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Hace una hora que sus amigas habían dejado su departamento. Candy se veía realmente cansada, estaban por acostarse; pero la rubia no podía ocultar su emoción y alegría de lo que se vendría en unos meses.

-Estoy feliz por Karen y Archie.

-Karen volverá a llevarse un reproche por no esperar a Archie para pedirnos ser los padrinos de su hijo. – dijo burlón.

-Crees que se enfade con Karen?

-No creo que se enfade con ella; pero él quería estar presente cuando nos lo pidieran. Hoy me dijo que quería hablar con nosotros de algo importante.

-Me siento mal por eso, no debí insistir en que nos lo dijera.

-No tienes porque; aunque no lo hubieras hecho, igual nos lo habría dicho; además, Archie conoce muy bien a su esposa. Karen siempre fue así, el día que nos comunicaron que se casarían, ella nos lo dijo en cuanto nos vio y Archie ni siquiera estaba en allí.

-En serio?

-Ese día él tenía un examen importante y se suponía que nos encontraríamos en un bar, Stear y Anthony ya estaban de vacaciones y vinieron a pasarlo con nosotros. – Candy lo miraba con una sonrisa imaginando como habría sido. – estábamos los tres esperándolos, cuando ella llegó a nuestra mesa y nos gritó emocionada que se casaría, que Archie le pidió matrimonio, nos contó como lo hizo, y cuando Archie llegó, 30 minutos después, sólo recibió nuestras felicitaciones.

-Pobre Archie, supongo que él quería dar la noticia junto a Karen.

-Sí, pero su molestia no duró ni 10 minutos. Sabe muy bien lo boca floja que es su esposa y así la ama.

-Terry… - él la miró – tú me amas aunque tenga muchos defectos?

-Para mí, tú no tienes defectos; y sí, te amo más de lo que te puedas imaginar; eres el ser más espléndido que jamás haya conocido. Acaso no eres capaz de ver todas las virtudes que posees?

-No las tengo; pero gracias mi amor. – besó los labios del castaño esperando que él intensifique el beso. -Te amo Terry, te amo tanto… más que a mi vida. – Candy recordó la conversación que tuvo con Amy ese día.

Flashback

Estaban tomando el té, de repente Candy sintió un mareo y luego las náuseas llegaron a ella, se excusó con sus amigas y se dirigió a su habitación, sólo Amy había notado lo pálida que se puso, así que fue a buscarla.

-Candy… estás bien? – la rubia estaba apoyada en el lavado mirándose en el espejo con una mano sobre su boca.

-Amy! Sí… estoy bien – le sonrió – yo sólo… yo sólo quería…

-Candy. – su voz sonó seria – es posible que después de todos estos años aún no confíes en nosotras?

-Amy…

-Annie hacía lo mismo, nos escondió sus dolencias… - las lágrimas salieron de sus ojos – sí nos hubiera informado como se sentía… tal vez… tal vez hubiéramos hecho algo por ella…

-Amy. – Candy se acercó a su amiga con la intensión de abrazarla; mas ésta la rechazó.

-No Candy, en verdad eres egoísta; nosotros te queremos y nos preocupa tu estado; queremos ayudarte, estar contigo; pero tú no nos permites acompañarte… dime, le dices a Terry cuando te sientes mal? – la rubia negó con la cabeza baja – lo sabía, sé que no quieres lastimarlo ni hacer que se preocupe; pero como crees que se pondrá si algo te pasa… Candy, no le escondas nada, él merece saber todo… hasta ahora no puedo perdonar a Annie por ocultárnoslo, si ella nos hubiera dicho desde el inicio como se sentía… ahora estaría con nosotras; pero… sobre todo… no puedo perdonarme el haberla abandonado… ella sufrió sola todo aquello… no estuve con mi hermana, cuando más me necesitó – Amy lloraba la recordar todo lo que había pasado al perder a su hermana.

Fin flashback

-Perdóname Terry… - lo abrazó con fuerza

-Qué pasa mi amor? – se oía preocupado.

-Quiero contarte todo… sé que tengo que decírtelo… pero… pero siento que te causo dolor y trabajo con todo esto.

-Me causas más dolor cuando me ocultas cómo te sientes, el no saber exactamente si estás bien o no, me asusta. – su voz temblaba por el sentimiento - tengo miedo que algo te pase y yo… yo no sepa…

-No voy a ocultarte nada… - lo interrumpió - nada mi amor, perdóname por haberte ocultado como me siento realmente.

-No lo hagas nunca. Siempre dime la vedad; aunque eso lastime o preocupe, sólo dímelo. – Candy se alejó del castaño y con voz llorosa dijo.

-Yo… me siento cansada, quiero gritar por todo esto… porque no quiero morir Terry! No quiero… y lo estoy haciendo! - Terry la envolvió en sus brazos con más fuerza, Candy lloraba y temblaba por el llanto. – ya me había resignado, había aceptado mi destino… pero luego apareciste nuevamente en mi vida… y desde ese momento he deseado que todo esto sea un mal sueño, que en realidad podremos tener un futuro juntos… tengo miedo... tengo miedo no estar a tu lado…

-Yo también tengo miedo amor… - la alejó un poco y tomó su rostro entre sus manos e hizo que lo viera. – no quiero perderte y haré lo que sea para que te quedes conmigo, no permitiré que te alejes de mí… te arrebataré de las manos de quien quiera separarnos, incluso si esta es la muerte. – prometió vehementemente.

-Y yo lucharé para que no me lleve… me quedaré contigo Terry… no importa cómo, lo haré.

-No me ocultes nada, no importa si eso me inquieta o lastima, quiero compartir tu dolor, todo lo que sientes.

-Lo haré, te diré todo.

-Promételo, promete que lo harás.

-Lo prometo mi amor.

Esa noche aunque la pareja hubiera querido sellar esa promesa de confianza de la manera, que sólo ellos sabían, no lo hicieron, Candy estaba débil y Terry no le exigiría nada que vaya contra su salud; así que sólo la abrazó hasta quedarse dormidos.

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-Dime que tienes buenas noticias.

-Lo siento Jonathan, no encontré a María, pareciera que la tierra se la tragó.

-Tenemos que encontrarla… no voy a perder a mi hija!

-Ahora mismo estoy por salir a Dublín, es posible que se encuentre ahí, según averigüe tiene una prima que vive allá.

-Ojalá esté ahí, yo sigo investigando; si encuentro algo te informo de inmediato, tú haz lo mismo.

-Lo haré en cuanto tenga información.

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Los días seguían pasando, Candy continuaba con el tratamiento; pero éste no estaba teniendo los resultados que querían. Cada día, la rubia se sentía cansada y débil; después de cada tratamiento Terry tenía que ayudarla a caminar o sostenerla cuando estaba de pie.

-Terry… Terry…

-Mmm?

-Terry… - lo movió un poco, era la primera vez que el castaño no despertaba al primer llamado o movimiento.

-Mmm… Candy? – se giró hacia la rubia – estás bien amor?

-Nno… me ayudas a llegar al baño? – dijo tapándose la boca, Terry inmediatamente la levantó y la llevó a donde le había pedido la rubia, una vez frente al retrete, devolvió todo lo que había ingerido aquel día, que para variar había sido muy poco; la preocupación del castaño era evidente, Samuel le había dicho que eso pasaría; pero internamente había rogado que no sucediera. Tuvo miedo, su Candy estaba cada vez más débil.

-Mejor? – frotaba la espalda de la rubia, mientras ella lentamente levantaba la cabeza; con una débil sonrisa asentía lentamente. La llevó al lavado, donde la rubia se lavó la boca.

-Odio está parte… - sonrió para él. – es normal en esta etapa… estaré bien…

No aguanto más, ella mostraba fortaleza y optimismo, desde aquella vez que le pidió que no le ocultara nada, ella le informaba cómo se sentía, se ponía fuerte ante aquella situación.

-Lo sé mi amor… lo sé… eres la mujer más fuerte que conozco…

Con delicadeza la llevó nuevamente a su habitación, la dejó en la cama, la arropó y con mucho cuidado se acostó junto a ella, abrazándola susurraba palabras llenas de amor en su oído, a las cuales ella respondía con el mismo sentimiento, Candy se quedó dormida casi de inmediato, mientras el castaño velaría sus sueños lo que quedaba de esa noche.

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-Buenos días hijo, espero no molestar.

-No molestas papá, cómo estás?

-Preocupado al verte en este estado, estás alimentándote? – cuestionó al ver el semblante cansado de su hijo.

-Lo estoy, sólo que anoche no pudimos dormir.

-Terry, debes convencerla de internarse, sabes que eso sería lo mejor, tendría atención inmediata.

Después de tres meses de tratamiento y ver que no funcionaba, Samuel, sugirió la internación. Candy se negó de inmediato, no quería pasar su vida en un hospital, le había pedido a Terry apoyarla y el castaño; aunque al inicio le pidió hospitalizarse, decidió apoyarla, al inicio Candy se veía fuerte; pero últimamente estaba decayendo.

-Hijo… no sólo lo digo por ella, sino también por ti. Mírate, te ves agotado, estas más delgado y cansado.

-Estoy bien papá, Candy se reúsa a internarse, estamos haciendo todo lo que nos indica el doctor, en dos semanas iniciará de nuevo la quimio y…

-Y eso garantiza que se pondrá mejor? – Terry lo miró fijamente, se molestó con la insinuación de su padre.

-Está luchando! Estamos luchando… ella no morirá!

-No digo eso. Hijo, habla con ella, no será por mucho si lo hacen antes que sea demasiado tarde.

-Lo haré. – su padre tenía razón, tenían que actuar antes que sea demasiado tarde. Lo mismo le había pedido Ferbuson y Jonathan; pero la rubia se negó y al encontrar apoyo en Terry, se puso firme en su decisión.

-Dónde está Candy ahora?

-Está durmiendo.

-Entonces tú también deberías hacerlo, descansa hijo, en verdad te ves cansado.

-Lo haré.

-Me retiro para que lo hagas, dale mis saludos a Candy y no te preocupes por la empresa, tus amigos hacen un buen trabajo. Yo pasaré esta semana a ver cómo marcha todo.

-Gracias papá, dale un abrazo a mamá de mi parte.

Padre e hijo se despidieron sin saber que detrás de la puerta Candy estaba escuchando todo con lágrimas en los ojos; tenían razón, ella no tenía por qué hacer pasar a Terry por todo aquello, además había más posibilidades de recuperarse si se internaba y más ahora que estaba fuerte, no tenían que esperar a que se debilite completamente.

Eran casi las tres de la tarde y ellos aun dormían, una vez que Richard abandonó el departamento de la joven pareja, Terry se dirigió a la habitación, Candy estaba acostada, dándole la espalda a la puerta, cuando se acostó junto a ella, la joven se giró y con sus delgados brazos envolvió el cuello del castaño y apegándose a su cuerpo se acurrucó junto a él y se quedaron dormidos.

-Qué hora es?

-Casi las tres de la tarde.

-Descanse bien, y tú? – se oía animada.

-Siempre que duermo de esa manera lo hago - sus brazos estaban sobre la cintura de la rubia. – tienes hambre?

-Algo. Crees que Pony dejó algo para comer?

-Siempre lo hace, iré a ver.

-Te acompaño.

Terry estaba feliz, ver a Candy animada y con hambre lo llenaba de optimismo. Como lo había dicho el castaño, Pony, la mujer que iba en las mañana a limpiar y a preparar el almuerzo, les había dejado la comida en el microondas. Después de comer la rubia había sugerido ver una película, así que estaban en la habitación viendo una película de comedia romántica, género favorito de la rubia.

-Ahora vuelvo. – dijo poniendo en pausa la pantalla.

-A dónde vas? – Terry se puso alerta.

-A la cocina, quiero más jugo.

-Voy yo, espera.

-No te levantes, iré yo, ahora vuelvo. - se dirigió rápidamente a la cocina. – no vayas a poner play! – le gritó cuando ya estaba en el pasillo.

-Lo haré si no te apresuras! – respondió el castaño. Dos minutos después escuchó un ruido de algo que se rompía, salió corriendo de la habitación al llegar a la cocina encontró a Candy mirando el piso, donde había caído el vaso de jugo, lo miró a él, con un susurro dijo su nombre antes de desvanecerse frente a Terry, con una rapidez impresionante el castaño llegó para sostenerla y evitar que cayera sobre los vidrios rotos.

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Un padre angustiado llegaba al hospital, buscando a quien pretendía ser su yerno para que le informara sobre el estado de su hija, al llegar al pasillo donde le habían indicado era la habitación de la paciente, se encontró con el rostro afligido de su otrora suegro y de un grupo de jóvenes que hablaban con él, seguramente los amigos de su hija, pensó.

-Cómo está!? Qué dijo Samuel, qué le pasó a mi hija!?

-Mi nieta está estable, ahora Terry está con ella, no quiere dejar la habitación, no se despegó de ella desde que la internaron.

Al escuchar eso Jonathan White cruzó la puerta para ver a su hija dormida y a Terry sentado junto a su cama con la mirada en la rubia.

-Terry…

-Señor White. – se puso de pie para saludarlo. – ella está durmiendo, el medico dijo que está estable y…

-Lo sé hijo, Ferbuson me lo dijo, también me dijo que no has dejado la habitación desde ayer.

-No quiero dejarla sola.

-Ve a descansar, te ves cansado.

-Estoy bien, quiero estar cuando despierte.

-Y por eso te pido que vayas a descansar, no despertará hasta mañana. – al ver que Terry iba a negarse añadió – se inquietará si ve lo mal que estás. Terry, te agradezco que cuides a si de mi hija; pero tú también debes cuidarte, por favor, cuando ella despierte y te vea de esa manera, sólo se sentirá responsable y culpable. Además yo estaré con ella, así que ve tranquilo.

Tenía razón, no quería afligir a la rubia, tenía que estar bien cuando lo vea, y de nada serviría si él también enfermaba, esas horas de no dormir le estaban pasando factura, sentía que de un momento a otro colapsaría, así que sin decir más salió de la habitación, pidiendo le informarán si Candy despertaba antes de que él llegara.

-Terry.- sus amigos se acercaron a él.

-Por favor acompáñenlo a casa, que duerma un poco y que coma algo. – Jonathan estaba tras el castaño.

-Sí, yo lo acompañaré. – Archie se ofreció a llevarlo a su departamento, Terry no decía nada, se dejó llevar sin reclamar que lo trataran como a un niño, estaba agotado sólo tenía en la mente recuperar fuerzas para cuando Candy despierte.

Anthony, Paty y Amy, se quedaron en el hospital, Candy estaba sedada, despertaría hasta la mañana siguiente; pero decidieron estar ahí por si algo se les ofrecía al padre y abuelo de la rubia. Karen por su estado no pudo quedarse mucho y Stear se fue a la empresa después de haber estado un par de horas con su amigo.

-Cómo te sientes?

-Cansado, el padre de Candy tiene razón, dormiré un poco y luego volveré al hospital.

-Me parece bien, toma un baño y luego duerme, cuando Candy despierte tiene que verte mejor, no querrás que se arrepienta de vivir contigo y decida mudarse al verte en esas fachas.

-Eres un idiota. Si Karen te aceptó viéndote así, incluso bañado y peinado… - lo miró de arriba abajo - yo tengo mejores posibilidades de mantener a Candy junto a mí estando como estoy. – vaya aun podía bromear, agradecía a su amigo tratar de animarlo.

Como lo había dicho, Terry llegó a su departamento, comió algo que Archie preparó y cuando se dirigió a su habitación para tomar un baño, se paralizó en la puerta, no aguantó más y las lágrimas corrieron por su rostro, Archie se acercó a él para ayudarlo a ponerse de pie, pues cayó de rodillas mientras se cubría el rostro. Frente a ellos la televisión encendida, con la imagen de una escena que estaba congelada, antes de llevarla al hospital ellos estaban pasando una buena tarde; la película que habían estado viendo se mantenía ahí, así como se encontraba él, congelado, sentía que su vida estaba en pausa, y no avanzaría si ella no regresaba.

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-Papá?

-Hola cariño, cómo te sientes?

-Bien, dónde está Terry?

-Ya vendrá, lo mande a casa para que durmiera un poco.

-Qué bien… gracias. – la voz de Candy era suave y tranquila.

-Pensé que te desilusionaría no verme junto a ti.

-Y yo creí que dormirías un poco más.

-Tan mal me veo? – se acercó a ella para besar suavemente sus labios. No se dieron cuenta en que momento Jonathan dejó la habitación. – Archie dijo que podrías arrepentirte de vivir conmigo si me veías sucio y desarreglado.

-Ya te vi en ese estado y continuo contigo, cierto? Debe ser verdadero amor. – bromeo con él.

-No dejaré que Karen se te acerque, te está convirtiendo en una snob superficial.

-Tal vez ya lo era, y sólo fingía para atraparte. Soy una buena actriz, sabes?

-Señorita actriz, que te parece si recreamos una escena romántica, ya tenemos el set, el cuarto de un hospital, qué tan sexy te suena eso?

-Me suena a otro tipo de película, una que rechazaría a la primera.

-En qué clase de película está pensando, señorita mente sucia? – se separó un poco de ella – yo pensaba en esas comedias románticas que tanto te gustan.

Candy se sonrojó profundamente logrando que Terry soltara una gran carcajada. El ánimo de los jóvenes había vuelto, si bien la rubia se oía cansada y débil, estaba animada, tanto como para bromear con su castaño, quien se alegraba de ver a su novia bromeando y dando todo de sí para recuperarse; los visitantes les habían dado su tiempo, Terry estaba con ella, llenándola de besos, los cuales ella correspondía con ahínco.

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Ya estamos cerca del final! Espero que estén disfrutando de la historia, tanto como yo al escribirla. Se cuidan mucho… un abrazo a la distancia a todos!