Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Atracción
Amor
Rin comentó a Bankotsu lo sucedido, claro que omitió la mitad de la historia, pues decirle a su ex novio que su profesor solo era con quien tenía sexo, no sería la mejor idea, además, llorar por algo que nunca fue tuyo, no era coherente. A pesar de todo, platicar con él, le había ayudado más de lo que imagino, pues por primera vez desde que lo conocía, sentía que realmente la escuchaba, que se preocupaba por ella y que hasta podía sentir empatía.
Al final, cuando el joven se marcho, sin antes ofrecerse a ayudarla en todo lo que necesitara, Rin ya no se sintió tan sola, aun seguía destrozada pero no se sentía sola.
Para cuando Kagome llego, la castaña supo que era el momento de confesarle a su amiga, absolutamente todo. Fue obvio que la azabache se indigno al saber que su mejor amiga le había ocultado algo tan importante pero al mismo tiempo comprendió, pues Rin no era del tipo de chica que sabía manejar situaciones como esas, lo que más lamento, fue no apoyarla durante todo ese tiempo, pues llegar y encontrarla tirada en sala, con ojos hinchados, no fue la mejor manera de enterarse.
Kagome sintió deseos de matar al imbécil de ese profesor, lamento no poder enterarse antes y poder evitar el dolor de su amiga pero también, quiso golpear a Rin, por callarse todo durante tanto tiempo.
- Es un maldito… un cobarde, dime donde vive… iré a partirle la cara…
- Lo peor de todo Kagome – interrumpió la chica – Lo peor… Es que lo amo – la azabache se quedo muda, aunque deseara exterminarlo, y sus gritos y corajes solo la hicieran odiarlo más, para Rin era todo lo contrario
- Oh… Rin… – suspiro
- Lo amo, lo amo… - repitió derramando lagrimas – Fui una estúpida… yo lo sabía, acepte ser su amante y aun así no puse un alto en mis sentimientos, me deje enamorar por alguien que ni siquiera lo intento…
- Rin, el amor no es algo que podamos controlar – explico abrazando a su amiga – Por eso es el más puro de los sentimientos, porque es real. No debes arrepentirte de sentir amor por Sesshomaru pero… tampoco debes dejar que ese sentimiento te destruya – Rin se sorprendió por las palabras de Kagome, su amiga era una mujer inteligente, aunque pocas veces demostraba madurez, esa era una ocasión, en donde su experiencia hablaba
- Tal vez… no me arrepiento de enamorarme de él pero, si me avergüenza el sentir que le rogué amor. Siento que, se aprovecho de mis sentimientos y no encontró una manera menos cruel de romperme el corazón – confeso
- Así es… lo que te dijo… hasta parece que fue planeado – comento incrédula - De cualquier forma, superar esto es lo primero Rin… olvidarte de él, será lo segundo
Rin clavo sus ojos en los de su amiga, quiso hablar, decirle que olvidarse de Sesshomaru sería imposible, pues un hombre como él, solo existía una vez en la vida. Así mismo, ella tampoco deseaba olvidarlo, pero decirle eso a Kagome era demasiado, si debía guardarse ese secreto solo para ella, eso haría.
Mientras tanto, superar su corazón roto, en efecto sería lo primero en su lista, después, enfocarse en una vida tranquila, sería lo segundo, aunque todo el tiempo pensara en ese amor, no evitaría que sus planes se estropearan. Todo debía continuar, con o sin Sesshomaru.
- ¿Entonces, Bankotsu te trajo a casa? – pregunto Kagome
- Si… creo que si no hubiera sido él, tal vez me habrían atropellado. Se bajo del auto y me acompaño hasta la puerta
- Fue muy lindo de su parte – comento
- Si… lo fue – suspiro Rin – Me dijo que… si lo aceptaba, me ofrecía su completa y sincera amistad. Sin preocuparme de que sus actos, contaran como puntos para tener una oportunidad conmigo
- ¡Vaya, vaya! – expreso la azabache, muy pensativa
- ¿Qué?
- ¿Y le tomaste la palabra? – cuestiono
- No le respondí, simplemente agradecí sus atenciones
- Bueno pero supongo que está esperando tu respuesta, ese muchacho nunca va a cambiar, es bastante tenaz ¿he?
- ¿De qué hablas? – dudo la castaña
- Rin… si Bankotsu te ofreció su amistad ¿Por qué no la tomas? Y te seré específica. Llévalo a la graduación contigo
- ¿Qué? – exalto sorprendida – No…
- Espera, antes de que empieces a imaginar cosas, te voy a explicar: vas a llevar a Bankotsu como "amigo" solamente, y ¿Qué conseguirás? Pues tres cosas: 1. demostrarle a Sesshomaru que no es el único hombre en tu vida, que no vas a dejarte caer por él. 2. No asistirás, sola a la graduación, sino con un amigo realmente guapo y 3. Tomar la amistad que te ofreció Bankotsu para tu bien, no es bueno estar sola después de una ruptura o de un acontecimiento similar
- En todos los puntos, utilizo a Bankotsu para mi beneficio
- Velo de la manera que quieras amiga… pero ambas sabemos, que es la mejor opción – Rin no supo que decir, solo observo incrédula a su amiga – Rin, no te estoy pidiendo que cambies a Sesshomaru por Bankotsu, solo te estoy dando una manera de salir adelante… de cualquier forma tu eres quien decide qué hacer. Solo te doy los consejos que en mi pensar, son lo mejor para ti… eres mi amiga y me dolería verte sufrir ese día tan especial
Debía admitir que era una buena idea, no por la palabra "utilizar" sino por el apoyo. Sabía que presentarse sola, sabiendo que ahí estaría él, no sería lo mejor, así que; de estar sola sintiendo el corazón hacerse pedazos, a pasar un buen momento con amigos, la respuesta ya estaba implícita.
Era de esperarse la presencia del joven moreno al siguiente par de días, como lo había dicho Kagome, era bastante persistente, además de tomar muy en serio su papel de amigo confiable. Toco la puerta y Rin al abrirla, vio frente a ella; a un joven de mirada inocente que sostenía un bote de helado, la ternura que le causo, influyo en dejarlo pasar y gracias a las contantes entrevistas y reuniones de su amiga para su futuro trabajo, le motivaron a aceptar la compañía del joven.
- ¿El de café, sigue siendo tu favorito? – pregunto curioso
- Así es… - respondió ella sintiendo una extraña comodidad
- Me alegra, aunque si hubieras cambiado de sabor, iría corriendo por él – declaro coqueto
Rin no dijo nada, no quería insinuar algo más que agradecimiento, así que tomo dos cucharas de la cocina e invito a su amigo.
- ¿Cómo te sientes? – indago
- Un poco destruida – confeso tomando una cucharada de helado
- Lo imagino… pero aun así, sigues luciendo hermosa
- Bankotsu…
- Dije que sería tu amigo… nunca dije que te mentiría. Pienso que eres hermosa Rin, eso no va a cambiar – objeto seguro
De cierta manera no podía evitar sus coqueteos, la chica realmente le encantaba y por el momento, no buscaba que con esas palabras se enamorara de él, sabía que era demasiado pronto, así que con conseguir hacerla reír, era suficiente.
- Ese día… no pude agradecerte lo que hiciste por mí… - comento Rin intentando distraer a su acompañante
- No hizo falta Rin…
- No puedo evitar sentirme un poco avergonzada – agrego
- No deberías, no soy un extraño
La chica lo observo, era cierto, en el pasado habían compartido más que un par de besos, también experiencias, alegrías y sonrisas que en su momento, fueron realmente agradables. Lo conocía, sabía que como amigo era un buen confidente, así que, de una vez decidió aceptar nuevamente en su vida, al joven moreno. Y ¿Por qué no? invitarlo a su graduación, al fin, él había prometido, estar con ella sin insinuaciones.
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- ¡Vaya! – comento Kagome, mientras terminaba de colocarse un pendiente – ¡Que sexy amiga!
- Muchas gracias – agradeció Rin, intentando ser modesta, a pesar de estar feliz por su graduación, aquel vacio, continuaba dentro de ella, pues había pasado, solo una semana
- Anímate Rin, hoy es nuestro día especial
- Cierto… - suspiro – ¿Me ayudas a peinarme?
- Claro que si… - acepto acercándole un asiento – Entonces ¿Bankotsu acepto ir contigo?
- ¿Tú qué crees? – respondió volteando los ojos
- Lo sé, solo quería darle un poco de drama… por cierto, dile que ya no te traiga mas helado, voy a subir de peso
- No tienes que comértelos
- Lo hago por ti amiga – alego juguetona
- Que amable eres… - respondió Rin, compartiendo risas con su amiga
Hasta ese momento, todo iba bien, se sentía relajada y con la esperanza de disfrutar al máximo, la noche por la que tanto se había esforzado, aunque estaba segura que vería ahí a su profesor, se había prometido a si misma, que nada cambiaría, esa era su noche, una noche especial.
- ¿Bankotsu pasara por ti? – cuestiono curiosa
- Así es… supongo que no ha de tardar – respondió escuchando al instante, la llamada de la puerta – Bueno, creo que es él
Rin abrió la puerta, sabía que era su acompañante, pero por la sorpresa en sus ojos, nunca espero lo que se le pondría en frente. El muchacho portaba un esmoquin azul marino, acompañado de un moño negro que hacia lucir aun mas su tono de piel, sus ojos purpura, brillaban y su sonrisa coqueta lucia más que encantadora. Aunque le costara admitirlo, Bankotsu lucia tan sensual como ardiente.
- ¡Hola preciosa! – saludó él, confiado de su apariencia – ¿Nos vamos?
La chica no dijo nada, simplemente, devolvió el saludo y acepto que era hora de retirarse.
En el lugar donde seria la ceremonia, se verían con Kagome e Inuyasha, así que no había problema si se adelantaban. Durante el camino, el joven no perdía oportunidad de alagar a su ex novia, aunque su promesa seguía en pie, era difícil mantener la compostura frente a una mujer tan hermosa. Y no era para tanto, Rin portaba un hermoso vestido, tono melón, largo, que resaltaba su pequeña cintura, el escote era delicado pero sensual y su cabello rizado, la hacían lucir como una princesa.
No tardaron en llegar, Bankotsu bajo del auto y tan atento como siempre lo era, le ofreció su mano, la castaña no dudo en aceptar. Después de ambos compartirse una sonrisa, se dirigieron dentro, pues la ceremonia, pronto comenzaría. Lo que ninguno sabia es que para ese año, el profesor elegido para dirigir dicho evento, sería nada más y nada menos que Sesshomaru Taisho, el mismo, que había contemplado la llegada de ambos jóvenes.
Sesshomaru estaba consciente que en la graduación vería a Rin, de hecho, aceptar la propuesta de dirigir dicho evento seria un reto, pues no solo tendría que hablar frente a todos los presentes, sino frente a la chica que amaba y, hasta cierto punto, estaba seguro que podría hacerlo, pero nunca imagino tener que verla del brazo de ese maldito bastardo. Tenía poco de haber llegado al lugar, cuando la peor sorpresa de su vida pasó frente a sus ojos, una cosa era verla lejos y no poder tocarla y otra muy diferente seria verla acompañada.
Si debía decirse a sí mismo un egoísta, lo haría, lo aceptaba, pues aun no comenzaba la noche y ya sentía su sangre arder por celos. Pero tenía que guardar su postura, era un profesor de esa universidad, así mismo, era el responsable de terminar con esa relación, no debía permitirse el retractar sus decisiones. Así que, paso saliva y se encamino dentro.
Desde que puso un pie dentro del salón, su atención estaba desubicada, ya que aunque no lo demostrara, buscaba a la chica y se aseguraba que el imbécil, no la tocara de más. Junto a Rin, estaba su inseparable amiga de melena azabache y su estúpido hermano, Sesshomaru frunció el ceño, ahora tenía que lidiar con dos tipos, pues estaba consciente del interés que Inuyasha le sentía a la castaña.
De igual manera, podía ver con claridad, la manera en que Bankotsu la miraba, claro, sabía perfectamente bien que esa noche, Rin no podía verse más hermosa, pero no era para que el bastardo la mirara como presa. El hombre apretó los puños, debía contenerse, respirar profundo y no dejarse llevar por los inmensos impulsos de acercarse y romperle la cara. Se acerco al Bar, tomo un par de tragos y después se retiro detrás del escenario, ahí se quedaría hasta comenzar la ceremonia.
Llegado el momento, salió al fin, mientras caminaba directo al micrófono, recorrió cada lugar y ubicando a la chica, dio inicio. Rin, desde que lo vio salir, soltó un suspiro que la dejo sin aliento, pues nunca se habría imaginado que sería exactamente él, quien dirigiría la ceremonia.
- ¿Sabías que Sesshomaru sería el anfitrión? – pregunto desconcertada a su novio
- No… - respondió igual de sorprendido
- Esto debe ser una broma…
- De cualquier forma sabíamos que estaría aquí – adelanto Rin – Aunque nunca pensé que de esta manera
- Si te hace sentir mejor, podemos quedarnos hasta que te mencionen y después irnos – sugirió Bankotsu un poco incomodo
- Claro Rin, mas tarde los alcanzaríamos Inuyasha y yo
- No, no, no hace falta llegar a tanto, Sesshomaru no tiene porque arruinarme la noche y mucho menos a ustedes, solo será el director del evento, cuando termine, comenzara la fiesta y podremos olvidarnos de todo
Kagome observo preocupada, a su amiga, sabia el esfuerzo que hacia al pronunciar esas palabras. Verlo era una cosa, pero ahora tendría que escucharlo y saludarlo en cuanto la nombraran a subir, Rin era una chica valiente, aunque le doliera, debía proseguir con su plan, disfrutar su noche y continuar su vida sin él.
Hasta el momento todo estaba en orden, mientras Sesshomaru lucia más que perfecto como anfitrión de la ceremonia, demostrando elegancia; por dentro, lentamente agonizaba. Cada palabra, cada mirada, todo acto que hacía, era interferido por los cobrizos ojos de la chica que lo observaba. Lo peor, es que Rin parecía relajada e inmune a sentirse reprimida, llevándolo a pensar que tal vez, ese muchacho, la hacía sentir segura.
Pensar en ello, solo aumento sus celos y aunque para ese momento, continuaba seguir con su decisión, lo que se aproximaba, lo haría derrumbarse por completo.
Los alumnos comenzaron a ser nombrados, era la primera vez en la universidad, que se juntaban tres especialidades para una sola graduación, y los primeros en llamar; eran los de la facultad de administración. Rin sabia que la nombrarían casi al final, pues siempre era así, por lo tanto, sus nervios por pasar al frente, ver a Sesshomaru y saludarlo como a un profesor cualquiera, se volvía cada vez más difícil de asimilar.
En el papel que sostenían sus manos, continuaba el nombre de Rin, en cuanto sus ojos lo vieron, supo que había llegado el momento, en cuanto pronunciará su nombre, la chica se levantaría, caminaría a su dirección y él tendría que soportar verla como una chica cualquiera.
La castaña soltó un suspiro en cuanto fue nombrada, se levanto lentamente y antes de dar un paso, su brazo fue tomado por Bankotsu.
- ¡Tranquila! – dijo, en seguida de compartirle una sonrisa
Aunque no fue mucho, fue suficiente, pues saber que contaba con sus amigos, le dio valor para caminar con la cabeza en alto.
Prefirió omitir de su vista esa escena, pues quería evitar formarse ideas de lo que Bankotsu podría haberle dicho a Rin, al tomar su brazo, así que, regreso su vista al papel, planeaba continuar con la mención de nombres pero para su sorpresa, la castaña, era la última de la facultad de administración. No tenía más remedio que esperarla y continuar hasta que ella, terminará de bajar.
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Era la primera vez, en que el pulso de ese estoico hombre, se alteraba por esperar que algo sucediera y aunque por fuera parecía imperturbable, por dentro, su corazón parecía pretender romperle el pecho, acto que aumento cuando la vio a solo un par de pasos. Cuando por fin termino de subir las escaleras, los ambarinos de Sesshomaru se abrieron cual sorpresa, pues frente a él, contemplo a la mujer más hermosa que sus ojos podían ver.
Desde la forma de sus tacones hasta el último rizo de su cabello, toda ella, era una obra de arte, su vestido, caía cubriendo sus piernas pero la delicada tela, se adhería lo suficiente para hacer resaltar las curvas de su cuerpo perfecto. Su mirada tenía ese mismo brillo de sensualidad e inocencia que lo enloquecía, tanto en la cama como en una clase, sus labios pintados de un tenue color rosa, solo hacían más incontrolables sus deseos de besarla. En su totalidad, Sesshomaru había quedado impactado.
Rin por su parte, intentaba con un esfuerzo sobre humano, no dejarse llevar por los encantos de su profesor y aunque era decidida, su cuerpo luchaba por dominarla, pues no podía negarlo, era un hombre que sin esfuerzo, la incitaba a pensar fuera de su moral, no solo ardía de sensualidad con ese esmoquin negro, sino que todo él, era un adonis.
En cuanto lo vio, su pulso comenzó acelerarse y por un momento temió perder el equilibrio. Planeaba pasar, saludarlo y no verlo a los ojos en ningún momento, pues estaba segura que sus ojos le demostrarían todos sus sentimientos, pero para cuando planeo hacerlo, ya era tarde, pues en cuanto sus pies se habían plantado en el escenario, ya se había perdido en él.
Parecida a un zombie, comenzó a caminar, justo en dirección a Sesshomaru, cuando este la vio acercarse, una sensación de armonía recorrió su cuerpo, era como si todo prejuicio, se hubiera ido y solamente esperaba por ella. Cuando por fin la tuvo de frente, la impotencia de no poder abrazarla, le enmudeció los labios, Rin al notar que no diría nada, simplemente ofreció su mano, desvió la mirada y sin hacer algo más, se encamino a recibir sus documentos.
Paso saliva, se había portado tal y como un idiota, un completo idiota. Volteo ligeramente a verla y lo último que alcanzo a contemplar, fue como la chica, bajaba del escenario. No solo ese momento que se había desvanecido como agua en las manos, sino su voluntad de intentar algo que nunca lograría.
Con la mirada, la siguió hasta su mesa, caminaba con elegancia, sosteniendo en manos lo que eran sus documentos, al llegar, los tres jóvenes que la acompañaban, se levantaron con sonrisas para recibirla con alegría, pero en cuanto llego, no fue la azabache quien la felicito, sino el joven moreno que adelantándose a todos, la abrazo rodeando su cintura. Sesshomaru se quedo estático, observando la escena, esperando muy en el fondo, que Rin, rechazara el afecto, pero eso nuca paso, pues al contrario, la castaña devolvió el gesto.
Tal vez era mucho su egoísmo, tal vez era su dominante personalidad o tal vez, solo era cuestión de amor. Ya era suficiente, al contemplar esa escena, Sesshomaru por fin lo entendió. Deseaba ser él, quien compartía esa alegría junto a Rin, deseaba ser quien la recibiera, deseaba ser él, quien la rodeara con sus brazos, deseaba ser él, quien permaneciera a su lado, quien le diera seguridad, quien le diera todo lo que ella merecía.
Era un imbécil, un completo imbécil pero reprocharse a si mismo no le devolvería a la chica, así que, respiro profundo, continuó con la siguiente facultad y planeo resolver todo. Al final de la ceremonia, no perdería más tiempo, caminaría directo a Rin y viéndola a los ojos, confesaría sus sentimientos.
Comentarios de la autora:
¡Vaya! Por sus Reviews, veo que les ha gustado mucho… y no saben la emoción que eso me da, me hace muy feliz saber que les gusta lo que escribo y que puedo hacer que sientan la historia. De verdad que les agradezco tomarse el tiempo de leer mis historias.
Agradezco especialmente a: Nitoca, HalethN, floresamaabc y TRIXA3fanfics.
Les mando un fuerte abrazo y espero leerlas con su opinión acerca de este nuevo capítulo.
PD: Pónganme su nombre para poder agradecerles con más detalle.
