Vegeta se removió entre las suaves sabanas de la cama. Estaba despertando, tan solo atinó a mirar al techo del cuarto. Reconoció inmediatamente que no era el suyo, se había quedado dormido en el cuarto de la mujer de cabello azul.
Luego de algunos segundos intentando desperezarse notó que estaba abrazando a Bulma desde atrás. Al parecer lo había hecho dormido, dado que no recordaba bien cuando pasó. Afortunadamente, Bulma estaba dormida aún.
Disfrutó algunos segundos de la cálida cercanía que compartía con la peliazul, dormir le había resultado sumamente cómodo. La noche había sido bastante fría, se había relajado tanto que no notó el momento en que se había quedado dormido allí.
Se separó de Bulma lentamente y se incorporó con cuidado sentándose en la cama. Se sentía muy confundido, nunca le habían interesado demasiado las hembras de otras especies, pero se sentía atraído increíblemente por la existencia de la mujer que dormía a su lado.
Volteó a mirarla como si fuera a encontrar alguna respuesta a sus dudas en ella. Bulma estaba algo destapada por la cobija y su pijama rosa se asomaba, tenía algo descubierto el hombro. Al parecer se habia destapado al moverse dormida.
La miró fijamente por algunos segundos, no podía comprender porqué aquella criatura frágil lo ponía así. No sabía qué le sucedía, pero sabía que pasaba cuando Bulma estaba involucrada en la cuestión, hasta la había besado.
Ni siquiera recordaba qué era lo que estaba pensando cuando hizo aquello, probablemente en nada. Siempre que se veía involucrado con aquella humana de cabellos azules parecía anularse su capacidad de razonar.
Se reprochó mentalmente por gastar tanto tiempo pensando en ella. Debía salir de allí antes de que la humana despertara. Antes de levantarse, cubrió a Bulma con la cobija que se había movido de su lugar, podría despertarse si sentía frío mientras dormía. El ambiente fuera de las cobijas de aquella cama aún estaba algo frío.
Se levantó lentamente dispuesto a huir de allí con sutileza. Resultaba muy sospechoso que él estuviera saliendo de la habitación de la heredera de la corporación cápsula.
Al terminar de salir por la puerta con sumo cuidado de no hacer ruido con la misma, notó que los padres de Bulma pasaban por el pasillo en ese momento. Probablemente lo hubieran visto salir del cuarto de la peliazul.
Ambos adultos lo miraron con una sonrisa más grande la habitual, aquella situación era algo incómoda para él. Lo habían descubierto.
Buenos días joven y apuesto Vegeta-saludó Bunny sin borrar su sonrisa. La rubia no podía evitar festejar en sus adentros, su apuesto huésped parecía haber estado con su hija en su cuarto.
Buenos días Vegeta-dijo a su vez el señor Brief con la misma expresión que su esposa.
Vegeta los miró confundido, realmente no entendía la actitud despreocupada de los padres de la mujer. Parecía que se la entregarían a cualquier extraño que pisara aquella casa a cambio de un nieto.
¿Dormiste bien querido? ¿Irás a desayunar con nosotros? ¿Bulmita está dormida aún?-preguntó la rubia, su curiosidad era incansable. Ansiaba averiguar todo lo que pudiera sobre la relación de aquel hombre con su preciosa hija.
Vegeta tan solo atinó a asentir respondiendo la última pregunta. Si decía algo de más probablemente ellos lo mal interpretarían.
Te esperamos abajo, nosotros nos adelantaremos-dijo el señor Brief con una resplandeciente sonrisa. Él y su esposa siguieron su marcha hacia el comedor, continuaron mirándolo hasta desaparecer por el pasillo.
El príncipe tan solo los miró irse estupefacto. Realmente los humanos eran raros, las sonrisas que le dedicaban lograban incomodarlo. Ahora debía ir a pasar tiempo con aquellas extrañas personas.
Procedió a ir a su cuarto y cambiarse de ropa. Seguramente ya habían notado que había estado con Bulma en su cuarto, dado que lo vieron en el medio del pasillo con su pijama azul puesto.
Se puso rápidamente un equipo deportivo para entrenar. Aún hacía algo de frío en aquella mañana así que añadió una chaqueta negra a su estilo. Pretendía usarla al menos hasta que hiciera su calentamiento para entrenar.
Suspiró pesadamente antes de salir de su cuarto. Realmente la peliazul solo le causaba problemas, no podía evitar enredarse con ella.
Bulma despertó inmediatamente luego de que Vegeta cerrara la puerta. Observó en todas direcciones mientras frotaba sus ojos con cansancio, recordó que el saiyajin había dormido en su cama y volteó a ver el lugar de la cama que él había ocupado, lo encontró vacío. Suponía que él se despertaría primero que ella.
No pudo evitar pensar qué creerían sus amigos de ella si sabían que había dormido en la misma cama que el mercenario asesino que había intentado matar a su mejor amigo. Seguramente no algo muy bueno, rió al imaginarlo, si lo sabían ciertamente se llevarían una gran sorpresa.
Notó que el saiyajin se había levantado hace poco, su lado de la cama aún estaba algo tibio. Recordó con ternura la cara dormida del saiyajin que había visto antes de dormirse. Ansiaba poder tener el privilegio de ver aquello a diario.
Sabía que siquiera concebir la idea de estar con el príncipe saiyajin era una locura. Se sentía tan atraída a él que no le importaba en lo más mínimo. Solo podía reprocharse a sí misma por ser tan ingenua, nunca tomaba el camino fácil con nada de lo que hacía.
Aquel hombre parecía un desafío, quizás ni siquiera sabía qué era enamorarse, así como no sabía hasta la noche anterior qué era el helado. Después de todo, eran inmensamente diferentes, las cosas que habían vivido eran distintas.
Una sensación de frío en su nuca la distrajo de sus pensamientos. Aún hacía frío en la casa, debía arreglar la calefacción o aquello sería un problema frecuente. Aún faltaba un tiempo para que comenzara a hacer calor.
Se levantó de la cama y se cambió con un overol de mezclilla con mangas. No planeaba pasar frío, podria enfermarse.
Una vez cambiada bajó las escaleras rumbo a desayunar. Al entrar al comedor, vio a Vegeta y a sus padres sentados a la mesa. Percibía la situación algo tensa, el saiyajin tenía una expresión de incomodidad en su rostro, mientras que sus padres voltearon a verla con sonrisas gigantes plasmadas en sus rostros.
Buenos dias-saludó Bulma con su tono amable habitual. Los ojos abiertos con los que sus padres la miraban la intimidaron un poco.
Buenos días querida-dijo Bunny primero, no cambió su expresión en lo más mínimo.
Buenos días hijita-dijo a su vez el señor Brief, por alguna razón las facciones de su rostro no se movían.
Bulma los miró confundida mientras iba a sentarse al lado de Vegeta, el mismo intentaba desayunar a pesar de su sensación de incomodidad. Sus padres actuaban sumamente extraño, daban algo de miedo.
Luego de algunos minutos de desayunar, Vegeta se retiró de allí para ir a entrenar. Se fue sin musitar palabra recibiendo saludos de los padres de Bulma en cuanto se dirigió al jardín.
Bulma los miró fijo dado que no habían borrado sus muecas de felicidad ni siquiera para tomar su desayuno. No entendía qué les pasaba, solían ser personas tranquilas y sonrientes, pero no a ese nivel, resultaba algo perturbador.
¿Bulma ya nos vas a dar un nietito?-preguntó Bunny con tono sugestivo, notó que su hija no dejaba de mirarla.
Vimos a Vegeta saliendo de tu cuarto hoy-dijo a su vez el señor Brief, su tono sonaba alegre.
Bulma resopló al oírlos, era eso. No tenía demasiadas ganas de explicar lo que sucedía entre ella y el saiyajin. Ni siquiera ella sabía bien qué sucedía. Decidió que la mejor decisión en ese momento era huir de la conversación lo más rápido posible.
Emmm... Debo irme a arreglar la calefacción ya es un poco tarde y de noche quizás haga frío-dijo levantándose con algo de nerviosismo. Tomó de un sorbo el resto del café que había en su taza y se fue cual rayo hacia el laboratorio, dejó a sus padres solos en aquella sala.
Creo que si se gustan-dijo Bunny con ternura-Quizás deberíamos darles algo de espacio para que estén solos-sugirió. La pareja que su hija y el saiyajin conformaban le parecía adorable.
Podríamos ir a cenar fuera hoy, no tengo conferencias a las qué ir estos dias-propuso el científico. Después de todo, le encantaba salir a solas con su esposa.
Eso suena maravilloso querido, es una excelente idea-aceptó la rubia. Quizás si les daban espacio Bulma y su amado huésped empezarían a entenderse mejor, estarían solos en aquella gran casa.
Las actividades de los habitantes de la corporación cápsula transcurrieron con normalidad hasta la tarde. Los padres de la peliazul se preparaban para su estratégica salida. Bulma terminaba de reparar la calefacción luego de algunas horas de trabajo y Vegeta continuaba su obsesivo entrenamiento.
La señora Brief se dirigió al laboratorio con vestimenta elegante. Llevaba un vestido negro largo dado que el lugar al que iba a cenar con el científico era algo sofisticado, la hacía lucir hermosa y distinguida.
Al entrar en donde Bulma se había refugiado la encontró tendida en el suelo bajo una máquina haciendo reparaciones. La misma salió de allí al notar que su madre había entrado.
¿Vas a salir mamá? Te ves muy linda-dijo Bulma sonriente. Su madre era una mujer encantadora, su lindo cabello rubio resaltaba con la oscuridad de su vestido.
Tu padre y yo vamos a ir a cenar, es una cita, vine a avisarte-dijo con felicidad la mujer-Cuida al joven y apuesto Vegeta mientras no estamos cariño-solicitó. Bulma torció una mueca al oírla, su madre estaba siendo bastante insistente con el tema del saiyajin.
Otra vez con eso mamá-se quejó la peliazul, aquellas insinuaciones de sus padres estaban cansándola-Vegeta y yo no somos pareja, además tampoco soy su niñera-dijo con tono despectivo.
Pero él es muy apuesto y seguro el universo te lo mandó para que sea tu novio-dijo la mujer sin cambiar su intención-Como si fuera ese deseo que tenías de más pequeña-continuó. Bulma se sonrojó al recordarlo.
Vegeta es malo y frío, ni siquiera debe saber lo que es el amor-dijo la peliazul a modo de justificación-Además yo no creo en esas cosas del universo que dices mamá-tanto optimismo de su madre respecto a ello le parecía algo irritante.
Aunque no creas en eso seguro lo mandó para ti, y si no sabe qué es el amor lo descubrirá con la chica más hermosa de la tierra-dijo con tranquilidad, no había nada que alterara el humor de esa mujer.
Bulma miró sus manos instintivamente, estaba repleta de manchas de aceite en su cuerpo y extremidades. Necesitaba un baño urgentemente, volvió a mirar a su madre que tan solo le sonrió nuevamente.
No todas las personas son buenas como tú mamá-dijo Bulma con una sonrisa. La rubia se aproximó a darle un beso en la mejilla dado que ya se iba.
El joven Vegeta puede serlo-dijo la mujer antes de irse de allí, Bulma se quedó mirando en la dirección por la que su madre se había ido. No entendía como tanta paciencia y bondad podían caber en el cuerpo de una persona. Ciertamente, no se parecía tanto a ella, no lograba ser tan soñadora como su madre.
Bulma optó por trabajar un rato más para dar los toques finales a la calefacción, aquello le había llevado varias horas. Ahora funcionaría bien en toda la casa, con las reformas que le había hecho no creía probable que se estropeara de nuevo pronto.
Vegeta ingresó algunos minutos luego de que la madre de Bulma salió de allí. La peliazul estaba organizando sus herramientas y volteó a ver al saiyajin al notar que el mismo había entrado.
¿Qué pasa Vegeta?-preguntó curiosa, el saiyajin tenía una expresión neutral en su rostro. Era más temprano que la hora en que solía concluir su entrenamiento.
La cámara de gravedad dejó de funcionar-avisó el saiyajin. Había ido directamente a buscarla en cuanto aquello sucedió.
Ahh, era eso, probablemente sea el generador de energía. Hace mucho no le hacemos mantenimientos-dijo pensativa. Era lógico que se descomponga, el saiyajin la utilizaba todos los días por varias horas-La revisaré mañana, ahora ya es algo tarde.
El saiyajin asintió, la peliazul parecía algo cansada. No podía quitarle los ojos de encima, se veía sumamente atractiva con aquel overol y aquellas manchas en ella. La veía incluso más bonita que cuando se había puesto ese vestido para ir a aquel restaurante con él hace unos días.
¿Estas bien? Hace un poco de frío ya-dijo Bulma al ver que el saiyajin no musitaba palabra-Voy a encender esto para que comience a templar un poco la casa, ya lo reparé-dijo sonriente. Presionó un botón y la máquina comenzó a emitir un zumbido indicando que funcionaba.
¿Tus padres salieron?-preguntó el saiyajin. No sentía el ki de la pareja Brief por la casa. Aquello lo tranquilizaba, ambos estaban siendo muy raros esos días.
Ah, si se fueron hace un rato, fueron a cenar a un restaurante-aclaró. Miró al saiyajin de arriba a abajo, el mismo tenía tan solo unos pantalones largos puestos y su torso descubierto-Creo que ambos necesitamos un baño, si nos quedamos aquí nos enfermaremos-empezaba a sentir algo de frío, la calefacción aún no había estado encendida el tiempo suficiente.
Yo no tengo frío-dijo el saiyajin. Ciertamente, se encontraba algo sudado, no había salido de entrenar hace tanto tiempo.
Podríamos darnos un baño y luego tomar un café ¿Quieres?-sugirió Bulma. Moría por beber uno, sentía algo de pesadez en sus ojos.
Vegeta accedió, también se sentía algo cansado. Aún así no había podido completar su jornada de entrenamiento como le habría gustado dado que la cámara de gravedad había cesado.
Vamos-dijo Bulma sonriente dejando su caja de herramientas en el escritorio. Empezó a adentrarse en la casa seguida del príncipe saiyajin, después de todo, debían ir en la misma dirección para poder acceder a una ducha.
Recorrieron algunos pasillos hasta llegar al comedor, de donde se dirigieron a subir la escalera. La casa se sentía completamente silenciosa. Ambos estaban yendo relativamente rápido, Bulma iba subiendo primero.
Repentinamente, Tama bajó las escalera corriendo a gran velocidad asustando a la científica que iba subiendo. La misma resbaló dado que estaba por pisar otro escalón cuando aquello sucedió. Sin embargo, no llegó a tocar el piso en cuanto cayó, Vegeta la había atrapado.
El saiyajin la había tomado de la cintura con agilidad al notar que había resbalado. Bulma quedó inclinada mirando al saiyajin que la sostenía firmemente, estaban peligrosamente cerca uno del otro.
Vegeta miró embelesado los ojos azules de la mujer, estar tan cerca de la misma inundaba sus sentidos y nublaba su razón. No podía pensar con claridad teniendo a la mujer tan cerca de sí. En cuanto se dio cuenta, su rostro estaba a tan solo milímetros de los labios de Bulma.
Bulma cerró sus ojos esperando que el saiyajin la besara. No contaba con que la situación culminara en aquello, pero no le desagradaba en lo más mínimo. Se fundieron en un lento y dulce beso en medio de las escaleras, los dos parecían estar cómodos en aquella situación. La peliazul había rodeado con sus brazos el cuello del saiyajin para sostenerse mejor.
Se sentían solos en el mundo, como si el universo se hubiera detenido en aquellos momentos que estaban deleitándose uno con el otro. Vegeta la ayudó a enderezarse al separarse del beso, temía que la humana estuviera incómoda en aquella posición en la que la había atrapado.
Bulma miró con timidez al saiyajin en cuanto el mismo deshizo aquel momento, no sabía qué debía hacer. Deseaba continuar estando cerca de él. Sus dudas se disiparon en cuanto el saiyajin la hizo recargarse contra la pared para volver a besarla, esta vez el beso era un poco más salvaje.
El saiyajin tenía una de sus manos afirmada en su cintura mientras que se recargaba con la otra en la pared. Aquel beso era algo más intenso, Bulma solo podía dejarse llevar y aferrarse tambien al fuerte cuello del saiyajin. Le había parecido extremadamente sexy que la estuviera besando de aquella forma, sentía que enloquecería con aquellas sensaciones tan fuertes que estaba teniendo.
De repente, Goku apareció en la cima de las escaleras con la teletransportación. Había ido allí siguiendo el ki de Vegeta, al ver lo que sucedía en medio de la escalera, se escondió rápidamente en el pasillo mientras espiaba con cautela lo que pasaba.
Al parecer Vegeta no había notado que él había llegado. Se esforzó por ocultar su ki lo más rápido posible, si descubrían que los había visto así, lo matarían.
¿Qué voy a hacer ahora?-pensó Goku preocupado, había elegido un pésimo momento para ir a ver cómo iban las cosas entre el príncipe y su amiga.
En un descuido, tropezó con sus propios pies al intentar acomodarse en su escondite para poder espiar mas cómodamente. Aquel tropiezo devino en una caída por las escaleras que alertó al saiyajin y a la humana que estaban besándose apasionadamente en medio de la misma.
Ambos se separaron estrepitosamente al notar al saiyajin que rodaba por las escaleras. Ambos pensaron lo mismo al percatarse de la presencia de Goku ¿Y si los había visto?
GOKU-vociferó Bulma con las mejillas rojas, miraba al saiyajin vestido de anaranjado que se encontraba en el suelo, estaba adolorido a causa de la caída. Vegeta también observó la situación con cierto rastro rojizo en su cara, jamás habría imaginado que lo atraparían en ese tipo de circunstancias con una humana.
Capítulo listo!! Espero la historia esté siendo de su agrado, agradezco los comentarios que quieran dejarme. Gracias por leer.
Saludos.
Nieblaneit0r.
