III
Se levanto de su silla, estirando sus brazos, abrió uno de los cajones de su escritorio. Sacó un frasco lleno de pastillas tomando una de ellas, sirviendo un poco de agua en el vaso que yacía a un costado de su escritorio. Bebió un poco.
—Mis píldoras han mejorado—sonrió levemente.
Tomó el frasco, cerrándolo. Dispuesta a guardarlo, un dolor profundo le hizo apretar entre su mano aquel frasco, lastimándose con los vidrios del recipiente, llevó ambas manos a su cabeza, tratando de calmar el punzante dolor. Soltó un alarido que puso en alerta el hospital.
Shizune entro a la oficina tras unos segundos, detrás de ella Tsunade quien estaba dispuesta a acercarse. Viendo como la pelirrosa se desplomó cayendo al suelo. Tras unos minutos, la rubia revisaba a la Uchiha, mientras Shizune vendaba la mano herida.
La noticia se esparció entre el cuerpo médico el cuál trabajaba al día, pero la preocupación era notable y casi palpable. Se había notificado hace menos de 3 horas que capitanes estarían dirigiendo cada unidad médica del hospital. Asi como se había visto a Tsunade Senju y Shizune trasladar a Sakura Uchiha en una camilla hacia una habitación.
—UCI ha quedado estable, nos costo 3 horas, pero todo está ya estable—entro Ino a la habitación que le habían dado a la Uchiha.—¿Qué sucedió?—cuestionó preocupada.
—No tenemos idea, parecía quejarse de un dolor de cabeza—murmuró Tsunade. Pasaba nuevamente su mano con chakra por las sienes de la pelirrosa. —Pero sigo sin encontrar alguna anomalía—terminó.
La puerta se abrió nuevamente, entrando por ella Sasuke camino hasta llegar junto a la cama donde su esposa yacía dormida. Acarició suavemente su mejilla, suspirando tranquilo. Levantó el rostro para mirar a la antigua Hokage. Tsunande asintió, sonriendo comprensiva.
—Ella está bien—informó la rubia.
—Pero lleva más de 3 horas inconsciente—chilló Ino.
—¿Y si solo fue un desmayo, quizás a falta de chakra, sueño o simplemente cansancio?—objetó Shizune.
—Shizune…—reprochó Tsunade.
—Sakura tiene el mejor control de chakra de la aldea, ha descansado lo suficiente todos los días—espetó Sasuke. —Mi esposa no caería en cama por un simple desmayo—defendió con tranquilidad.
—Sasuke-kun—susurró sorprendida Ino.
Shizune asintió. Dandole la razón al Uchiha. Era consiente de las habilidades de la pelirosa y el excelente manejo de chakra que tenía. Se avergonzó levemente de lo dicho hace un momento.
—¿Algún comportamiento extraño en ella? —preguntó Tsunade, revisando con insistencia.
—No—negó el Uchiha.
—No han tenido problemas, ¿cierto? —volvió a cuestionar la rubia. Sasuke miró a la rubia.—Cuando la encontramos, parecía haber llorado antes de caer inconsciente—informó, logrando que el Uchiha frunciera el ceño.
—Claro que n…—calló al instante.
Bajo la mirada nuevamente a su mujer, acariciando su cabello con delicadeza. Si no se equivocaba quizás, solo quizás, Sakura tuvo otro sueño como el de hace días. Para sorpresa de las tres mujeres observaron al Uchiha inclinarse, plantando un suave beso en la frente de la pelirrosa. Para asi darse vuelta y salir de la habitación.
—Eso fue…—murmuró Shizune.
—Hermoso—terminó Ino.
—¿Qué esperaban?—cuestionó Tsunade con una leve sonrisa. —Es su esposa después de todo—tomó con suavidad la mano de la pelirosa.
Entró a la habitación sin medir fuerza, tras el choque de la puerta contra el muro. Observó a su hija brincar a causa de la sorpresa. Suspiró tratando de calmarse, se acerco a los estándares tomando un par de pergaminos, sentándose en aquella mesa. Junto a su hija. Por su parte, Sarada tosió con levedad, colocándose de pie, caminar y cerrar aquella puerta que su padre había dejado abierta.
—¿Estás bien?—cuestionó, regresando a su lugar.
—No—respondió el azabache.
—Papá, ¿Qué pasa?—se atrevió a indagar la Uchiha.
—Tu madre está en el hospital—anunció el azabache.
—¿Dónde más podría estar? Hoy tiene medio tiempo—respondió graciosa la chica.
—Sarada….—suspiro el Uchiha. —Sakura no está en el hospital como cuerpo médico en estos momentos, ha sido internada—soltó.
La Uchiha se tenso, se colocó de pie arrastrando la silla con ella. Sintió sus nervios burbujear an su estómago. Se dispuso a salir del lugar, para arribar al hospital. Paro en secó, la mano de su padre se envolvió en su muñeca, Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante.
—Necesito tu ayuda, Sarada—masculló el azabache.
—¿Qué sucede?—cuestionó ella.
El azabache suspiró antes de comenzar a contarle todo lo que Sakura le dijo el día que regreso a Konoha, siguiendo por la razón en la que el día que los tres estuvieron en ese lugar Sakura y él parecían estar buscando algo entre todos los pergaminos y libros.
—Tiene que ver con los Otsutsuki—suspiró el azabache. —Específicamente con Indra Otsutsuki—terminó.
—Indra—repitió la Uchiha. Busco entre el libro que tenía en la mesa, una hoja en especifico. Ante la mirada curiosa de su padre. —Este libro es como un diario, papá… Lo he terminado hace unos minutos—anunció la azabache. —Este libro tiene información sobre Indra Otsutsuki, información escrita por Madara Uchiha—soltó.
Ocasionando que el Uchiha recordara las palabras de su mujer. Y la razón por la cual habían estado buscando información sobre Madara. Un enorme estruendo se escuchó, libros y pergaminos cayeron de sus lugares. Sasuke frunció el ceño asi como Sarada.
Salieron del lugar brincando entre los escombros de su barrio, arribando al centro de Konoha donde una enorme cortina de humo se alzó. Observaron a varios ninjas entre ellos, Boruto, Mitsuki y Kawaki.
Sarada caminó hacia sus amigos, con su rapidez el Uchiha logró envolverla con su brazo, dando un salto lejos del lugar donde estaban, al momento en que una explosión detono.
—¡Sarada!—escucharon la voz de Boruto.
—¿Estás bien?—cuestionó el Uchiha, colocando a su hija sobre el suelo.
—Si, gracias—sonrió.
—Uchiha-san—nombró Mitsuki al llegar a su lado. —¿Se encuentran bien?—pregunto mirándolos.
—Si—afirmó el Uchiha.—¿Qué está pasando?—pregunto mirando a su alrededor.
—Esta apunto de pasar algo grande—murmuró Kawaki. —Existe la posibilidad de que alguien se haya infiltrado—soltó.
—Debemos proteger a Nanadaime—hablo Sarada.
Sasuke suspiró un poco más tranquilo cuando la voz de Ino retumbó en su cabeza, miró a los genin, los cuales tal parece que de igual forma la escuchaban, giró su mirada rumbó al hospital.
—Declaro la aldea en estado de emergencia máxima, nivel 1—alzó la voz el séptimo. —Comiencen la evacuación de civiles—dictaminó.
—Ino, ¿el hospital com…?—no termino su pregunta.
Una nueva explosión se alzó a unos kilómetros del centro de la aldea, llegando a los limites del este de Konoha, el Uchiha miró hacia el lugar. Un enorme nudo afloro en su pecho. Sarada dio un par de pasos antes de caer de rodillas.
—Ino…—llamó el azabache en un murmuró. —Yamanaka—alzó un poco más la voz.
—Esta bien, Sasuke—escuchó la voz de Shikamaru. —Naruto llego a tiempo y protegió el hospital entero—informó.
Todos los presentes soltaron el aire contenido. Fue un alivió haber escuchado aquello. El azabache comenzó a brincar de techo en techo con dirección al hospital. A lo lejos pudo observar el chakra del Kyubi alzarse por lo alto.
—¿Cuántos son?—pregunto al aire.
—Esto es bastante molesto—escuchó a Shikamaru. —Uno, solo es uno—soltó.—Al parecer entro sin ser detectado por Ino, se infiltro a la habitación de Sakura—informó, preocupando al Uchiha. —Tsunade-sama pudo salvar a Sakura antes de ser asesinada por el enemigo—terminó.
Frunció el ceño, esa persona quería muerta a su esposa. Frunció el ceño y el Mangekyo Sharingan afloro en sus ojos. Sarada escuchó aquello, se apresuró hacia el hospital, detrás de ella los demás.
Una enorme explosión sacudió la aldea nuevamente, observó al cuerpo ninja evacuar a los civiles, gritos y alaridos inundaban el lugar, el retumbido en sus oídos a causa de la explosión lo mareó, analizó a su alrededor, al mirar detrás pudo observar a Boruto proteger a Mitsuki y Sarada siendo protegida por Kawaki. Regreso su mirada al frente, apresurando su paso.
—Sasuke—volvió a llamar Shikamaru. —Es un Otsutsuki…—confesó.
La sangre se le heló.
