Ahhh (suspiro)... un nuevo caítulo.

Lleno de acción y emoción.

Espero que les guste...

Enjoy.


Hermione y Lily corrieron por las calles de Londres en dirección hacia el humo. Habían muchos autos en la mitad de la calle sin moverse, y mucha gente que miraba con rostros asustados o curiosos hacia el lugar del ataque tampoco se movía, lo que hacía muy difícil para las chicas el moverse rápido sin pasar a llevar a alguien. Se escuchó una sirena a lo lejos y un grito de una mujer provenientes del lugar de donde salía el humo. La preocupación de Hermione creció considerablemente al escuchar una segunda explosión que hizo mover el piso.

-Tengo un muy mal presentimiento- murmuró al detenerse para no caer.

La gente comenzó a gritar de pánico y a correr despavorida, lo cual creó una embestida de personas en dirección contraria al lugar. Les fue muy difícil volver a avanzar sin ser atraídas por la cantidad de gente.

-¡Sígueme!-

Lily la tomó de la mato y antes que un hombre muy gordo chocara con ella, la arrastró hasta el techo de un auto para que subieran. Desde esa altura pudieron ver el panorama que se abría frente a ellas.

A unos diez metros más allá vieron a unos cuatro mortífagos enmascarados lanzando hechizos a una persona que apenas los podía contener, mientras otros tres miraban. Dorcas Meadow estaba acorralada entre unos autos tratando de defenderse lo mejor que podía. Había muchos escombros en el lugar y un auto en llamas era el que creaba el humo. En el suelo se podían ver cuerpos de muggles inconscientes, o muertos. Hermione abrió los ojos de par en par, sintiendo como la furia crecía en su interior.

-Cobardes- dijo Lily pálida.

-¡Voy a destrozarlos!- gritó la castaña saltando del techo del auto y corriendo hacia ellos.

-¡Emma, espera!-

Pero no esperó, solo corrió lo más rápido que pudo dejando a Lily muy atrás mientras esquivaba a los muggles rezagados. Lanzó un hechizo a uno de los mortífagos más cercano, noqueándolo de inmediato. Con otro hechizo lanzó al segundo hacia la pared de un edificio, dejándolo fuera de combate. Los otros mortífagos se dieron vuelta y se pusieron en guardia.

-¡No te metas en asuntos de otros, bruja!- gritó uno lanzándole un maleficio, pero Hermione lo esquivó sin problemas.

-¡Son mis asuntos si le hacen daño a ella y a los muggles!- gritó y lanzó una gran llamarada hacia otros dos mortífagos, quemándolos sin piedad.

El lugar se iluminó mientras los gritos de los brujos se escuchaban por sobre el ruido del fuego. Dorcas también se quedó de piedra al ver la intensidad del fuego, impresionada.

-¡Es la Salamandra!- gritó uno apuntándola con la varita. Su voz sonaba asustada.

-¡Destrocémosla entonces y demostrémosle al ministerio que nadie puede meterse con el señor tenebroso!-

Esa voz se le hizo demasiado familiar a Hermione, tanto que se le pusieron los pelos de punta. Era una voz rasposa, grave, bestial, y la persona que la tenía era muy grande y robusta. Hermione apagó el fuego, quedándose de pie sin moverse mientras veía como Fenrir Greyback se sacaba la máscara y corría hacia ella a toda velocidad, mostrando sus garras y sus dientes gigantes. La chica levantó la varita, pero sintió como si no lo hiciera suficientemente rápido, porque todo se movía muy lento, excepto Greyback, quién ya estaba sobre ella.

-¡Muere!-

Apenas pudo defenderse. Sintió el golpe cerca de su rostro, y si no fuera por el escudo que había hecho se lo habría destrozado. Cayó varios metros lejos justo sobre un auto, haciendo sonar su alarma. Levantó la cabeza, sintiendo su cuerpo adolorido… pero su corazón se detuvo al ver a Lily justo frente a Greyback, lanzándole un maleficio que lo hizo volar en el aire varios metros, hasta que aterrizó pesadamente en el suelo.

-Lily… aléjate de él- dijo con pánico al ver como la chica se acercaba a él con varita en alto- ¡Lily!

La pelirroja lanzó otro ataque, pero Greyback lo esquivó y lanzó su garra sobre ella. Lily logró agacharse, dándole un segundo a Hermione para crear su Svero en forma de látigo y lanzarlo a la garra del hombre-lobo.

-¿Pero qué…?

-¡No te atrevas a tocarla, perro asqueroso!- le gritó con odio, sosteniendo con fuerza su Svero peleando para que el hombre-lobo no bajara su garra.

Otra luz iluminó el lugar. Por el rabillo del ojo, Hermione vio como el cuerpo de Dorcas caía al suelo, y un mortífago la agarraba.

-¡No, no!- chilló Lily lanzando otro hechizo, pero el mortífago había desaparecido, junto a los otros quienes se llevaron a los que estaban inconscientes, dejándolos solos.

-¡Hijos de puta!- rugió Greyback con ira moviendo su garra. La agitó tan fuerte que Hermione casi se va hacia adelante.

-¡¿Dónde la llevaron?!- gritó Lily, apuntándolo a la cabeza.

-¡Lily, no te acerques a él!-

-Hazle caso a tu amiga, Potter- dijo el hombre-lobo con un tono tan peligroso que hizo que Lily retrocediera sin darse cuenta.

-Es… estás solo, Greyback. Dinos donde la llevaron y te dejaremos ir- dijo la pelirroja volviendo a tener una postura desafiante.

-No soy estúpido…-

Dio un rugido, y sus músculos se ensancharon casi el doble. Con horror Hermione vio cómo se levantaba y agitaba su mano nuevamente, lanzando a la chica lejos y deshaciendo el Svero. El hombre-lobo rugió de nuevo y empujó a Lily con su cuerpo con tanta fuerza que casi la incrustó en el cemento para después salir corriendo. Hermione se levantó como pudo y al ver a Lily en el suelo, corrió a ayudarla con el corazón en la mano.

-¡Lily!- gritó y se arrodilló a su lado- Lily…

-Estoy… bien… sólo me duele todo el cuerpo…- dijo mezclado con un quejido.

-Te dije que te alejaras de él- dijo Hermione con aprensión

-No es tiempo para que me regañes- dijo tomando la mano de Hermione- Ve por él, yo te alcanzo. Hay que saber a dónde se llevaron a Dorcas.

-No te quedes tan atrás- murmuró Hermione, y dándole un rápido beso en la frente, salió corriendo.

La mayoría de la gente se había dispersado del lugar, por lo que al principio Hermione corrió sin problemas por las calles dejando atrás el olor a llanta quemada y el ruido de la alarma hasta que divisó a Greyback entre los edificios. Greyback se metió en un callejón y Hermione lo siguió de cerca. Su corazón saltaba por la adrenalina, usándola para no pensar en el cansancio que le ocasionaba correr tan rápido. Aprovechó que no había nadie que los viera para lanzarle un hechizo para atraparlo, pero el hombre-lobo justo saltó a una ventana y escaló por la pared hacia el techo.

-Ascendio!

Hermione llegó al techo, pero tuvo que agacharse rápidamente para esquivar dos maleficios lanzados por Greyback. No le dieron, y la castaña aprovechó esos segundos para lanzarle un maleficio de piernas juntas. El hombre-lobo cayó entre unas cajas mientras rugía de rabia, pero sin perder el tiempo las agarró y se las lanzó a Hermione.

-¡Ya deja de jugar, Greyback, y dime a donde se llevaron a Dorcas!- dijo mientras quemaba cada una de las cajas que le lanzaba sin problemas, acercándose al hombre-lobo.

-¡No cuentes con ello, perra!-

Le lanzó una cadena que encontró y Hermione tuvo que agacharse nuevamente para esquivarla. De alguna forma, Greyback logró levantarse en ese segundo y le dio un combo en toda la cara, tirándola hacia atrás y casi logrando que cayera del edificio. El mundo le dio vueltas unos segundo, haciendo que el hechizo de las piernas juntas de deshiciera, y el hombre-lobo pudiera correr y saltar hacia la calle.

-Por merlín, que hombre más duro- dijo con los ojos llorosos llevándose su mano a la nariz y manchándose de sangre.

Aún mareada corrió hacia el borde del edificio y vio la figura del hombre-lobo sobre el techo de un auto.

-Moody definitivamente se enojara por eso-

Hermione hizo el hechizo de curación para su nariz, y haciendo caso omiso al dolor saltó.

-Aresto momentum!

Cayó entre un negocio de verduras y un perro, el cual ladró asustado. Corrió hacia la calle sin escuchar las bocinas y gritos enojados de los conductores y saltó sobre el techo de otro auto. Greyback la vio y rugió.

-¡Voy a destrozar este auto y matar a los muggles que están aquí si te sigues acercando!-

-¡¿Por qué sigues a Voldemort?! ¡Los mortífagos acaban de abandonarte! ¡No tienes por qué seguir haciendo esto por él!

-¡¿Tú crees que lo hago por él?! ¡JAJAJA! ¡Todo esto lo hago porque me encanta asesinar mugg…!

Pero no terminó porque una figura lo lanzó lejos, haciendo que chocara contra los vidrios de un bus de dos pisos y quedara en el suelo al interior de este. Lily cayó de rodillas también dentro del bus, sintiéndose mareada por el hechizo que había utilizado. Un expelliarmus no era suficiente para detenerlo, así que se usó a ella misma para empujar al hombre-lobo y dejarlo fuera de combate. O algo parecido.

-Maldita Potter- dijo Greyback levantándose como pudo.

La gente gritaba en el bus y corría hacia el chofer pidiéndole que se detuviera y abriera las puertas. Las ruedas chirriaron en el pavimento cuando el bus se detuvo y la gente salió a toda prisa, esquivando los autos que iban detrás. Por el freno, Lily y Greyback se habían tambaleado nuevamente y casi habían caído al suelo.

-¡¿Quién te dijo que te detuvieras, estúpido muggle?!- gritó el hombre-lobo- Imperio!

-¡¿Pero qué..?!

Pero el bus partió a gran velocidad haciendo que Lily cayera de espaldas.

-¡¿Sorprendida, Potter?! ¡Recuerda que también soy un mago!- rugió con fuerza mostrando sus grandes dientes.

-¡Corrección! ¡Fuiste uno!-

Hermione apareció frente a él y le lanzó un hechizo haciendo que Greyback atravesara el segundo piso y se perdiera en él.

-Detén al conductor- le dijo al castaña a la pelirroja y subió detrás del hombre-lobo.

-¡Ten cuidado!- le pidió con angustia la chica mirando hacia arriba. Al segundo vio como el techo del primer piso se deformaba por un golpe del hombre-lobo, deteniéndole el corazón unos segundos.

Pidiendo a todo lo vivo para que Hermione saliera con vida, o no recibiera tanto daño, corrió hacia el chofer. Tenía una expresión de dolor en su rostro, como si se estuviera quemando alguna parte del cuerpo, pero movía el volante con rapidez, esquivando varios autos. Iba a gran velocidad, y si seguían andando así en calles tan transitadas chocarían y crearían un desastre aún más grande.

-No hizo bien el maleficio- murmuró al ver el rostro del chofer y apuntándole con la varita- Finite Incantatem!

El hombre chilló y se desmayó sobre el manubrio, haciendo que la bocina sonara a todo lo que daba.

-¡No… era… la idea!- chilló Lily con horror tapándose los oídos y viendo al desmayado chofer y al bus aun en marcha- ¡Despierta!

Trato de sacarlo, pero era el doble de grande que ella, y el asiento muy pequeño. El manubrio no tenía control, y el bus comenzó a irse a la pista contraria. Entrando en pánico, Lily lo tomó y lo movió con fuerza para que el bus volviera a su pista y no chocara con todos los auto que venían de frente, quienes hacían sonar la bocina muy enojados.

-Ay papá- dijo Lily con angustia- debiste haberme obligado a tomar ese curso de manejo… ¡AAAAHHH!-

Una rotonda.

Lily giró bruscamente el manubrio para no pasar a llevar a un grupo de autos que ya estaban dentro de la rotonda, pero el bus había perdido un poco el balance y se fue demasiado a la derecha, chocando con otro bus y deslizándose peligrosamente hacia el borde de la vereda y casi chocando con un edificio.

-¡MUEVANSE!- chilló moviendo el manubrio como podía para el otro lado porque sus manos sudaban, y logrando volver a la pista chocó por el lado con otro auto que salió disparado. Pero le ayudó a moverse fuera de la rotonda hacia otra calle.

En eso vio como dos cuerpos caían en el capot de enfrente, haciendo que Lily saltara en el lugar. Hermione y Greyback se deslizaron peligrosamente hacia el borde del bus. La chica tuvo que achicar su Svero como un cuchillo y enterrarlo en el capot, al igual que Greyback con sus uñas.

-¡Que haces ahí tú, sangre sucia!- gritó Greyback al ver a Lily con las manos en el manubrio.

-¡Tratando de que no nos matemos, de nada!- chilló la chica.

La visión se le había achicado bastante gracias al enorme cuerpo del hombre-lobo justo frente a ella, y como sintió que estaban pasando por suelo no muy liso, tuvo un muy mal presentimiento. Greyback rugió y levantó la mano con que sujetaba la varita, pero recibió una patada por parte de Hermione, haciendo que este se deslizara por el lado del bus casi cayendo. Fue un movimiento preciso, porque le dio la posibilidad a Lily de saber que justo delante de ella a solo unos metros, había una pared.

-¡POR MELÍN! ¡AFIRMENSE!-

-¡LILY!- chilló Hermione con horror.

-¡KYAAAAAAAA!

Hasta Greyback chilló de susto al ver la pared encima de ellos. Lily dobló lo más fuerte y rápido que pudo. El bus se ladeó tanto que pasó a llevar parte de la pared. Se sacudió, pero hizo que el chofer inconsciente se deslizara y sacara el pie de los pedales, dándole pase libre a Lily para apretar el freno.

-¡Se acabó el viaje!-

Frenó.

Salió humo de las llantas junto a un ruido agudo, con la parte de atrás del bus levantada y el parachoques deslizándose por el suelo haciendo que Hermione y Greyback salieran disparados hacia el suelo. Pero como el grito había alertado a la castaña, logró hacer un hechizo para no desparramarse por el suelo, a diferencia del hombre- lobo. Se levantó con agilidad y antes que Greyback siquiera se quejara del dolor, le lanzó unas cuerdas mágicas, atrapándolo al fin.

Lily, aún con las manos en el manubrio y el pie en el freno, respiraba entrecortado y llena de terror. Nunca había hecho algo así, y definitivamente prefería las escobas. Solo el rugido desesperado y enojado de Greyback la sacó de su shock. Se deslizó temblando del asiento y salió del bus para ayudar a Hermione, quién se había sentado en el suelo. Tenía la nariz cubierta de sangre y un feo rasguño en su brazo, el cual también sangraba. Se veía muy cansada.

-Ay, no…- dijo mientras se arrodillaba al lado de la chica.

-Que buena conductora eres. Tienes que enseñarme - dijo la castaña formando una sonrisa-Tranquila… ya no me sangra la nariz… tanto.

-Puedo curarte. Pero tengo que encargarme primero de Greyback- le dijo pasando su mano por el sudado rostro de la chica.

-Tomate todo el tiempo que quieras, necesito recuperar el aire-

Lily le sonrió y se levantó. Con varita en mano y con su rostro serio apuntó al hombre-lobo, quién se retorcía como un gusano en el suelo tratando de soltarse.

-¿A dónde la llevaron?-

-¡Púdrete!- le rugió y le lanzó un escupo.

No le llegó al rostro, pero estuvo cerca. Lily lo miró con asco, y lanzó un hechizo muy fuerte, pero no directo a él sino que a centímetros de sus pies dándole al suelo, dejando un agujero. Greyback lo miró con ojos grandes.

-Estás solo. Sabes que Voldemort no mandará a gente a ayudarte… piénsalo así, si me dices a donde la llevaron, tendrás la oportunidad de descuartizar a los mortífagos que te abandonaron, y de paso, quizás y si eres afortunado, reencontrarte conmigo y descuartizarme por igual-

Fenrir Greyback la miró en silencio unos segundos, y lentamente dibujó una sonrisa macabra, mostrando todos sus grandes dientes.

-¿Me estás dando la posibilidad de matarte?-

-Sólo si me encuentras-

-Si logro encontrarte, te haré algo peor que descuartizarte, sangre sucia…-

-¡Ya di a donde la llevaron!- gritó Hermione desde donde estaba sentada, muy enojada.

-Mansión Malfoy. Son los nuevos cuarteles- dijo haciendo brillar sus colmillos.

Lily quedó en silencio, sin saber si creerle o no. Miró a Hermione, quién tenía los ojos como plato.

-¿Malfoy? ¿Estás seguro?-

-Tómalo o déjalo- dijo Greyback con una sonrisa socarrona.

-Desmaius!

Greyback cayó de espaldas con los ojos en blanco.

-¡Emma!-

-Ocultaré el bus, entremos ahí y pensemos un segundo- dijo Hermione acercándose a Lily y levantando a Greyback con la varita.

Lily la miró unos segundos, confundida. Observó el lugar y notó que habían llegado con el bus a un callejón a algunos metros de la calle principal, bastante estrecho. Fue suerte que no chocaran con las otras paredes. Subió al bus, sacó al chofer y lo dejó apoyado en una pared esperando que no tuviera un daño muy severo por el Imperius mal ejecutado de Greyback. Se metió al bus nuevamente para que desapareciera de la vista de los muggles.

Lily observó a Hermione, quién murmuraba caminando de un lado a otro en el pasillo del bus. El cuerpo de Greyback estaba un poco más allá, aun desmayado. El interior del bus estaba destrozado, varios asientos habían volado por el lugar y todos los vidrios habían caído al suelo en pedazos.

-Emma, ¿en qué…?-

-Hay que ir a esa mansión. Avisar a los otros, aunque será difícil- dijo sin dejar de moverse.

-Ya deben saber lo que pasó, quizás nos estén buscando-

-Les mandaremos un mensaje, un patronus… el problema será como entrar a la mansión-

-¿Crees que Dorcas esté viva?

-Eso espero. Si llevamos a los demás podrán encontrarla-

-Claro, pero… espera, ¿qué?- Lily estaba aún más confundida.

-El Horrocruxe está ahí, Lily. Si hacemos un caos llevando a la Orden, o al ministerio quizás, tendremos la oportunidad de conseguirlo.

-¿Quieres…? ¿Acaso quieres usar a Dorcas y a la Orden para sacar el Horrocruxe?- Lily no sabía si le gustaba mucho esa idea.

-Tener ese Horrocruxe será un paso más cerca para destruir a Voldemort- dijo Hermione miraba al infinto sin deja de moverse. Sudaba y una mano le temblaba.

Lily la observó un momento, ahora preocupada no por lo que decía, sino por la misma chica. Se estaba comportando muy extraño. Se sentía distante.

-Emma…-

-Llegamos allá, buscamos el Horrocruxe mientras atacan…-

-Emma…-

-No sabemos dónde está… pero tengo una idea de cómo encontrarlo…

-Emma… oye…-

-Debemos actuar rápido, es nuestra única

-¡Emma!-

La castaña no había dejado de moverse de un lado a otro, y Lily tuvo que acercarse a ella y tomarla del rostro para que la mirara y dejara de moverse. Los ojos de Hermione se fijaron en ella y se dilataron un poco confundidos. Respiraba agitada y su ano levantada no dejaba de temblar.

-Vuelve a mí… - le murmuró, mirándola fijamente, sosteniéndola con fuerza- Estas muy lejos… vuelve.

Hermione se quedó en silencio sin dejar de mirarla. Poco a poco su cuerpo tenso se relajó, bajando los hombros y su mano, la cual también dejó de moverse. Respiró hondo y pestañeó un par de veces. Lily sonrió, ya más tranquila al verificar que la castaña había vuelto.

-Lo siento… me desconcertó un poco el tener que ir a la Mansión Malfoy… no es un lugar agradable para mí…-

-Para nadie, aunque no lo conozco- dijo acariciando su rostro- pero antes que todo, curaré tus heridas. Necesitas estar en mejores condiciones si quieres que consigamos ese Horrocruxe.

La tomó de la mano y la sentó en uno de los asientos. Hizo un hechizo simple para detener el sangrado de su brazo y convirtió un sombrero que encontró en vendas. Ya hecho eso, con el hechizo aguamenti mojó una última venda y limpió el rostro de la chica. Todo lo hizo lo mejor que pudo, con tranquilidad y delicadeza, tratando de no hacer caso a los nervios que le provocaba tocar la piel de Hermione.

-Entonces has ido a la Mansión Mafoy… - dijo para no pensar en eso- ¿Cómo es eso? No creo que hayan dejado entrar así como así a una hija de muggles.

-Larga historia. No muy agradable de contar… o recordar…- murmuró Hermione mirando hacia el piso- Me… altera un poco pensar en volver. Pero hay que hacerlo.

Y Lily pudo darte cuenta de eso. La expresión melancólica de su rostro, el temblor en su mano, la respiración agitada. Tomo su mano y se la apretó fuerte. Hermione la miró.

-Estarás conmigo. No dejaré que te pase nada malo-

Hermione abrió sus ojos de par en par, y sonrió. Lily hizo un esfuerzo descomunal para manteerse en su estado cool.

-Me gustas- dijo la castaña.

Lily se sonrojo completamente, y tuvo que mirar hacia otro lado. Su sonrisa siempre le movía todas las hormonas, haciéndola parecer una quinceañera. Pestañeó con fuerza y volvió a mirar a la castaña, ahora más controlada.

-También me gustas. Y mucho-

Y la besó.

Le encantaban sus labios, sus manos. Le fascinaba su cabello, sus ojos, su piel. La enamoraba el cómo era con ella, como le hablaba, como se sonrojaba y como sonreía. No solo le gustaba. Lily Potter estaba locamente enamorada de ella. Se separaron lentamente, y se miraron. Hermione tenía los ojos brillantes.

-¿Estás mejor?- preguntó Lily.

-Mucho mejor-

-Entonces movámonos-

Lily se levantó, y escuchó un gruñido. Greyback estaba despertando y se movía con pesar entre las cuerdas. Le daba demasiada repulsión y quería deshacerse de él pronto. En eso, sintió una calidez muy conocida, y al darse vuelta vio una brillante nutria revoloteando por el lugar. Era delgada pero muy larga, y se movía con agilidad.

-Mandaré a avisar a Moody que lleven la mayor cantidad de gente a la mansión, y que espere la señal para entrar- dijo la castaña con una sonrisa. La nutria se reflejaba en sus ojos.

-¿Qué señal?-

-La que nosotras haremos-

Agarró a Greyback y lo movió hacia el asiento del chofer sin mucha delicadeza.

-Imperio

-¿Qué haces?- preguntó Lily alterada.

-La mansión está llena de maleficios que la protegen. Como buenos sangre pura, tienen que tener las más altas precauciones- dijo Hermione mientras soltaba a Greyback de las cuerdas- pero, por ser unos buenos sangre pura, nunca tomarán precauciones en contra de un bus muggle.

-¿Cómo dices?-

Pero Lily tuvo que afirmarse de un fierro para no caer. El bus se había puesto en reversa con brusquedad, manejado brutalmente por Greyback.

Hermione movía su varita cerca del hombre-lobo como guía para que este no chocara. Al llegar al final del callejón, dobló el manubrio para girar el bus haciendo que Lily se tambaleara. Hermione la agarró antes que cayera y la abrazó.

-Afírmate bien. Apenas se cómo moverme en una escoba, menos sé cómo manejar un bus- dijo sonrojada y mirando hacia el frente, afirmándose de un fierro. El bus había entrado a la calle junto a los demás autos y los iba pasando uno por uno a gran velocidad. Se parecía al autobús noctámbulo.

-¿Puedes explicarme que quieres hacer?- preguntó agarrándose con fuerza al cuerpo de Hermione para no caer.

-Haré aparecer el bus justo en la entrada de la mansión, destruyendo la reja y la puerta para que el resto de la Orden pueda entrar-

-¡¿Qué clase de plan es ese?! ¡Es suicidio!- exclamó Lily, ahora entrando en pánico- ¡¿Crees que va a funcionar?!

-Una vez entre a escondidas a Gringotts, y salí en un dragón- dijo la castaña sonriendo divertida- ¿Eso te da esperanzas?

-¡¿Lo tenías planeado?!-

-Por supuesto que no-

-Entonces no tengo ninguna esperanza-

El rostro de Lily estaba completamente desencajado por el miedo, pero no pudo decir nada más porque el bus dio un salto demasiado grande. Al caer al suelo se escuchó como el metal lo rozaba y sacaba chispas. Hermione movió su varita y miró a Lily.

-A la cuenta de tres, apareceremos- le dijo lo más seria que podía- apenas lo hagamos tenemos que movernos rápido, uno porque Greyback estará fuera del maleficio porque no creo que yo pueda contenerlo. Y dos, porque no tendremos mucho tiempo hasta que la Orden saque a Dorcas de la mansión.

-Sólo espero no morir aplastada contra la reja antes de siquiera pisar ese lugar- dijo Lily aterrada- De verdad quiero escuchar tu historia completa del dragón.

-Después de esto te la contaré- cerró los ojos para concentrarse- Uno… dos…-

Lily se aferró aún más a la chica, si es que eso podía ser posible. El bus llegó a un camino liso y dejó de esquivar autos, por lo que al estar en menos movimiento Hermione pudo manjar mejor la magia y plantar la imagen de la Mansión Malfoy en su cabeza. Aceleró. Era ahora o nunca.

-¡TRES!

La típica sensación de presión en el cuerpo, seguida de un ruido sordo y un golpe muy fuerte que hizo que dieran vueltas. Lily trató de mantener los ojos abiertos para ver en donde estaban, pero todo se movía con brusquedad, había muchas luces y el ruido era demasiado fuerte. Dejó de sentir el cálido cuerpo de Hermione y solo sintió el frío suelo, y algo áspero.

Luego a negro.

No supo cuánto tiempo pasó, ni donde estaba exactamente, sólo sentía como la cabeza le daba vueltas al recobrar el conocimiento. Lily abrió los ojos y se encontró tumbada boca arriba justo debajo de una gran lámpara de cristal. Se levantó como pudo sintiendo un pitido en su oído que le impedía escuchar bien su propia voz. Llamó a Hermione, pero no la encontró, solo vio los restos del bus ya destrozado en la mitad del hall de la mansión Malfoy. Su vista se nublaba y veía todo borroso.

Alguien la agarró de los hombros. Le tocaban el rostro. Abrió los ojos de nuevo, y vio el rostro de la persona que amaba frente a ella. No pudo evitar sonreír por el alivió que sintió.

-Lily, Lily… ¿Me escuchas?- poco a poco comenzaba a escuchar mejor.

Cerró los ojos de nuevo, tratando de juntar todos sus sentidos y ponerlos alertas. Al escuchar mejor pudo entender que había muchos gritos en el lugar. Se dio vuelta y vio luces provenir de las afueras de la mansión. Al parecer, la Orden había logrado entrar gracias a que la estrategia del bus resultó.

-Sí… debemos salir de aquí, estamos muy cerca de la salida- dijo Lily, poniéndose de pie con ayuda de Hermione- ¿Y Greyback?

-Quedó tirado por ahí-

De la mano, corrieron hasta adentrarse en un pasillo y subir unas escaleras de mármol. Iban alertas frente a cualquier mortífago que pudieran encontrar, o algo parecido. Estaba bastante iluminado por candilejas, y el piso de piedra brillaba con ellas. Las paredes estaban vacías, y uno que otro cuadro o armadura muy antigua las cubría de vez en cuando. Escuchaban gritos y maleficios a los lejos, y otros ruidos parecidos a escombros que caían al suelo. Sus pisadas hacían eco en el lugar. Siguieron corriendo hasta llegar al final de un corredor, que se habría en otros tres. Respirando entrecortado, las dos se quedaron quietas observando el panorama que se habría frente a ella.

-¿Sabes en donde se encuentra el Horrocruxe?-

-Exactamente no… he estado pensando en cómo conseguir ayuda-

Lily la miró con extrañeza. ¿Ayuda ahí? ¿Un lugar lleno de mortífagos? Cada vez se daba cuenta que la castaña tenía muchas más cosas en su cabeza que cualquier otra persona, muchos secretos. Hermione apuntó al pasillo que había al medio.

-¿Pensaste en Kreacher?- preguntó Lily.

-Alguien parecido- dijo fijándose en el pasillo- Ese no es tan oscuro… y no se siente tan pesado el aire-

Corrieron por ese pasillo ahora alfombrado. Ya los gritos de batalla no se escuchaban, y había un ambiente mucho más tranquilo. Incluso hacía menos frío que en el resto de lo que vieron de la mansión. Poco a poco bajaron la velocidad, y después de pasar algunos cuadros de antiguos magos, se encontraron frente a cuatro puertas. Lily miró a Hermione, quién movía la cabeza de una puerta a otra, como si esperar algo.

-Emma…-

-Tiene que ser por aquí- murmuró la castaña, acercándose a una de las puertas.

-¿Qué estás…?-

Pero Lily se quedó en silencio, con los ojos abiertos como plato. De todas las cosas que esperaba ver en esa mansión, definitivamente eso no era uno de ellos.

-Emma… mira…- murmuró, tomando de la mano a la chica para que se diera vuelta.

En un rincón, cerca de las puertas, un pequeño bebé estaba sentado jugando con un peluche de serpiente. Las había visto, pero no les daba importancia, a diferencia de ellas a él. El poco pelo que tenía era rubio platinado, y su nariz indicaba que aunque era pequeña en ese momento, crecería bastante con los años. Lily estaba pegada al suelo, sin saber si era buena idea moverse o no. En cambio, Hermione se acercó a él con una sonrisa.

-Hola, Draco- dijo mientras se arrodillaba para quedar a mejor altura.

-Es el hijo de los Malfoy…- murmuró Lily- ellos deben estar por aquí.

-No lo creo… para eso tienen elfos domésticos- dijo Hermione con un tono triunfante.

Estiró los brazos para tomar al niño mientras este la miraba con ojos aburridos, pero nunca lo logró llegar a él. En cambio, salió disparada hacia la pared, golpeándose con fuerza y cayendo pesadamente al suelo.

-¡Emma!-

-¡No lo toquen!-

-¡¿quién es?!- chilló Lily con su varita levantada.

La voz chillona característica de un elfo doméstico llegó a los oídos de la pelirroja. Al mirar nuevamente al niño, ya no lo vio sólo. Estaba en los brazos de un pequeño elfo con grande ojos y vestido con un taparrabo. El miraba con miedo a las dos chicas mientras sostenía al niño para protegerlo.

-Están atacando la mansión del amo. Dobby lo protegerá de los enemigos del amo. Nada le pasará al señorito si estoy aquí-

-Tranquilo… no queremos hacerle daño- dijo Lily asustada y con su varita lista, poniéndose al lado de Hermione para ayudarla- Sólo lo encontramos ahí.

-No vinimos por él- dijo Hermione poniéndose de pie mientras se sobaba la cabeza por el dolor- sino por otra cosa… que tu quizás conozcas.

-No puedo ayudar a las sangre impura. El amo me castigará- los ojos del elfo estaban llenos de pánico. Comenzó a retroceder.

-No, espera. Vinimos por el Horrocruxe- dijo Hermione alarmada la ver que el elfo estaba dispuesto a irse- queremos destruirlo.

-¿Horrocruxe…?- parecía confundido.

-Algo que tú amo guarda aquí… algo que pertenece a Voldemort.

Dobby tiró sus orejas para atrás y se estremeció tanto que sacudió sin querer al pequeño Draco. Cerró los ojos y comenzó a retroceder de nuevo.

-No debo hablar de eso… el amo no quiere que nadie sepa dónde está-

-¡Por favor, Dobby! ¡No tenemos mucho tiempo! ¡Si lo destruimos… el Innombrable estará más vulnerable y podremos derrotarlo! Tú también quieres eso, estar libre de él y de sus maltratos. Del maltrato de todos aquí. Ser libre.

-Dobby no debe… Dobby no puede…- abrazó más al niño, quién jugaba con sus orejas- El señorito no me maltrata, él juega conmigo. Y ahora está en peligro por ser su enemigo.

-No le haremos nada… Pero el Innombrablet si le hará daño si no destruimos su Horrocruxe, y por ende, a él.

Dobby miró a Hermione unos segundos. Sus ojos del tamaño de pelotas de tenis brillaron con la luz de las antorchas. Miró hacia el otro lado del pasillo, y levantando su manita con dedos largos, los chasqueó y despareció. Lily y Hermione se quedaron en silencio, sin dejar de mirar el lugar en donde Dobby había estado.

-Merlín…- murmuró Hermione con los ojos como plato, angustiada.

-Fue buena idea. Quizás es igual de leal que Kreacher- dijo Lily tomándole la mano para que se tranquilizara- encontraremos otra forma de obtener ese Horrocruxe.

-Necesitamos a alguien que conozca esta mansión y que viva aquí… pensé que él nos ayudaría-

-Tendremos otra oportunidad- le dijo poniendo sus manos en el rostro de la chica para que la mirara- se te vendrá otra idea loca a la cabeza.

-Lily, no sé…-

¡CRACK!

Dobby, el elfo doméstico volvió a aparecer con Draco en sus brazos, quién reía y movía sus manos muy feliz. El elfo estaba muy asustado, pero también había decisión en sus ojos. Frunció el ceño y levantó su mano.

-Tenía que cerciorarme de si habían mortífagos. Ya no molestarán-

A Hermione se le iluminó la cara, y tomando la mano de Lily agarró con fuerza la pequeña mano de Dobby. Esta dobló sus orejas y desaparecieron.

Al abrir los ojos, Lily se encontró frente a una puerta de hierro de color negra. Dos serpientes de piedra formaban dos eses perfectas, con los ojos de color verde. Lily tuvo un flash back de cuando estuvieron frente la puerta de la cámara de los secretos. A los lados de esta, dos antorchas que iluminaban. Detrás de ellas se veía un corredor de piedra muy oscuro, y unas figuras en el suelo. Lily abrió más los ojos para acostumbrarse a la oscuridad, y notó que eran mortífagos con máscaras. Estaba inconsciente

-Aquí. Tengan cuidado, si pasan la línea antes de tocar las dos piedras de colores recibirán mucho dolor- dijo con la voz temblorosa.

-¿Exactamente qué clase de dolor?- preguntó Hermione sin despegar la mirada de la puerta.

-Mucho. Debo irme y llevarme esos cuerpos. Cuando salgan no podré ayudarlas, pero deben seguir derecho por este pasillo hasta ver una armadura. Doblen por el pasillo que tiene esa armadura hasta unas escaleras, que las llevará a la salida.

-Muchísimas gracias- dijo Lily con una sonrisa nerviosa.

-Dobby… después de esto no le digas a nadie que nos ayudaste, por tu propio bien. Y no te hagas daño- le pidió Hermione mirándolo muy seria- Estás haciendo lo correcto para proteger a ese niño, a ti y a los demás elfos domésticos.

-No puedo prometerle nada a usted… sólo a mi amo- dijo agachando las orejas con miedo.

-Entonces… cuida a ese niño, y críalo bien. Para que cuando sea grande… no sea un estúpido como su padre- dijo la castaña con una sonrisa- Él también es tu amo. Hazlo por él.

Dobby la miró, y sus ojos brillaron. Abrazó con más fuerza al niño, quién seguía jugando con sus orejas. Asintió y desapareció llevándose los cuerpos de los otros mortífagos. Quedaron en silencio, y una brisa helada proveniente de la puerta las hizo temblar.

-¿Qué fue todo eso?-

-¿Eh?-

Lily observó a Hermione. Tenía demasiadas preguntas, pero sabía que ese no era el mejor momento, pero…

-¿Cómo sabías que encontrarías a ese elfo doméstico?-

-Todas, o la gran mayoría de casa o mansiones de sangre pura tienen elfos domésticos. Y como el matrimonio Malfoy había tenido un hijo hace poco, supuse que lo pondrían a cuidado de uno mientras ellos defendían el castillo.

-¿Y cómo sabías que él nos ayudaría?-

-Em…- Hermione ahora parecía mucho más complicada y pensó la respuesta por más tiempo. Posó sus manos en la puerta- Voldemort no se caracteriza por ser amable con estas criaturas. Supuse que, al igual que Kreacher, le tendría algo de rencor.

-Igual hablabas como si lo conocieras-

-Me gradan los elfos domésticos. Pienso que son pisoteados solo por ser serviciales con los magos. También tienen derechos a ser libre y disfrutar la vida sin servir a los demás-

Abrió la puerta.

Un aire muy helado las golpeó junto con un olor medio dulzón. Era como una bóveda gigante y circular, con paredes de mármol oscuro y piso liso de piedra gris. Al centro caía un haz de luz que iluminaba un libro sobre un taburet. Había un ruido constante pero lejano que no llegaba a molestar. Era como si fuera un murmullo de pájaros.

-¡Es ese!- exclamó Lily, pero no se movió del lugar. Era imprudente hacer movimiento en falso frente a la guarida de un Horrocruxe.

-Se ve fácil… no me da buena espina- dijo Hermione frunciendo el ceño- antes de avanzar, dijo que teníamos que tocar esas piedras.

Había dos piedra de metro y medio a unos diez metros lejos del libro. Eran de color verdoso que brillaba cuando uno movía la vista alrededor de ellas. Lily levantó una ceja.

-No dio más detalles… ¿Tú no sabes que pasará?-

-No… pero no será bueno-

-Entonces, démosle-

-¡Espera!-

Pero Lily ya había tocado las piedras y un rayo de color azul cubrió sus brazos. Fue como una fuerte descarga eléctrica que hizo que retirara rápidamente los brazos, sintiendo mucho dolor.

-¡¿Estas bien?!- Hermione había palidecido al ver los rayos chocar con Lily y la sostuvo para que no cayera.

-Sí, sí… pero ya sé a qué tipo de dolor se refería- dijo cubriéndose sus brazos con una mueca- ¿Por qué diría que toquemos las piedras si nos da una descarga eléctrica?

-Quizás sea porque… caminar por ahí sea peor-

-¿Peor?-

Hermione se puso entre las dos piedras. En el suelo había una fina línea blanca. La castaña tomó aire, y puso un pie al otro lado de la línea. Al instante en que posó su pie en el suelo, el mismo rayo que chocó contra Lily, chocó ahora con ella. Pero la fuerza fue casi el triple ya que mando a volar a la chica hacia atrás. Aterrizó en el suelo, echando humo de su cuerpo.

-¡Emma!- chilló Lily, corriendo en ayuda de la chica.

-Ok… ok, definitivamente esto… no será fácil- dijo tratando de levantarse- De verdad duele.

-Eso se vio peor de lo que hicieron las piedras- dijo Lily, tomando su mano y levantándola.

-Sí… ese es el truco. Alguien tiene que tocar las piedras para que otra persona se acerque al libro y pueda tomarlo- Hermione sonrió con pesar- Voldemort tiene muy buenas ideas. Siempre pensando en dar sufrimiento…

-Entiendo. Ve tú por el libro, yo me quedaré en las rocas-

-¡¿Eh?! ¡No, tú ve por él!-

-Corres más rápido que yo, me dejaste atrás cuando perseguíamos a Greyback- dijo Lily sonriéndole divertida- lo que me da envidia. Estoy segurísima que antes yo era más rápida que tú, y eso que estaba embarazada.

-Lily, yo puedo soportar ese dolor mejor- suplicó la castaña.

-Yo igual puedo soportarlo. Vamos Emma, con el Horrocruxe anterior tú te llevaste la peor parte. Y te dije que no dejaría que nada malo te pase aquí- se acercó a ella para estar solo a centímetros de su rostro- Además, si corres rápido, menos tiempo estaré friéndome.

Hermione la miró preocupada, pero asintió. Lily le sonrió y la besó con más fuerza que otras veces. La verdad es que no quería hacer eso, no era buena soportando el dolor, y tenía miedo. Pero el orgullo Griffyndor la animó a tomar esa decisión porque no le gustaba sentirse inútil, y también porque la persona que amaba se estaba llevando todos los golpes más fieros de esa misión desde que se encontraron con los mortífagos cerca del parque .

Dijo que no dejaría que nada malo le pase. Y cumpliría su promesa.

-Hagamos esto rápido- dijo Hermione al separarse- ¿Estas lista?

-Hagámoslo-

Lily se puso entre las piedras. Levantó las manos, miró a Hermione, quién asintió, y tocó las piedras. El rayo azul fue instantáneo, y el dolor cubrió sus brazos. Quiso gritar, pero aguantó. Apretó los dientes y los puños mientras los rayos aumentaban. Abrió los ojos y miró la figura de Hermione, la cual ya corría a gran velocidad hacia el libro. Sonrió. Confiaba en ella, lo lograría y el dolor terminaría… en cualquier segundo.

Desgraciadamente, estaban luchando contra los maleficios de Voldemort, y él siempre tendría otro plan bajo la manga.

Apenas Hermione tomó el libro, el suelo tembló. Lily sintió como sus pies se movía y un ruido parecido a rocas cayendo sobre vidrio inundó el lugar. La castaña retiró el Horrocruxe del taburete y al segundo, este se deshizo y un agujero se creó en el suelo el cual se expandió agrietando el lugar. Si no retrocedía, iba a caer.

-¡PORQUÉ MIERDA TIENE QUE SER TAN DIFÍCIL!- chilló Hermione con rabia comenzando a correr.


Aaahhhhh (Otro suspiro)

Nuevo capítulo... ojala les haya gustado... sino, pueden comentarme... y si les gustó igual.

Gracias por leer, me emocionan mucho.

Nos leemos de nuevo muy pronto.