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Estaban disfrutando de la parrillada en una zona privada de la playa entre las casas de los Granchester y los Klaise. Los hombres cocinaban la carne mientras las mujeres ayudaban cortando el pan o preparando la ensalada.

-Estás bien? – Amy se acercó a Candy. -Hace rato que Eric no deja de mirarte.

-Sí, no te preocupes, estoy bien.

-Ok, iré a lavar esto. – tomó un recipiente con algunos vegetales.

Desde donde estaba Candy veía como Eric la miraba mientras tomaba una cerveza, se puso tensa cuando de reojo vio que caminaba en su dirección una vez que Amy se alejó.

-Quieres que te ayude con eso?

-Terry!- se sorprendió al sentir los brazos del castaño rodear su cintura. - no te preocupes, estoy bien, sigue ayudando a Stear con la carne.

-Tiene la ayuda de Archie y Tom. – dijo tomando un cuchillo y un pan. – prefiero ayudarte a ti. Esto parece difícil.

-No es difícil.

-Entonces, por qué cortaste éste así? y ese otro es más grande.

-E-ese es para mí. – le arrebató el pan y lo puso a un extremo.

-Entonces yo me quedo con este, que es más pequeño. – dijo llevándoselo a su boca.

-Sera mejor que vaya ayudar a Stear, Archie no es de mucha ayuda – dijo al ver que Eric se sentaba con Anthony y Sasha de nuevo, se dio cuenta que Amy regresaba donde estaba Candy. – me encanta tu traje, estás hermosa. – le susurró en el oído antes de irse.

Candy bajó su mirada para verse nuevamente el traje de baño. Llevaba un bikini blanco con tiras cruzadas en el abdomen acompañado con un pareo de seda verde. El traje de baño no era atrevido y lucía muy bien su cuerpo, tanto que Terry no le quitaba la vista de encima y tampoco el de Eric y Yakov, algo que no le gustó mucho al castaño.

Cuando llegó la hora del almuerzo todos se acercaron con sus respectivos platos donde Terry estaba cortando la carne, luego pasaban por una mesa donde estaba la ensalada y el pan.

-Cociné una carne especialmente para ti. – dijo poniendo una gran porción en el plato de Candy.

-No podré terminar esto, es muy grande. – dijo sorprendida.

-Acompañará a tu pedazote de pan, además lo hice especialmente para ti, y para ver que lo termines me sentaré contigo. – dijo pasándole el cuchillo a Tom, y luego de servirse un plato llevó a Candy hacia unos bancos.

-No es justo! tu porción es más pequeña.

-Si no terminas hasta que yo lo haga te ayudo, de acuerdo?

-No es necesario, puedo dejar lo que no termine.

-Claro que no. – dijo llevándose un gran pedazo de carne a la boca. - No se desperdicia mi comida.

Después de la comida y haber reposado entraron al mar, Terry no se separó de Candy, pues no quería que Eric tratara de acercarse a la rubia e incomodarla, en contadas ocasiones, el castaño tuvo que contenerse para no golpearlo y arruinar la reunión con una pelea.

Finalmente la hora de regresar a Londres había llegado, Anthony se despedía de Sasha, quien había logrado en el rubio lo que ninguna mujer antes. Por su parte, Terry se las había arreglado para ir solo con Candy en su auto.

-No quiero irme, este lugar es hermoso. – Paty miraba una última vez el lugar.

-Podrás volver cuando quieras, sólo me dices para que avisemos a Lucia y prepare una recámara.

-Oh, muchas gracias Karen, lo tomaré muy en serio.

-Hazlo, lo digo en serio. Sabes Paty, realmente me agradas, espero que lo que hay entre Stear y tú terminé en boda, me gustaría tener a una cuñada.

-Gracias. –dijo sonrojada. – a mí también me agradaron bastante.

-Que les parece si tú y Archie van con Stear y Paty. – dijo Terry guiando a la castaña hacia el auto. - le agrada hablar contigo; al fin podrás quitárnosla de encima. – acotó mirando a Paty.

-Eres un idiota Terry! – dijo molesta Karen mientras entraba en el auto y Terry se alejaba triunfante.

-Amy, Tom! ustedes irán en este auto. - dijo abriendo la puerta del auto.

-Ok, iremos contigo? – preguntó Tom.

-No, ahora que Anthony encontró novia, estoy seguro que será el tema principal de regreso y cómo a Amy le gusta darle cuerda… creo que sería bueno que vayan con él.

-Espera, no le doy cuerda.

-Ya estamos listos? – Candy abría la puerta del auto donde estaban Tom y Amy.

-A dónde crees que vas? – Terry tomó su mano.

-Qué? Yo iré con Amy y Tom. – dijo confundida.

-Nada de eso, no volveré solo a Londres.

-Creí que regresarías con Karen y Archie.

-Estás loca? No pienso soportar el camino de regreso a Karen. – dijo más bajo – además Amy y Tom hicieron buena amistad con Anthony, me parece bien que vayan juntos para afianzar su amistad.

-D-de acuerdo. – aceptó no muy segura.

Los autos salieron de la propiedad, el último en salir fue el de Terry y Candy. Antes de subir al auto la rubia observo atentamente el mar, buscando en el horizonte algo que nunca apareció.

- Al inicio me molestó que Stear le haya pedido a Anthony que te trajera. Aunque lo entiendo, y quiero disculparme contigo.

-Por qué?

-Por cómo te tratamos en el club, fue muy inmaduro de mi parte al ignorarte de aquella manera y supongo que Stear creyó que lo haría de nuevo, por eso le pidió a Anthony traerte.

-No tienes que disculparte, entiendo porque lo hicieron, yo fui muy desconsiderada con ustedes por haberme marchado de aquella manera.

-Durante todo el trayecto a Brighton pensé en eso, - la miró de soslayo – no tenías por qué darnos alguna explicación, tal vez deberías al menos haberte despedido de nosotros; pero que no lo hayas hecho, no justifica el que te hayamos tratado tan mal.

-Yo… no estoy enfadada por eso. Además esa noche tú me ayudaste y se supone que estabas molesto; no tengo nada que disculparte, en lugar de eso debería darte las gracias por lo que hiciste por mí.

-No fue nada, no hubiera permitido que ese desgraciado te lastime.

-Gracias… - tomó su mano que estaba en la caja de cambios y la apretó levemente mientras miraba por la ventana.

Estuvieron en silencio durante un buen rato, cada uno sumido en sus pensamientos; Candy estaba avergonzada por el acto anterior, podía sentir sus mejillas rojas y calientes. Ya estaban camino al departamento de la rubia, fue entonces que Terry decidió romper el silencio.

-Candy. – dijo desviando la mirada de la carretera.

-Sí? Estás cansado? Quieres que yo conduzca?

-No, nada de eso. – dijo mirándola. – lo que pasó entre nosotros…

-Ah. Eso. – el tono en el que lo dijo llamó la atención de Terry.

-Si quieres lo hablamos cuando lleguemos, te invito a comer o tomar algo y…

-No, no es necesario. – Candy fijo la mirada al frente. – Terry… yo tendré que volver a América, sólo vine por un mes o dos para estar con Paty y Amy; pero mi vida está allá.

-Te irás?

-Yo… no puedo quedarme en Inglaterra. – vio que Terry apretaba el volate con fuerza. – tengo un trabajo, responsabilidades; el bufete y los negocios de papá no va bien – bajó la cabeza - pero si quieres… podemos vernos mientras permanezco aquí.

-Y luego te vas. –trataba de ocultar su decepción, pero su voz salió seria y afectada.

-Ya te dije que debo hacerlo, mi vida está en América.

No podía creerlo, otra vez lo dejaría, la rubia estaba decidida a irse. Terry se odiaba por haber vuelto a caer en las redes de Candy, esa mujer no pensaba en nadie que no sea ella misma y sus comodidades. Estaba seguro que todo lo que le dijo era una simple excusa. Se reprochaba a sí mismo por ser tan estúpido, como pudo haberse imaginado, en un solo día, que la rubia lo aceptaría en su vida, había creído que ahora sí estarían juntos, era consciente que nunca pudo olvidarla y cuando comprobó que ella no había estado con nadie más pensó ilusamente que lo había esperado. La odiaba… se odiaba.

-Y hasta que te vayas, que clase de relación tendremos?

-Seremos… amigos.

-No me acuesto con mis amigas.

-Terry… yo…

-O acaso insinúas que seamos amigos con… algunos beneficios?

-Qué? – dijo sorprendida.

-Ya sabes, acostarnos… ya lo hicimos; así que no es algo nuevo. – la vio a los ojos. – como dijiste te irás a América, quien lo sabría? Sólo nosotros, somos adultos, podemos hacerlo; no hay nada de malo en eso, a ti te gustó tanto como a mí. – Candy se quedó en silencio, no sabía que responder. – vamos, sólo vivamos el momento cómo se nos presenta.

-De acuerdo. – aceptó finalmente. – vivamos este momento.

-No saldremos con nadie más mientras dure "esto".

-Está bien. Si te enamoras de alguien o te llega a interesar una mujer, debes decírmelo para terminar con esto.

-Estoy de acuerdo. Algo más?

-Respetaremos las decisiones del otro, sin meternos en éstas.

-Me parece bien.

-Y…

-Y? – la miró por un instante.

-Y… sin resentimientos.

-Sin resentimientos. Hecho.

Durante el trayecto pusieron reglas y términos para poder iniciar una relación de amigos con todos los beneficios de una pareja.

El juego comenzaría con un Terry molesto por aquella decisión; aunque incapaz de rechazarla. Candy, por otro lado, se sentía mal por haber aceptado algo en lo que sabía saldría lastimada y muy herida; pero quería vivir la vida apasionada que Terry le ofrecía, antes de entregarse a un destino marcado para ella. Durante esos cinco años parecía que la vida de Candy se había sumido en un sueño que le impidió vivir todo aquello que una mujer de su edad debía experimentar, y ahora se le presentaba la oportunidad, y con Terry, con el único con quien hubiera querido experimentar todas aquellas vivencias y experiencias de la vida.

-Descansa. – dijo secamente estaba estacionado frente al departamento que rentó la rubia para su estadía en Londres.

-Sí, tú también. – abrió la puerta del auto; pero antes de salir Terry la jaló hacia él y la besó.

-Te veo mañana.

-De acuerdo, hasta mañana.

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Estaba agotado; pero no, por haber conducido durante un par de horas, sino por lo conversado en su auto. Entró a su departamento y se dirigió a su habitación, necesitaba un baño.

El agua ayudaría a relajarse. El agua caliente de la ducha caía continuamente, recorriendo su cuerpo mientras el joven cerraba los ojos, llevó sus manos a su cabeza mientras la apoyaba en los azulejos frente a la ducha.

-Qué estoy haciendo? –murmuró para sí. – por qué no puedo alejarme de ti? Candy…

Más tarde esa noche, Terry observaba su correo y encontró varios de su madre, en ellos le pedía recapacitar su decisión de terminar con Michelle; la joven estaba muy mal con su rompimiento; le pedía hablar con ella nuevamente, pues temían por la salud de Michelle. Terry estaba cansado de la insistencia de su madre, hablaría con ella seriamente, tenía que entender que era su vida y sus decisiones.

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Escuchó el toque insistente de la puerta, perezosa se levantó de la cama para ir a abrirla y saber quién era el que osaba interrumpir un sueño que era tan placentero como feliz.

-Papá, Abuelo?

-Cómo estás cariño?

-Estoy bien, qué sorpresa verlos aquí.

-Tu padre me dijo que vendría a hablar contigo.

-Ya me imagino cual es el tema. – dijo la rubia dirigiéndose a la sala.

-Candy, Samuel es el indicado para…

-Abuelo, papá tienen que respetar mi decisión.

-Cómo pretendes que aceptemos una decisión como esa! – dijo su abuelo molesto.

-Tendrán que hacerlo, es mi vida y ya lo decidí.

-Debes recapacitar, piensa en nosotros, Samuel te aceptará de nuevo.

-Hija escucha, por favor… acaso piensas que esta decisión no nos afecta? Hazlo por nosotros.

Candy se quedó mirándolos por un momento, entendía su postura, sabía cómo deberían estar sintiéndose, no era indiferente a los sentimientos de su familia, los quería como sabía que ellos la querían.

-Vine por dos meses… denme ese tiempo para tomar una decisión definitiva.

-Hija…

-En dos meses regresaré a América, y cuando lo haga les daré mi respuesta.

-Puede que en dos meses sea tarde…

-Sí es así, será porque así debe ser.

-Candy, por favor.

-Papá, abuelo no se preocupen hablaré con Samuel y le explicaré la situación, él sabe cómo me siento y acepta mi decisión.

-Acepta tu decisión porque te quiere y espera que recapacites.

-Prometo pensarlo.

Jonathan y Ferbuson conocían muy bien lo testaruda que Candy podía llegar a ser si la seguían presionando. Decidieron no insistir más por ahora, ya volverían hablar con ella y hacerla recapacitar. Los hombres mayores se quedaron ese día con Candy ya que sus respectivos vuelos saldrían a las ocho de la noche, después de cenar Candy los acompañó al aeropuerto; su abuelo le prometió volver a visitarla y le pidió que antes de regresar a América pasara a visitar lo a Escocia.

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Eleonor estaba furiosa con su hijo, como podía hacerle eso a una mujer tan linda como Michelle, la joven estaba más delgada y pálida, su ánimo estaba decaído, no era la Michelle que conocía.

-Estoy molesta con Terry. – dijo tomando la mano de quien quería sea su nuera.

-No es su culpa…

-Cómo que no, es un insensible, acaso no puede ser más considerado contigo?

-Oh Eleonor! Hice todo para que me ame como yo lo hago. – dejó salir algunas lágrimas.

-Cálmate querida, le pediré a Richard que hable con él si es necesario.

-Eres la mejor suegra que alguien pueda desear.

-No sabes cuánto deseo que seas parte de la familia.

Las mujeres se quedaron un buen rato conversando en la oficina de la más joven, Eleonor le prometió a Michelle que haría todo para ayudarla a volver con su hijo, la joven se lo agradeció asegurando que ella también pondría de su parte para que Terry la ame y sean felices.

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Nuevo capítulo! Vaya decisión que tomaron los rebeldes. Veamos a donde los lleva.

Espero publicar el jueves o viernes, hasta entonces!

Gracias por seguir la historia y tomarse tiempo para dejar un comentario. Se cuidan.