Bueno, ya me tengo que ir-dijo Goku una vez que terminó de devorar los sándwiches-Milk me va a matar si no vuelvo pronto, no le avisé que venía aquí-dijo algo nervioso. Realmente había hecho algo malo ese día, no se suponía que se interpusiera en la intimidad de su amiga, el muchacho del futuro podría dejar de existir por su culpa.

Vuelve cuando quieras-dijo Bulma sonriente-Aunque la próxima podrías venir mas temprano para que no me encuentres así-dijo refiriéndose al overol que aún llevaba puesto.

Lo siento, te prometo que la próxima vendré más temprano-dijo Goku con una sonrisa- Adiós Bulma, adiós Vegeta-dijo mientras ponía dos dedos en su frente. Desapareció al recibir un saludo de vuelta por parte de Bulma.

Es muy extraño que haya venido-dijo Bulma sentándose al lado del príncipe saiyajin. Pensó algunos minutos en silencio hasta que se sonrojó al recordar lo que estaba haciendo cuando Goku llegó.

Volteó a mirar a Vegeta que también parecía algo incómodo en aquella situación, un silencio tenso se propagó por la cocina. Ninguno había pensado demasiado cómo actuar luego de que habían estado interactuando en las escaleras. La incesante charla del saiyajin vestido de anaranjado había disipado aquellas dudas circunstancialmente.

Creo que Goku fue algo inoportuno-dijo Bulma a modo de comentario, no sabía qué le respondería el saiyajin. Pero no ansiaba tener que estar en silencio con él luego de lo que había sucedido.

Ni siquiera pudiste quitarte las manchas que tienes en la cara-dijo el saiyajin en respuesta. Bulma lo miró confundida, Vegeta tomó una servilleta que había en la mesa y limpió con ella la mejilla de la peliazul. La científica miró la servilleta y notó que había una mancha negra en ella.

¿Estuve así todo el tiempo? ¿Por qué no me dijiste?-preguntó la mujer algo irritada. Desconocía que tuviera manchas en su rostro, sí había notado que tenía algunas en su ropa.

Creí que lo sabías -dijo el saiyajin en respuesta- Además ibas a ir a asearte antes de que el imbecil llegara-justificó. Bulma rió al escuchar cómo se había referido a su amigo.

Creo que la manera en que apareció fue algo inapropiada-dijo Bulma pensativa-Pero Goku siempre es así de descuidado.

Necesitas un baño-dijo el saiyajin evadiendo el tema de su rival, no tenía ánimos de hablar de aquel estúpido saiyajin.

Oye, podrías ser un poco más cortés para decirme esas cosas-dijo Bulma dado lo directo que había sido el saiyajin. Pasó uno de sus dedos por una de las manchas que tenía en su cara y luego tocó la mejilla del saiyajin dejándole una pequeña mancha de aceite.

Mujer molesta-opinó el saiyajin al notar lo que le había hecho. Luego de manchar su rostro, Bulma le había pasado por al lado para poder ir a bañarse, dado que el saiyajin aún estaba sentado en la mesa de la cocina. La científica detuvo su andar al escucharlo.

Vegeta-dijo dándose la vuelta. El saiyajin la miró al escuchar su nombre, la misma estaba a dos metros de él dado que había caminado rumbo a la escalera-Mi nombre es Bulma-repitió con tono insistente. No era la primera vez que le reprochaba aquello al saiyajin.

Terrícola escandalosa-opinó el saiyajin nuevamente. Notó que Bulma estaba empezando a molestarse a causa de él, la peliazul se acercó a donde estaba y le puso una mirada algo intimidante-Por lo me...-llegó a decir el saiyajin. No pudo terminar su provocación, dado que Bulma lo besó repentinamente.

Era un beso algo apasionado, Bulma introdujo su lengua dentro de la boca del saiyajin esta vez. Ella era quien tomó el control en aquella sesión de besos. Puso sus brazos alrededor del cuello del saiyajin para intensificar el encuentro.

Luego de algunos segundos de aquel excitante beso, Bulma se separó del saiyajin con un poco de timidez. Observó la cara de Vegeta en cuanto estuvo lo suficientemente lejos, estaba sonrojado.

¿Cuál es mi nombre?-preguntó la mujer de manera divertida, le daba mucha ternura ver al saiyajin sonrojado de esa forma. Se veía muy atractivo. El príncipe saiyajin estaba en desventaja en aquella situación, la humana lo había tomado por sorpresa.

Vegeta la miró perplejo, esperaba cualquier cosa de ella menos esa. La mujer le estaba devolviendo lo que él había hecho en las escaleras. No pudo evitar seguirle la corriente al juego de la científica, aquel beso que le había dado había sido bastante excitante.

El saiyajin atrajo a Bulma de la cintura hacia sí, la misma se sorprendió ante esto. La hizo sentarse en una de sus piernas mientras que mantenía su rostro peligrosamente cerca del de ella. La peliazul no ponía resistencia, aunque no saber qué haría el saiyajin la ponía algo ansiosa.

Bulma-respondió el saiyajin antes de fusionar sus labios con los de la mujer. La científica se estremeció al oírlo, el príncipe había pronunciado su nombre en un tono extremadamente sexy. Correspondió el beso del saiyajin sin demora, la atracción que sentían uno hacia el otro era indescriptible.

Bulma rodeó con sus brazos el cuello del saiyajin para sostenerse mejor, dado que estaba sentada en una de las piernas del saiyajin. Continuaron besándose de manera apasionada por algunos minutos. La temperatura comenzaba a subir entre ellos. Vegeta estaba ahora acariciando las curvas de la mujer de manera más segura mientras que Bulma tenía su mano enterrada en la cabellera azabache del príncipe.

Ambos se detuvieron al escuchar la puerta de la corporación abrirse, afortunadamente, no podían verlos desde la entrada. Pero se detuvieron súbitamente al notar que los padres de Bulma habían vuelto.

Será mejor que paremos-dijo Bulma con una sonrisa traviesa mientras se bajaba de la pierna del saiyajin. Los padres de Bulma debían de estar en el hall aún dejando sus abrigos.

Vegeta tan solo la miró apartarse de él, no era buena idea que los señores Briefs los encontraran en aquella comprometedora situación. Los padres de Bulma solían entrometerse demasiado en esas cosas.

Buenas noches queridos-saludó Bunny sonriente entrando a la cocina. Al verlos pareció poner una mueca algo seria por un segundo, estaba analizándolos. Luego de ello sonrió nuevamente -Parece que no tuvieron tiempo de asearse-observó al notar las pequeñas manchas en el rostro de su hija.

Justamente a eso iba-dijo Bulma como justificación-Es que Goku vino un poco tarde y quise prepararle algo para comer ya que había venido de visita.

¿Goku estuvo aquí?-preguntó el señor Brief entrando en la cocina, notó al instante que Bulma tenía manchas en su cara. Luego, observó a Vegeta, el mismo aún tenía el rastro de aceite que Bulma le había puesto en la cara.

Si, vino hace un rato. Le hice algunos sándwiches para que comiera-dijo Bulma, no planeaba relatar nada de lo que había sucedido con el príncipe saiyajin-Es por eso que no pude ir a ducharme aún, pero ya me voy a eso-dijo, les dedicó una sonrisa a sus padres y una mirada de reojo al saiyaji. Luego fue hacia el comedor para poder acceder a las escaleras.

Los padres de Bulma miraron al saiyajin atentamente dada la mancha que tenía en su mejilla. El saiyajin pareció incomodarse con aquello dado que la mirada de ambos era sumamente persistente.

¿Tienes una mancha de aceite? -preguntó Bunny curiosa. Vegeta se puso nervioso al escuchar cuál era el motivo del acoso visual que los padres de la peliazul estaban realizando. Había olvidado que la mujer lo había manchado con aquello.

Se levantó rápidamente de la mesa y salió de allí cual rayo, no quería tener que explicarles algo, seguramente ya habrían malinterpretado toda aquella situación.

Vegeta tenía una mancha en la mejilla igual a las que tenía Bulma-dijo el señor Brief pensativo, una leve sonrisa se asomaba en su rostro.

Estaban aquí juntos-dijo a su vez la rubia. Ambos se sonrieron el uno al otro, probablemente salir de la casa para dejarlos solos había sido una buena idea.

Mientras tanto, las cosas en Koronī 34 parecían estar algo alborotadas. Trunks recorrió los pasillos del palacio con prisa, buscaba la sala de juntas donde solían negociar los asuntos comerciales del planeta. Entró a la sala dándole una patada a la puerta dado que se encontraba algo alterado.

Saya, tenemos un problema-dijo el moreno al entrar a la sala. Encontró a una saiyajin bajita con cabello azul oscuro, la misma estaba sentada en la mesa con una especie de computadora pequeña. La pequeña mujer abrió los ojos como platos al ver la forma en que el saiyajin había ingresado.

¿Qué paso?-preguntó sorprendida, puso sus ojos negros sobre el moreno inmediatamente- Casi rompes la puerta otra vez, espero que sea importante -advirtió. Aún así no parecía tan enfadada por aquello, el moreno solía actuar de forma irracional a veces.

¿Recuerdas que te dije que Mikari fue a buscar el artefacto ese que negociamos con el tsufur? -preguntó. Saya asintió, el moreno le había comentado algo de eso en algún momento entre las juntas que habían tenido aquel día-Bueno, estaba hablando con ella, me dijo que estaba volviendo. Pero parece que su scouter está averiado o fue destruido, perdí su señal de repente.

La pequeña saiyajin cambió su expresión neutral a una de genuina preocupación al oírlo.

¿Mikari está perdida?-preguntó sorprendida-¿Qué te dijo antes de que perdieras la señal? ¿Estaba sola?-preguntó nuevamente. Si la saiyajin se había perdido deberían acudir a rescatarla.

Me dijo que la nave que estaba usando cambió de rumbo sola, pero no me dijo hacia donde. Ella estaba volviendo aquí, dijo que todo había salido bien con el asunto del rastreador de recursos-explicó. También se encontraba preocupado por la mujer, hace tiempo ya que los tres eran un equipo inseparable.

Hay que buscarla-dijo Saya con decisión-¿Y si está perdida? ¿Y si alguien le hizo algo?-preguntó. Estaba algo alterada-Quizás fueron esos tsufur, tal vez le hicieron algo a su nave.

Deberíamos ir a investigar allá, no tengo idea de donde pueda estar Mikari-dijo el Moreno-No estoy seguro de qué pudo haberle pasado, parece que ya no funciona su scouter.

No podemos perderla-dijo Saya con seriedad-Somos los únicos saiyajin que quedan-dijo con algo de tristeza. Aún podía recordar cuando se había reunido con ellos en Koronī 34 en una misión, habían quedado a la deriva desde que Freezer había muerto.

Lo sé-dijo Trunks, estaba algo consternado. Recordar lo solo que se había sentido antes de agruparse con ellas lo hacía sentir enojado. No alcanzaba con haber perdido a su planeta y familia, también habían perdido a los demás saiyajin que estaban en la base de Freezer con ellos -Debemos ir al planeta tsufur a averiguar si saben algo, aún no hemos soltado a su gente. Tenemos una ventaja.

Hay que hacer los preparativos ahora, el planeta tsufur no está cerca-propuso Saya con decisión. Tardarían una buena cantidad de horas en llegar a ese lugar.

Espero que no se haya perdido en algún lugar peligroso-dijo Trunks a su vez. Ambos comenzaron a caminar hacia el área donde almacenaban las naves.

Hay que asegurarnos de que no tengamos una nave defectuosa, la de Mikari podría haber tenido una falla-dijo Saya pensativa. Le sonaba sumamente extraño. Generalmente viajaban a menudo en ellas y no habían tenido problema alguno.

Siempre viajamos a otros lugares cuando buscamos recursos-dijo Trunks-¿Por qué el fallo estaría en la nave? Además dijo que se llevó una de las nuevas, se lo pregunté -avisó. Esa situación sonaba muy confusa, no era muy probable que la nave hubiera sido el problema.

¿La habrán alterado? ¿O alguien habrá intentando secuestrarla? Seguramente es la única saiyajin pura que queda-vaticinó. Intentaba adivinar todas las cosas que podrían haberle sucedido a su amiga.

¿Tu crees?-preguntó el moreno intrigado. Llegaron a la edificación donde almacenaban las naves-Creo que no debemos ir solos, o por lo menos no uno solo de nosotros. Podríamos perdernos por separado.

¿Vamos a dejar Koronī 34 solo? -preguntó Saya algo preocupada. Si dejaban descuidado el planeta las cosas podrían salirse de control en poco tiempo.

No podemos dejar a Mikari sola-dijo Trunks mirando a Saya con intensidad- Cuando empezamos con esto estábamos los tres, no podemos hacerlo sin ella. Ahora somos un equipo, no funcionará si no estamos juntos.

Tienes razón-dijo Saya algo cabizbaja. Realmente le importaba lo que podía suceder con su amiga, habían sido compañeras mucho tiempo, incluso se conocían desde antes que el planeta Vegeta fuera destruido.

No debes perderla-dijo el moreno, sabía que ellas dos se llevaban sumamente bien-Yo ni siquiera se donde está aquel que era mi mejor amigo, ni la chica que me gustaba-recordó.

Se había sentido muy solo cuando supo que Vegeta estaba destinado a ir a la Tierra, un presentimiento le había dicho que probablemente no lo volvería a ver. Por su parte, Lin se había ido desde antes a otra misión que también parecía prolongada, desconocía qué había pasado con sus amigos.

Seguro están con vida aún-dijo Saya tomando la mano del saiyajin para consolarlo-Ellos son saiyajin y son fuertes, quizás se quedaron varados como nosotros en otros planetas.

Espero que no estén solos-dijo Trunks con tono un poco más animado-Por lo menos yo las encontré a ustedes dos-dijo con una leve sonrisa.

Yo me metí en la misión de Mikari sin autorización-dijo Saya-Por eso es que estábamos juntas en Koronī 34 cuando nos encontraste -dijo sonriente. Sabía que cuando encontraron al moreno el mismo estaba completamente solo, él no había podido dar con ninguno de sus compañeros de confianza.

El moreno había rastreado las coordenadas de ellas dos desde Namek Alpha. Él se encontraba en misión allí, pudo localizarlas a través de los scouters e ir a su encuentro en una nave que había robado.

Lo recuerdo-dijo Trunks, miró las naves del lugar donde se encontraban atentamente -Deberíamos ir en un modelo nuevo, si es anticuada podría tener fallas.

Debemos llevar scouters de más por si acaso-dijo Saya- Así como el de Mikari se averió nosotros podríamos quedar incomunicados si es que está en un lugar peligroso.

Vamos a dejar a cargo al insecto ese que siempre nos está asistiendo-dijo Trunks, no recordaba con precisión los nombres de los sirvientes. Tampoco se esmeraba demasiado en conseguir memorizarlos.

Supongo que él puede encargarse de que los habitantes no sepan que no estaremos-dijo Saya pensativa-Vamos a prepararnos, el viaje es algo largo. Lleva todo lo que creas que vamos a necesitar, Mikari quizás no pueda esperarnos tanto tiempo-ordenó. El moreno asintió con seguridad.

Espero que esté bien-dijo mientras ambos volvían al palacio. Ya habían seleccionado la nave que utilizarían para ir a buscar a su amiga. Partirían esa misma noche rumbo al planeta tsufur.

En la tierra, un nuevo día comenzaba para los habitantes de la corporación cápsula.

Bulma y Vegeta se habían cruzado en el pasillo camino al desayuno. Ninguno de los dos atinó a hablar sobre lo que había sucedido el día anterior. Aún así, el príncipe sabía que no podría evitar a la mujer luego de aquello, además de que ahora no podía encerrarse en su querida cámara de gravedad.

La peliazul se había levantado algo temprano para poder revisar la cámara de gravedad dado que la misma no encendía. Así que luego de un silencioso desayuno con sus padres y su huésped, se dispuso a repararla.

Vegeta tan solo se dedicó a hacer ejercicios simples en el área del patio de la corporación que estaba despejada. Afortunadamente, Bulma era la que estaba encerrada en el artefacto que modificaba la gravedad. No sabía qué pasaría si se volvía a quedar solo con ella, la situación se percibía algo más complicada cada vez que se daban esos encuentros con ella.

La noche anterior había perdido los estribos al recibir aquel beso tímido de la mujer. Le atraía demasiado, no podía pensar claramente cuando ella estaba cerca. En cuanto la tuvo a unos centímetros de ella no pudo evitar caer en las redes de aquella humana de cabellos azules.

Jamás le había sucedido, perder la razón de esa forma no era algo propio de él, mucho menos por influencia de una mujer. No era algo que lo distrajera tanto, por lo menos no ninguna de las que había conocido en el pasado.

Aquella mujer lo hacía sentir expuesto, sentía que hacía lo que realmente su ser quería cuando estaba con ella. Su orgullo no podía interferir en los asuntos que tenían que ver con la peliazul, simplemente su enorme orgullo se doblegaba ante la terrícola.

Ese asunto estaba asustándolo, no sabía porqué no le hacía caso a lo que más le importaba cuando de ella se trataba. Su padre estaría retorciéndose en el infierno si supiera que sentía atracción hacia tal forma de vida inferior como lo era una terrícola.

Ciertamente, pensar en lo que su padre habría creído de eso no le importaba, solo pensaba en disfrutar nuevamente de la cálida cercanía de Bulma. Solo podía recordar los suaves labios de la mujer sobre los suyos, sus delicados brazos abrazándolo sin miedo, sus reproches respecto a que no la llamaba por su nombre.

Sacudió la cabeza ligeramente al notar que lo único que invadía su mente era la mujer. Debía apartar sus pensamientos sobre ella, no podía permitirse sentir algo por ella. Ni siquiera sabía qué sentía, pero al parecer había sentimientos en él respecto a Bulma.

Debía evitarlo, su misión era quedarse a esperar a los androides asesinos, derrotarlos y al fin acabar con Kakaroto de una vez por todas. Lo superaría, lo mataría y destruiría ese maldito planeta, eso era lo que su orgullo le dictaba hacer.

Sin embargo, la cara de la mujer volvió a sus pensamientos otra vez, si acababa con aquel planeta luego de derrotar a Kakaroto también tendría que matarla a ella. Se imaginó en esa situación, no sabía con certeza si sería capaz de hacerlo.

Sentía que si Bulma le decía tan solo una palabra sucumbiría ante ella, se sentía débil, la presencia de ella lo hacía sentir pequeño. Aquello era lo que lo hacía creer que lo mejor sería apartarse de ella, estaba volviéndose débil como un humano.

¿Vegeta estás bien?-preguntó Bulma mirándolo de frente. Se había puesto de cuclillas frente a él. Vegeta había estado todo ese tiempo sentado con las piernas cruzadas en el césped mirando la mismísima nada.

El saiyajin con contestó, aún estaba inmerso en sus pensamientos. Ni siquiera había notado que Bulma le hablaba.

Vegeta-llamó Bulma, acercó su rostro hasta tocar con su nariz la del saiyajin. El mismo pareció reaccionar ante el contacto con algo de sorpresa.

¿Qué haces?-preguntó confundido el príncipe al notar la cercanía de Bulma. La misma lo miró fijamente con sus ojos azules.

Estaba llamándote, la cámara de gravedad ya está lista-avisó. Se sentó frente al saiyajin y lo miró sonriente-¿En qué pensabas? -preguntó con curiosidad. No esperaba que el saiyajin se lo dijera. Pero no podía evitar querer interactuar con él.

Ahora en nada-dijo el saiyajin, estaba mirando a los ojos de Bulma. Tan solo podía replantearse una y otra vez si podría matarla cuando acabara con sus planes de destruir a Goku.

Pareces muy pensativo hoy-dijo Bulma ladeando su cabeza para mirarlo. Intentaba averiguar qué le sucedía al saiyajin- ¿Quieres probar la cámara de gravedad? Ya le hice mantenimiento, el motor se sobrecargó. Ya lo cambié-dijo con seguridad.

Está bien-dijo el saiyajin. Quizás entrenar en condiciones ideales y aislado lo dejaría pensar mejor, no podía procesar las cosas bien cuando ella estaba cerca.

Bulma se puso de pie para acompañarlo a la cámara de gravedad. Estaban a unos metros de la misma, donde Vegeta había estado haciendo su calentamiento.

Vamos entonces-dijo Bulma con una sonrisa.

Capítulo 7 listo!!! Espero que les esté gustando cómo va. Agradezco los comentarios que quieran darme. Saludos.

Nieblaneit0r.