Prometo que acababa de llegar, seguí el ki de Vegeta para venir-se excusó el saiyajin. Bulma le había reprochado ya varias veces por aparecerse de esa forma-Como ustedes iban en la escalera aparecí ahí y me caí-dijo, tenía un chichón en la cabeza dado que había impactado en el suelo con esa parte de su cuerpo.
¿Qué diablos quieres?-preguntó Vegeta, le irritaba que el saiyajin estuviera allí. Al parecer no lo había visto besar a la peliazul, si es que lo que decía era cierto.
Solo venía a ver cómo estaban-dijo Goku rascándose la cabeza con nerviosismo-Quería ver si se estaban llevando bien ya que ahora conviven a diario, además también quería visitar a Bulma-se excusó. Realmente había acudido para ver si ya estaban juntos, sabía que no en mucho tiempo Trunks debería ser concebido.
Iba a ir a darme un baño-dijo Bulma con cansancio por tener que hacer de anfitriona a su amigo-¿Quieres que te sirva algo de comer?-preguntó con toda la amabilidad que pudo reunir. Le había fastidiado un poco que hubiera arruinado su acercamiento al principe saiyajin.
Creo que los dos necesitan un baño-dijo Goku al verlos a ambos. Observó que Bulma usaba ropa de trabajo mientras que Vegeta estaba con equipo de entrenamiento-Quizás vine en un mal momento, podría venir otro día que no estén ocupados-se excusó, enfrentarse a los dos lo ponía nervioso. Quizás si se quedaba más tiempo allí podría perjudicar la futura existencia del muchacho de cabello lila.
¿Ya te vas? Pero si acabas de llegar-dijo Bulma a modo de reproche-Nunca vienes-cuestionó nuevamente. El saiyajin solía acudir a ella solo cuando necesitaba alguna cosa.
Bueno, podría quedarme a comer algo. Aunque debo volver pronto, me escapé de Milk para venir-dijo sonriente, Bulma sabía que a su esposa no le agradaba que fuera muy seguido a la corporación cápsula.
Vegeta, tu adelántate, yo te prepararé un café para cuando bajes- dijo la peliazul con una expresión tranquila al saiyajin. Bulma se fue rumbo a la cocina y le indicó a Goku que la siguiera con la mirada.
Vegeta simplemente se dispuso a terminar de subir las escaleras rumbo a la habitación. No sabía si estaba furioso o agradecido de que el saiyajin los hubiera interrumpido. Realmente había disfrutado de aquel contacto con la mujer, no podía racionalizar cuando la tenía entre sus brazos.
Ella olía demasiado bien, incluso con manchas de aceite y con aquella ropa holgada que usaba para trabajar se veía increíble. Era completamente irresistible, nunca podía evitar que ambos estuvieran cerca. Las circunstancias parecían atraerlos irremediablemente.
Llegó a su habitación para poder tomar una ducha, estornudó en cuanto entró en ella. No había sido muy acertado de su parte permanecer en el ambiente frío con la ropa ligera que se encontraba usando. La baja temperatura comenzaba a inundar los rincones de la corporación.
Entró a ducharse intentando procesar lo que había pasado. Sentía que estaba acostumbrándose a probar el sabor de los labios de la peliazul y aquello lo asustaba. No era solamente una sensación placentera la que lo hacía querer volver con ella, sentía algo más que no entendía demasiado de qué trataba. No creía haber experimentado algo igual antes.
Mientras tanto, en un planeta algo lejano a la tierra, un alienígena de tez blanca y fisonomía escuálida estaba postrado frente a una corte. El mismo estaba encadenado al suelo sin posibilidad de moverse. No parecía poseer una gran fuerza. Había muchas personas allí que parecían ser habitantes de aquel planeta, aparentaba ser una especie de juicio.
Aquella aglomeración de gente se encontraba en un distinguido edificio, parecía elegante, casi como si fuera parte de un palacio. El color rojizo predominaba en su decoración.
El silencio reinaba en aquel extraño lugar, parecían estar aguardando a que alguien llegara.
Una puerta que estaba en el centro de la pared que estaba opuesta a la entrada se abrió, un hombre con tez morena y cabello negro ladeado hacia la derecha ingresó. Estaba vestido con una armadura y expandex negro abajo de la misma cubriendo sus extremidades. Su expresión era imperturbablemente seria.
Luego del hombre moreno entró una muchacha con piel blanca y cabello negro corto. Tenía un mechón del fleco de color blanco. También vestía una armadura, pero el expandex de su traje era rojo oscuro.
Parecían ser las personas más importantes allí dado que los demás individuos de ese lugar se pusieron de pie en cuanto ingresaron. En la parte principal de aquel lugar había tres tronos, ellos se encargaron de ocupar los dos que estaban en las esquinas dejando libre el del centro.
Bien, que comience la defensa-dijo la mujer una vez que estuvo acomodada en su lugar. Volteó a ver al moreno el cual asintió.
Parece que Saya no terminó con los otros aún-dijo el moreno a modo de comentario mientras observaba el trono vacío del centro. Al parecer faltaba uno de ellos.
Podemos hacer esto sin ella-dijo la mujer con seguridad-Después de todo tampoco es que solo ella sepa de estas cosas-comentó. Miró fijamente al extraterrestre que estaba arrodillado ante ellos y el mismo pareció estremecerse ante aquella acción.
Bien, Eiji del planeta tsufur, tienes dos opciones ahora-dijo el moreno con seriedad plasmada en su rostro-Puedes negociar por tu libertad o te condenaremos a muerte junto con tus amigos. Si vas a negociar asegúrate que sea algo bueno-advirtió. No parecía tener mucha paciencia para aquel asunto, su rostro demostraba algo de impaciencia.
Deberíamos condenarlos a muerte y ya, son muy débiles-dijo la mujer con desdén. Despreciaba en demasía a las razas inferiores.
Se supone que hacemos un juicio, hay que dejar que lo intente-dijo el saiyajin moreno. Precisamente estaban en la corte para darle oportunidad al extraterrestre de defenderse.
Bien, habla-dijo la fémina refiriéndose al extraterrestre, él los miró con temor. Aquella situación se sentía algo asfixiante, su vida estaba en juego y esas personas no parecían ser las mejores dotadas en paciencia.
Bueno yo...quiero negociar por mi libertad y la de mis compañeros -dijo con nerviosismo. Era sumamente difícil no sentirse intimidado.
Dinos-ordenó el moreno, los juicios lo aburrían en sobremanera. Tanto trabajo político era agotador. Gobernaba el planeta donde se encontraban junto con la mujer que estaba sentada en el otro trono y otra saiyajin más que se encontraba ausente.
Tenemos algo en nuestro planeta que puede interesarles-dijo con la mayor tranquilidad que pudo-Saben que la escasez de recursos es un problema general para los planetas-dijo. La mujer asintió indicándole que continuara hablando-Tenemos un artefacto que puede rastrear planetas que sean ricos en recursos.
¿Un artefacto que rastrea planetas con recursos? ¿Acaso ustedes también saquean planetas? Pensé que eran buenos-dijo el moreno curioso. Aquel aparato del que hablaba el extraterrestre sonaba bastante útil.
Solo lo hacemos con los desérticos para no perjudicar a otras razas-dijo el extraterrestre como explicación-Pero podemos proveerles esa tecnología para que la usen a gusto si nos dejan volver con vida-dijo nuevamente. Su oferta era muy interesante, era algo de saber universal que los recursos eran limitados.
No está mal-dijo la mujer, estaba interesada en aquello-Con ese artefacto y nuestro poder seremos el imperio más poderoso-vaticinó.
Los dejaremos volver con vida-dijo el saiyajin con seguridad -Pero uno de nosotros irá por el artefacto con uno de ustedes para asegurarnos de que no sea un engaño. En cuanto lo tengamos soltaremos a los demás.
Por supuesto-dijo el extraterrestre haciendo una reverencia con sumisión.
Te toca Mikari-dijo el moreno refiriéndose a la mujer, la misma volteó a verlo con molestia. El saiyajin moreno le había cedido aquella tarea casi al instante.
¿Yo? ¿Por qué?-preguntó confundida. No le agradaba la idea de sumar otra responsabilidad a las muchas que ya tenía pendientes para ese día.
Porque Saya está ocupada ahora con los otros tsufur, y yo tengo muchas cosas pendientes hoy. Además, alguien tiene que quedarse en caso de que pase algo, no es bueno dejar el planeta a la deriva-dijo, Mikari frunció el ceño, sus deberes también eran importantes.
Yo también tenía muchas cosas qué hacer hoy-dijo la mujer irritada-Yo podría quedarme, aún no hemos solucionado el asunto de los edificios principales de la ciudad-se excusó.
Yo me ocuparé, aún debemos solucionar el asunto de los disturbios, creo que ese es más urgente. Tengo algunas juntas para eso hoy así que debo quedarme. Además, yo fui de viaje la última vez, y la anterior a esa fue Saya, es tu turno-dijo sonriente mientras se incorporaba de donde estaba sentado. Le parecía justo que se turnaran para salir del planeta.
Yo no recuerdo quién fue la última vez-dijo la saiyajin con tono de sospecha-Seguramente buscas engañarme para que yo vaya.
Fui a C-9 hace dos semanas para proveernos de plantas curativas -aseguró con una sonrisa arrogante, sabía que la mujer no tenía más opción que ir.
De acuerdo, tú ganas esta vez-dijo la saiyajin con algo de resentimiento-Pero la próxima irán ustedes.
De acuerdo, a mi si me gusta viajar-dijo el moreno sonriente-Ya pueden retirarse, el otro juicio es en la tarde-avisó a las personas que servían de testigos allí. La mayoría comenzó a retirarse de la sala. El saiyajin moreno resopló con cierto cansancio- Bien, hora de trabajar entonces.
Vaya que eres perezoso-dijo la mujer, las quejas del moreno respecto a sus tareas solían ser frecuentes.
Yo no nací para ser rey, es muy aburrido-dijo el moreno con cierto agobio-Vegeta sabría qué hacer, a él no le molestaban estas cosas-comentó. Realmente tener los deberes de un monarca no le agradaba.
Él estaba hecho para esto-dijo Mikari a su vez con cierta nostalgia-Y tú estas hecho para ser esclavo de alguien, por eso no te gusta tomar decisiones -dijo a modo de crítica, sabía que no le gustaba que lo llamaran esclavo.
Yo no soy mas un esclavo-dijo el saiyajin algo irritado-Además solo el asunto de las juntas y eso me aburre, casi no hay tiempo para hacer cosas divertidas -argumentó. Tampoco es que tuvieran tantas cosas entretenidas qué hacer.
Gobernar un planeta no es fácil-dijo la mujer con seriedad-Debes acostumbrarte Trunks, no tenemos a Vegeta con nosotros para que se encargue -dijo nuevamente.
Lo sé-dijo el moreno con cierta pesadez-Me pregunto si habrá sobrevivido a todo ese asunto de Freezer, seguro él seguía allí cuando explotó el asunto de Namekusei-dijo pensativo. No sabía con precisión qué había sucedido, pero si que Freezer había muerto.
Quizás estaba en otra misión, a él le daban algunas bastante extensas. Al menos hasta que nos fuimos de la base solían asignarle las de ese tipo-dijo la mujer, no sabían nada del paradero del saiyajin.
Según recuerdo creo que la última que le asignaron cuando lo vi por última vez fue en la tierra-dijo el moreno, no recordaba demasiado dado que ya había pasado bastante tiempo desde que eso había sucedido-¿Lo extrañas, cierto?-preguntó. Notó un poco de tristeza en la mujer al hablar del príncipe saiyajin.
Los dos lo hacemos-dijo intentando ocultar su melancolía. Trunks asintió, él también procuraba no pensar tanto en su compañero, no era algo que lo animara demasiado.
El extraterrestre cautivo seguía allí escuchándolos con pleno silencio. Mikari tomó las cadenas que lo aprisionaban y las desenganchó del suelo para poder trasladarlo.
Ya debo irme, si no lo hago ahora perderé mucho tiempo. Tsufur no está tan cerca-avisó. Trunks asintió de acuerdo con ello-Salúdame a Saya si la ves, volveré lo más pronto posible.
Lo haré, ve con calma. Lleva el scouter para que nos comuniquemos por si tienes algún problema-sugirió. El aparato también funcionaba como localizador por si la mujer se perdía en otro planeta.
De acuerdo-dijo Mikari. Saludó con su mano al saiyajin el cual hizo el mismo gesto. Ella se dirigió hacia la puerta de entrada del tribunal acompañada del extraterrestre mientras que el moreno se fue en dirección a la puerta que estaba entre los tronos.
Disculpe, su majestad-dijo el extraterrestre procurando llamar la atención de la mujer de cabello corto.
Dime-dijo la mujer. Ambos iban caminando rumbo a la zona donde almacenaban las naves espaciales.
El castillo de aquel planeta se encontraba en las montañas. Los distintos sectores del palacio estaban divididos, se comunicaban entre sí por puentes a través de los cuales se podía circular desde una zona a otra. La parte principal del castillo estaba en la montaña mas extensa, mientras que la zona de tecnología era la mas cercana al castillo.
¿Usted y ese señor que estaba allí son los líderes de este planeta? -preguntó curioso. No sabía demasiado sobre el lugar donde se encontraban. Él y sus amigos habían ido a ese lugar para explorar si había habitantes allí, fueron inmediatamente capturados de manera algo violenta.
Si, también hay alguien más. Saya es nuestra otra integrante de la junta, los tres gobernamos este lugar-comentó. Normalmente no hablaría con alguien más débil, pero debían irse al planeta Tsufur a buscar el artefacto que le habían prometido, hacerlo completamente en silencio podía ser algo agotador.
¿Cómo es el nombre de este planeta?-preguntó el extraterrestre, no tardaron demasiado en llegar al depósito de naves y subir a una. Era algo espaciosa, tenía el formato redondo de las naves saiyajin.
Koronī 34-contestó la mujer. Encadenó al extraterrestre a una de las paredes de la nave espacial, el mismo no intentó huir en ningún momento. Era altamente probable que la mujer lo matara si intentaba algo sospechoso.
¿Tiene algún significado? -preguntó nuevamente. La saiyajin despegó la nave y la puso en piloto automático. Ya estaban camino al planeta Tsufur, era un lugar bastante lejano.
Koronī significa colonia -respondió desde el asiento de piloto. El extraterrestre estaba en los asientos de atrás-Solía ser una colonia de Freezer, fue la invasión número 34 luego de que terminara la numeración universal-aclaró. El alienígena pareció sorprendido con aquel dato.
¿Ustedes conocen a Freezer? -preguntó sorprendido. El planeta Tsufur era resultado de la venta del planeta a los de su raza, había sido previamente conquistado por los mercenarios de Freezer también.
Si, éramos sus mercenarios-dijo sin demasiado interés- Cuando nos libramos de él nos apoderamos de Koronī 34. Parece que murió, o eso hemos oído-dijo la mujer. Al parecer el extraterrestre no estaba enterado de ello.
¿El emperador del mal murió? -preguntó sorprendido. Mikari suspiró, no le agradaba mucho charlar con extraños.
Si, eso hemos sabido, aunque no tenemos los detalles. Ahora cállate-dijo con tono frío. No le agradaba hablar de ese bastardo de Freezer.
Si, su alteza-obedeció el alienígena. No era su intención hacer enojar a la saiyajin con sus preguntas.
Luego de bastantes horas (medidas en tiempo de Koronī 34) Mikari y Eiji llegaron al planeta Tsufur. Mikari quitó las cadenas que había unido a la nave en cuanto aterrizaron para poder bajar.
Muy bien, esto será simple, dame el artefacto y te liberaré. También dejaré ir a los tuyos-dijo la saiyajin con calma una vez que estuvieron en tierra firme.
¿Podemos ir a buscarlos en cuanto compruebe que el artefacto funciona?-preguntó el extraterrestre. Los demás no tenían manera de volver solos, sabía que los gobernantes de Koronī no se encargarían de traer a los otros tsufur de vuelta.
Por supuesto, solo no vuelvan a intentar nada extraño en Koronī 34, no tendremos que matarlos si no interfieren en nuestro camino otra vez-advirtió.
Eiji asintió, luego de pasar por una gran cantidad de guardias pudieron acceder al palacio del planeta Tsufur. No había problema con ello dado que el extraterrestre que la acompañaba era el jefe del ejército de aquel lugar. Harían lo que él pida para poder mantener la paz de la que gozaba el planeta.
Tenemos varios de estos, así que no resulta un problema proporcionarles esta tecnología -dijo Eiji una vez que dio aviso al rey del planeta.
Pasaron a una bodega que estaba en los adentros del castillo donde almacenaban los aparatos tecnológicos. Eran una raza débil, pero se defendían muy bien con el desarrollo científico.
Eiji buscó en un sector de la bodega, sacó de una caja un aparato algo grande. Era redondo y plano (se asemejaba al rastreador de las esferas del dragón) tenía algunos botones en su curvilíneo borde.
Bien, si ese es enséñame como funciona-solicitó la mujer. Eiji asintió, aquella situación lo ponía algo nervioso.
Estuvo algunos minutos explicándole para qué servían los botones y en qué circunstancias era más idóneo utilizarlo. Incluso le hizo una demostración para que confirmara que el aparato no se encontraba defectuoso.
Bien, creo que no estas intentando engañarme, así que si esto sigue funcionando bien no vendré a aniquilarlos-dijo Mikari sonriente. El asunto había sido menos tumultuoso de lo que esperaba y eso la ponía de buen humor.
Si se rompe venga aquí y lo arreglaremos, no hay necesidad de pelear-dijo Eiji con amabilidad, no era conveniente ponerse en contra de ella. Seguramente podría acabar con el planeta entero sola en un par de días si quisiera.
De acuerdo, te voy a liberar. Pero antes pruébalo una vez mas, por si acaso-dijo tendiéndole el aparato al extraterrestre. El mismo asintió, encendió el artefacto y presionó algunos botones-Busca algún planeta que tenga muchos recursos, no importa si está lejos-peticionó. Quería ver si el aparato era preciso rastreando a largas distancias.
Esperaron algunos segundos luego de que Eiji configurara las características que la saiyajin había pedido. Varios planetas aparecieron en un diagrama de la galaxia en la que estaban, el extraterrestre le mostró algunos que cumplían con lo que había pedido.
Espera ¿Cuál era ese que pusiste hace un momento?-preguntó Mikari interesada, Eiji volvió a colocar la imagen y datos del planeta que habían visto anteriormente-¿Así es la tierra? -preguntó sorprendida. Recordó que Trunks había mencionado aquel planeta antes de que partieran a Tsufur.
Ah, si, es un planeta con muchos recursos. Es uno de los más bastos en agua y minerales-explicó el alienígena que sostenía el aparato.
La tierra-repitió pensativa la mujer-Creo que ese era el planeta donde Trunks dijo que Vegeta tuvo su última misión-dijo nuevamente. Hablaba más para sí misma que con el extraterrestre que estaba con ella, tan solo miraba hipnotizada el artefacto.
¿Puede liberarme ya?-preguntó Eiji algo impaciente, ya había hecho todo lo que la saiyajin le había pedido.
Ah, si-dijo Mikari, destruyó con un ínfimo rayo de energía los grilletes que aprisionaban al tsufur, los mismos cayeron al suelo inmediatamente luego de eso-Estaremos en tregua, por ahora.
Gracias, su alteza-dijo con tono respetuoso el tsufur. Ya estaba algo más tranquilo de que todo estuviera en orden, no moriría ese día.
Bueno, ya me voy-dijo la mujer con determinación. El rastreador de recursos ya estaba en su poder. Eiji la guió rápidamente fuera del castillo a donde estaba estacionada la nave de la saiyajin.
Muchas gracias por su compasión -agradeció el extraterrestre haciendo una leve reverencia.
No se vuelvan a meter en nuestro camino, si hay próxima vez, no habrá piedad-advirtió la mujer antes de subirse a la nave cargando consigo el aparato. El alienígena aún parecía nervioso ante su presencia.
No tardó demasiado en despegar para volver a Koronī 34. Una vez se encontró en órbita depositó el artefacto en un cajón de un compartimiento, no podía permitir que algo le sucediera a tal pieza de tecnología.
Se sentó en el asiento de piloto a contemplar la oscuridad del espacio. Ahora tan solo podía pensar en la tierra, pero no solo por sus recursos, los recuerdos del príncipe saiyajin acosaban su mente. Se preguntaba si él seguiría en aquel planeta aún, ansiaba poder verlo nuevamente.
Escuchó un pitido provenir del rastreador que tenía puesto, encendió el comunicador inmediatamente.
Hola Mikari ¿Cómo va eso? -preguntó la voz del moreno. Había estado fuera varias horas, probablemente en Koronī 34 ya de noche.
Ya tengo el rastreador de recursos-avisó. El moreno estuvo unos segundos en silencio al otro lado del comunicador-¿Puedes escucharme?-preguntó al no recibir respuesta.
Si, solo estaba molestando-dijo el moreno antes de reír del otro lado de la comunicación. Escuchó a Mikari gruñir irritada-Oye no rompas el scouter o algo, te llamaba porque quería saber si estabas bien ¿Cuánto te vas a tardar en regresar?-preguntó con algo más de seriedad.
Faltan horas para eso, el planeta Tsufur no está muy cerca del nuestro-dijo con tranquilidad. Estar en la nave sola la relajaba un poco, al menos ya no tenía que conversar con desconocidos -Seguramente llegue al medio día de Koronī 34-vaticinó.
Son muchas horas-dijo el moreno sorprendido-Aquí ya es de noche, Saya ya terminó con casi todos los pendientes de hoy-avisó. Solían reportarse el progreso de sus tareas, trabajaban en equipo para gobernar aquel planeta.
Eso es bueno, ya nos pusimos al día entonces-dijo Mikari algo aliviada. Ser líderes de todo un mundo no era tan sencillo-Con esta cosa que me dieron estaremos mejor con el tema de los recursos, en realidad funciona, yo misma lo probé.
Eso es genial, tráelo a salvo y luego iremos en búsqueda de recursos juntos-sugirió el moreno con emoción. Ese asunto era muy importante, sin recursos el planeta estaría condenado.
No sueles mostrarte tan emocionado con nada desde que no estamos con Vegeta-observó la saiyajin. Realmente el moreno antes era más alegre que en la actualidad. No lo había oído emocionado en mucho tiempo, se había vuelto una persona algo triste desde que solo se ocupaba de gobernar Koronī 34. Hace mucho que no habían mencionado palabra alguna vinculada al príncipe saiyajin, no era algo de lo que Trunks prefería hablar.
Pero es que es una gran noticia, ya no vamos a tener escasez-dijo el saiyajin con una voz soñadora. Realmente el bienestar del planeta, que ahora habitaba, le importaba mucho.
¿Ya se...?-preguntó Mikari, no pudo terminar dado que notó que la nave espacial había cambiado de rumbo repentinamente.
¿Mikari? ¿Pasó algo?-preguntó Trunks al otro lado del comunicador. Había notado que la saiyajin había parado de hablarle de manera abrupta.
Estoy revisando la nave, cambió de dirección sola-comunicó. Intentaba virar nuevamente el destino de la misma en la dirección correcta de manera manual. Lo logró con algo de reticencia de parte del transporte, parecía que algo no funcionaba bien.
Quizás esté averiada ¿Cuál nave te llevaste?-preguntó el moreno intrigado.
Una de las más modernas, no quería tener este tipo de problemas-avisó. Se relajó un poco dado que había logrado arreglar el problema de navegación. Viró el rumbo hacia donde iba originalmente.
Repentinamente, notó que la nave comenzó a tener turbulencia, parecía que estaba inmersa en una lluvia de meteoritos que había salido de la mismísima nada. Aquello no era algo usual, las rocas espaciales no aparecían sin que el radar de la nave pudiera detectarlas.
¿Qué es ese ruido?-preguntó Trunks desde el otro lado del comunicador, escuchaba sonidos metálicos que lo aturdían.
Una lluvia de asteroides-dijo Mikari, sintió que el zumbido del scouter ya no se escuchaba. Al parecer había dejado de funcionar-¿Qué diablos?-preguntó confundida, un movimiento violento de la nave hizo que el scouter se le cayera.
La nave dio algunas sacudidas más, así que debió sostenerse fuertemente de su asiento por algunos minutos. La turbulencia era tan fuerte que no pudo soportarlo e impactó con el techo de la nave y sus paredes algunas veces, quedó inconsciente en el piso de la misma dado que se golpeó la cabeza.
Mientras tanto, en la tierra, mas precisamente en la corporación cápsula, Bulma, Vegeta y Goku se encontraban en la cocina de la misma. El príncipe había estornudado algunas veces mientras intentaba beber café.
Vaya ¿te estas enfermando? -preguntó Goku, había hecho una pausa de atragantarse con comida al escuchar los estornudos. Bulma estaba haciendo sándwiches para ellos.
Ayer también estaba estornudando-dijo Bulma pensativa mirando al príncipe saiyajin. Se acercó a poner su mano en la frente del mismo para comprobar si tenía fiebre.
No estoy enfermo-dijo el saiyajin apartando con suavidad la mano de la humana. Ciertamente no se sentía mal, aunque había estornudado algunas veces desde que se había reunido allí con ellos.
Quizás debiste haberte puesto un sueter, aún hace frío-dijo Bulma, quizás había puesto la calefacción algo baja. El saiyajin tenía un poleron con mangas largas, pero podría haberse abrigado más que eso.
Yo estoy bien-dijo Goku sonriente antes de engullir otro sándwich -No tengo frío-dijo lo último con la boca llena, Bulma puso una mueca de asco al oírlo.
Goku, termina de masticar antes de hablar-reprochó la peliazul. Goku tan solo atinó a reír aún con comida en su boca.
Vegeta volvió a estornudar captando la atención del saiyajin y la humana. No parecían ser tan frecuentes, pero si lo había hecho algunas veces.
Demonios-maldijo Vegeta algo irritado. No podía beber su café con tranquilidad.
Capitulo 6 listo! Espero que les vaya gustando cómo va la historia. Agradezco los votos y comentarios que quieran darme. Nos leemos pronto.
Nieblaneit0r.
