Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.


Atracción

Confianza


Era obvia la sorpresa de Kagome, pues Sesshomaru era el último hombre en que pensaría que su amiga tendría una cita, aunque ciertamente, también sería el único, por el cual Rin le mentiría a Bankotsu, por el que se arreglaría de esa manera y por quien realmente sentiría nervios. No la culpaba, era un hombre muy atractivo, varonil y sensual, lo suficientemente cautivador como para dejarla sin habla a pesar de ser casi, su cuñado.

Por un momento no supo que hacer o que decir, él, solamente la observaba sin mostrar algún sentimiento que la ayudara a sentirse menos incomoda. Fue entonces que Rin hablo:

- ¿Kagome? – la azabache volteo apresurada viendo a su amiga ya, lista. Ambas compartieron una mirada cómplice que ayudo a la chica a salir de en medio

- Te buscan en la entrada Rin – adelanto sarcástica

- Si… gracias – respondió nerviosa

- Bien… yo me retiro, con su permiso profesor – dijo al hombre que simplemente acento

Después de salir de su departamento, sintiendo las piernas trémulas, se encamino apresurada al estacionamiento. Estaba segura que Inuyasha ya estaría más que furioso. Cuando llego, lo encontró fuera de su auto, recargado en el cofre con mirada pensativa y justo a su lado, el auto de Sesshomaru, por lo tanto, estaba claro que ambos se habían encontrado, así que mentirle sobre su tardanza ya no era una opción.

- ¿Inuyasha? – dijo confusa

- ¿Eh? Ah, por fin llegas…

- Si… lo siento, no encontraba mi teléfono y…

- ¿Y? – dudo

- Me encontré a Rin, conversamos un poco y después… llego Sesshomaru

- Lo sé – suspiro, abriendo la puerta del copiloto – Me encontré con él

- Ya lo creo, tenemos su auto justo a un lado – respondió entrando al auto – ¿Cruzaron palabra?

- Si… - Kagome notaba algo extraño en su novio, parecía pensativo y estaba segura que la conversación con su hermano era el motivo

- ¿Paso algo?

- Lo vi… diferente – la chica alzo una ceja – Quizá… fue porque tuvo que olvidar su orgullo

La azabache comprendió perfectamente el significado de esas palabras, así que no indago más, era obvio que Sesshomaru llevaba semanas rogándole a Rin, pero también estaba segura que la conversación entre hermanos le había revelado a Inuyasha algo más que sincero, lo suficiente que por primera vez no se expresó mal de su hermano y después de soltar un suspiro, se marcharon.

Rin comprendió el rostro de su amiga y con una mirada le prometió contarle todo en cuanto ambas estuvieran a solas. La vio retirarse y a partir de ese momento, todos sus sentidos, se enfocaron en el hombre que frente a su puerta la miraba depredador. Ahogo un suspiro y tomando valor se acercó a él.

No pudo evitarlo, la chica lucia hermosa, verla de pies a cabeza disfrutando cada detalle, era un acto involuntario, pero aunque no quisiera, debía mantener la postura, lo que menos deseaba era hacerla sentir incomoda. Así que rompiendo el silencio le saludo.

- ¿Nos vamos? – pregunto amable y después de recibir su respuesta, ambos se encaminaron al estacionamiento.

Ya dentro del auto, Sesshomaru continúo:

- ¿Qué te apetece? Sé que te gusta el café

- Ah… sí, sí, me parece bien un café

Rin se sentía un poco extraña, desde su departamento, algo la había incomodado y es que Sesshomaru parecía estar conteniéndose, pues no le había hecho ningún comentario, solo un saludo, no es que fuera tan vanidosa como para esperar que la llenara de halagos pero… no comprendía porque lo esperaba. Pero rápidamente lo comprendió, esa no era una cita, ambos lo habían decidido.

Si es que estaban juntos en ese momento, no era por algún motivo romántico, sino simplemente una hora acordada para conversar. ¡Que patética! Sintió sonrojarse, ella misma lo había provocado y ahora, ¿Esperaba una cita? A veces se sentía tan patética.

Mientras se dirigían al café, Rin iba tan concentrada en sus pensamientos que no se percató del ruido de su estómago. Realmente no había tenido la oportunidad de probar bocado desde su salida del trabajo, así que para ese momento, moría de hambre, cosa que el peli plateado percibió rápidamente.

- ¿Rin?

- ¿Ah? ¿Si?

- No has comido nada ¿Cierto? – y fue en ese momento que dejo de lado todos sus pensamientos y el hambre volvió a apoderarse de ella, llenándola de vergüenza pues el ruido de su estómago era cada vez más fuerte

- Ah… salí a comer en el trabajo – indico intentando persuadirlo

- ¿A qué hora? ¿Dos de la tarde? – cuestiono sarcástico

- Pues…

- Te llevare a comer algo – suspiro

- No, no hace falta… estoy bien… - Sesshomaru volteo su mirada a ella y después de observarla con atención añadió

- Luces pálida, no hagas eso Rin…

- ¿Eh? ¿Qué cosa?

- Llegamos – indico, y sin responder a su pregunta, salió del auto – Vamos

El lugar era nuevo para la chica, nunca antes había visitado ese restaurante, quizá porque parecía estar escondido, pues para entrar, debían pasar por un puente que no dejaba visible el establecimiento. A primera vista era hermoso, pero fuera del lugar donde se encontraban, Rin no solo se sentía cómoda, había visto en esos ojos ámbar algo que le conforto el cuerpo, llenándola de un suave y delicado calor.

No solo la manera en que Sesshomaru se había percatado de su estado, sino esa manera en que sus palabras, le reflejaban verdadera preocupación, verdadera razón, como si la conociera de hace años, lo suficiente que a pesar de la oscuridad, le había mencionado estar pálida por el hambre.

Ya en el restaurante, ambos tomaron asiento.

- Ordena lo que quieras… - la castaña lo pensó por un momento y planeo mencionar que no hacía falta que la llevara a comer, pero realmente ese gesto le había gustado, así que simplemente agradeció sincera

- Bien… muchas gracias - y después de semanas, Sesshomaru volvió a recibir de esa encantadora chica, su hermosa y cautivante sonrisa

Ambos tomaron la carta y ordenaron, para cuando su orden llego, todo iba de maravilla, pues los comentarios que cruzaban eran triviales, hasta que el hombre tomo la iniciativa.

xxxxxx

- Me preguntaste si Sara fue real – soltó atragantando a la castaña - ¿A qué te refieres con real? – la verdadera conversación comenzaría, y aunque no era un tema que Rin disfrutaría, de algo estaba segura y es que deseaba saberlo todo, por eso, respirando profundo, tomo valor para contestar

- A todo – respondió firme– Tengo entendido que… tuvieron una relación, lo suficientemente estable, como para vivir juntos e… intercambiar confesiones

La franqueza de Rin sorprendió a Sesshomaru, nunca se hubiese imaginado, lo directa que sería con ese tema, por lo tanto, lo llevo a concluir que para ella, era importante saber toda la verdad. Y aunque no le agradaba hablar de ello, estaba dispuesto a hacerlo. Así que ambos, mirándose a los ojos, sin necesidad de hablarlo, acordaron sinceridad y el inicio de aquella información.

- Así es… - confeso – Sara y yo tuvimos una relación, lo suficientemente estable, como para vivir juntos – y aunque la respuesta ya se la esperaba, no puedo evitar sentir un golpe en el pecho, pero debía ser valiente y escudarlo hasta el final

- Ya veo… y hace cuanto que…

- La conocí hace cinco años y lo que sucedió entre nosotros fue hace tres – el tiempo era largo, si su separación era hace tres años, entonces les dejaba a ambos solo dos años, en que se conocieron, formaron una relación, vivieron juntos y después sucedió lo que los separo

- Entonces… - suspiro – ¿Su historia duro dos años? Supongo que comenzaron a vivir juntos, casi desde el principio

- Así fue… - no sabía que información le dolía mas y aunque Rin ya deseaba terminar con eso, su furia y celos al recordar a tan hermosa mujer, le daban el valor para continuar

- ¡Vaya! Que rápido – expreso alzando una ceja, actitud que inquieto a Sesshomaru, pues no solo era difícil para él, ver su rostro al conocer su pasado, sino que ahora existía el riesgo de emporar su manera de verlo

- ¿Qué más quieres saber? – pregunto irritado

- Creo que es todo… – susurro bajando la mirada – No hace falta preguntarte si la querías…

- Si Rin, la quería – interrumpió formando una expresión de horror en el rostro de la chica – Lo suficiente que acepte verla mudarse a mi departamento, lo suficiente, para ser la relación que más me importo

- De acuerdo, es suficiente con eso

- Pero eso no significa que me haya enamorado de ella – aclaro abriendo los ojos de la chica, pues Sara le había dicho otra cosa, además, había algo que aún no comprendía

- ¿Qué? – expreso sin contenerse - De acuerdo… ya no entendí, viviste con ella pero ¿No la amabas?

- No

- No entiendo… entonces ¿Por qué…?

- Nunca estuvo en mis planes vivir con alguien, por lo tanto, yo no se lo pedí, ella, simplemente lo hizo y no me negué

Ya no hacía falta que preguntara el motivo para no negarse, pues ya lo había respondido con anterioridad, Sesshomaru quería a Sara, así que complacerla fue su única opción.

- Claro ¿Por qué lo habrías hecho? – confeso – Entonces, si todo iba bien… ¿Cómo es que…?

- Fácil, se acostó con el mejor amigo de mi padre

Rin no ocultó su sorpresa, ciertamente, esa confesión no se la esperaba, mucho menos al ser testigo de los celos de aquella mujer, pues reflejaba desesperación así como fuertes sentimientos por él. ¿Cómo es que había hecho tal cosa? Estaba claro que esa traición había terminado con los sentimientos que Sesshomaru le llego a tener, pues lo conocía lo suficiente, como para saber que no era el tipo de hombre que perdonaría tal cosa.

- Ya veo… Porque todo termino de manera definitiva - respondió por fin, después de un largo silencio

- Así es…

- Y… ¿Si ella…No hubiera hecho eso?

- Aun así, todo habría terminado – adelanto, clavando sus ojos en ella – Especialmente después de conocerte

- ¿Eh?

- Porque solo me basto verte la primera vez – continuo - Para saber que serias tú, la única mujer que me volvería loco

Estaba claro que el tema sobre Sara había llegado a su fin, ahora Sesshomaru debía enfocarse en que así como Rin lo había escuchado, creyendo todo su pasado, también debía escuchar y creer lo que sentía por ella. Pero antes de que pudieran continuar, la cuenta había llegado, inundando el ambiente de un incomoda silencio.

No le tomo mucha importancia, sabía que ya no era apropiado continuar dentro del restaurante, así que continuaría con el tema, en cuanto estuviera fuera del establecimiento. Y espero, justo hasta llegar al puente. La chica continuaba sin mencionar palabra, así mismo, parecía confundía, por lo tanto, él, le ayudaría a aclarar sus pensamientos.

Sesshomaru tomo su delicada mano y en cuanto consiguió la plena atención de Rin, pregunto sincero:

- ¿Crees acaso que no recuerdo la primera vez que te vi?

- Sesshomaru creo que es mejor que…

Y sin dejarla terminar, se acercó a ella, le acaricio una mejilla y viéndola fijamente a los ojos, comenzó hablar.

- Estabas de pie, justo en el umbral de la puerta del salón de clases – Rin suspiro – Vestías una falda rosa con flores azules, una blusa rosa semitransparente, tu cabello caía por detrás de tu espalda, sostenías plumas y papel con ambos brazos, como si los estuvieras abrazando, tu bolso colgaba de tu hombro derecho y supe que traías zapatillas cuando comenzaste a caminar…

No podía creerlo, todo lo que decía era verdad, ella también lo recordaba a la perfección, pero no a tal detalle como él.

- Planeaba retirarme de la universidad, dejar de dar clases, pero en cuando vi, supe que tendría que aguantarme más tiempo, solo para volver a ver tus ojos, tu sonrisa y esa magnífica manera en como caminas

Entonces si era verdad, Sesshomaru si había renunciado a su trabajo como profesor en el campus, y el motivo era ella.

¿Acaso se había contradicho ella sola? ¿Por qué ir y hablar con él, sobre ese tema, cuando se suponía que ya no confiaba en sus palabras? Lo cierto es que, siempre le creyó, pero no se sentía convencida y ¿Quién mejor para ayudarla a convencerse que el mismo Sesshomaru? Pues lo único que deseaba, era estar completamente segura de que lo que hacía, era exclusivamente para ella, para saber si quería recibirlo o bien, negarlo, siendo consciente de que era real.

Pero para ese punto, estaba claro que ya no podía hacer nada… ya no tenía fuerzas para apartarse de él, de su mirada, de sus palabras, de sus caricias, de su calor, porque entre más cerca lo tenía, más cerca lo deseaba.

Sesshomaru lo sabía, percibía la disponibilidad de Rin a caer entre sus brazos, pero aun así, no podía comérsela a besos como él quería, primero debía estar seguro que ella lo permitiera. Pronunciando una respuesta de su propia voz y no impulsada por el calor del momento. Entonces, con un monumental esfuerzo se detuvo para hablar:

- ¿Quieres que me detenga? – pregunto deseando una negativa

- No… - susurro casi enseguida dejándose atrapar por sus labios

Ese beso parecía el primero. Lleno de emociones, sentimientos, deseos, llenando cada corazón de un suave calor que a cada segundo los envolvían más y más para continuar con tales sensaciones de placer. Suave, veraz, delicado, firme, delicioso, ardiente.

Volver a probar sus labios, a estar entre sus brazos, era una sensación que no imaginaba extrañar a tal magnitud, pues solo con él, podía sentir esa paz, esa seguridad que la llenaba por completo, y esa pasión, ese deseo y ese calor que la volvían loca.

Mientras que Sesshomaru, extasiado por el sabor de sus besos, comprobó nuevamente, lo dominado que estaba por ella, por su piel, por su olor, por Rin… y aunque deseaba recorrerla completa y fundir su calor con el de ella, no podía pasar de ese beso. No era el momento.

Así que, después de separarse y verse a los ojos, no dijeron nada más.

xxxxxx

Una extraña felicidad le había invadido, era la primera vez, en que llegando a su edificio con Sesshomaru, este la acompañaba hasta la entrada de su departamento. Abrió la puerta y después de agradecer por la cena, lo observo deseosa, no sabía que pasaría después, si la volvería a besar o simplemente se marcharía, pero lo que el hombre hizo, la tomó por sorpresa.

- Buenas noches Rin… - dijo con tenue voz, besando con delicadeza los nudillos de una de sus manos

La chica, llevo la mano al su pecho y después de suspirar, lo observo confundida. Y antes de que sus impulsos le ganaran, el peli plateado, dio media vuelta y se marchó.

Entro a su departamento y recargándose en la puerta soltó en un profundo suspiro, toda aquella adrenalina que estuvo conteniendo. Así mismo, no pudo evitar preguntarse ¿Qué había pasado? No era su imaginación, ese beso había sido real, su disponibilidad, su deseo, todo ¿Por qué parecía irrelevante para Sesshomaru?

Entonces lo recordó, de ella misma había salido decirle que se encontraba en una relación, por lo tanto ese maravilloso beso, no era correcto, y el peli plateado lo sabía, aunque todo su cuerpo le gritaba poseerla, debía respetar el espacio de Rin y su decisión al estar con alguien más.

No pudo evitar sentirse mal consigo misma, y no por el beso, sino porque no se arrepentía de esa noche, de compartirla con Sesshomaru, de su conversación, de su cercanía y de volver a probar sus labios. Bankotsu no se merecía eso, así que se encontró en un dilema.

Debía tomar una decisión y en ella incluía, romper un corazón.


Comentarios de la autora:

¿Bueno… que les pareció este capítulo? Le puse mucho empeño, por eso, espero que lograra trasmitir lo que buscaba en un principio.

Ya saben que pueden dejarme su Review, me encanta leer lo que opinan de cada capítulo. Y como siempre, muchísimas gracias por seguir apoyándome en leer esta historia que poco a poco está llegando a su fin.

Les mando un fuerte abrazo. Saludos.