AN: y aquí termina la reescritura. Perdón por los cambios y gracias a todos^^
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Capítulo 8
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"Así que…podré patearle el trasero a Zabuza ¿verdad?"
Sakura miró a Naruto de reojo y suspiró. Durante el desayuno todos se habían reunido en la cocina y mientras comían sakura les había puesto al corriente de la situación. Naruto y Tazuna habían saltado de sus asientos, cada uno por una razón diferente, kakashi, por otro parte, la había observado atentamente desde el otro lado de la mesa y había estrechado la mirada mientras la escuchaba hablar sobre su expedición la noche anterior.
"¡¿dices que planean atacar dentro de una semana?!" Tazuna bebió de la infusión que Sakura le había preparado con antelación y respiró profundamente.
"Al parecer Gato quería actuar antes de que el puente se terminára de construir, sin embargo debido al enfrentamiento de sensei con Momochi sus planes se han torcido un poco" Sakura se llevó una pieza de pescado a la boca y lo saboreó lentamente.
"Así que esperará a que Zabuza se recupere y entonces nos atacará" Kakashi suspiró y dejó los palillos encima de su plato que en algún momento sin que nadie se hubiera percatado había quedado vacío.
"pues que venga, esta vez le daré un buen puñetazo" Naruto habló fieramente con la boca llena de comida siendo instantáneamente regañado por sakura y tsunami.
"¿Qué hay de su compañero?" Sasuke habló por primera vez.
"¿el chico de la máscara?" kakashi lo pensó unos momentos "es fuerte, si os enfrentais a él perderéis, 100% seguro"
Hubo un largo silencio después de eso. Naruto y Sasuke miraron sus platos con expresiones molestas y con gran velocidad devoraron todo el resto de comida que tenían. Sakura los miró con una ceja levantada y se encogió de hombros, sinceramente no tenía tiempo para preocuparse por lo que les pasaba por la cabeza a sus compañeros, tenía una semana para terminar con las escrituras de gato o de lo contrario su cabeza rodaría por los suelos.
Casi se rió. Por una vez que no hacía algo malo y era justamente cuando su vida se veía más amenazada.
Las ironías del universo.
Terminaron de desayunar y se reunieron en el salón para organizarse y planear lo que harían a continuación. Tanto Naruto como Sasuke fueron de la idea de que tenían que entrenar cuanto pudieran antes de que la semana terminára. Sakura no estaba muy entusiasmada con la idea, de hecho, dudaba que Kakashi les enseñara algo que ella no supiera ya, no al menos que por un milagro Naruto consiguiera con su súper exigencia sonsacarle algunos jutsu al jounin.
"Como supongo que ya domináis el caminar por los árboles pasaremos a caminar sobre el agua" Kakashi dijo arrastrando las palabras, la idea no lo entusiasmaba en absoluto "Sakura, ya que tengo la impresión de que ya sabes eso, irás con Tazuna-san al pueblo"
Sakura asintió. Eso era bueno. Mientras pudiera alejarse de la vista de kakashi podía avanzar sin correr riesgo alguno.
Aquello era casi cómico. Las personas de las que más tenía que cuidarse eran justamente las que se suponía que eran sus aliados.
Ironías de la vida
A las diez de la mañana Tazuna abandonó la casa para dirigirse a la reunión de carpinteros y Sakura lo siguió. Mientras caminaban la chica se perdió en sus pensamientos recordando la escena ocurrida momentos atrás.
"Sakura" kakashi la llamó mientras terminaba de meter su libreta de notas en la cartera que tsunami le había prestado la cual era mucho más pequeña y portable que la que ella tenía.
"¿ocurre algo, sensei?" le preguntó poniéndose en pie. La pregunta en sí no tenía mucho sentido, ella ya sabía lo que ocurría, pero no perdía nada por jugar el papel de inocente.
"acciones individualistas dentro de un equipo son castigadas, supongo que eso ya lo sabes ¿no?" le dijo arrastrando las palabras mientras se apoyaba en la pared al lado de la puerta.
Sakura parpadeó lentamente y no dijo nada.
"por ahora pasaré por alto tus acciones, así que espero que no hagas nada que me haga cambiar de opinión ¿queda claro?" su ojo se centró en ella dándole una mirada afilada.
Sakura sintió todos sus músculos contraerse listos para pasar a la acción. Haciendo uso de todo su autocontrol asintió lentamente y lo siguió con la mirada mientras lo veía abandonar la sala. Solo cuando este estuvo fuera la tensión desapareció de su cuerpo y pudo respirar con tranquilidad.
La mano que sostenía su sombrilla se apretó en un puño y frunció el ceño. Recordarlo solo la irritaba aún más.
Ese mocoso…
Respiró hondamente y sacudió la cabeza. No era el momento para pensar en eso, tenía que centrarse en su objetivo.
Llegaron al pueblo en pocos minutos. El país de las olas estaba en un estado deteriorado y empobrecido, y la prueba más irrefutable eran los mismos habitantes. Navegaron por la calles y sakura tomó una buena mirada de los comercios y establecimientos. La mayoría de ellos estaban cerrados y los pocos que se mantenían en funcionamiento eran sobre todo los que comerciaban con artesanía o alimentos.
Sakura también notó las miradas que las personas le dirigían. Aunque las calles estaban llenas de gente, Tazuna y ella no tuvieron problema alguno para abrirse camino .Bastaba una mirada al protector en su cuello para que todos se apartaran o camináran en dirección opuesta.
Los Shinobi eran conocidos en todas partes, pero no por ello significaba que eran apreciados. Especialmente en lugares alejados de las principales aldeas. Las cosas que un habitante de una aldea ninja estaba acostumbrado a ver, como ver gente caminar por las paredes o ver a niños desaparecer y aparecer en un pestañeo, eran hazañas incomprensibles a los ojos de esas personas. Además, había muchos rencores ocultos entre las personas hacia los ninjas. Era comprensible. Los civiles no se preocupaban por lo que ocurría más allá de sus tierras y la mayoría de ellos no tenía idea de por qué las guerras shinobi se habían llevado a cabo. Ellos simplemente habían sufrido las consecuencias.
Llegaron en pocos minutos al taller de carpintería en donde tenían una sala dedicada a las reuniones y alguna que otra celebración de los gremios. Mientras los carpinteros comenzaron a hablar y Tazuna les ponía al corriente de lo sucedido los últimos días así como la últimas noticias de los planes de gato, Sakura se apartó a una esquina y comenzó a sacar los pergaminos que había guardado y las hojas en blanco que le había pedido a tsunami. Con una pluma en mano comenzó a trabajar.
En situación normal lo que pretendía hacer hubiera sido imposible. Traspasar fondos y territorios era una tarea difícil de realizar que requería de muchos factores y generalmente hubiera sido costoso y complicado. Sakura también había tenido eso en cuenta a la hora de dar su palabra. Si no hubiera estado segura de que podría haber llevado a cabo esa tarea jamás se hubiera comprometido.
Lo primero que había verificado era si entre los contactos de Gato existía alguien que estuviera protegiendo todos los delitos que el magnate cometía. Su suposición había sido acertada, de hecho, Gato tenía contacto con cinco notarios de diferentes países que siempre estaban dispuestos a poner su firma a cambio de unos cuantos millones.
Lo único que iba a hacer sería escribir los documentos correspondientes y entregarle a Zabuza las cartas en donde Gato muy amablemente le agradecía al sr Nozoki del país de Té por sus servicios y este a su vez mostraba satisfacción por la ganancias obtenidas. Estaba segura de que Zabuza se las arreglaría de alguna manera para conseguir que el notario legitimizara los papeles y pusiera su firma.
Supongo que nací para esto pensó con una media sonrisa terminando con una hoja y comenzando con otra.
Dos horas después Tazuna se acercó a ella anunciándole que ya habían terminado la reunión. Los carpinteros y el resto de personas implicadas en la construcción del puente habían decidido seguir con el proyecto. La idea de que Gato los dejaría tranquilos una semana los decidió a terminar el trabajo cuanto antes.
Sakura estaba segura de que Tazuna había alardeado un poco demasiado sobre la fuerza de sus 'escoltas' puesto que cuando se puso en pie las miradas que recibió fueron muy diferentes a las que había obtenido cuando recién había llegado.
Salieron del taller y se zambulleron en el gentío. Sakura caminaba con una expresión tranquila en su rostro cuando sintió una señal moverse lentamente hacia ella, acechándola. Cambió la sombrilla de mano y esperó.
Antes de que la persona pudiera llegar a tocarla, Sakura agarró la mano extendida y ejerció presión sobre esta doblándola ligeramente y obligando a su atacante a caer de rodillas y gritar.
El grito fue demasiado agudo para su gusto.
Bajó la mirada y frunció el ceño.
Un niño.
La escena atrajo la atención inmediata de las personas que detuvieron sus acciones y la miraron con miedo y una pizca de ira. Tazuna se había dado la vuelta de inmediato y tras ver el panorama había levantado las manos apaciguadoramente tratando de quitar hierro a la situación.
Sakura no despegó la mirada del niño. Era pequeño, tal vez más pequeño de lo que debería ser. Las extremidades que sobresalían de su ropa vieja y ajada eran delgadas y pálidas. La cara del niño estaba llena de raspones y suciedad. Su pelo era negro y requería de un corte inmediato.
Bajo la atenta mirada de muchas personas se agachó hasta quedar a su altura y lo miró fijamente durante varios minutos. El niño había intentado en un principio huir pero tras varios intentos infructuosos había bajado la mirada y se había puesto a temblar.
"nombre"
El niño parpadeó varias veces y la miró por detrás de su largo flequillo confundido.
"¿q-que?"
"tu nombre" volvió a decir la peli rosa.
"Kazuhiko" respondió con un hilo de voz bajando la cabeza tímidamente
Sakura lo miró unos momentos antes de suavizar su control en la pequeña muñeca. Concentró chakra en su mano y comenzó a curarla. El niño dejó escapar un jadeo de sorpresa y la miró con ojos muy abiertos. Después de que la muñeca estuviera curada trasladó su mano a la cara del infante y repitió el proceso. En pocos segundos la mayoría de las heridas habían desaparecido.
Una vez hecho eso se puso en pie y levantó al chico. Los murmullos crecieron a su alrededor y Sakura captó la mirada agradecida que Tazuna le enviaba. Se dio la vuelta dispuesta a seguir su camino cuando la misma mano de antes agarró la tela de su ao dai. Lo miró con una ceja levantada y vio que el niño se removía nervioso con la cara pintada en contradicción.
"¿e-eres médico?" preguntó con voz esperanzada.
"lo soy" respondió Sakura paciente.
"¿p-puedes curar cualquier cosa?" esta vez el niño la miró con desesperación.
"no puedo, hay cosas que no se pueden curar" le dijo y vio su cara contraerse
Tras unos momentos de silencio el chico volvió a hablar.
"p-podrías…. ¿podrías ver a mi madre?, e-está muy enferma, pero como no tenemos dinero para medicinas yo…yo…" el niño miró al suelo temblando y se puso a llorar.
Sakura ladeó la cabeza y miró hacia atrás buscando al constructor de puentes. El anciano tenía la mirada fija en el pequeño.
Sakura asintió para sí.
"bien, llévame con tu madre"
El niño levantó la cabeza igual de rápido que un latigazo y lloró aún más fuerte. Sakura suspiró y lo cogió en brazos. El infante envolvió los brazos alrededor de su cuello e hipo.
"Tazuna-san, lamento el inconveniente" le dijo al hombre.
"no, está bien" Tazuna dijo con fuerza y se ajustó el sombrero de paja "conozco donde viven, te llevaré"
Sakura asintió "pero antes…" escuchó un rugido de estómago y ajustó su agarre "deberíamos ir al mercado"
La casa donde Kazuhiko y su madre vivían estaba en uno de los barrios más apartados y pobres del pueblo. Era una pequeña cabaña de madera que constaba de tres habitaciones; una era el dormitorio, otro el baño y por último una cocina.
En cuanto entraron en la casa el niño los guió a la habitación que compartía con su madre y en la cual la mujer se encontraba postrada con aspecto de haber corrido una maratón. La madre de Kazuhiko era una mujer joven, tenía el pelo castaño oscuro y los mismos ojos grises que su hijo. Los recibió con una sonrisa cansada y se presentó a sí misma como Nanami.
Tras despachar a Tazuna y Kazuhiko a la cocina Sakura comenzó con la revisión. Puso una de sus manos en el pecho de la mujer y otra en la parte baja del estomago. Enviando una onda de chakra recibió el diagnóstico enseguida. Tal y cómo había pensado el problema se hallaba en los pulmones.
'neumonía' declaró para sí misma.
Eso era un problema. Sakura no estaba especializada en infecciones.
Chasqueó la lengua y miró el pecho de la mujer subir y bajar.
"te…pagaré lo que sea"
Miró a la mujer y la vio observándola con los ojos vidriosos, tosió unas cuantas veces y tomó respiraciones profundas antes de volver a hablar.
"kazuhiko….mi hijo…yo soy lo único que le queda…por favor…" se interrumpió una vez más para toser e hizo una mueca de dolor al ver que la mano que había ocupado para cubrirse la boca estaba manchada con unas gotas de sangre.
Sakura la analizó detenidamente. La infección todavía no se había extendido del todo, los alvéolos del pulmón derecho eran los más dañados y los cuales más dolor estaban provocando. En esa circunstancias tener antibióticos hubiera sido ideal, pero no era el caso y dudaba que en algún lugar de ese pueblo vendieran penicilina o betalactámicos.
Suspiró. Ese no era el tipo de situación que hubiera imaginado tratar cuando salió de konoha. Sin duda había imaginado heridas relativamente menores: laceraciones, conmociones cerebrales y algún que otro hueso roto. Tratar con virus y bacterias no había estado en su agenda.
Reunió chakra en su mano manipulandolo con destreza hasta que tomó la forma de una esfera. Con su otra mano envió ondas de chakra por al pecho de Nanami encontrando la ubicación exacta del daño. Introdujo con cuidado la esfera en el cuerpo de la mujer justo encima del lugar de la infección y cerró los ojos concentrándose.
Mantener la esfera de chakra curativo en un cuerpo era un ejercicio bastante difícil de lograr incluso para los médicos ninjas veteranos. Cuando el chakra entraba en un organismo ajeno tendía a esparcirse para curar el mayor número posible de lesiones. Era como echar agua de una botella a un río. Además, el proceso curativo que estaba utilizando se usaba normalmente para extraer veneno del cuerpo.
Sakura casi quiso reír. Si aquello funcionaba iba a tener que enseñarles unas cuantas cosas a los infectólogos del hospital. Si funcionaba claro. Si no…bueno, nadie la culparía por intentarlo.
Sakura había condensado una buena cantidad de chakra en la esfera y una vez que la esfera alcanzó el pulmón comenzó un proceso de extracción y purificación. Los virus causantes de la infección eran extraídos por la esfera donde el chakra, que era constantemente renovado, los eliminaba. Eso dicho así sonaba sencillo pero era un procedimiento lento y laborioso, y siendo esa la primera vez que intentaba algo parecido estaba siendo muy meticulosa.
Dos horas más tarde, Sakura levantó las manos del cuerpo de Nanami y las movió librándose de la sensación de hormigueo. Había eliminado con éxito la infección y curado los tejidos sensibles de los pulmones.
Estaba cansada. No. Exhausta.
Suspiró poniéndose en pie y llamó a Tazuna que enseguida apareció con Kazuhiko. El niño corrió al lado de su madre y esta le acarició la cabeza dándole una sonrisa amable. Tenía una fina capa de sudor en su frente pero su respiración era suave, el color estaba volviendo a sus mejillas y los temblores habían desaparecido.
"muchas gracias" Nanami le dijo con una sonrisa mientras su hijo la ayudaba a incorporarse "prometo pagarte en cuanto pueda"
"no es necesario" Sakura sacó de su cartera un billete de 100 ryo y se lo entregó a Nanami que la miró con los ojos abiertos como platos "en cuanto te encuentres con un poco de más fuerzas debes comprar los medicamentos que te dejaré escritos, también debes asegurarte de llevar una dieta saludable y beber mucho líquido. La neumonía se contrae por vías respiratorias por lo que es posible que las bacterias sigan aquí, en ese caso te aconsejó ventilar y hacer una limpieza. Respecto a los alimentos te dejaré una lista de los que te ayudarán más a tu recuperación. Iré a preparar un poco de sopa para que comas algo, después te daré una infusión que te ayudará a dormir. Tu cuerpo aún está débil así que te prohíbo que realices cualquier acción que pueda conllevar al agotamiento físico"
Sin esperarse a que la mujer respondiera se dio la vuelta y entró en la cocina.
"¿siempre es así?" escuchó decir a Nanami
Tazuna rió "para bien y para mal"
Eran las cuatro de la tarde cuando salieron de la pequeña cabaña. Tras asegurarse de que Nanami y Kazuhiko comieran Sakura había gastado el resto del tiempo arreglándole el cabello al muchacho. El niño parecía haber cogido afición por ella y no se despegó de su lado ni por un segundo.
"Tazuna-san, siento que haya tenido que esperar todo este tiempo" se disculpó mientras caminaban de regreso a casa del anciano.
"no es problema" Tazuna hizo un gesto con la mano "de hecho, no muchas personas habrían hecho lo que tú hiciste, la gente de este pueblo ha perdido tanto que el egoísmo y la individualidad son lo que más se ve por estos días, nadie se preocupa por los demás, solo ven por sí mismos"
"Es natural. El instinto de supervivencia del ser humano siempre ha condicionado la moralidad y la existencia. Salvarte a ti mismo, salvar a los demás…pocos son las personas que hacen las cosas sin esperar recibir nada a cambio. El altruismo no es sino una ilusión"
Tazuna la miró de reojo sopesando sus palabras.
"¿estás diciendo que no existen actos desinteresados?"
"actos desinteresados existen. Tal y como la palabra indica carecen realmente de un 'interés', en otras palabras, no perjudican a la persona que los hace. Eso no es altruismo"
"pero es imposible realizar algo sin que provoque algo" Tazuna se rascó la cabeza "ya sea ayudar a un anciano a cruzar una calle o darle dinero a los necesitados, esas acciones las haces porque son correctas y te hacen sentir bien"
"ese es el punto" Sakura cambió la sombrilla de mano y se ajustó la cartera "todo tiene una razón de ser. Incluso los actos desinteresados tienen un porqué. No existe el auto sacrificio. Las acciones que realizamos las hacemos porque una parte de nosotros, por muy pequeña que sea, siente satisfacción al hacer algo por el bien de otros."
Tazuna frunció el ceño pero no dijo nada. La conversación murió ahí. Caminaron en silencio hasta que visualizaron la casa a pocos metros de distancia y vieron que tanto Sasuke como Naruto se encontraban practicando el caminar sobre el agua. Su llegada causó la pérdida de concentración del rubio que se sumergió en las aguas moviendo frenéticamente los brazos. Sasuke bufó y apartó la vista centrándose en los recién llegados.
"llegas tarde" dijo mirando a la peli rosa que veía los intentos de Naruto de subir de nuevo a la superficie.
"surgieron cosas" comentó ella captando el estrechamiento en los ojos del pelinegro "nada importante, ¿sensei está dentro?"
El Uchiha asintió y volvió a su entrenamiento. Sakura junto a Tazuna entraron en la casa y enseguida Tsunami se precipitó sobre ellos acribillándolos a preguntas con respecto a su tardanza, sin dejarlos responder los arrastró a la cocina donde les colocó un plato de comida a cada uno. Sakura dejó sus cosas apoyadas contra una pared y se sentó a la mesa. Masticando lentamente el arroz miró hacia la puerta de la cocina donde Kakashi se apoyaba de manera casual. Su mano derecha envió un mensaje al que Sakura solo pudo asentir y seguir comiendo.
Hablar. Arriba. Ahora.
Sakura suspiró bebiéndose el resto de sopa. Su siesta parecía que iba a tener que esperar.
Terminó de comer con rapidez y se excusó antes de que tsunami pudiera ofrecerle algo más. Recogió sus cosas y subió a la habitación donde sentía la señal de Kakashi. El jounin se apoyó en el alféis de la ventana dejando a un lado la muleta y se cruzó de brazos mirándola con tranquilidad.
"bueno, debo suponer que vuestro retraso se debe a que los carpinteros tuvieron una fiesta" dijo arrastrando las palabras.
"lamentablemente no" Sakura dejó su cartera y la sombrilla en la esquina donde se encontraban las mochilas y se giró para enfrentar al peli plata "actué nuevamente por cuenta propia"
Kakashi no mostró cambio en su expresión "¿de qué se trata esta vez?"
Sakura procedió a contarle lo sucedido durante la mañana. Una vez terminado su informe Kakashi se mantuvo en silencio observándola fijamente. El jounin terminó por sacudir la cabeza y relajó los hombros murmurando algo que Sakura no logró oír.
"mientras Tazuna-san no se haya quejado entonces lo pasaré por alto" dijo y la escudriñó con la mirada "te dejaré para que descanses un rato, dentro de unas horas puedes unirte a tus compañeros"
Sakura asintió y le agradeció mentalmente.
Un descanso estaba merecido.
La tarde transcurrió sin ningún tipo de incidencias. Después de despertarse de su siesta había ido a entrenar con los dos muchachos. Sin saberlo cómo habían terminado teniendo un enfrentamiento que había acabado con los tres de ellos empapados. A través de su cortina de pelo mojado había visto al jounin observándolos desde un árbol con su libro en la mano y una mirada de diversión que no se le había escapado.
Volvieron a la casa cuando el sol ya se había puesto y Tsunami al verlos los mandó enseguida a ducharse. Para fortuna de Sakura los dos muchachos hicieron gala de su caballerosidad y la dejaron ir primero, o mejor dicho, los amenazó con envenenarles la comida si no la dejaban ducharse primero. En cualquiera de los casos Sakura llegó al cuarto de baño y se desvistió.
Mirando su reflejo en el espejo ubicado encima del lavamanos ladeó la cabeza.
Sakura había intentado de todas las formas habidas y por haber de no parecerse a la Sakura de sus memorias. Fue un acto inconsciente. Necesitaba diferenciarse de alguna manera con la existencia conocida como Sakura. Incluso aunque supiera que nadie en ese mundo era consciente de que ella no era la real, o al menos no la que estaba destinada a ser, su cerebro no podía dejar de recordarle que no importara lo que hiciera, ella siempre sería la falsa.
¿Entonces…qué era ella? ¿Un reemplazo? ¿Pero un reemplazo de quien?
Ella era sakura, y al mismo tiempo, ella no lo era.
Sakura no asumiría que aquella terrible verdad le producía más pánico y terror que cualquier evento por ocurrir. El miedo a terminar pareciéndose a la otra Sakura y perder su identidad la llevaron a tomar medidas desesperadas. El corte de cabello, la forma de vestirse, la decoración de su habitación…
La imagen que observaba le trajo los resultados de su paranoia.
Su cabello, el cual no podía verlo ni corto ni largo, lo decidió cortar a la altura del cuello excepto una gruesa capa en la parte posterior de la cabeza que llevaba siempre atada en una cola de caballo baja la cual le llegaba unos centímetros por encima de la rodilla.
Su cuerpo también había sido víctima de su obsesión.
Desde la infancia había comido una gran cantidad de alimentos con estrógenos que habían provocado el aumento considerable de sus pechos. Cada musculo a la vista estaba trabajado y su piel, la cual pocas veces tocaba el sol, era pálida.
Ella no era Sakura, pero de alguna imperfecta y horrible manera si lo era.
Y eso era suficiente.
Esto es mío pensó con fuerza mirando el cuerpo con el que había estado doce años.
Una señal de chakra se acercó por el pasillo y la puerta del baño se abrió.
Sakura se giró y levantó una ceja.
"¿puedo ayudarte en algo?" preguntó.
El niño, que había quedado petrificado, abrió la boca sin emitir sonido alguno, lentamente la observó de arriba abajo dos veces antes de ponerse rojo de vergüenza y cerrar la puerta de un portazo.
Sakura parpadeó lentamente y se encogió de hombros. Miró su reflejó una vez más y resistió el impulso de romper el cristal.
"Ni siquiera existes, asique no me molestes" masculló y se metió en la bañera.
Los días que siguieron transcurrieron con la misma rapidez que el primero y dentro del equipo de formó una rutina. Se levantaban, desayunaban, uno acompañaba a Tazuna al puente y los otros dos entrenaban. Por la tarde era otro de lo mismo y así sucesivamente. Sakura utilizaba las horas de descanso que tenía para avanzar con su trabajo y aunque pocas veces conseguía estar sola había logrado terminar con casi más de la mitad de los documentos.
Nada interesante ocurrió hasta el cuarto día.
Durante la mañana Sakura se había levantado temprano para acompañar a Tsunami y a Inari al pueblo actuando como su guardaespaldas. Aunque no estaba dentro de los parámetros de su misión Tazuna se lo había pedido como un 'favor' ya que su familia estaba dentro de la lista negra de los subordinados de gato y temía por su seguridad. Debido a que Kakashi no había puesto peros en el asunto a Sakura no le había quedado más remedio que ir.
Estaba apoyada en una pared aburrida mientras los dos civiles hacían las compras cuando sintió una señal aparecer a varios metros de su posición. Se movió lentamente de su sitio y caminó hasta un callejón estrecho y oscuro.
"me estaba preguntando cuando aparecerías, Haku-san"
El chico rió entre dientes y se acercó hasta ella. Sakura pestañeo varias veces ante su atuendo. Si no fuera porque lo conocía de antemano fácilmente podría haberlo confundido con una chica. Una hermosa chica.
"Zabuza-san se impacientó y me envió" el chico echó hacia atrás su cabello suelto y sonrió.
"lo supuse" suspiró y se apoyó contra la pared cerrando su sombrilla "dile que ya tengo casi todos los documentos listos, hoy por la tarde terminaré lo que me falta, podrás pasarte mañana a recogerlos"
Haku la miró sorprendido "no pensé que tardarías tan poco"
"Tampoco yo. Siendo sincera, estoy decepcionada" frunció el ceño y miró hacia la salida del callejón "pensé que tal vez esto supondría un reto…"
El chico la observó en silencio y después sonrió.
"me encontré con Naruto-kun"
Sakura parpadeó ante la información.
"¿es así?" preguntó ausente con la mirada fría.
Haku se apoyó en la pared contraria a la de Sakura y se encogió de hombros.
"fue ayer. Estaba recogiendo unas hierbas cuando lo vi entrenar en el bosque, no pude evitar el acercarme" hizo una pausa recordando el momento y sonrió "es un niño inusual"
Sakura estrechó los ojos "espero que no le hayas dicho nada extraño"
Haku río "le pregunté acerca de su 'persona especial' ¿sabes que me dijo?"
"viniendo de ese niño me espero cualquier cosa…"
"dijo 'mi persona especial es Sakura'"
Cualquiera que fuera lo que Sakura iba a responder murió en su boca.
Miró sorprendida al muchacho.
Eso…no se lo había esperado.
Eso era…
"ridículo" murmuró recobrando su expresión habitual "si él quiere pensar eso de mi, entonces no tengo problema, después de todo, es mucho más fácil controlarlo de esa forma"
Ignorando la mirada que Haku le estaba dando se dio media vuelta y abandonó el callejón.
Persona especial…Persona especial…Persona especial…
Se mordió el labio con fuerza sintiéndose más molesta e irritada de lo que alguna vez se había sentido. Sacudió la cabeza y abrió su sombrilla.
"ridículo" susurró
AN: la conclusión de este arco está cerca...
