Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Atracción
Dolor
Flashback
- Kagome y yo, fuimos a comprar el vestido que usaremos en la graduación – comentaba la joven muy entusiasmada, mientras recargaba su cabeza en el fuerte pecho del hombre – El color me encanto, es hermoso, y Kagome dijo que combinaba con el tono de mi piel…
- Entonces puede ser cualquier color
Eran pocas palabras, incluso palabras simples, pero eran suficientes para ella, pues le había otorgado una encantadora sonrisa, esa misma que a cada segundo le gustaba más y más. Después de esa conversación ya no se dijo nada, solo se quedaron disfrutando del calor de cada uno. Sin darse cuenta, esos momentos a su lado, comenzaban a volverse realmente especiales para él.
Fin del Flashback
Ese recuerdo llego a su mente, mientras atento la observaba usando tan hermoso vestido, en efecto, ese color combinaba a la perfección con la castaña, soltó un suspiro y continúo con su papel. Era la última parte de la ceremonia, "el brindis" después de eso, concluiría y básicamente, para los graduados, sería la última vez que pisarían el campus. Todos alzaron su copa y después de pronunciar las felicitaciones apropiadas, bebieron finalizando la graduación.
No perdería más tiempo, estaba decidido, en cuanto la tuviera en frente, le confesaría de una vez, lo enamorado que se encontraba de ella. Así que bajando las escaleras se encamino firme.
Por parte del campus, habría una pequeña recepción, ahí mismo mas barra libre, así que Rin junto con sus amigos, decidieron quedarse un poco más, pues ya tenían planes de celebrar más tarde en otro lugar.
Inuyasha ordeno unos tragos y mientras conversaban, disfrutaban el ambiente. Sin embargo, aunque todo era hermoso y se radiaba felicidad, el corazón de Rin, no dejaba de presionarle el pecho, presenciar durante toda la ceremonia a Sesshomaru como el presentador, había sido difícil, no solo por él, sino que también por la preocupación de sus amigos, pues constantemente le preguntaban si todo estaba bien.
Además, su actitud ausente mientras lo había saludado, era una razón más para saber que, ella nunca significo algo importante para él. Soltó un suspiro, lo bueno era que ya todo había terminado y en ese momento más que nunca, sería la última vez que se vieran. O eso fue lo que pensó cuando tomando un sorbo de su bebida, la voz que detrás de ella la llamaba, le paralizo el cuerpo.
- Rin – escuchó, y un escalofrió le corrió por la espalda
Casi por instinto volteo, y abriendo los ojos cual sorpresa se encontró frente a ella al dueño de esos intensos diamantes ámbar.
Aunque no solo Rin se sorprendía, pues al no estar sola, sus amigos quienes también habían presenciado el saludo, se indignaron por la presencia del profesor. Así que, como si se hubiesen puesto de acuerdo, Inuyasha y Bankotsu, se colocaron uno de cada lado de la chica y con arrogancia y desprecio preguntaron al tipo:
- ¿Qué haces aquí? – intervino Inuyasha
Sesshomaru sabía que aquella actitud de su hermano era de cierta manera comprensible, conocía el afecto que le sentía a la chica y aunque no le era agradable, dejo pasar su insolencia. Mientras que con Bankotsu, su deseo de molerlo a golpes aumentaba cada vez que lo veía, pero aun así, a ambos los dejaría pasar, ignoraría el que se entrometieran pues en ese momento no le importaba otra cosa más que hablar con Rin.
Así que sin darle importancia a la presencia de ambos jóvenes, se dirigió a la chica.
- ¿Podemos hablar? – preguntó sereno
Gracias a la compañía de ambos, Rin hubiese podido correrlo o incluso despreciarlo, pero ella no era así, les agradecía completamente su preocupación pero esto, debía resolverlo ella. Por un momento dudo en aceptar la propuesta pero, por más que se esforzara, algo le ínsito a responder un ahogado:
- Si…
- ¿Rin? – exaltó Inuyasha
- Ya regreso – dijo ella, otorgándoles una mirada tenue. Con eso era más que suficiente para que Kagome comprendiera y la ayudara a explicarles a ambos su decisión. Sabía que no estarían de acuerdo pero aun así, hablaría con él, al fin, eran asuntos personales
Kagome explicó los motivos de su amiga y después de que su novio soltara un gruñido de inconformidad, no dijo nada más, en cambio, el joven moreno no hizo más que asentar a lo dicho sin perder de vista a la castaña, pues estaría al pendiente de cualquier cosa.
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Por otro lado, la joven y su profesor se encaminaron a un lugar más alejado. Y justo llegando a la barra del bar, Rin no perdió tiempo y pregunto firme:
- ¿Y bien? ¿De qué quieres…?
- ¡Luces hermosa! – interrumpió él, mirando fijamente a la chica, se sentía completamente cautivado por ella.
Rin no ocultó su sorpresa, era la primera vez, que ese hombre le daba un halago directo, así mismo, la manera en que la miraba, le aceleraba el pulso. Sintió sonrojarse y de inmediato mucha frustración en el cuerpo, ya que no había nada que Sesshomaru le dijera, que no le ocasionara temblar. Así que desviando mirada, ignoro el halago y volvió a preguntar.
- ¿Podrías decirme que necesitas? Tengo planes, así que no tengo mucho tiempo
No era para menos la actitud de la joven, Sesshomaru sabía que había cometido un terrible error, así que debía remediarlo. La observo un instante más, no era común en ella, permanecer con un rostro serio, distante o con miraba baja, realmente la había lastimado, así que no espero más, seria completamente claro.
- Me equivoque Rin… - soltó. Darle vueltas a algo importante o hablar de más, no era parte de sus personalidad, por lo tanto, la sorpresa en los ojos de la castaña, fue tan obvia como inesperada - Nunca debí decirte, todo lo que te dije, mucho menos, sabiendo que era mentira
- ¿Eh? – dudo, sin entender lo que sucedía
- Nunca fuiste la alumna bonita con la que podía tener sexo, y mucho menos la chica estúpida con la que pasaba horas de aburrimiento. Siempre fuiste Rin, la hermosa y única chica con la que deseaba tener una relación, y la misma, de quien comenzaba a enamorarme. De la que estoy enamorado.
En cuanto aquellas palabras terminaron de entrar por sus oídos, sintió como si hubiese recibido un gran golpe en el pecho, lo suficientemente fuerte que los latidos de su corazón, se contrajeron haciendo que el único aire que entraba a sus pulmones era en un pequeño quejido de dolor.
Con el cuerpo trémulo, dio un paso atrás, sintiendo que la vista se le volvía borrosa, acaso ¿Era su imaginación? Entonces, aclarando su vista, vio como Sesshomaru, comenzó acercarse a ella, fue entonces que tomando valor hablo:
- No… - suspiro – No te me acerques
- Rin…
- ¡Basta! No te me acerques, ya no hables, no quiero escuchar más…
La sorpresa en los ojos de Sesshomaru no se ocultó. No era la reacción que espera de Rin y ella, de inmediato lo noto, lo cual, lleno de furia su cuerpo y hablo sin detenerse:
- ¿Qué es lo que pretendes Sesshomaru? – cuestiono furiosa – Primero… rompes mi corazón, dándome a conocer que no fui más que sexo para ti y… una semana después, llegas y sin tacto, ¿Dices estar enamorado de mí? ¿Qué es lo que esperabas? ¿Qué cómo la misma idiota que siempre fui, te creyera sin más? – decía con voz temblorosa, apretando los ojos, conteniendo lo más posible el mar de lágrimas que deseaba brotar – Acaso… ¿Son un juego para ti?
- Nunca lo fuiste Rin…
- ¿Entonces? ¿Por qué decidiste decirme hoy? ¿Por qué Sesshomaru? ¿Por qué cuando me viste entrar del brazo de otro hombre? – pregunto, casi implorando que aquellas palabras que siempre quiso escuchar, no hayan sido influenciadas por su egoísmo
Sesshomaru, no dijo nada, de cierta manera, verla alado de ese maldito aprovechado, lo había hecho comprender que no deseaba verla con nadie que no fuera él, pero, ¿Cómo explicárselo? De cualquier forma en que intentara ocultarlo, sus celos y su egoísmo eran participes de su confesión. Y aunque desde hace tiempo reconocía estar enamorado de ella, el momento para decirlo no había sido el más apropiado.
Entonces, al ver su silencio, supo que nuevamente, había caído.
- Ya no más – suspiro – Ya no puedo creerte Sesshomaru, ya no quiero que vuelvas a lastimarme, ya… Ya no lo soportaría – confeso, sin temor a que el hombre supiera lo obvio. Que estaba enamorada de él.
- Nunca más Rin… - respondió, con la esperanza de que de alguna forma, pudiera Rin, cambiar de opinión, y por un segundo, creer que sus palabras eran sinceras
- Nada cambio, así como lo acordamos, entre tú y yo, no pasó nada y así siempre será
- Rin… escúchame por favor – insistió sintiendo como se agotaba el aire de sus pulmones
- No… ya no mas
Y dando media vuelta, comenzó a caminar. Pero antes de poder pensar en otra cosa, Sesshomaru le tomo del brazo.
- Rin… por favor – imploro, esperando con ansias que la chica volteara
Nunca se hubiese esperado ese acto de él, al voltear, y verlo a los ojos, parecía sincero, pero como bien lo había dicho antes, ya no podía creerle, ya no confiaba en él, ¿Cómo saber si era un truco? Por más que quisiera, sus palabras y sus actos, ya no tenían valor. Así que desviando la mirada se despidió de su profesor.
- Adiós Sesshomaru
Después de soltarse, tomo camino. Mientras con las manos en el pecho, soportaba un dolor más. Y Sesshomaru, quedando estático, observaba como el amor de su vida se alejaba, junto con su alma.
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Sin saber cómo, llego hasta donde sus amigos y antes de que pudieran verla, se limpió el rostro y suspiro profundo.
- Ya estoy de vuelta – dijo ahogado un quejido
- ¿Rin? – preguntaron al unísono y con angustia, Kagome y Bankotsu
- ¿Estás bien? ¿Para qué te quería? – indago Inuyasha
- ¿Ah? Nada, solo… quiso informarme sobre los créditos extra que necesitaba
Kagome alzo una ceja, sabía que esa información se le había otorgado a su amiga desde la aprobación de sus exámenes, así que eso, solo era una excusa para no hablar del tema frente a Inuyasha y Bankotsu, estaba segura que conversarían sobre ello en cuanto estuvieran solas. Mientras tanto, debía apoyarla, aunque intentara desesperadamente disimularlo, su amiga lucía destruida.
- Pero…
- Bien… - interrumpió la azabache – Si solo fue para eso, deberíamos agradecerle su formalidad y enfocarnos en lo que realmente importa "Celebrar nuestra graduación" – dijo en alta voz, dando un giro de emoción
- Apoyo a Kagome – indico Bankotsu junto con una sonrisa coqueta – ¿Qué dices Rin?
- Estoy totalmente de acuerdo – afirmo, agradeciendo con una mirada a su amiga
Inuyasha al escucharlos, soltó un gruñido, pues parecía que a ninguno le importaba la extraña actitud de Rin.
- ¡Vamos Inuyasha! – dijo Rin a su amigo – ¡Vayamos a celebrar! - Y tomando el brazo de su guapo acompañante, se adelantaron
- ¡Vamos Inu! – alentó su novia
- Kagome ¿Le viste los ojos? Parece que estaba llorando
- Es normal – susurro - Obviamente aun lo extraña, y aunque solo le haya dicho los de sus puntos extra, para Rin fue difícil, que hayan terminado, no significa que sus sentimientos cambiaran de un día para otro
El joven peli plateado, analizó las palaras de su novia y rápido comprendió, que era verdad, aunque Rin lo disimulará, seguiría sufriendo por el imbécil de su hermano. Por el momento no podía hacer otra cosa más que apoyar a la que se había convertido en una amiga muy importante. Así que tomando de la mano a su hermosa novia, se dirigieron a festejar.
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Impotencia, tristeza y dolor, mucho dolor, uno tan grande que le dificultaba el respirar, fue lo que sintió tan pronto la vio alejarse, así mismo, una inmensa soledad le inundo el cuerpo en un escalofrió penetrante que le llegaba hasta los huesos. Era la primera vez en su vida que experimentaba tales sentimientos, tales deseos de ir, correr y alcanzarla para implorarle el cambiar su decisión.
Pero por más que le costara admitirlo, él, era el culpable, él, había ocasionado que la confianza de Rin se desvaneciera por completo y que aquellos sentimientos que nunca oculto, deseara olvidarlos, junto con él.
No paso mucho tiempo para que diferentes chicas, comenzaran a rodearlo, interesadas en despedirse del guapo profesor. Desde antes, ser hostigado por sus alumnas le era sumamente molesto pero en ese momento fue mucho peor, sintiendo en el cuerpo un enorme desprecio por cada una de ellas y sin importarle ignorar rotundamente sus fastidiosos chillidos, dio media vuelta y se retiró, de cualquier forma ya no tenía nada que hacer ahí, mucho menos soportar a tan irritantes mujeres.
Subió a su auto y se dirigió a casa, ni siquiera tenía animo de ir a un bar, lo que menos deseaba era estar rodeado de gente o de ruido, solo quería estar solo. Además, en su casa tenia botellas suficientes para ahogarse si así lo decidía.
En cuanto llego, dejo sus llaves, se desato la corbata y cerrando los ojos, golpeo lo primero que tenía en frente. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo actuar sintiéndose así? ¿Qué hacer, para sacarse ese sentimiento del pecho? Era constante, fuerte y asfixiante, en pocas palabras, terriblemente horrible.
Sentía furia, deseaba eliminar esa sensación de dolor, de pesadez, esas imágenes de Rin alejándose de él. Así que dispuesto a ello, tomo una botella y tomándose la mitad de un solo trago, se dispuesto a olvidar todo. ¿Pero cómo podría? Había cometido el estúpido error de llevarla a su casa, de besarla en cada rincón, pues a cualquier parte que volteará, podía verla.
Ya sea sentada en el taburete de su piano, o en el sofá de la sala, mientras distraída no se percataba de la radiante sensualidad que emanaba, en la cocina, cuando podía levantarla, sentarla en la barra y besarle el cuello hasta hacerla gemir de placer y su habitación, su maldita habitación, que por más que la mandara limpiar, estaba totalmente impregnada de su aroma, de su perfume, de ella, y esos tormentosos recuerdos donde recostada en su cama, la hacía completamente suya.
Terminada la primera botella, la aventó sin importarle donde callera y tomo otra. Esa noche estaba dispuesto a perderse, a aceptar su fracaso, aceptar su rechazo y aceptar lo imbécil que había sido, al enamorarse de Rin. Porque así, era la amaba, la amaba tanto que no aceptarlo a tiempo seria el peor error de su vida.
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El plan era que después de la fiesta que el campus ofrecería, se retirarían para ir a un buen lugar para bailar y beber muchos tragos, pues después de ese día, comenzarían las entrevistas de trabajo y la esperanza de comenzar un futuro. Así que sin pensarlo más, los cuatro jóvenes se fueron a disfrutar.
El ambiente estaba increíble, la música, las bebidas, absolutamente todo era maravilloso, solo había una cosa que evitaba que Rin disfrutara su velada y era; ese comportamiento de Sesshomaru, esa mirada y esas palabras que no dejaban de aparecer cada que parpadeaba.
Kagome conocía a su amiga, sabía que esa conversación con Sesshomaru había sido importante, al grado de perturbar a Rin de esa manera. Sentía que debía hablar con ella pronto, así que aprovechando, tomo una oportunidad:
- Ven Rin, acompáñame al tocador – le dijo sonriente
- ¡Claro!
- Ya regresamos – dijeron al par de guapos jóvenes
Ya dentro, mientras ambas retocaban su maquillaje, la azabache, tomo aire y hablo:
- Ahora si Rin, dime, ¿Qué fue lo que paso con Sesshomaru?
Rin guardo silencio por unos segundos, pensando en la mejor forma de responderle, no es que planeara mentirle, sino que explicarle lo sucedido era lo complicado. Así que solamente respondió lo que verdaderamente sentía.
- No lo sé – dijo entre grandes hipos de suspiros
- ¿Cómo?
- Kagome… - Rin tomo aire, no sabía cómo decirlo, así que simplemente lo dijo – Él… él dijo que… que estaba enamorado de mi…
Su amiga abrió sus grandes ojos, y por primera vez, no supo que responder. Distintas chicas entraban y salían del tocador, mientras que el par de amigas, en silencio permanecían paradas frente a un espejo, sin saber que decir o que opinar, aquella información era algo que no podía digerirse tan rápido.
Pasado un rato, Kagome, entre tartamudeos, intento formular una pregunta:
- ¿Pero… que? Solo… ¿Lo dijo así?
- Siempre fuiste Rin, la hermosa y única chica con la que deseaba tener una relación, y la misma, de quien comenzaba a enamorarme. De la que estoy enamorado – respondió, recordando a la perfección aquellas palabras
- ¡Oh Rin…! - suspiro su amiga con ambas manos en el pecho
Rin observo a Kagome, era claro que estaba más que impactada, por esa razón, solo le dedico una mirada y le indico que era hora de regresar. No dijeron nada más, sabían que afuera las esperaban, así que sin decir otra cosa, salieron. El tema continuaría en casa, con tiempo suficiente.
- ¡Regresamos! – menciono Rin otorgándoles una sonrisa, como si aquella conversación en el tocador, nunca hubiera pasado.
En cambio, Kagome, extrañamente fuera de su personalidad, llego al lugar con un rostro anonadado.
Comentarios de la Autora:
¡Hasta que por fin! ¿Verdad? Me llevo más de un año, poder actualizar esta historia, pero eso demuestra que nunca la deje de lado, y si me tarde, fue porque pasaron muchísimas cosas, entre ellas, mis capítulos se perdieron y para recuperarlos fue mucho trabajo, pero en fin, aquí esta, espero que no estén molestas conmigo y me puedan compartir sus opiniones, pues como lo vieron habrá más capítulos de esta historia.
Por favor, ténganme paciencia.
No se les olvide compartirme su Review, les mando un fuerte abrazo. Saludos.
