Nuevamente hola, internautas. Aquí estoy otra vez, con ganas de engrosar las filas de fanfics de Sono Hanabira, y sobre todo los que están en español xD. Bueno, espero que esta entrega les guste, que de entrada vengo con todo.
Celando sin par
Yuuna ya acababa de recoger sus cosas y estaba en la búsqueda de Nanami para que juntas saliesen de la escuela. Como plan sonaba bastante bien, lo de todos los días, pero al llegar al salón de Nanami se la encuentra en medio de varias chicas, todas riendo y charlando animadamente sobre algún tema cualquiera al que la propia Yuuna realmente no estaba prestando la más mínima atención. Y es que ni se iba a enterar de nada, especialmente cuando su atención estaba volcada de lleno en su amante, la cual estaba casi en el centro del grupo. Algo así como un bichito molesto zumbaba en su cabeza por el solo hecho de ver a Nanami reírse tanto al lado de alguien más en esa escuela que no sea ella. Tenía que intervenir lo antes posible.
─ Gokigenhyo ─ ahí iba, primero saludando con la educación que tan característica les es, aunque en el gesto de Nanami se disimulaba el verdadero terror por saber a qué venía Yuuna ─. Veo que están un poco entretenidas.
─ Oh, Gokigenhyo, Yuuna-sama ─ saluda una de las acompañantes de Nanami ─. Eh... Nosotras estábamos hablando sobre las actividades de nuestros clubes, y es que queríamos que Nanami-san estuviese al día a la hora de trabajar con los informes a su lado.
─ Sí, eso mismo ─ dice una segunda chica con reverencia total hacia Yuuna.
─ Ya veo. Es muy bueno que entre compañeras se ayuden a hacer más fáciles los trámites. Es algo sumamente beneficioso tanto para la escuela como para sus estudiantes ─ las compañeras de Nanami suspiran de admiración ante el razonamiento de Yuuna, pero la rubia desvía toda su atención hacia Nanami ─. Y en cuanto a ti, Nanami-san, me gustaría que me acompañes, siempre y cuando no sea mucha molestia.
─ D-desde luego, Yuuna-senpai. No es ninguna molestia, aparte que ya tengo todo lo que me están comentando sobre lo que hace falta en sus clubes ─ responde Nanami con un palpable nerviosismo, mismo que estaba emocionando a Yuuna, como casi todo lo que hace su amante pelirroja.
Ahora que estaba todo decidido, Yuuna se lleva a Nanami hasta un salón apartado, todavía lejos del salón del comité. Al no ser ni de lejos la primera vez que eso ocurría, Nanami no estaba tan desconcertada como en veces anteriores, pero igual prefería hacer alarde de inocencia, esperanzada de no caer nuevamente víctima del apetito sexual y los celos de la rubia.
Ahí sí que se podía decir que Nanami pecaba en demasía de inocencia.
─ Umm... ¿Onee-sama?
─ Nanami... Te vi reír con tu risa especial, la más hermosa que tienes, con ellas... ─ en los ojos de Yuuna fulguraba el deseo y las ganas de reafirmar que Nanami era suya y de nadie más ─ No sé de qué más estarías hablando con ellas aparte de los temas referentes a sus clubes, pero igual te lo voy a decir nuevamente: Tú debes mirarme a mí. Ahora verás por entretenerte de más con ellas...
Yuuna arrincona a Nanami contra el pizarrón, empezando así con una sesión de besos y caricias que desde el primer segundo se torna bastante intensa. Estaba más que determinada a hacer suya a Nanami allí mismo, sin haberle preocupado en lo más mínimo el no haber puesto el seguro en la puerta del salón que estaban ocupando. Y aunque alguien más entrase, la verdad es que a Yuuna no podría importarle menos. Mejor así incluso, pues así quien entrase vería que nadie tiene oportunidad de estar con Nanami salvo Yuuna, y que a su vez nadie podría estar con Yuuna aparte de Nanami.
─ O-onee-sama...
─ Ahora mismo quiero oírte gemir mi nombre, una y otra vez, Nanami... ─ Yuuna despoja rápidamente a Nanami de su uniforme, y acto seguido mueve su ropa interior para así tener acceso fácil a cada zona erógena de la pelirroja ─. Mira nada más esto. Tus pezones parecen estar listos para que me deleite con su sabor. Itadakimasu.
─ E-espera, onee-sa... Ahhh... ─ Yuuna no tiene empacho alguno de empezar fuerte, chupando los pezones de Nanami y usando dos dedos para explorar a gusto la vagina de Nanami ─ N-no... Onee-sama... Estás muy fuerte ahora...
─ ¿Qué dices con eso? ¿Acaso no te gusta? ─ Yuuna hace presión con los dedos en los puntos que, perfectamente bien sabía, se podía explotar mejor la sensibilidad de Nanami, sacándole así gemidos profundos y con ganas ─ ¿Lo estás disfrutando? ¿Te gusta el modo en que te estoy haciendo sentir bien?
─ Ahhh... S-sí... Onee-sama... E-esto... Increíble, estás tocando donde soy más sensible... Ahahahahhh...
Yuuna había logrado agarrar a Nanami con las defensas más bajas que de costumbre, y eso que no le era difícil agarrarla así. Con gran deleite va dándole al cuerpo de Nanami las razones suficientes para hacerle acercarse a paso arrollador al orgasmo. De ese modo Nanami aprendería a guardar para ella y para nadie más sus mejores y más encantadoras sonrisas.
─ ¿Te vas a venir? Siento tu vagina contraerse cada vez más, Nanami. Dime qué tal te sientes ahora... Quiero escuchar tu melodiosa voz, Nanami.
Nanami gemía una y otra vez, y Yuuna movía con habilidad los dedos en ella, buscando que su amante cediese ante el clímax sin poder hacer nada para evitarlo. No hizo falta esperar mucho más para que Nanami le mostrase a Yuuna exactamente lo que deseaba ver. La mano de la rubia quedaba completamente empapada con los líquidos de Nanami, una visión erótica a más no poder. Yuuna se excitaba tremendamente con aquella vista. No podía parar. Quería hacer sentir bien a Nanami un rato más, y eso es exactamente lo que iba a hacer.
Algunos días después
Nanami y Sara se encontraban juntas, comiendo tranquilamente en el patio de la escuela. Era un día bastante precioso, así que no debía haber manera de que el momento quedara cortado repentinamente.
─ Ejem ─ ese sonido de alguien aclarándose la garganta llama la atención de ambas ─. Nanami-chan, ¿se puede saber qué estás haciendo?
─ Onee-sama, sólo estaba comiendo con Sara-san...
─ Ya veo ─ Yuuna se acerca con su característica elegancia, aunque a Nanami le daba mala espina ─ ¿Dónde se encuentra Kaede-san? Creí que siempre andaba contigo, Sara-chan.
─ Está haciendo un trabajo bastante importante con sus compañeras, pero en un rato voy a verla ─ responde Sara con una adorable sonrisa.
─ No sé si me creerás, pero creí ver a Kaede-san libre de trabajo, y habían unas cuantas kouhais que la estaban siguiendo.
─ ¿Ehhh? Eso sí que no ─ Sara se levanta de un golpe y se va corriendo.
─ E-espera, Sa... Ehh, se dejó su comida aquí ─ Nanami se disponía a guardar el almuerzo de su amiga, pero entonces es detenida por Yuuna ─ ¿O-onee-sama?
─ Ahora que Sara-chan no está más en nuestro camino, creo que tenemos tiempo para nosotras ─ Yuuna sonreía de modo que a Nanami la aterraba un poco, pues era un indicativo de lo que se venía.
─ ¿O sea que fue mentira lo que le dijiste? ─ Nanami se pone de pie.
─ Una mentirita piadosa no le hace ningún daño a nadie. Y ahora no perdamos el tiempo. Quisiste comer en nuestro espacio especial con alguien más, y ahora tengo que castigarte, Nanami.
Ni falta hacía esperar por más detalles al respecto. Yuuna arrima a Nanami contra la pared y le baja la ropa interior. Ante sus azules ojos yace entonces el exterior de la vagina de Nanami, más que lista para recibir sus atenciones. Apenas con la primera lamida ya estaba Yuuna introduciendo su lengua lo más hondo posible en la intimidad de Nanami, haciéndola recorrer sus paredes internas y saboreando su humedad. Nanami, una vez más a merced de Yuuna, sólo es capaz de recibir el peculiar amor de su rubia.
─ Ahh, ahhh. O-onee... onee-sama... Hyaaa...
Yuuna no iba a dejar continuar a Nanami. No dejaría pasar un solo segundo sin darse un gusto con el cuerpo de Nanami, así que le levanta la falda y le baja la ropa interior para así tener una visión cercana de sus partes. Se relame los labios y con gusto y empieza a pasar lentamente su lengua entre los pliegues vaginales. Ya el primer paso era suficiente para que Nanami se sintiera sobrepasada, pero Yuuna, sin piedad alguna, avanza y no se permite dejar ni un trocito de carne sin lamer con lujuria. Nanami apoyaba su espalda y arrastraba la yema de sus dedos por la superficie de la pared. La rubia se mostraba divertida ante las reacciones de Nanami, y entonces introduce su lengua en la vagina de Nanami, teniendo así un gusto más profundo y completo de los jugos de su amante. Nanami no es capaz de resistirse por mucho más tiempo, por lo que al rato termina sucumbiendo ante el clímax. El orgasmo hace que la pelirroja tuviera dificultades para mantenerse en pie, y es que las piernas empezaban a temblarle bastante, aunque Yuuna le ayudaba al agarrarle firmemente las piernas mientras seguía saboreando los jugos emitidos de la deliciosa concha de la pelirroja. Nanami había perdido la contienda contra su amante, como es la costumbre.
Varios días después
Nanami estaba devastada. Su cuerpo había sido usado una y otra vez para el entretenimiento de Yuuna, siempre a raíz de que a la rubia le entran celos al verla charlando con otras chicas. No es que Nanami no disfrutara siendo constantemente manoseada y lamida por Yuuna (sin importar cuántas veces lo niegue), pero la idea de que todas estas ocasiones tengan como razón base la actitud celosa de Yuuna era algo que no le agradaba del todo.
En esta ocasión le toca a Nanami salir antes de clases, y como no había ningún tema interesante que charlar con Sara ni con ninguna de las demás chicas, entonces se dirige directamente al salón de Yuuna. Era poco común que fuese ella quien tuviera que esperarla, pero le hacía gracia esa posibilidad.
─ Onee-sama… Jeje. Ya me imagino la cara de sorpresa que pondrá cuando vea que la estoy esperando. Tal vez me acaricie la cabeza y me diga algo como "Eres una buena chica, Nanami-chan. Como recompensa te haré sentir muy bien". Y yo me pondré completamente roja mientras me quejo y le digo "Kyaaa. No, onee-sama. Ahí está sucio". Pero como a la pervertida de onee-sama eso no le significa ningún problema, pues igual me haría toda clase de cosas pervertidas, dejando volar su imaginación…
Si no fuera porque la puerta del salón se abre y hace sobresaltar a Nanami, la pelirroja hubiese seguido fantaseando y pensando en voz alta. Afortunadamente nadie le había escuchado, pues de otro modo habría resultado quizá el día más vergonzoso en su vida.
Las senpais iban saliendo en orden y hablando animadamente, pero Yuuna todavía no salía. No importaba. Nanami la esperaría fielmente a que salga, y juntas se irían de allí. Pero en eso ve que Yuuna sí sale, pero estaba charlando con otras chicas. Eran del comité de conservación medioambiental, y Nanami sabía que ellas no iban tras Yuuna ni nada por el estilo, pero ver a su amante junto a otras chicas le da a Nanami lo que había necesitado todo ese tiempo para devolverle a Yuuna lo que le había hecho.
Ahora se haría pasar por celosa y pondría contra las cuerdas a Yuuna. Venganza, dulce venganza.
─ Gokigenhyo ─ una entrada limpia y segura, ya empezaba bien.
─ Gokigenhyo, Nanami-san ─ le saluda cariñosamente Yuuna, y luego ve a sus compañeras de clase ─. Confío en ustedes para que hagan el trabajo. Mañana vendré temprano para firmar los formularios y efectuar su envío.
Las compañeras de Yuuna asienten y se retiran tranquilamente. De este modo podían Yuuna y Nanami quedarse completamente a solas. Nanami ahora podía dar el zarpazo sin ningún problema.
─ Veo que te estabas entreteniendo con las demás senpais, onee-sama.
─ ¿Qué dices, Nanami?
─ Que daba la impresión de que lo estabas pasando bien con ellas. Tal vez demasiado.
Yuuna pone una cara de desconcierto que hace que Nanami tuviera que recurrir a todas sus fuerzas para no tirarse al suelo de la risa. Yuuna parpadea confundida ante aquello, pero luego se da cuenta de lo que pretendía conseguir Nanami.
─ Oh, ¿acaso pensabas que te estaba dejando de lado, Nanami?
─ ¿Are? ─ mientras Nanami intentaba recuperarse de aquel impulso reprimido por reír, comprender que Yuuna le estaba siguiendo la jugada, cosa que ahora le preocupaba ─ E-ehhh…
─ Mi pobre Nanami creyó que iba a dejarla por otra. Sin duda tienes que haber sufrido mientras me veías con las demás ─ Yuuna se hace como que le dolía el pecho por lo que estaba diciendo ─. Pero no hay de qué preocuparse. Estoy más que dispuesta a demostrarte lo mucho que te amo y que te pertenezco a ti y a nadie más.
─ ¿Y cómo es que…?
─ Te lo voy a demostrar ahora mismo.
─ ¡Kyaaaa!
Yuuna arrastra a Nanami hasta el interior del salón, cierra torpemente la puerta y besa con voraz apetito a la pelirroja. Nanami estaba confundida y sorprendida. No se suponía que la cosa fuera a acabar así. Se suponía que ella tomaría esta vez las riendas, que ella tendería a su onee-sama sobre una de las mesas y le daría ese trato especial que la rubia le daba varias veces al día, todos los días. En un periquete ya estaba Nanami con su cuerpo al descubierto. Yuuna seguía demostrando una auténtica maestría con sus manos a la hora de manipular el uniforme de la pelirroja, y también mostraría su maestría a la hora de darle un buen tratamiento al cuerpo de su amante.
─ No te preocupes, Nanami, que te voy a tratar como mereces ─ Yuuna abre las piernas de Nanami y mete dos dedos en su raja, empezando así a moverlos de forma rítmica ─. Yo jamás querría hacer esto por nadie más. Recibe mi amor para que se te pase el mal rato.
─ ¡Ahhhh! Uuuhhh… Onee… sama… Era solo una broma… Nyaahhh…
─ Vaya, mi amada Nanami no quiere admitir que lo estaba pasando mal al verme charlar con otras chicas. Pero tranquila, que yo no dejo mis deudas sin saldar.
Ahora la lengua de Yuuma se arrastra repetidas veces contra las tetas de Nanami. Desfilaba de un pezón a otro, mojaba las puntas con saliva y las rodeaba cuando la boca se disponía a atrapar completamente aquellos pequeños montículos. Y los dedos de ninguna manera detienen su ritmo. Seguían bombeando con animosidad, explorando y rozando sin parar las paredes vaginales de Nanami. La pelirroja no podía más. Estaba por llegar al orgasmo otra vez, y ni siquiera sus manos tapando su boca lograrían acallar sus gemidos de placer con el volumen incrementado. Yuuna supo aquello, así que ella misma se da a la tarea de amortiguar los gemidos de Nanami al besarla de manera apasionada.
─ ¡Mmmmggghhhhhh!
Los líquidos de Nanami se desparraman por toda la mesa, aparte que también empapan completamente la mano de Yuuna, la cual no deja escapar su oportunidad para lamerse los dedos. Nanami se había corrido bastante fuerte y dejando escapar una buena cantidad de jugos, y eso que Yuuna jamás paraba de hacerla producirlos a causa de la frecuencia sexual. Nanami se da un momento para recobrar el ritmo de la respiración, y en eso ve el rostro de Yuuna bastante cerca del suyo. Aunque su visión estuviera borrosa por unos cuantos segundos, aquella cara seguía siendo la manifestación máxima de la belleza. Nanami jamás en la vida se cansaría de contemplarla.
─ ¿Ya te sientes mejor, Nanami?
─ C-creo que sí ─ Nanami hace un esfuerzo y levanta un poco su rostro para darle un breve beso de pico a Yuuna ─. Pero no es justo. Quería ser yo quien te hiciera esto, onee-sama.
─ Ya veo, con que esa era tu intención ─ Yuuna se ríe y acaricia la mejilla de Nanami con su mano limpia ─ ¿Qué te parece si llamas a tu casa y le dices a tus padres que estarás conmigo? Mis padres no van a estar, así que tendremos toda la noche para que me hagas las mismas cosas que te hago yo a ti mientras me dices que soy tuya, solo tuya y de nadie más.
Nanami se pone completamente roja. Si Yuuna le hubiese dicho esas cosas diez minutos atrás, tal vez Nanami hubiese opuesto un poquito de resistencia y le exigiría a su rubia que se moderara un poco, pero ahora mismo no estaba para eso. Le parecía una idea fantástica, y antes de responderle con palabras se da la oportunidad de besarla otra vez.
─ En un rato llamo a casa…
CONTINUARÁ…
Tenía ya ¿casi tres meses? Ha sido algo de tiempo, pero aquí pongo algo nuevo con la primerísima de las grandiosas parejas de Sono Hanabira ¿Les pareció divertido? Personalmente sí me divirtió leer, y espero no tener que esperar tanto tiempo para volver a subir algo por aquí. Mientras tanto me despido.
Hasta otra
