Bulma se incorporó en su cama algo apesadumbrada. No se había recuperado del todo aún del día anterior, había dormido pocas horas con todo aquello que había vivido con el saiyajin en el día de los enamorados.
Se sonrojó al recordar lo vivido, aún no creía que aquel día había sido realidad. Se había pasado tanto tiempo enojada con Yamcha, no se había dado cuenta en qué momento el saiyajin había empezado a llamar su atención.
Solo pudo pensar en la explosión de celos que había sufrido ese día cuando Vegeta casi le había dicho que si a la propuesta de cita de otra mujer, habló sin pensar en aquel entonces, pero aquello venía de lo más profundo de su ser.
Se levantó de la cama y abrió las persianas para dejar entrar el sol a la habitación, miró con ensoñación el azul del firmamento. Desde allí podía ver el árbol donde ella y Vegeta se habían quedado dormidos al volver de la azotea de aquel edificio. No entendía qué había sido aquello que había sucedido con el saiyajin, pero le agradaba, ansiaba sentir aquello otra vez.
Procedió a cambiarse de ropa, se puso un precioso vestido casual para estar en casa, era liso y color gris, le llegaba un poco antes de la rodilla. Encima de él se puso su bata de laboratorio, al hacerlo no pudo evitar recordar el rastreador extraviado. Aquel asunto la tenía preocupada, ella solía ser sumamente cuidadosa con sus cosas, no había manera de que lo hubiese perdido en algún lugar de la casa.
Una vez vestida, procedió a bajar a desayunar. Al llegar al comedor se encontró con sus padres que bebían café y té con tranquilidad.
Buenos días-saludó la peliazul sonriente, le agradaba que la sala estuviera apacible. Se sentía como si caminara sobre nubes desde lo sucedido con el príncipe, si bien la situación no era clara, no podía evitar recordar la sensación de los labios de su huésped sobre los suyos.
Buenos días hijita-saludó Bunny sonriente. Rápidamente se dirigió a servirle café a su amada hija con una sonrisa plasmada en su rostro.
Buenos días Bulma-dijo el señor Brief apartando la mirada del periódico que estaba leyendo. Le dedicó una fugaz sonrisa a su hija antes de darle un sorbo a su taza de té.
Te ves de buen humor hoy-dijo la rubia mientras tomaba asiento junto a su esposo. Bulma estaba sentada del otro lado de la mesa de frente a ella. La expresión de su hija se veía radiante-Te ves tan hermosa- halagó,
Bulma sonrió ante el comentario de su madre.
¿Qué tal estuvo la cita con el joven Vegeta?-preguntó intrigada la mujer. No podía reprimir su curiosidad respecto a aquello. Su hija no había atinado a contarle nada de eso.
Mamá-dijo Bulma un tanto avergonzada ante tan repentina pregunta. Si bien recordaba la noche anterior con cariño no ansiaba que nada se entrometiera en aquella mística que había sentido estando con el saiyajin. Solo ellos dos sabían lo que había sucedido.
Parece que se divirtieron mucho-dijo el científico, sacó de entre las hojas de su periódico una revista que parecía ser de chimentos. En la portada se lucía una foto de Bulma y Vegeta entrando al evento de Mr. Satán. En la foto, ambos parecían estar algo serios, aún así lucían como una pareja ideal.
Bueno, no estuvo tan mal. Aunque vimos a Yamcha, estaba con una chica-contó la peliazul-Por eso luego nos fuimos a la casa de un amigo que vive cerca de allí-aclaró. Realmente habían estado en aquella terraza por algunas horas.
¿Y ya no vas a salir con el joven Yamcha?-preguntó la mujer, no es que el ex de la peliazul le molestara especialmente, pero ella prefería la idea de que su hija se pusiera en pareja con el apuesto saiyajin que vivía con ellos.
No, él está con otra mujer ya-dijo Bulma con tono determinante-Solo quiero concentrarme en el laboratorio ahora-dijo mientras volvía a tomar de su café. Sus padres sabían cuánto había sufrido con la infidelidad del beisbolista.
Bueno, si tienes otro evento puedes llevar a Vegeta, parece que todo fue bien en el de anoche-dijo el padre de la peliazul con una sonrisa.
Ya dejen de emparejarme con Vegeta, no pasará nada entre nosotros-dijo Bulma un tanto cansada de aquel interrogatorio. Había notado las intenciones de sus padres con aquellos comentarios.
No es con Vegeta, nosotros estaremos felices con quien tu desees estar-dijo la mujer, Bulma la miró con algo de impaciencia. Sabía que decía eso para apaciguar el asunto.
¿Vegeta no debería haber venido a desayunar ya?-preguntó el científico, el saiyajin solía rondar la cocina por esas horas. Solía aparecerse por allí luego de entrenar un largo tramo desde el amanecer.
Quizás se le pasó la hora-dijo la señora Brief intrigada. Aquello sucedía con menos frecuencia, el saiyajin generalmente era estricto con sus horarios.
Escucharon unos pasos provenir de las escaleras, sonaba a que eran dados por las botas que el saiyajin solía usar. El noble saiya hizo presencia en el comedor. Se sorprendieron al ver que parecía recién levantado.
Buenos días joven y apuesto Vegeta-dijo la rubia, solía hacer aquello cada día. En su opinión, el saiyajin se veía más apuesto cada día que pasaba. Su esposo espetó un corto saludo dado que sabía que el saiyajin no respondería.
Vegeta no contestó a ninguno de los dos y se sentó al lado de Bulma, su expresión demostraba que no había dormido muy bien. Parecía tener algo de pesadez en sus movimientos.
Buenos días-dijo Bulma con tono neutral, el saiyajin no debería estar de muy buen humor si no había dormido bien, mucho menos si se había levantado más tarde de lo usual.
La peliazul se dirigió rápidamente a servirle algo de café mientras que la señora Brief acercó algunos pastelillos para que estuvieran a disposición de su huésped favorito.
Hoy tengo una junta, tengo que irme o llegaré tarde-dijo el científico poniéndose de pie, ya había terminado con su té.
Quiero ir contigo-dijo la señora Brief sonriente-Cerca de donde está la junta hay una tienda de pastelillos espléndida, traeré algunos para Bulma y Vegeta-dijo con ojos brillantes. Su esposo le sonrió indicando que estaba bien y ambos salieron de allí.
Bulma sentía que sus padres le hacían aquello a propósito, seguramente querían dejarla sola con el saiyajin. El mismo estaba ahora bebiendo algo de café que pareció despertarlo un poco. Ambos quedaron en silencio luego de que los padres de la peliazul se retiraran.
¿Se fueron para dejarnos solos?-preguntó Vegeta, Bulma no esperaba que el saiyajin le hablara primero, mucho menos que sospechara de las intenciones de sus padres.
No tengo idea-dijo Bulma haciéndose la desentendida. No tenía ánimos aún para conversar sobre lo que sucedía entre ellos-Aún así, papá si tenía una conferencia hoy-aclaró. Aunque no estaba demasiado segura de que la misma fuera tan temprano.
¿Les contaste algo de lo de ayer? Porque siempre escucho que tus padres hablan mucho sobre que tu y yo estemos juntos-dijo el saiyajin. Bulma empalideció, no sabía que el saiyajin le prestara tanta atención a aquello, o que quisiera hablar de eso.
Emm no, solo vieron la foto que nos tomaron anoche-dijo Bulma señalando la revista que su padre había dejado en la mesa-Yo no les dije nada de lo que pasó luego de que nos fuimos-dijo, se sentía un poco indecisa hablando de eso. No sabía qué opinaba el saiyajin al respecto.
Si lo saben no dejarán de molestarme, y no tengo ganas de andarlos aguantando-dijo el príncipe luego de terminar el café que quedaba en su taza. Había comido algunos pastelillos en medio de la conversación.
¿No pudiste dormir bien anoche?-preguntó Bulma, había notado cierto cansancio en el saiyajin. No se veía con tanta vitalidad como todos los días.
Como dormimos en el suelo ayer y además dormí en el día no fui capaz de dormir de noche, solo pude conciliar el sueño cuando debía levantarme-el príncipe solía levantarse a las 4 de la mañana a iniciar su entrenamiento -Entonces me quedé dormido -finalizó. Tenía en su expresión vestigios de estar algo trasnochado.
Lo siento, debimos haber vuelto más temprano-dijo Bulma a modo de disculpa, Vegeta había accedido a quedarse con ella en aquella terraza aún a pesar de la hora que era. Es más, él la había llevado allí en primer lugar.
Ya perdí mucho tiempo hoy-dijo el saiyajin poniéndose de pie. Levantarse fuera de horario lo irritaba.
El príncipe miró fugazmente a la peliazul indicándole que ya se iba a entrenar, la misma asintió mirándolo de reojo mientras se iba.
El saiyajin parecía estar algo más comunicativo que de costumbre, quizás ya se sentía un poco mas en confianza con ella, después de todo, hasta había perdido la cuenta de los besos que se habían dado.
Mientras tanto, Yamcha se encontraba en las afueras de la capital del oeste. Ya había reunido, con la ayuda de Puar, las siete esferas del dragón. Estaba parado frente a ellas, las había depositado en el pasto luego de sacarlas de una mochila morada que llevaba consigo.
Bien Puar, es hora de pedir el deseo-dijo Yamcha con una sonrisa de oreja a oreja. Recuperaría a Bulma a cualquier precio.
¿Estás seguro de esto Yamcha? -cuestionó el felino mágico-Si hacemos esto ¿No podría haber algún tipo de consecuencia que no estamos previniendo? ¿Qué tal si esa mujer que quieres traer intenta destruir la tierra? -preguntó. Puar estaba analizando todas las posibilidades-¿Que tal si Vegeta se une a ella y lo hacen entre los dos?-preguntó. Yamcha lo miró pensativo.
Goku podría encargarse si eso pasara, dudo que haya otro saiyajin tan fuerte como él, además ni siquiera Vegeta ha podido superarlo aún-dijo Yamcha con seguridad.
Esto es una mala idea Yamcha, guarda las esferas y vámonos a casa-peticionó el minino, las posibles catástrofes que había imaginado lo habían puesto nervioso.
No puedo perder a Bulma, te dije que la vi con Vegeta en aquel restaurante-dijo el ex-bandido-Y él evitó que yo hablara con ella, no puedo dejarla en manos de alguien así, podría hacerle daño-dijo con preocupación. Su ex-novia estaba frecuentando a un mercenario asesino.
Pero él no estaba haciéndole nada ¿o si?-preguntó Puar curioso. Según lo que había escuchado, Vegeta no había destruido nada, ni le había hecho daño alguno a la muchacha de cabello azul.
Ese no es el punto, él es malo, él me mató. Y también intentó matar a Goku, solo está quedándose porque quiere volver a pelear con él y vencerlo-argumentó. Ciertamente aquello era cierto, pero también hablaba movido en mayor parte por sus celos. No podía permitir que Bulma estuviera con él.
Sigo creyendo que deberías intentar superarla y estar con otra chica, además ella te vio ese día con Maron y seguro se enojó aún más contigo-dijo Puar. Yamcha lo miró algo avergonzado.
Mejor ve a casa y espérame ahí, pediré el deseo-afirmó. Puar suspiró resignado ante la obstinación de su compañero.
Presiento que esto no será bueno-dijo el felino mientras se sentaba a dos metros de las esferas, esperaría por su compañero allí hasta que cumpliera su capricho.
Shenlong, sal por favor y cumple mi deseo-dijo Yamcha con firmeza. Aún el poder mágico de las esferas lo asombraba. Vio con plena admiración la forma en que el rayo de luz que salió de ellas dio origen a un brillante dragón en un oscuro cielo.
Dime tu deseo-dijo con pulcra neutralidad el dragón. La voz del dragón mágico era impactante, era gruesa e imponente.
Deseo que una mujer que haya tenido una relación de pareja con el príncipe saiyajin Vegeta esté en la Tierra-dijo, había pensado cuidadosamente el deseo que pediría. Todo debía ser perfecto.
Ese es un deseo muy fácil de conceder-dijo el dragón, sus ojos rojos brillaron- Dime tus otros dos deseos-apresuró la criatura mítica.
Eso es todo por ahora, gracias Shenlong-dijo Yamcha sonriente. Su deseo había sido concedido sin problemas. No había querido hacer uso de los otros dos deseos por ser prudente. Quizás podrían necesitarlos para alguna emergencia después.
El dragón se desvaneció. Las esferas volaron juntas hacia el cielo para convertirse en piedra y luego dispersarse nuevamente en la faz de la tierra.
Quizás debiste ser aún más específico-dijo Puar desde donde estaba sentado. Había oído a la perfección el deseo de Yamcha-¿Qué pasa si Vegeta estuvo con una mujer que no amaba?-preguntó curioso, aquello era algo posible.
Pero le dije relación de pareja-dijo el bandido confundido.
Todas las parejas son diferentes. Además tampoco sabemos cuantas parejas tuvo, o si amó a alguna. Debiste haber pedido que viniera alguien a quien él hubiera amado-dijo Puar-Si es que eso pasó-aclaró. Ciertamente no sabían nada del príncipe saiyajin, ni siquiera si sabía lo que es el amor.
Pero ni siquiera sabemos si ese mono salvaje sabe lo que es amar, seguramente si viene una saiyajin puede confundirlo o causarle problemas con Bulma y se separarán-dijo Yamcha con una sonrisa. Estaba sumamente contento con su deseo.
Ni siquiera sabemos si estan juntos, además tampoco sabes si estuvo con mujeres saiyajin o si fue otra raza alienígena. No fuiste nada específico Yamcha-reprochó el gato. Pensó que su amigo sería mas riguroso con el deseo-Ni siquiera le dijiste a Shenlong cuándo querías que lo haga, no sabemos si ya lo hizo.
Todo estará bien Puar-dijo Yamcha despreocupado. Sabía que aquello seguramente causaría discordia entre la peliazul y su huésped. Allí es donde él podría tener una oportunidad de volver con la científica-Vamos a casa, ya hicimos lo que se podía hacer-vaticinó.
Si Goku o Bulma se enteran no quiero verme involucrado-dijo el felino con preocupación. Seguramente aquel deseo desencadenaría graves consecuencias.
Yamcha ignoró los cuestionamientos de su compañero gatuno y se dispuso a volver a casa. No podía esperar a que el deseo mostrara sus efectos, no creía que serían instantáneos.
¿Cuándo vas a devolverle el rastreador a Bulma?-preguntó Puar, ambos estaban ahora yendo en una aeronave rumbo a su hogar.
Cuando el deseo se materialice hallaré ocasión-dijo Yamcha con tranquilidad-Ellos no me vieron, no sabrán que fui yo-dijo sonriente. En su mente, tenía todo el asunto perfectamente calculado.
Estás muy obsesionado con Bulma-dijo Puar a modo de opinión-Esto no saldrá bien-afirmó. No tenía ánimos de poner a la tierra en peligro por una estupidez-¿No podías intentar salir con ella otra vez o darle flores? No creo que Vegeta haga eso.
Pero quizás esté pensando en él de esa forma. Si no hago una apuesta arriesgada estaré en desventaja, quizás Bulma prefirió dejarme porque está interesada en él ya-agregó. Pensar en aquella posibilidad lo hacía enloquecer de celos.
Pero si pones la tierra en peligro Bulma y tu pueden morir-dijo el gato mágico con racionalidad.
Yo ayudaré a Goku a detenerla si se sale de control-dijo Yamcha sonriente. Creía que podía ser de ayuda si algo sucedía.
Es mas probable que Vegeta lo ayude-dijo Puar con una mueca de incredulidad-Y si salva a Bulma quizás se enamore de él-dijo nuevamente. Yamcha pareció nervioso ante aquella posibilidad, su amigo tenía un punto.
Debo obrar de manera estratégica cuando el deseo se cumpla-dijo Yamcha pensativo. Si no hacía las cosas bien probablemente perdería al amor de su vida.
Te dije que debiste ser mas específico con el deseo-dijo Puar con seriedad. Su amigo nunca escuchaba sus consideraciones.
¿Cuándo crees que pase? Pensé que Shenlong podía hacerla aparecer aquí y ya-dijo Yamcha pensativo. No sabía demasiado bien cómo obraban específicamente las esferas del dragón.
Si tú no le dices de qué forma seguramente él lo haga a su manera, además tampoco le dijiste cuando lo querías-dijo Puar a modo de aclaración. Realmente pedir un deseo era un poco más complicado de lo que parecía.
Espero que sea pronto, no deben tener tiempo para estar juntos-dijo Yamcha preocupado por la situación. La presencia del príncipe saiyajin en la casa de Bulma lo exasperaba, sentía que perdía un poco más a la peliazul en cada momento que no se encontraba con ella.
Dudo que se vean mucho en el día-dijo Puar para tranquilizar un poco a su compañero-Cuando tú y yo íbamos seguido a su casa Vegeta estaba todo el día en la cámara de gravedad, a veces ni lo veíamos porque salía al anochecer-recordó.
No puedo fiarme de ese asesino-dijo Yamcha para sí-él es una mala persona ¿Qué tal si quiere usar a Bulma para algún fin perverso?
Bueno, viéndolo de ese modo pareciera que intentas conseguirle pareja al asesino malvado-dijo Puar, hasta sonaba irónico-¿Crees que haya tenido muchas parejas?
Quién sabe-dijo Yamcha. No quería saber más de lo necesario de aquel saiyajin peligroso, desde el momento en que había pisado la casa de la peliazul le había tomado rencor. No podía aceptar que a su ex-novia se le hubiera ocurrido alojar a ese extraterrestre allí.
En los comienzos del anochecer, Vegeta atinó a salir de la cámara de gravedad. Parecía algo cansado, sentía pesadez en sus párpados. El mal dormir no le había sentado demasiado bien.
Al cruzar el umbral de la puerta del artefacto estornudó. Hacía algo de frío ese día, aún más ahora que había oscurecido.
Capítulo listo!!
¿Cuáles serán las consecuencias del deseo de Yamcha? ¿Shenlong cumplirá su deseo pronto?
Espero les haya gustado.
Gracias por leer, se despide: Nieblaneit0r.
