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15.32.
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Por: Xeina Phi.
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—Espero que estés consiente de la delicada situación en la que te encuentras —expresó con calma el hombre arrastrando una silla.
Minato afinó el oído, habían pasado 45 segundos. Escuchó al sujeto reclinándose sobre el respaldo con comodidad, confiado de que el relámpago amarillo estaba inmovilizado y con los ojos vendados.
—Quiero que me digas dónde está, Uchiha Itachi —demandó con severidad.
—¿Y qué te hace pensar que yo lo sé?
—Porque ha estado contigo desde que era un crío. Debes conocerlo bien. —Namikaze escuchó una sucesión de sonidos metálicos y advirtió el filo del kunai en su cuello, haciéndole saber que los shinobis de la lluvia, no se irían sin obtener nada—. Tal vez no lo sepas, pero tenemos todo el lugar sitiado con sellos explosivos. Así que nadie llegará a tiempo para ayudarte. Estás indefenso, te hemos despojado de todas tus armas. Y no podrás transportarte —le hizo ver, hundiendo con fuerza medida el kunai en su cuello, solo lo suficiente para dejar un corte que no supusiera un peligro para la vida de su rehén, aunque no por ello fue menos doloroso.
Minato exhaló profundamente, habían transcurrido 3.28 minutos. Sí, era cierto que se había encargado de Itachi y su hermano, después de que el ataque del Kyubi lo dejara viudo y a los pequeños Uchiha sin padres. Pero hacía años que no se hablaban, no después de que Itachi le besara, entregándole su corazón, que él mismo se encargó de romper, anteponiendo su deber con la aldea, como el Hokage que era.
—Hace años que Itachi dejó la aldea —enunció con una sonrisa triste—. No he vuelto a hablar con él.
—Entonces no tiene sentido que estés aquí —farfulló el hombre, para después darle un puñetazo, rompiéndole el labio inferior.
El sabor metálico de su sangre invadió su boca. El tiempo transcurría tan lento en ese lugar. Había contado 4.13 minutos. Y no supo porqué, pero a su memoria acudió el recuerdo del día en que Itachi se marchó sin decir nada.
—Saito, manda a este cobarde de mierda al infierno. —Escuchó pasos tras él y percibió un fétido aliento cerca de su rostro—. Parece ser que el que fuera el gran "Relámpago amarillo", no es más que un tenue destello.
Sí, era un cobarde y debía morir por eso. Porque si había rechazado los sentimientos de Itachi, fue a causa de sus propios miedos, al repudio de que le vieran con un chico diecinueve años menor que él. Un niño al que había criado como su propio hijo.
Detectó el olor de la pólvora, pero no le importó. Sabía que Konoha estaba en buenas manos. Su hijo era mejor Hokage de lo que alguna vez fue él. Naruto no se dejó intimidar por el señor feudal, cuando le informó que mantenía una relación de pareja con Sasuke.
Cuando pasaron 5.05 minutos, se decidió a hablar.
—¿Por qué buscan a Itachi?
—Ese hijo de puta, mató a nuestro mejor sicario —declaró el otro sin ningún pudor—. Dijo que lo hizo en nombre de Konoha.
Minato rio bajito. Sin importar como, Itachi siempre velaría por la aldea.
—Te ves muy tranquilo, ¿no te da miedo la muerte? —inquirió con desconcierto el hombre a la vez que salía.
—Estoy tranquilo.
6.00 minutos.
Minato dejó de escuchar las voces a su alrededor, en cambio, percibió como cada uno de sus captores se desplomaba alrededor suyo. Aquello provocó que se le acelerara el pulso. Habían ido a rescatarlo. Pero, ¿quién? ¿Cómo? Nadie sabía su actual paradero, menos aún considerando que salió de Konoha sin avisar a nadie.
Escuchó pasos nuevamente, pero eran diferentes, no seguían el patrón de sus captores. Después de 7.25 minutos, la venda fue retirada de sus ojos, la luz de día que se colaba por las ventanas lo deslumbró, impidiéndole ver a su salvador.
Aunque si reconoció los suaves labios que apresaron a los suyos, en una caricia que le llenó el corazón de nostalgia.
9.00 minutos.
Minato finalmente pudo pronunciar su nombre y admirar su rostro sereno y amable, después de tantos años, después de tantas desavenencias.
—Itachi.
El joven esbozó una sutil sonrisa mientras lo liberaba de sus amarras.
—¿Por qué te dejaste capturar? —inquirió con dureza, para después verle a la cara, no pudiendo ocultar la preocupación en su mirada.
—Quería verte —reveló Namikaze con una sonrisa pícara.
11.14 minutos.
Itachi supo que si se lo proponía, el cuarto Hokage podía ser todo un embustero. Negó con la cabeza y se levantó dispuesto a irse.
—Saluda a mi hermano menor de mi parte —pidió con una sonrisa alicaída.
—Espera, Itachi.
El moreno detuvo sus pasos, más promovido por las incontables sensaciones que aún provocaba Minato en él, que por la petición en sí misma.
—Te amo. Nunca dejé de amarte —confesó finalmente. Le temblaban las manos, el pulso resonaba en sus oídos—. Sé que debes tener sentimientos encontrados al verme y que probablemente debas odiarme. Pero quiero decirte que lo siento, lo siento en verdad.
Y sin saber cómo, las lágrimas se habían manifestado copiosas, nublándole la vista.
13.52 minutos.
La felicidad se hizo presente, cuando las mariposas revolotearon en las entrañas de ambos. Cuando Itachi tomó entre sus manos el rostro de Minato para besarlo con fervor.
Pasaron muchos años antes de que pudieran volver a verse y solo 15.32 minutos para saber que nunca más se volverían a separar.
Fin.
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Notas:
Bueno, debería empezar por decir que nunca me habría imaginado escribir un Itachi x Minato. De hecho, la idea salió de un prompt que escogí en una actividad de un grupo.
Así, que no sé. Siento que la historia quedó un poco bizarra jejejeje. Por cierto, tampoco sé con certeza cuántos años es mayor Minato que Itachi. Si tienes el dato correcto, no dudes con compartirlo.
