Buenas tardes tardes...
Ha pasado un tiempo, no escusas... perdón.
Vida secreta de Lily Potter
Una bruja de veinte años, inteligente y amable como muchos la describen. El ser hija de muggles no le impidió volverse la mejor bruja de su edad y de su generación, siendo elogiada por grandes profesores como Horace Slughorn, Minerva Mcgonagall y por el mismo director de Hogwarts, Albus Dumbledore. Desgraciadamente, estos elogios sólo cubrirían la verdadera naturaleza de la mujer, ya que ninguna poción o embrujo podría prevenir que el temprano matrimonio de ella con el señor James Potter estaría destinado al fracaso, y todo gracias a una aventura que venía escondiendo quizás desde hace cuánto tiempo con la famosa Emma Grint, o como ya muchos la conocen: Salamandra.
La información confirmada por Peter Pettigrew, uno de los mejores amigos de James Potter, sobre su relación llegó hace unos días, pero esto abre otras preguntas: ¿Cuánto tiempo lleva Lily Potter (si es que se le puede seguir diciendo así) engañando a su marido con una mujer?
Potter y Grint se conocieron antes de Navidad, y desde ahí que han sido inseparables, según nos relata Pettigrew. Es más, Grint se estuvo hospedando donde los Potter mientras el marido de la mujer estaba de viaje. Es muy probable que todo haya comenzado ahí, según dice Pettigrew, ya que para Navidad y año nuevo se las vio siempre juntas, dejando muchas veces al señor Potter de lado.
Ahora, ¿desde cuándo la naturaleza de la señora Potter ha sido así? ¿Siempre tuvo esa inclinación? ¿O fue corrompida por Emma Grint? De ella no sabemos mucho, solo que es una famosa Auror y le gusta el fuego (más información no pudimos obtener, su jefe, Alastor Moody, nos dejó claro que él o cualquier persona de su departamento no contestarían preguntas sobre ella)
Algunos testigos que fueron compañeros de los Potter en Hogwarts hablaron con nosotros de forma anónima, declarando que la señora Potter siempre tuvo una tendencia extraña hacia sus compañeras, juntándose más con ellas y usándolas como refugio cada vez que el señor Potter se acercaba.
-Siempre estaba rodeada de unas tres o cuatro niñas. En ese momento no parecía extraño, las mujeres solemos estar siempre en grupo… pero ahora eso tiene mucho más sentido, y es perturbador-
-El único amigo hombre que le conocí fue Severus Snape, pero eso fue hasta Quinto. Igual, ustedes saben cómo es Snape, un hombre solitario, y es probable que ni siquiera tenga mucho afecto hacia los seres humanos, menos al sexo opuesto. Quizás por eso Potter se juntaba con él.
-Varias veces la vi conversar con una niña en los recreos. No recuerdo su nombre, pero era menor que ella. Hasta podría jurarles que con ella también tuvo una relación.
-Nunca lo pensé de ella. Se veía tan normal… aunque quizás se vio influenciada por esa joven, Grint. Ella si era muy extraña, y su aura no me agradaba, llena de misterios y secretos. Lily fue siempre una buena persona, pero hasta las mejores almas son corrompidas.
-Grint nunca me agradó. Era misteriosa y su mirada ocultaba algo. Ahora lo sabemos, y al final el pobre James Potter es el único perjudicado. ¡Y su hijo! ¿Tienen un hijo, verdad? Pobre criatura…
Entonces, de alguna forma se puede decir que esta forma de ser de Lily Potter viene siendo desde el colegio. ¿Será contagioso? ¿Alguien la habrá contagiado en Hogwarts? Porque no hay mucho conocimiento de gente que haya pasado por este problema. Quizás fue la misma Lily Potter quién corrompió a Emma Grint. Hablamos con algunos Sanadores y dijeron que esta enfermedad…
El resto de la página de El Profeta estaba quemada y tirada en el suelo al lado de una bandeja con comida que apenas había sido tocada. El viento de verano entraba por el ventanal moviendo las cortinas y algunos papeles que había encima del escritorio. El cabello de Hermione también danzaba con el viento mientras dormía en su cama. Ni el rayo de Sol de atardecer que se reflejaba en un espejo que había y llegaba a rostro había logrado despertarla. Después de varios días sin dormir bien por la pena y el llanto, el cansancio absoluto había inundado su cuerpo y por fin había sucumbido a un sueño bastante decente.
Durante todo ese tiempo, Hermione no había dejado su departamento. Uno por el obvio ambiente que había en el mundo mágico, y dos… por pena.
Desgraciadamente, ese no había sido el único artículo que había salido sobre el tema (y no era ni la mitad de lo que se había escrito) Durante todos esos días era de lo único que se escribía en los periódicos y de lo único que se hablaba en las radios mágicas, incluso dejando de lado todo el tema Voldemort y mortífagos. Y no sólo aparecían en el profeta, sino que en todas las revistas mágicas había fotos de Lily y Hermione, por separado y juntas. Alguien les había sacado una foto en el Palacio de Buckingham donde las dos se miraban sonriendo después del enfrentamiento contra Voldemort, y esa había sido la portada durante tres días seguidos de tres periódicos distintos y de Corazón de Bruja, en donde destripaban a Lily y a Hermione de una forma alarmante, diciendo que eran una especie de fenómenos y daban vergüenza (eso era algo amable). Y por si fuera poco todo empeoró después que los Potter y Hermione desaparecieran de la vista del mundo mágico.
Tanto era el seguimiento de los medios hacia la castaña y pelirroja, que muchos magos que trabajaban en radios o en prensa escrita se habían enterado que Amelia y Tracey eran amigas de Hermione y se habían puesto a seguirlas día y noche para obtener información sobre la castaña, y varias veces estuvieron muy cerca de descubrir donde vivían. Agradecían a los hechizos protectores cada día.
La castaña había leído algunas revistas y el diario que había robado del departamento de sus amigas, pero la deprimió e indignó tanto por lo que decían de Lily que las quemó sin decirles a sus amigas, canceló su suscripción de El Profeta y se aisló en su departamento. Cuando las dos chicas se dieron cuenta de lo que hizo, ni se enojaron.
Hermione solo se levantaba de la cama un par de veces al día para lavarse y tratarse sus heridas y nada más. Apenas comía lo que Amelia o Tracey preparaban, no tomaba agua y la medicina que Dumbledore había dejado estaba casi intacta. Hermione Granger estaba tan deprimida y enojada consigo misma que estaba esperando morir en su cama sin esperanza alguna.
Había mucho silencio en el departamento, solo es escuchaba una radio a lo lejos y uno que otro auto pasar por fuera del edificio. Eso ayudaba a que Hermione siguiera durmiendo y no se percatara del tranquilo ulular provenir del ventanal. Una lechuza apareció entre las cortinas y se posó en el borde de la cama, observando a Hermione. Estuvo ahí varios minutos, con una notita en su pata esperando que la castaña se despertara. Pero no. La chica dormía sin notar a la lechuza, obviamente, y esto hizo que el animal se ofendiera y moviera las alas con más fuerza, picoteando al aire para hacer ruido.
Ninguna reacción, así que la lechuza infló el pecho y voló hacia la cocina. Agarró un jarrón, lo llenó de agua, voló por sobre la chica y le lanzó el agua sin piedad.
-¡¿PERO QUÉ…?!- chilló Hermione abriendo los ojos e incorporándose bruscamente en la cama.
Miró para todos lados con su corazón saltando a mil por hora mientras el resto de agua caía por su cara, hasta que dio con la lechuza. Se miraron unos segundos, una sorprendida y la otra enojada… hasta que la que estaba sorprendida agarró una almohada y se la lanzó con enojo.
-Largo de aquí- murmuró Hermione volviendo a echarse en la cama, sin importarle si estaba mojada o no.
La lechuza, ahora completamente ofendida y muy enojada, estuvo a centímetros de hacer explotar su pecho al inflarlo tanto, y voló hacia la castaña. Enterró sus uñas en su hombro con fuerza, haciendo que Hermione gritara de dolor y se levantara.
-¡Dije que fuera!- chilló la castaña lanzándole otra almohada, un zapato, varios libros, un plato y su varita. Esta chocó con la lámpara y explotó.
La lechuza volaba intacta por la habitación picoteando al aire, como si se burlara de Hermione cada vez que esquivaba un objeto. De vez en cuando volaba rápidamente hacia la chica y la despeinaba y rasguñaba en el brazo, haciendo que se enojara aún más. Después de varios minutos de pelea alrededor de la habitación y dejando un desastre, Hermione se sentó en el suelo, exhausta. No había comido durante días y sentía los efectos de ese error, aunque no le importó mucho. Respirando entrecortado y con un leve silbido por su herida casi cerrada del pecho, miró a la lechuza. Esta había descendido al suelo y le devolvía la mirada con odio. Sin nada de delicadeza, arrancó la notita que tenía en su pata y se la lanzó a los pies.
-No quiero leer eso- murmuró Hermione con el ceño fruncido tirando la nota a un lado y dándole la espalda.
La lechuza movió su cabeza con brusquedad. Caminó hacia la nota, la agarró con su pico y la dejó en el regazo de la chica. Hermione levantó una ceja y abrió la boca para volver a alegar, pero la lechuza abrió las alas, voló por sobre la cabeza de la chica desordenándole aún más el pelo y se posó en el borde de la cama, aun mirándola con odio.
-¡¿Puedes dejar de hacer eso?!- chilló Hermione mandándole un manotazo, el cual no se acercó a la lechuza ni por si acaso- ¿De quién eres para ser tan irritante?
Hermione se quitó el pelo de la cara y miró a la lechuza, quién había vuelto a su lugar. Al parecer, el ave no se iría hasta que ella tomara la nota y la abriera. Bajó la mirada con frustración y tomó el papel. El nombre de Albus Dumbledore se podía leer con letra pulcra y estilizada. Hermione sintió pesar.
-Ok, tiene sentido del porqué eres así… la leeré, puedes irte-
La lechuza no movió ni una sola pluma, solo la observó intensamente. Hermione frunció más el ceño, y con enfado y sin desviar su mirada de la lechuza, levantó el papel y lo desdobló con brusquedad. El ave, ahora conforme, desplegó sus alas y voló sin antes pasar por sobre el pelo de la chica, despeinándoselo de nuevo. Hermione podría jurar que le saldrían plumas de tanto sacarse a esa lechuza de encima.
Miró la nota. Si era de Dumbledore, debía ser importante. Sobre todo si mandaba a una lechuza tan desagradable como esa. Leyó:
Espero que haya tomado su medicina
A. D
Hermione estuvo a punto de salir por la ventana y perseguir a esa lechuza para sacarle todas las plumas por el enojo que tuvo al leer esa carta. ¿Nada más? ¿Toda esa pelea que tuvo con esa estúpida lechuza para leer eso? Al fin había logrado dormir profundamente y venían a despertarla por un mensaje así. Sintió rabia hacia Dumbledore, hacia la lechuza, hacia el mundo y hacia ella. Se sentó en el borde de la cama lanzando el papel lejos, agarró la esencia de Murtlap y se la pasó por el brazo rasguñado, murmurando palabrotas, enojada…
-No quiero que estés cerca mío-
Hermione se detuvo y cerró los ojos con fuerza. Sentía una apuñalada cada vez que recordaba el rostro de Lily y sus palabras. Y eso era a cada momento…
Por eso necesitaba dormir, era el único que lograba que no pensara en esa escena. El aire se le quedaba atrapado en su garganta y se volvía ácido al recordar en su mente una y otra vez ese momento. Le había fallado y había destruido su vida. Cuando salieran de su escondite en el valle de Godric, Lily nunca más podría tener una vida normal, había sido tachada por el mundo mágico… y todo gracias a ella.
Una lágrima cayó por su mejilla.
¿Tú quieres estar conmigo?
-Claro que sí-
-Entonces es lo que importa y lo único que tienes que saber-
Se dejó caer pesadamente en su cama dejando la esencia de Murtlap encima, y suspiró, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla. Hizo una mueca al sentir un poco de dolor en su pecho, y no era sólo por la herida hecha por Bellatrix Lestrange. Era horrible saber que habías destruido la vida de la persona que amabas, y que ahora ella te odiaba con obvias razones. Y no solo su vida, sino que la de muchos más…
Pero la necesitaba, más que a nada ni a nadie. Sentía como sus fuerzas la abandonaban y el sentido a la vida y de todo lo que debía hacer se esfumaba. Ya no tenía fuerzas ni ánimo para seguir, solo podía quedarse en la cama y tratar de no morir de pena y hundirse en su miseria.
-Qué vergüenza das, Granger…- murmuró la castaña, cerrando los ojos.
Toc Toc
Probablemente era Tracey. Siempre golpeaba la puerta antes de entrar. Hermione frunció el ceño de nuevo. No quería ver a nadie, ni hablar con nadie.
Toc Toc
-Pase- murmuró sin ánimos.
Nadie entró. Sólo hubo silencio. La puerta permaneció cerrada como si pidiera ser abierta. Hermione bufó sin moverse de la cama, rehusándose a levantarse y a abrirla.
Toc Toc
-Pase-
Nada.
Hermione suspiró enojada. No era el momento para que Tarcey se divirtiera golpeando su puerta sólo para molestarla. Bueno, probablemente era Amelia, Tracey siempre respetaba su privacidad y su depresión. Observó la pared tratando de no pensar y de controlar el enojo que comenzaba a emanar de su interior. Tener el corazón roto te ponía las emociones a filo...
Toc Toc.
-¡Adelante dije!- grito la castaña saltando de su cama con brusquedad y abriendo la puerta de par en par- ¡¿Que no entiendes...?! Oh...
Se quedó de piedra y con el corazón casi saliendo de su pecho al ver a Lily de pie en el pasillo. Estaba con los ojos hinchados y su pelo alborotado, haciendo brillar aún más el color esmeralda. A pesar del desastre en el que parecía estar la pelirroja, Hermione la encontró hermosa y no pudo evitar sonreír levemente.
-¿Qué haces aquí?- lanzó sin pensar.
-Perdón... es que no me atrevía a entrar así como así...- murmuró la pelirroja nerviosa, estrujando sus manos y destrozando un papel que sujetaba.
-Es... está bien... yo ando de mal humor...- después de haberse quedado embobada viéndola, recordó que ella no podía salir de su casa porque estaba bajo peligro de muerte y borró su sonrisa, cambiándola a una expresión de angustia- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste mi dirección? Es peligroso que te alejes de tu casa, Lily. ¿Qué pasa si Voldemort o algún mortífago…?
-Dumbledore logró que Sirius me diera una carta de tus amigas, dándome tu dirección. Salí solo por esta noche -murmuró y su voz tembló. Una lágrima se deslizó por su mejilla y su nariz se puso roja. Bajó la mirada hacia sus pies- Él fue el que mando mi lechuza para que despertaras. Tus amigas le dijeron que… no estabas bien y por eso habló con Sirius…
Hermione levantó una ceja, y comprendió al recordar que era la misma lechuza que le había dado las cartas de Lily días antes. ¿Cómo lo olvidó? La había despertado de la misma forma.
-Lily… ¿por qué estás aquí?
-No podía… No podía dejar de pensar en ti... y en cómo te traté... No debí haberte tratado así, lo siento. Perdón.
Hermione se acercó a ella, y con mucha delicadeza secó su lágrima y acarició su rostro. Era como si la depresión y la frustración de hace unos minutos se hubiera esfumado, o nunca hubiera existido ya que no podía dejar de sentirse tan bien y tan feliz a su lado. La observó por un rato, contemplando la belleza de su cabello, de sus ojos, de su piel y labios. La castaña estaba completamente enamorada de ella y no podía evitar sonreír al verla y estar a su lado.
-No suelo comportarme así… pero también… también temía que si te volvías Guardián del Secreto, todos los mortífagos y hasta Voldemort irían en tu búsqueda y… no podría soportar…- siguió diciendo la pelirroja cada vez con menos voz y con más lágrimas- después de todo lo que… salió en los diarios eras la candidata perfecta y…
-Oye… tranquila…-
-Casi moriste, Emma… casi te perdí para siempre…-
Otra lágrima cayó por su mejilla y agachó la cabeza nuevamente. Hermione noto que estaba temblando y que no paraba de retorcer sus manos. Con un movimiento lento, Lily posó su cabeza en el pecho de Hermione, y dejó de temblar. El estómago de la castaña bailó como la vez que se juntaron en el Parque St. James.
-Perdón… nunca fue mi intención decirte esas cosas-murmuró con un hilo de voz- pero no se me ocurrió nada más para dejar tranquilo a James, y para que tú no siguieras insistiendo-
-Debiste hablar conmigo antes- murmuró Hermione sintiendo su voz temblar- estos has sido, quizás, los días más miserables de mi vida.
-Perdóname… Emma, perdóname- le suplicó Lily y la abrazó por la cintura- Mi vida no puede estar completa si no estás tú y Harry en ella... Fue mi error alejarte así, no debí haberlo hecho… te necesitaba a ti más que a nadie… te necesito a ti, te quiero a ti… te amo a ti…
Hermione abrió los ojos, sorprendida por escuchar eso. Sus ojos se llenaron de lágrimas y le fue difícil contenerlas. Había estado todos esos días arrastrándose como un animal herido por el suelo con angustia y frustración pensando en que Lily ya no la quería, y esas palabras la llenaron de vida y de una esperanza jamás sentida por ella antes. Lily movió lentamente sus brazos alrededor de su pareja y la abrazó con más fuerza. Hermione correspondió al abrazo y besó la cabeza de la chica. Poco a poco Lily fue levantando su rostro hasta justar sus labios con los de Hermione y unirlos en un beso apasionado.
-Perdóname tu a mí- dijo la castaña al separarse- Me comporté como una estúpida y… te arrastre a esta situación y por mi peleaste con James y por mi salieron todas esas cosas horribles en el diario y…
-No, no- negó Lily con la cabeza poniendo sus manos en el rostro pálido de Hermione- eso no importa. No me importa lo que la gente piense de mí, nunca me ha importado mucho la verdad. Todo lo que ellos dicen son estupideces y lo único importante es que te amo y… ¿tú me amas?
-Por supuesto que sí- dijo Hermione con los ojos llenos de lágrimas- por supuesto que sí…
Lily le sonrió con los ojos llorosos. Hermione pensó que se derretiría por la ternura y hermosura de la pelirroja… hasta que recordó un pequeño detalle.
-¿Cómo llegaste aquí?- preguntó levantando una ceja.
-Ya te dije, Sirius… bueno- agregó Lily pensándolo mejor- Fueron tus amigas quienes se comunicaron Dumbledore y el con Sirius. Se quedó con James esta noche ayudándolo con Harry.
-¿Y el… sabe que estás aquí?-
-Probablemente… pero no me importa mucho- el rostro de Lily se puso sombrío- estos últimos días solo intercambiamos a Harry. Ni siquiera me habla… y no lo culpo, así que no puedo quejarme por el infierno que pasamos en esa casa. Un infierno silencioso.
-Perdón…-
-No. No te disculpes. Yo debí hablar con él desde el principio- Lily acarició el rostro de Hermione, deslizando sus dedos por la cicatriz de su perfil- Godric Gryffindor estaría decepcionado de mí, ya me da vergüenza vivir en su valle.
-¿Puedes quedarte conmigo esta noche?
Lily abrió sus ojos de par en par, sorprendida mientras sus mejillas se iban sonrojando poco a poco. Hermione se puso roja como un tomate dándose cuenta de lo que había dicho y se alejó de ella sintiendo electricidad en su cuerpo y como su estómago danzaba al son de su corazón. A mil por segundo.
-O sea… em, la verdad, mi habitación es un desastre… recién tuve una batalla campal con una lechuza… tú lechuza, parece que no le caigo bien y pasé a llevar algunas cosas y… hice explotar la lámpara… la verdad, es un desastre y… no sé, si no quieres está bien, tienes que volver y…
-Puedo ayudarte a ordenar- dijo Lily sonriendo divertida, aun sonrojada- y después obligarte a comer. Tu lindo rostro se ve un poco demacrado.
Hermione se llevó sus manos a su cara con vergüenza mientras ponía sus ojos como plato, haciendo que Lily se riera divertida. Volvió a abrazarla y le dio otro beso.
Entraron al cuarto de la chica sin separarse y cerraron la puerta. Por algunas horas después de ordenar un poco no les importó nada ni nadie más que ellas. Ni Voldemort ni los Horrocruxes que quedaban. No pensaron en mortífagos, en profecías, en lo que diría la gente. Ni en magia ni en muggles, ni en James, Sirius, Pettigrew o la gente de la Orden. Sólo se quedaron en ese cuarto las dos juntas, sin separarse y sin dejar de amarse.
La luz que anunciaba el alba comenzó a ascender y las luces de la ciudad se apagaron. A lo lejos, en el mundo de los muggle se escuchaban los autos pasar y un perro ladrando mientras una voz femenina decía algo con tono agudo. Lily escuchaba todo eso sin prestar mucha atención, observando el rostro de Hermione entre las sabanas con su cabello despeinado. Dormía plácidamente.
Acarició su espalda desnuda, sintiendo cosquilleos en sus dedos. No había podido dormir mucho, pero no se arrepentía. Una de las mejores escusas para no poder dormir era por tener un cosquilleo de alegría en su estómago. Su cabeza estaba llena de imágenes, recuerdos, sentimientos y decisiones que tomar. Pasó su mano por la cicatriz de Hermione, aún roja y con restos de la poción para cicatrizar, y sus labios se fruncieron, recordando el terror que sintió al verla en el suelo y al pensar que la perdería… Cerró los ojos para evitar que lágrimas salieran de ellos y se deslizó hacia su pareja para abrazarla por la espalda y acurrucarse sobre ella.
-Mmmmmm…- Hermione emitió un sonido extraño, aun dormitando.
-Buenos días- susurró Lily en su oído con alegría.
-Buenos… ¿Cómo dormiste?- murmuró la castaña aun sin despertar completamente y sin abrir los ojos.
-De maravilla- Lily removió los mechones alocados de Hermione de su rostro, para poder contemplarlo mejor.
-Me agrada despertar así…- dijo ahora abriendo los ojos y mirando a la pelirroja le sonrió- te ves hermosa.
-Gracias-
Lily se apartó de ella, sintiendo como se sonrojaba por el cumplido. Hermione aprovechó de moverse y se dio vuelta para abrazar a Lily, besó su hombro blanco y desnudo y las dos se quedaron mirando el cielo que se veía cada vez más azul por la ventana.
-Ah… me tome la libertad después que… em, te fuiste…. de destruir el horrocruxe que dejaste en mí casa-
-¡¿Qué?!- exclamó Hermione separándose un poco de Lily para mirarla a los ojos, notablemente preocupada.
-No iba a irme al valle de Godric con eso. Por si James lo encontraba. Además, me deprimía- dijo la pelirroja casi sin importancia- No fue difícil, solo tuve que poner un hechizo insonoro para que no escucharan los gritos salir de esa cosa en todo el barrio después que le enterré el colmillo.
Hermione siguió mirándola, frunciendo el ceño. Lily le sonrió y le dio un beso en la nariz. Eso hizo que Hermione se relajara bastante, y volviera a su posición.
-Lo siento- murmuró Hermione.
Estuvieron en silencio algunos minutos, cada una en sus pensamientos. A pesar de no decir nada, ninguna se sintió incomoda al permanecer en silencio. Es más, estaban muy a gusto así. Lily hubiera preferido quedarse así por mucho más tiempo antes que volver al Valle de Godric con James. Lo único que la motivaba ir era Harry. Tuvo un golpe de culpa por haberlo dejado solo con su padre.
-¿En qué piensas?- murmuró Hermione sin despegar la mirada del cielo.
La pregunta tomo desapercibida a Lily. Se movió en el lugar y se acurrucó más en los brazos de la castaña.
-En Harry… nunca había estado tanto tiempo alejada de él. Es una sensación extraña, como un nudo en el pecho- murmuró Lily, aun mirando hacia el cielo que se veía por el ventanal.
-Entonces deberías volver… él te necesita-
-Está con James. Está bien-
-No, Lily- Hermione bajó la mirada y miró a la pelirroja a los ojos- James puede protegerlo de cualquier cosa, sí… pero tú eres más importante. El amor incondicional que le tienes es…
Por el rostro de la castaña pasó un destello de pánico. De la nada, se separó de Lily y se sentó al borde de la cama. Lily la miró confundida. Se movió a su lado y posó su barbilla en el hombro de la chica.
-¿Qué pasa?-
-Prométeme que pondrás a Harry primero- dijo Hermione mirando sus manos- Primero que cualquiera. Es parte de la profecía…
-No es necesario que me pidas eso, es parte de mí y lo amo incondicionalmente. Y aunque no fuera parte de esa profecía, soy madre y mi hijo es mi prioridad- dijo Lily con una sonrisa.
-Incluso prioridad por sobre mí-
Hermione la miró muy seria. Lily levantó una ceja confundida, y un poco inquieta. Los ojos de Hermione eran difíciles de leer. Había suplica y temor… pero también había algo más.
-¿Por qué me dices eso?-
-Sólo… prométemelo. Harry es primero, nadie más-
Lily la miró por unos segundos más frunciendo el ceño. Su labio tembló al recordar la imagen de Hermione en el suelo sobre una poza de sangre y el intenso miedo que paralizó su cuerpo al pensar que la había perdido. Lo mismo le pasaría si perdía a Harry, le dolía el cuerpo en solo pensar en si lo perdía… pero…
Cerró los ojos, dejando caer una lágrima. Al segundo se puso sobre ella mirándola fijamente dejando a Hermione de espalda. La pelirroja posó sus manos a ambos lados del rostro de la castaña y la observó conteniendo una nueva lágrima. Hermione se sonrojó de nuevo, como siempre que lo hacía cuando mantenía contacto visual con ella y más por estar tan expuesta… hace mucho que no estaba en una situación así.
-Mi corazón quiso morir cuando te vi en el suelo después del ataque de Lestrange- dijo Lily dando una mirada rápida a la cicatriz en su pecho- y después que supe que habías sobrevivido, decidí que no permitiría que nada malo te pase de nuevo… por eso dije que no quería que fueras la Guardiana del Secreto. Eso te pondría en peligro de muerte… nuevamente… pero…
Y comenzó a llorar. Hermione se alarmó al sentir como las lágrimas de la pelirroja caían en su rostro. Con amor acercó su mano y secó las lágrimas de las mejillas de Lily. Esta, al perder fuerza en sus brazos y al no querer que su pareja la viera llorando, se acercó y hundió su rostro en el hombro desnudo de Hermione, respirando entrecortado. La castaña espero con paciencia a que la pelirroja siguiera hablando mientras acariciaba su cabeza.
-Harry es mi prioridad. Siempre lo será… pero tú eres mi prioridad también, y haré todo lo posible para mantenerlos a salvo, vivos y podamos estar juntos. Los tres.
Sintió como el pecho de Hermione daba un respingo. Sonrió levemente y se secó las lágrimas para poder ver a la castaña de nuevo, quien estaba con los ojos como plato, como siempre se ponía cuando estaba sorprendida. Le encantaba.
-No quiero tener que elegir nunca entre ustedes dos, porque los dos son lo primero para mí… Y… quiero que estemos juntos, los tres… si es que te…
-Si quiero-
Lily dio un respingo. Observó los ojos castaños de Hermione quedando un poco desconcertada por lo decisivos que estaban, pero luego sonrió aliviada. Sus mejillas sonrojadas resaltaban en la palidez de su rostro, demostrando que estaba nerviosa, pero su sonrisa era tan radiante que dejaba todo eso de lado.
-Quiero estar contigo, sin importar lo que pase, sin importar quien aparezca en medio- su voz sonaba temblorosa, pero clara- Porque te amo, Lily Potter.
La pelirroja sonrió llena de felicidad y le dio un beso tan apasionado que llegó a morder los labios de la castaña. Estuvieron así unos minutos sin decir mucho más hasta que uno de los rayos de Sol se posó en el rostro de Hermione, cegándola un poco y anunciando la hora de irse. Lily, muy en contra de su voluntad, se separó de Hermione y se sentó en la orilla de la cama buscando su ropa.
-Tengo que ir a dar de comer a Harry- dijo mientras alcanzaba su ropa- Tengo que aprovechar que aun puedo amamantar.
-Ah… -murmuró Hermione entre las sábanas mirando el techo- por eso tus pechos aún son grandes…
-¿Te gustan así?- le preguntó la pelirroja de forma picarona, mirándola desde el borde de la cama mientras se vestía.
-Sí…- contestó la castaña sin pensar, y cuando se dio cuenta de lo que había dicho, se puso como un tomate- ¡No, no! No pensaba en eso… o sea, sí me gustan, pero pensaba en que los míos aún son… es decir, no es que me haya fijado mucho en los tuyos… pero tampoco quiero decir que no me gustan, pero…
-Tranquila- dijo Lily poniendo un dedo en la boca de Hermione para que no siguiera hablando- entendí la idea. Está confirmado que eres una pervertida.
-¡Eso es mentira!- chilló Hermione, sintiendo como sus mejillas ardían- Tú eres la que me… toquetea por ahí…
-Como si no te hubiera gustado-
-¡Ya, es suficiente!- exclamó arrastrándose por la cama hacia el otro lado en busca de algo para ponerse- No pretendo despojarme de mi dignidad con una conversación así.
-Jajaja. Me encantas- dijo Lily riéndose- me impresiona lo fácil que es ponerte nerviosa.
-Tú tienes ese don- dijo mientras se ponía su ropa interior y se levantaba de la cama. El movimiento fue tan brusco que hizo que le doliera le pecho y se tambaleara levemente- Nunca me he comportado así. Pe… pero no lo ocupes mucho… por piedad te lo pido.
-Lo usaré a mi favor cuando haya necesidad- dijo Lily casi vestida y se acercó a Hermione con una blusa en su mano.
Se paró frente a ella y le pasó la blusa, notando la mueca de dolor en la castaña que había tratado de esconder sin éxito. Posó su mano en la cicatriz de su pecho, y con su dedo dibujo sus bordes lentamente, haciendo que la piel de Hermione se erizara. Con un suspiro y muy lento le ayudó a ponerse la blusa.
-Prométeme que te cuidarás- murmuró mientras la abotonaba- y que cuando todo esto termine, nos iremos lejos…
-Nos iremos lejos- murmuró Hermione, juntando su frente con la de Lily- tú, yo, Harry… Y recordaremos esto sólo como si hubiera sido un mal sueño. Podremos salir, quizás ir al cine, o pasear por los parques… ¿te gusta la música muggle, verdad? Podemos ir a conciertos, ir a comer por ahí… ir a la playa, a las montañas, a esquiar, aunque no soy muy buena en eso. O también viajar a otro país, conocer a otros magos o pueblos mágicos… no sé. ¿Qué dices?
Lily levantó el rostro y contempló los ojos de la castaña, felices y entusiasmados. Sonrió de ternura.
-Me encantaría…-
-¡Perfecto! Destruimos los últimos horrocruxes, derrotamos a Voldemort y nos vamos. Eso suena a un buen plan- dijo con alegría y un dejo de sarcasmo.
Lily rio con fuerza y la besó nuevamente. Era imposible negar que cada beso que se daban era como si fuera el primero, siempre les provocaba esos saltos de alegría en sus estómagos, de cómo el mundo a su alrededor desaparecía por las ansias de no querer separarse más.
-Debo ir a alimentar a Harry…- murmuró Lily al separarse un segundo.
-Regresa… por favor…- le pidió la castaña, pero sonó más como una súplica salida desde sus entrañas. Abrazó con fuerza a Lily, posando su rostro en el hombro de la chica.
-Sí… mi amor…-
Hermione levantó la cabeza tan rápido que creyó que se dislocaría el cuello. Su rostro estaba tan descolocado que Lily rio con fuerza de nuevo, y dándole un pequeño beso en la nariz se separó de ella.
-Tus caras son lo mejor- Abrió la puerta, y miró nuevamente a la castaña- Come algo, adelgazaste mucho y no es bueno si quieres recuperarte completamente… Nos veremos.
Y caminó por el pasillo, desapareciendo de la vista de Hermione.
Pero no dejó un vacío.
Por el contrario, la castaña no cabía en su pellejo de la alegría que sentía. Dio un gran salto en el lugar y levantó sus manos con tanto entusiasmo, felicidad y brusquedad, que tuvo que apoyarse en la cama por el dolor que le dio en su pecho y el mareo por la falta de comida. Con una pequeña lágrima de dolor volvió a mirar hacia la puerta, y no pudo evitar sonreír de nuevo.
Espero que la rabia que le tuvieron a Lily haya disminuido un poco. No es una mala mujer, todos lo sabemos... sólo tiene miedo de perder a Hermione.
Muchas gracias por sus comentarios, sus follows y su tiempo para ller este fic... que se llama tiempo... uhhhhhh...
Agradeceré nuevamente si comentan de nuevo.
Skol
