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Ese sábado fue prefecto, estaban sentados en el sofá viendo una película, Candy estaba apoyada en el pecho de Terry mientras él la rodeaba con un brazo y jugaba con uno de los rizos de la rubia cabellera. En ocasiones Candy le daba palomitas en la boca de manera distraída, actuaban como una pareja que llevaban años de relación, olvidándose del trato que habían hecho, desde que empezaron a salir Terry se quedaba los fines de semana con la rubia.

-Me encantó la historia.

-Muy romántica para mi gusto.

-Para no haberte gustado, me silenciaste en dos ocasiones.

-Era para entenderla, a mí me gustan más las de acción.

-Eres un mentiroso, te gustó acéptalo. – lo pinchó con el dedo en las costillas.

-Está bien abusona; sólo un poco.

-Jaja, lo sabía.

-La próxima vez yo elegiré la película.

-Cómo digas, sólo espero que no sea de acción.

-Ok. Qué te parece si vamos a caminar un poco, el clima está estupendo.

-De acuerdo.

Caminaron por una hora hablando sobre las cosas que les gustaban y disgustaban. Candy reía de las anécdotas de Terry con sus amigos, el cómo les divertía molestar a Archie y Karen. Entraron a un pequeño restaurante y luego regresaron al departamento de la rubia. Apenas cruzaron la puerta el castaño acorraló a Candy en la pared comenzando a besar su cuello.

-Soy un adicto a tu piel Candy…

-Eso… es malo? Ahh…

-No lo creo.

Terry la despojó de su blusa, y Candy hizo lo mismo con la polera del castaño, se acariciaban simultáneamente, la rubia bajó con besos por todo su pecho, mientras se arrodillaba frente al castaño para quitarle los pantalones.

-Candy… - la voz le salió ronca y temblorosa al sentir las pequeñas y suaves manos sobre su miembro.

-Deja que esta vez sea yo quien te satisfaga primero…

-Oh… siempre lo haces… Candy… - llevó sus manos a la cabeza de la rubia para ayudarle con el ritmo que debía seguir.

Terry estaba extasiado con lo que la rubia hacía, era magníficamente esplendida. Llevó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos para sentir con mayor intensidad aquellas sensaciones que Candy le producía, ya no aguantaría por más tiempo.

-Candy… aléjate cariño… ya no puedo aguantar más.

Trató de alejar a Candy; mas la rubia no se lo permitía, ya no podría aguantar más y si Candy no cedía no tendría más opción que culminar en ese momento. Satisfecha, sabiendo que había conseguido la satisfacción de Terry, la rubia se puso de pie con una sonrisa de triunfo al ver al castaño correr hacia el baño.

-Eres genial. – la tomó de la nuca y la acercó a él para besarla, lo hizo con tal intensidad que Candy se apegó más al castaño para no caer por el aire que le faltaba. – ahora es mi turno. – su sonrisa endiablada le causó un sonrojo a la rubia al imaginarse lo que le haría.

Mientras la besaba la levantó del suelo. Candy rodeo con sus piernas la cintura del castaño; ni siquiera la llevó a la habitación, la sentó en la mesa y con su propio cuerpo la empujó para que la rubia terminara recostada en la superficie plana. El recorrido de besos inició bajando poco a poco por el cuerpo femenino, y cuando llegó a la cintura del pantalón de la rubia, con delicadeza se lo quitó. Candy no era capaz de levantar la cabeza para observar lo que Terry hacía, sólo atinó a cerrar los ojos, así como el castaño lo había hecho en su momento, la boca masculina trabajaba magistralmente en su centro; se mordió los labios con fuerza para evitar que un gemido escapara; satisfecho con un estremecimiento que sintió en el cuerpo de la rubia, Terry intensificó su acción, Candy podía sentir la sonrisa de Terry, algo que causando que ella también lo hiciera, ya estaba cerca de sentir esa explosión en su interior, ni siquiera se dio cuenta en que momento había dejado de acallar sus gemidos hasta que con un grito de satisfacción gritó el nombre de Terry.

-Te necesito ahora. – su voz era temblorosa.

Terry se posicionó para entrar en ella, jaló a la rubia hacia él y de un solo movimiento ingresó en ella comenzando los movimientos de una manera intensa y rápida culminando ambos al mismo tiempo, sus cuerpos estaban temblorosos y exhaustos.

Eran las cuatro de la madrugada y Terry estaba solo en la cama, entonces escuchó un ruido que salía del cuarto de baño, presuroso se acercó a éste para constatar que era lo que temía, Candy estaba hincada frente al retrete vomitando todo lo ingerido ese día.

-Candy. – puso una mano en la espalda de la rubia y empezó a acariciarlo mientras que con la otra ayudaba sujetar su cabello. – estás bien? – la preocupación en la voz y el rostro de Terry era latente.

-Lo siento… creo que la comida me hizo daño. – se acercó al lavado para lavarse la boca.

-Candy… oh, por Dios estás muy pálida! –estaba completamente blanca, el color rosa de sus labios había desaparecido.

-Estoy bien, es normal que me ponga así después de regresar todo.

-Déjame ayudarte. – la tomó en brazos, la llevó a la cama y con cuidado la cubrió.

-Acuéstate conmigo. – le pidió bajito, parecía avergonzada.

-No quiero incomodarte…

-Por favor, si quieres me giro para que… - antes de que termine Terry ya estaba entrando a la cama, la abrazó con fuerza y así se quedaron dormidos, o al menos la rubia, la preocupación de Terry no lo dejaba sumirse en los sueños.

El castaño recordaba algo que pasó en esa semana, el primer día que se quedó a dormir con ella, cuando despertó lo primero que vio fue a Candy en ropa interior frente al espejo mirándose atentamente el cuerpo.

Flashback

-Candy? - ella lo miró – qué haces?

-Sólo observaba cuanto engordé.

-A qué te refieres? Sigues tan delgada que pronto desaparecerás.

-No exageres, estas semanas he comido mucho, supongo que habré engordado.

-Vamos Candy, comes muy poco. No te alimentas adecuadamente.

-Y qué es adecuado? – dijo molesta. – comer una montaña de comida? Comer mucha carne o pasta?

-No me refiero a eso. – se acercó a Candy, pero ella dio un paso atrás. – mira lo delgada que estás? Estás pálida y te ves cansada.

-No tienes por qué meterte en mi vida! Si quieres terminamos esto ahora y te buscas a una mujer más saludable!

-No lo digo por eso – dijo tranquilizándose al ver la actitud defensiva de la rubia. – escucha por favor, sólo no quiero que nada malo te pase. – su tono era de completa preocupación.

-Terry… - de repente las lágrimas salieron sin poder detenerlas.

-No llores. – la ternura de su voz acompañó el abrazo en el que la envolvió. – no es lo que buscaba; sólo no quiero que enfermes. – Candy se aferró más a Terry.

Fin de flashback

Comenzó a preocuparse por la salud de la rubia, empezaba a sospechar que sufría de anorexia o bulimia, pues se limitaba mucho con los alimentos, siempre estaba atenta con la forma de su cuerpo y peso, y ahora que la había escuchado vomitar; la miró en ese momento. Estaba dormida, se veía cansada, hablaría seriamente con ella; pero no en ese momento, la observaría antes de volver a discutir sobre su alimentación.

-Cómo te sientes?

-Hola. – lo saludó con una sonrisa algo cansada. – qué hora es?

-Las diez, te preparé un té de manzanilla y algo de fruta.

-Gracias. Disculpa por lo de esta madrugada.

-Candy… me preocupa tu salud.

- Yo… no estoy acostumbrada a comer mucho. Ayer comí exageradamente, recuerdas?

-Hoy voy a cuidarte, creo que fue mi culpa por insistir en que comas grandes porciones.

-No fue tu culpa, la comida estaba deliciosa. – le sonrió para tranquilizarlo.

-Vamos tómate el té, te hará bien.

-Sí... Terry… - él la miró – gracias.

-Por qué?

-Por todo… por ser tan lindo conmigo.

Durante todo el día Terry no dejó que Candy saliera de la cama, la consintió en todo; pidió algo ligero para comer. Escogió una película del gusto de la rubia, se sentó en la cama junto a la rubia mientras ella se abrazaba a él y en algún momento durante la película sintió la respiración acompasada de Candy.

-Te amo tanto Candy… haré que decidas quedarte conmigo. – prometió besando su frente.

-Te amo Terry - murmuró la rubia. La sonrisa de Terry no se hizo esperar había esperado tanto escuchar aquellas palabras.

-Candy. – susurró bajito; mas la rubia sólo se removió en su lugar. – está bien, conseguiré que me lo digas cuando estés consiente y despierta.

Apagó la televisión y abrazó a la rubia para sumirse en un sueño profundo, Candy acarició su cabello al saber que estaba completamente dormido.

-Te lo diré, prometo decírtelo pronto.

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La casa de los padres de Terry era enorme, la arquitectura era antigua con toques modernos; la decoración era elegante y sobria, sin duda la madre de Terry tenía buen gusto. La fiesta se llevaba a cabo en el enorme jardín, las mesas con manteles blancos, el lugar iluminado por faroles estratégicamente ubicados, simplemente hermoso.

-Me siento una plebeya afortunada.

-El afortunado soy yo, que llevo del brazo a la mujer más hermosa de la fiesta.

-No juegues conmigo.

-Y quien lo hace? Estaremos media hora más y luego nos vamos.

-Ni siquiera tenemos una hora aquí, no puedes dejar tan pronto la fiesta de tu padre.

-Si no te hubieras puesto ese vestido, no estaría deseando escapar o que algo arruine la fiesta para que acabe pronto.

-Tal vez más tarde me enseñes tu antigua habitación. – dijo sugerente.

-Terry, tu padre te necesita. – Eleonor apareció antes de que Terry pudiera contestar a la sugerencia de la rubia. – anda yo me quedo con Candy.

Aunque a Eleonor no le había agradado que su hijo llegue acompañado por una mujer que no fuera Michelle, trató con educación a Candy; pero aun así la rubia podía sentir un poco el rechazo de Eleonor por la relación que tenía con su hijo.

Richard la había tratado muy bien, más tarde le hizo notar a su esposa lo diferente que estaba su hijo y que posiblemente se debía a la joven que lo acompañaba esa noche, prestando más atención le dio la razón a su marido; Terry últimamente se veía más feliz, Michelle le contó que en la empresa lo veían sonreír con frecuencia, algo raro en él, nunca lo habían visto así. No estaba de acuerdo en que todo se deba a esa joven americana, no creía que Candy haya causado eso en su hijo, podría ser otro el motivo. Esa noche desistiría de unirlo nuevamente con Michelle, no quería que su hijo se enojara y abandonará la fiesta de Richard.

-La fiesta es magnífica, y el jardín le quedo hermoso.

-Gracias querida, creo que son años de práctica. – contestó con un sonrisa.

-Eleonor! Al fin te encuentro.

-Susan, déjame presentarte a Candice White. Candice, ella es Susan Brown, amiga de la familia.

-Oh, mucho gusto. Eres realmente linda.

-Mucho gusto. – saludó tímida la rubia.

-Eleonor, dime que pasó con Terry y Michelle? Acaso terminaron?

-Lastimosamente así es.

-No puede ser, espero que tenga arreglo, hacen una pareja hermosa, se veían tan bien juntos. Creímos que de un momento a otro anunciarían su compromiso.

-Compromiso?

-Claro, hace poco más de un mes, Sophie y yo lo vimos salir de una joyería, y ya nos conoces, entramos a ésta y escuchamos cuando la encargada dijo que se había llevado la sortija más cara y hermosa de la tienda. Que era un diseño exclusivo.

-No creo que se haya tratado de mi hijo. – dijo Eleonor mirando de reojo a la rubia.

-No lo sé; pero como te dije espero que estos jóvenes arreglen sus diferencias pronto. Hay que ser ciegos para no ver el amor que Michelle le tiene a Terry.

Después de unas cuantas frases más Susan Brown, la mujer más chismosa e imprudente de su círculo social, se alejó de las rubias; sin embargo, sin saberlo había causado una herida en Candy.

-No le hagas caso, Susan es muy imprudente.

-No se preocupe. Ella sólo dijo lo que sentía.

A partir de ese momento Candy se sintió incomoda, ya no quería estar ahí; pero tampoco podía irse, no haría un espectáculo. Además no tenía por qué sentirse de ese modo, ella misma puso las reglas, sin ataduras; así que permanecería en la fiesta hasta que Terry le indicara la hora de marcharse. Ya no había visto a los padres de Terry, ellos estaban atendiendo a sus invitados, conversó con algunos amigos de Terry; lastimosamente, Anthony había viajado Brighton y Stear estaba con Paty, celebrando otro mes de conocerse. Karen y Archie estaban con un grupo de personas, no podía simplemente meterse en su conversación.

Se había dado cuenta que en varias ocasiones la tal Michelle miraba a Terry y en sus ojos había dolor, se sintió culpable por ser el motivo de que ella no esté con Terry en ese momento.

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Llegaron al departamento de la rubia, pasaban la una de la madrugada, Terry estaba contento por cómo había ido la noche, nunca creyó que su madre se comportara educadamente con Candy, y mucho menos Michelle, creyó que la pelirroja haría un espectáculo, al enterarse que estaba acompañado.

-Te divertiste esta noche? – dijo abrazándola por la espalda y posando sus labios por el cuello de la rubia. - Candy…?

-Terminemos esto. – dijo decidida.

-Qué? Por qué dices eso?

-Terry, sólo nos lastimaremos. No es justo para ninguno de los dos.

-Qué no es justo?

-No te entiendo Candy, dices que rompamos, pero cuando estamos juntos sé que te sientes a gusto.

-Terry…

-Vamos niega que te gusta. Acaso sólo a mí me gusta pasar tiempo contigo?

-A mí también me gusta estar contigo; pero no voy a quedarme… no puedo…

-Por qué? Por qué tanto misterio, tantos secretos!? – cuando Terry giró a la rubia para que lo mirara, vio que estaba llorando. -Qué está pasando Candy. Confía en mí por favor.

-Sólo terminemos.

-Candy… necesito saber que te está pasando.

-No quiero arruinar tu vida! – se paró frente al gran ventanal. – mereces una familia, una mujer que te dé lo que necesites.

-Lo que necesito? Te necesito a ti! – se acercó a ella - acaso no lo entiendes! Yo te a…

-No lo digas! – se cubrió el rostro llorando. – sólo… no lo digas…

-Por qué? Acaso no soy suficiente para ti!? – dijo molesto. – te molesta tanto que llegue a sentir algo por ti?

-Tú no sabes nada!

-Claro que no sé! Nunca dices nada!

-No puedo hacerlo!

-Por qué tienes que hacerlo! Qué escondes!? – Terry estaba molesto, había explotado y gritaba. - acaso estás casada y engañas a tu esposo conmigo? Dime, acaso soy yo tu amante! –se señalaba a sí mismo- Por eso los dos meses? Para que disfrutes de Europa en todo su esplendor! Y sólo soy quien te muestra todos los placeres ingleses? Sigues siendo la misma egoísta y mimada de hace años! Con sus secretos y…

-Estoy enferma! – su voz salió quebrada, pero lo que dijo fue claro.

-Qué? – Terry estaba desconcertado, toda la furia que sentía por el rechazo de Candy se esfumó en un instante – Candy…

-Ahí tienes tus respuestas! Ahora vete!

-Candy… es anorexia?

-Terry…

-Busquemos un nutricionista, podrán guiarnos en tu alimentación y así podrás mejorar y…

-Estoy muriendo… - dijo tan bajito que Terry creyó haberlo imaginado; pero ahí estaba Candy con la mirada baja, con lágrimas en los ojos se veía más pequeña y frágil. – voy a morir Terry...

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Candy está enferma. Cómo tomará Terry esta noticia?

Gracias por seguir la historia. se cuidan.