V

Despertó sobresaltada, la luz le cegó. Parpadeó un par de veces acostumbrándose al lugar, suspiró levemente identificando el lugar. Se colocó de pie con cuidado, caminando escaleras abajo. Buscando con la mirada a su marido e hija.

—Despertaste…—escuchó.

Giró sobre sus talones, sobresaltada. La piel se le erizó, todavía recordaba la primera vez que lo había visto hace 15 años en plena guerra ninja, tragó gruesamente. Su respiración se irregulo. Dio un paso atrás. Le dio miedo e intriga. ¿No se supone que estaba muerto?

—Uchiha… Madara—susurró.

Pasos compensados corrieron por todo el hogar, sus jades lucían confusos, no podía evitar mirar aquel Uchiha. Sintió algunas presencias detrás de ella. El peso de una mano sobre su hombro, la hizo estremecer. Giró levemente el rostro. Palideciendo pero tras un sonoro suspiró, giró completamente. Escondiendo su rostro en el pecho de aquella persona.

—Itachi-san—escuchó.

La sorpresa saltó en el rostro de todos los presentes, el mencionado se tensó, más dejó a la kunoichi esconderse de todos. Llevó su manó hasta la coronilla de la chica, dando pequeños golpes para tranquilizarla. La pelirrosa suspiró después de unos minutos, separándose ligeramente con la mirada en el suelo.

—Haruno Sakura—nombró Itachi.

—Uchiha…—susurró la ojijade. Subió la mirada, viéndolo a los ojos.

—¿Que?—indagó el Uchiha.

—Soy Uchiha Sakura—dispuso la pelirrosa.

La grave carcajada que resonó en el lugar la hizo tensar por tercera vez. Ignoró su deseo de girar y mirar aquel Uchiha legendario que se desataba a carcajadas. Suspiró nuevamente, tranquilizándose.

—Si miran su espalda es obvio—vociferó Madara. Señalando el simbolo de su clan en la ropa de la mujer.

—¿Cómo, como es que están….?—calló por un momento.—¿Edo tensei? —se preguntó a si misma.

Miró al Uchiha frente a ella dar un paso atrás, dejando a la vista a una mujer de cabello azabache y finos rasgos. El aire le faltó, la reconoció al instante. La madre de Sasuke. Sus jades miraron detrás observando a un hombre que la miraba con tranquilidad. Tragó grueso.

—No—respondió la mujer, tomándola de las manos. —Una pequeña porción de nuestro chakra que recíde en el templo Uchiha, nos permite poder estar aquí contigo—comentó, sorprendiendo a la pelirosa. —Uchiha Sakura—sonrió.

—Al parecer tu conducto espiritual ha sido bloqueado—anunció el hombre detrás junto a Itachi.

—¿Cómo ha estado Sasuke?—habló Itachi, mirándola. —Es el ultimo sobreviviente del clan, de ahí viene tu cambió de apellido, ¿no? —sonrió, viéndola desviar la mirada levemente sonrojada.

—No es el ultimo Uchiha, el Clan tiene 3 miembros—murmuró. El hombre junto a Itachi sonrió de lado. —Y él se encuentra bien, viaja mucho por cuestión de trabajo…—suspiró, observó a Itachi. —Cuida la aldea desde fuera—sonrió.

—Supongo que preocuparme y pedir disculpas sirve de poco… Con todo lo que sufrió—dijo el pelinegro. —Pero me siento aliviado—sonrió levemente.

—¿Eh?—la ojijade le miro.

—Se ha convertido en un hombre que cuida de su familia—respondió el Uchiha. —Encontró su luz, justo lo que quería—murmuró. La pelirrosa se sonrojo con levedad, sonriendo mientras asentía suavemente.

—Itachi-san—habló la ojijade. —Sasuke-kun, le ha perdonado—soltó.

Escucharon el suspiró del hombre detrás suyo, la pelirrosa giro su cuerpo nuevamente, la mano de Uchiha Mikoto le sostenía la suya como apoyó. Trago gruesamente, observando como aquel Uchiha le miraba.

—Asi que….—habló Madara. —La maldición los ha alcanzado—terminó.

Sentados frente a ella yacían los tres hombres, suspiró más tranquila al ver llegar a Uchiha Mikoto a su lado. Miró al Uchiha mayor con seriedad, exigiendo alguna respuesta. Sabía que de algún modo Madara Uchiha también había sufrido.

—Hanako—empezó el hombre. —Ese era el nombre de la mujer por la cual el odió me consumió—anunció.

Los presentes le miraron sorprendidos, Uchiha Madara siempre había sido una figura respetada por la historia de su clan, tras su deserción muchos miembros del mismo clan lo mantenían como desertor. Más nadie sabía un poco más acerca de la poca información que se había dejado atrás.

—Si te soy sincero, por aquel entonces era completamente feliz—sonrió levemente. —Hanako era una mujer llena de vida, de hermosos ojos jade y cabello castaño—dijo, mirándola a los ojos. —Antes de pertenecer al Clan Uchiha, ella fue una Haruno—la pelirrosa se sorprendió. —Un clan que nunca había sobresalido por sus ninjas—sonrió levemente. —Hanako fue la primera mujer en su clan en tener la capacidad de controlar el chakra a la perfección—soltó.

Sakura le miró completamente sorprendida. Lo cierto era que su clan nunca tuvo algún miembro que sobresaliera por su afiliación como ninja. Desde su punto de vista, nunca había logrado escuchar el nombre de Hanako Haruno. Y en el pasado la única ninja Haruno fue ella.

—Saber que estamos aquí en un punto donde estás viva pero que tu vida cuelga de un hilo…—suspiró Madara. —Quiere decir que la maldición no los ha alcanzado del todo—le dijo con tranquilidad.

—¿De que habla?—murmuró Fugaku.

—¿Qué maldición tienen?—cuestionó preocupada la Uchiha.

—Una maldición otorgada por Kaguya Otsutsuki—murmuró la pelirrosa.

Itachi miró a la ojijade interrogante, sin entender a que era lo que decía. Madara suspiró antes de empezar a relatar la historia que Hanako le había contado hace mucho tiempo, después de haber soñado con Indra Otsutsuki y Yohiro. Palabra tras palabra, la hizo temblar. Quería cerrar los ojos y despertar, salir de ahí cuanto antes. Terminar con aquello.

—Asi que ambos son la reencarnación de esa pareja—murmuró sorprendido Itachi.

—Yo lo supe cuando los vi en la guerra—hablo Madara. —Se lo dije a Hashirama, eres demasiado parecida a Hanako—murmuró sonriendo. —A excepción del cabello—dijo.

La pelirosa sonrió levemente. Mikoto Uchiha se coloco de pie llamando la atención de todos los presentes. El semblante de la mujer permanecía inquebrantable, mientras miraba a los tres hombres frente a ellas.

—Hay dos personas que esperan por ti, Sakura—hablo la mujer. —Debemos darnos prisa y regresarla su lado—indicó.

—Aquella maldición no hará caer en el odio nuevamente a nuestro hijo—dijo tranquilamente Uchiha Fugaku.

Desistió en tratar de caer en la preocupación, giró la vista y siguió escaneando la decisión reflejada en el rostro de aquellos tres Uchiha. Su vista se coló a Uchiha Madara y trago gruesamente, sus ónix le miraban con efusividad. Le sostuvo la mirada de la manera más comprensible, deseando cerrar los ojos y al abrirlos encontrarse en su hogar con su hija y su esposo.

—Muy bien, nosotros trataremos de ayudar a Sasuke y…—Mikoto la miró.

—Sarada—respondió la ojijade. —El nombre de nuestra hija es Sarada Uchiha—sonrió.

—Sasuke y Sarada, para que puedan recuperar su luz—terminó Itachi.