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-Voy a morir Terry… - no podía ser cierto, debía tener algún problema de audición, Candy no pudo haber dicho aquello.

-Qué? – su voz sonaba como la de un niño asustado. – qué dijiste… Candy?

-Por favor Terry, sólo vete.

-En verdad crees que daré la vuelta y me marcharé, así nada más? – se puso frente a ella, obstaculizando la imagen de la ciudad.

-No voy a lastimarte como lo hice con mi familia. – se dio la vuelta para no verlo ni que él la viera. – ya no quiero herirte.

-Qué tienes? Tal vez si buscamos un…

-Leucemia… tengo leucemia…

Al escuchar aquello Terry la abrazó con fuerza, apoyó su rostro en la nuca de Candy rogando estar en una pesadilla, que su Candy no estuviera pasando por eso; entonces recordó, la palidez y la delgadez de Candy cuando llegaba de los supuestos viajes o reuniones.

-Por eso te fuiste de esa manera…

Flashback

Cinco años atrás.

-Samuel llamó.

-Ya tiene los resultados?

-Necesitas iniciar con el tratamiento… quimioterapia.

-Papá… - Candy se puso a llorar desconsoladamente. – no lo aguantaré una vez más.

-Lo harás hija, estaré contigo no voy a abandonarte.

-Y si no lo logró?

-Lo harás, eres fuerte hija. No te rindas. – la abrazaba con fuerza.

-Cuando partiremos?

-Esta noche, no perderemos más tiempo, ya arreglé todo para que Samuel te acepte de inmediato en el hospital.

Esa misma noche, Candy en compañía de su padre y madrasta partieron a Houston, iniciaría con el tratamiento contra la leucemia. Había decidido no despedirse de nadie, no quería arruinar la graduación de sus amigos, ellos merecían celebrar con alegría la culminación de su último año.

Houston un año después.

-Cómo te sientes hoy?

-Estoy bien. – contestó con un débil sonrisa. – sólo siento algunas nauseas.

-Es normal, esta vez el tratamiento fue más agresivo.

-Cómo está la señora O'Brien?

-Está bien, la operación salió como esperábamos.

-Me alegro tanto, Paty no perderá a su mamá.

-Lo que hiciste por ellos fue maravilloso.

-No era justo que perdieran a alguien querido sólo por dinero.

Una mañana cuando Candy salió al jardín, vio a una joven llorando desconsoladamente, parecía ser de su edad o tal vez un año mayor.

-Estás bien?

-No… mi mamá morirá… voy a perderla. – su llanto era incontenible.

-Qué? Por qué?

-Está enferma, ahora necesita una operación… nadie quiere darle un préstamo a papá, sólo porque no tiene con qué avalarlo…

-No te preocupes… todo saldrá bien. Vamos a la capilla, pidamos para que tu mamá se ponga mejor.

-Gracias. Dijo más calmada – soy Paty, Patricia O'Brien.

-Mucho gusto, soy Candy.

Paty le había contado a Candy que su familia había vendido todo lo que tenían para pagar el tratamiento de su madre, y ahora que necesitaba una operación, no había nadie que quiera prestarles el dinero sin ningún respaldo; así que, la rubia habló con su padre para que sea él quien les preste el dinero hasta que ella pueda heredar el dinero que le había dejado su madre y devolvérselo.

El tratamiento de Candy estaba funcionando, sin embargo ella estaba cada día más débil, había perdido el cabello, su ánimo había decaído. Paty, al enterarse lo que hizo por su madre se convirtió una amiga incondicional para la rubia. Ella al igual que su familia la visitaban seguido.

Dos meses después una joven un año mayor que Candy ingresó con el mismo problema que a rubia. Annie había pasado por lo mismo que pasaba Candy, el tratamiento había resultado óptimo por un tiempo; mas dos años después regresaba con el mismo problema.

-Estarás bien.

-Tengo miedo… y si no funciona?

-Lo hará, ten fe Annie.

-El doctor Smeath dijo que este tratamiento será más agresivo; que hay una gran probabilidad que funcione.

-Lo ves, si Samuel lo dice, es porque así será.

Juntas iban a sus quimios, pero un mes después que iniciaran el tratamiento Annie mostró desmejoramiento, no podía sostenerse sola, Candy al ser su compañera de habitación la ayudaba en todo lo que podía.

-Candy… estás dormida?

-Aún no, necesitas algo?

-Puedes escribir algo para mí?

-Claro, mañana seré tu secretaria personal.

-Puede ser hoy? quiero escribirle una carta a Amy.

-Amy vendrá mañana como de costumbre, se lo dirás de frente.

-Candy… por favor, no podré hacerlo de frente, y ahora sé exactamente lo que quiero decirle.

-De acuerdo.

Candy sacó de su mesa un bolígrafo y papel y comenzó a escribir todo lo que Annie le dictaba, entre lágrimas cumplía con el deseo de su amiga. Las palabras que Annie le dedicaba a su hermana eran muy conmovedoras y hermosas.

-Gracias Candy.

-Nunca se lo darás. Estoy segura que saldremos triunfantes de esto y no será necesaria la despedida.

-Eso espero. – dijo con tristeza. – sabes algo Candy? – la rubia la miró expectante - La mayor parte de mi vida la pasé en un hospital, por mi condición, mis padres tienen que trabajar mucho para pagar los tratamientos por eso no los veo seguido; pero Amy siempre me visita después de sus clases.

-Amy es una gran hermana, y estoy segura que tus padres desearían estar todo el tiempo contigo.

-Lo sé… por eso no quiero que Amy me siga visitando.

-Por qué? Ella lo hace porque te quiere.

-Y porque yo también la quiero no quiero que desperdicie su vida en un hospital. Ella merece vivir la vida de una universitaria, enamorarse y formar una familia.

-Annie… tú deseas eso, verdad?

-Claro que lo deseo, acaso no merecemos vivir la vida como se nos presenta? Cometer errores, enamorarnos y supongo que sufrir por un amor no correspondido. Pero sobre todo, formar una familia. Acaso tú nunca soñaste con algo así?

-Lo hice… - en ese momento la imagen de Terry apareció en la mente de la rubia. – qué estará haciendo? – murmuró.

-Quien? – Candy le contó sobre Terry. – cuando salgas de aquí, búscalo y continua lo que dejaron inconcluso.

-Ya debe tener novia o tal vez esté casado. – dijo con tristeza. – además debe odiarme por lo que hice.

-Al menos averígualo, si él ya tiene familia, despídete; pero si no, lucha por ser feliz.

-Luchar…

-Promételo Candy. Prométeme que lucharás por tu felicidad.

-Lo haré, si tengo la oportunidad lucharé por él. Eres la mejor amiga que puedo tener Annie.

-Tú también lo eres; pero no se lo digamos a Paty y mucho menos a Amy.

-De acuerdo. – dijo sonriendo en complicidad.

Una semana después de esa conversación, Annie murió. Candy se había quedado con ella hasta el final, ese había sido el deseo de la morena, no morir estando sola, algo que poco después Amy le confesó a Candy y se lo agradeció con el alma.

Meses después Candy dejaba el hospital, el cáncer había cedido; aunque estaba feliz, siempre recordaría a esa amiga que la acompañó durante un año, la que también le dio ánimos de seguir cuando quería rendirse.

Los siguientes años Candy se había involucrado de lleno en la recaudación de fondos para el hospital, deseaba ayudar a todas aquellas personas que estaban enfermas y no tenían dinero para pagar los tratamientos, empezó ella misma donando la herencia que le había dejado su madre e involucró a la empresa de su abuelo y algunos socios del mismo.

Paty y Amy siempre estuvieron con ella apoyándola, les enorgullecía la bondad de su amiga.

Hace algunos meses los exámenes de Candy revelaron que el cáncer había regresado, y esta vez el tratamiento sería mucho más agresivo con bajas probabilidades de éxito. Se había internado un mes para iniciar con éste; pero recordó las palabras de Annie, no quería morir en un hospital, quería vivir todo aquello que se había perdido por luchar contra la leucemia. Así que un día decidió abandonar el hospital, Samuel se vio obligado a firmar su alta, ya que Candy era mayor de edad, no podía retenerla en contra de su voluntad.

Fin de flashback

La luz de la luna entraba por el gran ventanal, ahí estaban, sentados en la alfombra dándole la espalda a tan esplendida vista; Terry rodeaba el cuerpo de la rubia en un fuerte abrazo, ella sentada en medio de las piernas del castaño sosteniendo con fuerza sus brazos, apoyaba la cabeza en estos mientras las lágrimas seguían saliendo. Al fin le había contado todo, sentía que se quitaba un gran peso de encima.

-Mi papá y mi abuelo estuvieron conmigo todos esos años, ambos descuidaron sus negocios… especialmente papá.

-Yo debí estar contigo.

-No, tú no tenías por qué pasar por todo eso. No tienes que hacerlo.

-No voy a dejarte. Lucharemos juntos Candy.

-No… - dejó salir un sollozo. – sería una lucha perdida.

-No dejaré que te rindas.

-Terry… por favor… no quiero arruinar tu vida.

-Entonces lucha, luchemos. Porque si no estás… esta vida ya no tendría sentido para mí.

-Por esto quería alejarme… pero fui débil. – comenzó a llorar nuevamente.

-Mírame Candy. – le dio la vuelta y la miró fijamente. – juro que no morirás, haré hasta lo imposible para que te salves, incluso buscaré yo mismo a esa sirena y la obligaré a cumplir nuestro deseo. – una leve sonrisa apareció en el rostro de la rubia. - Te amo Candy y esta vez no voy a perderte.

-Te amo tanto Terry.

Terry la abrazó con fuerza nuevamente, había esperado tanto para oír aquellas palabras de los labios de la rubia, y ahora que lo hizo reafirmaba todo el amor que tenía para ella y se lo demostraría a partir de ese momento. La besó una vez más, pidiéndole que no lo alejara de ella.

Tomó en brazos a Candy y la llevó a la habitación, ya no hablaron más sobre el tema, necesitaban descansar, sabía que lo que venía sería duro, no sólo para ella, sino también para él; pero lo afrontaría, no permitiría que su Candy se vaya, no la perdería, no otra vez.

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-No puedo creer que Eleonor me haya traicionado. – dijo molesta Michelle.

-A mí también me molestó, debió echar a esa mujer de su casa.

-Sí; pero en su lugar la trató bien, incluso Terry estaba feliz de ver a su madre tan amigable con esa mujer.

-Creo que estás sola en esto hija, yo te ayudaré en lo que pueda. Ahora que estás en su empresa acércate a él.

-Lo intento, pero él no cede. Lo perdí mamá, él no volverá conmigo.

-No te rindas, hija. Sabes que tu padre le debe mucho dinero a Richard, perderemos todo si no vuelves con Terry.

-Lo sé; pero ayer lo vi tan atento con ella, él nunca fue así conmigo ni siquiera cuando éramos más jóvenes. Siempre creí que era por su carácter, pero no es así.

-No puedes rendirte.

-No me rendiré. Quiero que me ame a mí, así como una vez lo hizo, además oí que la americana se irá pronto.

-Eso espero.

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Ya estaba amaneciendo y no había logrado dormir nada se quedó velando el sueño de la rubia. Se reprochaba a sí mismo el haberla juzgado; todos esos años odiándola por haberlo abandonado, y últimamente había creído que era una joven superficial que solamente se preocupaba por su físico al punto de ir en contra de su salud.

-Qué hora es? – su voz somnolienta lo sacó se sus pensamientos.

-Buenos días, preciosa. – la saludó con un beso. – las seis treinta.

-No dormiste?

-Lo hice, sólo que me gusta despertar temprano para verte dormir.

-Qué!? Desde cuándo lo haces?

-Desde que me quedé a dormir contigo la primera vez. – sonrió de lado – me encanta ver el espectáculo.

-Espectáculo?

-Mueves la nariz antes de despertar, haces que tus pecas bailen.

-Oh! – se tapó la cara causando la risa de Terry.

-Amor, debemos hablar.

Candy sonrió al escuchar como la llamaba, deseaba tanto que la situación fuera diferente, que el tema no tenga que ver con su estado de salud.

-Lo sé, pero podemos hacerlo después del desayuno?

-Claro, prepararé algo enseguida.

-Espera! – lo sujetó del brazo. – todavía es temprano, quedémonos así, sólo quiero que me abraces.

Terry la abrazó como ella se lo había pedido, besó su frente rogando internamente no perderla y la leucemia de Candy no sea avanzada; mas algo le decía que lo difícil recién iniciaría.

-Cuando tenía catorce años descubrieron que estaba enferma, al inicio mi padre pensó que era anemia, que yo misma me provoqué por rebeldía al no negarme a comer; un año antes mi papá había iniciado una relación con la mujer que solía ser amiga de mamá; pero yo, no tenía apetito y poco a poco me iba sintiendo débil. Estuve en tratamiento por un año y funcionó. Poco antes de cambiarme de colegio volví a sentir ciertos síntomas, es por eso que faltaba tanto a la escuela.

-Por qué nunca nos lo dijiste?

-No quería que me tuvieran lástima. Por eso me cambie de colegio y ciudad, en Chicago me miraban de esa manera.

-Sabes que nunca hubiéramos sentido lástima por ti.

-Entonces no lo sabía… cuando volví al tratamiento… este fue más agresivo, perdí todo el pelo, estaba más delgada, creí que no lo lograría… fue Annie quien me animó a seguir. – Candy contaba su experiencia con su tratamiento entre lágrimas. – hace unos cuatro meses volví a sentir los síntomas y Samuel confirmó que el cáncer había vuelto…

-No llores amor, ahora yo estaré junto a ti.

-Terry… no voy a seguir con el tratamiento.

-Candy…

-Terry, las probabilidades de que me cure son pocas. La radiación me destruirá por dentro antes de concluir con el tratamiento yo… no lo lograré…

-No voy a dejar que te rindas… muchas personas se curaron, Candy… no te rindas… no me dejes ahora que al fin estamos juntos. – su voz se quebró y eso conmovió a la rubia.

-Tengo miedo… no quiero tenerte y luego dejarte…

-Me dejarás si te rindes… pero si luchas… si luchamos, estaremos juntos por siempre.

-Dije que no quería lastimarte, y ahora lo estoy haciendo. – le sonrió con tristeza – lucharé sólo por ti, para no perderte.

-Te amo tanto amor… tanto.

La besó con ternura y agradecimiento, dándole fortaleza a la rubia, ahora ella tenía un motivo fuerte para no rendirse, quería cumplir todos sus sueños junto a Terry, quería cumplir incluso los de él. Lucharía sí, claro que lo haría… aunque muera en el intento, lo haría feliz.

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Hola! Qué les pareció el capítulo, espero que les haya gustado.

Gracias a todos los lectores que siguen está historia, se cuidan!