Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Atracción
Sinceridad
Hoy es el ultimo día de clases amiga… deberías ir hablar con él – sugirió Kagome a su amiga. Rin suspiro nerviosa
Habían pasado un par de días desde aquella escena en la recepción del edificio azul. La castaña de ojos cobrizos no habría podido con tanto, así que de inmediato que llego su amiga de la entrevista, le confesó lo sucedido. El humor de Kagome era diferente, puesto que Inuyasha la había buscado con toda la intención de resolver sus sentimientos.
Comprarle flores y confesarle todo lo que sentía por ella, había bastado para que lo perdonara casi de inmediato, obvio que el joven Taisho tenía que omitir la parte en que casi le confiesa a la mejor amiga de su novia, estar enamorado de ella, pues estaba seguro que cometer esa tontería estaba más que descabellada, así que prefirió abandonar los sentimientos que se habían generado hacia Rin.
Era una buena noticia saber que su amiga tenia resulta su vida amorosa, pues aunque habían tenido sus dificultades, como toda relación, era estable y segura. En cambio, su relación con Sesshomaru, ni siquiera podía llamarse relación, no eran nada más que: estudiante y alumna. Cosa que le dolía aun más.
- Ya van dos días… creo que suficientes para que su molestia haya pasado – añadió. Rin la observo desconcertada – Rin, no estoy de su lado pero… admite que lo que vio no fue una grata sorpresa. Solo piénsalo, por su mente paso lo obvio, su novia se estaba viendo con otro tipo a escondidas suyas…
La chica pasó saliva, Kagome tendría toda razón, si tan solo, el titulo "novia" fuera de ella. Aun así, por la personalidad de su profesor, estaba segura que si fue un duro golpe para él.
- Creo que esta vez, te toca a ti… buscarlo y hablar con él, para aclarar todo. Sé que no querías ser grosera con Bankotsu y créeme que yo tampoco lo seria, esta tan guapo que sería imposible pero…
- ¡Kagome!
- Bien… bien… tu sabes a lo que me refiero
- Si, lo sé, debo aclararle que no amo a nadie más que a él – suspiro
- Así es…
Parecía fácil, ir, buscarlo y confesarle su amor… pero Rin sabia que hacerlo, era condenarse ella misma. Decirle a Sesshomaru sus sentimientos no era una opción, buscarlo no era del todo malo pero, no estaba segura, si era la mejor solución. Rin bajo la mirada, ¿Cómo seguir los consejos de su amiga? Su posición no se lo permitía, por más que le doliera la distancia y silencio del hombre.
- De acuerdo – soltó entre hipos – Hablare con él – mintió, pero no podía decirle otra cosa
- Ve hoy mismo, es ultimo día de clases y la siguiente semana será la graduación, no tendrás otra oportunidad, además, debes ir con él a nuestro gran día
- ¿Qué? – pregunto alarmada
- Claro… ya es hora de que todas sepan, quien está saliendo con el sexy profesor de música
- Primero debo arreglar las cosas con él, Kagome – pronuncio intentando desviar el tema
- Te aseguro que se arreglara, he visto la manera en que Sesshomaru te mira Rin, lo traes completamente loco – por un momento aquellas palabras llenaron de esperanza el corazón de la chica, y recordando el cambio de actitud que comenzaba a tener Sesshomaru, se convenció que tal vez, si había oportunidad de ser algo más que solo su amante
- ¡Hola chicas! – saludo Inuyahsa llegando con ellas
- ¡Hola! – dijeron al unisonó
- Libres al fin… - comento feliz – Por fin el ultimo día
- Lo sé… por eso, debemos celebrar
- Claro que si, ¿Quieres venir con nosotros Rin? – pregunto Inuyasha
- Ah, no, muchas gracias, disfrútenlo ustedes solos, han tenido semanas sin verse
- Además… Rin tiene cosas pendientes con Sesshomaru – dijo coqueta la azabache, guiñando un ojo a su amiga
- Si… - suspiro la chica
Inuyasha no pudo evitar sentir incomodidad ante el comentario de su novia, aun no terminaba de aceptar la relación de su hermano con la encantadora de Rin, pero de cualquier forma, debía comprender que no era un asunto que le importara. Intento disimilar abrazando a su chica y después de despedirse, se retiraron.
Rin, por su parte, acomodo su bolso, tomo aire y planeo dirigirse a la biblioteca, después de entregar algunos documentos, sería la última vez que pisaría las aulas de esa universidad. Dio media vuelta y en cuanto volteo, el hombre frente a ella, la dejo sin aliento.
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Aunque sabía que encontrarse con su profesor era cuestión de tiempo, no esperaba tal sorpresa, mucho menos por los días de silencio que este le había ofrecido. Claro que deseaba hablar con él, pero planeaba hacerlo cuando se sintiera preparada y ese momento, no era del todo el indicado. Sentía su cuerpo congelado, sus ojos no dejaban de mirarlo mientras sentía como sus pupilas se dilataban, así mismo, el latido de su corazón que a cada segundo aumentaba el ritmo, la ponía aun más nerviosa.
- ¡Rin! – hablo él
- Se… Se… Profesor – dijo de prisa al recordar que estaba justo en medio del jardín del campus. Hablarle por su nombre no era apropiado
- ¿Podemos hablar? – preguntó
- Ah… ¿Hablar?
- Así es… hoy, al final de las clases, sé que es el ultimo día, así que seré breve – Rin no entendía su comportamiento, parecía como si realmente se dirigiera a una alumna cualquiera, al menos a una que no había visto desnuda. Aun así, no rechazo hablar con él, era necesario aclarar el mal entendido. Sea cual sea su relación, la chica no deseaba terminarla.
- Si… ¿Lo veo en su salón de clase profesor?
- Por favor
- De acuerdo – confirmó – Hasta entonces – y fue ella quien terminando la conversación, comenzó a caminar.
Aunque aparentemente su conversación había salido del todo normal, sabía que algo extraño ocultaba, Sesshomaru solía ser serio y distante pero no al grado de sentir que hablaba con una marioneta. Cuando se alejaba en dirección a la biblioteca, un repentino escalofrió la cubrió completa, confundió el sentido con emoción, mas nunca imagino lo que realmente le esperaría.
Desde su encuentro, no dejaba de pensar en lo que sucedería, sabía que esa charla no sería del todo agradable, pues aceptaba su culpa. Pero de cualquier forma, solo algo la animaba y era que, resolvería todo con Sesshomaru. Si, tal vez estaría un poco complicado explicar lo sucedido, pero al final todo estaría bien, confiaba en que así seria.
Mientras Sesshomaru permanecía sentado en su escritorio, la ansiedad de ver pasar el reloj, lo frustraba cada vez más. Por primera vez desde aquel día, no deseaba verla entrar a su salón de clases, por primera vez, quiso librarse de algo que debía pasar, pero ya era tarde, estaba decidido, pues lo que planeaba decirle a Rin, no solo era lo mejor para él, sino para ella, más que nada para ella.
El tocar de la puerta lo sobresalto, vio la hora y su cuerpo se estremeció al saber que ya había llegado el momento, ese par de horas, sentado, intentando convencerse que lo que haría era lo correcto, había pasado más rápido que un suspiro. Pero aunque sus sentimientos le negaran hacerlo, ya era tarde, la chica estaba ahí y no podía hacer otra cosa más que proseguir con lo planeado.
Sesshomaru le indicó que pasara y en cuanto la vio entrar, por un momento sintió, un escalofrió recorrerle la espalda, era hermosa, una mujer simplemente radiante, pero por más que la considerará perfecta, no se permitiría dominar. Sabía que si continuaba, correría el riesgo de, dejarse manejar por una mujer.
- ¡Hola! – saludo la chica, entre suspiros
- Hola Rin
- Sesshomaru yo… – Rin intento tomar la palabra y de una buena vez, aclarar lo sucedido con Bankotsu, pero el hombre frente a ella, no la dejo proseguir
- No hace falta que te justifiques – adelanto - Mucho menos que intentes explicarme algo que no es de mi incumbencia – la chica no comprendió, pero por la manera en que hablaba, de inmediato sintió que Sesshomaru tenía algo más que molestia
- ¿Eh?
- Desde un principio, ambos estuvimos consientes de lo que sucedía, por lo tanto, el continuar con nuestras vidas de la manera más normal posible, siempre fue la opción correcta – Rin no entendía sus palabras, mucho menos, porque Sesshomaru no la veía a los ojos
- No estoy entendiendo…
- Lo sucedido en la recepción fue del todo normal, pues no tenemos nada que nos una de alguna manera específica – pronuncio sin más, desconcertando a la chica
- ¿Qué? – de alguna manera, Rin sentía que lo que se aproximaba no era bueno…
- Así como tú tienes todo el derecho de salir con quien te plazca – continuo - De igual manera lo hago yo – y fue entonces que el rostro de la castaña, cayó hasta el suelo
- ¿Qué? – exalto – ¿Estas saliendo con alguien más?
- ¿Qué?
- Sesshomaru, yo no estoy saliendo con Bankotsu, si, admito que me busco un par de veces pero… nunca sucedió nada más que aceptar sus regalos…
- Rin…
- ¿Por eso dices esas cosas? ¿Esta es tu manera madura de enfrentar lo sucedido? ¿Evitando mis mensajes, mis llamadas, sin hablarme durante estos días? – cuestiono alterada, mirándolo incrédula – O ¿Ya salías con alguien desde hace tiempo?
- Nunca dije eso…
- Entonces…
- Entiende de una vez Rin – exalto alzando la voz – No es nada de lo que estas pensando. Comprende lo que voy a decirte. Las clases terminan hoy, de igual manera, tu estancia en esta universidad, quedara en el pasado, después de la graduación
Rin parpadeo un par de veces intentando comprender el extraño mensaje oculto en aquellas palabras. Fue entonces que su corazón se detuvo al llegar a una conclusión, lo peor era, que debía preguntar, aun sabiendo que Sesshomaru respondería afirmándolo.
- ¿En el pasado? – pregunto en un susurro
- Así como en el pasado quedara que fuiste alumna de esta universidad, también lo serán, nuestros encuentros. Ya no seré tu profesor, ya no volveremos a vernos…
No solo sonaban horribles esas palabras, sino que lo que significaban, era la peor parte. La chica no pudo evitarlo, sus ojos se cristalizaron, sintió como su corazón se partió y como sus piernas le temblaron, la boca se le seco y un vacio en el estomago casi la hizo soltar un gemido. Ni si quiera ella supo de donde había sacado la fuerza para, mantenerse en pie y evitar que sus lagrimas cayeran por sus mejillas.
- ¿Así que de eso se trata? – pregunto apretando los puños – ¿Solo porque dejare de ser tu alumna ya no podremos tener sexo? – estaba consciente del peso de sus palabras, pero no le importo, si debía enterarse de esa manera, así lo haría – ¿Ese es el requisito que necesita una mujer para poder estar contigo? – Sesshomaru la veía atónito – ¿Cómo puedes ser tan patán conmigo?
- Rin, no has entendido – respondió él, sintiendo las manos temblorosas – Déjame explicarte
- ¿Explicarme qué, Sesshomaru? ¿Qué me botas sin más, con la explicación más absurda y enferma que pudiste darme?
- ¡Debes escucharme!
- ¡No! escúchame tu a mi – grito furiosa – ¿Eso fui para ti… solo la alumna con la que tenias sexo?
Sesshomaru no sabía que decir, las palabras de Rin eran fuertes, reales y de alguna manera, lo habían dejado sin habla, era la primera vez, que veía esa clase de sentimientos en los ojos de una mujer.
- ¿Eso fui? – cuestiono haciendo un absoluto esfuerzo por no llorar – Dime… ¿Qué fui para ti? ¿La alumna bonita con la que podías tener sexo, cada que querías? ¿La chica estúpida con la que pasabas tus horas de aburrimiento? O ¿Rin, la mujer con la que mantenías una relación? – dijo, pronunciando la última pregunta con las mejillas mojadas
El hombre, se había quedado estático, no solo ver el dolor de Rin lo había paralizado, sino que, estaba consciente de su estupidez. Sabía que sucedería, lo esperaba, y dentro de sus planes había sido la mejor opción, lo único que no había contemplado, era el dolor que le causaría vivir la escena.
La castaña por otra parte, sintió que para ese punto, todo lo había perdido, Sesshomaru no hablaba, no movía ni siquiera un musculo, para ella, estaba mas que claro, había sido un juego, un simple objeto sexual. No pudo sentirse más humillada, pero aun así, debía utilizar su último aliento, para salvar la dignidad que ya no tenía.
- De acuerdo – suspiro, limpiándose el rostro – Ni siquiera tuve un titulo ¿he? Ahora ya se, que es lo que era para ti… "Nada"
- Rin… - susurro
Acomodo su bolso, termino de limpiar su rostro y viendo por última vez los, ámbar de ese hombre, dio media vuelta.
- Si te preocupaba pensar que diré algo sobre lo sucedido… quédate tranquilo, entre tú y yo, nunca pasó "Nada" – dicho eso, se dirigió a la salida, abrió la puerta y sabiendo que él, nunca la seguiría, se marcho.
El peli plateado hombre, paso saliva, un trago que le supo tan amargo como la cascara de un limón. Apretó los puños, se repitió a si, mismo lo estúpido que era y rechino los dientes. Todo su cuerpo, todo su ser, deseaba, necesitaba levantarse, seguirla, verla a los ojos, arrodillarse y pedirle perdón, pero no podía hacerlo.
La noche en aquella cantina lo había descubierto. La amaba, la amaba tanto que sus instintos se descontrolaban cada que ella está cerca, la necesitaba tanto que cada noche soñaba con sus ojos, con sus caricias y la mejor melodía que sus oídos podían escuchar, era su risa, pero existía un enorme problema; Rin no era la mujer para él, era tan solo una chica, joven, hermosa, y con un brillante futuro, uno en el que no debía atarse con un hombre como él. Y aunque no estaba en sus planes enamorarse de ella, había sido inevitable.
Le había quedado claro, era una chica increíble y el idiota de Bankotsu no sería el ultimo que intentaría quitársela, pues hasta su imbécil hermano se sentía atraído a ella y lo peor, es que su devoción hacia Rin, le había hecho perder el sentido de supremacía que tanto lo caracterizaba, llevándolo a sentirse insignificante para ella, llevándolo a tomar la peor de sus decisiones. Dejarla y continuar una vida sin ella.
Sabía que Rin le sentía afecto, uno que tal vez era más fuerte que el deseo sexual y la tarea que se asigno, fue romper ese sentimiento y alejarla lo suficiente para no atar su destino a un hombre que ya tenía vivida una vida.
Soltó un gruñido y golpeo la pared detrás suyo, verla llorar había sido lo peor que pudo contemplar y no poder consolarla, era una tortura. Por un momento deseo, que esa jovencita, nunca hubiera estado en su clase, que sus ojos nunca se hubieran cruzado, que nunca se hubieran conocido. No quería admitirlo, pero desde el primer día, lo había sospechado, esa castaña de ojos cobrizos, le traería problemas.
Volvió a golpear la pared, una y otra vez, lo haría hasta que el deseo de perseguirla, se esfumara de su cuerpo, no le importo arriesgarse a romper los dedos de sus manos. Eso era algo que también lo llenaba de rabia… saber que había perdido, saber que una mujer, lo había dominado de esa manera.
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Rin corrió a la salida, sintiendo que la vida la dejaba en cada paso. El hipo de sus sollozos solo conseguía nublarle los instintos para escuchar o ver con claridad, pero no le importo ver a la mitad, lo que deseaba era alejarse, huir de esa universidad, del maldito lugar que más que darle un titulo, le había dado la peor experiencia de su vida, el pero dolor que podría sentir y un amor inalcanzable.
No paraba de llorar mientras dando pasos entrecortados, caminaba por las calles, se sentía utilizada, engañada y una estúpida, pues no solo lamentaba haber conocido a ese hombre sino que a pesar de que las clausulas de su extraña relación ella las había aceptado, aun así, había cometido el maldito error de enamorarse, se había dejado envolver y consciente de ello, no detuvo sus sentimientos, más bien los había alimentado al grado en que su cuerpo parecía caminar sin alma.
Mientras a toda prisa se dirigía a su departamento, Rin nunca noto que al cruzar la calle, un auto se acercaba, por fortuna, en aquel auto venia Bankotsu, quien alcanzo a verla y deteniéndose de golpe, pudo evitar un accidente del cual la chica, no daba por enterada. El moreno no pensó dos veces y salió del auto, Rin al verlo, no hizo o pronuncio nada, simplemente se quedo parada con una postura que la notaba insignificante.
- Rin… ¿Qué… que sucede? – cuestiono preocupado sin importarle estar en medio de una carretera
- Él… él… - tartamudeaba – Termino conmigo – dijo al fin
El joven lo supo en seguida, Rin estaba destrozada y dejarla ahí, para ir a buscar a ese maldito profesor, sería como aventarla de un precipicio. No pregunto mas, simplemente la tomo de los hombros y la llevo a su auto, gracias a Kamisama ese día la había encontrado, estando con él, ya no correría ningún peligro.
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Un nudo en la garganta se le formo al verla de esa manera y saber que nada que le dijera, podía hacerla sentir mejor, nuevamente lo comprobaba, Rin se había enamorado de ese hombre y su oportunidad de recuperarla estaba cada vez más lejos. Aunque su objetivo era conseguir a su ex novia, no podía evitar sentirse culpable por lo sucedido, Bankotsu era un joven determinado y competitivo que en la mayoría de ocasiones, siempre conseguía lo que se proponía, pero en esta ocasión no era así, la chica no era un premio.
Por un momento, dejo de lado todas las ideas que le llegaron a la cabeza, todas las formas en que se podía aprovechar de ese momento y conseguir al fin lo que se propuso desde el principio. Hizo lo que nunca antes hubiera hecho, pensar primero en ella, en sus sentimientos y en su dolor. Claro que la quería, de hecho, estaba enamorado de ella pero la estupidez de su pasado la había hecho perderla, en esta ocasión ya no sería igual, si para recuperarla debía ir tan lento como una tortuga, eso haría.
Esta vez, reformaría los pecados cometidos, si antes, ser egoísta y obsesivo lo habían hecho perderla, ya no sería igual, se demostraría a él mismo y a Rin, que todo era diferente. Así que, dejando todas sus estrategias atrás, se enfoco solamente en cuidar de la chica que lloraba en el asiento del copiloto.
Llegando al edificio, la ayudo a salir del auto, la llevo hasta su departamento y con sinceridad se ofreció a escucharla.
Rin noto la disponibilidad de Bankotsu, cosa que le sorprendió, por un momento pensó en solo agradecerle por llevarla a su departamento, pero sin Kagome en casa, estaba segura que sentiría una soledad de muerte, además, si llorar con su ex novio le ayudaría en algo, lo haría, estaba segura que el egoísta que había conocido en el pasado, ya no estaba, así que dispuesta, converso con él.
COMENTARIOS DE LA AUTORA:
Hola a todas, les agradezco muchísimo sus hermosos Reviews, por lo visto, han extrañado esta historia tanto como yo y me da mucha alegría saber que les gusto el capitulo. Espero que esta nueva actualización también haya sido de su agrado.
Prometí continuar con mis historias y así lo haré, pero deben saber que las actualizaciones no serán tan continuas como antes, pues además de que estoy escribiendo 3 historias diferentes, el trabajo no me deja mucho tiempo para escribir. Esperó lo comprendan y me sigan apoyando…
Les mando un fuerte abrazo y espero leer sus comentarios.
