Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.

Atracción


Tutor

- ¿Entonces? – preguntó intrigada mientras sostenía una taza de café en las manos, era noche, ella ya vestía su pijama mientras que su mejor amiga Rin, ni siquiera soltaba su bolso pues, tenía poco de llegar al departamento - ¿Cómo te fue Rin?

- Pues… bien – soltó la chica en un suspiro

- Pues… bien. ¿Esa es la respuesta que me darás después pasarte horas a solas con ese hombre?

- Bueno es que…

- ¿Qué? ¿Paso algo interesante?

- Si, de hecho si

- Pues dímelo…

Flashback

Justo en el lumbral de la puerta, se encontraba Rin, observando con el corazón acelerado a su profesor de platina y larga melena que, en su escritorio, revisaba atento algunos papeles. Era la primera vez que experimentaba algo así, el salón estaba completamente vacío, en los pasillos no se escuchaba absolutamente nada; había tanto silencio que hasta se podía escuchar el tic tac, del reloj de pared que estaba en la cafetería.

Y justo así, en medio de esa perturbarte tranquilidad, pasaría las siguientes horas, sola, junto al hombre con quien, en sus momentos de locura y alocada pasión juvenil, solía fantasear. Entonces, pasando saliva, tomo aire y se encamino a él.

- Buenas tardes profesor – pronunció la chica llegando a la mitad del aula

Sesshomaru, quien advirtió su presencia desde un principio, se limito a mirarla solamente respondiendo un:

- Toma asiento

- Ah, claro

La castaña, de inmediato busco el asiento más cercano al escritorio y sacando de su bolso una libreta, se dispuso a proceder. El peli plateado observo aquel acto y alzando una ceja hablo:

- ¿Qué pretendes hacer con una libreta?

- Amm, pues…

- Olvida eso, lo único que necesitas, son tus dedos y el piano – indicó

- Pero, usted dijo que…

- Así es… Comenzaremos desde el principio, aprenderás un año de clases, en un par de meses. Sin necesidad de la teoría - Dicho eso, se encamino al enorme piano del salón y sentándose en el taburete, observo a la chica – Toma asiento señorita Noto

Rin abrió los ojos cual sorpresa, Sesshomaru le estaba pidiendo que se sentara junto a él, y por lo que veía, el taburete no era muy grande, por lo tanto, era obvio que sus cuerpos rozarían uno al otro. Su profesor volvió a mirarla, estaba claro que comenzaba a impacientarse, entonces, sin más remedio, tomo aire y se acerco. Intento mantener una actitud normal y se sentó a su lado, pero era inevitable, lo había tocado y eso, había alterado su corazón.

- Profesor – soltó un poco agitada – Yo… realmente no creo que funcione, de verdad le agradezco la intención de ayudarme pero, si no entendí la teoría ¿Cómo podré realizar la practica?

- La música no es administración de empresas Rin – respondió él – No es algo que debas memorizar, simplemente fluye – Rin bajo la mirada ¿Cómo fluiría en ella algo en lo que no era buena?

Entonces, sin previo aviso, tomando las manos de la chica, le mostró la manera en la que sus dedos debían posarse en las teclas, Sesshomaru, extrañamente hasta para él, estaba dispuesto ayudarla, sin embargo Rin, con el rostro tan rojo como un tomate, intentaba concentrarse en lo que se le explicaba y no en las mil emociones que comenzaban a brotarle.

Fin del Flashback

- Eso paso…

- Interesante, aunque no pasaron de tocarse las manos, supongo que fue algo, lindo…

- Fue extraño…

- ¿Ehh?

- La manera en la que me trato, fue completamente diferente a otras ocasiones

- ¿Cómo? ¿De qué hablas?

- Me refiero a que, la paciencia, la dulzura, la delicadeza con la que me explicaba, no sé, yo, pareceré loca Kagome pero, sentí como si me hubiera conectado a él. Después de que me toco, todos mis sentidos se calmaron y mis pensamientos, pusieron en pausa su rumbo. Comenzó la asesoría, y me perdí, ni siquiera me percate del tiempo que paso.

- Guau, pues visto de esa forma, si fue intenso Rin

La joven de ojos cobrizos, acento lo dicho por su amiga, sonrió para sí y su conversación concluyo. Kagome no dijo nada pero había percibido una actitud extraña en Rin, pues durante la cena, no había comentado nada más.

Después de compartir la cena, cada una se dirigió a su habitación.

Cerró la puerta detrás de ella, se dirigió a su cama, se recostó con la mirada al techo, soltó un profundo suspiro y su mente le recordó lo sucedido tan solo hace unas horas.

Mordía sus labios, intentaba controlar su cuerpo, pues, aun podía recordar la manera en la que sus pupilas se dilataban al estar contemplando a ese hombre frente a ella, aun podía sentir el rubor bajo sus mejillas cada vez que inclinaba la cabeza para prestarle atención y podía jurar, que aun se deleitaba de su embriagante perfume.

De un sobresalto abrió los ojos, ahogo una pequeña risita, debía admitir que con solo recordarlo, encendía su cuerpo. Algo había sucedido en esa primera asesoría, algo que a Rin, le había impregnado de un eufórico deseo.

xxx

Caminando justo de lado del campo de Fútbol, iban el par de chicas en dirección a su próxima clase y aunque ese era el camino más largo para llegar al edificio correspondiente, lo tomaban puesto que justo ahí, era donde se encontraba entrenado, Inuyasha, el joven de ancha espalada que volvía locas a las chicas y entre ellas, a Kagome.

- ¡Hey! Mira, ahí está Inuyasha – indicó Rin

- Si, lo veo – respondió la chica entre suspiros

- ¿Disculpe señorita "yo siempre te doy consejos y nunca los sigues"? ¿Porque no le hablas? Están en descanso, aprovecha

- Por supuesto que lo haré – respondió la chica – ¡Inuyasha!

El muchacho quien conversaba con sus amigos, al escuchar el llamado, de inmediato volteo la mirada y al ver de quien se trataba, dibujo una sonrisa en su rostro, correspondiendo el saludo. Rin, rio para sí, su amiga era sorprendente, tenía una gran facilidad para hablarle a cualquier hombre que le gustara y obvio, Inuyasha no sería la excepción.

Aun recordaba el momento en lo que lo conocieron.

Flashback

Esa mañana iban temprano, así que para hacer tiempo, tomaron el camino largo por donde estaba el campo, los alumnos del campus que formaban parte del equipo de futbol, practicaban, Kagome propuso observarlos por un rato, cosa que Rin acepto sin objeciones.

Fue en ese momento que, una larga cabellera plateada, corría velozmente con el balón a sus pies, esquivando de manera sorprendente a tres jugadores y con un feroz golpe, anotando en la portería. Su festejo fue lo mejor pues mientras gritaba su victoria, se quitaba la playera dejando al descubierto su fornido cuerpo. Kagome no disimulo su asombro pues aquel muchacho la había cautivado.

Pero no sería la única, mas chicas estarían interesadas en él, aunque no le gustaba la idea, no le afectaría a la bella chica de melena azabache puesto que era realmente competitiva, además de muy lista y con eso a su favor, conseguiría la manera de llamar su atención. Como siempre, no tardó mucho en lograrlo, formando rápidamente una amistad, en la que, según ella, pronto llegaría a ser mas intima.

Fin del Flashback

La castaña, sonrió junto con su amiga y saludo a quien pronto seria su cuñado.

Después de burlarse internamente de la cara enamorada de Kagome, la tomo de la mano y apartándola del lugar, continuaron su camino.

- ¿Porque me quitaste? El tipo estaba a punto de acercarse hablar conmigo

- Porque ya es tarde y tenemos clase, lo siento amiga pero aun si, me alegra ver que Inuyasha, ya te saluda con mas euforia

- Tendría que hacerlo, no todos los días puede tener un saludo de Kagome

- Vaya que eres vanidosa – comentó rodando los ojos

- Y él, un engreído que se cree la absoluta maravilla

- Pero aun así te trae loca

- Nunca lo he negado. Entre más lo veo, más me gusta ese hombre y entre más me gusta, más ganas me dan de comérmelo

- ¡Kagome!

- ¿Qué? Es lo mismo que tú sientes por tu profesor, entre mas lo ves, tu imaginación mas volada se pone. Y, ahora que recuerdo…

- ¿Qué?

- No había notado lo lindo que te maquillaste hoy

- Ah, pues gracias, ya sé que todo se te pasa en cuanto ves a Inuyasha

- Ja, ja, no intentes persuadir mis sospechas. Te maquillaste para tu accesoria de hoy ¿Cierto?

- ¿Qué? No, siempre me he maquillado amiga

- Sí, pero hoy es diferente. Lo haces por Sesshomaru… ¿Ayer paso algo más que no me contaste?

- No, todo lo que te dije, fue todo lo que paso

La azabache arqueo una ceja, no estaba segura pero su intuición no le podía fallar, Rin quería impresionarlo.

- Bien, te creo, solo déjame preguntarte algo ¿Hoy estas dispuesta a ya no tartamudear?

- ¡Obvio!

- ¡Perfecto!

Ambas chicas rieron y se adentraron al edificio.

Las clases habían terminado, era hora de la salida, para todos, excepto para Rin pues desde el día anterior tenía una cita diaria con ese guapísimo hombre, el mismo que era su profesor de música y el mismo quien por alguna extraña razón, se disponía ayudarla.

Su amiga Kagome la acompaño hasta el edificio donde se encontraba el gran salón de música, y pronunciando las mejores palabras, le dio ánimo para entrar. A pesar de que la castaña no disimulaba su atracción por Sesshomaru, también su estoica presencia le imponía lo suficiente como para dejarla sin habla. Cosa que era rara en ella pues siempre fue parlanchina.

Después de ver como su mejor amiga se dirigió a su accesoria con aquel sensual profesor, se encamino a casa.

Ese, era su día de suerte pues justo en la salida del campus, se encontraba Inuyasha. De inmediato se le iluminaron los ojos, en muy pocas ocasiones tenía la oportunidad de hablar con él, y mucho más escasas eran las ocasiones, en que podían estar solos, en ese momento, era la gran oportunidad.

Acomodo su bolso, peino su cabello y planeo pasar a su lado fingiendo no percatarse de su presencia, cosa que funciono pues justo en el momento apropiado, Inuyasha advirtió a la chica y tomándola del brazo detuvo su andar.

- Oye espera… - pronunció el muchacho

Kagome bastante sorprendida por tal acto, abrió cual sorpresa sus cafés ojos, ocasionando al instante que el peli plateado, se sonrojara.

- ¿Sí? – preguntó la chica siendo aun sujetada del brazo

- Ah, lo siento, ¿No te lastime?

- Ah, no, solo me sorprendiste

- Bien – respondió él, bajando la mirada, esa chica lo hacía actuar como un imbécil

- ¿Pasa algo Inuyasha, porque estas solo? Usualmente siempre estas con tus amigos

- Lo que pasa es que… Te estaba esperando

- ¿A mí?

- Así es

- Y ¿Porque?

- Bueno yo…

- ¿Sí?

Inuyasha, tomo aire, esa vez, no dejaría que sus nervios y todas las sensaciones que esa mujer le trasmitía, lo dejaran sin habla, así que sin más, hablo.

xxx

Se encontraba frente a la puerta, estaba cerrada, la chica contuvo el aire por un momento y cuando su valor apareció, exhalo girando la manija. Dando un paso, entro despacito viendo a todas direcciones hasta que frente al gran piano, encontró a Sesshomaru. Lo observo detenidamente, era un hombre realmente imponente, pues a pesar de su profunda seriedad, había algo en él que la cautivaba al mismo tiempo en que le hacía sentir una gran tranquilidad.

En ese momento, recordó lo mencionado por su amiga. Aquella oportunidad era única en muchos sentidos, los principales: conseguir los puntos extras, comprobar que no había entrado a esa clase, solo por el profesor y la más importante, pasar tiempo con él, mientras como decía Kagome "conseguía cautivarlo" entonces, pasando saliva y con una sonrisa, se camino a él, dando un gustoso saludo.

- ¡Buenas tardes profesor!

Sesshomaru la observo de reojo. La chica se encontraba parada a unos metros de distancia y sonreía como tonta esperando un saludo que no llegaría.

- ¿Podrías tomar asiento? – pronuncio él, intentando no fruncir el ceño

- Ah, sí – dijo la chica, acomodándose rápidamente a su lado.

La voz de ese hombre era potente; como si no hubiera nada que le pudiera contradecir.

- No veo apropiado que cada vez que llegues te indiqué lo que tengas que hacer. Así que, de ahora en adelante, cuanto te presentes, vendrás directo conmigo, te sentaras y comenzaremos ¿Entendido?

- Sí, claro, entiendo – respondió ella observándolo. Él con sus enormes diamantes, desvió mirada y prosiguió

- Comencemos con las primeras notas. Las aprenderás por partes, coloca tus manos como te indique.

Rin obediente, coloco sus manos en el teclado, aunque realmente no sabía qué rayos hacía.

- El solo que tocaran para el examen es " Someone Leaving" no es difícil, simplemente debes estar atenta y hacer todo lo que yo te diga

- Si, si – respondió dudosa pues solo el día anterior había practicado tocando cada una de las teclas y moviendo los dedos para hacerlos más ágiles, ese día, no sabía realmente si era buena idea comenzar con notas

- Observa lo que hago y después hazlo tu

Sesshomaru mostró a la joven las primeras notas que aprendería. Observo atenta y después, ella lo intento.

Pero, por más que intentaba, para Rin, ver tantas teclas la comenzaba a marear, los colores blanco y negro que tenían, la confundían y para empeorar, tener a Sesshomaru justo a su lado, sin decir nada, solo observándola, la ponía tan mal que hasta el estomago se le revolvía. ¿En qué demonios se había metido?

- No puedo… - soltó frustrada

- ¿Qué?

- Creo que fue demasiado pronto el que comenzáramos con notas, mis dedos aun son muy torpes profesor y… ni siquiera sé que canción es, no puedo imaginarme como suena

Sesshomaru la observo sin gesticular alguna emoción, aunque realmente en su interior se preguntaba la razón de ¿Porque carajos estaba batallando con esa chica? Solo llevaban dos días y ya comenzaba a irritarlo, entonces, soltó un casi invisible suspiro.

- Te mostrare que canción es, después de eso, te enseñare nuevamente las notas y las repetirás

- Pero…

- Es suficiente Rin, tenemos solo unos meses para que aprendas lo que no aprendiste en un año, así que pon atención

- Si, está bien – respondió, ella bajando la mirada

Sesshomaru acomodo sus hombros, soltó aire y se dispuso a comenzar sin antes dar una última indicación a la torpe chica de ojos cobrizos.

- Concéntrate en mis dedos, solo en mis dedos

Rin asintió y enseguida él comenzó.

Era magnifica la manera en la que ese hombre se perdía cada vez que sus manos se posaban en las teclas de un piano, parecía como si se apartara de ese mundo y entrara a uno que lo llenaba de un excelente placer, eso mismo sentía Rin, cuando lo veía y escuchaba tocar, era como si cuando lo hacía, en ese instante solo existieran ellos dos. Claro, dentro de las fantasías de la chica.

Era una bella melodía o él, la hacía sentir realmente maravillosa. Rin no podía sentirse más cautivada, sabía que solo debía concentrarse en sus dedos pero era inevitable no voltear a verlo, era tan guapo, con una tez fina, nariz delgada, perfectos pómulos y labios tentadores que incitaban a robarle un beso y más aun, cuantos este, los lamia cada que una nota le gustaba más que otra.

Era imposible contener los suspiros con semejante sensualidad a su lado, tanto que por un segundo dio gracias por el maquillaje que llevaba, Kagome tenía razón pero, no debía admitir que esa mañana había despertado con intenciones fuera de ella.

La canción termino, Sesshomaru dedico mirada a la joven, le indico nuevamente las notas y le pidió volverlo a intentar. Está, lo hizo, tan mal como la primera vez pero con intenciones. Sabía que esa mujer no tenía talento, por eso la manera en la que planeaba enseñarle a tocar una pieza simple, sería completamente diferente a otras clases aunque comenzaba a desesperarse, nunca antes había tenido que soportar a una chica como ella.

Pero por más que se lo preguntaba, no entendía que era lo que ella tenía, que le había provocado el impulso de ayudarla, mucho menos, porque disfrutaba tanto verla. Debía admitir que desde que la chica había entrado a su clase, ver frente a él esos enormes ojos cobrizos, le agradaba y en ese momento, era realmente satisfactorio tenerla a su lado.

Entonces, pensando en lo anterior, gruño para sí y apartándose del taburete, se alejo de ella así como de esos estúpidos pensamientos. La chica de larga cabellera castaña se sorprendió por su acto, viéndolo fijamente, él, simplemente, indico que no se desconcentrara.

La clase de ese día, no había tardado tanto como la anterior, así que aun con la luz del día, Rin tomo su bolso y despidiéndose de su profesor, se marcho. Sesshomaru, de igual forma, tomos sus cosas, cerro el piano y se encamino al estacionamiento, el día había sido pesado y más con esa chica que no entendía nada. Entro a su auto, arranco y se dirigió a casa, intentando convencerse que faltaban muchos días a solas con Rin, así mismo esperando que aprendiera algo pues, así como la veía, parecía un imposible.

Llego a casa, vivía solo, no se preocupo por nada y tirándose en el sofá de la sala, planeo olvidar todo ese día, igual que el anterior, porque de la misma manera, no podía sacarse de la mente esa mirada de inocencia y ese molesto perfume que parecía estaba impregnado hasta en su ropa.

Pero eso no fue lo más sorprendente sino el rumbo que tomaron las accesorias al pasar los días.


Comentarios de la autora:

Bueno, aquí les traigo el segundo capítulo, espero que les haya gustado y que la historia no parezca lenta, les prometo que para el siguiente, pasaran cosas muy interesantes.

Muchísimas gracias por sus Reviews, especialmente agradezco a Carmenjp y ValeriMeilin, las quiero hermosas.