacia todos lados, mientras su corazón bombeaba sangre con más fuerza al pasar los minutos pensando en mil cosas por segundo: ¿Qué le diría? ¿Cómo la saludaría? ¿La podía tomar de la mano? ¡No! Por lo menos no frente a la gente… ¿o sí? ¿A ella le importaría si lo hacía? ¿O si no lo hacía?

De repente, su corazón se detuvo. A lo lejos atravesando el lago vio una cabellera roja que llevaba un coche, la cual se deslizó entre los árboles. Hermione respiró hondo, y tratando de no correr para no llamar la atención, caminó lo más rápido que pudo dando la vuelta al lago. ¿Por qué la distancia era tan larga? Camino entre los árboles en donde había visto a la pelirroja. Miró para todos lados, y sólo vio a una pareja sentada en el pasto comiendo unos sándwiches y una señora leyendo un libro sentada en una banca. Se adentró más entre los árboles saliéndose del camino. ¿Era a Lily a quién había visto? Inglaterra era un lugar con muchos pelirrojos, los Weasley eran una prueba de ello.

Ya poco escuchaba la música, pero su corazón seguía bombeando con ánimo, hasta que llegó al borde del parque donde no había nadie. No había vereda, sólo la calle por donde pasaban autos, por ende, no era posible que hubiera pasado por ahí, más encima con el coche. Respiró hondo para tranquilizarse y pensar. Vio como una ardilla jugueteaba con otra, sin pensar mucho en que se veía bastante extraña con la cola pelada. Quizás se había equivocado, o quizás se había ido para otro lado. Se devolvió con más prisa, si había perdido tiempo quizás Lily se iría del parque. Por la desesperación pensó en lanzar su patronus, pero se arriesgaría demasiado…

En eso, entre unos árboles vio un coche. Automáticamente se formó una sonrisa de alivio en su rostro. Se detuvo, respiró hondo para darse ánimo y caminó tranquilamente hacia el, o eso era lo que quería aparentar porque por dentro estaba gritando de emoción. No había nadie alrededor, y apenas se escuchaban los autos que pasaban por la calle que dejó atrás. Pero con cada paso que daba, se iba formando las mismas preguntas en su cabeza: ¿Cómo la saludaría? ¿Le daría un abrazo? ¿Un beso? ¿Sería muy imprudente? ¿Qué pasa si las ven? ¿Ella quería que las vieran? Quizás no, por algo se fue a un lugar tan apartado como ese... ¿Y qué pasaba si Lily quería sólo hablar con ella y decirle que todo fue un error y que se arrepentía? ¿Qué ya no quería seguir viéndola? ¿Qué iba a hacer si Lily le decía que la odiaba y que no la quería volver a ver porque le había arruinado la vida?

Los pasos de Hermione eran cada vez más lentos, y sentía como si un ácido subiera por su garganta mientras sus piernas se transformaban en gelatina. Se detuvo a unos metros del coche, sintiendo un sudor frío recorrer su espalda. Esta era una de las contadas veces en donde Hermione Granger no sabía qué hacer.

En eso, sintió unas cálidas manos tapar sus ojos haciendo que diera un pequeño chillido.

-Tu guardia esta baja- murmuraron en su oído- pensé que la famosa Salamandra sería más difícil de engañar.

-Un-un auror nunca baja su guardia- dijo Hermione sintiendo fuego en sus mejillas- Estaba todo fríamente calculado.

-Que pésima respuesta. Aunque debo admitir que te demoraste mucho menos de lo que pensé que llegarías-

Hermione sintió como las manos se movían pero nunca destaparon su vista completamente. Sintió a Lily justo frente a ella, muy cerca.

Al sentir sus labios juntarse a los de ella, el tiempo se detuvo de nuevo. Una felicidad inmensa recorrió su cuerpo como electricidad, llegando a la punta de sus dedos. Levantó sus manos y tomó las de Lily las cuales comenzaron a temblar. Se separó de ella lentamente y quitó sus manos de su rostro y observó a la pelirroja. Estaba sonrojada, con su cabello tomado en una coleta. Usaba un vestido ajustado hasta las rodillas de color azul intenso. En cualquier otra persona se hubiera visto como un vestido normal, pero en Lily se veía maravilloso. Hermione tragó saliva.

-Es que tenía muchas ganas de verte… había pensado en invitarte hoy a salir… pero me ganaste. Suerte que tengo libre hoy-

-¿Entonces tengo derecho a pedir algo?-

-¿Eh? ¿Por qué?-

-Porque yo te invité a salir primero-

-¿No debería ser al revés entonces? Sí tú me invitas, tengo derecho a pedir algo-

-Mi salida, mis reglas-

Hermione sonrió por el tono casi de niña pequeña que hizo Lily, y tomando su rostro la besó de nuevo. Volvía a estar tranquila. Volvía a estar muy feliz.

-Espero que no te importe que haya traído a Harry- dijo la pelirroja después de separarse.

-Para nada, pero… ¿lo dejaste sólo en el coche?- preguntó Hermione levantando una ceja

-¿Por quién me tomas?- dijo Lily haciéndose la ofendida y acercándose al coche para sacar a su hijo, quién movía los brazos con entusiasmo- hice un pequeño hechizo de invisibilidad para que no me vieras y para no despegarme del coche. No pensé que funcionaría tan bien.

-Em… solo fue suerte- dijo Hermione avergonzada. En cualquier otra instancia hubiera notado si alguien estuviera bajo ese hechizo… pero era Lily, sus sentidos no funcionaban bien cerca de ella.

-Claro. ¿Vamos? Quiero un helado-

Le sonrió y comenzó a caminar. Hermione suspiró, y sacudiendo fuertemente su cabeza para bajar de su estado de letargo, arrastró el coche y caminó al lado de ella y Harry.

Llegaron al borde del lago, donde ya había más gente. La música se volvió a escuchar y algunas risas y parloteos felices de gente que paseaba por ahí. Había un exquisito aroma a chocolate y caramelo. Unos niños pasaron corriendo al lado de las chicas mientras gritaban y reían, seguidos de los papás quienes les pedían que no gritaran tanto. Hermione vio que más allá había un carrito de helado. Entonces de ahí venía la música.

-Hace mucho tiempo que no como un helado muggle- dijo Lily mirando con simpatía- los helados mágicos son exquisitos… pero estos nuca de han quedado atrás.

-¿No que los antojos se iban después del embarazo?- preguntó Hermione con sarcasmo.

-Si eres mujer, los antojos nunca terminarán, y no puedes negar eso- dijo Lily frunciendo el ceño y levantando la barbilla- me iré a sentar antes que me ofenda. Me gusta el chocolate y la menta.

-Como gustes-

Hermione vio como Lily caminaba hacia una banca que estaba más allá frente al lago. Sonrió embobada, y dándose ánimo fue en busca de los helados. Después de unos siete minutos en donde tuvo que pelear contra un niño que quería la última paleta de helado de chocolate (al final tuvo que usar un confundus para hacer que comprara uno de naranja), se sentó al lado de la pelirroja, quién había puesto al niño en el coche.

-No había de los dos sabores mezclados, así que traje uno y uno.

-Buena lógica-

-¿Cuál quieres?-

-Menta-

-Pensé que te gustaba más el chocolate-

-Así te puedo robar-

-Te puedo convidar si quieres-

-Así no es tan divertido. Mira-

Lily se acercó a Hermione y sin que ella pudiera reaccionar, le dio una mascada a su helado, haciendo que a Hermione se le pusieran las orejas rojas y diera un respingo. Lily la miró, y después de tragar lanzó una carcajada.

-Ja, ja, ja. Me encantan tus expresiones- dijo Lily después de reír.

-Pero yo no sé si me encanta que te burles de ellas- dijo Hermione muy avergonzada frunciendo el ceño- ten algo de piedad…

-¿Has sido así en tus relaciones anteriores?- preguntó Lily cambiando su tono burlón a uno más interesado.

-Em… no, la verdad…- contestó Hermione pensativa- tampoco es que haya estado con mucha gente más… sólo tuve una relación seria, y otra, digamos, a distancia.

-Esas son complicadas-

-Ni que lo digas. Preferí dejarlo en amistad antes que todo terminara de una forma trágica.

-Ja, ja, ja. Pobre hombre-

Hermione observó a Lily, quién recogió un juguete que Harry botó al suelo. Tenía muchas preguntas para ella también, pero no sabía cómo hacerlas sin sonar demasiado interesada en el tema… Pero la curiosidad era mucha, además de estar mezclada con un poco de angustia.

-Aparte de James, ¿estuviste con alguien?- comenzó con una de sus preguntas mirando hacia el lago como quién quiere la cosa

-Sí. Gente de Hogwarts, por allá por tercero estuve con un niño con muchas espinillas… Muuuuchas. Duramos una semana, era simpático pero su cara de volcán fue demasiado- dijo Lily riéndose mientras limpiaba el juguete, parece que le daba gracia ese recuerdo- Y con otra persona por ahí por quinto creo… Sí, quinto, estuvimos un año, pero no resultó.

-¿Por qué?-

-Bueno…- Lily levantó la mirada y observó el lago- Ella empezó a salir con alguien más de un día para otro. Era una persona volátil.

Hermione quedó con la boca semi abierta. Entonces lo que había especulado era verdad. Sintió que el estrés le iba a carcomer hasta los dedos de los pies.

-¡¿De verdad?!- exclamó con un tono muy agudo, pero lo bajó al ver a dos señoras mirarla con rostro alterado- ¿De verdad que estuviste con una chica en Hogwarts?

-Estuvimos saliendo en secreto. De verdad me gustaba, era muy dulce conmigo… quizás es lo que me atrae de las personas- dijo divertida por la expresión de Hermione, quién se sonrojó de nuevo- Me deprimí bastante… pero me ayudó a concentrarme más en clases para no pensar en ella, y me convirtieron en prefecta al año siguiente. Ah, y Slughorn me incluyó en su perfecto grupo de gente destacada.

-Algo bueno que haya tenido-

-Además… esa experiencia me hizo a darme cuenta de lo que sentía por ti rápidamente- dijo apoyando su dedo meñique en el de Hermione, y agregó con tono burlón- a diferencia de ti.

-¡No es fácil…!- alegó rápidamente Hermione llegando al borde de la desesperación- No es fácil admitir que a una mujer le gusta otra mujer… es algo que… no sé… No sé qué hacer, como comportarme, no es… una situación conocida para mí. ¡Sobre todo ahora que me dices que sí estuviste con alguien en Hogwarts! Estas como a años luz de mis conocimientos sobre… parejas así… ni siquiera sé que nombre ponerle a esto… mis sentidos como que se apagan cuando estás cerca y eso me angustia a veces, porque no sé qué hacer, o cómo vas a reaccionar, o que pasará… no sé…

-Dices no sé muchas veces-

-No es usual en mí no saber… me estresa, ya lo dije-

-Oye…-

Lily posó su mano en el rostro de Hermione he hizo que la mirara. Estaba seria, pero más que seria, estaba preocupada. Acarició su rostro mientras la miraba con intensidad.

-No quiero que te estreses por esto, sé que todo es nuevo y complicado. Para mí también lo es-

-Ya pasaste por algo así en Hogwarts-

-No fue lo mismo, tú no eres igual a esa persona. Yo no sentí lo mismo por ella a como me siento ahora contigo. Ni con James ni con nadie-

-Pero sabes que hacer-

-Emma, no tengo idea que hacer- le dijo sonriendo con cierta angustia- En la casona de Moody te dije que tenía miedo, y aún lo tengo. No sé cuándo le diré a James, no sé cómo se lo diré y que pasará después… pero ya no me importa, porque sé que quiero estar contigo. ¿Tú quieres estar conmigo?

-Claro que sí-

-Entonces es lo que importa y lo único que tienes que saber- Lily peinó unos mechones del rostro de Hermione con delicadeza- Vamos paso a paso descubriendo que viene. Y si te aterra no saber qué hacer en esta relación, me dices y lo averiguamos juntas.

Tomó sus manos y agachó la mirada.

-Sólo… no te apartes de mí de nuevo-

Una tranquilidad inimaginable cubrió la cabeza y el cuerpo de Hermione. Había dicho lo que le preocupaba, y Lily le había dado la simple respuesta con esa última frase. Lily quería estar con Hermione, y Hermione quería estar con Lily, todo lo demás no importaba mientras estuvieran juntas. Sonrió y besó la cabeza de la pelirroja.

-Por nada lo haría… al menos que tú me lo pidieras-

-Je, je, eso no pasará- dijo Lily levantando su cara con su típica sonrisa soñadora. Su hermosa sonrisa soñadora.

-Pero si no son Lily Potter y Emma-

Una voz gigante hizo que dieran un brinco en la banca. Se dieron vuelta y vieron a Hagrid caminando por el borde del lago. Una pareja lo esquivó olímpicamente, quedando boquiabiertos por el porte del hombre. Venía con una chaqueta sin mangas y sus típicas botas. Menos mal que no venía con su abrigo sino Hermione se lo hubiera hecho desaparecer por el calor que hacía ahí, y ya le daba calor verlo así

-¡Hagrid! Qué bueno verte- exclamó Lily muy feliz mientras se levantaba- te extrañamos en la reunión del otro día.

-Sí, yo también los extrañé. La misión que me asignaron fue más larga de lo que pensé- dijo abrazando a la chica. Parecía cansado- ¿Cómo estuvo?

-Estupendo. La pasamos muy bien, ¿cierto, Emma?-

-Sí… sí, muy bien- dijo la chica sintiendo sus mejillas arder.

-Qué bueno. ¡Oh, es muy pequeño!- exclamó al ver a Harry. Se agachó y posó su barba en el borde del coche- Es igual a James, pero tiene tus ojos.

-Es lo mejor que tiene- dijo Lily con una sonrisa burlona- ¿Y qué haces por estos lados llenos de muggles? No pasas desapercibido.

-¡Ja!, es muy juguetón- dijo el semigigante cuando Harry comenzó a jugar con su barba- me da cosquillas… em, estoy de guardia. Dumbledore me dijo que Ojoloco Moody le dijo que hoy tienen menos gente cuidando las calles. Algo de que están en sus días libres o algo así, no entendí. Dorcas anda cerca, pero como no está en su cien por ciento me mandaron a mí.

Lily miró a Hermione, quién se subió de hombros.

-Moody es un exagerado. Su gente y la gente de la Orden necesitan descanso de vez en cuando- dijo Lily frunciendo el ceño.

-Es extraño oírte decir eso- dijo Hagrid sin dejar de jugar con Harry- hace un año no te habría importado estar de guardia un mes completo sin descanso. Eras un poco desesperante.

Hermione rió por lo bajo, y Lily le pisó el pie para que dejara de burlarse sin que Hagrid se diera cuenta.

-La hubieras visto- dijo el semigigante ahora mirando a Hermione sin notar las lágrimas de dolor que tenía en sus ojos- siempre en acción, preguntado que podía hacer y saliendo sin permiso a patrullar calles, muchas veces sola. Dorcas y Ojoloco se volvían locos cada vez que no contestabas las lechuzas o los patronus por estar "trabajando". Era divertido verlos.

-Bueno… ahora que tengo un bebe, me doy el derecho de cambiar un poco- dijo cruzándose de brazos mientras Hermione volvía a reír.

-Me alegra escuchar eso- dijo el semigigante, levantándose- ¿Cómo te fue en ese curso, Emma? Escuché que les fue increíble con los Guerreros Rojos. Ese nombre de Salamandra que tienes me parece muy cómico.

-Si… quizás demasiado-

-¡Oh, Lily!… ¿Cómo esta James? ¿Cómo siguen sus padres?- preguntó Hagrid, poniendo cara de preocupación.

-No muy bien. No me ha mandado cartas hoy para decirme si han avanzado bien o no- dijo la chica peinando a su hijo, quién aunque tenía poco pelo, se le había despeinado por la barba de Hagrid. Su tono no demostraba ninguna emoción.

-Ojalá estén bien-

-Ojalá-

-Bueno, las dejo. Tengo que dar toda la vuelta al parque, y este no es muy pequeño que digamos- dijo Hagrid estirándose y haciendo que los huesos de su espalda sonaran como palos de madera rompiéndose- Nos vemos por ahí. Cuídense.

Se despidió y siguió su camino por el borde del lago sin prestar atención a la gente que lo miraba con curiosidad, o miedo. Hermione se acercó a Lily, quien se había quedado al lado del coche, mirando a su hijo.

-¿Qué pasó con los padres de James?-

-La viruela de dragón empeoró de un día para otro, y tuvo que ir ayer a su casa- dijo con el mismo tono con el que le contestó a Hagrid, y sin mirarla- Quizás no pasen de esta noche…

Hermione la observó con preocupación, sabiendo que la pelirroja no se sentía bien no solo por los padres de James, sino que también porque él estaba sufriendo en ese momento, y ella estaba con su amante… que fuerte sonaba todo eso. La castaña se mordió el labio, tratando de pensar en algo agradable que decir…

-Lily, si quieres…-

Pero no pudo terminar la frase.

Una explosión horriblemente cerca aterrorizó a todos en el parque. Se vio humo de un color extraño, entre violeta, negro y verde salir más allá de los árboles, indicando que fue hecha entre los edificios. Hermione y Lily observaron el humo con el corazón en la mano.

Mortífagos.

-Llévate a Harry de aquí, iré a ver qué pasa- dijo Hermione apretando su bolso en donde tenía su varita.

-No pienses que irás sola, es muy peligroso- dijo Lily tomando a Harry en brazos. Había empezado a llorar al escuchar la explosión y algunos gritos de pánico de la gente.

-¡Pues no puedes ir con Harry!-

-¡No iré con Harry! ¡Eso es obvio!-

-¡¿Y con quién lo dejarás?!-

-Molly ayudará… pero no sé si me deje volver-

-Bien, porque si son mortífagos esto será muy peligroso-

-No te dejaré ir sola-

-¿Alguna otra idea?-

Se miraron unos segundos, y la ampolleta se les prendió al mismo tiempo. Se dieron vuelta y vieron la figura de Hagrid corriendo hacia el humo. Se miraron y también comenzaron a correr.

-¡HAGRID!

El semigigante se detuvo en seco, haciendo que un hombro chocara con él y cayera de espaldas.

-¡Oh, lo siento!- lo agarró de la camisa y lo levantó en un segundo- Disculpe.

-¡Hagrid! ¡Necesito que te lleves a Harry donde Molly!- dijo Lily poniéndose al lado el hombre, quién estaba blanco como el papel, y caminó tambaleándose.

-¡¿Eh?! Pero si yo estoy en guardia en este momento- dijo muy confundido- además, no puedo aparecerme.

-Te llevaré al Caldero Chorreante- dijo la pelirroja acercándole el coche- si voy yo, me hará las suficientes preguntas como para hacerme perder el tiempo y que esta mujer se ponga en peligro sola.

-Esta mujer se adelantará por mientras- dijo Hermione haciendo presión para que Hagrid accediera-

-¿Seguras? Es peligroso que se enfrente a ellos solas. Yo soy mucho más grande-

-Recuerda quienes somos, Hagrid. Si lo hacemos rápido evitaremos un posible desastre.

El semi gigante asintió y posó su mano en el hombro de Lily. Esta sonrió y mirando a Hermione, desapareció.

La castaña suspiró y comenzó a correr por el borde del lago. Había mucha gente mirando el humo, y algunos se iban alejando. Hermione corrió rápido hasta llegar al principio del parque. Observó la calle transitada y una multitud corriendo en la dirección contraria al humo. Autos detenidos creando taco y mucho ruido al tocar las bocinas, gente corriendo, algunos niños llorando. El humo venía de unas calles más allá.

-Que escándalo- dijo Lily, apareciendo a su lado.

-¿Cómo te fue?-

-Sin problemas, lo dejé al lado de la chimenea del Caldero- dijo la pelirroja con preocupación- veamos que pasa antes que me empiece a dar angustia. Nunca he dejado sólo a Harry.


Nuevo capítulo... espero que les haya gustado.

Y si no, soy todo ojos para leer sus comentarios... pero si les gustó, haganmelo saber en sus comentarios.

Gracias por darse un tiempo para leer esta extraña historia.

:D