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Sintió un leve movimiento en la cama, y sabía el motivo de éste, seguro ya era hora de verlo partir, así como lo hacía cada semana.
-Terry?
-Disculpa amor, te desperté?
-No. – miró la hora, 5:30 de la mañana - Ya te vas?
-Para amarme como dices, Siempre estás echándome…
-No!– se apresuró aclarar. – lo decía porque es lunes y siempre te vas a tu departamento a esta hora para no llegar tarde a la empresa.
-Hoy no iré a la oficina, me quedaré contigo.
-No puedes abandonar tus obligaciones, debes ir.
-No voy a abandonar nada, no tengo reuniones para hoy y si es necesario, puedo trabajar desde aquí.
-Estaré bien, además, quedamos en que no ibas a cambiar tu rutina.
-No, tú dijiste eso, yo nunca lo acepté.
-Terry…
-Escucha - se acomodó en la cama nuevamente – obviamente mi rutina cambiaría, una vez que nos hiciéramos novios, se supone que pasaremos tiempo juntos: salir a comer, paseos, ya sabes, conocernos mejor.
-Pero…
-Dijimos que nos apoyaríamos en nuestras decisiones, verdad? – ella asintió una vez – entonces no se diga más. Además tengo el día planeado para nosotros.
Con una sonrisa traviesa, la abrazó acomodándola bajo su cuerpo y comenzó a besar sus labios. Candy era incapaz de pensar cuando Terry la besaba de una manera apasionada, simplemente se desconectaba de todo pensamiento racional o irracional. Su cuerpo cedía a las exigencias del castaño, cada roce, cada toque, cada caricia que él le hacía a su cuerpo era sublime. De repente Candy posó sus manos en el pecho masculino y lo empujó cambiando de posiciones, se sentó a horcajadas sobre él y se quitó el top de satín negro, ya después Terry le se haría cargo del short de su pijama.
-Hola preciosas. – saludó con una sonrisa acercándose al pecho de la rubia.
Candy tomó las manos de Terry y las puso sobre su cabeza, con una sonrisa maliciosa se acercó a su rostro y volvió a besarlo, Terry entendió que a partir de ese momento la rubia tomaría el control y se dejó llevar. Le encantaba cuando Candy lo seducía y a veces lo dominaba. Se separó de su cuerpo y le sacó la polera, después comenzó con besos descendentes hasta llegar al pecho y subir nuevamente hasta su cuello donde se quedó a jugar un poco.
-Cambiaste de opinión? – tenía los ojos cerrados y una sonrisa en los labios, le encantaba esa Candy.
-Dijiste que no te molestaba.
-Entonces me consideras tuyo?
-Eres mío, y yo soy tuya.
-Entonces… yo también podré hacerlo?
-Ya lo hiciste antes, ahora cállate. – volvió a agacharse y besar su cuello succionando un poco, daba pequeños mordiscos y después de un rato de trabajo en el área, Terry tenía una marca en el cuello bajo.
-Me estás volviendo loco amor, ya deja de jugar.
-Tú me haces eso siempre que…
-Basta de revanchas. – la tomó de las caderas y la ubicó en el lugar preciso para finalmente unirse a ella. Los movimientos de Candy eran constantes y cada vez aumentaba la velocidad, de arriba hacia abajo, Terry posó sus manos en sus caderas para ayudarla a moverse.
-Terry… - la voz temblorosa de Candy indicaba que pronto llegaría otro orgasmo.
-Candy… - él movía sus caderas para llegar más profundo en ella era tan satisfactorio, y de pronto con movimientos precisos ambos llegaron al clímax, extasiados quedaron sin fuerzas. Candy cayó lánguida sobre el pecho masculino, Terry acarició la espalda de la rubia, deleitándose con la suavidad de su piel, bajó hasta la parte baja de la espalda y dejó que ahí reposaran sus manos.
-Te amo mucho.
-Tanto como yo te amo a ti cariño.
Cuando sus cuerpos dejaron de temblar y sus respiraciones se normalizaron se acomodaron nuevamente en la cama y abrazados volvieron a quedarse dormidos.
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Eran los ocho de la mañana y como de costumbre los ejecutivos, trabajadores y personal de R & R ENTERPRISE cruzaban las puertas para iniciar su trabajo ese día.
-Buenos días señorita Ferdinand.
-Buenos días Kate, ya llegó Terry?
-El señor Granchester aún no llega.
-Infórmame cuando lo haga.
-Si señorita. – la recepcionista vio como la pelirroja se dirigía al ascensor para llegar a su oficina. – supongo que quiere volver con Terry, por eso se vistió tan provocadoramente, le queda bien que envidia. – murmuró la joven apoyándose en el escritorio.
Ese lunes, Michelle se había despertado con el propósito de reconquistar a Terry, no se lo quitarían; amarga fue su sorpresa, al ver que el castaño no llegaba a la empresa en todo la mañana. Estaba molesta, él nunca faltaba y siempre se quedaba a trabajar hasta tarde; pero últimamente se iba temprano y ahora no se presentaba.
-Michelle.
-Archie, necesito que Terry firme esto; pero aún no llega.
-Ni lo hará, hoy no vendrá a trabajar.
-Está enfermo? Él nunca falta.
-No lo creo, deja esos documentos con su secretaria y supongo que lo firmará mañana.
-Tienes razón. – dejó la oficina de Archie, esperaba conseguir información con él; pero sabía que era imposible que le explique donde estaba Terry.
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-Hola Michelle. – Terry contestó su celular a tanta insistencia.
-Terry, disculpa que te llame, es sólo que no viniste a trabajar y como nunca faltas… estás bien? Enfermaste? Necesitas algo? – Terry quería interrumpirla; pero la pelirroja hablaba muy rápido impidiendo que lo haga.
-No te preocupes, estoy bien, hoy no iré a la empresa.
-Yo… necesitaba que firmarás unos documentos.
-Son importantes?
-Sí. – no podía decirle que era una excusa para verlo.
-Entonces pídele a Archie que los firme, no habrá problema. Eso era todo?
-Sí. – su voz sonó desilusionada al escuchar la sequedad de Terry.
Terry soltó un bufido después de colgar, Candy estaba en la habitación cuando contestó la llamada, es más, fue ella quien le pidió que lo hiciera, pues él tenía la intención de apagarlo.
-Terry. – lo llamó y al tener su atención cuestionó. – era Michelle? Sucedió algo?
-Sí, era ella y no, no era nada importante.
-Ella… fue tu novia por muchos años? – desvió la mirada, para que él no vea la tristeza en sus ojos.
-Lo fue. – tomó su mentón e hizo que lo viera. – cuando éramos adolescentes y cuando terminé la carrera pero no por mucho tiempo.
-Tú… ibas a pedirle que se case contigo?
-De dónde sacas eso?
-En la fiesta de tu padre una mujer, Susan, te vio salir de una joyería y según le dijeron compraste un anillo con un diseño exclusivo.
-Primero, esa mujer es una chismosa; y segundo, es cierto. – el corazón de Candy se encogió al escuchar aquello. – pero el anillo no era para mí.
-Qué?
-Mi padre me pidió que recogiera un anillo que mandó a hacer para mi madre, pronto será su aniversario.
-En serio? Yo creí que…
-Nunca me pasó por la cabeza casarme con Michelle. Poco después de iniciar una relación, traté de terminarla; pero nunca me dejo, siempre buscaba la forma de impedir que rompiera con ella. Sólo pensé en una persona para atarme. –dijo mirándola atentamente logrando que Candy se sonrojara un poco.
-Lo siento… no debí creer en lo que dijo esa mujer.
-Por eso querías terminar conmigo?
-Ya te dije, mereces tener una familia.
-Y la tendré… con la mujer que amo.
Candy lo miró con una dulce sonrisa, comenzó a imaginar cómo sería ser la esposa de Terry; sabía que sería maravilloso, desde que lo conoció mostró ser una persona atenta y ahora le mostraba ser un hombre cariñoso y protector.
-Candy… Candy…
-Eh? Disculpa, Estaba distraída. Me dijiste algo?
-Y en que pensabas para no escuchar lo que te decía?
-Nada que debas saber, secretos de mujeres. Ahora dime, qué me decías?
- Secretos de hombres.
-Terry, vamos dime. –rogó besándolo. - Por favor.
-Bueno, sólo porque es importante y es algo que realmente deseo.
-Algo que deseas?
-Múdate conmigo.
-Qué…?
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-Cómo lo tomó?
-Ya se imaginaran. Le dolió enterarse que estoy enferma, y me pidió que siguiera con el tratamiento… que él estaría conmigo.
-Terry de verdad te ama. Y tú también debes hacerlo, para ceder con algo que te pedimos desde hace tiempo.
-Lo amo, a él, no puedo decirle que no, quiero luchar para permanecer a su lado.
-Te tiene en sus manos.
-Es mejor que piense que es al revés.
-En eso tienes razón, puede aprovecharse
-Me pidió que me mudara con él…
-Y cuando te mudas?
-Amy! Por qué crees que acepté mudarme con él?
-Porque cada viernes te pones feliz y sabemos que es porque él se quedará contigo el fin de semana.
-Paty! Tú también? – miró sorprendida a su amiga, no creía que fuera tan obvia. – Está bien… lo haré este fin de semana, es por eso que las necesito, tengo que empacar.
-Yo te ayudo a hacerlo, no tienes muchas cosas aquí. – dijo una Amy feliz, besaría a Terry por lo que había conseguido.
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-Y cómo estás con eso? – Terry les contó a sus amigos todo lo que había pasado ese fin de semana.
-Tengo miedo; pero tengo que ser fuerte por ella… para apoyarla.
-Lo harás Terry, eres el más fuerte de los cuatro.
-Gracias Stear.
-Cómo está ella? – cuestionó Anthony.
-Está tranquila, es fuerte; pero estoy seguro que tiene más miedo del que dice, ya pasó por todo eso en dos ocasiones.
-No olvides que estaremos para ustedes, para todo lo que necesiten.
-Lo sé, y se los agradezco. – les agradecía su apoyo – por la situación me ausentaré para estar con ella, trabajaré desde casa. Espero que me ayuden con el manejo de la empresa. Ayer hablamos con su médico y él accedió a venir a Inglaterra para seguir con su tratamiento lo antes posible.
-Sabes que no tienes que preocuparte por la empresa, nosotros nos haremos cargo. Tú concéntrate en ella, Candy te necesita ahora. – Anthony estaba triste, escuchar que Candy, la joven a quien apreciaba, estaba enferma y luchando para sobrevivir, le partía el corazón.
-Hay algo más. – los miró con una leve sonrisa. –le pedí que se mudará conmigo, y lo hará este fin de semana.
-Me alegro por ustedes.
-Vaya Terry, sabía que tú no perdías el tiempo.
-Felicidades; pero creo que eso significa que terminaron nuestras partidas de póker.
-Eso lo agradecerá Karen, ya que siempre pierdes mucho dinero.
-Cállate Stear! No olvides que la última vez tú perdiste mucho más. Ya quiero ver cuando te cases y le des explicaciones a tu esposa.
-Si perdí fue para que no te sintieras mal, hermanito.
Terry agradecía tener amigos como esos tres, siempre que se sentía mal o estaba deprimido, ellos estaban ahí para él; es por eso que les dejaba el cargo de su empresa sin ninguna preocupación.
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La semana pasó tranquilamente, Terry se quedaba a dormir en el departamento de Candy; ya estaba desesperado de que llegara el sábado y así poder estar con ella siempre, ya no tendría que irse temprano para cambiarse, o tener que ir a buscar algún documento para trabajar desde casa.
-Terry?
-Dime Michelle, necesitas algo?
-Yo… quería saber si podrías acompañarme para hablar con un posible cliente.
-Pídeselo a Anthony, él se hará cargo de los cierres de contrato.
-Qué? Pero eso siempre lo haces tú, además para la presentación de…
-Michelle ya te dije lo que debes hacer. – volvió la mirada su laptop.
-Por qué no puedes tratarme como a esa mujer? – Terry levantó la cabeza – en la fiesta de tu padre… eras atento con ella… y ni siquiera es tu novia.
-Lo es. Candy es mucho más que eso. Nada ni nadie es más importante para mí que ella.
Michelle se quedó sorprendida al escuchar al castaño, creyó que al haberla presentado como una amiga, no era serio y que aún tenía una oportunidad; sin embargo ahora le decía que era más que eso, que ella significaba más que eso.
-Terry…
-Voy a volver a decírtelo Michelle, creo que no te quedo claro. – la miró fijamente. – lo nuestro terminó, no voy a volver contigo. Amo a Candy más que a nada en esta vida.
-Por qué… por qué ella? – su voz lastimera salió sin poder contenerla, Terry estaba sorprendido por la insistencia de la pelirroja.
-No tengo por qué decírtelo y mucho menos justificar lo que siento… sólo te diré que la amo, entiéndelo, debes avanzar… Michelle eres hermosa, inteligente, no tienes por qué insistir con alguien que no te corresponde como tú lo mereces.
-Me iré Terry, dejaré la empresa… - esperó que él la detuviera.
-Si no te sientes cómoda en la empresa, eres libre de hacerlo. Perderé un elemento importante de la empresa; pero entiendo tus motivos y los acepto, si necesitas una carta de recomendación no dudes en pedirla.
Ilusamente imaginó que él le pediría que se quedara en la empresa y sea parte de su vida, pero en lugar de eso Terry sólo aceptaba tranquilamente, no mostró ningún indicio de tristeza al saber que ya no la vería.
-No serás feliz con ella… ella no te ama como yo lo hago, me di cuenta de eso, sólo es una oportunista que se aprovecha el que estés interesado en ella.
Un escalofrío sintió el castaño, hace años en una escena parecida a ésta, una rubia estudiante, Susana, le había dicho algo parecido, y cinco años estuvieron separados. Ahora la pelirroja se lo decía, tuvo miedo que esto se cumpliera.
-Lárgate. – su voz fue dura, fría y resentida. – Candy me ama más de lo que tú o nadie más podrá hacerlo. Ella es capaz de dejarme libre, no importándole si sale lastimada con tal de que yo no sufra…- se puso de pie y se acercó a ella. – hasta ahora he sido considerado contigo, sólo para que no cometas una estupidez; pero ahora… púdrete. – estaba a milímetros de su rostro, su voz fue mordaz, tanto que la pelirroja se arrepintió de lo dicho, en los ojos de Terry vio furia y tuvo miedo por lo que podría hacer en contra de su familia.
-Señor Granchester. – escuchó la voz de Lucy por el intercomunicador.
-Lucy…
-Señor tiene una llamada de la señorita Candy.
-Informa a recursos humanos que la señorita Ferdinand deja hoy la empresa, que preparen todos los documentos. – dijo mirando fijamente a Michelle. – pásame la llamada.
-En seguida señor.
-Hola amor, no, no interrumpes nada… - su voz era suave y dulce.
Antes de que Michelle deje la oficina de Terry pudo escuchar el saludo del castaño para Candy; pero lo que más le impresionó fue el cambio de actitud; recordó que cuando él estaba molesto por algo, ella se alejaba o trataba de no hablar mucho con él hasta que se le pasara el enojo, pues le contestaba con frialdad o simplemente no lo hacía… le dolía lo frio que era con ella, y ahora le lastimaba escuchar cómo le hablaba a su nueva novia… derrotada se dirigió a su oficina para guardar sus cosas y dejar para siempre la empresa que un día pensó le pertenecería cuando se casara con Terry.
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Hola, espero que se encuentren bien.
belindalvarado : Este es la única plataforma en la que escribo, así que no está terminada, cada semana se escribe nuevos capítulos, ya tengo algunos adelantados, y si tardo en publicar, es porque los reviso hasta cuatro veces para ver que tengo que corregir o cambiar, trato de entregarles lo mejor posible.
Eli : La verdad, dudé mucho en escribir esta historia porque desde el inicio pensé en este tema y sé que puede llegar a traer a la mente momentos que en algunos casos queremos olvidar, no quiero causar dolor a nadie, pues al igual que muchos perdí a la persona más importante de mi vida por una enfermedad; pero también tenía la inquietud de publicarla… espero no ofender ni herir a nadie con un tema tan fuerte, haré lo posible de no hacerlo.
A todos los lectores: gracias por su apoyo y seguir esta historia, cada comentario es leído y apreciado, siempre los tomo en cuenta, gracias por sus palabras.
