AN: Con este capítulo concluye la introducción de la historia y las 12 leyes del karma. Los antiguos lectores se habrán fijado que hay cambios, pequeños, pero los hay.
advertencias: esto no es un SI, es un OC.
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Interludio
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7º ley del karma (ley del enfoque)
No se puede pensar en dos cosas al mismo tiempo. Tienes que ir subiendo la escalera un paso a la vez. Cuando se pierde el enfoque, despierta la inseguridad.
Su nueva amistad con Naruto trajo consigo consecuencias bastante curiosas, por llamarlas de una manera.
La cara que puso Mebuki cuando le informó que había hecho un "amigo" en su reciente salida solo fue superada por el casi ataque al corazón que le dio cuando le dijo de quién se trataba. La mujer tras recuperarse del shock inicial había tratado de todas las formas sutiles habidas y por haber de alejarla de esa amistad y solo se había detenido cuando kazashi había carraspeado con fuerza provocando que la conversación tomara un rumbo diferente.
Sakura por supuesto encontraba todo eso bastante entretenido. No es que ella estuviera en un principio entusiasmada con la idea de interactuar con el niño rubio, después de todo en su plan la reunión no tenía que haberse llevado a cabo hasta la entrada a la academia e incluso allí había pensado evitarlo cuanto pudiera. Pero una nueva idea había llegado a su mente y tras pensarla bien había decidido darle luz verde.
En el canon Naruto había sido un niño muy disperso, un idiota con un corazón demasiado blando para su propio bien. Y había funcionado bastante bien de esa manera, para el canon.
Pero ese no era el canon. Y para su plan era necesario que el chico estuviera centrado.
Así pues todas las tardes había tomado la obligación de ir al parque y durante una hora y media se sentaban en el césped y le daba clases de lectura y caligrafía.
Naruto era todavía un niño y Sakura estaba segura de que él hubiera preferido mil veces estar jugando y corriendo por la aldea a que sentarse con ella y estudiar.
Pero Sakura era lista y sabía cómo jugar sus cartas.
Lentamente había impuesto su presencia en el día a día del niño y lo había obligado a ver aquello como cotidiano. Sin que siquiera él se diera cuenta se había convertido en una constante en su vida a tal punto que él hubiera hecho cualquier cosa por mantenerla allí. Sakura podría haberlo hecho dar cientos de vueltas alrededor de la aldea y él habría seguido su mandato como un ciego. Era bastante simple. Sakura era una de las pocas personas en esa aldea que reconocían su existencia y Naruto hubiera preferido morir mil veces a que perder eso.
Y sakura, por su parte, era lo suficientemente egoísta como para aprovecharse de ello.
8º ley del karma (ley del dar y hospitalidad)
Si tú crees que algo es verdad, entonces en algún momento de tu vida serás llamado a demostrar que es verdad. Da y otorga.
El encuentro con Sasuke Uchiha paso de la misma manera que con Naruto; sin que ella lo planeara ni deseara.
Mebuki le había pedido ir a comprar algunas verduras al mercado, y aunque la idea de salir un sábado no le hacía mucha gracia había decidido que tomar un poco de aire no le vendría mal, sobre todo cuando había estado todo el día encerrada en su cuarto haciendo yoga y flexiones.
Así pues vestida con sus sudadera dos tallas más grande y con un libro en manos había emprendido el camino. Su lectura sobre los samuráis del país del hierro se vio abruptamente interrumpida cuando una señal pequeña y veloz se dirigió directamente hacia ella.
Sakura había dirigido instintivamente chakra a sus pies por lo que el impacto ni siquiera la movió de su sitio. En cuanto a la otra persona…
Con pereza levantó la vista de su libro y miró hacia abajo. Frunció ligeramente el ceño y gimió mentalmente. Solo a ella.
La imagen que tenía del Uchiha había sido la de un chico serio, emocionalmente inestable y con serias tendencias asesinas.
No encajaba con la que tenía delante.
Ojos grandes, rasgos delicados… Si hubiera tenido el pelo largo podría haber pasado perfectamente por una niña. Se preguntó fugazmente si acaso el buen aspecto venía incluido en el ADN de los uchiha.
"¿Qué miras?"
La voz del chico la trajo de vuelta y con diversión se dio cuenta de que el niño seguía sentado.
"¿hay alguna razón por la que sigas tirado en el suelo?" inquirió levantando una ceja y viendo como las mejillas del niño se teñían de rojo.
"no estoy tirado ¡tú me tiraste!" con rapidez se puso en pie y la miró recriminatoriamente.
"te pido disculpas por ello" sonrió sin un ápice de culpa y volvió a centrar la vista en su libro mientras se disponía a seguir su camino.
"¡espera!"
Sakura inclinó la cabeza en un vago interés.
"Ya que me has tirado tienes que hacer algo por mi" la cara de suficiencia y la pose de superioridad la hubieran irritado de no ser porque provenían de un niño de 5-6 años
"¿y eso sería?" pregunto intentando mantener una expresión seria
El niño vaciló un momento, los ojos barriendo inquietos a su alrededor hasta toparse con los de ella y volver a su pose confiada.
"cómprame dango"
Sakura se tomó un poco de tiempo para asimilar la petición y otro tanto para decidir si estaba disgustada o interesada en ese giro de los acontecimientos. Desde luego no había visto venir eso.
"¿discúlpame?"
"dango, dulce ¿entiendes?"
"sé muy bien lo que es el dango niño" dijo mirando fijamente los ojos del uchiha preguntándose cómo funcionaba la mente de los niños.
"¡no soy un niño! Seguro que soy mayor que tu"
Sakura puso los ojos "no tengo tiempo para esto…" con un suspiro cerró el libro viendo que se le sería imposible seguir leyendo "¿si te compro dango serás un buen chico y te irás?"
El pelinegro enseguida se quejó por ser tratado como un mocoso normal y corriente remarcándole que él tenía cinco años
Sakura ignoró el balbuceo mientras hacía su camino hacia la pastelería más cercana con el niño siguiéndola poco después.
"soy Sasuke por cierto. Sasuke uchiha"
"lo sé"
"ah"
En silencio entraron en la pequeña tienda y la recepcionista chillo al verlos.
"¿Qué quieren estos dos chicos tan lindos?" les preguntó en un todo edulcorado.
"seis dangos para llevar por favor" pidió y metió las manos en los bolsillos con expresión aburrida. A su lado Sasuke se removió en el sitió y lanzó miradas fugaces al reloj de pared que quedaba justo encima de la puerta.
"aquí tienes cielo." La mujer regresó con su orden y sakura hizo un cálculo rápido antes de pagarle la cantidad exacta de monedas.
"volved cuando queráis" escucharon que la recepcionista gritaba al cerrar la puerta.
"bueno, aquí tienes tus dangos tal y como prometí, ahora me dejaras en paz, tal y como prometiste" anunció tras un momento de silencio entregando el paquete al niño y dándose la vuelta "disfrútalos"
"no voy a disfrutarlos" el niño le replicó antes de que pudiera marcharse "no son para mi"
Sakura giró la cabeza mirando por encima del hombro con un poco de curiosidad.
"¿y para quién son si se puede saber?"
El niño sonrió feliz mirando el paquete en sus manos.
"para mi hermano"
Ah.
Sakura permaneció en el sitio en silencio y lo vio marcharse. Después cayó en la cuenta de que se había gastado la mayor parte del dinero que mebuki le había dado y no había comprado nada de lo se suponía que debía comprar.
9º ley del karma (ley del aquí y ahora)
Mirar hacia atrás y vivir anclados en el pasado es lo que nos impide disfrutar del presente y estar totalmente en el aquí y ahora. Los viejos pensamientos, hábitos y sueños son los que nos impiden renovar nuestra alma.
Fue tras varios meses de su encuentro con Naruto que Sakura comenzó a percibir que de manera muy moderada y bastante oculta alguien la vigilaba.
Al principio había pensado que eran solos imaginaciones suyas, paranoias de su vida pasada en la que dormía con una pistola debajo de la almohada por si al servicio de limpieza se le ocurría acuchillarla. Pero tras agudizar sus sentidos cayó en la cuenta de que efectivamente había una señal de chakra manteniendo un ojo en ella en determinados momentos del día, sobre todo en sus reuniones con el niño rubio.
La nueva información no le agradó para nada y planteó varias dudas en su cabeza ¿Por qué? ¿Y con qué objetivo?
La última vez que alguien la había vigilado de esa manera fue cuando los rumores de ella siendo un genio se habían dispersado. Sus padres habían tenido la visita de un chunin mientras ella 'dormía' quien les había hablado de inscribirla en la academia antes de lo previsto. Eso fue cuando ella acababa de cumplir 5 años y por supuesto Mebuki y kazashi habían declinado la oferta. La idea de que su hija entrara en ese mundo tan pronto les hizo poca o ninguna gracia, ya bastante duro era para ellos saber que un día tendrían que dejarla ´volar'.
Sakura no había estado en desacuerdo con la decisión. Para que su plan avanzara las cosas tenían que seguir un ritmo, y ciertamente si ella se hacía genin antes de lo acordado la línea de tiempo se iría al carajo y un montón de cambios llegarían de los cuales ella no tendría control absoluto.
No. Eso sería absolutamente desastroso.
Así pues, volviendo al problema ¿Por qué había alguien siguiéndola?
Sus respuestas llegaron una tarde sentada junto a Naruto en el mismo parque en el que se habían conocido. Acababan de terminar de repasar los hiraganas y katakanas cuando Sakura volvió a sentir esa presencia.
"Naruto, ¿recuerdas que me dijiste que tu ´abuelo´ quería que tuvieras amigos?" comenzó tanteando el camino.
El niño se cruzó de brazos con expresión pensativa y después asintió enérgicamente con la cabeza. Sakura suspiró, tendría que abordar el tema con cuidado.
"Así que… ¿le has hablado a tu abuelo de mi?" estaba segura de que el niño lo había hecho, la palabra discreción no estaba entre su vocabulario.
"pues claro! ¡Eres mi primer amigo!" Naruto sonrió brillantemente y se balanceo de un lado a otro.
Sakura asintió con una amable sonrisa. En su interior dejó escapar un gemido, ¿acaso no era obvio que eso no era lo que quería saber?
"¿y…?" inquirió alargando el sonido "¿Qué le dijiste de mi?"
"pues le dije que tenías el pelo rosa y que eras muy cool"
Sakura sintió su sonrisa temblar. De todas las cosas que podía haber dicho de ella ¿eso era lo más importante? Se tomo un tiempo para respirar hondamente y no tratar de probar su muy nuevo adquirido kunai en el jinchuriki.
"eso…eso es…bueno" dijo al fin. "¿nada más?"
Naruto ladeó la cabeza e hizo un mohín.
"¿Por qué te interesa tanto? ¡El viejo hizo lo mismo! Tantas preguntas…"
"¿tu abuelo preguntó por mi?" dijo más rápido de lo que hubiera querido y rápidamente puso una sonrisa en su rostro.
"si…estuvo como… ¡como mucho tiempo preguntando por ti!, para el poco tiempo que pasa conmigo y habla de otra persona ¡ah! ¡Quiero decir, no es que no quiera hablar de ti! ¡e-es… ya sabes! "el niño comenzó a agitar las manos nerviosamente en varias direcciones.
Sakura escuchó con calma su balbuceo y entrecerró los ojos. Si Naruto no le había contado nada sobre ella a parte del hecho de que era su amigo, entonces estaba segura de que el Hokage había querido averiguar por sus propios medios quien era y cuáles eran sus intenciones con el niño, después de todo, Naruto era el jinchuriki de konoha.
Sus hombros se relajaron. Lo única que tenía que hacer era actuar con normalidad hasta que el Hokage decidiera que no era una compañía negativa. Después…bueno, podría seguir con lo planeado.
10º ley del karma (ley del cambio)
La historia se repite hasta que aprendamos las lecciones necesarias para cambiar nuestro camino.
Decir que Sakura estaba sorprendida cuando el Hokage se topó con ella un día por la calle y la invitó a caminar junto a él no era una exageración. Su cerebro se quedó en blanco durante varios segundos y por primera vez desde que había reencarnado se sintió amenazada. En su anterior vida la idea de encontrarse con gente "poderosa" no le hacía ni cosquillas; Tenía un buen equipo de seguridad y unas excelentes habilidades de comunicación. Además, nadie en su sano juicio amenazaba a alguien que podía meterle un AK-47 por el trasero.
Pero eso no funcionaba así en ese maravilloso mundo donde le había tocado caer.
Oh no.
En ese mundo si el hombre que tenía enfrente lo deseaba ella podía desaparecer en un pestañeo.
"Bueno Sakura-chan, Naruto me ha hablado mucho de ti" el anciano comenzó con una sonrisa bonachona y una postura totalmente relajada "dice que eres muy inteligente"
Introducción de su amigo y un halago. Buena técnica. Hubiera funcionado perfectamente de no ser porque estaba rondando la cuarentena.
"naruto dice muchas cosas" se encogió de hombros y metió las manos en los bolsillos de su sudadera negra.
El anciano rió "en efecto, lo hace."
Caminaron en silencio varios minutos. Sakura estaba consciente de que la estaba dirigiendo hacia un lugar en específico y su curiosidad fue apagada cuando la llevó a la tan conocida plaza de homenaje.
Debí suponerlo pensó.
Con resignación siguió tras el anciano hacia la piedra central donde habían colocadas unas flores todavía frescas.
"Sakura-chan ¿sabes lo que es esto?" el hokage puso su mano encima de la superficie lisa de la piedra y la miró con una expresión tranquila.
"la piedra de los héroes" respondió sin saber muy bien a dónde iba dirigido todo aquello.
"¿y sabes cuál es su función?"
Frunció levemente el ceño antes de girarse a mirar la piedra.
"es un homenaje a los caídos en batalla" contestó escuetamente mirando la cantidad de nombres tallados.
"correcto" el anciano acarició dos nombres con la punta de sus dedos y Sakura pudo ver que sus ojos se oscurecían unos segundos antes de volver a su brillo natural.
Se volvieron a quedar en silencio y Sakura se encontró perdida en sus pensamientos. Si hubiera tenido que comparar a Sarutobi Hiruzen con alguien de su vida pasada hubiera sido sin dudarlo con Alberto Lucchetti, su abuelo y el antiguo cabeza de la familia Lucchetti hasta su retiro en donde demasiado enfermo y viejo no le había quedado más remedio que ceder el puesto a Tommaso Lucchetti, su hijo y padre de ella.
Los ojos del Hokage le recordaban a los de su abuelo. Los ojos de un hombre que había visto mucho.
Mirando al anciano a su lado tuvo el presentimiento de que no eran muy diferentes. O mejor dicho: Gabrielle Lucchetti no había sido muy diferente a Sarutobi Hiruzen.
"te estarás preguntando porque este anciano te trae aquí y te hace preguntas extrañas ¿cierto?" se giró a mirarla juntando ambas manos tras la espalda.
"En realidad no" sonrió levemente y se ganó una risa.
"eres una niña inteligente Sakura-chan. Debo decir que me sorprendió escuchar que habías rechazado la oportunidad de entrar en la academia antes que el resto de tus compañeros. No pude evitar preguntarme el motivo"
Sus manos se contrajeron dentro de los bolsillos de su sudadera. De repente las piezas restantes encajaron en el puzzle y la imagen se hizo clara.
¿Cómo no había pensado en ello?
Era un prodigio en términos shinobi pero había rechazado el privilegio de comenzar su formación con antelación, gesto que seguramente era visto por muchos como un insulto. Para remate tenía padres civiles, por lo que era imposible que tuviera un 'modelo ninja' a seguir. Básicamente, si se miraba desde fuera se podría decir que no estaba muy claro donde descansaban sus lealtades.
Sakura se relajó. Bueno, ella podía trabajar con eso. Era mucho mejor que pensaran que era una desagradecida a que una traidora.
"no tiene sentido comenzar la academia sin antes estar segura de mi decisión." Dijo cruzándose de brazos.
"¿no quieres convertirte en un shinobi?"
"por supuesto que quiero, pero mi interés no es tan ideológico como el resto. Los niños hablan de los shinobis como héroes, ellos hablan de usted como un dios, pero yo sé lo que hay detrás. El precio que hay que pagar. Es porque soy consciente de ello que mi decisión todavía no está tomada."
Durante varios minutos se miraron. El hokage fijó sus inexpresivos ojos sobre los de ella, escudriñándola como un águila en plena caza.
"entiendo" dijo y sonrió "todavía hay tiempo, estoy seguro de que tomaras la decisión correcta. Además, Naruto está muy ilusionado con ir a la academia contigo. Estaría muy decepcionado si no fuera así"
Sakura dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba reteniendo. De alguna manera había conseguida evitar sospechas. Todavía no podía creer que el mismo Hokage se hubiera presentado frente a ella por un simple asunto como ese. Hablando de eso…
"hokage-sama, ¿le importa que le haga una pregunta?"
"¿oh? Adelante"
"Me siento halagada por su presencia aquí pero ¿fue realmente necesario? Estoy segura de usted ya sabía la respuesta a su pregunta sin tener que acudir a mí."
El hokage rió entre dientes.
"hay cosas que solo puedes asegurarte en persona y además..." el hokage hizo una pausa y una extraña expresión cruzó su rostro. Como si estuviera viendo un recuerdo lejano y agridulce "quería comprobar algo con mis propios ojos"
Sakura ladeó la cabeza confundida. El hokage solo sonrió y le palmeó la cabeza con suavidad.
11º ley del karma (ley de la paciencia y la recompensa)
Todas las recompensas requieren de un esfuerzo inicial. La mayor gratificación es la que demanda más dedicación, paciencia y persistencia.
El control perfecto de su chakra era algo que Sakura practicaba diligentemente todos los días a cada hora. De antemano sabía que la otra Sakura había tenido un perfecto control de chakra y que gracias a ello había logrado dominar a la perfección técnicas como el sello fuerza de un centenar y fuerza amplificada con chakra, por no hablar de sus habilidades en ninjutsu médico.
Pero por supuesto eso no había sido hasta su entrenamiento con Tsunade, y Sakura desde luego no iba a esperar tanto tiempo. Tenía que asegurarse de hacerse fuerte antes de que los acontecimientos desarrollados en el canon comenzarán a manifestarse.
Pero el querer y el poder eran términos muy diferentes.
Aunque hubiera querido comenzar enseguida sus reservas de chakra tenían un límite.
Por suerte para ella, la reencarnación había tomado un lugar fundamental en esa tarea.
Para sakura canon el chakra era algo con lo que había nacido, estaba allí, dentro de ella y en cada cosa que la rodeaba. Lo conocía y lo aceptaba.
Sin embargo para ella no era así. El chakra era un ente desconocido y todo su ser lo sabía.
Esta cualidad había sido gratamente útil a la hora de practicar la manipulación del chakra. Como sentía cuanta cantidad tenía podía hacer una estimación casi perfecta de cuanto podía trasladar de una parte de su cuerpo a otra y de cuanto podía darse el lujo de sacar de ella. Era un cálculo complejo y preciso que le llevó meses y meses dominar.
La cantidad de platos y tazas que había roto en ese transcurso de tiempo habían sido según ella un daño necesario.
No podía decir lo mismo del castigo que mebuki le había dado al ver su porcelana preferida destrozada.
12ºley del karma (ley de la importancia e inspiración)
Cada contribución personal es también una contribución a la totalidad. Las contribuciones mediocres no tienen ningún impacto en la totalidad, son tan comunes que se anulan entre ellas.
Su primer día en la academia fue en palabras sinceras…memorable.
Para empezar, el tener que pasar 6 años en una misma aula, aprendiendo cosas que seguramente ya sabía y teniendo que soportar a una veintena de mocosos, hacía que la idea de trabajar en el taller de carpintería de kazashi no sonase nada mal.
Hizo falta mucha meditación y dos tragos de la botella de sake que Mebuki escondía en la despensa para que Sakura pudiera llegar a aceptar su triste destino.
Sus padres conociendo su manera de ser se habían reprimido a sí mismos de ir a dejarla a la academia y en cambio el día antes habían soltado todo su entusiasmo sobre ella hasta dejarla agotada. Cuando emprendió su camino por la mañana todavía podía oír los consejos de kazashi acerca de los diferentes puntos del cuerpo de un niño que podía golpear si alguno la molestaba.
Su dolor de cabeza se acentuó cuando la visión de muchos seres vivos llegó a ella.
"sakura!"
Con la vista pegada en la perturbadora imagen no se molestó en girar para ver quién era. El chakra y la voz no podían ser más reconocibles.
"Naruto" saludó metiendo las manos en los bolsillos de su sudadera intentando evitar el frío de la mañana.
"oh! Hay mucha gente…" el rubio se puso a su lado girando la cabeza hacia todas partes "ahg! Allí está la pandilla de Kento y sus amigos, y ahí están las pesadas de Yuri y sus amigas, no quiero estar en clase con ninguno de ellos …ah! ¡¿Y si no estamos juntos?!"
"Naruto" dijo y el rubio enseguida se calmó "si el destino quiere que estemos juntos lo estaremos"
"¿y si no quiere?"
"entonces no lo estaremos" dijo con simpleza e hizo su camino a través de la gente.
"pero Sakuraaa!" se quejó el niño yendo detrás de ella.
Al poco tiempo fueron llamados a lo que sakura supuso que era una ceremonia de bienvenida. El hokage estaba allí, al igual que todos los profesores y algunos miembros del consejo. Hubiera sido impensable en otras circunstancias que acudieran tantos espectadores, pero ese año por alguna razón cósmica inexplicable ( si, claro), no solo tenían una buen parte de los herederos de clan, sino que además el jinchuriki de konoha comenzaba su educación.
Sakura no entendía en qué estaban pensando las madres de esos niños ¿se pusieron de acuerdo o algo así? ¿Dijeron 'vamos a tenerlos todos al mismo tiempo' y darle dolores de cabeza a sakura? ese parecía ser el caso. Niños civiles eran una cosa, pero niños de clanes…
Sakura suspiró largamente.
La ceremonia duró sólo media hora y tras eso los padres se retiraron y los niños fueron llamados por cada profesor para dirigirse a sus respectivas aulas. Naruto saltó de alegría cuando fue llamado por el mismo profesor que la había nombrado y Sakura tuvo que esquivar todos los intentos de abrazo del chico.
Una vez que llegaron al aula Sakura hizo rápidamente su camino a los asientos del final y se posicionó al lado de la ventana. Así al menos podría mirar los pájaros cuando se aburriera, cosa que estaba segura que iba a ser el 90% de su estadía allí.
Naruto tomó su lado enseguida, felicitándola por haber conseguido un lugar perfecto para hacer bromas sin ser visto.
Sakura gimió internamente y se hundió en el asiento. Iban a ser 6 años muy largos.
El resto de la mañana transcurrió con relativa normalidad. Les dieron una lista de libros que debían comprar y los materiales que iban a estar utilizando durante el año. Tras eso hicieron una pequeña introducción de cada uno.
Sakura prestó atención a las presentaciones de cada individuo localizando de inmediato a aquellos que sabía que participarían en los eventos de la historia. Había aprendido sobre la demografía de Konoha tiempo atrás cuando recién comenzó a indagar en los poderes políticos y la influencia de los clanes sobre estos. Había sido una lectura interesante y sumamente importante para su plan, después de todo era indispensable conocer la jerarquía de la aldea.
Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y luchar.
Sun tzu era un genio.
"hey tu"
Pero desde luego sun tzu no había tenido que lidiar con mocosos de 6 años.
Sakura ignoró deliberadamente la voz chillona que sonaba demasiado cerca para su gusto. Maldijo a la persona que se le ocurrió inventar los descansos y trató de concentrarse en lo hermoso que era el cielo.
Por desgracia una vez más subestimó la insistencia de los infantes.
"hey tu! la de la capucha!"
Con pereza trasladó su mirada a las tres niñas paradas al lado del escritorio, ladeando la cabeza miró el asiento vacío de Naruto y suspiró. El niño había escogido el momento menos oportuno para ir al servicio. Parecía que tendría que lidiar con el problema ella misma.
Hecho una ojeada rápida a las niñas y las analizó. Una Yamanaka y…dos desconocidas.
"¿sí?" le preguntó a la niña de pelo rubio ceniza.
"¿eres una niña verdad? Antes en la presentación has dicho que te llamas Sakura y eso es un nombre de niña ¿no?"
Sakura apoyó su mejilla contra la palma de su mano y la miró lánguidamente. ¿Habían interrumpido sus pensamientos solo para preguntarle acerca de su sexo?
"de hecho lo soy" respondió tras un momento.
"entonces deberías juntarte con nosotras" dijo la niña que estaba a la derecha de la Yamanaka.
Sakura suspiró internamente, esperaba que eso no fuera la típica escena donde chicas populares hacen una buena obra invitando a la marginada. Porque era demasiado vieja como para soportar eso.
"¿Por qué?" pidió con tranquilidad
Las tres se miraron entre ellas no muy seguras de que decir y la yamanaka volvió o tomar la palabra.
"porque las niñas deben juntarse con niñas" respondió sonriendo
"¿y si fuera una niña pero en mi interior un niño también debería juntarme con niñas?" dijo con una media sonrisa.
Las tres la miraron como si le hubiera crecido una segunda cabeza. Sakura las observó fijamente notando como sus chakras estaban dando señales de nerviosismo.
"¿t-tienes un niño en tu interior?" la de la izquierda preguntó con horror
Sakura cerró los ojos. Debía abstenerse de tener conversaciones con niños o cosas como esa pasarían.
"no voy a molestarme en responder eso" dijo al fin y las miró "soy una persona solitaria y me gustaría seguir siéndolo, así que disculpadme pero voy a tener que rechazar vuestra…invitación" dijo con tono de finalidad y volvió a mirar por la ventana.
Antes de que las niñas pudieran pensar en una buena respuesta y salir de sus rostros ofendidos el profesor volvió a entrar anunciando el final del descanso. Con pereza Sakura volvió la cabeza al frente y se preparó para otras dos horas de aburrimiento.
AN: let me be~
