AN: HE VUELTO! Lamento la gran tardanza! Gracias por vuestros comentarios y muestras de apoyo, todos estos me han ayudado a desenterrar mi trasero de mi ataúd (metafóricamente -.-)
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Capitulo 26
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El viento de la explosión arrancó la tira que sostenía la mata de pelo de su cabeza, la vio desaparecer en el cielo unos segundos antes de que su vista fuera bloqueada por su propio cabello, y la molestia que llevaba sintiendo desde hacía varias horas no hizo más que aumentar.
"esto…es un fastidio" dijo Shikamaru en un tono que decía que se refería a ello al cien por cien mientras sacaba una nueva tira de su bolsillo y luchaba con volver a domesticar su melena.
El suelo tembló y el edificio donde actualmente se encontraba parado hizo un sonido de queja que Shikamaru decidió ignorar en favor de intentar no perder la calma, cosa que era bastante difícil teniendo en cuenta los sonidos que invadían la aldea. Si había tenido alguna duda sobre la actual capacidad de sus ex compañeros de clase, esta había desaparecido en el mismo momento en el que habían vislumbrado la sombra de una enorme rana portando una espada más grande que la mismísima torre hokage.
Lo que estaba pasando en ese lado de la batalla era un misterio, un misterio que Shikamaru no estaba en lo más interesado por resolver. No necesitaba más locura en su vida, muchas gracias, actualmente tenía una dosis bastante buena de ello.
"¡Shikamaru!" Choji aterrizó a su lado, el sudor le corría por la frente y tenía un corte en la mejilla de aspecto doloroso, pero estaba vivo y eso era lo único que importaba "Los refuerzos han llegado, dos escuadrones"
"A buenas horas, ¿Qué demonios estaban haciendo? " masculló sin importarle parecer mezquino. No por algo había tenido que tomar el mando de las reservas genin (¡él también era uno, por el amor del sabio! ¿Por qué lo miraban como si supiera qué hacer en esa situación?) y junto a Chouji y Hinata había defendido ese puesto con uñas y dientes.
"relájate, bebe Nara, te saldrán arrugas si sigues así"
Sorprendido se giró hacia un costado e inmediatamente tragó saliva, ¿de todas las personas, por qué tenía que ser esa mujer?
"vaya, pones la misma cara que Shikaku cada vez que me ve, ¿no es curioso, Tetsu?" canturreo mirándolo con diversión desde uno de los edificios.
Shikamaru frunció el ceño mientras veía a Anko Mitarashi carcajear junto a un miembro del clan Hyuga, que parecía totalmente acostumbrado al comportamiento desviado de la mujer. Estuvo tentado en pedirle que le pasara su técnica, porque desde luego había algún jutsu muy creativo implicado en soportar la locura de la kunoichi, tenía que haberlo.
Se libró de contestar cuando varios kunais volaron por el cielo en dirección suya. Antes de incluso poder moverse una pared de piedra se elevó delante de él y Chouji. Anko ya estaba delante de ellos, luciendo una sonrisa llena de promesas vengativas. El resto de su escuadrón, ya posicionado en los tejados cercanos, esperaban órdenes con visible impaciencia.
Anko no los hizo esperar mucho más. Con una mueca que Shikamaru solo pudo describir como malvada levantó un brazo y anunció:
"¡la caballería ya está aquí! ¡Shinobis del sonido, sentíos libres de mojar los pantalones!" y con una fuerte carcajada cargó hacia delante.
Shikamaru soltó un suspiro aliviado que no sabía que había estado conteniendo y se permitió pensar, por unos segundos, que todo iba a estar bien.
"esto se está volviendo tedioso, es hora de cerrar este acto, ¿no te parece, sensei?"
Hiruzen respiró trabajosamente. Observando el rostro de su antiguo alumno solo pudo sentir el horror de lo que su cobardía e inacción habían creado y se preguntó, casi desesperadamente, si algo hubiera cambiado de haber notado las señales antes.
Pero las notaste dijo la voz en su cabeza y no pudo evitar pensar que sonaba igual que Biwako. Casi podía verla, su rostro pétreo, la dureza en sus ojos, ella siempre había sabido mantenerlo en tierra. Ahora que lo pensaba, ella había sido la primera en ver la agonía detrás de los ojos de su alumno. Ayudalo, necesita a alguien le había dicho, y Hiruzen había cumplido ese pedido de la única forma que sabía, siendo un maestro, pero nunca un padre. Quizás, si hubiera rellenado los huecos en el corazón de Orochimaru con algo más que enseñanzas, tal vez ahora mismo no tendría que verse obligado a luchar contra él.
Supongo que esto se añade a mi larga lista de pesares, al final, me preguntó si he hecho algo bien pensó con finalidad, mientras se preparaba para su último movimiento.
Mientras hacía las señales de manos pensó en la aldea, en sus habitantes, en los niños que había visto crecer y los que aún faltaban.
Jiraiya, me temo que no nos volveremos a ver, hubiera deseado leer la continuación de tu historia.
Serpiente.
Tsunade, lamento no haber sido un mejor maestro para ti, desearía haber podido compartir una copa de sake contigo de igual a igual.
Jabalí.
Kakashi, te he puesto una pesada carga en tus hombros, siempre hago los mismo, confundo tu destreza con fortaleza y me olvido lo joven que eres. Espero que no lo olvides tú también.
Carnero.
Itachi, mi amable niño, desearía que me odiaras por todo el daño que te he hecho, pero sé que incluso ahora no guardas ningún rencor para mí. Solo puedo rezar para que tu camino no termine como el mío.
Liebre.
Sasuke, te he fallado en maneras que aún desconoces, lo lamento por todo. Espero que cuando el momento de la verdad llegue, puedas encontrar espacio en tu corazón para perdonarme.
Perro.
Naruto, eres la viva imagen de tus padres, al igual que ellos tú también te convertirás en un gran ninja. Solo lamento no poder estar aquí para verlo.
Rata.
Sakura, me temo que esto es el final de nuestras charlas, una pena, estaba esperando la próxima. Por favor, cuida de Naruto, Sasuke y Kakashi.
Pájaro.
Gai, kurenai, Genma, Raido, Aoba, Iwashi, Tonbo, Anko, Tetsu, Iruka, Ibiki, Tsume, Shibi, Shikaku, Inoichi, Choza, Hiashi, Homura, Kohaku…
Caballo.
Kiba, Hinata, Shino, Shikamaru, Ino, Chouji, Tenten, Lee, Neji…
Serpiente.
Konohamaru, siento no poder despedirme como corresponde, pero no te entristezcas, tu abuelo ha vivido una vida muy larga y es momento de decir adiós, incluso si es doloroso al principio, estarás bien, estoy seguro de ello.
Aplauso.
Asuma…me hubiera gustado ir a tu boda, ver a tus hijos, oírlos llamarme abuelo…supongo que es un poco tarde para decirlo, pero no quiero lamentar nada más. Hijo, te quiero.
Cuando el Shinigami arrastró su alma y los gritos y maldiciones de su alumno se desvanecieron en la bruma de su mente, Hiruzen recordó las misteriosas palabras de aquella mujer Uchiha que había olvidado por tantos años y que solo ahora, en los brazos de la muerte, volvían a él.
'lleva la marca de la parca consigo Hokage-sama. Espero que esta vez el futuro cambie para usted, aunque bueno, está hablando con un cadáver ahora mismo así que no hay muchas esperanzas, ¿verdad?'
Y cuando cerró los ojos se preguntó, inútilmente, si el futuro podría haber cambiado de alguna forma.
Sakura ajustó los tres cuerpos que llevaba a las espaldas y se zambulló hacia delante, esquivando un par de shuriken. Siguió su carrera sin detenerse a mirar atrás, escuchando solo el sonido de huesos rotos y gritos. Bueno, se dijo bastante complacida, al menos eran eficientes.
El anbu que seguía a su equipo de recuperación por los tejados, observándolos como un halcón al mismo tiempo que eliminaba a las amenazas cercanas, pasó rápidamente por unas señales de mano y cuatro raíces se elevaron del suelo y atraparon los cuerpos de dos enemigos que abrieron los ojos sorprendidos antes de ser arrojados con fuerza contra el suelo.
Malditas sean las coincidencias pensó.
Miró al anbu en cuestión de reojo y extendió sus sentidos para tener una visión más clara de su firma. Si él era él, sería bueno tenerlo dentro de su círculo conocido.
Llegaron al puesto de emergencias cercano que consistía en un ryokan tradicional el cual habían habilitado rápidamente para contener varias camillas. Las habitaciones eran amplias, limpias y tenían buena ventilación, que era lo mínimo que podían esperar en esos casos.
Dos enfermeras se acercaron a ella, quitándole el peso de encima y llevando los cuerpos para tratar. Sakura les indico rápidamente que le pusieran las pulseras de identificación amarilla para el jounin y verde para los dos chunin.
El triaje, o la clasificación de emergencias como sus colegas lo habían llamado dubitativamente, no había existido como tal antes de que ella entrara en el hospital. Había un método de clasificación, pero no para casualidades en masa. Desde el ataque del kyuubi, hacía casi trece años atrás, konoha no había tenido ninguna emergencia de esa magnitud, y la tercera gran guerra ninja, bueno, digamos que el número de ninjas médicos activos había sido casi nulo; La mayoría de los heridos habían muerto en el campo, y los sobrevivientes habían tenido que esperar horas e incluso días hasta ser llevados a un lugar seguro donde se les pudiera administrar algunos auxilios.
Tsunade Senju había mejorado el mundo de la medicina a pasos agigantados, y su increíble ninjutsu médico había sido alabado por crear milagros, pues se decía que mientras ella estuviera en el campo la muerte no se atrevía a acercarse a los shinobis de la hoja (Sakura había pensado que más bien eran unas babosas gigantes, pero, ey), y sin embargo en lo respectivo a protocolos de emergencias u otras medidas del mismo tipo, no había ningún informe que mencionara el uso de estos o su existencia.
Sakura le había preguntado al doctor Sen al respecto, y este le había explicado, muy cuidadosamente, que hacía años atrás, en la época de Tsunade, la mayoría de las propuestas para modificar o mejorar las prácticas médicas eran lanzadas al fondo de un cajón y casi nunca tomadas en cuenta. Para un pueblo shinobi, la capacitación militar era mil veces más importante que dedicar fondos a una práctica que requería años de estudios para cosechar sus frutos. No había sido muy difícil ver porqué la sannin había decidido dejar la aldea y comenzar un viaje de peregrinación por el mundo, honestamente, Sakura hubiera hecho lo mismo, o peor.
La única razón por la que su propuesta había sido aceptada era porque tenía consigo el favor del doctor Sen y el doctor Hideyoshi, que se habían mostrado interesados por la premisa de ese nuevo sistema de clasificación. Dudaba mucho que alguno de ellos hubiera pensado siquiera que estarían utilizándolo meses después.
Sakura tomaría todo el crédito que le dieran por ello, pero simplemente había copiado el sistema de emergencias de su vida pasada. Una vida rodeada de armas te hacían pasar varias veces por las salas de urgencias, oír al personal médico clasificar el nivel crítico de un paciente por colores había sido algo bastante común en su día.
Se dio unas palmaditas en la espalda mientras saltaba por encima de uno de los edificios arrastrando dos cuerpos hacia ella con sus hilos de chakra. Se agachó perezosamente esquivando un kunai y enredó uno de sus hilos en el extremo de una espada que había quedado tirada al lado de un cadáver, tiró de ella al mismo tiempo que el shinobi de la arena se abalanzaba sobre ellos y observó la punto del arma sobresalir por su estómago. El hombre cayó al suelo y Sakura pasó por encima suya mientras tiraba de sus hilos para recoger los cuerpos inconscientes de sus camaradas (¿debía de llamarlos así? ¿No significaba eso que cuando el momento llegara la traición pesaría más profunda?). Uno de ellos sangraba por una herida de arma en el abdomen y el otro tenía quemaduras en la espalda de aspecto feo, ambos iban a necesitar ayuda inmediata.
Con un suspiró cansado miró por encima del hombro las dos figuras gigantescas que bailaban en la lejanía.
Solo un poco más, pronto todo acabara se dijo con una confianza que no provocó ningún alivio y se giró para seguir su camino.
Sasuke había dejado de preguntarse el 'cómo' de esa situación hacía mucho. Estar subido a los lomos de un anfibio gigante mientras luchaban contra una bestia con cola era la clase de escenario que simplemente dejabas que sucediera, no cuestiones al respecto.
"¡mocoso Uchiha, fuego!" retumbó la gruesa y profunda voz del jefe mientras hinchaba el pecho.
Sasuke contuvo la molestia y con un suave 'tsk' paso a través de los signos de manos. Una gran bola de fuego salió de su boca mezclándose con el chorro de aceite que salía de la boca del sapo. El ataque chocó contra el cuerpo de la bestia, provocando un grito rabioso de esta. Habían realizado varios ataques a larga distancia como esos y no le habían hecho más que rasguños.
El sapo, sincronizado con sus pensamientos, chasqueó la lengua irritado.
"tendremos que acércanos más, necesitamos agarrarlo y mantenerlo quieto" gruñó.
Naruto, a su lado, manteniendo el equilibrio precariamente con una rodilla en el suelo, levantó una ceja impresionado.
"¿jefe, puedes hacer eso?"
"¡por supuesto que puedo mocoso? ¿con quién te crees que estás hablando?"
"oye, sapo, aquí viene de nuevo" lo llamó Sasuke, temiendo que los dos entraran de nuevo en una discusión que solo podría terminar con ellos por los aires.
"¡¿a quién le llamas sapo, mocoso insolente?!" gritó la invocación mientras saltaba, esquivando la bola de aire que cruzó el campo y se estrelló a sus espaldas, provocando una ola de expansión que barrió los árboles de la zona.
Esquivó la segunda bola y la contrarrestó con una bala de agua que al chocar contra esta explotó en una lluvia fría. Sasuke se apartó el pelo húmedo de la cara y escuchó a Naruto sacudirse como un perro recién salido de la ducha.
"¡jefe, ¿cómo nos acercamos?!" gritó Naruto, haciéndose oír por encima del rugido del bijuu.
"necesito cambiar de forma, algo con garras. La lluvia de ahora debe haberlo empapado bien. Mocoso Uchiha, en cuanto estemos lo suficientemente cerca utiliza el elemento rayo, eso nos comprara unos segundos, después, Naruto, me ayudarás con la transformación"
Una bala de aire pasó rozándolos y Sasuke tuvo que agacharse para no caer.
"¿Qué quieres decir con ayudarte? ¿Cómo demonios hago eso?" preguntó el rubio llevándose las manos a la cabeza y entrando en pánico.
Sasuke lo golpeó en la nuca con menos dureza de la habitual "idiota, él es tu invocación, vuestros chakras están conectados, solo tienes que imaginarte la forma que quieras que adopte"
Naruto abrió la boca en formo de O y Sasuke puso los ojos en blanco. Eso era todo, iban a morir.
"preparaos, voy a saltar" anunció el jefe sapo tomando impulso.
Despegaron del suelo a una velocidad vertiginosa y se elevaron por el cielo. El bijuu abrió la boca y se golpeó el estómago con fuerza, lanzándole una bala grande de aire comprimido. Gamabunta lo interceptó con una bala de agua del mismo tamaño, al mismo tiempo sacó su Tanto y lo empujó hacia delante, cayendo directamente en la bestia que extendió su único brazo y agarró el filo del arma con fuerza.
"¡ahora, mocoso!" gritó y Sasuke saltó desde la cabeza hacia el mango de la espada.
Se aferró con chakra por la superficie y corrió con rapidez hacia el final de la empuñadura. Su mano derecha hormigueo con fuerza mientras las chispas brotaban de sus dedos y se preparó para el golpe. La bestia apenas tuvo tiempo para notar antes de que la descarga de electricidad pasara por todo su sistema, aumentada por el agua que había caído sobre ellos con la reciente técnica del sapo.
El bijuu chilló con fuerza intentando retroceder, y en ese mismo momento con una erupción de chakra espesa, un brazo largo salió disparado desde la nube blanca que rodeaba el antiguo cuerpo del sapo. Sus largas garras se hundieron en la piel del bijuu y un gruñido animal retumbó por todo el claro.
Sasuke levantó la cabeza incrédulo y quiso golpear a su compañero una vez más.
¿De todos los animales, tenía que ser este?
"las bragas del sabio, ¿alguien más está viendo esto o me han golpeado más fuerte de lo que pensaba?"
"¡cállate Kiba, y sigue corriendo!"
"Shikamaru…eso es…"
"no digas nada, en serio, por mi salud mental, no digas nada"
"Neji-san, ¿Qué diablos está pasando allí? ¿Qué es esa cosa? ¿Es eso un zorro? ¿Dónde diablos se fue la rana?"
"…no quieres saber"
"¡jiraiya-sama, eso es-!"
"ah, mierda"
"Inoichi, te cedo mi puesto, es todo tuyo"
"no gracias"
"¿sakura-sensei? ¿Ocurre algo?"
"no, nada, mantén la presión en la arteria o se desangrará"
Naruto corrió por el brazo extendido del zorro hacia la cara del mapache gigante donde se encontraba el cuerpo inconsciente de Gaara. Verlo desplomado con medio cuerpo dentro del animal y medio fuera solo hizo aumentar su ira. Sabía que eran iguales, ambos vasijas de un poder aun mayor que había sido puesto dentro de ellos sin ningún aviso. Estaba seguro de que Gaara, al igual que él, también había sido forzado a vivir como una paria, odiado por sus compañeros, temido por su aldea, rodeado de ojos que lo juzgaban por razones que no eran justas. Quería hablar con él, conocerlo, preguntarle qué comidas le gustaban, invitarlo a un tazón de ramen, decirle que no todos los que lo rodeaban eran unas piezas de mierda, que tal vez, solo tal vez, encontraría a alguien por el que merecería no quemar el mundo.
Pero primero…
"¡DESPIERTA DE UNA MALDITA VEZ!"
Y lo golpeó con toda la fuerza que pudo encontrar en ese momento.
La cabeza pelirroja rebotó y sus ojos verdes sin vida se abrieron, observándolo con asombro para luego hundirse en una expresión de odio enfermizo.
"¡Te mataré!" rugió levantando ambos brazos.
La piel del bijuu donde estaba parado se movió creando ondas y la arena se elevó desde sus pies. Naruto saltó a un lado, deslizándose por la superficie rugosa mientras respiraba trabajosamente. Todavía no era suficiente, tenía que golpearlo otra vez o la bestia jamás desaparecería.
Préstame un poco dijo mientras buscaba dentro de él aquel chakra rojo y violento y lo extraía lentamente mezclándolo con el suyo en una espiral interminable. Casi pudo sentir la mueca de desprecio del animal en su interior y una pizca de culpa se filtró en su consciencia lo sé, me odias, lo sé, pero por ahora esto es lo único que puedo hacer.
Con sus últimas fuerzas se lanzó hacia delante. Esquivo las ráfagas de arena y corrió por la frente del bijuu hasta su anfitrión. Gaara gritó de frustración y agitó sus brazos en su dirección, cerrando sus dos puños con fuerza.
Naruto soltó un gruñido al verse elevado por un brazo de arena y sostuvo una maldición. Apretó los dientes y pateó la masa amorfa con fuerza sin lograr soltarse.
Vamos, vamos, vamos, solo un poco más…
"¡Raikiri!"
Un relámpago cortó el brazo por la mitad.
La mirada desenfocada de Sasuke, cubierta por marcas de maldición, se encontró con la suya.
Hazlo.
Con un grito llevó lo último que le quedaba de chakra a sus pies y saltó.
"DE JINCHURIKI A JINCHURIKI: VETE AL CARAJO"
Y estrelló su frente contra la de él.
Con la visión nublada y los oídos pitando, sintió que algo viscoso y rugoso de envolvía alrededor de su cuerpo mientras el suelo bajo sus pies se disolvía. Una voz profunda retumbó a lo lejos y creyó escuchar a Sasuke decir su nombre.
Ganamos ¿verdad?
"si mocoso, lo hicimos, ahora vete a dormir"
Una sonrisa se extendió por sus labios y cerró los ojos.
Gamabunta se llevó su pipa a la boca y dejó escapar una gran hilera de humo.
"te dejo estos dos a ti, asegúrate de que no mueran" dijo y explotó en una nube blanca.
La figura esperó unos segundos antes de aparecer por entre los árboles, su sharingan brilló bajo el resplandeciente sol y su máscara hizo poco para ocultar el orgullo en su mirada.
"ojalá Kushina-san y Mikoto-san os vieran ahora, de seguro llorarían de felicidad"
El búho en su hombro le dio un pequeño picotazo en la cabeza y este rió entre dientes.
"si, si, lo sé, no puedo distraerme, cielos, ten un poco de piedad conmigo, este es un encuentro emocional"
El búho hizo una pausa, y lo volvió a picar.
