Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


Atracción

Verdad


Mientras la sostenía entre sus brazos, una extraña sensación le comenzó a inundar el cuerpo, era una sensación diferente, eran unos sentimientos que lo impulsaba a protegerla, a cuidarla, a no alejarla de su calor. Era una chica increíble, siempre le había agradado pero de un tiempo a otro, la manera de verla había cambiado de tal forma que no era más que envía lo que le sentía a su hermano. Se sentía enamorado de su novia, pero Rin, Rin era diferente, ella era la chica que le hubiese gustado que fuera Kagome. Pero esa era una verdad que nunca sacaría a la luz.

Por fortuna ese día no vería a su novia, le había dicho que saldría con sus amigos, solo como una excusa, la realidad era que, desde aquella noche en que habían ido a cenar, el comportamiento de Kagome lo había decepcionado. El sexo era increíble y nunca antes había sentido lo mismo que sentía con la veraz azabache pero… en ocasiones existían cosas más importantes que solo la pasión carnal.

Después de que Rin desahogo toda su furia, dolor e impotencia, conversó con Inuyasha sobre lo sucedido.

- ¿Solo una discusión? – cuestiono incrédulo el peli plateado

- Así es… discutí con Sesshomaru, pero solo fue eso – reitero la castaña

No es porque no le tuviera confianza a Inuyasha, era un buen amigo pero… la verdad era que le avergonzaba su situación, mencionar que era amante de su profesor era algo que solo se guardaría para ella. Hablar de sus problemas personales nunca le gustaba, mucho menos en ese momento pues, era un problema en el que conscientemente se había metido.

- Me parece increíble Rin – comento – La manera en la que llorabas… parecía como algo mas, ¿Estás segura que?

- Me molestaron mucho, unas palabras que me dijo – interrumpió – No encontré otra manera de expresar mi sentimientos mas que, llorando, pero no es nada de lo que te debas preocupar Inuyasha – el muchacho la observo intrigado, no creía del todo las palabras de la chica, pero tampoco le correspondía indagar si ella no se lo permitía

- Bien… si te hizo enojar por algo que te dijo, si gustas puedo hablar con él y…

- Muchas gracias Inuyasha – adelanto sonriente – No hace falta… con lo que hiciste en este momento, es suficiente

- De acuerdo – suspiro resignado – ¿Te llevo a casa?

- Ah, no, no, no quiero entrometerme entre tus planes y los de Kagome…

- Hoy no saldré con Kagome – confeso de inmediato, sorprendiendo a Rin

- Ah, ¿No?

- No… tengo un par de asuntos que atender, por eso no la veré hoy

- Ya veo… entonces…

- De hecho… ella, ya se fue – agrego y la castaña quedo atónita, usualmente esa pareja nunca se despegaba – Planeaba ir a mis compromisos de aquí por eso Kagome se adelanto – explico pues el rostro de sus acompañante expresaba su curiosidad

- Entiendo… pues entonces, ve, se te puede hacer tarde

- Con eso no hay ningún problema Rin, primero me asegurare de que llegues a casa

- Pero Inuyasha…

- No te preocupes, no puedo dejar que te vayas sola después de cómo te vi – bromeo divertido

Rin analizo por un momento y concluyo en que su amigo tenía razón, no se sentía con ánimo de viajar sola y mucho menos con ese dolor en el pecho. Confiaba en Inuyasha así que sin más, acepto.

No tardaron en llegar al edificio donde se encontraba el departamento de las chicas. De una manera linda, Inuyasha abrió la puerta del copiloto y ayudo a Rin a bajar, se despidió sonriente de la chica y espero a que esta tomara el elevador para poder irse. Mientras la veía caminar, soltó un suspiro, había descubierto que Rin, siempre seria la chica de quien no podría conseguir más que una buena amistad.

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Hablar con Inuyasha le había ayudado en mucho, llorar entre sus brazos la había hecho desahogar todo lo que sentía y de alguna forma, sentirse más tranquila, pues las palabras y consuelo que le otorgo, las había sentido sinceras. Mientras el elevador subía hasta su piso, Rin soltó una risita, había descubierto que no solo contaba con una amiga, estaba segura que en un futuro, ella e Inuyasha se convertirían en muy buenos amigos.

Al llegar a su departamento, se paro frente a la puerta, soltó un suspiro y entro, no hablaría del tema con Kagome e Inuyasha le había prometido no mencionar nada, no es que no confiara en su mejor amiga sino que, retomar el tema simplemente era una pérdida de tiempo. Cuando camino hacia la sala, se sorprendió al ver a su amiga, sentada y con el pijama puesto, estaba claro que algo le sucedía pues no era normal que tan temprano estuviera en fachas o con ganas de dormir.

- Ah, Hola Rin – saludo la azabache con tenue voz

- Hola Kagome… estas…

- En pijama, así es, planeo dormir temprano – respondió

- Ya veo… hoy no saldrás con Inuyasha

- No... – suspiro – Tiene pendientes que resolver y… pues gracias a eso, me quedare en casa

- ¿Sucedió algo amiga? – cuestiono Rin pues la actitud de su amiga decía más que solo tener sueño

- ¿Cómo qué?

- No lo sé… ah, te vez un poco, desanimada

- Claro que no amiga… estoy bien – aclaro fingiendo claramente una sonrisa – Me daré un baño de burbujas y me pondré mis audífonos, así que si necesitas algo, vienes hasta el baño para decirme ¿De acuerdo?

- Claro… - contesto confundida viendo como su amiga se adentraba al baño

Paso alrededor de una hora, Rin comenzaba a preocuparse por Kagome, no solía tomar ducha tan largas, sabía que era un baño de burbujas pero… el desanimo de su amiga la inquieto. Camino despacito hasta el baño, abrió delicadamente la puerta y se encontró a la azabache dentro de la bañera, llena de una blanca y brillante espuma, sus ojos estaban cerrados, la música de sus audífonos sonaba por toda la habitación y parecía contenta tarareando lo que escuchaba.

Verla de esa manera le alivio el corazón, tal vez, no era nada de qué preocuparse. Se encamino a la sala y planeo ver un poco de televisión, desde que había llegado a casa, no se sentía tranquila, las palabras de Sesshomaru seguían paseándose por su cabeza, las escuchaba a cada instante y el corazón le dolía una y otra vez. Era una estúpida, demostrarle su dolor, llorando frente a él, había sido el peor error, pues se suponía que ella había aceptado el titulo de amante.

Aunque… de cierta manera, como fuera su relación, no tenía derecho hablarle de esa manera, creerla su propiedad era sobre pasar el nivel. Cosa que la llevo a pensar en una respuesta. "Celos" se dijo. Así es… tal vez eran celos, claramente se había visto su molestia al mencionar a Bankotsu, pero… ¿Actuar de esa manera? No era correcto.

Continuo analizando lo sucedido cuando escucho la puerta de entrada, se levanto en automático y sin pensar en nada, fue abrir.

Tan rápido como un parpadeo, el estomago se le revolvió, paso saliva y el corazón se le acelero como si hubiese corrido un maratón, su respiración se agito y quedo paralizada. Lo observo de arriba abajo. Sus zapatos perfectamente limpios, su pantalón ajustado pero a corte formal, su cinturón negro, la camisa blanca cuyos últimos botones estaban abiertos haciendo notar un poco de su fuerte pecho, las mangas, remangadas hasta los codos haciendo lucir sus brazos, el cabello largo y plateado que sujetaba por una caleta, la brillante mirada ambarina, los sensuales labios, la fina nariz y ese embriagante perfume.

La miraba fijo, la chica lucia sorprendida, en sus ojos aun reflejaba ese dolor que hace unas horas le había ocasionado, su nariz estaba un poco sonrojada, claramente había llorado. Verla de esa manera le hizo sentirse un completo imbécil, la manera de hablarle no había sido la más efectiva para decirle que solo la quería para él. Sea cual fuera su relación, ambos tenían un acuerdo, uno en que los dos eran participe y aunque no tenían una relación formal, hablarle tan grotesco no era una opción.

En realidad, Rin merecía ser tratada con delicadeza, con ternura, como a una dama, no por el simple hecho de ser mujer, sino que eso le inspiraba, estando con ella, todos sus sentidos lo hacían actuar así, salvo y no se entrometieran los malditos celos, celos que Sesshomaru aun no aceptaba.

La castaña se incomodó un poco, su profesor solamente la veía pero no pronunciaba nada, así que tomando valor, hablo firme:

- ¿Qué haces aquí?

- Vine a verte – soltó

- ¿A verme? ¿Para qué? – cuestiono

Estaba claro y era razonable la actitud digan de la chica, portarse de otra manera no tenía lugar. El peli plateado hombre, estaba dispuesto a remediar lo cometido, no era de su personalidad pedir disculpas, pero algo más que fuerte que él, le instaba a hacer lo que debía.

- Rin – pronuncio dando un paso hacia ella

La chica se sobresalto un poco, pues el imponente hombre frente a ella, comenzaba peligrosamente acercarse.

- ¿Sesshomaru?

- No eres una cosa de mi pertenencia – soltó – Ni mucho menos algo que pueda utilizar cada que me complazca. - estaba inmóvil, tal y como una estatua, solo mirando sin poder creer las palabras que Sesshomaru le mencionaba, el hombre aun no terminaba de pronunciar la frase cuando ya la había tomado del rostro, eso había llegado por sorpresa – Tu eres… Diferente…

¿Diferente? Se pregunto, ¿A qué se refería con diferente?

Rin no termino de pronunciarse la pregunta cuando el hombre ya había atrapado sus labios. Era una sensación extraña, todo su ser se sentía lastimado, pero aquellas palabras, aunque eran simples, la habían llenado de un tranquilizante calor a su pecho. Y ese beso, le había cortado cualquier intención de negarse a perdonarlo, algo poseía ese hombre, no sabía si era una extraordinaria sensualidad que la dominaba como a una esclava o una extraña sinceridad que cautivaba su corazón.

No fue un beso apasionado y veraz como los que usualmente compartían, ese había sido un beso, tierno, solo un roce de labios con labios que le había trasmitido mas emociones que uno lleno de euforia y saliva. Cuando Sesshomaru se aparto de ella, sintió una extraña electricidad recorrerle el cuerpo, al igual que Rin, ese beso le había trasmitido mas emociones que cualquier entrega sexual que había tenido con ella.

Pudo observarla tan solo un segundo antes de que abriera los ojos y vio en ella, cosas que jamás había visto en una mujer, le acaricio el rostro, coloco un poco de su largo cabello detrás de la oreja y en un susurro pronuncio inquieto:

- ¿Qué demonios me has hecho?

Los intensos y grandes ojos cafés de Rin, se abrieron cual asombro por las palabras del hombre. Él, al ver la reacción de la chica, comprendió que estaba actuando fuera de lugar así que volviendo a su postura, dejo en claro lo antes dicho:

- Desde mañana pasare por ti, estate lista para cuando llegue

- Ah, yo… - tartamudeo confundida, Sesshomaru no había bromeado al decir que no la dejaría sola

Ignoro los tartamudeos de la castaña y dándole otro beso en los labios se despidió de ella.

- Te veo mañana – dijo y en seguida dio media vuelta

Esa no había sido, exactamente una disculpa, pero Rin comprendía perfectamente bien la intención de su profesor, y aunque no hubiese pronunciado las palabras exactas, lo disculpaba. Reconocer su error era lo importante. Rin no estaba segura si estaba siendo muy benevolente con ese hombre, pero lo amaba, eso hacía que fuera inevitable, solamente confiaba en que no resultara mal todo lo que estaba haciendo.

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Abrió la puerta del auto, le ofreció la mano a la chica y salió. Ella sonrió tímida, había sido un día especial, Sesshomaru la había tratado de una manera linda y delicada durante toda la mañana. Primero, en cuanto había salido del edificio, él, ya estaba esperándola. En sus cientos de encuentros dentro del campus, el peli plateado la había saludado, en cada mirada que cruzaban, había podido notar una casi invisible sonrisa que solo ella podía identificar pues, sabía que era solo para ella y al final de las clases, la había esperado justo al lado de su auto para llevar a casa.

Comprobó que no era mentira la intención que tenia de cuidarla, así como también de disculparse por su comportamiento tan dominante. Sesshomaru espero a que Rin entrara al edificio y tomando su auto se marcho, se aseguraría que ese imbécil, no se le volviera acercar.

Rin camino hacia el elevador, presionó los botones, y espero a que bajara para entrar. Se sentía contenta, un poco incomoda por los repentinos cambios de humor se ese hombre pero contenta, al fin, Sesshomaru había reconocido su error y lo intentaba remediar. La puerta se abrió, la chica intento dar un paso pero la voz de aquel guapo moreno la detuvo en seco.

- Así que es cierto… - pronuncio serio.

Rin al escucharlo, volteo en seguida encontrando frente a ella a Bankotsu quien, lucía una camisa negra, un pantalón pegado, olía a un delicioso perfume y cargaba en su mano izquierda, un ramo de hermosas rosas rojas.

- Estas saliendo con ese tipo – agrego incomodo

La castaña no sabía que responder, aunque no quisiera admitirlo, el muchacho lucia realmente bien, su perfume era encantador y verlo con esas flores la había paralizado, no es que tuviera el ego muy grande pero, estaba segura que eran para ella.

- Perdona, creo que te incomode con la afirmación

- Un… un poco – respondió

- Lo siento, es solo que… no fue muy agradable para mi, comprobarlo – confeso – Planee venir por ti en la mañana y él estaba ahí, planee pasar por ti al final de las clases pero, él, también estaba ahí

- Bankotsu… - suspiro incomoda

- Entiendo, estas con él ahora y gracias a eso… creo que tendré que esforzarme más – menciono y la chica quedo boquiabierta, lo que Bankotsu se aproximaba a decir no era bueno y ella lo sabia

- ¿De… de que hablas?

- Reencontrarme contigo no fue solo coincidencia Rin, se que en el pasado actué como un idiota, pero no tenía otra opción, necesitaba enfocarme en el trabajo que nos daría un buen futuro

- ¿Qué nos diera? – cuestiono confundida, pues el moreno no dejaba de verla

- Así es… no te mentí cuando dije que regresarías a mi lado, pues a lo que me refería; era a estar juntos, siempre

Rin sintió que perdió el oxigeno, el muchacho no mentía, frente al elevador, en la recepción de edificio azul, Bankotsu le estaba confesando sus intenciones de formalizar una vida con ella, en otras palabras, le estaba confesando sus planes de casarse con ella.

- Bankotsu yo…

- No es necesario que en este momento me respondas, pues se bien que me rechazaras, pero esa no es mi intención sino… Conquistarte – advirtió – Te lo aseguro Rin, no descansare hasta conseguir el corazón que perdí por imbécil - dijo y Rin podía sentir sus latidos hasta la planta de los pies

- Suena como si me estuvieras amenazando – respondió Rin intentando persuadir los planes del muchacho

- Vaya que lo es – afirmo sonriendo – Bueno, supongo que por hoy es todo, si te pidiera que salieras conmigo después de la confesión que te hice, sería muy egoísta de mi parte. Por esa razón, me retiro, no sin antes darte esto – menciono acercando el ramo de rosas a Rin

La chica sin rechazar el detalle, tomo en manos el bello ramo de flores y las vio por un instante, ese gesto no era más que una advertencia. El guapo joven moreno sonrió coqueto, le guiño un ojo y dando una leve reverencia, salió del edificio. Después de eso, Rin se dirigió a su departamento.

Seguía en shock, ¿Qué estaba sucediendo? Camino hacia la cocina y encima de la mesa coloco su bolso junto con aquel ramo.

- Vaya, que lindo – pronuncio Kagome desde la sala

- ¿Eh, Kagome? – expreso sorprendida - ¿Qué haces aquí?

- Yo vivo aquí, no te creas dueña del departamento

- Ya lo sé, me refiero a…

- Lo sé, lo sé, solo estaba bromeando, estoy aquí porque Inuyasha está resolviendo un par de asuntos…

- Oh, ya veo y vendrá por ti hasta la noche…

- No lo veré hasta mañana Rin – interrumpió – Está muy ocupado – Rin se sorprendió, Kagome lucia preocupada

- Amiga…

- En fin, no intentes evadir ese lindo ramo de rosas… ¿Te lo dio Sesshomaru?

- Ah… No – susurro

- Eh, ¿Entonces quien te lo dio? – cuestiono curiosa

- Bankotsu – soltó sin mas

- ¡¿Bankotsu?! – pregunto casi en un grito – ¿Es en serio? ¿Bankotsu regreso?

Rin observo a su sorprendida amiga, ya era hora de contarle su encuentro con el moreno.

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habían pasado dos semanas, la graduación estaba a tan solo un par de días y la emoción que siempre creyó tendría por ese día tan especial, estaba completamente fuera de su persona, pues los sentimientos que la abundaban no eran más que, preocupaciones. Durante ese tiempo, Sesshomaru se había dedicado a pasar por ella y dejarla en casa después de clases, momento el cual, Bankotsu aprovechaba para verla y darle flore, chocolates o cualquier lindo detalle digno de un entusiasmado conquistador.

No es que a la chica le molestaran las atenciones de Sesshomaru, pues cada día se sentía más cerca de él, así mismo, en ocasiones se sentía atrapada entre sus intentos de protección pues comenzaba a sentirse encarcelada, no podía salir del edificio cuando el peli plateado ya estaba ahí. De igual forma, le incomodaban los intentos de Bankotsu, pues temía que en algún momento Sesshomaru se enterara que lo veía casi a escondidas de él. Pero así como era incomodo, era lindo, cada día, sin falta, le llevaba flores, la hacía reír y le mencionaba tiernos halagos que la hacían sentir emocionada.

Estaba consciente que en algún momento todo eso tenía que terminar, la graduación estaba a la vuelta de la esquina, Sesshomaru fuera del edificio, Bankotsu dentro y ella, completamente en medio.

Lo que le asustaba eran cuatro cosas:

La primera: Que Sesshomaru tomara esos gestos lindos, para mantenerla bajo su dominio y prácticamente solo para él.

La segunda: Que las actitudes de Sesshomaru comenzaran a clavarse en lo más profundo de su corazón pues de nueva cuenta comprobaba que él, no le sentía más que pasión

La tercera: Que Bankotsu no se rindiera y en algún momento llegara a encontrase con Sesshomaru

Y la cuarta: Que las heridas que Sesshomaru le hacía, Baknkotsu las curara de una manera linda


Comentarios de la autora:

Chicas… muchísimas gracias por sus hermosos Reviews, hacen feliz a mi corazón de leer todos y cada uno de ellos.

Espero que este capítulo les haya gustado, no puedo subir dos capítulos seguidos pues estoy trabajando en 3 historias, tengo un poco de trabajo pero hago todo mi esfuerzo para darles uno nuevo cada semana.

Visiten mis historias, todas son románticas y diferentes.

No se les olvide dejarme su hermoso REVIEW las quiero y les mando un fuerte abrazo.