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-Vámonos de aquí. – murmuró sobre los labios femeninos antes de atacarlos nuevamente.

-Ok. – su voz fue temblorosa; pero segura a la vez.

-Candy…? – Sasha la llamó; mas la rubia ya estaba al final del pasillo, que no la escuchó.

Terry tomó la mano de la rubia y la guió a la salida, una vez fuera buscó su auto y antes de entrar en él, volvió a besar sus labios con tal pasión que Candy soltó un gemido.

-Terry… - lo apartó un poco.

-Quieres volver? – dijo mirándola fijamente.

-No! – contestó de inmediato. – es sólo que debo decirle a Paty o a Amy.

-Claro. – dijo aliviado. – toma. – le extendió su celular, pues el bolso de Candy se quedó en el club.

-Hola…? Candy! Dónde estás? – la voz de Paty se oía preocupada.

-Paty, estoy con Terry, no te preocupes.

-Con Terry? Estás bien?

-Sí, tengo que hablar con él. – susurró para que Terry no la escuchara - te cuento mañana de acuerdo? Disfruta la noche.

-Está bien. Suerte.

Durante el trayecto no dijeron nada sólo estaban acariciándose; él tomaba su mano o acariciaba su mejilla; en las dos ocasiones que tuvo que parar por los semáforos volvieron a unir sus labios en un beso intenso.

Cuando llegaron a la propiedad Candy bajó del auto y quedó impresionada, pues no era la casa de Karen, era una casa mucho más grande y elegante.

-Dónde estamos?

-En la casa de mi familia. – tomó su mano para guiarla adentro.

Una vez que cruzaron la puerta, Terry apoyó a Candy en la pared mientras la besaba con pasión y deseo. La rubia sólo disfrutaba de aquel beso y que otra vez estaba en sus brazos. El castaño mordía el labio inferior jalándolo un poco antes de volver a apoderarse de él, luego besó detrás de su oreja causando que la rubia soltara un gemido mientras ella despeinaba su cabello.

-Hay alguien aquí?

-No, estamos solos. – separó sus labios solo unos segundos.

-Bien… - Candy no se reconocía en ese momento, ahora había sido ella quien atacara los labios del castaño.

Terry la llevó enseguida a su habitación sin dejar de besarla; una vez ahí, la miró intensamente, dándole la oportunidad de arrepentirse, algo que no ocurrió, Candy estaba segura de seguir adelante. Terry volvió a besarla nuevamente, llevó su mano a la espalda de la rubia y con manos expertas comenzó a acariciar aquella tersa piel descubierta.

-Me vuelves loco. – susurró sobre sus labios.

-Y… tú.

Terry le quitó el vestido dejándola únicamente con la ropa interior, al ver a Candy así le causó un deseo de poseerla en ese momento, la rubia intentó cubrirse el pecho; mas el castaño no se lo permitió, tomó sus manos y los llevó hacia su pecho esperando que ella lo acariciara como la había hecho hace un momento; con una sonrisa vio que ella sujetaba los botones de su camisa, quitándosela y arrojándola al suelo, él la jaló nuevamente a su cuerpo y acariciando su espalda hasta su trasero.

-Quieres ayudarme con esto? – dijo poniendo sus delicadas manos en la pretina del pantalón oscuro de mezclilla, la rubia se puso nerviosa y antes de iniciar la tarea de despojarlo de éste, acarició el contorno de la cintura al mismo tiempo que con su dedo acariciaba la piel del castaño.

-Yo…

-Necesitas ayuda? – preguntó Terry con voz ronca.

-Puedo hacerlo. – Candy inicio con la tarea y una vez que el botón quedó libre llevó sus manos a la cremallera y lentamente bajó el pantalón, Terry no apartaba la vista de la rubia, estaba muriendo por quitarse todo y poseerla. Ella estaba más que sonrojada, cuando posó sus ojos en el cuerpo del castaño quedó impresionada con lo que veía, Terry tenía un cuerpo perfecto y bien proporcionado.

Al ver que la rubia no apartaba la vista de su entrepierna sintió orgullo de sí mismo, la tomó de la barbilla y posó sus labios en los de ella, con su lengua pidió acceso y ella se lo dio de inmediato, poco a poco la fue guiando a la cama y una vez que chocaron con ésta, empujó levemente a la rubia haciendo que quedara apoyada en sus brazos viéndolo cubrirla con su cuerpo. Terry la besó nuevamente detrás de la oreja, bajó por el cuello y se entretuvo en los pechos de la rubia. Candy estaba perdida en un mar de agradables sensaciones, no pensaba en nada, sólo sentía los labios del castaño en su cuerpo, sus grandes manos recorrían sus muslos y caderas de arriba hacia abajo aumentando las sensaciones en ambos, Candy acariciaba la espalda del castaño y cada vez que se le escapaba algún gemido lo arañaba sin darse cuenta; pero esto lejos de molestar al castaño lo encendía más, después de darle la atención debida a los pechos femeninos siguió con su camino de besos en descenso, Terry jugueteó con su lengua al llegar al ombligo femenino, la rubia dejo salir una risita; pero cuando él llegó a la zona cubierta por la ropa interior, esa risa se esfumó cambiando a un gemido ronco cuando sintió los labios del castaño posarse sobre la tela de encaje. Terry levantó la mirada al escuchar aquel gemido y con una sonrisa traviesa tomó entre sus dientes la ropa interior y comenzó a tirar de él hasta quitarlos completamente.

-Eres hermosa… - tenía los ojos oscuros por la pasión, Candy quería cubrirse; mas la pasión y el deseo por él era tal que sólo atinó morder su labio inferior en expectativa de verlo en las mismas condiciones, se puso de rodillas y llevó las manos al elástico de la cintura del boxer de Terry y poco a poco lo liberó de éste, se le fue la respiración y la boca se le secó al verlo en toda su plenitud.

Terry regresó a su rostro y volvió a besar y a mordisquear su labio, la acostó y al cubrió con su cuerpo Candy sintió como sus sexos se rozaban, era simplemente magnifico ya quería que él esté dentro de ella, ya quería sentir aquella sensación que imaginaba sería magnifica. El castaño bajó una de sus manos y comenzó a estimularla, no necesito de mucho pues estaba preparada para recibirlo.

-Terry… espera. – lo detuvo cuando estaba posicionándose para entrar en ella.

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-Crees que Candy esté bien?

-Ya sabes lo que siente por él, no podemos quitarle esa felicidad, ella se lo merece.

-Si tienes razón, sólo espero que Terry sepa valorarla y no la lastime como lo hizo él.

-Aunque se arrepintió, Candy ya estaba lastimada y no volvió a confiar en él.

-Ni yo lo hubiera hecho, me alegro que se haya alejado de ese desgraciado.

Paty y Amy estaban preocupadas por lo que podía pasar de ahora en adelante con su amiga, ellas sabían bien cuál como se sentía Candy y lo último que querían era que ella salga lastimada. En otra habitación la conversación tenía el mismo tema.

-No puedo creer que Terry haya hecho eso.

-Ya te dije que él sabe lo que hace.

-Sí, pero Candy no lo merece. Ella lo dejó y no merece su cariño y mucho menos el amor de Terry.

-Karen, sabes que Terry nunca la olvidó, tú eres testigo que en estos años la buscaba en todas esas chicas con las que salía.

-Lo sé, por eso tengo miedo que salga lastimado, el sigue amándola; pero no sabemos lo que ella siente por él.

-Esperemos que esta vez pueda corresponderle.

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-Espera. – lo detuvo cuando estaba posicionándose para entrar en ella.

-Candy… - no creía que se arrepintiera.

-Terry, yo nunca… sólo se cuidadoso, por favor.

-Eres virgen? – dijo sorprendido. Al ver el sonrojo de la rubia pensó que lo mejor sería parar, sin embargo Candy volvió a besarlo.

-Estoy bien… quiero que continúes.

-Te… cuidaré. – murmuró besando castamente los labios de la rubia.

Terry se vio obligado a bajar la intensidad de sus emociones. En un principio pensó en tomarla de manera salvaje, estaba ansioso por estar con ella; pero ahora se prometió ser cuidadoso, no quería que la primera vez de Candy sea traumática y dolorosa.

Volvió a recorrer el cuerpo de Candy con sus labios, la escuchaba gemir y sabía que pronto estaría lista para él nuevamente. Candy recorría con sus manos la espalda del castaño hasta que llegó a su trasero y dejándose llevar comenzó a acariciarlo y apretarlo, con más confianza él se posicionó nuevamente y antes de entrar la miró esperando su autorización, Candy asintió con una leve sonrisa y él prosiguió.

-Amm. – Candy trató de acallar el grito mordiéndose los labios; pero no pudo evitar que las lágrimas se acumularan en el borde de sus ojos.

-Esto dolerá Candy, pero trataré de hacerlo menos doloroso. – murmuró besando sus labios.

-Está bien… sigue… - Terry la calló con un beso y con un solo movimiento se introdujo en ella completamente; no se movió esperando a que se acostumbrara a él.

-Terry… - Candy se movió un poco y al hacerlo soltó un gemido de placer, entonces Terry comenzó con un movimiento lento.

La rubia rodeó el cuello de Terry mientras lo miraba con intensidad, el castaño aumentaba cada vez más los movimientos, sintió cuando la joven rodeo sus caderas con sus piernas y comenzó a exigir más, los gemidos se mezclaron, ninguno podía identificar su voz, y poco les importaba, las sensaciones eran extraordinarias, los movimientos estaban sincronizados, las caricias aumentaban el placer y los besos el deseo.

-Terry… ya no puedo aguantar más.

-Espera un poco más Candy… sólo un poco más. – decía mientras aumentaba la intensidad a sus movimientos, sintió como los músculos internos de Candy empezaban a contraerse y llevarlo al clímax, en un grito ahogado y llamándose por su nombre terminaron en una sensación jamás sentida antes.

Terry cayó sobre ella, trató de aplastarla, era imposible para él moverse. Candy temblaba y se sentía débil, era increíble que no pudiera ni abrir los ojos, sus brazos lánguidos cayeron del cuello del castaño dándole una última caricia.

-Estás bien? – dijo elevando su rostro del cuello de la rubia.

-Sí… esto fue… maravilloso. – sus ojos permanecieron cerrados; pero su sonrisa, aunque cansada confirmaban la veracidad de sus palabras.

Terry se puso de pie y se dirigió al baño para deshacerse del preservativo, al volver lo hizo con una toalla húmeda y se acercó a Candy.

-Qué hace!? – dijo sorprendida.

-Limpiándote. – dijo con simpleza mientras pasaba la toalla por la entrepierna de la rubia.

-Terry… no es necesario…

-Candy, tú me diste algo hermoso hoy, deja que haga esto. – acercó sus labios a su muslo y lo besó, Candy se puso como granada; pero dejó que Terry continuara.

Una vez que terminó de limpiarla, se acostó junto a ella la acercó a su cuerpo y tomó la colcha para cubrirse con ella. Candy no tardó mucho en quedarse dormida, Terry se quedó observándola por un momento preguntándose qué pasaría a partir de ahora. Ya no pensaba ignorarla, era obvio, no después de lo que había pasado entre ellos esa noche.

-Mía… fuiste sólo mía… - murmuró besando la frente de la rubia. – ya no importa el pasado, de ahora en adelante crearemos un futuro, sólo para nosotros dos. – prometió con vehemencia.

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-Jonathan, hablaste con mi nieta?

-Lo hice y me dijo que no cambiaría de opinión.

-No podemos permitir que lo abandone! Es una inconsciente… acaso no sabe que lo necesita!? – gritó molesto.

-Crees que no lo sé!? – contestó molesto – Candy no quiere escucharme.

-Pásame con ella, a mí sí va a oírme.

-Ella no está en América, ahora mismo está en Londres. Mi vuelo saldrá el lunes en la mañana.

-De acuerdo, yo también iré, no permitiré que Candy nos haga esto.

-Nos vemos allá entonces. – terminó la llamada.

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Estaba amaneciendo y la los tonos azulados de la madrugada aclaraban la habitación, Candy abrió los ojos y se topó con el rostro dormido de Terry, empezó a examinarlo con una sonrisa, tenía ganas de tocarlo y besarlo, pero se abstuvo de hacerlo. Miró sus pestañas, eran largas y sus cejas eran oscuras, sus rasgos eran tan firmes y masculinos, Terry era realmente atractivo, estaba segura que tenía a varias mujeres detrás de él.

-Hola. – la sorprendió observándolo.

-Eh, hola. – dijo nerviosa.

-Cómo amaneciste hoy? Sientes alguna incomodidad? – su voz era suave y tierna.

-No- no te preocupes, estoy bien.

-Qué quieres hacer hoy?

-Para hoy planearon una parrillada antes de volver a Londres.

-Y si no vamos?

-Es por Paty y Stear, no podemos hacerles eso.

-Tenemos que hablar, lo sabes, verdad?

-Podríamos hacerlo una vez que lleguemos a Londres?

-De acuerdo, hoy concentrémonos en nuestros amigos.

-Qué hora es?

-Las cinco treinta.

-Podemos volver antes de que despierten?

-Claro, vamos. – se puso de pie.

-Terry! - Candy se cubrió el rostro con las sábanas.

-Qué? – se vio a sí mismo y soltó una carcajada. - vamos Candy anoche me viste desnudo, no cambió nada en estas horas. – dijo tomando la sábana.

-Es… es diferente. – sujetaba con fuerza la sábana para que no se lo quitase – anoche yo… tú… estábamos… y ahora…

-Eres tan linda cuando te sonrojas. – besó su cabeza cubierta por la sábana, Candy lo sintió y sin que el castaño lo sepa sonrió dulcemente con su acto.

Ya vestidos salieron de la casa de los Granchester para dirigirse a la de Karen, llegaron en menos de diez minutos y nadie se dio cuenta de su llegada. Antes de que Candy entrara a su habitación Terry le dio un último beso cargado de pasión, con una sonrisa se despidieron, por un par de horas.

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-Candy… - Paty llamó a la habitación.

-Paty… entra.

-Cómo estás? Qué pasó, le contaste todo?

-No, y no quiero hacerlo.

-Qué? Creí que hablarías con él y… - entonces la castaña abrió los ojos tan grandes que pareciera que se saldrían de sus cuencas. – oh Candy… ustedes…- dijo abrazándola.

-Sí Paty, y fue maravilloso. – dijo sonrojada y con una enorme sonrisa en su rostro. - siempre quise que Terry sea el primero y así fue. Estoy feliz, él es el mejor.

-Quien fue el mejor? – ingresó Amy.

-Terry… - dijo sonrojada. – él y yo…

-Ahhh! – corrió a abrazarla. – Candy, al fin!

-Debo esperar una fiesta?

- Cuando lleguemos a Londres prepararé una. Llamaré a mamá para que empiece a organizarla.

-Ya basta.

-Y dime, cómo fue? Es tan apasionado como parece? – cuestionó Amy con interés.

Candy les contó a sus amigas todo lo que había pasado con Terry desde que vieron a Eric en la playa, cuando lo encontraron en el club y el motivo de su partida con Terry, aunque no fue especifica ni dio detalles su rostro les afirmaba que la noche de Candy había sido lo que siempre soñó.

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