Caminó rumbo a la Corporación cápsula con una toalla colgando de su cuello. El sudor que aún tenía en su cuerpo hacía que sintiera algo más intenso el frío que invadía el jardín.
Al ingresar en la casa, notó que el clima dentro de ella se sentía casi igual que afuera. Encontró a Bulma en la sala principal, la misma estaba utilizando su computadora portátil sentada en la mesa. La peliazul viró sus ojos azules hacia él al verlo ingresar.
Sintió su cuerpo estremecerse en cuanto aquella mirada azul se posó sobre él. No estaba seguro si lo que lo había provocado era el frío que estaba sintiendo u otra cosa que no comprendía demasiado bien.
La humana se puso de pie al verlo y se dirigió hacia él con paso firme para detenerse frente a él una vez estuvo cerca.
Vegeta, ahora hace mucho frío, vas a enfermarte si andas así afuera-dijo la peliazul. Parecía que aquel asunto la preocupaba. El saiyajin no estaba abrigado en lo más mínimo.
Vegeta tenía puestos tan solo unos pantalones cortos azul oscuro que usaba para entrenar, además de que estaba humedecido en partes por el sudor, tenía el torso y las extremidades descubiertas.
No soy débil como los humanos-dijo el saiyajin rápidamente. Se incomodó un poco al notar que Bulma lo había visto de arriba a abajo para poder reprocharle por su desabrigado atuendo.
Date un baño caliente y cámbiate de ropa, si te enfermas atrasarás más tu entrenamiento. Además la calefacción se descompuso, no es bueno que andes así con la temperatura que está haciendo aquí dentro-recomendó la peliazul haciendo caso omiso del comentario del saiyajin. Vegeta no comentó nada más y se fue escaleras arriba.
Bulma miró con curiosidad al saiyajin cuando se retiraba, no podía negar que el príncipe se veía extremadamente sexy andando vestido por la casa así, hasta se había desconcentrado de lo que estaba haciendo tan solo porque él había ingresado a la sala.
Luego de que el saiyajin se retiró volvió a su computadora a trabajar un poco más, ya era algo tarde. Ciertamente, no tenía demasiado qué hacer, sus padres habían salido nuevamente luego de volver de la "junta" de la mañana.
Se habían ido en la tarde, cuando el frío comenzó a hacer aparición, a una conferencia que su padre tenía en un punto lejano de la ciudad. No sabía con certeza en cuanto tiempo volverían. Parecía ser algo importante dado que sus padres se habían ido vestidos de manera elegante.
Se dispuso a ordenar algo de comida para cenar, el saiyajin seguramente debía de estar hambriento. Había olvidado por completo hacer la compra de víveres para el mes, su mente había estado rondando otras cuestiones.
Una vez hecho eso volvió a lo que ocupaba su mente. Algunas cuestiones de trabajo de laboratorio habían ocupado la mayor parte de su día, luego, eran intervenidas por pensamientos intrusivos sobre su huésped. No podía dejar de pensar en él desde lo que había sucedido en el día de San Valentín.
Bulma se sentía una niña tonta, apenas se habían besado algunas veces y ya no podía sacar al saiyajin de su mente. Se sentía una muchacha enamoradiza, hace mucho que no experimentaba una sensación así. Incluso añoraba ya la cercanía que había disfrutado con el saiyajin aquella noche.
Luego de al menos media hora, la comida llegó. Vegeta había bajado ya algo mas abrigado, tenía pantalones oscuros y un suéter rojo oscuro.
Te ves bien cuando te vistes así-dijo Bulma sonriente. La comida que había pedido ya estaba en la mesa del comedor.
Vegeta no contestó a ello. Ciertamente no le agradaba la ropa de humanos, aunque no tenía ánimos de andar pasando frío.
Ambos cenaron silenciosamente en el comedor. Aquello no solía ocurrir tan a menudo, generalmente los padres de Bulma cenaban con ellos. A menos que el saiyajin se excediera con su horario y saliera a media noche. Que se pasara no era tan recurrente, tenía un horario bastante rígido.
Bulma estaba segura que sus padres estaban actuando de esa forma para dejarlos solos. Así lo habían hecho el día de San Valentín, aún aunque lo hubieran hecho, afortunadamente, ellos no pudieron comprobar los resultados de aquel día.
Luego de comer, Vegeta estaba a punto de irse de nuevo a su habitación. Bulma lo detuvo con su ofrecimiento.
Vegeta ¿No quieres helado? Pedí un poco-dijo Bulma sonriente, ella amaba el helado. No estaba segura si el saiyajin lo había probado alguna vez ya.
No sé qué es eso-dijo el saiyajin. La mujer siempre ofrecía cosas distintas en asuntos de comida. Había gran variedad de cosas que desconocía.
Es algo dulce y frío, sabe muy bien-dijo Bulma a modo de descripción-Te traeré un poco, es delicioso-dijo. Se retiró a la cocina para servir helado para ambos.
Vegeta se dirigió al sofá de la sala un poco más alejado del comedor. Hacía mucho más frío en el comedor que en el resto de la casa, dado que era una de las partes mas espaciosas de la corporación cápsula. Se sentó allí a esperar por la peliazul.
No podía dejar de recordar el 14 de Febrero, cada vez que pensaba en algo vinculado con la peliazul recordaba los besos que le había dado en la azotea de aquel edificio. Se sentía confundido, ya se había besado con otras mujeres antes, pero la sensación que había tenido al besar a la mujer de ojos azules había sido distinta. Ansiaba que aquello pasara de nuevo, no entendía bien qué era aquella sensación, pero debía admitir que era agradable.
Mira, aquí esta-dijo Bulma sonriente llegando a donde estaba ahora sentado el saiyajin. Había una mesa ratona cerca del sofá donde la científica dejó una bandeja con dos alargadas copas con helado en ellas. Ambas tenían una cuchara de metal con un largo mango.
Se que te gusta el chocolate, así que te traje de ese sabor para que lo pruebes-dijo sonriente la peliazul. Tomó la copa que correspondía al saiyajin y se la tendió, el mismo la aceptó mirando con curiosidad aquello. Bulma tomó la suya y comenzó a comer lentamente algunas cucharadas.
No lo comas muy rápido o te dolerá la cabeza-advirtió la peliazul. Sabía que los saiyajin comían algo rápido. El helado que había en su copa era rosa dado que era de cereza, era su sabor favorito.
Vegeta comió silenciosamente el helado, realmente era muy frío. Si bien no sabía mal, el frío postre le recordaba a la baja temperatura que había en la casa en ese momento. Miró de reojo a la peliazul que parecía estar disfrutando de su helado.
¿Qué pasa? ¿No te gusta? -preguntó Bulma curiosa al ver que el saiyajin la miraba. Miró la copa que el príncipe tenía en su mano-¿Me das un poco del de chocolate? No he probado del que hacen en esa heladería-dijo con tono suplicante.
Vegeta tenía en aquel momento la cuchara cargada con el helado. Bulma se acercó a él con la boca abierta para que el saiya aproximara la cuchara.
Si bien aquella situación con la peliazul lo incomodaba un poco, aproximó la cuchara a la boca de Bulma suavemente concluyendo en que la misma probara el helado.
Es delicioso-dijo Bulma tomando la cuchara por sí misma. Sonrió al ver que el saiyajin se había sonrojado al hacer aquello, se veía muy apuesto con aquel suéter que ahora hacía juego con el color de sus mejillas-¿No tienes frío? Creo que debimos haber bebido café en lugar de esto-dijo Bulma mientras devolvía la cuchara del saiyajin a su respectiva copa.
El saiyajin estornudó llamando la atención de la mujer que lo miró con sorpresa.
¿Estás enfermándote?-preguntó curiosa. Acercó su mano a la frente del saiyajin para poder sentir su temperatura, estaba peligrosamente cerca del príncipe dado que estaba recargada en el sofá cerca de él-Creo que tu frente está algo caliente, deberías acostarte y no estar tanto en el frío, aquí está helando-dijo la peliazul mientras se cruzaba de brazos. Tenía unos pantalones de mezclilla y un saco de lana color rosa puesto.
Ella estornudó esta vez llamando la atención del príncipe. Ciertamente, ella tenía algo de frío, no había calefacción y en la planta baja de la casa solía hacer más frío.
Tu también deberías acostarte, eres más débil después de todo-dijo Vegeta a modo de recomendación-Es mas probable que tu te enfermes-dijo nuevamente.
Puso su mano en la frente de Bulma, la cual miró su accionar con intriga. No esperaba que el saiyajin quisiera interactuar demasiado con ella.
Aunque no parece que lo estés-dijo luego de algunos segundos del contacto con la humana. Apartó su mano lentamente mientras aún estaba perdido en la mirada azul de Bulma que lo contemplaba con atención.
Yo no anduve desabrigada por la casa-dijo Bulma en su defensa-Aunque arriba debe hacer frío también-dijo a modo de queja. Los dos últimos días no había hecho tanto frío.
En tu cuarto no hacía frío ayer-dijo el saiyajin. Recordó que había dormido al lado de la peliazul en su cama el día anterior, ni siquiera sabía bien cómo había llegado a aquella situación.
Ayer no hacía tanto frío como ahora, ni siquiera esta mañana-dijo Bulma, pareció pensativa ante el hecho de que el saiyajin había mencionado que había dormido en su cama.
Tampoco es tanto-dijo Vegeta, había tenido que enfrentarse a climas peores a la intemperie.
Eso dices porque quieres hacerte el salvaje, además si te abrigaste-dijo Bulma tocando la tela del brazo del suéter que el saiyajin llevaba puesto.
Si enfermo mi entrenamiento no servirá de mucho en ese estado-dijo el saiyajn en su defensa.
Ambos ya habían terminado el helado, solo habían estado conversando allí unos minutos. Vegeta se levantó para irse, era algo tarde en su opinión.
Aún es algo temprano-dijo Bulma dado que el saiyajin se iba. Se aburriría si el príncipe se retiraba, sus padres no estaban para mirar películas o hacer algo con ellos.
Debo entrenar normalmente mañana, ya he perdido mucho tiempo-dijo el saiyajin antes de dirigirse a las escaleras. Todo el tiempo que había perdido realizando cosas de humanos era demasiado, incluso aquello había perjudicado sus horarios notoriamente. De alguna manera siempre terminaba haciendo algo con la peliazul, como en ese momento en el que ambos estaban tomando helado.
Buenas noches-dijo la peliazul, sabía que el saiyajin la había oído. El mismo se fue por las escaleras a paso moderado -Principito grosero-dijo Bulma dado que el saiyajin no le había correspondido el saludo.
La peliazul procedió a lavar y guardar en su lugar las copas. Luego, apagó las luces de la casa, se iría a acostar dado que hacía mucho frío allí, prefería poder cubrirse con colchas para intentar regular su temperatura. Aún no tenía nada de sueño, pero si mucho frío.
Había tardado al menos media hora en organizar todas las cosas antes de dormir. Cerró su portátil y se la llevó consigo a la habitación.
Al llegar a su cuarto se puso un pijama algo abrigado color rosa y se metió en la cama, si bien la tela era cálida no dejaba de ser una prenda sin mangas y algo ceñida.
Encendió el televisor dispuesta a ver algunas películas, no estaba lo suficientemente cansada como para dormirse aún.
Bulma no podía concentrarse demasiado en aquello, extrañaba en cierta forma estar con el saiyajin. No sabía en qué momento se le había hecho costumbre convivir de esa manera con él, si bien era bastante mas callado que ella, no solía sentirse sola en su compañía.
Escuchó que la puerta fue tocada, quizás sus padres ya habían regresado, permitió el arraigo de la persona que estaba tras la puerta. Se sorprendió al ver que era Vegeta.
Ese aparato es muy ruidoso-se quejó desde la puerta, Bulma lo miró confundida-No puedo dormir, apágalo-ordenó.
No está tan fuerte, seguro no puedes dormir porque eres un maníaco obsesivo y el más pequeño cambio en tu rutina de sueño afectó tu hora de descanso-dijo Bulma a modo de opinión, sabía que el saiyajin se molestaría un poco con aquel comentario.
Solo estas viendo estupideces, apágalo-dijo el saiyajin, no poder dormir cuando quería lo irritaba. Ciertamente la televisión se escuchaba desde se cuarto, dado que el mismo estaba junto al de Bulma, pero no hacía tanto ruido como para impedirle dormir.
Quédate aquí hasta que te dé sueño si quieres, si te quedas acostado dando vueltas en la cama no podrás dormir pronto-dijo Bulma a modo de sugerencia. El saiyajin estornudó nuevamente, quizás estaba resfriándose.
El asunto de aquellos molestos estornudos parecía tenerlo agobiado, se acostó en la cama de la peliazul del lado que estaba libre. Miró lo que estaba en la televisión sin demasiada concentración, no le interesabam demasiado aquellas cosas de entretenimiento humano.
Ten-dijo Bulma tendiéndole una colcha que no estaba utilizando, la tenía cerca de la cama por si sentía mas frío durante la noche-Vas a enfermarte si te expones al frío-dijo. El saiyajin tomó aquello que la mujer le ofrecía y se cubrió con ello sin demasiado esfuerzo, aquel insomnio que sufría estaba irritándolo.
Es tu culpa que ahora esté así-dijo el saiyajin a modo de queja-Si no hubiéramos ido a ese estúpido lugar yo habría dormido a horario como siempre.
No es mi culpa que tengas insomnio-dijo Bulma en su defensa-Debe ser más bien porque eres un demente que no se relaja nunca, si no lo haces no dormirás y tampoco podrás entrenar, vas a enfermarte si sigues actuando como un obsesivo-vaticinó.
Vegeta calló y miró la película que la peliazul había elegido. Si bien no le interesaba demasiado aquello estar próximo a la mujer lo relajaba, aunque no lo admitiera, su compañía no le disgustaba.
No me dijiste si te había gustado el helado-dijo Bulma, el saiyajin no solía decir a menudo cuando algo le gustaba. Tan solo lo seguía comiendo si le gustaba y ya.
No estaba mal, aunque me dio dolor de cabeza-dijo el saiyajin. Bulma sonrió al oírlo, no había notado que el saiyajin había consumido el helado relativamente más rápido que ella.
Yo te lo advertí-dijo la peliazul. Se acomodó entre sus almohadas para ver más cómoda la película-Acércate al respaldo si vas a quedarte un rato, es incómodo ver la televisión sin almohadas.
Vegeta lo hizo rápidamente, no creía que se podría dormir dentro de poco. Cada mínima cosa le molestaba para hacerlo.
Podemos cambiar a una película de acción si quieres, tengo algunas-dijo Bulma sonriente. No quería que el saiyajin se aburriera estando con ella.
Espera a que termine esta, no creo que pueda dormirme aún-dijo el saiyajin. Estaba algo mas tranquilo en aquella situación, la peliazul lograba hacerle sentir cómodo con su presencia.
De acuerdo-dijo Bulma con tranquilidad. Le sorprendía lo tranquilo que podía ser el saiyajin a veces. Era de las pocas veces, además de aquella noche de San Valentín, en la que lo había visto tan relajado.
Ambos se durmieron a mitad de la segunda película. Vegeta se durmió primero sin recordar que todavía estaba en la habitación de la peliazul.
Bulma se durmió luego de apagar el televisor, notó que Vegeta ya había logrado conciliar el sueño. Se preocupó un poco al pensar que sus padres podrían volver y entrar allí, si veían al príncipe en la misma cama que ella seguramente se harían falsas ilusiones.
Estuvo dando vueltas al asunto aún acostada hasta que el sueño la venció, no pudo preocuparse de más. Estaba distraída por ver al príncipe dormir, se veía extremadamente sereno, pocas veces era capaz de tener esa perspectiva de un mercenario asesino que quería acabar con su mejor amigo.
Realmente creía que en aquel saiyajin había más que tan solo esa motivación, momentos así se lo afirmaban. El príncipe jamás había intentado atacarla, además de que la había besado de la manera mas dulce que pudo imaginar, nunca había sentido nada igual. Ansiaba con infinitas ganas que aquello volviera a suceder.
En cuanto pudo calmar sus pensamientos con respecto al saiyajin, Bulma se durmió, ya estaba algo cansada por todo lo que había trabajado ese día.
Capítulo 4 listo !!
Espero que les vaya gustando la historia, tengo muchos planes para este fic. Agradezco los comentarios que quieran dejarme.
Nos leemos pronto.
Nieblaneit0r.
