Mis sinceras disculpas por el retraso, pero han sido meses intensos... (empezando por el hecho de que encontré trabajo,wiiiii)

Pero aquí les dejo otro capitulo, espero que les guste.

Y un agradecimiento a todos los que se dan un tiempo para leer este fic,y para comentar... Thankyou


-Corre, corre, corre, que si voy a alcanzar- murmuraba Hermione mientras corría a todo lo que podía, con su corazón latiendo a mil por la adrenalina y el miedo, sintiendo como el piso iba desapareciendo detrás de ella- tengo que alcanzar.

Lily estaba a sólo metros lejos. Todos los rayos dirigidos hacia ella, pero no gritaba. Mantenía los dientes apretados y su rostro mostraba dolor, pero también determinación para no sucumbir a él. Su piel brillaba por la electricidad, sus piernas temblaban, pero aun así mantenía su mirada fija en Hermione, y Hermione la mantenía fija en ella, como si la vida de la pelirroja dependiera de ello… Como si el desviar sus ojos hiciera que Lily cediera bajo el dolor. El suelo crujía y el agujero cada vez se hacía más grande, casi alcanzando a la castaña.

Hermione tenía que alcanzar. Tenía que sacarla de ese martirio y no morir antes.

Tenía que llegar.

-¡LILY!-

Saltó justo antes de llegar a la línea y la cruzó lanzándose sobre la pelirroja. El suelo cayó creando un precipicio justo al borde de las rocas, las cuales se tambalearon. Una ola de polvo se alzó en el lugar brillando por la luz proveniente de donde antes estaba el taburete con el libro mientras el caer de los escombros hacía eco en el lugar. Hermione tosió por el cansancio y el polvo. Sentía su pecho agitado e hirviendo por el esfuerzo, y una gota de sudor se movió por su sien… hasta que Lily se la sacó con un movimiento muy delicado, estremeciendo a la castaña.

-Tu manera… de correr es desarmada- le murmuró con la cabeza apoyada en el suelo. Su voz sonaba rasposa- tiendes a ladear… tu cuerpo hacia la izquierda. ¿No te corrigieron eso en… el C.I.A?

-¿Cómo pudiste fijarte en eso en un momento así?- preguntó Hermione. Estaba sobre ella y con los ojos brillantes por las lágrimas. Estaba sorprendida porque a pesar de todo el dolor que Lily sintió, fue capaz de sonreía- ¿Cómo…?

-Porque te amo-

Hermione abrió los ojos de par en par, y una de sus lágrimas cayó en la mejilla de Lily. Era la primera vez que le decía eso… siendo que hace unos días habían dado su primer beso… Lily le sonreía con felicidad, aunque estaba agotada y adolorida. De igual forma, Hermione encontraba que era la mujer más hermosa que había visto nunca, y posando su mano en el rostro pálido de la pelirroja lo acarició y beso sus labios. Sabía que ese no era el mejor momento para hacer eso, pero a esa altura no le importaba. Sólo quería permanecer a su lado, ayudarla, protegerla, amarla.

Se separaron unos centímetros y se miraron.

-Yo también te amo- murmuró Hermione sintiendo como sus mejillas se teñían de rojo.

Lily también se sonrojó, pero no dejó de sonreír. Le dio un pequeño beso en la punta de su nariz y se movió para levantarse.

-Con cuidado- dijo Hermione ayudándola a pararse, pero las piernas de Lily estaban demasiado inestables.

-Quizás podamos movernos un poco más lento- dijo apoyándose sobre su amada, comenzando a sudar por el esfuerzo- Pero no podemos quedarnos aquí. Es cosa de tiempo para que La Órden se vaya de la mansión.

-Pienso lo mismo. Sube a mi espalda-

-¿Eh?-

-Te llevo, así nos moveremos más rápido-

-¿Me puedes?-

-Te ves mucho más pequeña sin Harry en tu barriga- dijo Hermione sonriendo- al menos que los antojos te hayan hecho subir de peso.

-¡Cuidado, Grint!- exclamó Lily golpeándola en la cabeza. Si hubiera tenido más fuerza, ese golpe de verdad hubiera dolido- Me cuidé muy bien en mi embarazo. Ahora, ayúdame.

La pelirroja subió a la espalda de una risueña castaña, y avanzaron por el pasillo. O en verdad Lily pesaba muy poco, o el entrenamiento en el Curso Intensivo de Aurores hacía que para Hermione no fuera nada por la resistencia y músculos que había sacado, ya que no le complicó casi nada avanzar a paso firme con ella en su espalda. Abrió la puerta sin mucho esfuerzo y se largó a correr lo más rápido que pudo con Lily encima. Los sentidos de las chicas estaban al cien por ciento, por si aparecía algún mortífago… u otra cosa.

-¿Cómo vas?- murmuró Lily observando el perfil de Hermione.

-De maravilla- dijo Hermione llegando a una esquina y revisando el corredor. Ahora pisaban alfombra y había más candelabros en las paredes para iluminar mejor el pasillo- ¿Y tú?

-Muy cómoda- dijo en voz baja, y se apegó más al cuerpo de la chica, y susurró en su oído- gracias.

-N-No hagas eso…- dijo Hermione sintiendo como su piel se erizaba.

-¿Por qué?-

-Me pones nerviosa-

-Ah, mira tú… - Lily sonrió con picardía - ¿No te gusta que te ponga nerviosa?

-Qui-quizás no mientras tratamos de escapar de una guarida de mortífagos- dijo Hermione comenzando a caminar de nuevo por el pasillo.

-¿Entonces en otro lugar si te gustaría que te pusiera nerviosa?-

-¿Qué insinúas con eso?- sentía como el corazón de Lily latía rápidamente, al igual que el de ella.

-Lo que quieras que pueda insinuar-

Hermione echó vapor por las orejas. ¿Lo que insinuaba Lily era lo que ella creía que insinuaba? Y lo insinuaba en un lugar donde no debía insinuarlo porque si lo que insinuaba era lo que ella pensaba que insinuaba, morirían por un ataque de mortífagos al estar tan desconcentradas por esa insinuación. Hermione casi se resbala con la alfombra en la mitad de un corredor al detenerse porque Lily le había piñizcado una mejilla. Unos metros más adelante había cuatro mortífagos. Como lo había predicho, la insinuación casi provoca un caos.

Pudieron esconderse detrás de una armadura en medio de la oscuridad, sin ser vistas por ellos.

-¿Qué hacemos?- dijo Lily por lo bajo mientras veía las siluetas de sus enemigos.

-Tenemos que ir por allá. Dobby dijo que las escaleras que están cerca de una armadura son las que nos llevan a la salida-

-Y aquí está la armadura-

Lily bajó de la espalda de Hermione y sacó su varita.

-¿Puedes pelear?- murmuró la castaña con aprensión.

-Siempre puedo pelear- dijo apretándole la mano con ternura- no seré un estorbo, Emma.

-Está bien. Iré primero-

Hermione le dio un beso en la mejilla y salió de detrás de la armadura.

Se deslizó sigilosamente por el pasillo hasta colocarse justo al lado de uno de los mortífagos. Con una sonrisa tocó su hombro y este lo miró con cara de aburrido.

-Buenas tardes-

Le lanzó un expelliarmus, mandándolo a la pared y chocando con otro de los mortífagos. Los otros dos se pusieron en guardia, pero Lily ya había lanzado dos desmaius, por lo que cayeron al suelo antes de respirar dos veces. Hermione le sonrió, sintiendo orgullo por su pelirroja. Era perfecta.

-El "buenas tardes" fue elegante- dijo con una sonrisa socarrona frente a la castaña.

-Estamos en una mansión, hay que serlo-

-Me gusta. Después de usted, Lady Grint-

-Muchas gracias, Lady…-

Pero no alcanzó a terminar.

Una figura de metal se había alzado justo detrás de la pelirroja, y estaba lista para ensartarle una lanza gigantesca en la espalda. Hermione Granger agradeció por el Curso Intensivo y por sus reflejos ahora más rápidos, sino, hubiera visto como Lily era partida en dos.

Logró agarrarla de la mano y arrastrarla hacia ella para evitar la lanza. El ruido metálico resonó en el lugar. Hermione levantó su varita poniéndose delante de Lily para protegerla, quedando justo frente a la armadura que habían visto por el pasillo, pero ahora se movía sola. Y no era la única.

-Vienen más- dijo Lily detrás de Hermione. Sus ojos estaban abiertos y parecía nerviosa.

Otras seis armaduras más aparecieron por el pasillo. Quizás de dónde venían, pero se notaba que estaban listas para pelear porque todas estaban armadas con espadas, lanzas y garrotes de acero… dejando de lado lo obvio de que eran armaduras. Hermione tragó saliva, poniéndose en su pose de combate. Si había sido difícil entrar, era obvio que sería aún más difícil salir.

-Con todo, Lily-murmuró y salió disparada hacia la armadura que tenía en frente- Reducto!

La cabeza de la armadura explotó por el lugar. Pero eso no la detuvo, y al levantar la lanza de nuevo obligó a Hermione a crear su Svero,y cortarla en dos. Rápidamente se dio vuelta y mandó a volar los restos de esa armadura en contra de otras, desarmándolas al chocar y haciendo un gran estruendo al chocar contra el suelo. Miró a Lily con intención de ayudarla, pero ya se había encargado de dos armaduras haciéndolas levitar. La pelirroja la miró, y Hermione al entender la idea, saltó mediante magia y con el Svero las partió en pedazos en menos de tres segundos.

-¡Demando a que me enseñes ese truco!- gritó Lily por sobre el ruido que hacían las armaduras al caer.

-Tendrá que hacer mérito, Lady Potter- dijo Hermione sonriéndole con picardía.

-Uy, que coqueta-

Lily lanzó un hechizo que rosó la oreja de Hermione, y que le dio justo en la obertura del casco de otra armadura que había aparecido. Al parecer, se estaban multiplicando, porque se escuchaban sus pasos pesados por la alfombra. La castaña atacó, se defendió, y atacó de nuevo. Escuchaba los hechizos que Lily lanzaba, mientras el pasillo se iluminaba. Atacaron, atacaron, y atacaron, pero cada vez eran más. Hermione detuvo una espada con su Svero justo a centímetros de su nariz, y tuvo que hacer un hechizo silenciosos para mandar esa armadura hacia atrás. Eso estaba tomando demasiado tiempo.

-¡Lily, necesito que te acerques a mí!-

-¡Voy… ah!-

-¡Lily!-

La pelirroja había hecho explotar la espada de una de las armaduras, pero esta ya estaba demasiado cerca y le dio un golpe en la sien, haciendo que se tambaleara por el dolor. Hermione sintió pánico y corrió para protegerla. Corto a dos y mando a volar a otras más justo para detener con magia a una quinta que había lanzado un garrote hacia Lily. Se puso delante de la chica y cortó en dos a la armadura… sin darse cuenta que una tercera estaba justo detrás.

Pero la lanza rozó su costado, sólo rajando su blusa sin hacerle daño a ella. Hermione sonrió sólo un segundo, hasta que palideció por el grito de dolor de Lily. Miró por arriba de su hombro como la figura de Lily caía al suelo, con la lanza atravesando su pierna. Sintió miedo, pero más que eso, sintió rabia, ira… Hermione hecho fuego por los ojos, y la armadura que había herido a Lily explotó en mil pedazos.

-¡DESGRACIADOS!-

De todo su cuerpo salió una ola de fuego que quemó y casi desintegró a las armaduras, la alfombra y los cuadros que había en la pared, la cual casi cayó por la fuerza del maleficio. Los restos incendiados de estas temblaron en el lugar después del ataque, y se desarmaron poco a poco cayendo al suelo. Sólo quedó un espacio ileso, y era donde ella y Lily estaban. Hermione respiraba agitada y con dificultad. Ese maleficio era tan peligroso que le podría quemar los órganos por dentro si no sabía utilizarlo bien y perdía el control. Respiró hondo para tranquilizar su enojo, y botó aire con humo.

-Emma…-

Hermione se dio vuela y vio a su pelirroja con los ojos cerrados sentada con la espalda apoyada en la pared, con los dientes apretados y un hilo de sangre caía por su frente pasando por su nariz. Se agarraba su pierna izquierda como podía, ya que la lanza la traspasaba de un lado a otro. Sus manos temblaban descontroladamente por el dolor. Hermione se agacho cambiando sus ojos furiosos por unos llenos de miedo y preocupación.

-Perdón, perdón… no la vi… lo siento, Lily, perdóname- rogó la chica mientras observaba con horror la herida, con lágrimas comenzando a juntarse en sus ojos por la culpa de no haber podido proteger de ese golpe a Lily.

-No fue tu culpa… yo me fié y no me fije…-

-Has recibido todos los golpes fuertes hoy… y no pude protegerte bien-

-¡Emma!-

Hermione levantó la mirada y miró los ojos esmeraldas de Lily. Nuevamente, a pesar de todo el dolor y cansancio, le sonreía.

-Ya pasó… derrotaste a las armadura y estamos vivas. Es lo que importa. Ahora tenemos que salir de aquí-

Hermione la miro unos segundos más, y respiró hondo para componerse, y pensar mejor.

-Tengo que sacar eso de tu pierna-

-Tendrás que hacerlo rápido- murmuró Lily entre dientes. Sudaba por el dolor y los nervios- Soy pésima con estas cosas…. Vieras como sufro cuando se me… entierra una estilla o algo así.

-Lo haremos rápido- dijo Hermione agarrando la lanza con una mano y con la otra acarició su rostro- pero tenemos que hacerlo.

-¡Espera, espera!- chilló Lily agarrando la mano de Hermione que sostenía la lanza- Dame un segundo… ya, sin contar.

-Está bien. Agarra mi mano con fuerza y mírame a los ojos-

Volvió a agarrar la lanza con fuerza. Sin contar ni nada, miró a Lily. Con un movimiento rápido la lanza se separó de la pierna de la pelirroja.

-MmmmmmmmmmmuuuuaaaaAAAAAAAAHAHH!- chilló al fin llevándose sus manos a la pierna y cayendo de lado, gimoteando.

-Lo sé y lo siento - dijo haciendo aparecer un paño aun sintiendo culpa y como el corazón se le acongojaba al haber escuchado su grito- Aguamenti

-KKKkkkkiiaauuuu… esto duele más que haber sido abrazada por ese estúpido basilisco- murmuró Lily llevándose sus manos a la cara para aguantar el dolor y se apoyó de nuevo en la pared. Tenía los ojos llorosos.

-Sólo aguanta un poco más, ya casi término- dijo Hermione limpiando la herida. En ese momento era donde más agradecía haber tenido ese Curso Intensivo de Aurores, sino no habría sabido muy bien que hacer.

Después de cinco minutos, limpió y envolvió la herida para que no siguiera sangrando, se secó el sudor de la frente y suspiró cansada. Lily se había desmayado hace sólo un minuto por el dolor, y su rostro se veía más tranquilo. Hermione contuvo las lágrimas, acariciando su rostro y recordándose que no le serviría de nada llorar por ella y por el dolor que sentía su ahora amante, sólo tenía que moverse rápido. Miró a su alrededor, viendo que las escaleras estaban muy cerca. Los restos de armadura quemada estaban en el suelo, nada se movía, nada se escuchaba. Era su momento para salir de ahí.

-Aguanta Lily- murmuró tomando los brazos de Lily y sin mucha dificultad la subió a su espalda-Falta poco.

Comenzó a caminar lo más rápido que pudo y bajó las escaleras jadeando y orando a todo lo posible para no caer, ya que sentía el cansancio de los inoportunos sucesos del día. Cada paso que daba le pesaba más y más, aunque intentaba no disminuir mucho la velocidad.

-Emma…- murmuró Lily sin abrir los ojos- Emma…

-Ya casi salimos de aquí- le dijo jadeando y mezclando su sangre con el sudor- ya casi estamos a salvo.

Para su alivió, llegó al final de las escaleras. Sólo unos metros más y saldrían por esa puerta y podría desaparecer en dirección a la casa de los Potter. No se fijó en el lugar, sólo mantuvo la vista fija en la puerta que veía varios metros lejos de ella y caminó con Lily sobre ella por el largo vestíbulo. Tenía el diario, y prometía que apenas llegara a la casa lo destruiría, sólo necesitaba unos segundos más. Hermione estaba tan concentrada en poder salir de ahí y no caer por el peso de Lily que no vio la masa negra que se acercaba rápida y silenciosamente por detrás de ella.

Una mano salvaje la agarró por el rostro y la lanzó hacia atrás, haciendo que se desplomara con fuerza en el suelo junto con Lily.

-¿A dónde creen que van?- preguntó Fenrir Greyback alzándose sobre las chicas.

Hermione, con horror, trató de levantarse y sacar su varita, pero el hombre-lobo fue más rápido y le dio un manotazo tan fuerte que la lanzó varios metros lejos. La chica pensó que se le saldría la mandíbula, quedando de espaldas en el suelo y perdiendo la noción del espacio por varios segundos, sólo viendo como el techo giraba y giraba. Su boca poco a poco se iba llenando de sangre y sus oídos pudieron escuchar una risa malvada con un extraño efecto, como si estuviera al otro lado de un vidrio. Llena de terror trató de levantarse, pero todo le daba vueltas.

-Pensé que no tendría el honor de atrapar a la señora Potter-

El corazón de Hermione se detuvo. Esa voz la reconocería en cualquier lado, y le provocaría la misma sensación de pavor.

Bellatrix Lestrange había llegado al lugar junto con otros tres mortífagos. Tenía un feo corte en su mejilla y parte de su vestido estaba quemado, pero aun así sonreía locamente, dando vueltas alrededor de Lily como una fiera frente a su presa.

-Lily…- logró hablar Hermione al controlar un poco el dolor y miedo para fijar su vista en la pelirroja, pero volvió a caer al piso gracias a una patada de alguien muy grande.

Fenrir Greyback había ido donde ella y había puesto su pie sobre su espalda para evitar que se moviera, aplastándola sin compasión.

-¿Cómo estás? ¿Cómo te ha tratado la vida?- le preguntó Bellatrix a Lily, sin dejar de sonreír. Lily apenas había recobrado la conciencia y estaba postrada en el suelo.

-De… maravilla… ¿y tú, Bellatrix?- le dijo Lily tratando de contener el miedo.

-Muy bien, muy bien. Muy feliz ahora- le dijo agachándose y acariciando su pelo- Es que he escuchado algunas cosas sobre ti, Potter. Y me emociona mucho haberte encontrado aquí para poder hablar sobre ellas.

-¿Qué… cosas?

-Uf, no tienes idea. Son cosas que no pensé que harías- dijo la mujer sin dejar de moverse, jugando con su varita en la mano- aunque sería interesante ver la reacción de tu rostro al escucharlas de mis labios.

La miró con ojos desorbitados, llenos de locura y emoción. Era bastante perturbadora. Posó su varita en la frente de la chica y dibujo una macabra sonrisa.

-¿Con quién te has estado revolcando, sangre sucia? Aparte de Potter, claro- le preguntó casi en un susurro - ¿Quién es la… susodicha?

Lily abrió los ojos de par en par haciendo que Bellatrix lanzara una carcajada muy fuerte y se levantara dando vueltas en el lugar.

-¡Entonces es vedad! ¡Qué maravilloso es saber que alguien puede pasar todos los niveles de impureza, porque no solo eres una sangre sucia, sino también lesbiana! ¡Y por sobre todo, ADULTERA! ¡JAJAJA! ¡LA FAMOSA LILY POTTER, EJEMPLO A SEGUIR, ENGAÑANDO A JAMES POTTER! ¡Y CON UNA MUJER! ¡Esto no puede ser mejor!

-¿Cómo… supiste eso?- preguntó Lily tratando de levantarse pero su pierna se lo impidió. Solo quedo sentada, temblando de pies a cabeza.

-CRUCIO!

Lily gritó de dolor al instante, sin poder contenerlo mientras convulsionaba en el suelo.

-¡LILY!- gritó Hermione tratando de levantarse, pero el hombre-lobo la tenía demasiado bien aplastada contra el piso. Su varita se encontraba a unos metros lejos de ella.

-Eres un asco para la sociedad mágica. Incluso en el mundo muggle eres parte de la escoria. O incluso peor que la escoria. ¡Tú ya eres absolutamente nada!

-¡DÉJALA!-

La varita de Bellatrix tembló en su mano, haciendo que la maldición se detuviera. La mortífaga se quedó en silencio, perpleja por lo que había pasado, y miró hacia todos lados buscando al causante. Miró a Lily, quien se movía lentamente en el suelo, agotada por el dolor tan intenso que había sentido. Bellatrix no entendió nada hasta que se fijó en Hermione y Greyback, quién había golpeado de nuevo a la castaña en la espalda haciendo que emitiera otro grito. Ladeo un poco la cabeza y camino lentamente hacia Hermione, quien estaba inmóvil en el suelo sin sacar la mirada de Lily.

-Yo te he visto antes- murmuró con el ceño fruncido, aun confundida- ¿Fuiste tú quién detuvo mi maleficio?

Hermione no contestó, sólo se concentró en Lily, esperando que el maleficio no hubiera sido tan fuerte como para hacerle un daño más severo.

-¡Contesta!- le gritó golpeándole la cabeza con su tacón tan fuerte que le sacó sangre de inmediato al clavárselo en la sien.

Hermione vio estrellas, grandes y relucientes. Incluso pensó que un pony pasaba por ahí y le decía hola con sus relucientes dientes, riéndose de ella con el mismo tono que lo hacía Bellatrix.

-¡Debo admitir que quedé sorprendida por tu hechizo no verbal!- gritó aplaudiendo- tu reputación es verdadera…

-¡Déjala en paz, estabas peleando conmigo!- gritó Lily, tratando de levantarse.

-Uh. La sangre sucia habló de nuevo- dijo con fastidio, mirando a la pelirroja- y hay que aclarar que no estaba peleando. Sólo te estaba tor-tu-rando. No te subas el pelo, Potter. Aunque quizás debería llamarte Evans de nuevo…

-No te metas con ella. Es a mí a quién quieres matar-

Bellatrix la miró unos segundos con los ojos entrecerrados, y levantó una ceja, algo perpleja. Luego volvió a mirar a Hermione, quien estaba casi inconsciente, y una sonrisa sádica se formó nuevamente en su rostro. Se agachó y tomó a la castaña del pelo para ver su rostro. Tenía la mitad llena de sangre por el golpe que le había dado. Bellatrix la apuntó y miró a Lily sin sacar su sonrisa.

-No me digas que… es esta- dijo con tono bajo.

Lily no habló. Ni siquiera se movió, sólo mostro el miedo en su rostro. Uno que no había sentido desde que se había enfrentado al Horrocruxe en la cabaña de los Gaunt. Hermione trataba de mantenerse consciente, pero el golpe que había recibido la tenía aún muy aturdida. La carcajada de Bellatrix explotó en el lugar.

-¡No puedo creerlo! ¿Por esto dejaste a Potter? Jajaja- dijo pasando su varita por el rostro de Hermione-nunca pensé que le hacías a las salamandras también.

-Por favor no le hagas nada- murmuró Lily poniéndose de rodillas de nuevo y apretando los dientes por el dolor de su pierna. Tenía los ojos brillantes por las lágrimas- por favor, Lestrange…

-Las suplicas no funcionan conmigo, eso deberías saberlo- suspiró Bellatrix, y acercó su rostro lentamente a Hermione- No entiendes aún cómo funciona la gente como nosotros después de todo este tiempo.

Empujó a Ferir y levantó con brusquedad a Hermione del cabello. Lily se quedó de piedra, con su mano sobre su varita la cual aún tenía guardada en su cinturón. Bellatrix sonrió de forma malvada. Hubo silencio, ni los mortífagos, quienes apuntaban hacia Lily, emitían ruido.

-Eres una vergüenza para nuestro mundo, Lily Potter. No mereces que alguien como yo te tenga piedad-

Y sin decir nada más, apuntó al pecho de Hermione con su varita y una luz amarilla salió de ella, y atravesó el cuerpo de la chica.

Fue como si todo se pusiera en cámara lenta, y ni siquiera Lily pudo reaccionar. Hermione vio cómo su mundo se iba a negro lentamente, y todo se volvía siluetas borrosas. Lily trató de atacar a Bellatrix lanzando un grito desgarrador, pero los mortífagos ya habían avanzado y la agarraron con fuerza, evitando que atacara.

-¡Agárrenla bien! ¡Quiero que vea como su amante muere por su culpa!- gritó Bellatrix eufórica, sosteniendo la cabeza de Hermione, la cual estaba palideciendo de forma muy rápida.

Esta apenas veía a Lily, sólo distinguía su cabello rojo entre las sombras moviéndose. Se movía todo muy lento, y escuchaba como si estuviera debajo del agua. Un frío intenso recorrió su cuerpo desde su pecho, y sentía apenas como su sangre se deslizaba por su boca. Hubo más luces, figuras se movían a su alrededor. Cayó al suelo de piedra, sintiéndolo tibio en comparación a como tenía su cuerpo. Todo daba vueltas, y una luz apareció frente a ella, expandiéndose y rodeándola.

De repente, Hermione se encontró en un aula completamente blanca. Con sus ojos abiertos de par en par, observó el lugar. Era como que cada vez que concentraba la mirada, iban apareciendo cosas como sillas, mesas, un escritorio y una pizarra, pero todo era blanco. Hermione caminó hacia una de las mesas y tocó una, y su mano la traspasó como si la mesa fuera de humo. Había mucho silencio, y todo se veía muy tranquilo. En eso, la chica recordó y tocó su pecho, viendo un agujero pequeño pero que atravesaba su cuerpo. Se dio vuelta en su eje muy sorprendida al no sentir dolor alguno y vio una figura de pie detrás de ella. Hermione levantó la mirada, y sin comprender nada, dio dos pasos hacia atrás.

-Te ves pálida-

-¿Harry…?-

-El mismo-

El chico le sonrió. Tenía sus lentes, su pelo azabache que sobresalía de entre toda la blancura de ese lugar, y su cicatriz, la cual brillaba con una luz verdosa. Vestía completamente de gris. Hermione sintió una alegría tan grande al verlo, que comenzó a llorar y corrió a abrazarlo. Lloró sin escrúpulos, como si nunca hubiera llorado antes. Lo había extrañado tanto.

-Harry, oh Harry… ¿Qué haces aquí? ¿Qué es este lugar? Ay, te extrañé tanto…- dijo entre sollozos sin soltarlo.

-Yo también. Ha sido todo muy silencioso sin ti y sin Ron- dijo el chico devolviéndole el abrazo.

-Pero… de nuevo, ¿Qué es este lugar?- preguntó Hermione separándose de él y mirando a su alrededor.

-¿Qué crees que es?-

-Un aula de clases-

-Muy propio de ti- dijo Harry sonriéndole nuevamente.

-Harry… ¿acaso… acaso yo…?- comenzó a decir Hermione, abriendo los ojos como plato, asustada.

-Aún no-

Hermione observó a su amigo. Sus ojos verdes hacían juego con su cicatriz, la cual brillaba. Definitivamente él estaba muerto, pero ¿y ella? Miró de nuevo su pecho, viendo claramente el agujero que el maleficio de Bellatrix le dejó, pero no sentía dolor, no salía sangre. La verdad, se sentía muy bien.

-¿Esto mismo viviste cuando Voldemort te mató?- le preguntó la chica muy seria, y algo triste.

-Sí… algo parecido. Dale gracias a mi varita y a la Piedra de la Resurrección- dijo Harry sentándose de un salto en la mesa frente a la pizarra.

-¿La Piedra…?-

-En el anillo de los Gaunt. Al conservarlo pero no usarlo hiciste que de alguna forma, se conectara con mi varita y así pudiera aparecer ahora, en esta situación.

-¿La piedra…?- Hermione estaba más sorprendida por encontrarse frente a Harry que por el hecho de tener la Piedra de la Resurrección sin darse cuenta.

-Tú aun no estas muerta. Y estoy aquí para encargarme de que no salgas por esa puerta.

La castaña miró hacia atrás, y vio una puerta azulada, con pestillo dorado. Se veía luz pasar por debajo de la puerta, y algunas sombras, como si hubiera gente detrás caminando. Hermione la observó unos segundos, y miró de nuevo a Harry, quién se rascaba la nuca como solía hacerlo. La chica sonrió con melancolía y se sentó al lado de él.

-¿Por qué dices que le dé gracias a tu varita?-

-Sabes muy bien que las varitas son parte del mago, lo pudiste comprobar en ese curso que hiciste- dijo Harry con una sonrisa- por ende, hay una parte de mí que aún está ahí… por decirlo así. Y la Piedra hace que pueda aparecerme frente a ti, así.

Tomó la mano de su amiga con fuerza y la miró.

-Has cuidado muy bien de mi madre y de mí- dijo el chico dándole la mano.

-Es lo mínimo que puedo hacer-

-¿Lo mínimo? Viajaste en el tiempo para cambiar la historia. Eso ya es suficiente- dijo Harry abriendo sus ojos como plato- y aún sigues haciendo cosas maravillosas.

-No digas eso… -murmuró la chica mirando hacia abajo, con tristeza- sólo he creado desastres. Casi matan a tu madre por mi culpa, y ni siquiera sé cómo está ahora… además…

-¿Te enamoraste?-

Las mejillas frías de Hermione se sonrojaron. Extraño, siendo que ese lugar era una especie de limbo y no debería cambiar de temperatura así.

-No… No debí haberme enamorado de ella. Está casada, y James es un hombre muy bueno. Bellatrix lo dejó claro, ahora el mundo mágico y muggle estará en contra de ella.

-Mi madre es una mujer fuerte. Lo que digan los demás no la afectará- dijo Harry sonriendo. Se levantó y miró a su amiga con sus ojos verdes intensos- Los sentimiento no pueden controlarse. Sé que tú eres una mujer muy correcta, y no harás nada en contra de las reglas… pero hay cosas que van más allá y lo sabes. Quizás lo que está pasando entre mi madre y tú trasciende del tiempo y el espacio.

-¿Cómo?-

-Deja tu lógica de lado, Hermione. Piensa que estás hablando conmigo ahora, que soy una especie de fantasma, y que al mismo tiempo, estoy durmiendo en una cómoda cuna. A veces el amor va más allá de todo entendimiento, y quizás tú y mi madre estaban destinadas a juntarse, traspasando ese mismo tiempo. Quizás que hubiera pasado si ella no hubiera muerto al protegerme, y quizás pase en algún otro tiempo, años lejanos a este.

En ese momento, el lugar comenzó a llenarse de humo, y la luz proveniente de la puerta se hizo más intensa. Harry caminó hacia ella, fusionándose un poco con el humo, como un fantasma. Hermione se levantó de la mesa asustada.

-¡Harry!-

-Perdón por haberte dejado sola- dijo el chico dándose vuelta con tristeza. Su cicatriz brillaba aún más entre medio de todo ese humo. Puso la mano en el picaporte- Nos volveremos a ver pronto. Tú y yo lo sabemos, pero por ahora, usa tus sentimientos para proteger. Cuida a mi madre por mí, pelea por su bienestar… aguanta.

-Harry, no te vayas… te necesito…- dijo Hermione con lágrimas en sus ojos. Pero por alguna razón, no podía avanzar hacia él. Ya no podía acercarse a él.

-Siempre fui yo quién te necesitó. Y ahora es mi madre quién te necesita- dijo el chico sonriendo, y abrió la puerta.

La luz invadió el lugar, cegando a la chica por algunos segundos haciendo que todo despareciera. Escuchó un pitido en sus oídos, y un dolor intenso en su pecho la golpeó tan fuerte que tuvo que gritar. Abrió los ojos de golpe, y trató de llevarse su mano al pecho para cubrírselo, como si eso disminuyera el dolor. Esta todo borroso, quizás por el sudor que caía por su frente a sus ojos. Vio figuras, y junto con el pitido escuchó voces que poco a poco comenzó a entender. Esas personas la contuvieron, obligándola a recostarse de nuevo para que no se moviera.

-… sí te mueves, sangraras de nuevo…-

-Tranquila, tranquila…-

-…Pensé que la habíamos perdido…-

-Igual yo… Bebe esto, te ayudará con el dolor-

Alguien le dio algo para tomar, era un líquido tibio y apenas bajó por su cuerpo el dolor comenzó a disminuir, tranquilizando a la chica. Poco a poco dejó de moverse, mientras el dolor desaparecía junto con el pitido. Eso la ayudó a ver mejor donde estaba y con quién estaba. Molly Weasley le secaba el sudor de la frente con un pañuelo, mientras Lupin caminaba de un lado a otro, dejando vendas ensangrentadas en el suelo, y sacando otras nuevas de una maleta que tenía. Alguien más entro, y su cabellera roja invadió los ojos de Hermione.

-¿Despertó? ¿Cómo está?-

-Lily, necesito que salgas por ahora. Tú también tienes que descansar- dijo Lupin muy serio- la herida de tu pierna aún no se cierra completamente.

-No, me quedo. Puedo descansar aquí- dijo la chica obstinada caminando hacia Hermione.

-Lily, quiero que salgas de aquí.

-No me moveré.

-Molly, por favor. ¿Puedes sacarla?

La voz de Lupin sonó tan fuerte y seria, que hizo que Lily se detuviera en seco, sosteniéndose en el marco de la puerta. Los dos se miraron desafiantes, pero solo Lily se echó atrás cojeando, guiada por la señora Weasley. El hombre-lobo siguió con la mirada a la pelirroja hasta que ella y la señora Weasley salieron de la habitación cerrando la puerta detrás. Luego observó a Hermione, y suspiró.

-¿Por qué hicieron lo que hicieron?- preguntó con cansancio- Pudiste haber muerto…

-Pensamos… pensamos que podríamos…- murmuró la chica, pero un dolor punzante le apretó el pecho, haciéndole difícil hablar.

-Ya… no te esfuerces. Estuviste muerta por un minuto completo, y pensé que no volverías- dijo Lupin sentándose en la silla que había al lado de la cama. Se rascó los parpados dando otra señal que estaba cansado. Tenía el pelo despeinado y varios rasguños en su rostro. Tomó aire y miró a la chica- Em… Te agradezco que cuides de Lily, te agradezco que la hayas salvado de Bellatrix Lestrange y que te preocupes de ella… Pero quiero recordarte que hay más gente a su alrededor, como su esposo, James.

Hizo énfasis en la palabra esposo.

Hubo un silencio. Hermione lo miró sin comprender mucho a donde iba, o quizás comprendiendo demasiado. Los ojos color miel del hombre la observaron con calma, seriedad e intensidad.

-No… no sé…-

-Sí sabes- dijo con un tono seco y directo. Suspiró y se levantó- Usa esos sentimientos SOLO para protegerla. Te lo pido de corazón, porque James es mi gran amigo.

Y caminó hacia la puerta y posó su mano en el picaporte.

-Yo protegeré a Lily… siempre… estoy aquí para ella y nada cambiará eso.

Lupin se quedó unos segundos quieto después de escuchar a la chica. Hermione temió que, enojado, comenzara a gritarle, pero el hombre solo bajó aún más sus hombros y abrió la puerta. Lily apareció a los segundos, seguida de cerca por la señora Weasley, quién estaba preocupada y nerviosa por no haber logrado que Lily se mantuviera lejos. La pelirroja miró desafiante a su amigo, quién no había cambiado la seriedad de su rostro y salió de la habitación llevándose a Molly, quién ahora estaba muy confundida. Las dos chicas quedaron solas mientras la puerta se cerraba.

-Emma…- murmuró Lily viendo a la mujer que amaba, y una lágrima cayó por su mejilla.

-Me gustaría decir… que he estado en peores condiciones…- dijo la castaña incorporándose en la cama, pero no pudo gracias al mismo dolor punzante que recibió hace unos minutos- pero no recuerdo ninguna en este momento. ¿Cómo está tu pierna?

-Perdón…-

Lily se sentó en el suelo con dificultad por su pierna, quedando más cerca de Hermione que en la silla, y tomando su mano lloró en silencio. Hermione la observó unos segundos, sintiéndose muy mal por haberla hecho llorar. Quizás así se sentían los chicos cuando hacían llorar a la persona que les gustaba, y no era una sensación agradable. Lentamente separó su mano de las de Lily, y con ella acarició el rostro de la pelirroja, limpiándole las lágrimas. Lily no se movió, dejando que Hermione la acariciara y la tranquilizara, y poco a poco dejó de llorar.

-¿Por qué me pides perdón?

-No pude protegerte… dije que no dejaría que nada malo te pasara, pero…-

-Lo siento- murmuró Hermione- pero prefiero haber terminado yo así que tú…

-Pensé que habías muerto- dijo Lily también con un hilo de voz- verte ahí tirada, en un charco de sangre… no pude soportar esa idea… no puedo soportar la idea de no volver a verte.

Hermione sonrió inconscientemente. Trató de disimularlo pero no le resultó. Lily vio su sonrisa y la hizo enfadar.

-¿Por qué te ríes? Esto es serio, son mis sentimientos y mi dolor- dijo con tono agudo e irguiéndose frente a ella.

-Lo sé, lo sé… No me estoy burlando- dijo rápidamente Hermione. Le molestaba ser tan torpe con ella. Nunca se había portado así con Ron, siendo él el que hacía estupideces a su alrededor- es sólo que… me hace feliz que te preocupes por mí.

-Ah…- su tono bajó un poco, y se acercó de nuevo a la cama, apoyando sus brazos. Un tono rojizo pintó sus mejillas- que bueno que te ponga feliz, pero no es para que andes por ahí haciéndote la muerta.

-No es algo que me fascine mucho. Mantenerse echada en el suelo tanto tiempo me acalambra las piernas-

-No digas estupideces…-

Ahora Lily acercó su mano al pálido rostro de Hermione y besó sus labios con ternura. Estuvieron así unos segundos, hasta separarse y mirarse fijamente. Lily recorrió con su mano las mejillas de su amada, sus pómulos, su barbilla. El delicado movimiento de la pelirroja tranquilizó mucho a Hermione, haciendo que esta cerrara los ojos. Estuvieron así algunos minutos, haciendo que la castaña se sintiera tan tranquila y a gusto como siempre lo estaba cuando Lily estaba cerca, y cayó profundamente dormida.


Me gusta este capitulo, es intenso y ocurren varias cosas... pero triste también XDDDD

Se agradecerán más comentarios, si les gustó o no... etc...

Nos leemos.