AN: no tengo nada que decir -.-"


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Capítulo 7

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Sakura observó con pereza los cuerpos apilados en la entrada del edificio. Mientras estaba en el hospital se le había enseñado a ella y a los demás aprendices las veintiséis etapas por las que pasaba un cuerpo después de la muerte.

Todavía recordaba cuando en una clase práctica solo ella y el médico que les estaba explicando la novena etapa permanecieron en la sala, el resto tuvieron que salir y vaciar sus estómagos en cualquier papelera o baño cercano que encontraron. Para Sakura la experiencia tampoco había sido agradable, a nadie le gustaba tener que presenciar la descomposición de la carne ni los miles de fluidos que el cuerpo humano sacaba una vez que el proceso de rigor mortis comenzaba.

Había que tener estómago, y mucho.

Si la suerte está conmigo estaré de vuelta antes de que comience a oler mal pensó mirando el cielo rojizo.

Una señal se movió hacia ella desde una de las pilas de cadáveres y con una inclinación de cabeza la saludó "¿ya terminaste Sakura-san?"

Cabeceó y lo miró de reojo "pareces sorprendido de ello"

Haku le sonrió a modo de disculpas "Zabuza-san no es una persona muy tolerante, pensé que iba a matarte"

"lo intentó" ella se encogió de hombros mirando hacia el frente donde estaba el camino y Haku se puso a su lado imitándola "pero rápidamente se cansó y me llamó 'mocosa insoportable'"

El muchacho de rio entre dientes y la observó de reojo "Sakura- san, ¿puedo hacerte una pregunta?"

Sakura pensó en responderle con 'ya lo has hecho' pero decidió que tener una charla civilizada antes de que su objetivo llegara no le haría mal a nadie. Lo miró invitándole a seguir.

"¿realmente tienes 12 años?"

Levantó una ceja y ladeó la cabeza. Eso le traía cierto déjà vu…

"tu pregunta puede implicar dos cosas: una, me veo más joven de lo que soy; dos, me veo más vieja de lo que soy, en cualquiera de los dos casos es ofensivo, piensa cuidadosamente lo que vas a decir ahora, podrían ser tus últimas palabras"

Haku se tensó y miró hacia un lado con incomodidad, tras unos segundos de dudas encontró las palabras adecuadas y procedió con cuidado.

"He conocido a muchos niños y niñas inteligentes. Los ninjas son así. Maduran antes. Es natural. Las guerras, las batallas, las misiones… es imposible experimentar todo eso y no crecer. Pero tu…" Haku se detuvo un momento no muy seguro de continuar, la miró de reojo y se encontró con sus ojos verdes observándolo atentamente "tus palabras, tus gestos, tu manera de actuar…no son las de un niño, ni siquiera las de uno inteligente. Das la sensación de haber vivido mucho más. Es por eso que pregunto, ¿realmente tienes 12 años?"

Sakura guardó silencio durante un rato. La respuesta a esa pregunta era obvia y fácil. Condenadamente obvia y dolorosamente fácil. Y por esa misma razón imposible de contestar.

"tal vez algún día, si vives lo suficiente, te responda" le sonrió suavemente y miró el camino oscurecido "pero ahora tenemos trabajo que hacer"

El galopeo de dos caballos resonó en todo el claro y a través de la niebla se vislumbró la silueta de una carroza negra.

"Gato está dentro, tiene a un guardaespaldas con él, el otro está delante junto al chofer" dijo tarareando.

"¿procedimiento?" preguntó el chico sacando un senbon por acto reflejo

"eliminamos a los dos de delante primero, cuando la carroza se detenga el tercero saldrá a investiga y lo eliminaremos también, por último quedará el pez gordo, a este lo pondremos a dormir. Fácil y rápido" dijo mientras hacía crujir los dedos de sus manos.

Haku asintió. Con la niebla cubriéndolos a ellos y a la pila de cuerpos su tarea era coser y cantar. Se posicionaron cada uno a un lado del camino, esperaron a que la carroza entrara dentro de los terrenos del edificio y actuaron.

Haku fue el primero en moverse. Lanzó dos senbon. Uno se clavó en el cuello de uno de los bandidos paralizándolo y el otro aterrizó en su oído derecho matándolo al instante. Por el otro lado del camino Sakura saltó sobre la carroza y antes de que el conductor pudiera reaccionar agarró su cabeza con ambas manos y le rompió el cuello. Haku había subido a su lado tirando el cuerpo del bandido al suelo y cogió las riendas deteniendo los caballos. Los dos se quedaron en silenció y esperaron a que el segundo bandido saliera. Tal y como Sakura había predicho el hombre abrió la puerta y sacó la cabeza fuera, eso fue más que suficiente para que Haku le clavara dos senbon matándolo de igual manera que a su compañero.

Sakura bajó de la carroza, avanzó lentamente y empujó el cuerpo fuera de su camino.


Dentro del vehículo Gato miraba con ojos desorbitados la puerta esperando ver aparecer por ella al demonio de la niebla o a su femenino compañero, su cuerpo se sacudió cuando lo único que apareció fue una niña poco mayor que una decena con un brillante pelo rosa. Parpadeo unas cuantas veces antes de recobrar la compostura y gruñó.

"¿Quién te crees que eres mocosa estúpida? Matar a mi escolta te costará bastante caro, podría hacer que vendan todos tus órganos o meterte en un prostíbulo con solo chasquear los dedos ¡¿tienes idea de quién soy?!"

Ella sonrió y Gato lamentó por primera vez en su vida haber abierto la boca. La frialdad de la mirada que esos ojos verdes le dedicaron le envió escalofríos por todo el cuerpo y sintió como la temperatura dentro del cubículo descendía varios grados. Ni siquiera fue consciente de cuándo había comenzado a temblar. Por primera vez en su vida Gato se sintió como un pequeño animal acorralado ante las fauces de un hambriento depredador.

Lo último que vio antes de caer en la inconsciencia fue la dulce cara de la niña.

Y unos horribles ojos verdes.


"Sakura-san, hubiera sido más rápido aturdirlo, ahora no sabremos cuándo despertará"

"no pude evitarlo, mi intención asesina salió disparada en cuanto esté deshecho humano abrió la boca"

"¿oh? ¿Y lo noqueaste sólo con eso? Me gustaría verlo, tal vez te haga luchar contra ella Haku"

"si es el deseo de Zabuza-san con gusto lo haré"

"puede ser el deseo de Zabuza-san pero no es el deseo de sakura-san, asique no, además estaré ocupada el resto de la semana"

"mandaré a Haku a vigilarte"

"realmente eres un hombre desconfiado, la paranoia es mala para la salud"

"agradece a kakashi que aun no pueda moverme bien, de lo contrario tu cabeza estaría rodando por el suelo"

"estoy segura de ello…oh? Vaya, qué oportuno, nuestro prisionero ha decidido unirse a nosotros"

Gato cerró los ojos fuertemente tratando de borrar los puntos negros de su visión, intentó frotarse la cara con las manos pero se dio cuenta de que no podía moverlas, parpadeo varias veces desconcertado y poco a poco fue cayendo en la cuenta de su situación. Estaba atado a una silla en medio de una habitación- concretamente la habitación que pertenecía al ninja renegado- y sus captores eran el desertor, su compañero y la niña de ojos verdes.

Gato gritó.

"oh por dios" la pelirosa murmuró y se acercó a él abofeteándolo enseguida "en este edificio y en un radio de 2 kilómetros las únicas personas vivas somos nosotros tres, gritar no te servirá de nada, mejor dicho, gritar solo empeoraría tu situación"

Gato se la quedó mirando aturdido, ni su madre se había atrevido nunca a levantarle la mano. Un sudor frío lo recorrió al escuchar sus palabras y sintió como su corazón latía a grandes velocidades. Buscó frenéticamente un método de escape o algo con lo que poder salir de allí, pero las cuerdas que lo mantenían unido a la silla no cedieron ni una milésima incluso usando su máxima fuerza. Respiró agitadamente y los miró asustado.

"¿Qué queréis? ¿Dinero? ¿Joyas?" sonrió temblorosamente "os daré lo que sea, si me soltáis puede que todavía os perdone"

"¿perdonarnos?" la niña repitió y levantó una ceja "no hay nada que perdonar"

"¡me habéis secuestrado!" chilló el hombre enfurecido pero con la mirada temblorosa

"¿y? eso no es ni la mitad de las cosas que tú has hecho" Ella levantó entonces lo que había estado llevando en su otra mano y la sangre de Gato se heló.

Su libro. El libro donde había tomado nota de todo lo que había hecho en los últimos años. Todos sus negocios, todas sus ganancias, toda la gente a la que había engañado o matado, todo estaba allí. Sus mayores secretos, sus intrigas, la información privada de cientos de personas. Todo eso, en manos de una mocosa con un estúpido color de cabello.

"¿C-como?" logró decir.

"pregunta estúpida. Si vas a tener algo que puede echar abajo todo lo que tienes al menos deberías tener la sutileza de esconderlo mejor" la niña se lo dijo como si estuviera hablando con un niño con problemas de aprendizaje.

Gato tragó con dificultad y tomó aire a duras penas.

"pero por supuesto esto no es lo único que hemos cogido, tus archivos serán revisados por fiscales y la información que está dentro de este cuaderno llegará a manos de las personas aquí nombradas, me pregunto ¿Qué harán una vez que sepan que sus más oscuros secretos están siendo utilizados como un respaldo para tus negocios? No creo que estén muy felices ¿y tú?"

Gato sintió como su corazón dejaba de latir durante segundos. Eso no podía estar pasando. Miles de escenarios se le vinieron a la mente, cada cual más horrible. No, no podía permitir que esa información llegue a oídos externos. Su vida dependía de ello.

"haré lo que sea" graznó "haré lo que sea…"

La niña sonrió complacida "bien, parece que nos entendemos. Para comenzar una pequeña parte de tu dinero será dado a la rebelión de la niebla, no te preocupes, no será mucho. Otra será enviada a konoha anónimamente y por último abonaras una pequeña porción a los habitantes de este país cómo pago por los problemas causados, ¿queda claro?"

"s-si" tartamudeo y asintió frenéticamente con una sonrisa loca. Casi quiso reírse allí mismo, ¿solo eso? Esa gente era estúpida. Solo tenía que actuar y hacer lo que ellos dijeran, una vez suelto se encargaría de eliminarlos.

La niña se acercó a la cama donde estaba el ninja renegado y cogió unos cuantos papeles. Casi al mismo tiempo el niño de aspecto afeminado soltó sus ataduras de un solo movimiento y se colocó detrás de él manteniendo una aguja larga en su mano. La pelirosa camino hacia él con los papeles en la mano habiendo dejado el libro en manos del jounin y le entregó una pluma.

"me he tomado la libertad de rellenar estos pequeños cheques, solo necesito que los firmes y te liberaré"

Gato tomó los papeles con manos temblorosas y los miró con ojo analítico. Tal y cómo la niña había dicho no era una gran cantidad la que le pedían, era bastante mediocre comparada con todas sus riquezas. Suprimió una risa y firmó los cinco papeles lentamente bajo la atenta mirada de unos penetrantes ojos verdes. Una vez firmados la niña los recogió, los miró y se rio.

Gato se estremeció. Observó a la niña reírse con una sensación de hundimiento en el estómago y pegó su cuerpo a la silla. Entonces lo supo.

Iba a morir.

Iba a morir y la niña seguía riendo como si aquello fuera la cosa más divertida del mundo.

Monstruo. Monstruo. Monstruo. Monstruo.

¿Por qué a él? ¿Qué había hecho él? Él…él…él solo quería tener dinero. Solo eso. El dinero podía solucionarlo todo, el dinero incluso podía comprar las vidas humanas. Si él hubiera tenido dinero…en aquel momento…su hermana…no habría muerto.

No te rías! Deja de reírte! ¡¿Qué es tan divertido?! No lo entiendo ¡no lo entiendo!

Monstruo. Monstruo. Monstruo. Monstruo.

¿Entonces porqué-?

"Realmente" ella lo miró con diversión en los ojos y una sonrisa amable "eres un hombre estúpido"

El brillo de aquellos ojos verdes fue lo último que vio antes de que todo se volviera negro.


Zabuza apoyó la espalda en las almohadas que Haku había traído para que pudiera sentarse y miró el desastre. La sangre se esparció como un río, y aunque era una imagen con la que estaba bastante acostumbrado, no dejó de desagradarle el que se diera justamente es su habitación.

"estás limpiando esto" sentenció cerrando los ojos.

"no seas ridículo" le respondió ella sentada a los pies de la cama organizando papeles "hay por lo menos otras cincuenta habitaciones como esta, por no mencionar la suite de gato que acaba de quedarse sin inquilino"

"sobre eso" la miró con ojos entrecerrados "creía que le habías dicho que lo liberarías, ¿fue una mentira piadosa?"

"por supuesto que no, dije que lo liberaría y eso hice" se puso en pie y miró la cabeza del hombre que había rodado hacia una de las paredes "liberé su cabeza del resto de su cuerpo"

Zabuza se rio. Una verdadera carcajada.

"pensé que yo era un loco bastardo, pero tú estás peor que yo"

"aprecio tu valoración"

"¿y ahora qué? Ya lo hiciste firmar los cheques para los pueblerinos de este país y para tu maldita aldea, espero que no estés pensando en escaparte ahora…" su voz de volvió fría, Haku que estaba moviendo el cuerpo decapitado se tensó y miró a los dos listo para entrar en acción.

Sakura sonrió y puso los ojos "aquello solo era un extra, en realidad no me importan estos cheques en lo más mínimo. Lo que yo buscaba era verlo firmar"

"¿verlo firmar?" Haku se unió a la conversación esquivando el charco de sangre y colocándose al lado de Zabuza.

Sakura asintió y miró los papeles "puedo realizar una copia exacta de una firma si la veo un mínimo de cinco veces" cogió uno de los papeles que había organizado y le dio la vuelta recreando la misma G media torcida con una caligrafía poco común y se los enseñó.

"realmente es la misma" murmuró Haku sorprendido "¿Cómo? ¿Es alguna técnica ocular?"

Sakura negó "Nada de eso. Es memoria y también una buena dosis de práctica"

"¿y qué piensas hacer con su firma?" Zabuza volvió al punto tras observar largamente la hoja.

Sakura se tomó un momento para responder organizando sus pensamientos.

"hay una buen número de cosas que hacer, ninguna fácil. Al revisar su libro negro pude comprobar que Gato no tiene herederos ni tampoco ha fabricado ningún testamento, en otras palabras, el único poseedor de toda su fortuna es el mismo. Esto va en nuestro favor. Solo tengo que reescribir sus posesiones, ponerlas a nombres de otras personas y vaciar su cuenta bancaria, su firma me dará ese derecho. Lo más complicado será escribir los documentos correspondientes, eso me llevará unos cuantos días, y además todavía queda el tema de qué hacer con los negocios que Gato tiene bajo su mando"

Zabuza entrecerró los ojos "¿Qué negocios son esos?"

"¿Haku?" Sakura inquirió recordando que el niño había sido el que había clasificado dicha información.

"tráfico de drogas y prostitución infantil" respondió el muchacho

Zabuza murmuró por lo bajo algo que sonó bastante parecido a 'basura'.

"cortaremos los dos." Sakura cerró los ojos durante unos segundos y luego se volvió a centrar "en cuanto a las tierras…la mayoría de ellas son resorts donde Gato pasaba sus vacaciones o refugios como este, las personas que viven allí se alegrarán de saber la noticia de su muerte. Puedo poner alguna a nombre vuestro si os interesa"

Zabuza gruño "el único trozo de tierra que me interesa es la niebla"

Sakura suspiró "bien, bien, me pondré a eso" miró todos los papeles y suspiró nuevamente "por casualidad no tendrás un pergamino de sellado ¿cierto?"

"en el armario" el ninja le indicó.

Sakura se dirigió hacia el pequeño mueble de madera y comenzó a hurgar en él.

"has dicho que durante la semana tendrás los papeles listos, sin embargo no entiendo cómo lo harás con Kakashi merodeando por ahí"

"hm…bueno, tengo a dos compañeros problemáticos y emocionalmente inestables que requieren de una constante vigilancia. Mientras no haga nada sospechoso no tendría que haber problema. No te preocupes, tengo mis métodos"

"no me preocupo" le espetó

"y por cierto, se me olvidó mencionarlo, pero dentro de una semana debéis aparecer por casa de Tazuna-san, decir que habéis matado a Gato, entregarles los cheque y también todos los documentos relacionados con su negocio naviero aquí en el país de las olas"

Tanto Zabuza como Haku se la quedaron mirando como si le hubiera crecido otra cabeza. El primero salió de su estupor y se intentó mover sin resultados haciendo una mueca de dolor e indignación al mismo tiempo.

"¡¿Qué diablos?! ¡Por supuesto que no! No pienso actuar ningún teatro de caridad ni de heroicismo absurdo"

Sakura se levantó desde su posición agachada frente al armario con dos pergaminos de sellado en las manos y se acercó a la cama sin inmutarse por la mirada asesina que el hombre le estaba dando.

"no se trata de ningún teatro" dijo mientras ordenaba los papeles "no puedo hacerlo yo puesto que eso traería preguntas, y sensei estará alerta la semana entera hasta que este seguro de que vosotros ya no sois una amenaza. Además en unos años más este país será el pionero tanto en transportes aéreos como terrestres, sería bueno que fabricarás una buena reputación y relación para cuando la niebla quiera hacer negocios ¿no crees?"

Zabuza la miró molestó y chasqueó la lengua.

"bien" escupió y se dejó caer en las almohadas.

Sakura sonrió mientras terminaba de sellar todos los papeles que necesitaba. Se guardó los dos pergaminos dentro de sus mangas en las gomas a presión que tenía colocadas por los brazos y dio vuelta la banda de su cuello.

"bueno, debo irme ya, mañana deberé actuar cómo la simple genin que soy por lo que espero que nada suceda" dijo encaminándose hacia la puerta mirando por encima del hombro a Haku quien asintió con una pequeña sonrisa.

"lo tendré en cuenta"

Sakura sonrió a su vez "y por cierto, yo que vosotros quemaría los cuerpos de fuera"

Y con una última ola desapareció.


Zabuza esperó a que la puerta se cerrara para maldecir al cielo, a la tierra y a la madre que lo parió.

No, espera. Tacha eso último. Su madre era una buena mujer. Bien, pues a su padre entonces, que el muy cabrón sólo había hecho una cosa buena en el mundo y había sido tener sexo con su madre.

Zabuza se calmó y frunció el ceño. La situación no era mala, era extraña, y parte de él habría deseado que solo fuera mala. 'mal' era algo que podía tratar. 'mal' era algo que podía corregir matando a unas cuantas personas.

¿Por qué demonios no la mate? Debería haberla matado, y a esos niños también, y al bastardo de Hatake por dejarme como un puto vegetal en esta jodida cama. ¿Por qué no lo hice? Ah, claro, la maldita mocosa y su mención de Mei…

Siguiendo su línea de pensamiento Zabuza reprimió un estremecimiento.

Mei iba a matarlo.

No solo matarlo. Lo pegaría a una pared, le echaría lava por encima y lo mantendría como una puta estatua. Y honestamente, él no sería capaz de decir que no se lo merecía.

¿Confiar secretos de la aldea a un extranjero de quien no sabía nada más que el nombre e incluso eso estaba entre dicho? Y para empeorarlo había accedido a dejarle encargarse del manejo del dinero. Dinero para su rebelión.

Dios. Estaba jodido.

Pero a la mierda. No era como si tuvieran muchas alternativas. El tiempo escaseaba y su único método de acción era la violencia, y ya estaba un poco harto de huir de los cazadores, por una vez que se le presentaba la opción de hacer las cosas de la manera más fácil no iba a ser un asno y rechazarlo por orgullo.

Además…su inesperado socio parecía saber más de lo que dejaba entrever. Suficiente como para que se hubiera planteado encerrarla y someterla a unas sesiones de tortura hasta que desembuchara todo lo que sabía.

Pero hacer eso pondría a Hatake tras su trasero y esa era una experiencia que no le apetecía repetir tan pronto.

Con un gruñido miró los papeles que Haku estaba organizando. Los putos papeles que debía de entregar a esos pueblerinos.

¿Qué país pionero ni qué narices? Esa parecía la mentira más absurda que le habían dicho y aun así…

Cuando esa…mujer hablaba, se sentía como si aquello no fuera una simple estimación ni apuesta al futuro, era como si aquello estuviera ya establecido. Sus palabras no estaban dichas por alguien que confiaba en el futuro, sus palabras estaban dichas por alguien que había visto ese futuro.

Zabuza cerró los ojos. El mundo era un lugar extraño.

Está bien. Una semana. Esperaré una semana y si esos malditos papeles no están listos en una semana…la matare.

Zabuza asintió para sí.


Todo el mundo estaba muerto.

Su madre, su padre, sus tíos, sus abuelos, sus primos.

Todos muertos.

Todos asesinados.

El se quedó allí, quieto, sin poder moverse. Los cuerpos de los que una vez había amado lo rodeaban tiñendo el suelo de rojo. Los observó y estos le devolvieron la mirada. Aquellos ojos vacíos se clavaron en el fondo de su mente rompiéndola una y otra vez. El amor que una vez habían profesado era ya solo polvo y ceniza.

En ese ensordecedor silencio podía escuchar cómo sus almas le gritaban, como clamaban por venganza. No iban a poder tener el descanso eterno si él no los vengaba, debía hacerlo, era su deber, era su obligación como superviviente.

Ese era el propósito de su vida.

Debía matar al asesino de su clan.

Matarlo. Matarlo. Matarlo.

En el mundo del Tsukuyomi…

Sasuke abrió los ojos y se irguió de golpe. Durante varios minutos se quedó mirando sus manos, las abrió y las cerró lentamente varias veces. Había sido un sueño, solo un sueño.

Miró la habitación con ojos cansados. Naruto estaba dormido abrazado a su almohada y murmurando en sueños y Kakashi seguía en el mismo sitio donde lo habían puesto esa tarde sin dar señales de querer despertar.

Frunció el ceño.

Haruno no estaba por ningún lado.

Se levantó sin hacer ruido y abandonó la habitación. Sasuke no era ciego, él sabía a ciencia cierta que su compañera ocultaba algo. Siempre había tenido ese presentimiento, la sensación de que detrás de toda esa apariencia de perfección y madurez se ocultaba algo mucho más profundo y aterrador. Había algo en ella que lo inquietaba y a lo que no podía ponerle nombre todavía. Era frustrante. Él necesitaba saber, tenía que tener claro qué tipo de persona era ella.

El no podía ser traicionado una segunda vez.

Bajó las escaleras y llegó al comedor. El reloj colocado en medio de una pared le indico que faltaba poco menos de una hora para que saliera el sol. Parpadeó lentamente y se encontró sin saber qué hacer. Tazuna les había dicho que sobre las diez debía de ir al pueblo para reunirse con el resto de constructores. Sasuke frunció el ceño. La misión de ellos era escoltar al constructor de puentes hasta el país de las olas y aunque habían decidido proceder con esta a pesar de tener un rango diferente a lo acordado, una vez que habían llegado allí la misión se daba por concluida. Sin embargo en el estado en el que kakashi se encontraba y sabiendo que los hombres de Gato todavía estaban por ahí, Sasuke se encontró reacio a abandonar todavía al anciano.

Y eso lo enfurecía.

Se suponía que él debía estar por encima de esos sentimientos débiles.

Cumplir misiones, hacerse fuerte y avanzar. Eso era todo lo que debería haber estado haciendo.

Cerró los ojos frustrado consigo mismo y casi enseguida los abrió y sacó un kunai de su bolsa lanzándolo hacia la entrada de la cocina que estaba sumida en la oscuridad.

"eso no fue muy agradable de tu parte, Uchiha-san"

Sasuke frunció el ceño y miró a su compañera peli rosa emerger de las sombras con el kunai en la mano sonriendo como siempre hacía cuando algo le parecía divertido.

"Haruno" masculló quitando la mano de la bolsa de armas y relajando su postura.

La chica parpadeó y ladeó la cabeza "tu chakra está un poco alterado, ¿ha sucedido algo?"

Sasuke le dirigió una mirada de advertencia que fue respondida con una sonrisa suave.

"ya veo…"murmuró y se dio la vuelta entrando de nuevo a la cocina y encendiendo las luces "Ven, prepararé algo de comer"

Sasuke abrió la boca para negarse pero ella ya había desaparecido, molesto la siguió y se sentó a la mesa mirándola fijamente mientras ella se movía de un lado a otro sacando alimentos de la nevera y utensilios de los armarios.

"Haruno" la llamó después de un prolongado silencio en donde lo único que escuchaba era el sonido del agua hirviendo y el cuchillo cortando diversos vegetales.

"hm?" preguntó ausente mientras preparaba el cocedor de arroz.

"¿Dónde has estado?"

"recogiendo plantas para mi colección"

Sasuke gruñó "tus mentiras pueden funcionar con el dobe o con cualquier otro idiota pero no conmigo, quiero la verdad"

Sakura se dio la vuelta y lo miró pensativa "eres más perceptivo de lo que me imagine…"murmuró ausente y luego sonrió "sin embargo no estoy mintiendo, por el camino recogí varias plantas, las tengo guardadas en el dormitorio por si quieres pruebas…"

Sasuke se tensó. ¿Ella había entrado a la habitación? ¿Cuándo? ¿Y por qué no la había sentido? Apretó los puños y miró sus manos. Si ni siquiera podía detectar la presencia de alguien de su mismo nivel entonces, ¿cómo podía llegar a derrotar a ese hombre?

La pelea con zabuza se lo había dejado todo muy claro.

Él era débil.

"¿uchiha-san?"

Levantó la vista y se la encontró mirándolo con una expresión curiosa y divertida.

"¿Qué?" espetó

"estaba contestando a tus acusaciones cuando decidiste dejar de escucharme" hizo una pausa y le dio una mirada a sus manos fuertemente cerradas encima de la mesa "cómo te iba diciendo; no mentí, solo surgió algo y me tome la libertad de investigarlo por mi cuenta"

Sasuke la miró con interrogación "¿el qué?"

Sakura abrió la boca para contestar pero el agua comenzó a entrar en ebullición y se dio la vuelta para meter en la olla los vegetales que había troceado previamente.

"Momochi Zabuza no está muerto"

Sasuke la miró con la boca abierta. Un minuto. Dos…

"¿Qué?" preguntó confundido. ¿Qué Zabuza no estaba muerto? Eso era imposible, ellos mismos lo habían visto ser asesinado por el cazador niebla, ellos mismos habían visto como los tres senbon se clavaban en su… cuello…

Espera.

Senbon?

Sasuke abrió los ojos ante la realización "era su cómplice…"

Sakura tarareo mientras cortaba el pescado y preparaba el sartén para freírlo.

"durante el ataque sentí la segunda señal quedarse atrás y vigilar la pelea, como en ningún momento entró en acción pensé que tal vez no estaba junto a Momochi, sin embargo, el uso de los senbon como arma y el hecho de que se hubiera llevado el cuerpo entero hicieron que mis dudas incrementaran, así que aproveché mi salida y fui a concretar mis sospechas"

¿Concretar sus sospechas? Sasuke parpadeó y luego entrecerró los ojos "espero que no hayas hecho algo tan estúpido como seguirlos hasta su escondite o algo así…"

Sakura sonrió.

"por supuesto que no" le dio vueltas al pescado y revolvió los vegetales "pero me encontré con varios de los subordinados de gato, no me mires así, no hice nada, solo me escondí y los escuché. Gracias a eso pude averiguar cosas bastante interesantes, pero de eso hablaremos luego, Sensei acaba de despertarse y Tazuna-san y su hija en cualquier momento, ¿puedes poner la mesa? La comida estará lista dentro de poco"

Sasuke gruñó en respuesta y molesto se levantó. Sus dudas no habían desaparecido y todavía no podía ponerle nombre a la sensación que la chica le producía.

Nada había cambiado.

La miró de reojo y vio cómo sus ojos brillaron con diversión.

Nada iba a cambiar.

La confianza es un camino de dos direcciones, no se puede exigir cuando no se otorga.


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