Los nombres de los personajes que utilizo en esta historia; no son de mi pertenencia sino de RUMIKO TAKAHASHI. La historia si es mía y queda prohibida su copia total o parcial.
Atracción
Pedazos
Bankotsu había llegado en un extraño momento, pero justo a tiempo para salvarla de la depresión que estaba segura en que hubiese caído. Desde su regreso, nunca dudo de su sinceridad, pues no hubo día en que no le demostrará abiertamente sus sentimientos, mucho menos en cuanto decidió reintentar una relación con él.
Él, era "el novio perfecto" no había otra manera de llamarlo. Simplemente, porque era verdad. Siempre la llenaba de halagos, sus atenciones para con ella eran encantadoras y dulces, su compañía era agradable, siempre con interesantes temas de conversación, acompañados de una sonrisa cautivadora.
Y ¿Qué decir de su físico? Era un hombre apuesto, y realmente sexy, sus besos eran exquisitos, sus caricias cálidas que podían encender a cualquiera. Y a pesar de todo eso… No podía complementar a Rin, no podía sentir en su cuerpo y en su corazón ese deseo de tenerlo cerca todo el tiempo, ese sentimiento que le cortara la respiración con solo ver sus ojos, Bankotsu no podía conseguir eso.
En cambio Sesshomaru, solo bastaba una mirada para devolverle o quitarle el aire de los pulmones, escuchar su voz le tranquilizaba el corazón al mismo tiempo en lo hacía retumbar como un tambor, sus caricias eran calientes, deliciosas, sus besos eran perfectos, poseían el poder de enviciar a cualquiera que los probara y su manera de expresar sus sentimientos…Era fuera de lo común.
Con pocas palabras, sin muchas expresiones, con una actitud estoica pero… eran reales, sinceras y únicas. Porque no necesitaba hablar demasiado para que le creyera, no hacía falta que su rostro gesticulara todo, porque una sola expresión era suficiente para cautivarla y sus acciones… eran tan encantadoras como románticas.
No había duda, estaba perdidamente enamorada de Sesshomaru y la conexión entre ambos ya no era un secreto, pues a pesar de sus personalidades tan diferentes, se complementaban a la perfección.
Rin lo sabía, sabía que sería Sesshomaru, que siempre había sido él, a quien elegiría, pero su miedo de lastimar a Bankotsu, solo fue el causante de más dolor.
xxxxx
Aquel viernes en la noche, después de esperar ansiosa a que llegara su amiga para confesarle todo lo sucedido, recibió un mensaje donde esta misma, explicaba que pasaría todo el fin de semana en el departamento de su novio. La castaña alzo una ceja, al parecer tendría que esperar hasta el lunes para hablar con ella, así mismo, estaba segura que ese fin de semana seria suficiente para que Kagome, adelantara el día para mudarse con Inuyasha.
Sintió alegría por su amiga, se tomó el último trago de su café y se propuso ir a dormir.
Al día siguiente, mientras desayunaba, le llegaron mensajes de su novio, por lo visto, se encontraba ansioso de verla, comentando que pasaría por ella más temprano de lo normal para aprovechar la ausencia del viernes. Ya era costumbre, que pasaran el fin de semana juntos, desde el inicio de su relación, así que el joven esperaba lo mismo, sin imaginar que ese día, Rin planeaba opacar su alegría.
Sin mucho ánimo, respondió a sus mensajes y se preparó para recibirlo. Sabía que debía hablar con él, confesarle la verdad, pero… no era algo que realmente deseaba hacer, pues sabia lo enamorado que estaba de ella, y aunque la sola idea de lastimarlo le llenaba de miedo y culpa el corazón, tampoco era una opción atrasar más lo que sucedía, así que, con el cuerpo trémulo, se dispuso a esperarlo.
Cuando escucho que llamaban a la puerta, un suspiro ahogado ataco su pecho, paso saliva y se levantó para abrir, pero como siempre, sin dejarla parpadear, en cuanto la vio, el apuesto joven moreno la abrazo a él, llenándola de besos.
- ¡No sabes lo mucho que te extrañe! – confesaba entre silabas
Rin no supo que hacer, simplemente se mantuvo en su lugar, sin mover algún musculo, pues sabía que si se apartaba cortándole la emoción, seria comenzar de la manera más fría. Por lo tanto, no dijo nada y regalándole una sonrisa, lo invito a pasar.
- ¡Oh! ¿No esta Kagome?
- Ah, no, este fin de semana se quedara en el departamento de Inuyasha – explico tímida
- Ya veo – burlo – Supongo que ya lo habrás pensado pero…Tengo la impresión de que este fin de semana, hará que se adelante la fecha de su mudanza
- Pensé lo mismo – suspiro
- Tranquila preciosa… - menciono el joven, al ver la mirada baja de la chica - No vas a estar sola, aquí me tienes – confirmo, mientras acariciando sus manos, le dedicaba una sonrisa – ¿Y bien? ¿Tienes hambre? Encontré un nuevo restaurante, está afuera de la ciudad pero… estoy seguro que te gustara, debemos cruzar un puente para llegar… - No término de explicar cuando noto en su novia, una actitud ausente y preocupada - ¿Rin? ¿Sucede algo?
- Ah, Bankotsu… No me siento con amino de salir, en realidad…
- Ya veo… supongo que aun estas cansada por el trabajo extra que realizaste anoche – interrumpió confiado – No te preocupes, si quieres podemos quedarnos aquí, puedo ordenar un par de pizzas y ver películas…
- Ah, si… eso suena bien – dudo nerviosa, era más difícil de lo que imaginaba y más aún, al ver la calidez con la que Bankotsu se portaba
Habían pasado solo un par de horas, ambos se encontraban sentados en el sofá, mientras veían una película. Rin estaba ausente, pensando en que evadir esa conversación solo empeoraría todo, pero ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo romperle el corazón a un hombre que no había hecho más que demostrarle su amor? No tenía idea de cómo debía comenzar, así que fingiendo poner atención, intento idear la mejor manera.
Mientras que el joven, ahogando un suspiro, volteo a ver a la chica a su lado, confirmando lo hermosa, lo encantadora y lo maravillosa que era, se sentía completamente enamorado, lo suficiente que había descubierto una cosa y es que deseaba casarse con ella, pero para llegar a ese momento aún faltaba tiempo, mientras tanto, disfrutaría de la maravillosa relación que ambos compartían.
Entonces, guiado por sus sentimientos, la, tomo del mentón, la vio deseoso y comenzó a besarla con pasión.
Obviamente la había tomado por sorpresa y aunque a primer impulso, deseo apartarse, por alguna estúpida razón, no lo hizo, lo que ocasiono que entre más se besaran, crecieran las intenciones del joven, pues rápidamente, sus manos, comenzaron a deslizarse por sus piernas, por su cintura y por sus pechos. Fue ahí, cuando Rin, supo que debía detenerse.
Delicadamente, poso ambas manos en su pecho y retrocediendo, se apartó de él.
- Bankotsu… - susurro
- ¿Qué pasa? – preguntó confundido
- Yo… no, no puedo, lo siento – dijo ella, con la mirada baja
- ¿Eh? ¿De qué hablas Rin? ¿No puedes qué?
La actitud de Rin lo desconcertó, era cierto que no era la primera vez que la chica evitaba llegar más lejos que un par de besos y caricias, pero en esa ocasión, era diferente, pues se negaba a verlo a los ojos, parecía nerviosa y las manos le temblaban, por lo tanto, lo que se aproximaba a decirle, no era bueno.
- Con… lo nuestro… Ya no puedo continuar con lo nuestro - confeso al fin, paralizándole el corazón
Y aunque Bankotsu, se lo esperaba, escucharla decirlo, fue más doloroso de lo que pensó, más que nada, porque no entendía los motivos, no había nada que le hubiera indicado que algo andaba mal…
- Bankotsu yo…
- No… no lo entiendo ¿Por qué Rin? – cuestiono confundido, con el pulso acelerado
- Lo que pasa es que…
- ¿Por qué, así de la nada? – interrumpió - Te vi el viernes Rin, justo ayer, ¿Cómo pasaste de ir a visitarme a… querer terminar conmigo? – no supo que decir, tenía razón, si lo veía de esa forma, no tenía sentido, entonces, Bankotsu advirtió una cosa – A menos que… dime Rin ¿El día de ayer, no pude venir a verte porque estabas trabajando o por que estabas con alguien más?
Con esas palabras, sintió como si cubo de hielo le bajara por la espalda, y con eso, de inmediato entendió que decirle toda la verdad a Bankotsu no era una buena idea, así que, con total esfuerzo, intento no gesticular y hablo:
- Cierto, la verdad es que, no estuve trabajando… te mentí– y antes de que el joven hablara, ella continuo – Pero tampoco estuve con alguien, si fui a decirte eso, fue porque necesitaba estar sola. Sabía que Kagome saldría con Inuyasha y eso me daría el espacio suficiente para analizar mis sentimientos
- ¿Analizar tus sentimientos? ¿De qué hablas? – Rin paso saliva
- No te mentí, cuando dije que sí, quería volver a intentarlo contigo, porque realmente lo quería y estos meses a tu lado, fueron increíbles, pero… aun así…
- ¿No fueron suficientes, cómo para olvidarte de, él? – interrumpió firme, sorprendiendo a la chica. Era algo fácil de concluir ¿Por qué Rin tendría que analizar sus sentimientos? Solo era posible si alguien más estaba involucrado y el único que podía causarle confusión, era su antiguo profesor
Y aunque sabía que su respuesta seria cruel, Bankotsu tenía derecho a saberlo.
- Si… - suspiro y con esa respuesta, termino de romperle el corazón
Así como si le hubieran golpeado el pecho, y el aire de sus pulmones hubiera desaparecido, fue lo que sintió al escuchar su respuesta, junto con una decepción tan grande que se combinó con una indignante rabia.
- De acuerdo… entonces ¿Eso fui para ti? ¿Solo un intento para olvidarte del tipo que te lastimo?
- ¿Qué? No, claro que no. Nunca te utilice, si es lo que piensas, nuestra relación fue real, completamente real – adelanto
- ¿Y eso debe hacerme sentir mejor? – cuestiono irritado - Acabas de decirme que me dejas por él… decirme si fue real o no lo "nuestro" no ayuda en nada Rin…
- Lo sé – susurro, comprendiendo la actitud del joven – Pero… lo que intento es…
- ¿Hace cuánto descubriste que no soy suficiente para ti?
- No se trata de eso Bankotsu… No es que no fueras suficiente…
- Pues…no puedo verlo de otra manera – insistió
Rin guardo silencio por un instante y observo al joven comprendiendo su actitud, no era sencillo, incluso para ella, por eso, respiro profundo y añadió:
- Siempre fuiste lo suficiente como para no hacerme dudar de que tú, serias el único con quien podría estar después de que me rompieron el corazón, porque… si él, no hubiese regresado, estoy segura que me habría vuelto a enamorar de ti - sabía que decirle eso, no era algo que lo consolaría, pero también era una verdad que no quería guardarse.
- Ya veo… entonces regreso… – exhalo, alzando una ceja - Igual que yo. Yo también regrese Rin, por ti… Pero mi regreso no peso tanto, como el de él
Bankotsu bajo la mirada, sentía inmensos deseos de llorar, pero no lo haría y aunque el odio a ese tipo aumento, no podía hacer nada. Ir a buscarlo y quizá, golpearlo hasta el cansancio, seria satisfactorio, pero, aun así, no lograría recuperarla, pues Rin lo amaba a él. ¿Qué otra cosa le quedaba? ¿Aceptar su derrota y dejarla ir? ¿Odiarla a ella?
- De acuerdo – agrego casi enseguida – Nunca voy a comprender porque él, y tampoco deseo saberlo. Pero lo que sí puedo hacer es… irme… a pesar de amarte como lo hago y aun sabiendo que nunca dejare de amarte…
Y dicho eso, levantándose del sofá, se encamino a la salida, dejando a la castaña sin palabras para decirle. Entonces, antes de salir, se detuvo frente a la puerta y volteando a ella, agrego:
- Nunca debí dejarte, sino lo hubiese hecho, aun seguiríamos juntos y tú, nunca te habrías enamorado de él…
Eso era imposible, pues estaba segura que le hubiera pasado lo mismo que le dijo Sesshomaru. De cualquier forma, se habrían conocido, y sin poder evitarlo, se habría enamorado de él. Porque ya estaban destinados a conocerse y a sentir lo que cada uno sentía por el otro. Pero obviamente, eso no se lo diría a Bankotsu, por lo tanto, no pudo decirle otra cosa:
- Supongo que no…
- Adiós Rin… - fue lo último que dijo, después, cerró la puerta
No es como si hubiera sido fácil, en realidad, era lo más difícil que había hecho en su vida. Renunciar a la mujer que amaba, con la que deseaba estar cada día y con la que soñaba formar una familia, pero, era lo más apropiado, pues de alguna forma, dentro de su ser, sabía que competir con ese idiota profesor, lo haría perder, pues solo bastaba la manera en la que Rin había llorado por él, la manera en la que con valentía le había confesado su amor, eran suficientes como para saber, que en su corazón, ya no existía espacio para nadie más que él.
Así que con el corazón roto en mil pedazos, se marchó, prometiéndose a, si mismo, que nunca más, volvería a buscarla, aunque su relación con ese tipo no funcionara, porque ya no sería nunca más, el salvavidas de Rin. Si aún tenía dignidad, debía conservarla.
Mientras que la chica, con culpa en el pecho, apago la televisión y se encerró dentro de su habitación.
xxxxxx
Lo había perdido, sabía perfectamente bien que Bankotsu ya no volvería a hablarle, a pesar de quererlo como un buen amigo, él, no estaría dispuesto a aceptar eso. Era comprensible, pero aun así, no podía evitar sentirme mal… planeo ir a su apartamento y tener otra conversación para que tal vez, su relación no quedara en dos simples desconocidos, pero no era el momento, primero dejaría pasar unos días. Mientras tanto, ese día, permaneció en casa, solo esperando a que llegara el lunes e ir a trabajar.
La mañana siguiente, Rin se levantó temprano y comenzó a alistarse, Kagome, había llegado casi a media noche, y aunque no salió a recibirla, se tranquilizó al saber que ya estaba ahí. Sabía que durante la semana, tendrían tiempo para poder hablar con tranquilidad.
No tenía intenciones de despertarla, aún era muy temprano, así que se dirigió a la cocina y se puso a desayunar, cuando escucho que su amiga salió de su habitación.
- ¿Qué haces despierta tan temprano? – pregunto Kagome tallándose los ojos
- Pensaba preguntarte lo mismo, llegaste tarde, deberías dormir un poco más, supongo que vienes cansada – burlo, mientras dando un trago a su café, observaba picara a su amiga. Kagome alzo una ceja – Acaso ¿Me equivoque? ¿Inuyasha te dejo dormir?
- Ni un segundo… – respondió, después de una carcajada
- Me alegra que disfrutaras tu fin de semana con Inuyasha
- Oh Rin… Me encanto… de verdad que me encanto – Rin la escucho atenta – Despertar a su lado esos dos días… fue… increíble – suspiro
- Ya lo creo… ¿Es por eso que no dormiste bien? ¿Porque regresar a casa fue difícil y por eso… quieres adelantar la fecha para mudarte con él? – pregunto segura.
Ambas chicas se conocían lo suficiente como saber lo que la otra pensaba, por ese motivo, la azabache no se sorprendió, solo que decirlo no era fácil, quizá por eso, Rin se había adelantado
- ¿Me odias?
- Claro que si… se supone que te marcharías en quince días más… - Kagome bajo la mirada – Estoy furiosa, triste pero también… muy feliz… - añadió tomando de las manos a su amiga – Sabia que al pasar este fin de semana con Inuyasha, ya no querrías esperar, porque sé, que a su lado eres feliz… y eso es suficiente para hacerme olvidar que me dejaras aquí… sola
- Rin… - susurro agobiada
- Sabes que bromeo, no te odio, no estoy enojada y aunque si estoy triste, no miento al decir que tu felicidad también es la mía…
Ambas chicas se abrazaron y después de aclarar que todo estaría bien y que a pesar de la distancia, seguirían siendo como un par de hermanas, continuaron con su conversación.
- ¿Ahora si me dirás que fue lo que sucedió el viernes? – cuestiono la azabache con mirada reprochante – Quiero cada detalle…
Y después de girar los ojos, Rin tomo aire y comento a su amiga, todo lo sucedido. Desde la manera en que le reclamo a Sesshomaru sobre Sara, la cita que tuvieron, solo para saber la verdad, pues admitía que sus celos la habían dominado, a tal grado de querer conocer su pasado con la profesora, así mismo, reconocer que nunca lo había podido olvidar, dejándose llevar por sus palabras, creyendo absolutamente en sus intenciones.
El beso que había compartido con el hombre peli plateado, solo era una confirmación de sus sentimientos, de lo mucho que lo extrañaba y de lo deseosa que se sintió esa noche, así mismo, la culpabilidad que sintió para con Bankotsu, pues aún era su novio y aunque no le gustara decirlo, lo había engañado. No solo romperle el corazón la hacía sentir terrible, sino el hecho de perder a un gran amigo.
- Es comprensible, si Bankotsu se aleja… sus intenciones contigo, realmente eran serias y saber que, la mujer que ama, está enamorada de alguien más, debe ser duro. Pero… supongo que en un tiempo agradecerá lo que hiciste, no creo que hubiese querido seguir contigo, cuando tú, no sientes lo mismo
- Supongo – suspiro
- Tranquila, hiciste lo correcto y aunque te taraste para decirle, lo hiciste, terminaste con esto, lo dejaste libre para que él, pueda encontrar a una chica que realmente lo ame y para que tú, puedas estar con quien amas. Si quieres intentar reestablecer una mistad con Bankotsu, hazlo, pero no te aseguro que funcione, en realidad no creo que se buena idea
Rin analizo las palabras de su amiga, pero no estaba del todo convencida, así que por el momento, el tema con Bankotsu, dio fin.
- Ahora viene una pregunta importante. Si tu cita con Sesshomaru te ayudo a descubrir que realmente lo amas, que crees en sus palabras, en sus sentimientos por ti, ¿Qué piensas hacer?
Había llegado la hora de irse, así que ambas chicas, tomaron sus bolsos y se dirigieron a sus respectivos trabajos.
Y ¿La respuesta de Rin? Aunque estaba claro que lo amaba, y que solo a su lado sería feliz, no quería volver a actuar de manera apresurada, llegar con él y mencionarle que le creía, que deseaba estar a su lado, no era una opción, pues no quería hacerlo y estaba segura que Sesshomaru tampoco deseaba eso.
Pues lo había descubierto, Sesshomaru deseaba comenzar de cero con ella, como si se acabaran de conocer, deseaba cortejarla, conquistar su corazón, demostrarle como es que actúa estando enamorado, y al llegar el momento apropiado, por fin le pediría a Rin estar a su lado, no como amante, sino como su novia, como una pareja de verdad, una pareja real.
Así mismo, Rin dejaría de lado el pasado, y se enfocaría en "dejarse conquistar" ofreciéndole también, su aprecio, su agradecimiento y mostrándole su completo interés. Quizá, su implícito acuerdo era anticuado, pero de alguna forma, ambos sentían que lo necesitaban.
Lo vio frente a ella, en el mismo lugar, justo a la hora de su salida, le sonrió tímida y después de aceptar su propuesta, entro al auto. A partir de ese día, todo entre ambos, sería diferente.
Comentarios de la autora:
Les pido me perdonen, sé que me tarde en actualizar pero, me enfrente a un par de problemas personales, así que tuve que suspender mis horas para escribir. Lo bueno es que ya regrese. Muchas gracias por su paciencia.
Espero que este capítulo les haya gustado y me puedan comentar su opinión. Les mando un fuerte abrazo.
