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-Es una mala idea que no asistas a tu graduación, tu padre debe estar molesto.

-No me importa. – fijo su mirada en su interlocutor. - Como lo dijiste, es mi graduación y yo decido si asisto o no.

-Pero es importante para tus padres.

-Si viniste a convencerme de que asista a un acto que es puro formalismo, pierdes tu tiempo. Lo importante es el título y ese ya lo tengo.

-No seas grosero, lo digo por tus padres. Hablé con tu madre y me pidió que te persuadiera y...

-Pues si no pudieron obligarme a nada cuando era menor; mucho menos lo harán ahora. Ya deberían saber eso.

-Nunca pierden la esperanza en que pienses también en ellos y no sólo en ti mismo.

-Michelle, si tú quieres ir, hazlo; estás en tu derecho. Yo me quedó aquí y te veo mañana.

-Terry, quiero hacer esto contigo, eres mi novio; se supone que deberíamos compartir estos momentos juntos, al fin terminamos la carrera. Eso es importante! – gritó levantando los brazos para darle intensidad al momento.

-Sabes que no cambiaré de opinión, cierto? – su voz tenía un tono de advertencia.

-Ahj! No puedo contigo! Si no te amara tanto, ya te hubiera dejado. – dijo molesta cruzando los brazos.

-Nadie te detiene, eres libre de irte y buscar tu felicidad con alguien más. Tal vez, un hombre que te amé tanto que hará todo lo que le pidas para complacerte.

-Eres un grosero! Será mejor que me vaya, yo sí quiero darles esa felicidad a mis padres. Siempre soñamos con este momento, el día en que reciba mi título en finanzas.- dijo la joven pelirroja saliendo del departamento del castaño.

-Son tan diferentes... – murmuró cerrando los ojos para sumirse en un sueño profundo.

Después de recibir la noticia de que Candy había abandonado su departamento Terry se marchó al suyo, luego de leer aquella carta que ella le había dejado se molestó bastante. Al día siguiente fue a las oficinas del bufete del señor White; mas al llegar a estos le informaron que el prestigioso abogado había salido de viaje con su familia y no sabían cuando iba a regresar, por seguridad no podían darle su ubicación, ni su número. Por más que lo intentó, no pudo localizar a Candy. Se sintió rechazado y burlado; con el paso de los años dentro de él creció un gran resentimiento causando una herida profunda.

Terry no asistió a su graduación y mucho menos a la fiesta. Durante una semana se encerró en su departamento, sus amigos hicieron todo lo posible para sacarlo; pero sólo su tío fue capaz de hacerlo; sin embargo salió con otra actitud, una amarga y oscura. No le importaba nada más que él mismo, se juró que ya no dejaría que lo lastimaran, porque Candy lo había lastimado con su actitud y su abandono.

Cuatro años después había terminado su carrera, fue el primero en su clase de administración y finanzas, era el orgullo de sus padres; lastimosamente estos no podían presumirlo ante sus amigos con una gran recepción, ni siquiera les permitió que lo vieran recibiendo su diploma y dando el discurso de graduación de su generación.

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-No puedo creer que lo haya vuelto a hacer.

-Su madre está dolida; pero su padre, él sí que está molesto.

-No creo que nos reciba si vamos a visitarlo.

-Lo más seguro es que nos corra; pero de todos modos iré a ver que esté bien.

-Sí, yo también iré contigo.

- Karen no está esperándote?

-La llamaré, sé que entenderá. Ella también quiere a Terry y sabe cómo se pone en estas situaciones. Ella lo estuvo pronosticando desde hace un par de meses.

Stear y Archie se dirigieron al departamento del castaño, tocaron varias veces sin obtener respuesta; pero no se rendirían, sabían que estaba en casa, así que, siguieron insistiendo.

-Si no les abro quiere decir que no quiero recibir visitas. – dijo molesto al abrir la puerta, los hermanos lo vieron atentamente, se notaba que había estado durmiendo, pues tenía el cabello alborotado.

-Por lo menos sabes que si no nos abres seguiremos insistiendo. – dijo burlón Archie.

-No tienes pañales que cambiar? Tu esposa debe estar esperándote, acaso no tienes una hora de llegada?

-Mi esposa sabe dónde estoy, así que no te preocupes tengo permiso hasta media noche. – respondió con mofa Archie.

-Y tú no tienes algo que inventar o arreglar? No sé… un una máquina del tiempo o algo así?

-Ya déjanos entrar Terry, siempre haces y dices lo mismo. – dijo Stear riendo de la actitud del castaño. – además no he terminado los planos de mi máquina del tiempo.

-Pues cuando lo hagas, quiero ser el primero en usarlo. Así podría elegir amigos que respeten mi privacidad.

-No seas gruñón. Pero si lo logra, regresa tres meses en el tiempo para corregir malas decisiones. – dijo Archie con intensión.

-Y qué? Michelle los mandó para que me convencieran de asistir a mi graduación?

-Sabes que no te obligaríamos a nada, y menos si Michelle nos lo pide. – dijo Stear murmurando lo último.

-Creí que a ti ya te agradaba. – dijo con su característica sorna. – pues voy a pedirle que se case conmigo.

-En serio? Wow Terry, eso debe ser un record, llevan tres meses juntos y ya le pedirás que sea tu esposa?

-Yo pido ser el padrino. – dijo Stear riendo con la idea de ver a su amigo casarse con alguien que casi le suplicó que volvieran.

-Claro que no, será Anthony, él es único que respeta mi privacidad.

-No bromees Terry, sabes muy bien que si Anthony estuviera aquí, te obligaría a asistir a tu graduación y hubiera ayudado a tu madre a organizar una fiesta.

-Es más, él hubiera sido el maestro de ceremonia.

Los jóvenes se pasaron ese día disfrutando de un juego de póker y bebiendo cerveza. Terry había desconectado su teléfono y apagado su celular para no recibir la llamada de sus padres y escuchar sus reclamos por ser un hijo desconsiderado, y mucho menos escuchar a su novia reclamarle entre llanto el mal novio que era, por haberla abandonado un día tan especial.

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Una semana había pasado desde que Terry terminará su carrera, estaba fuera del aeropuerto esperando a uno de sus mejores amigos.

Su padre había decidido que una vez que terminara su carrera tendría que hacerse cargo de una de las empresas de su familia, y para eso necesitaba a personas de su entera confianza; es por eso que les había pedido a sus amigos que trabajaran con él. Stear, Archie y Anthony: el primero se habían mudado a Inglaterra dos meses antes de que Terry se graduara; Archie vivía en ahí desde hace un año, cuando se casó con Karen, pues ella al igual que Terry era inglesa; finalmente Anthony llegaba una semana después de la graduación del castaño.

-Amigo, cuanto tiempo sin verte. – extendió su mano hacia el castaño.

-Lo mismo digo, estás viejo casi ni te reconozco.

-Ya cállate, sólo soy mayor que tú con siete meses.

-Pues se nota. – ambos rieron mientras subían al auto, siempre bromeaban entre ellos. Anthony se había vuelto más cercano a Terry desde la partida de Candy.

-Y bien jefe, cuando inicio con mi trabajo?

-Dentro de una semana, deberías ambientarte primero, la próxima semana estarás al mando del departamento de mercadotecnia.

-Pues quisiera iniciar desde mañana, estudiar todo el terreno y todo lo que se ha estado trabajando hasta ahora.

-Cómo quieras, Archie y Stear ya están en la empresa, les dará gusto volver a verte.

Durante todo el camino hacia la empresa, los amigos se pusieron al día en sus vidas, entre risas Anthony le contaba una graciosa situación que se presentó con una de las sobrecargo. Reprochó la actitud del castaño con referente a su graduación, haciéndole dar cuenta la manera egoísta en que había actuado con sus padres, quienes siempre habían accedido a sus caprichos.

Volvió a arrepentirse de aquella decisión, su madre estaba dolida por su actitud y su padre lo había regañado, recordó sus palabras: "No importa cuántos años tengas, sigues siendo nuestro hijo y nosotros tus padres, cualquier decisión que tomes nos afecta". Una sonrisa dibujó su rostro, sus padres, siempre estaban para él cualquier decisión que tomará lo apoyaban; aunque no estuviesen de acuerdo; así que, no volvería a lastimarlos como lo había hecho aquel día.

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Ya había pasado un año al mando de la empresa de su padre, aunque al inicio le resultó un poco difícil ganarse la confianza de los inversionistas, Terry había demostrado la gran capacidad que tenía para dirigir R & R ENTERPRISE, una de las compañías internacionales más importantes de Europa, incursionada en los sectores de desarrollo de sistemas y telecomunicaciones. Anthony, Stear y Archie, comprometidos con su trabajo ayudan a Terry con el manejo de la compañía logrando que los números asciendan y los socios estén más que satisfechos con su trabajo.

-Mi amor, ya es hora de irnos. – dijo melosa la pelirroja mientras pasaba sus brazos alrededor del guapo castaño.

-Tengo mucho que hacer, la presentación para los accionistas es mañana, y si quiero que apoyen mi propuesta tengo que prepararlo correctamente, además tendré que revisar algunos archivos antes de ir a casa.

-No sé por qué te preocupas tanto por un proyecto que no te beneficia. – dijo fastidiada al ver que su novio no le hacia el menor caso.

-Pues para mí es muy beneficioso. Si ya quieres irte pediré al chofer que te lleve a casa. – dijo sin apartar la vista de su computadora.

-Terry, acaso no recuerdas que día es hoy? – dijo dolida e incrédula.

-No, tenemos algún compromiso? – seguía tecleando en su computadora.

-Es nuestro aniversario… hace un año que somos novios. – con lo dicho Terry dejó de escribir, miró a la pelirroja.

-Te lo compensaré. – dijo regresando a su trabajo.

-Ya no será lo mismo. Por favor llévame a cenar. – suplicó. – Terry, es importante para mí. Además me lo prometiste, recuerdas? Como no te acordaste de mi cumpleaños dijiste que…

-De acuerdo. – dijo con un suspiro cansino.

Terry se puso de pie, cerró su laptop, lo tomó y salió de su oficina junto a su novia. La joven iba con una sonrisa por el corredor; sin embargo el castaño iba con el ceño fruncido.

Se preguntaba cómo Michelle podía soportar todo aquello, él estaba inmerso en su trabajo, no le prestaba la atención que ella quería, en ese momento se sintió culpable por tratarla de esa manera. Cuando había decidido terminar aquella relación poco después de su graduación, pues sabía que no llegaría a nada, la joven se puso histérica llorando y gritando que no la dejara; la segunda vez , le pidió a la madre de Terry que intercediera por ella y, como su suegra la adoraba, habían ideado muchas artimañas para que el castaño se retractara de su decisión, logrando que Terry le diera una nueva oportunidad a su relación cuando la joven había ido a parar al hospital al dejar de comer y una fuerte anemia la atacara; el joven se había propuesto ignorarla y no prestarle atención para que sea ella quien decidiera terminar su relación; mas ella se acercaba y buscaba la manera de obtener su atención.

-Me hablaron de este lugar, dicen que es muy elegante y la comida es exquisita. – dijo emocionada.

-Pues entremos. – Michelle ya había hecho una reservación.

-Hoy hablé con mamá, dice que estas vacaciones se irán a Nueva York; Terry deberíamos ir con ellos. – Terry se esforzaba en prestar atención a la conversación de su novia, y cuando escuchó Nueva York reaccionó de inmediato.

-Me parece buena idea que vayas y pases tiempo con tus padres.

-Sí, pero yo quiero ir contigo. No crees que sería romántico? Nunca he visitado Nueva York y tú viviste allí por más de cuatro años...

-Y no pienso volver. – la interrumpió tajante.

-Pero…

-Michelle, si quieres ir y conocer esa ciudad, te aconsejo que lo hagas ahora con tus padres, porque conmigo nunca lo harás.

La voz del castaño le indico a la mujer que no debía insistir; así que, simplemente se dedicó a asentir sin decir una palabra más. La cena transcurrió en silencio; el ambiente estaba pesado, en contadas ocasiones habían entablado conversación y todas ellas tenían que ver con el trabajo.

-Te llevaré a tu casa. – dijo poniendo en marcha el automóvil.

-Por qué mejor… - acarició su brazo - no vamos a tu departamento? – dijo sugerente.

-Tengo que trabajar en el proyecto, ya te dije que es para mañana y es muy importante.

- Es nuestro aniversario, Terry! – dijo cruzando los brazos molesta. - podríamos celebrar lo completamente, hace tiempo que…

-Michelle, ya te dije que hoy tengo trabajo. – dijo apretando el volante con fuerza, algo que no pasó desapercibido por su acompañante.

Llegó a su departamento cansado; pero no por el trabajo, se preguntaba cuándo su vida se había vuelto eso? cuándo se había convertido en una marioneta del destino y de esa mujer? aunque no cedía a sus caprichos, seguía manipulándolo de una u otra manera.

Tomó nuevamente sus llaves y salió, cuando estuvo frente al departamento de Michelle levantó la mano en un puño con la intención de tocar la puerta; pero la bajó en seguida, prefirió usar la llave que la pelirroja le había dado poco después de iniciar su relación, y que hasta ese momento nunca lo había usado. Se dirigió a la habitación, vio que el baño estaba con la luz encendida, decidió esperar a que la joven saliera, seguramente estaba tomando un baño antes de acostarse. Cuando Michelle finalmente salió del baño cubierta con una pequeña toalla, dejando al descubierto sus hermosas piernas, se emocionó al ver a su novio frente a ella y con una sonrisa dejó caer la tela, mostrando su cuerpo en todo su esplendor.

-Veo que cambiaste de opinión. – dijo con una sonrisa seductora.

-Cúbrete. – Terry se puso de pie.

-Qué? – no entendía.

-Tenemos que hablar. Te espero en la sala. – dijo saliendo de la habitación.

-La pelirroja ya se imaginaba de qué quería hablar el castaño. Un miedo recorrió su cuerpo, no quería escucharlo, no quería que terminara con ella; pero, qué podía hacer? en dos ocasiones había recurrido a las lágrimas y la manipulación, no creía que esta vez funcionara, lo vio decidido sabía que no cambiaría de opinión, a menos que… .

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