No deberías acercarte tanto a mi-dijo Vegeta a modo de prevención. Estaba con la humana dentro de la cámara de gravedad, habían entrado juntos. Habían ingresado para comprobar que el motor de la nave funcionaba. Sin embargo, antes de que pudieran hacerlo, Vegeta le había dicho aquello a la mujer.
Estaban cerca de la entrada de la cámara de gravedad. Bulma lo miró confundida, no entendía bien a qué se refería el saiyajin. El mismo parecía estar enfrascado en sus pensamientos, cuando le había dicho aquello su mirada demostraba que estaba algo distraído.
¿De qué hablas?-preguntó Bulma confundida. No sabía bien qué era eso en lo que él había estado pensando cuando le había dicho esas palabras. No habían hablado casi nada respecto a sus asuntos, tenían una atracción indiscutible y una tensión sexual que volvía el ambiente muy denso.
Ya sabes de qué hablo-dijo el saiyajin mirando a la mujer a los ojos. Bulma le correspondió la mirada sin inquietud alguna-Deja de hacer eso-dijo el saiyajin al notar que la peliazul no le apartaba la mirada, la misma no obedeció. No planeaba doblegar sus ojos azules ante la mirada oscura de aquel hombre.
¿Te refieres a nosotros?-preguntó la joven, intentaba adivinar qué era aquello que decía el saiyajin. Trataba de averiguarlo mirando la expresión de su rostro. El saiyajin asintió ante su pregunta- ¿Por qué?-preguntó confundida, no esperaba que el príncipe fuera el primero en tocar aquel tema. Ni siquiera ella se había atrevido aún a introducir eso en alguna conversación aún.
Soy un mercenario asesino-dijo el saiyajin secamente -Y pertenezco a la raza más violenta del universo, podría matarte en un segundo si lo intentara-dijo nuevamente. Bulma lo miró pensativa, su expresión no demostraba el más mínimo atisbo de convencimiento.
Se acercó hacia él, el saiyajin se tensó al notarlo. La expresión de Bulma era imperturbable, tan solo lo miraba con el ceño fruncido, sus ojos azules brillaban. Estaba tan solo a unos centímetros de él.
Yo no te tengo miedo-dijo la humana de cabello azul. No le había apartado la mirada un segundo. Miraba con seguridad los ojos negros del saiyajin- Y no puedes hacer que te tema, puede que no te conozca tanto, pero no me harás daño, estoy segura de eso-dijo con firmeza.
Vegeta la miró anonadado, la mujer estaba enfrentándolo sin el más mínimo ápice de miedo. Podía percibir que estaba completamente convencida de lo que le decía.
Deberías temerme, no soy un saiyajin benevolente. Yo no soy como Kakaroto-advirtió. Bulma ladeó su cabeza mirándolo pensativa-¿Qué haces? Mujer extraña-dijo al notar la expresión dubitativa de la humana.
Pues yo no te temo-dijo ante la mirada atenta del saiyajin-Puedo ser más peligrosa de lo que un saiyajin podría creer-dijo sonriente. Cambió su expresión a una seria enfrentando de cerca el ceño fruncido de Vegeta-Creí haberte dejado en claro ayer que mi nombre es Bulma-insitió.
Vegeta tan solo atinó a ver con profundidad en los ojos azules de la mujer. La misma no le tenía el más mínimo temor, es más, lo estaba confrontando. No podía evitar darle vueltas al asunto en su mente, aquella mujer lo estaba provocando y él estaba sucumbiendo a ello.
¿Me estás escuchando o es que no puedes retener un simple nombre en tu pequeño cerebro de saiyajin?-preguntó Bulma. No pensaba seguirle el juego al príncipe, no dejaría que él decidiera por ella qué era lo mejor para sí misma. Si bien aún estaba algo insegura respecto a relacionarse con él, sabía que era algo que ansiaba.
Vegeta tan solo podía pensar en lo mucho que le atraía aquella mujer gritona, cada vez que ella se enojaba por causa de él se veía aún más hermosa. Su temperamento era extremadamente atractivo. Intentaba contenerse para no terminar a merced de la peliazul otra vez, la misma estaba muy cerca cuando le decía aquellas cosas.
Vegeta-lo llamó Bulma, se encontraba algo irritada, hasta creía que el saiyajin estaba ignorándola adrede.
En vez de Bulma deberías llamarte gritona o algo así-dijo el saiyajin-Hablas muy fuerte-reprochó. Bulma frunció el ceño al oírlo, iba a empezar a gritarle otra vez hasta que el saiyajin la tomó de la cintura aproximándola hacia él.
¿No querías que me aleje de ti?-preguntó Bulma confundida, le agradaba estar en los brazos del saiyajin. Sentía mucha calidez cuando los fuertes brazos del saiyajin estaban en contacto con su cuerpo.
No puedo lograr que me tengas miedo, aunque deberías-dijo el príncipe, se acercó a los labios de la mujer para besarla. La misma no se resistió, sonrió al escucharlo, su actitud hacia ella estaba siendo seductora.
Bulma no estaba segura de que aproximarse tanto a él fuera algo correcto, pero no podía resistirse a aquello.
No estaba realizando lo que se supone que debía hacer, estaba concretando lo que deseaba. Tan solo podía dejarse llevar cuando ya se encontraba en los brazos de Vegeta. Probablemente aquello no resultara bien, el saiyajin podría lastimarla, pero ella estaba dispuesta a correr el riesgo.
No vuelvas a pedirme que me aleje de ti-dijo Bulma en cuanto se separaron para tomar aire, el saiyajin la miró con algo de sorpresa. No recordaba haber tenido una sensación igual, no estaba acostumbrado a que alguien no lo mirara con temor. Definitivamente aquella mujer lo tenía en sus manos.
Seguramente no lo hagas aunque te lo pida, eres una mujer muy terca-dijo el saiyajin, Bulma le sonrió. El saiyajin no actuaba como un cretino todo el tiempo, hasta le hacía dudar que fuera tan malo como se mostraba la mayoría del tiempo.
Príncipe tonto-dijo Bulma sonriendo cerca de la boca del saiyajin. Plantó un beso pequeño en los labios del saiyajin. Se encontraban extremadamente cerca uno del otro. Aquella conversación solo era audible para ellos dos, dado que ahora se comunicaban entre susurros.
¿Qué están haciendo Puar? Dime -dijo Yamcha, estaba cargando al gato que intentaba colgarse de una de las ventanas de la cámara de gravedad.
Habían ido a comprobar si el deseo que el bandido había realizado se había cumplido. No parecía haber vestigio alguno del deseo por el perímetro de la casa de la peliazul. Todo parecía estar igual.
Yamcha había sentido el ki de Vegeta y Bulma en la cámara de gravedad así que habían ido rápidamente a espiarlos. Debía esconder bien su ki o el príncipe notaría su presencia, aquello podría ser muy peligroso.
No veo-dijo Puar-Más alto Yamcha-indicó el minino con su aguda voz. Yamcha lo elevó un poco más, ya no podía hacerlo más alto. Puar se colgó de la ventana y se trepó a la misma manteniendo su equilibrio sostenido del borde. Miró hacia el interior de la nave con curiosidad.
No hagas mucho ruido, podrían escucharnos-dijo Yamcha dado que su amigo tenía la voz bastante chillona, si hablaba muy fuerte quizás podrían oírlo desde adentro.
Puar dejó escapar un chillido de sorpresa y luego cayó estrepitosamente de la ventana. Yamcha lo atrapó antes de que tocara el suelo, había evitado que su minino amigo se hiciera daño.
¿Estas bien?-preguntó, Puar tenía una expresión aterrorizada, como si hubiera visto un fantasma. Sin cambiar la mueca de sorpresa que tenía negó con su cabeza-¿Qué viste?-preguntó confundido, no se esperaba aquella reacción.
No quiero hablar de eso-dijo el pequeño gatuno tapando sus ojos. Parecía estar algo perturbado, no quería musitar palabra sobre lo que había presenciado.
Dentro de la cámara de gravedad, la situación se había puesto algo más apasionada. Vegeta arrinconaba a Bulma contra una de las paredes de la nave, ambos se besaban con mayor pasión. Ninguno estaba guiándose demasiado por sus pensamientos en aquel momento, solo estaban perdiéndose en el otro.
Bulma se deleitaba de las sensaciones que los besos del saiyajin le provocaban, un cosquilleo placentero invadía su escultural cuerpo.
Vegeta estaba ahora acribillando de besos su cuello mientras que acariciaba sus curvas con dedicación. Aquella mujer era sumamente deseable, su inefable aroma inundaba sus sentidos. Definitivamente aquella humana sería su perdición, cada cualidad de ella le parecía irresistible.
No seas brusco-dijo Bulma a modo de broma antes de soltar una pequeña risa, el saiyajin le había dado una pequeña mordida a su cuello. No había sido muy fuerte, el saiyajin estaba siendo sumamente cuidadoso con su fuerza al estar en contacto con ella.
Humana débil-dijo el saiyajin, estaba fuera de sí mismo, se encontraba encantado con la belleza de esa mujer. Su piel blanca, su figura frágil, sus expresiones, sonidos y risas. El ser completo de la bella terrícola lo tenía embelesado.
Esto no es justo-dijo Bulma, tomó las manos del saiyajin haciendo que el mismo se detuviera. Vegeta la miró intrigado, no sabía qué es lo que haría la peliazul-Si tú me muerdes yo también quiero hacerlo-dijo la científica con expresión traviesa, se sentía bastante segura estando con el saiyajin en esa indecente situación.
Seguramente nadie los molestaría, sus padres hacían lo imposible por dejarlos a solas el mayor tiempo que pudieran.
No sentiré nada-dijo el saiyajin, Bulma se abrazó al cuello del príncipe para estar más cerca de él. El cuerpo del mismo era tan atractivo, su anatomía musculosa la enloquecía.
Le dio algunos besos subiendo por su cuello para, luego de hecho ese recorrido a base de besos, morder su oreja. Vegeta se estremeció al sentir aquello, ciertamente sentía más en esa zona en particular, al parecer era más sensible que su cuello.
Mujer vulgar-dijo el saiyajin al notar que la peliazul estaba experimentando con sus sensaciones. Bulma rió al escucharlo, lo que había hecho aparentaba haberle agradado al saiyajin.
Se sentía sumamente cómoda con él, ni siquiera en catorce años de relación con Yamcha había conseguido deshinibirse de esa forma.
Bulma-dijo la misma acercándose a la boca del saiyajin, está vez le sonreía-Puedes decir que soy vulgar cuantas veces quieras, pero ya sabes mi nombre-dijo la mujer, Vegeta no podía contener el deseo que aquella humana despertaba en él. Sentía que haría lo que ella quisiera tan solo para que aquello durara más.
Creo que soy malo recordando nombres de humanos-dijo el saiyajin, Bulma lo besó repentinamente. Ninguno quería separarse del otro, su química era innegable-Espera-dijo el saiyajin, se separó súbitamente de Bulma.
¿Qué pasa?-preguntó la peliazul, Vegeta parecía haberse puesto en alerta, algo había ocurrido.
Siento que un ki se aproxima a la tierra-dijo el saiyajin, lo había sentido aparecer de la mismísima nada. Probablemente provenía del espacio, no había otra forma de que un ki poderoso apareciera tan repentinamente en la faz de aquel planeta.
¿Dices que alguien está viniendo? -preguntó Bulma sorprendida, estaba algo aliviada. Creía que el saiyajin se había separado de ella por alguna otra causa que tuviera que ver con ella.
No es un ki débil-dijo el saiyajin-Apareció de repente, quizás alguien haya entrado en la atmósfera terrestre-Bulma cambió su expresión a una de preocupación, eso podría significar algo bastante malo.
Deberíamos ir a ver qué sucede-dijo Bulma, ahora estaba con curiosidad de quién podría ser-Vamos en una aeronave a investigar-sugirió. Vegeta asintió, el muchacho del futuro no les había advertido nada sobre lo que estaba pasando.
Afuera, los espías escucharon el ruido de la puerta de la cámara de gravedad. Al parecer se había abierto. Yamcha tomó a Puar con brusquedad y lo arrastró para que ambos se escondieran en un arbusto cercano. No podían ser descubiertos merodeando por allí.
Observaron que Vegeta y Bulma salieron con algo de prisa del artefacto. Algo debía haber sucedido para que salieran de allí con tanta rapidez.
¿A dónde van?-preguntó Yamcha en un susurro, Puar aún parecía algo traumatizado- ah, hay un ki que parece que se está acercando -dijo al notar aquella energía que había aparecido. No podía sentirla fácilmente, era más poderosa que la de un humano, pero más débil que el ki de Vegeta o Goku-Debe ser el deseo.
No quiero saber qué es-dijo Puar, sabía que aquello seguramente era el principio de una cadena interminable de problemas. Todos serían a causa del deseo que había pedido su compañero.
Debemos irnos, hay que ir en una aeronave para que no puedan detectar que estaremos allí -dijo Yamcha con decisión, tomó de la cola al gato mágico para llevarlo consigo. Bulma y Vegeta parecían haberse ido en una aeronave también. Estaban siendo cautelosos-Mi plan apenas comienza-dijo sonriente.
Yamcha se alejó de la corporación con su amigo gato a cuestas. Al llegar a la calle desencapsuló una aeronave, metió a su amigo dentro de la misma y ambos partieron a toda velocidad rumbo a seguir aquel ki poderoso.
¿Qué fue lo que viste en la cámara de gravedad?-preguntó Yamcha, su compañero gatuno parecía estar algo mejor luego de haber estado descansado un poco.
Tenías razón-dijo Puar con pesar. Yamcha lo miró confuso-Bulma si está involucrada con Vegeta -afirmó. Aún temblaba al recordar que había visto a la peliazul y al saiyajin en una situación bastante subida de tono.
Yamcha casi pierde el control del volante de la aeronave al escucharlo. Sentía que su corazón se había estrujado, el amor de su vida estaba atraída hacia un mercenario asesino.
DIME QUÉ LE HICISTE A LA NAVE DE MI AMIGA-vociferó Trunks mientras sostenía del cuello de la ropa a Eiji. Era el tsufur que había acompañado a Mikari a buscar el rastreador de recursos.
Si no nos dices te mataremos ahora-dijo la pequeña saiyajin. No solía perder los estribos con facilidad, pero si el extraterrestre no les decía lo que sabía no dudaría en matarlo. Había viajado varias horas junto con el moreno para poder llegar allí, sentía que se les agotaba el tiempo.
Pero no le hicimos nada a la nave de la señorita Mikari-dijo el alienígena asustado. No se esperaba la repentina visita de ambos saiyajin, había visto al moreno en el juicio anteriormente -Ella se fue con su nave tal como cuando vinimos, solo le di el artefacto y le enseñé a usarlo, se los prometo-dijo, el terror estaba reflejado en sus ojos.
Creo que no sabe donde está-dijo Trunks, soltó a Eiji. El mismo cayó al suelo de manera pesada-¿Qué vamos a hacer ahora?-consultó. Saya no parecía convencida con la respuesta del tsufur.
¿La señorita Mikari se perdió? -preguntó el alienígena interesado. Saya lo miraba aún con sospecha, Eiji no entendía muy bien siquiera de qué lo acusaban. Tan solo lo habían culpado del mal funcionamiento de la nave de la saiyajin que los había visitado anteriormente.
Después de que salió de aquí le perdimos el rastro. Por eso creímos que fueron ustedes, pero no creemos que sean tan estúpidos como para meterse con la raza saiyajin-dijo el moreno. Eiji lo miró nervioso, esa raza realmente parecía muy peligrosa e irracional, no dudaba que lo matarían si los hacía enfurecer.
Prometo que no fuimos nosotros -dijo el extraterrestre, su voz era casi suplicante-Ella solo se fue, ni siquiera rastreamos hacia dónde, no queríamos tener problemas con ustedes o su planeta.
Entonces ustedes no nos sirven para nada, hicimos este viaje por nada-dijo el moreno algo frustrado, dio un fuerte azotón al piso con su bota. El suelo se agrietó dado la fuerza que el mismo había aplicado en aquel golpe.
Eiji tragó en seco, agradecía que aquello le hubiera pasado al piso y no a alguna parte de su cuerpo. El más mínimo ataque de alguno de ellos podría amenazar gravemente su integridad física.
Estamos perdidos-dijo Saya con nerviosismo-No tenemos ninguna pista de donde pueda estar, la perdimos-dijo nuevamente. Trunks la tomó de los hombros y la miró a los ojos.
Relájate, no te pongas nerviosa o tu poder podría descontrolarse -advirtió. Miró a Saya con un semblante algo sereno, no servía de nada que la saiyajin se alterara. Aquello no haría que encontraran a la saiyajin perdida más rápido -Ya encontraremos la forma se averiguar dónde está, así sea buscándola planeta por planeta.
Eso tardaría años-dijo Saya aún algo estresada- No tenemos tanto tiempo, podría estar en algún lugar peligroso y lejano sola-dijo nuevamente. No podía relajarse sabiendo que la vida de su compañera podría estar en peligro.
Creo que puedo ayudarlos-dijo Eiji, había escuchado la conversación pensativo-Pero solo es una posibilidad, quizás podrían contactar a un oráculo. Aunque en tsufur no creemos en esas cosas-dijo, los saiyajin lo miraron interesados.
¿Oráculo dónde?-preguntó Trunks, debían probar todo lo que tuvieran disponible. Después de todo no tenían ninguna pista de la saiyajin, conseguir algún tipo de indicio era crucial.
Conocemos uno, bueno, algunos. Pero el más cercano está en Namek Alpha-dijo, Trunks abrió los ojos con sorpresa. No se esperaba que fuera justamente ese planeta.
Estamos muy lejos de allí, estábamos más cerca cuando estábamos en Koronī 34-dijo, realmente aquel asunto estaba siendo problemático. Tardarían horas en arribar allí para poder consultar el oráculo.
¿Conoce Namek Alpha?-preguntó Eiji sorprendido, no esperaba que aquellos saiyajin supieran de aquel recóndito planeta. Era bastante lejano al planeta tsufur.
Claro que sí, estuve varado allí por años-dijo el moreno, el estrés estaba dominándolo-No sabía que había oráculos allí-dijo algo consternado. Creía que conocía bastante de aquel planeta, jamás había escuchado de tal cosa.
Vamos entonces, es lo único que tenemos por ahora-dijo Saya, afortunadamente el moreno sabía bien dónde estaba el planeta. Llegarían a su nuevo destino sin mayores problemas.
Espera-dijo Trunks, miró al pequeño extraterrestre el cual tembló al notar aquello-Tú vas a ir con nosotros, podrías estar mintiendo para que nos vayamos. Será mejor que nos a acompañes como garantía de que no nos engañas-dijo, Eiji suspiró. No había pasado tanto desde que había tenido que lidiar con la saiyajin desaparecida.
Si, es verdad-dijo Saya-No tienes muchas opciones, si no vienes te matamos -dijo sonriente. Habían exterminado planetas enteros, no era algo muy complicado aniquilar a un débil tsufur.
Yo quería tener un día tranquilo hoy-dijo a modo de queja el extraterrestre, de todos modos sabía que no tenía opción.
Debiste pensar eso antes de meterte en Koronī 34-dijo el Moreno-No es que tenga ganas de amenazarte, pero yo soy el único que puede quejarse en el viaje -advirtió.
¿Al menos puedo comer antes de ir? No he comido nada desde temprano-dijo el extraterrestre, moría de hambre. La llegada de esos dos ni siquiera le había permitido almorzar apropiadamente.
Tenemos provisiones en la nave, pasamos muchas horas viajando hacia aquí-dijo Trunks-No hay tiempo qué perder así que nos vamos ahora-ordenó.
Si, señor-dijo Eiji con sumisión. Saya caminó frente a él mientras que Trunks lo seguía de cerca, debían vigilarlo bien. Aún no podían descartar que los tsufur hubieran sido los causantes de la desaparición de su amiga.
Una vez en la nave, despegaron casi inmediatamente. Saya estaba en el asiento de piloto mientras que Trunks estaba en el de copiloto.
¿Crees que Mikari habría optado por seguir un oráculo si alguno de nosotros hubiera desaparecido? -preguntó Trunks, Saya lo miró algo confusa.
¿Qué clase de pregunta es esa? Siempre eres extraño-dijo la pequeña saiyajin. El moreno solía hacer preguntas algo rebuscadas cuando estaba aburrido.
¿No lo sabes? Es tu mejor amiga-dijo el moreno insistente. Saya resopló, el saiyajin hablaba demasiado.
Seguramente si no tuviera otra idea lo habría hecho, pero primero habría matado al tsufur-dijo mirando de reojo a Eiji, el tsufur miró con nerviosismo la situación-¿Qué habría hecho tu mejor amigo en este caso?-preguntó. Después de todo les quedaba un largo tramo hasta llegar a Namek Alpha.
Seguramente mantendría al tsufur vivo por si acaso-dijo pensativo-Aunque si se hubiera molestado con él lo habría matado en segundos. En cuanto a lo del oráculo si lo habría hecho, si no hubiera algo más razonable.
Es extraño pensar en Mikari así, no me gusta pensar en qué habría hecho ella como si no fuera a verla de nuevo-dijo Saya con tono algo triste.
Ella está perdida, Vegeta quizás esté muerto. No es lo mismo-dijo el saiyajin. Echaba bastante de menos al príncipe saiyajin, probablemente solo podría reencontrarse con él en el infierno.
No sabemos qué pasó con ella-dijo Saya a modo de recordatorio-Y tú tampoco sabes qué pasó con Vegeta, quizás esté vivo. Era uno de los mercenarios más fuertes del ejército de Freezer.
Lo sé-dijo Trunks, estaba algo cabizbajo-Pero también podría haber muerto, el universo es muy grande. Estoy seguro de que hay sujetos aterradoramente poderosos en algún lugar, quizás hasta más que Freezer.
El espacio da miedo-dijo Saya mirando el gran vacío negro que se lograba vislumbrar por el frente de la nave-Mikari estaría emocionada de pensar eso-dijo pensativa. Su amiga era una apasionada de los combates, se interesaba mucho en ser cada vez más fuerte.
Vegeta igual, siempre quiso vengarse de Freezer y darle una paliza-dijo Trunks-Somos muy diferentes, yo también quería eso, pero pensar en hacerlo solo me parecía muy arriesgado.
Era un demente-dijo Saya antes de reír-No lo conocí bien, pero lo parecía-dijo, Trunks rió al escuchar el calificativo que la pequeña saiyajin le había dado a su amigo.
Si lo era, un poco-dijo el moreno-Pero era bastante leal, también quiso colarse en mi misión, pero yo le dije que no lo hiciera porque él había tenido problemas con Freezer un poco antes de que nos las asignaran. Debí haberlo dejado hacerlo, no sabía que Freezer moriría y no podría castigarlo-lamentó. Realmente nadie se esperaba que el tirano fuera derrotado algún día.
Bueno, yo me infiltré en la de Mikari y ahora la perdimos. No todo sale como uno quiere siempre-dijo Saya, estaba muy preocupada por el paradero de su amiga.
Esperemos que esté a salvo, al menos hasta que la encontremos-dijo Trunks, tenía el presentimiento de que la saiyajin estaba bien.
Mientras tanto, una nave espacial esférica cruzaba las cercanías de la Tierra, surcaba la atmósfera del planeta azul a gran velocidad.
Diablos-dijo Mikari incorporándose del suelo. Miró a su alrededor, no recordaba muy bien qué había pasado. Tenía un agudo dolor de cabeza, al parecer se la había golpeado.
Al levantarse, miró hacia la ventana principal de la nave. Pudo identificar que se dirigía hacia un planeta que no era familiar para ella, era en su mayor extensión de color azul.
¿Donde estoy?-preguntó confundida, había visto muchos planetas en su vida, pero el que veía no era ninguno de los que conocía.
Intentó desviar la dirección de la nave sin lograrlo, parecía estar averiada. La misma no hacía el más mínimo caso a los controles del panel principal, era inminente, iba a aterrizar en ese extraño planeta.
Capítulo 8 listo!! ¿Cómo será el encuentro entre Mikari y los guerreros z? ¿Funcionará el plan de Yamcha?
Espero que les esté gustando la historia. Agradezco los comentarios que quieran darme. Saludos
Nieblaneit0r.
