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Estaban en la sala de espera, la angustia de no poder estar junto a Candy en ese momento los desesperaba. Terry había prometido no dejarla sola; pero no podía hacer nada en este caso, ella estaba en el área de tratamiento, y nadie, a parte de los médicos y enfermeras, tenía acceso.

-Ya pasó mucho tiempo, ya debería haber terminado.

-No te preocupes, es normal.

-Fue así la última vez?

-Espero que no sea como esa vez. – dijo con tristeza – Terrence, debes estar preparado para lo que pasará, puede llegar a ser difícil y agotador…. – su voz se quebró – por favor, no la abandones; aunque te lo pida… no lo hagas.

-No lo haré, amo a Candy y estaré con ella para siempre.

-Te lo agradezco hijo… - una sonrisa de agradecimiento apareció en el rostro angustiado del padre.

-Señor White?

-Cómo está mi hija? – cuestionó a la joven enfermera.

-Está en la sala de recuperación, pueden ir a verla - los guiaba por los pasillos – señor White, el doctor Smeath desea hablar con usted. - Samuel Smeath había sido contratado en el hospital, era un médico exitoso y había tenido buenos resultados en el área de oncología.

-Yo iré con Candy. – se apresuró el castaño, luego de recibir un asentimiento del padre de Candy, se encaminó hacia donde la rubia estaba.

En una camilla cerca de una ventana, Candy estaba con los ojos cerrados; a Terry se le oprimió el corazón al ver su brazo, tenía un algodoncito donde seguro la pincharon para administrar los medicamentos.

-Terry…

-Candy… - su suave voz lo había traído de vuelta de sus pensamientos. – cómo estás amor? – besó su frente con dulzura.

-Bien… - una leve sonrisa apareció en su rostro. – dónde está papá?

-Fue a hablar con el doctor.

-Ok… nos iremos cuando regrese? Ya quiero irme a casa.

- Lo sabremos cuando regrese tu padre, te llevaré a casa en cuanto el doctor lo permita.

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-Cómo le fue…? Dime que estará bien.

-A penas empezamos con el tratamiento Jonathan; esta vez Candy está más optimista.

-Lo sé, Terry es un gran apoyo para ella.

-Aprovechemos eso… Jonathan… - él lo miró – la enfermedad de Candy está avanzada, es posible que después de la primera etapa, si no controlamos la enfermedad, tendremos que internarla.

-Dime… que probabilidades tiene mi hija de recuperarse…

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Al fin estaba en casa, lejos del hospital; aunque permaneció en éste unas horas, a Candy le trajo recuerdos dolorosos, es por eso que había pedido a Terry no permanecer más tiempo de lo necesario. Hace dos semanas había iniciado el tratamiento, estos tenían intervalos de cuatro días, y aunque era agotador y doloroso Terry estaba junto a ella animándola y apoyándola.

-Estás cómoda?

-Sí. – dijo acomodándose mejor en la gran cama. – llamaré a papá ahora.

-De acuerdo, te dejo para que hables más cómodamente con él. – dijo el castaño saliendo de la habitación.

Cuando Jonathan había informado que se quedaría en Londres para estar con su hija, Candy insistió en que no era necesario, ella no quería que su padre volviera a abandonar su trabajo y poner nuevamente en riesgo la relación con su esposa, como lo había hecho hace cinco años. Después de prometerle que lo llamaría cada día y que Terry lo informaría de todo con respecto a sus tratamientos, él no tuvo más opción que aceptar, las lágrimas y culpa de su hija lo convencieron. El abuelo de Candy la había visitado en esa semana, pero regresó a Escocia, pues había algo importante que tenía que hacer; así como a su padre prometió llamarlo siempre.

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Ya había pasado un mes de tratamiento, Candy se sentía agotada; pero se mostraba fuerte. En todo ese tiempo, Terry no había ido a la empresa, sus amigos estaban haciendo un buen trabajo con el manejo de ésta, diariamente le comunicaban como marchaba todo, y si debía firmar algún documento uno de ellos lo llevaba personalmente a su departamento. Karen, Amy y Paty visitaban o llamaban a la rubia, y como lo habían prometido todos los días la rubia se comunicaba con su padre y abuelo, posteriormente Terry hablaba con ellos para informarles si había algún progreso con el tratamiento o no.

-Iré a revisarlo en este momento. – Terry tomó la carpeta y se dirigió a su estudio.

-Ok, mientras los revisas yo me quedo a hablar con Candy.

-Tienes mucho que contarme, así que Terry tendrá tiempo suficiente para estudiar esos documentos con calma.

-Incluso pudiste traer una pila de documentos y los leería dos veces, Candy es la pecosa más curiosa que existe en la tierra.

-Primero, no soy pecosa, y segundo, no soy curiosa, es sólo que me importan mucho mis amigos.

Ambos jóvenes rieron de los argumentos de la rubia; cuando Anthony les informó que había iniciado una relación con Sasha, Candy le sacó toda la información que pudo, si se llamaban cada día, desde cuando se hicieron novios o quien dio el primer paso para verse de nuevo…

-Suerte con eso Tony. – el castaño se dio la vuelta para dirigirse a su estudio y analizar cada documento.

-Y bien… Cuándo llegará Sasha?

-En dos semanas, sus padres le pidieron que se quedé un poco más con ellos.

-La extrañas?

-Hablamos todos los días.

-Vamos Anthony! Sabes que no es lo mismo. – se quejó.

-Eres una curiosa… oh! Perdón, te preocupas mucho por tus amigos. – le tocó la nariz con el dedo.

-Humm! Son unos malagradecidos, yo podría ayudarte en lo que necesites.

-No te enojes linda, sabes que aprecio todos tus consejos, y los que apliqué me dieron buen resultado.

-En serio! – dijo emocionada.

Anthony le contó lo bien que iba su relación con Sasha, ella lo escuchaba emocionada e interesada, le agradaba la rusa, y desde el inicio le gustó como novia de su amigo.

-Ahora es tu turno, cómo estás tú?

-Bien. – Candy bajó la cabeza al contestar.

-Qué pasa, Sucedió algo?

-No… sí…

-Uh? Qué es?

-Me duele todo lo que le estoy haciendo a Terry… él no merece estar encerrado siempre, él merece salir y disfrutar de su vida…

-Candy, sabes cómo era la vida de Terry antes de ti? – ella negó con la cabeza – Terry no dejaba su departamento, nosotros lo obligábamos a salir; tenía mal humor, en la empresa lo llamaban "demonio Granchester", y tenemos sospechas que tiene otros apelativos nada agradables; no convivía con nadie, éramos Stear, Archie y yo quienes tocábamos su puerta para visitarlo y hacer que socialice con personas.

-En serio? Pero sus novias…

-Al igual que nosotros, eran ellas quienes pedían compartir su tiempo, nunca vi a Terry comportarse con alguna de ellas como lo hace contigo. Ellas se quejaban que Terry no hablaba con ellas, él sólo escuchaba o al menos eso creían. Pero contigo, es diferente, verdad? nunca escuché que le ponga un mote a ninguna mujer, y a ti te puso uno y te lo dice con cariño.

Entonces Candy recordó como era Terry con ella, bromeaba constantemente, y el día que le dijo "pecosa" por primera vez; como cada mañana Terry había despertado antes y la observaba mientras dormía.

Flashback

-Buenos días mi amor.

-Buenos días, pecosa.

-Pecosa?

-Acaso nunca te diste cuenta que tienes pecas?

-Pecas? – dijo confundida, sabía que las tenía; pero no eran tan visibles y con maquillaje desaparecían.

-Sí, son unos puntitos muy pequeños, de un tono rosáceo en tu caso, que están ubicados sobre tu nariz.

-Terry sé lo que es una peca. – hizo a un lado la mano del castaño que tocaba cada una de sus pecas con el dedo.

-No te enfades amor, son muy lindas. Te hacen ver mucho más linda de lo que eres. – besó su nariz.

-En serio?

-Nunca te mentiría, mi hermosa pecosa. – a partir de ese momento la llamaba pecosa. Y aunque Candy lo retaba con la mirada cuando lo hacía, en realidad adoraba su mote.

Fin de flashback.

- Lo sé, sé que él me ama y yo también lo amo; Pero no dejo de sentir que estoy quitándole su libertad.

-No lo estás haciendo. Terry es más feliz contigo de lo que nunca fue. No dejes que esta culpa que sientes destruya lo que tienen. No lo dejes nunca Candy.

-No pensaba hacerlo. – dijo con una leve sonrisa – soy muy egoísta para hacer algo así.

-No lo eres. Tú le das felicidad.

-Así como él me hace feliz.

Candy se sintió un poco mejor después de la conversación con Anthony, sentía que era egoísta por amarrar a Terry a ella y no querer dejarlo; pero con lo que el rubio le dijo, le alivió saber que con ella no era tan oscuro y apático como lo había descrito su amigo. Hablaron sobre su estado, ella daba lo mejor de sí para estar animada, no quería que Terry se angustiara de ver un decaimiento en su salud o estado de ánimo.

-Aquí están los informes, puse algunas notas en las cláusulas que deben modificar o eliminar.

-De acuerdo. Los cambiaremos mañana y los traigo.

-Te quedas a comer? – invitó la rubia.

-Lo siento linda, tengo una cita. – dijo guiñando un ojo.

-En ese caso, saluda a Sasha de mi parte.

-Lo haré. Los veo mañana. – se despidió de la pareja.

-Me molesta que te diga linda.

-No seas celoso, lo hace por cariño.

-Sólo se lo permito porque nunca fue un idiota contigo.

-Un idiota?

-Como lo fui yo al volver a encontrarnos.

-Es tu manera de agradecerle?

-Lo es. Ven vamos a cenar. – tomó su mano para guiarla a la cocina.

-Las chicas vendrán mañana a tomar el té.

-Reunión de chicas?

-Eso parece, me dijeron que tienen una gran noticia para contarme.

-Entonces me encerraré en mi estudio y…

-Terry. – lo interrumpió – puedes ir a la empresa mientras ella están aquí.

-Quieres deshacerte de mí?

-No es eso; pero estás muy encerrado y podrías aprovechar que no me quedaré sola para que puedas ir a ver cómo está tu empresa.

-Candy…

-No me estoy quejando de que quieras cuidarme, entiendo el miedo que tienes, y yo también lo tengo; así que, es mejor que aproveches que tendré niñeras y hagas presencia en la empresa como el jefe y dueño que eres. – dijo sonriendo para que Terry no sintiera que era un reclamo – además tienes que ganar mucho dinero para comprarme mi mansión.

-Lo haré; pero nunca más vuelvas a decir que te dejo con niñeras.

-De acuerdo. - dijo triunfante al haber logrado lo que se proponía.

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-Señor Granchester, Buenos días. – saludó su secretaria sorprendida de verlo.

-Buenos días Lucy. Podrías comunicarme con mi padre por favor.

-En seguida señor.

Había pasado casi dos meses que el castaño no pisaba su empresa, se había comunicado con sus amigos para informarles que ese día estaría ahí para trabajar, y que lo hacía por insistencia de Candy.

Richard sabía lo que pasaba en la vida de su hijo, y aunque en un principio estaba en desacuerdo, después de ponerse en su lugar y pensar lo que él haría si su esposa estuviera en el lugar de Candy, decidió darle su apoyo, además sabía que con su apoyo o no su hijo haría lo que se quisiera.

Los cuatro amigos estaban en la oficina del castaño, estaban tratando los temas administrativos de la empresa y de algunos proyectos que estaban a puerta; pero una vez terminados los temas profesionales, se pusieron al día de sus vidas.

-Terry..

-Qué pasa?- cuestionó algo rudo al distinguir un tono lastimero en la voz de su amigo.

-Cómo te sientes? – cuestionó Archie, pues el semblante de Terry era de preocupación.

-Con qué? – sabía que a lo que se refería.

-Con todo lo de Candy.

-Estoy bien, ella está evolucionando bien hasta ahora.

-Me alegra oír eso, ella es muy fuerte.

-Lo es; pero…- nadie dijo nada esperando que el castaño continuara. – creo que no es sincera, siento que me esconde la magnitud de los malestares que causan los medicamentos y eso me molesta.

-Le preguntaste?

-Se lo pregunté; pero como siempre, me contesta con una sonrisa alegando que se encuentra bien, y que sólo tiene un pequeño malestar.

-Notaste lo contrario?

-Una vez. Me dijo que estaba bien que sólo quería dormir, me convenció con su sonrisa; así que, me fui a trabajar al estudio; pero después de un rato la escuché vomitando, cuando entré al baño… no tenía fuerzas para ponerse de pie. – se le quebró la voz. – me molesté con ella, por ocultarme que no se sentía bien.

-Discutieron?

-Fue la primera vez que perdí la paciencia con ella. La lastimé al gritarle el que haya sido una inconsciente; pero en ese momento tuve miedo de que algo peor le hubiese pasado.

-Qué dijo ella? – cuestionó con calma Stear.

-Que no quería molestarme mientras trabajaba, que no creía que se debilitaría tanto.

-Terry, eso es normal, te asustaste y…

-Y la lastimé! Desde entonces ella se hace a la fuerte aunque esté cansada y tenga malestares… ella se pone fuerte y… - el castaño ya no pudo detener las lágrimas, era la primera vez que sus amigos lo veían en ese estado – y yo perdí la fortaleza, esa que prometí mantener hasta el final, y a la primera prueba... Me duele no ser lo bastante fuerte para ella.

-Lo eres, Terry eres fuerte. En tu lugar yo ya me habría derrumbado. – se sinceró Archie. – yo no podría aguantar lo que estás pasando.

-Es permitido tener un momento de debilidad, nadie puede no sentir miedo en una situación como la que están viviendo.

-Terry, dile cómo te sientes, para que ella también lo haga.

-Y si no lo hace? Ella creerá que va a preocuparme y seguirá ocultando sus dolencias.

-No lo hará, si sabe que con eso te lastima.

Sus amigos tenían razón, lo mejor que podía hacer Terry era abrirse con Candy, decirle como se sentía para que ella también lo haga con él, tenía que decirle que lo que más lo lastimaba y preocupaba era su silencio.

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Después de hablar con sus amigos Terry se sintió mejor, entre los cuatro habían formado una amistad fuerte, se apoyaban siempre que alguno se sentía perdido o derrotado, cada uno de ellos había pasado por una prueba en su vida y gracias al apoyo de los otros lograron salir adelante: como cuando, Archie y Karen en su tercer año de universidad, habían perdido a quien iba ser su primer hijo, estaban devastados; pero tuvieron el apoyo y consuelo de quienes los querían; luego Anthony, había perdido a su madre, ellos estuvieron junto a él para que pueda sobre llevar su pérdida, lo sacaron de su depresión y devolvieron el optimismo que solía tener; y en el caso de Stear, quien había tenido un accidente donde casi le cuesta la movilidad, los tres jóvenes estuvieron con él para acompañarlo a sus terapias y después de seis meses, la movilidad regresó a él. Y ahora era el turno de Terry, debía demostrar que era fuerte y paciente, sus amigos le abrieron los ojos, no se trataba de él, sino de Candy y por ella haría lo que sea.

-Terry, al fin llegaste. – dijo Paty al verlo.

-Pasó algo? – temió que algo hubiera pasado mientras no estaba; pero Candy estaba frente a él con una sonrisa.

-Nada importante. – contestó Amy para tranquilizarlo, pues se dio cuenta que palideció por un momento.

-Cómo que nada importante! Les acabo de dar una gran noticia. – se quejó Karen.

-Sobre tu embarazo? Archie me lo dijo hoy – dijo quitándole importancia. – es algo que ya me lo esperaba.

-Bien ya que no te alegras por mi estado, te dejo fuera de lo pretendía hacer.

-Vamos Karen no puedes dejarnos con la incertidumbre, dijiste que lo dirías en cuanto llegara Terry.

-Sólo lo haré por ti Candy, no por este idiota. – señaló al castaño.

-Habla de una vez Karen. – exigió Terry.

-Candy… y tú también Terry, aunque no lo merezcas – añadió – quiero que sean los padrino de mi bebé.

-Oh Karen! es en serio!? – dijo emocionada la rubia.

-Claro! Acaso no recuerdas que te lo dije en la secundaria? Que serías la madrina de mi primer hijo con Archie.

-Lo recuerdo, muchas gracias por considerarme para algo tan importante.

-Entonces aceptas? – la rubia asintió feliz. – y tú, como estás con Candy supongo que querrás ser el padrino, a menos que quieras que busque a otro y tenga ese lazo con Can…

-Claro que acepto Klaise, no dejaría que nadie comparta esa responsabilidad con Candy.

Aunque parecía que no le importaba el castaño estaba feliz por la noticia de sus amigos, ese había sido el deseo de la castaña desde siempre, le había costado embarazarse nuevamente; así que cuando Archie se los comunicó ese día lo felicitó con sinceridad; pero a Karen, le gustaba molestarla y hacerla rabiar; aunque después la felicitó demostrando lo feliz que estaba por hacerlo parte de su felicidad.

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Espero que les haya gustado el capítulo. Tengan buen inicio de semana. Se cuidan!