AN: Estoy de vuelta! Lamento la espera y muchas gracias para todos los que seguís esta historia. Algunos de vosotros me habéis mandado preguntas por PM, no puedo contestarlas a todas porque eso sería como regalar un grandísimo spoiler, pero si que puedo responder a unas cuantas^^
¿Quien es Hekima Uchiha?: Es 'esa' persona...y eso es todo lo que puedo decir -.-" Es un personaje que tendrá relevancia en el futuro asique no lo perdáis de vista!
¿Tendrá Sakura pareja en el futuro o alguna relación personal?: No olvidéis que Sakura es una mujer adulta (En su otra vida estaba apunto de contraer nupcias). No importa cuanto lo piense, estoy segura de que tendrá alguna relación en el futuro, pero con quién o qué tipo de relación, eso ya es otro cuento. Eso no quiere decir que no tendréis romance. El resto de personajes (la gran mayoría) son adolescentes hormonales, tendréis suficiente material para hacer un sitcom^^
¿Cual es el 'plan' de Sakura?: supongo que esa es la guinda del pastel (o no;) Supongo que porque lo he mantenido en secreto la gente parece tener grandes expectativas sobre este, pero en realidad es un plan bastante lógico y realista (si la lógica puede aplicarse a un mundo de niños asesinos) .No dire cual es exactamente, pero estoy seguro de que si pensais como Sakura llegareis a una misma respuesta.
Y eso es todo. si tenéis mas preguntas no dudéis en enviarlas^^
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Capítulo 13
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El cuadragésimo cuarto campo de entrenamiento era bien conocido por los shinobis de alto rango dentro de la aldea. Sakura sabía que la generación de Kakashi había realizado sus exámenes en ese lugar y muchos otros antes que ellos. No era un lugar habilitado para los civiles y los genin tenían prohibido la entrada sin autorización. En otras palabras, no era un lugar bonito.
Ubicado a las afueras de la villa y rodeado por una cerca metálica, tenía el aspecto de selva prehistórica. Del tipo que no había sufrido la mano del hombre en cientos de años.
Era el lugar ideal para una prueba de supervivencia.
"Oh dios" Naruto susurró por lo bajo mirando los frondosos árboles que se elevaban varios metros por encima de ellos.
"Bosque de la muerte, el nombre le viene al pelo" comentó Shikamaru unos metros por detrás de ellos.
El resto de equipos estaban dispersos por el claro. Había una pequeña cabina en donde estaban sentados varios centinelas y otros tantos esperaban de brazos cruzados mirándolos con algo parecido a lástima.
"Aquí" la instructora del segundo examen, Anko Mitarashi, le entregó al genin que tenía más cerca un fajo de papeles "Pasarlos. Es un formulario de consentimiento. Antes de comenzar la prueba todos debéis leerlo y firmarlo."
"¿No hemos dado ya nuestro consentimiento?" un genin de un equipo de Suna preguntó con molestia.
"Este es especial" Anko sonaba como si acabara de ganar un premio "algunos de vosotros no saldréis con vida, y si no habéis dado vuestro consentimiento para eso, bueno…digamos que es extra papeleo para mí" y se rió.
Hubo un movimiento nervioso de cuerpos. Sakura sacó su formulario de la pila y se los pasó a una niña que los recibió con las manos temblorosas.
Sakura la pronosticó muerta.
"Ahora escuchad bien. Explicaré lo que haréis en esta prueba, pero antes os daré información sobre el terreno de campo."
Sacó un mapa de su gabardina y lo desenrolló.
"El 44º campo de entrenamiento tiene 44 puertas de entrada. Dentro hay un río, un bosque y en el centro una torre. La torre está ubicada a 10 km de cada puerta"
"¡Eso es más de 300 kilómetros cuadrados!" susurró Ino sonando horrorizada.
Los que la oyeron tuvieron la misma reacción.
"Una vez que estéis dentro luchareis por los pergaminos del Cielo y la Tierra" guardó el mapa dentro de su chaqueta y sacó dos pergaminos de pequeño tamaño, ideales para ocultarlos en uno mismo "26 equipos son los que participaran en esta prueba, por lo que la mitad recibirá un pergamino del cielo y la otra mitad uno de la tierra."
"Y debemos obtener el pergamino que nos falte ¿cierto?" dijo un genin de gafas redondas y coleta.
"Así es" Anko sonrió, feliz con no tener que andarse por las ramas en detalles.
"¿Cuáles son los requisitos para pasar la prueba?" preguntó una niña de cabello castaño recogido en dos moños.
"Llevad los pergaminos del Cielo y la Tierra a la torre en un plazo de cinco días. Para pasar la prueba el equipo entero deberá presentarse. Si algún miembro falta o no está en condiciones de seguir, descalificaremos al equipo entero. No hay excepciones." Anko hizo hincapié en eso último.
"¡Cinco días!" alguien exclamó desde el fondo.
"¿Y qué pasa con la comida?"
"¿tengo cara de ser vuestra madre? Ya sois adultos, arregláosla vosotros solos" Anko se guardó los pergaminos en sus bolsillos y se cruzó de brazos "esta prueba es ya de por si un simulacro de batalla. Durante cinco días en lo único en lo que podréis confiar será en vuestros camaradas. Renunciar en medio de la prueba está prohibido. Aquellos que no logréis llegar a la torre en el plazo indicado y sigáis vivos, deberéis esperar a las patrullas de rescate que se desplegaran al último día."
Asumiendo que ningún insecto o animal salvaje se los comiera, por supuesto.
"Ah, y otra cosa más. Bajo ningún concepto debéis mirar dentro de los pergaminos, los que lo hagan…tendrán una sor-pre-sa"
Confirmado. Los de la división de inteligencia estaban jodidos.
"Bien, hemos terminado aquí. Rellenad vuestros formularios e intercambiarlos por un rollo allí" señaló la cabina "Tenéis 15 minutos. ¡Moved el trasero!"
Rápidamente todos comenzaron a alejarse, algunos solos, otros en equipo, pero claramente ninguno allí confiaba en otro equipo lo suficiente como para estar más de cinco metros cerca de alguien. Sakura actuó rápidamente y arrastró a sus compañeros antes de que estos pudieran irse a merodear por su cuenta. No estaba de más ser precavido.
Encontraron un lugar detrás de unas rocas, alejado del gentío y de los ojos curiosos.
"¿Por qué nos dan tanto tiempo solo para poner nuestro nombre?" preguntó Naruto apoyando la espalda en una roca grande.
"¿Lo has leído?"Inquirió Sakura entrecerrando los ojos. No sería la primera vez que el niño firmaba algo sin comprobar de qué se trataba antes.
"P-por supuesto" Naruto sonrió nerviosamente y le echó una mirada a la hoja "nos preguntan si estamos de acuerdo con morir ¿no?"
"Si fuera tan simple no nos darían tanto tiempo" dijo Sasuke observando seriamente el papel que tenía en las manos "esto es una prueba de supervivencia. Todos los que están aquí tienen una firme determinación. Sería estúpido no pensar que en determinado momento deberemos usar cualquier medio disponible para pasar la prueba, incluso si eso significa dejar unos cuantos cadáveres detrás"
Naruto lo miró aturdido, enderezándose como si lo hubieran pinchado con una aguja. Abrió la boca, una mirada conflictiva paso por su cara, y la cerró. Se giró hacia Sakura.
"Naruto, ¿entiendes, verdad?" le preguntó ella, fríamente. No valía de nada añadirle azúcar a la situación cuando la realidad era amarga.
Si tenían que matar para sobrevivir no podían titubear. Un simple error podría costarles la vida.
Naruto miró del uno al otro. Sus ojos, siempre brillantes y cálidos, se endurecieron durante unos segundos.
"Si. Entiendo" dijo en un susurró bajo pero firme.
Poco después fueron llamados por uno de los chunin que estaba en la cabina. Habían cubierto el sitio con una cortina gruesa y era imposible ver lo que ocurría dentro. Bueno, casi imposible.
Sakura alcanzó a ver el byakugan en los ojos de Hinata Hyuuga y chasqueó la lengua. No iban a poder esconder su pergamino de esos ojos. Aunque…
La mirada de la niña se desvió unos segundos de su objetivo para pararse en el mono naranja de su compañero y un sonrojo visible hasta para el ojo poco entrenado se expandió por todo su rostro.
…Era improbable que fueran tras ellos.
Cuando les llegó el turno entregaron sus formularios a un chunin que parecía aburrido y esperaron a que comprobara que todo estuviera en orden. Su compañero les entregó un pergamino.
Cielo. Entonces, necesitamos la Tierra.
Mirándose entre ellos llegaron a un acuerdo silencioso y Sakura lo guardó en su pierna derecha, en una bolsa porta armas que tenía debajo de su pantalón. Ajustó las correas para que estas quedaran firmes y asintió satisfecha. Era imposible que alguien robara el pergamino sin antes entrar en su espacio personal. (Y Sakura mataría a cualquiera que soñara con intentarlo)
"Atentos" Anko los reunió después de que el último equipo recibiera su pergamino "ahora un chunin os llevará hasta una de las 44 puertas. El examen comienza en media hora ¡Moved el trasero y en marcha!"
Puerta 16.
"La supervivencia en nuestra especialidad" se jactó Kiba con una sonrisa socarrona "superaremos esta prueba y haremos que Kurenai-sensei esté orgullosa"
Shino se subió las gafas.
Hinata apretó sus manos con fuerza.
El equipo 8 estaba listo para comenzar.
Puerta 27.
"Esto es molesto, sabía que debía haberme quedado en la cama" Shikamaru arrastró la voz y miró el bosque como si este fuera el culpable de todos sus males.
"si, pero entonces tu madre se habría enfadado" Choji le recordó mientras repasaba su bolsa de armas que contenía más comida que otra cosa.
Shikamaru se estremeció.
Ino, irritada, frunció el ceño "más vale que os esforcéis, me estoy jugando mi reputación de kunoichi aquí"
El equipo 9 no estaba listo, pero realmente nunca lo estaba.
Puerta 41.
"Por fin llegó el momento" Lee exclamó con los ojos llameantes.
"Comparado con los entrenamientos de Gai-sensei este examen me sabe a poca cosa" Tenten sonrió confiada.
Neji se cruzó de brazos.
El equipo Gai estaba demasiado listo.
A las dos y media las puertas se abrieron y el segundo examen chunin comenzó oficialmente.
Avanzaron con rapidez saltando de árbol en árbol. Lo más probable era que los demás equipos estuvieran ya en su camino para encontrar a los equipos más vulnerables. Siendo los novatos de este año, eran la opción más lógica.
"Acabo de escuchar un grito" Naruto miró por encima de su hombro con una mueca "esto ya se está poniendo serio"
"cuanto más tiempo pase más cansados y desesperados estarán todos. Lo mejor es obtener un pergamino cuanto antes." Sakura se encogió de hombros. La catástrofe era inevitable, pero al menos podían adelantar trabajo.
"no te distraigas" dijo Sasuke por delante de ellos.
Siguieron durante veinte minutos. Los pocos animales que vieron habían crecido libremente siendo tres veces el tamaño de uno normal. Silenciando sus pasos y ocultando su presencia, les resultó fácil pasar inadvertidos.
"paremos aquí" Sasuke los condujo hacia un pequeño claro rodeado por árboles y maleza. "tenemos que asegurar nuestra comida antes de que se haga de noche."
Era una buena idea. Aunque Sakura había traído consigo suficientes píldoras de soldado como para aguantar los cinco días sin comer nada, siempre era mejor recurrir a lo natural. Además, el sabor era horrible.
"Ya está bastante oscuro" apuntó Naruto mirando la espesa capa de ramas que no dejaba entrar los rayos del sol.
"entonces démonos prisa antes de-" Sakura detuvo lo que estaba diciendo y levantó la cabeza. Entrecerró los ojos en concentración y después sonrió "Parece que atrapamos a las primeras moscas"
Las señales estaban todavía lejos, pero a juzgar por la velocidad y la dirección, era obvio que los habían seleccionado como objetivos.
"¿alguien conocido?" Sasuke preguntó tenso. Al ver que Sakura negaba con la cabeza sus facciones se suavizaron y una mirada satisfecha cruzó su cara.
"¿los atrapamos primero?" sugirió Naruto mirando hacia los lados con emoción nerviosa.
Sasuke frunció el ceño considerándolo "¿Qué tan lejos están?"
"Unos 200 metros y acercándose." Respondió enseguida. Normalmente mantenía su rango sensorial a unos 40-50 metros, pero había hecho una excepción esta vez. Después de todo, las únicas señales que detectaría serían las de sus enemigos. No hacía falta contenerse.
"Entonces no. Están demasiado cerca y no tenemos ningún plan. Tendremos que dejar que sean ellos los que hagan el primer movimiento"
Lo dijo con una mueca y Naruto lo imitó. Sentarse y esperar no estaba en la sangre de ninguno de ellos.
"En realidad" Sakura se llevó una mano a la barbilla pensativa. Sus ojos resplandecieron con un brillo maniático "hay algo que podemos hacer."
Los novatos de este año eran débiles (y estúpidos)
Lo había intuido desde que ingresó a esa broma de examen. Todavía no sabía cómo era que los jounin a cargo habían pensado que esos pardillos podrían tener una oportunidad. Culpaba al sistema simplón de konoha y a su sobrevalorado poder militar. Incluso en Amegakure los hacían entrenar dos o tres años antes de siquiera plantearles la idea de subir de rango. Pero por supuesto konoha tenía que estar por encima de la lógica. No... simplemente lanza a los bebés a una jauría de lobos y espera a que estos sobrevivan de alguna manera, con el poder de la amistad, el amor y esa mierda. Y además les habían dado carta blanca para hacer lo que quisieran. Tal vez no los matarían (tal vez), pero desde luego que les enseñaría una lección de vida.
Incluso en ese momento sintió la semilla de la irritación germinando en su interior. Viéndolos tan calmados, hablando en voz alta como si no les importara que estuvieran en medio de una prueba de supervivencia.
Tanta arrogancia.
Ser arrogante no estaba mal, pero si no tenías nada con lo que respaldar esa arrogancia entonces eras solo un perdedor.
El odiaba a los perdedores.
Y…ahora se separaban.
Dejó escapar una risa. Eso era el colmo.
Muy bien, ¿a cuál de todos debo usar?
Una mirada analítica le dio su respuesta. El rubio parecía el más débil, o el más tonto. Esa estúpida sonrisa en su rostro era un claro indicio de ello. Además los otros dos se habían mantenido relativamente juntos. Él esperaba por el sabio que no fuera para tener una cita o algo así. Dios sabía que vomitaría.
Esperó escondido entre los árboles a que se alejara de sus compañeros. Lo vio buscando entre los matorrales, recolectando frutas silvestres.
Sus compañeros esperaban bajo tierra a su señal. Kagari ya le había advertido de la presencia de otros cinco aspirantes en las cercanías, pero mientras consiguieran su objetivo entonces los riesgos valdrían la pena.
Sonriendo detrás de su máscara se puso de cuclillas y dándose impulso saltó hacia delante. El ninja de la hoja solo tuvo tiempo para darse la vuelta con una cara de sorpresa antes de que barriera el suelo bajo sus pies haciéndolo caer. El rubio intentó pararse pero ya era demasiado tarde, su genjutsu ya estaba en marcha.
Los ojos azules del niño se quedaron abiertos, opacos, mirando a la nada. Oboro lo ató con una cuerda y lo empujó hacia abajo.
Tomaré prestada tu cara. No te preocupes, no lastimare a tus compañeros. No demasiado.
El henge debería bastar para engañar a esos novatos. Lo único malo era el horrible color de sus ropas. En serio, ¿Quién demonios llevaba un mono naranja en una prueba de supervivencia? ¡Naranja! Puaj.
Decidido a no pensar más en el horrible sentido de la moda del niño se dirigió con las frutas que el otro había recogido hacia el claro donde los otros dos estaban.
En cuanto puso un pie fuera de los matorrales las miradas se volvieron hacia él. Sonriendo estúpidamente, como había visto hacer al ninja naranja, se acercó a ellos.
"He encontrado bayas y fresas" dijo enseñando el botín en sus brazos.
La niña de pelo rosa le señaló una roca lisa pequeña donde habían colocado unas hojas y encima de ellas unas plantas, de las cuales Oboro no reconoció ninguna.
"Ponlas allí" le dijo.
Oboro hizo tal y como se le dijo. Se agachó para dejar las frutas y entonces-
Un pinchazo en su cuello.
-todos sus sentidos gritaron.
Oboro se dio la vuelta de golpe llevándose una mano al cuello. No tuvo que preguntar quién había sido el responsable. El kunai que apuntaba hacia su cara no dejaba mucho misterio al respecto.
"¿Qué estáis haciendo?" exclamó. Y era en serio. ¿Qué hacían esos dos atacando a su propio compañero?
"¿No es obvio?" el pelinegro tenía el kunai a centímetros de su ojo "eliminamos a una rata"
"Mosca" lo corrigió la pelirosa mirándolo con ojos aburridos.
"Cierto. Mosca" los ojos ónix recorrieron el cuerpo del henge con clara aversión "Pensé que Naruto era el peor en transformaciones, pero tú te llevas el premio."
Oboro sintió la ira arremolinarse dentro de él. No tenía idea de cómo lo habían descubierto y ciertamente no le importaba. Lo único que quería hacer era cerrarles la boca a esos dos insufribles mocosos. De solo ver sus miradas indiferentes, como si solo fuera una piedra más en su camino, le hervía la sangre.
Cambio de planes. Estos dos van a morir.
Rompió el henge y se lanzó hacia delante sacando un kunai de su bolsa de armas. El pelinegro retrocedió unos momentos sorprendido. Le echó una mirada molesta a su compañera mientras lo esquivaba, a la cual ella respondió con un encogimiento de hombros. Eso solo sirvió para molestarlo aún más. ¿Cómo se atrevían a ignorarlo cuando estaba delante de ellos?
Le lanzó un shuriken y un kunai con una etiqueta explosiva, pero el pelinegro esquivó los dos con facilidad, casi perezosamente. Oboro dejó escapar un gruñido sintiendo que algo andaba mal. El niño era rápido, pero él también lo era. O debería serlo.
Cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir. No era un genjutsu.
Maldijo al recibir una patada en el estómago y rodó hacia un lado incorporándose con dificultad. Le pesaba el cuerpo y había una molesta capa de sudor frío debajo de sus ropas.
"No es como dijiste" el niño habló dirigiéndose hacia la niña de la sombrilla roja.
"Era un prototipo. Tengo que reservar los mejores para después" fue su respuesta.
Oboro no tenía idea de lo que hablaban. Respiró profundamente y apretó los dientes. Eso era malo, muy malo. Su cuerpo estaba completamente fuera de control. A ese paso no solo no obtendría el pergamino, si no que su dignidad quedaría completamente aplastada.
Si les daba la señal a sus compañeros…
Sacudió la cabeza. No! Pedir ayuda sería aún más humillante. Como líder no podía permitirse mostrarse débil ante nadie. Lo mejor era retirarse por el momento. Algo le habían hecho a su cuerpo, y necesitaba descubrir cómo arreglarlo antes de que fuera demasiado tarde. Ya tendría otra oportunidad para hacerles pagar por esa degradación.
Se dio la vuelta para hacer una salida rápida y cayó de bruces.
La acción fue tan repentina que Oboro tardó más de veinte segundos en comprender qué era lo que había pasado. Cuando su cerebro consiguió por fin ponerse al día con su situación ya era demasiado tarde. Estaba completamente atrapado.
"3-5 minutos" dijo la chica de ojos verdes como si estuviera hablando del clima. A su lado su compañero se cruzó de brazos luciendo igual de desapasionado.
"Dijiste que era de efecto inmediato. Casi me apuñala antes"
"Me disculpo. Pero hubiera estado bastante decepcionada si un simple Mob te hubiera matado"
"¿mob?"
"ah, ¿no estás habituado a esa jerga? ¿Qué tal PNJ?"
"¿son las siglas de algo?"
"personaje no jugador"
"Ni siquiera sé cómo responder a eso"
Oboro quiso gritar pero lo único que salió de su boca fue un sonido gutural. El ruido llamó la atención de los dos ninjas de la hoja que se voltearon hacia él. La atención inmediata le puso los nervios de punta.
"Alguien parece enfadado"
Unos pasos se acercaron hacia él. Alguien lo agarró del cuello de su ropa y lo arrojó hacia atrás. Oboro dejó escapar el aire que tenía al caer sobre su espalda y rechinó los dientes sin fuerzas.
"vayamos directo al grano. Has sido envenenado. Dentro de los próximos veinte minutos comenzarás a sentir mareos, fiebre, náuseas y dolor muscular. El efecto de la toxina dura tres días, solo si eres capaz de eliminarla de forma natural. A no ser, que tengas el antídoto. Suerte para ti, lo tengo. Así que ¿Qué tal si hacemos un intercambio? El antídoto por el pergamino. Justo, ¿cierto?"
Oboro juntó toda la fuerza que tenía para escupirle a los pies. Vio el disgusto en los ojos de la pelirosa pero no tuvo tiempo de sentirse victorioso. Un puntapié lo hizo rodar y un pie aterrizó con fuerza sobre su espalda, manteniéndolo presionado contra el suelo dolorosamente.
"Lo necesitamos vivo" dijo la voz del muchacho por encima de él. Oboro pensó que era gracioso que lo dijera el que lo estaba aplastando.
Cualquiera que fuera la respuesta de la muchacha no la escuchó porque en ese momento de entre los árboles salieron sus dos compañeros llevando a rastras al rubio del mono naranja.
Bien hecho, Kagari, Mubi.
Oboro sonrió. ¡Estúpidos shinobis de la hoja! Si intentaban negociar al menos tenían que haberse asegurado que su compañero estuviera bien. La situación no era del todo buena, puesto que él estaba paralizado y si se hacía caso de las palabras de la muchacha entonces pronto quedaría totalmente fuera de combate para los próximos días. Y ellos tenían un rehén en bastante buen estado. Incluso si intercambiaban prisioneros, ellos seguirían quedando en desventaja.
No importa. Mientras me saquen de aquí luego podemos pensar en una solución. ¡Vamos!
"No hagáis ningún movimiento" Mubi obligó al rubio a ponerse de rodillas manteniendo un ferro agarre en su ropa "o este niño lo pagará caro"
"parece que ambos equipos estamos en una situación delicada. Si nos das el antídoto y a nuestro compañero soltaremos al vuestro" Kagari habló plácidamente detrás de su máscara. Oboro supuso que había estado escuchando desde el principio si sabía sobre el veneno.
Eso era todo. Incluso si tuvieran el sartén por el mango no podían negarse a sus peticiones. No si querían a su compañero de una pieza. Y si de algo tenían fama los ninjas de konohagakure, era de su aborrecible lealtad. No dejarían morir a un compañero, no cuando podrían evitarlo.
Giró la cabeza con dificultad para ver lo que estaba seguro eran sus expresiones de hundimiento. Quería regodearse tanto como pudiera. Pero entonces-
"Naruto ¿has oído?" la pelirosa habló, levantando la voz.
Una risa sonó desde lejos. Oboro intentó ver que ocurría pero su cuerpo no cooperó en lo absoluto y solo pudo ver las caras sorprendidas de sus compañeros. Escuchó unos pasos que se acercaban por detrás de ellos y un segundo par de pies fue visible desde su posición. Lo único que alcanzó a ver fue un chillón mono naranja. Y eso fue suficiente.
¿Qué?
"Oi, cabrones enmascarados ¿Quién va a pagar qué de nuevo?" esa voz impregnada de confianza, esa estúpida prenda de ropa…
Sus compañeros tuvieron la misma expresión de incredulidad que él. Miraron al niño que seguía arrodillado frente a ellos, sumido todavía en el genjutsu de Oboro, y observaron al otro que acababa de emerger del bosque.
En ese punto, el corazón de Oboro golpeaba fuertemente contra su pecho. En el segundo en el que el doble arrodillado explotó en una nube blanca sus temores se hicieron ciertos y pudo sentir como la sangre se drenaba de su rostro.
Un clon. Un puto clon.
¿En qué momento lo había hecho? Los habían estado observando durante un tiempo hasta que decidieron separarse y capturó al rubio. Además los otros dos estaban al tanto de la situación, por lo que el clon tendría que haber sido creado antes de que ellos los hubieran visto. Además habían reaccionado demasiado rápido cuando había aparecido con las frutas. Casi…casi como si desde el principio hubieran planeado todo.
Oboro abrió los ojos cuando las piezas encajaron a la perfección. Casi se maldijo por ser tan estúpido.
Por supuesto que había sido una trampa. Y ellos habían caído de lleno.
"mis otros clones están recogiendo alimentos" les dijo el recién llegado, el débil, a su compañeros, con una sonrisa.
¿Otros clones? Las palabras de Kagari resonaron en su cabeza. Esas eran las otras señales que Kagari había sentido, de las que le había advertido. Oboro quería golpearse la cabeza con una roca.
"Bien hecho" lo felicitó la chica ignorando las miradas de pánico en los rostros de sus compañeros que lo miraban a él como pidiendo que les dijera cómo salir de esa.
Honestamente, Oboro estaba tan jodido como ellos. Incluso más, porque ahora no podía ni mover la lengua.
"Entonces…"el pie encima suyo se clavó un poco más y Oboro cerró los ojos con dolor "¿ya tenéis ganas de negociar?
Kaguri y mubi entregaron el pergamino enseguida. La muchacha de ojos verdes les lanzó un vial pequeño que contenía un líquido morado espeso y después desapareció junto a sus compañeros en la oscuridad del bosque.
Mientras Mubi le hacía ingerir el antídoto, Oboro dio una mirada hacia el pasado.
Tal vez, al final, el arrogante había sido él.
Dos horas habían pasado desde que el segundo examen comenzó.
En un mundo perfecto, con los dos pergaminos obtenidos, reservas de chakra decentes, y provisiones aseguradas para las próximas 24 horas, el equipo 7 podría haber respirado tranquilo pensando que lo peor ya había pasado.
Lástima que la ley del universo dictara que la equitativita entre bueno y malo debía ser inversamente proporcional.
Comenzó con un viento.
Y de ahí todo fue cuesta abajo.
Konoha, Estación de espera Jounin.
Tic-tac tic-tac tic-tac…
Le echó una mirada molesta al reloj de pared y se preguntó por tercera vez si alguien se quejaría si lo lanzara por la ventana. Probablemente sí. Al parecer era una de las tantas antigüedades que llevaban en la aldea más años que ellos mismos. (No era que la aldea fuera tan vieja, pero en fin, había gente que tenía apego por esas cosas).
Un suspiró dejó sus labios. El sonido del reloj era molesto, pero era un peor el tener que observar como el tiempo pasaba sin poder hacer nada. ¿Cuánto había transcurrido desde el comienzo de la prueba? ¿Una hora? ¿Dos? Se preguntó si su equipo ya había tenido su primera batalla, y si ese era el caso ¿estaban bien? ¿Tenían heridas? ¿Seguían con vida?
El nudo que comenzaba a formarse en su garganta lo intentó bajar con té verde, empujándolo todo dentro de ella. Sacudió su cabeza con reproche y apretó los labios. De nada servía preocuparse. Eran shinobis. La muerte era un compañero con el que vivían día a día y al que debían aprender a aceptar. Era cruel e injusto, pero era la realidad. La compasión y el temor los hacía débiles.
Ellos estarán bien. Se dijo así misma apretando las manos alrededor de su tasa. Esta es su especialidad. Pasaran este examen, sin duda.
Su equipo no fallaría.
Tic-tac tic-tac tic-tac…
Un kunai voló por el aire atravesando el cristal de lado a lado, insertándose en la pared.
Varias cabezas se levantaron y miraron el destino del pobre instrumento. Alguien lanzó un chillido y al fondo de la sala se escucharon unos cuantos suspiros de alivio.
Kurenai miró de reojo al responsable. Este no había apartado la vista del libro y estaba actuando como si no acabara de atentar contra lo que estaría considerada una pieza histórica invaluable. A su lado Asuma rió por lo bajo. Ella le dirigió una mirada inquisitiva y este solo se encogió de hombros.
"estamos nerviosos ¿no?" dijo llevándose su cigarrillo a la boca con una sonrisa.
Kurenai parpadeó cuando se dio cuenta de la implicación y se giró a mirar al acusado. Kakashi ni se inmutó.
"no tengo idea de lo que estás hablando"
Asuma se reclinó contra el sillón alargado, pasando un brazo sobre el respaldo, justo por detrás de ella. Kurenai se hubiera sonrojado por la cercanía del hombre si no estuviera ya acostumbrada a esas muestras de confianza. Aun así no pudo evitar el tamborileo incesante de su corazón. Se obligó a centrar su mente en la conversación y a ignorar a su órgano traidor.
"llevas en la misma página 30 minutos"
Hubo un momento de silencio.
"me gusta esta página. Michiko-san acaba de llegar de trabajar para encontrarse con su esposo teniendo un trío con Nanako-chan…"
Alguien escupió agua.
Kurenai sintió que su ceja se contraía. ¿Por qué el Hokage pensó que era una buena idea dejar a ese hombre cerca de tres niños inocentes?
"el libro está al revés"
Hubo otro breve momento de silencio.
"me gusta leerlo así"
"¿Cuántas excusas más vas a poner?" Asuma sonaba honestamente incrédulo.
"Además, no soy yo el que lleva 20 cigarrillos"
Kurenai se giró para mirar al hombre a su derecha. La mano que sostenía el palo cancerígeno se mantuvo suspendida, congelada a centímetros de su boca, y el cenicero que tenía apoyado a un lado de su pierna se desbordaba con los restos de varios paquetes ya consumidos.
Asuma tosió, repentinamente avergonzado "m-me gusta esta marca"
Kurenai se llevó una mano a la cara.
"honestamente, vosotros dos, ¿os mataría ser sinceros y decir que estáis preocupados?"
Los dos hombres compartieron una mirada. Kurenai puso los ojos en blanco.
Una ráfaga de viento con el nombre de Gai Maito entró en la habitación y se dirigió hacia ellos, hablando animadamente con otro jounin.
"chicos, justo le estaba contando a mi amigo Aoba las cualidades brillantes de mis preciosos estudiantes ¿no es así Aoba?"
Aoba parecía que acaba de tener sustraída toda su energía restante. Se dejó caer frente a ellos junto a Genma e hizo un gesto vago con la mano.
"si, si. Son brillantes, maravillosos, soberbios!"
Gai ignoró el sarcasmo y se cruzó de brazos "Pero todavía no puedo evitar preocuparme. Sin embargo, esta es una prueba que deben pasar. Todavía recuerdo mi examen chunin ¿te acuerdas, Genma?"
Genma, quien había estado en el mismo equipo que Gai e Ebisu, se estremeció.
"Prefiero no hacerlo" dijo.
Kurenai levantó una ceja. Genma era uno de los jounin más capaces de konoha. Que el dijera eso…la hizo curiosa.
"¿tan mal fue?" preguntó.
Genma masticó su senbon antes de suspirar "intenta pasar cinco días con él y tú también tendrás malos recuerdos."
Ah. Era por eso.
"¿de qué estás hablando mi querido amigo? Durante esos cinco días explotamos al máximo el poder de la juventud" Gai sonrió con nostalgia.
Kurenai no sabía ni quería saber qué significaba eso.
Se reclinó contra su asiento y suspiró. Al menos no era la única que pecaba de sentimentalista. Esa información la hizo sentir en partes aliviada y divertida. Nadie se creería que Kakashi del Sharingan y Asuma de los 12 guardianes estuvieran sufriendo el síndrome del nido vacío. Desde luego sería una buena historia para contar después (si no ocurría nada trágico que la arruinara, por supuesto…).
Sus nervios recién tranquilizados le permitieron relajarse y disfrutar de aquel descanso. Todavía quedaban unas cuantas horas antes de que fueran llamados de nuevo, tal vez incluso podría darse un paseo por las termas y comer algo. Justo cuando se estaba preparando para levantarse, un chunin interrumpió en la sala. Su expresión fue suficiente para despertar alarmas en cada uno de ellos.
"¡se han encontrado tres cadáveres sin rostro pertenecientes al equipo de Kusa! ¡Anko-sama se ha dirigido al bosque junto a una patrulla de Anbu! ¡Hokage-sama está convocando una reunión de emergencia!"
La habitación se quedó en silencio unos segundos antes de entrar en una vorágine de movimiento.
Alguien maldijo y otros tantos lanzaron oraciones.
Kurenai casi derramó el resto de su té cuando se levantó. Dejándolo apartado y olvidado recogió su equipo de armas y se las abrochó con la mente sumida en un caos. ¿Alguien se había infiltrado al examen? ¿Por qué? ¿Para qué? Y más importante ¿a por quien? Tenía dos cabezas de clan en su equipo, cualquiera de ellos podría ser un objetivo.
Una mano se posó sobre su hombro. Siguiéndola con la mirada se encontró con los ojos marrones que tanto conocía, que la observaban como si pudieran leer en lo más profundo de su mente todos los pensamientos que la acechaban. Kurenai nuevamente se preguntó porque no había aceptado ya a ese hombre en su vida. Tal vez cuando el día acabara podría darse una respuesta honesta así misma.
"no saltemos a las conclusiones, lo único que sabemos es que alguien se ha infiltrado al examen." Dijo Raido, ajustando el cinto de su espada
"Eso ya es una grave brecha de seguridad" Kakashi se levantó, su libro olvidado y una expresión seria en su rostro normalmente relajado.
Compartiendo una mirada, todos se dispersaron.
Presionó su espalda contra el árbol y una vez más (¿Cuántas veces llevaba?) maldijo al universo.
La serpiente entornó los ojos y sacó la lengua.
(Era matar o morir. Siempre había sido así y siempre lo sería)
Sakura sonrió con la determinación asesina en sus ojos.
Apretó el puño, y se lanzó.
AN: Creo que ya sabéis lo que se avecina..jujujuju
Por cierto, me voy a estudiar a otra ciudad, asi que no sé cuándo podré retomar la escritura. Además, todavía tengo que actualizar el resto de historias que tengo en stand-by, por lo que...bueno...ya sabeis.
No os preocupéis! volveré! (si el universo no está en mi contra, claro...)
