Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Atracción
Atracción
Había pasado un fin de semana ordinario, no acostumbraba a salir y si lo hacía, era solamente a cenar, a tomar un café o simplemente pasear por ahí; a pesar de ser profesor en el campus y estar en constante relación con alumnos y profesores, en su vida personal; era bastante hosco. Vivía solo desde la universidad y planeaba seguir así, la compañía no era de su agrado, mucho menos el tener una relación estable pues, la última había terminado como un total fracaso.
A pesar de todo, le gustaba dar clases, la música siempre había sido su pasión, así que estar llegando al edificio donde podía sentir tranquilidad, era realmente bueno. Aunque sus clases eran reducidas en alumnos y pocas veces asistía a juntas, toda la universidad lo conocía aunque la mayoría no se atrevía ni a saludarle.
Se detuvo por un momento para ver la hora en su reloj de muñeca, como siempre iba temprano, alzo la vista planeando continuar su camino, cuando frente a él, advirtió a un par de chicas, una de ellas, delgada pelo azabache y mirada picara que conversaba con su amiga, una chica a quien podía identificar perfectamente bien. Rin, castaña, delgada pero bien formada, bajita, pelo largo, mirada cobriza, labios curvados y voz angelical.
La ultima descripción lo incomodo ¿Desde qué momento la voz de una de sus alumnas paso a ser una voz angelical? Alzo una ceja en desagrado de aquel pensamiento y sin darle más importancia, continuo su camino, poco después, el asombro llegaría a sus ojos en el momento en que llegando con el par de chicas, Inuyasha, su hermano, saludará gustoso, y besara los labios de una de ellas.
Dando la espalda a tal escena prosiguió adentrándose al edificio. Llegando al salón de música, soltó un leve suspiro, se acerco a su escritorio dejando sus cosas y para finalizar, abrió el piano. Un pequeño sobresalto apareció en sus ojos al ver las teclas, para su mente fue inevitable no recordar aquella chica, de hecho, ya era tiempo en que no podía ver un piano sin que se reflejara Rin.
Era verdad que llevaban dos semanas en accesoria y la "señorita Noto" no mejoraba en lo absoluto, estaba claro que era una chica torpe pero, algo comenzaba a inquietarlo y era su compañía pues, disfrutaba de ella. Admitía que era una hermosa mujer, bastante atractiva a la vista de cualquier hombre, pero Rin, poseía algo más que una natural atracción.
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- Guau, Inuyasha hace un buen trabajo ¿He? No has quitado esa sonrisa durante toda la mañana
- No puedo negarlo Rin, es tal y como lo imaginaba... no sabes lo rico que...
- ¡Cállate! – interrumpió la chica - No quiero saber más de lo que no me corresponde. Gracias
- Ja, ja fuiste tú quien saco el tema
- Si y fue porque no quitas esa cara de tonta
- Es inevitable mi amiga, ese hombre me encanta
- Ja, ja, ya lo creo y me alegro mucho por ti amiga
- Gracias Rin y dime... ¿Tú qué tal vas con...?
- No me lo recuerdes...
- ¿Porque Rin? ¿Qué pasa?
- Sabía que era difícil, pero no imagine cuanto...
- Bueno, es comprensible amiga, pero resiste un poco más, veras que valdrá la pena la espera, en cuanto pruebes sus labios
- No hablo de eso Kagome
- Entonces ¿De qué hablas?
- Hablo de todo los malditos planes que tenia con Sesshomaru. En dos semanas no he podido aprender una sola nota ni mucho menos conseguir que me vea diferente...
- Pero Rin...
- Me siento una inútil, estar en sus asesorías no me ha hecho ganar más que su frustración y desprecio
- ¿Porque dices eso, no que te tenia paciencia?
- Y la tiene pero, también puedo sentir su desesperación y en cierta forma, no lo culpo, debe ser estresante lidiar con alguien como yo
- Oh Rin – soltó compasiva, no le agradaba escuchar así a su amiga por eso mismo Kagome planeando darle palabras de ánimo, fue interrumpida en cuando una voz conocida aprecio de pronto
- ¡Hola!
Ambas chicas voltearon y en cuanto Kagome corroboro de quien se trataba, una gran sonrisa apareció en su rostro así mismo, no dudo en lanzarse a sus brazos y besar aquellos deliciosos labios. Mientras que Rin, observando aquella escena llego a su mente como es que había sucedido para que Inuyasha, fuera novio de su mejor amiga.
Flashback
- ¡Vaya! es tu tercera cita con Inuyasha, esto ya va en serio… - mencionaba Rin a su amiga que terminaba de maquillarse – Te vez emocionada amiga
- Lo estoy Rin y mas porque… presiento que hoy será especial
- Si, y las últimas dos también, según tú
- Pero esta, será diferente y especial Rin, por eso es que decidí llevar vestido
- No quiero preguntar porque pero, siento que sé, a que te refieres, por eso, aun no entiendo porque me sorprendió que lo besaras tan solo en la primera cita
- No podía desaprovechar la oportunidad amiga, nunca pensé que volveríamos a salir
- Pero ya viste que no fue así, está es la número tres y me alegro mucho por ti Kagome
- Gracias Rin, bueno, escuche el claxon, ya tengo que irme
- Muy bien, diviértete y termina de cautivarlo
Dicho eso, la chica de melena azabache, guiño un ojo a su amiga y tomando su bolso, salió de la habitación. Minutos después, Rin escucho la puerta del departamento, percatándose que su amiga, ya se había ido. Sonrió para ella, compartiendo la alegría de Kagome y se dirigió a la cocina.
Era domingo por la noche, solía salir con Kagome al cine, a bailar o simplemente a dar un paseo pero como los últimos fines de semana, su amiga los había pasado en compañía del guapo joven Inuyasha, había optado por permanecer en casa, vestida en pijama, viendo películas y comiendo frituras. No es que se deprimiera por tener que compartir a su amiga pero, no tenía a nadie más, ambas siempre habían permanecido juntas.
Mientras observaba la televisión, un sentimiento de soledad la inundo, entonces, a su mente llego una posible solución. ¡Un novio! así es, pensaba ella, un novio era lo que le hacía falta.
Por un momento, mientras tomaba una cucharada del helado de chocolate, su imaginación viajo para mostrarle una imagen donde ella, tomada de la mano de Sesshomaru, caminaba sonriente por el parque. No pudo evitar una gran sonrisa, aquello sería maravilloso, pero estaba segura que eso no sucedería.
La sonrisa desapareció de su rostro, ¿Porque había deseado tener un novio? Y lo extraño, ¿Porque había pensado en Sesshomaru como primer y única opción? Ese hombre no era más que su profeso, bastante claro lo tenía después de dos semanas de asesorías en donde no había logrado absolutamente nada. Aquellos pensamientos la irritaron y prefirió ignorarlo.
Era media noche, al siguiente día tendría clases y lo mejor era ir a dormir, Kagome tal vez llegaría tarde así que sin poner seguro a la puerta de entrada, se dirigió a su habitación. Ya acostada, reflexiono lo que imaginaba hace unos momentos. Comenzó a comparar sus deseos con la realidad, a pesar de seguir el consejo de Kagome, en arreglarse e intentar estar siempre perfecta para sus accesorias de la tarde, su incompetencia para aprender a tocar el piano, le impedían que su profesor la viera atractiva.
Era un hombre culto, inteligente y estricto, fijarse en una de sus peores alumnas, no era algo muy coherente. Entonces, un sentimiento de tristeza y furia la invadió llevándola a pensar que tal vez, lo mejor era olvidarse de sus intenciones ¿Para qué seguir adelante sino lograba ninguno de los dos retos? Debía aprender a perder, por lo tanto estaba hecha su decisión.
Tiempo después, escucho llegar a Kagome y si, no se equivocaba, eran las tres de la madrugada. Soltó un suspiro de alivio por saberla en casa y en seguida, cerrando los ojos, se concentro en dormir.
Fin del Flashback
- Hola Inuyasha – saludó gustosa
- Hola Rin ¿Qué tal?
- ¿Nos escoltaras al aburrido edificio de licenciados? – bromeo sarcástica pues conocía la reputación de su facultad
- Así es – afirmo él
- Andando – propuso Kagome y los tres jóvenes comenzaron a caminar
Mientras se dirigían a su destino, Rin, pensaba en que ese muchacho le agradaba para su amiga, era un buen tipo y aunque tal vez era un poco arrogante, suponía eso era de familia. Entonces, recordando aquello, volteo su rostro y se percato que se encontraban pasando justo frente al edificio de arte. Anoche había tomado una decisión, era hora de llevarla a cabo.
- Chicos, adelántense, yo pasare hacer algo – pronunció de pronto
- ¿Qué cosa? – interrogo Kagome
- Le haré saber a Sesshomaru que no seguiré con las accesorias
Tanto Kagome como Inuyasha se sorprendieron. La chica porque no entendía la repentina decisión de su amiga y el muchacho, porque no sabía que su hermano hiciera tales cosas.
- No sabía que mi hermano te daba asesorías
- ¿Pero de que hablas Rin? – cuestiono la azabache
- Si, Sesshomaru me ha dado clases extras de piano puesto que durante todo el año en el taller, no aprendí nada – explicó – Y al parecer, sigo igual por eso, consideré que lo mejor será, anunciarle que, acepto mi fracaso. Reprobare
- Pero Rin…
- Me parece extraño – comentó Inuyasha sin ocultar su sorpresa, cosa que incomodo a Rin.
- ¿Eh?
- Sesshomaru no suele dar asesorías, de hecho, no suele ser buena persona. Supongo que insististe mucho para que te las diera…
- Rin no fue quien las solicito, Sesshomaru se ofreció ayudarla cada tarde después de clases – agregó Kagome
- ¡¿Qué?! Dime a caso ¿Estás saliendo con mi hermano?
La pegunta ruborizo completa a la castaña, ¿Por qué Inuyasha le preguntaría tal cosa?
- ¿Porque tendría que estar saliendo con tu hermano? – adelanto su amiga
- Para justificar su comportamiento…
Ambas chicas abrieron sus ojos cual asombro, aquello era algo que no se esperaban, mucho menos Rin pues quedo completamente sin habla, entonces Kagome desviando la atención aconsejo a su amiga que lo mejor era avisar al final de clases, tiempo suficiente para que su amiga reflexionara así mismo, ambas pudiera conversar sobre el tema.
Llegando el edificio Rin, aún desconcertada, se despidió del muchacho, agradeció la compañía y tomo la delantera.
Durante todo el día, Rin había evitado hablar del tema con su amiga, se sentía confundida, de alguna forma, la pregunta que Inuyasha le había hecho, le ocasionaba un incomodo desconcierto que se negaba a resolver.
- ¡Rin Noto! – hablo la chica caminando en dirección a su amiga, mientras cruzada de brazos, la veía insistente
- ¡Kagome!
- Ya es suficiente ¿Qué es lo que pasa contigo? – cuestionó decidida
- ¿Porque?
- Desde la mañana, lo sucedido con Inuyasha, te la pasaste evitando el tema, de hecho, hasta evitándome a mí. Amiga ¿Qué sucede?
- Ya te dije, pienso decirle a Sesshomaru que no volveré a las asesorías
- ¿Qué? Mira, si es por lo que me decías en la mañana, olvida eso, Inuyasha nos dios información valiosa, ese hombre no suele ser tan compasivo y si lo fue contigo significa que…
- No es eso, sí, acepto que intente utilizar como escusa las asesorías para coquetearle pero, no funciono y para empeorar, ni siquiera avance con las practicas
- ¿No comprendes que no has fallado Rin? Tienes algo a tu favor…
- Sí, me dijiste lo mismo cuando el hombre dejo de llamarme de usted, también cuando converse con él en la biblioteca y de igual forma, cuando me indico que lo vería cada tarde después de clases y ¿Sabes qué? Nada ha sido a mi favor.
Kagome observo a su amiga, era la primera vez que notaba en ella esa clase de desesperación y no hacía falta que dijera algo mas, sabía perfectamente bien que sucedía con Rin.
- Creo que es hora de aceptar que perdí Kagome. Ya sabía que Sesshomaru nunca se fijara en una alumna, simplemente quise intentarlo pero… no funciono, mucho menos intentar aprender a tocar el piano. Son cosas con las que no puedo y creo que es mejor olvidarme de todo
- Que fácil te rindes Rin ¿Crees que me engañas?
- ¿Eh?
- Esta lastimado tu ego, admítelo, lo que te frustra no es que no aprendas, sino que llevas dos semanas con ese adonis y no te ha mostrado algún interés… pero eso se puede arreglar
- Kagome ya no quiero…
- ¿Estas, segura? ¿No quieres probar los encantos de ese hombre? Si estas, dispuesta a resignarte, ya no asistas más a las asesorías pero, si quieres tenerlo, continúa.
La castaña, analizo aquellas palabras, no podía negar que deseaba a ese hombre pero se sentía frustrada; nunca antes había sentido tanta atracción por alguien, y ¿A quien quería engañar? Aprender a tocar piano no le interesaba en lo absoluto. Era verdad lo que Kagome le decía, pero ¿Cómo lograrlo? Ella era diferente, seducir a hombres era la especialidad de su amiga no de ella.
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Veía la hora, a pesar de todo, la chica era puntual así que si ese día no era la excepción, faltaban un par de minutos para que llegara, como siempre, con una torpe pero hermosa sonrisa y actitud positiva a pesar de sus insignificantes intentos por aprender que al mismo tiempo de ser irritantes, eran encantadores. Volvió sus ojos al reloj y noto que pasaban cinco minutos de la hora y Rin no llegaba.
Se le hizo extraño y por un momento cuestiono el motivo, entonces, de inmediato volvió a su mente cuando la vio en la mañana, acompañada por su amiga y su irritante hermano. Por una razón a la que no podía encontrar explicación, había sentido alivio de saber que la chica que Inuyasha beso, fuera la amiga de Rin, así que si ese era un motivo de su tardanza debía despreocuparse, la castaña no tenía nada que ver con ese imbécil pero, ¿Por qué razón se estaba preocupando?
Por vez última giro su mirada al reloj y al ver que iban quince minutos de retraso, comprendió que ese día, ella no asistiría. Tomo sus cosas planeando retirarse cuando de pronto, apareció en la puerta, una agitada y muy sonrojada jovencita. Ella pregunto si aun podía recibirla y aunque deseaba indicarle que se marchará por impuntual, lo que salió de sus labios fue lo contrario.
Rin se alegro al saber que no había llegado tan tarde como para que su profesor ya no la atendiera, así mismo, aquel día, se había convencido de una cosa, tal vez a Sesshomaru nunca le interesaría una de sus alumnas pero, no debía desaprovechar la oportunidad de estar cerca de él y disfrutar de su presencia, además, necesitaba esos puntos extras, así que lo único que le quedaba era, esforzarse y pasar ese examen, al fin, esa era la principal razón por la que se había inscrito a un taller.
Mientras tanto, Sesshomaru irritado por la tardanza de la chica, se limito a mirarla y en voz fuerte hablo:
- Toma asiento y escúchame bien Rin, es la primera y última vez que llegas tarde ¿Entendido? Comencemos
Rin acento y acercándose con él, se dispuso a iniciar.
Inhalaba y exhalaba, inhalaba y exhalaba, y repetía continuamente el proceso, intentando persuadir sus nervios, las manos le temblaban, Sesshomaru le había repetido las notas que tenia aprendiendo hace dos semanas pero, como por arte de magia, las había olvidado por completo. No sabía qué hacer, sentía a su lado los penetrantes ojos de su profesor, observarla con tal insistencia y frustración que le enchinaban la piel.
Su cuerpo no podía más, lo que hacía era ridículo ¿Cómo demonios seguía mintiéndose así misma? Era una estúpida en creer que aprendería, era una estúpida en pensar que podía pasar tiempo a solas con Sesshomaru sin que miles de emociones la atacar a cada momento y era una completa estúpida, al pensar que ese hombre, podría verla como algo más que una alumna.
Entonces, atormentada por sus pensamientos y sentimientos, Rin, explotó.
- ¡Ay! – soltó, en un grito desesperado mientras se levantaba y se apartaba del piano – Es suficiente, no puedo hacerlo – Sesshomaru, simplemente la observo - Lo siento mucho profesor…
Dicho eso, tomo sus cosas evitando por completo mirarlo, dio media vuelta y se encamino a la salida. Estaba a punto de llegar cuando sin previo aviso el brazo fuerte de Sesshomaru detuvo la puerta frente a ella. Sobresaltándola, sus ojos no pudieron abrirse más al observar atónita al hombre.
- ¿Qué crees que haces? – preguntó furioso
Era la primera vez que lo tenía tan cerca, sin contar cuando compartían el taburete pues en esa ocasión, no solo sus cuerpos estaban sumamente cerca sino también sus rostros, lo suficiente, que Rin podía sentir su aliento.
- Ah, yo, bueno - tartamudeaba
El rubor que sentía, era tan fuerte que le impedía el habla y empeoro, cuando aquel imponente hombre, tomándola del mentón, clavo sus dorados ojos en ella y hablo.
- No permitiré que te rindas tan fácil. Ven conmigo - dijo al instante en que tomando su mano, la acercó nuevamente al piano
Rin, cual docilidad, se dejo guiar por Sesshomaru quien en cuanto llegaron, le indico se sentara en el taburete, ella lo hizo esperando que él también lo hiciera, pero vaya sorpresa se llevo, cuando su profesor, colocándose detrás de ella, la rodeo completa con sus brazos. Un sobresalto que no pudo esconder salió de inmediato, en cuanto sintió un casi abrazo. El peli plateado no tomo importancia al acto de la chica y prosigo su plan. Tenía en mente una idea que le ayudaría mejor de lo que creería.
- Te rodeare con mis brazos para ayudarte – explicó mientras la chica, inmóvil, no entendía su referencia.
Colocando sus brazos justo por debajo de los de Rin y acercándose a ella, se acomodo para poder posar sus manos en las teclas.
- Pondré mis manos en posición, ahora, tú, pon tus manos sobre las mías
- ¿Eh?
- Hazlo – exigió - Junta tus dedos con los míos. No importa sino alcanzas, lo importante es que sientas mis dedos
Rin sonrojada, y un poco dudosa lo hizo tal y como se le indico.
- ¿Así?
- Si, tocare las notas e intentaras seguirme. Siente como mis dedos se mueven y a toda costa no quites los tuyos. Veremos si de esta manera tus manos toman más confianza para moverse.
La castaña lo observo detenidamente mientras sentía que sus ojos se cristalizaban; de un momento a otro, ese hombre extremadamente guapo, se había vuelto sumamente hermoso, sus diamantes brillaban cual oro, su voz a pesar de ser potente se escuchaba tenue y con ternura. Paso saliva, asintió a lo dicho y coloco sus manos sobre las grandes de su acompañante.
Parecía que el tiempo se había detenido, mientras sus manos se aproximaban a su destino, sentías el cuerpo trémulo, el corazón acelerado y millones de gotas de sudor en su frente. Poco a poco, llego y posando con delicadeza sus manos sobre las de él, pudo sentir como un extraño calor le recorrió el cuerpo entero. De igual forma, Sesshomaru, impaciente porque la chica se apresurara, un calor que inundo su cuerpo lo descontrolo, y aquella sensación había sido culpa de esa chica.
Acomodo sus dedos con los de su profesor, intentando alcanzarlos pues él, era un hombre grande y ella, una chica delgada con manos pequeñas.
Cuando termino de acomodarse, Sesshomaru comenzó a tocar pero era claro que aunque lo intentara, no podía concentrarse, sentía su aliento tras su oreja y eso vaporizaba su ser.
Mientras tocaba, repetidas veces las notas que Rin, aun no aprendía, podía sentir las suaves manos de la chica, tocar las suyas, así mismo, el calor que emanaba de ella al estar justo detrás, le causaba una extraña satisfacción, la misma que sentía al tener tan de cerca ese largo cabello castaño pues, podía saborear de su embriagador aroma.
Pensando en eso, no se percato de cómo poco a poco, la joven iba tomando ritmo.
- Lo estoy haciendo, profesor voy a su ritmo – soltó ella, entusiasmada
- Muy bien Rin, sigue así – animo él notando su avance
Conforme se repetía el proceso Rin tomaba más confianza, tal vez, esa táctica debía haberla usado desde un principio. Cuando por fin se detuvo, el peli plateado aparto sus manos de la joven mientras que ella, muy contenta por el resultado, giro hacia donde se encontraba su profesor, planeaba agradecerle la nueva técnica, pero al voltear, lo que encontró frente a ella, le quito el aliento.
Esa cercanía lo había perturbado, ¿Qué era lo que le sucedía? Pues en ese momento, sentía inmensas ganas de que su cuerpo, siguiera rosando el de ella. Entonces y sin advertirlo, la chica volteo hacia él, ocasionándole actuar fuera de sí. Así es, la tenía cerca, sumamente cerca, observo sus cobrizos ojos, sus perfectos y delineados labios rosas y por un segundo, deseo probar sus besos.
Comentarios de la autora:
Saben que cada semana subo , así que aquí tienen, me retrase por un día, perdonen la tardanza. Lo bueno es que les recompense con un capítulo largo. :)
Espero que les haya gustado mucho, planee alargarlo un poco pues sentí que iba muy rápido. Solo necesito que me digan que les parece por favor, eso me ayudaría en mucho, alimentarían de alegría mi corazón.
"Agradezco sus hermosos reviews en espécial a Lilis Taisho, kotokoasialove, Rociio Uchiha y mfuego22"
Bueno, les mando un fuerte abrazo y nos leemos en la siguiente actualización.
