Intoxicada

- ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!

Lois corrió por entre los pilares de cristal, cojeando de una herida sangrante en la pierna derecha. En circunstancias normales apenas habría sido capaz de aguantar el dolor, pero ahora incluso era capaz de reír felizmente.

- RETIRA EL CRISTAL NÚMERO 17 Y DEPOSITA EL ANILLO EN LA ABERTURA DEJADA- resonó la voz de Jor-el mientras alrededor de la fortaleza se formaban gruesas capas de hielo, sellando por completo cualquier ruta de entrada o salida

Lois siguió las instrucciones de la I.A. lo más fielmente que pudo, ignorando por completo los intentos de la Legión por invadir la fortaleza. Estaban enojados sin duda, o quizá asustados por que alguien hubiera robado un anillo y quisiera usarlo para cambiar el futuro.

- RECUERDA QUE SOLO TENDRÁS UNA SEMANA. Y LUEGO REGRESARÁS A LA NADA, AL IGUAL QUE EL RESTO DE TU MUNDO

Quería gritarle que se callara con sus advertencias. Había repetido hasta el cansancio que el anillo no fue creado para este propósito y que sería destruido en el proceso de enviarla devuelta. Pero contradecirlo podría enojarlo y la consideraría incapaz de esta misión. Aunque también era cierto que en todo el mundo solo ella sería capaz de sacrificarlo todo.

Se sentía intoxicada por la felicidad. ¡Volvería a estar en sus brazos! ¡Lo podría besar otra vez! ¡Mandaría el mundo al infierno por mucho menos que eso!

- NO HABRÁ OTRA OPORTUNIDAD MUJER. LA HISTORIA PODRÍA NO DESENCADENAR EN LA CREACIÓN DE LA LEGION. NO HABRAN OTROS ANILLOS

- No dejaré que muera. Él aceptará su destino e iniciará su entrenamiento lo más pronto posible. Confía en mí

Jor-el pareció dudar. Sin embargo, nadie aparte de ella conocía mejor a su hijo como para poder convencerlo. Y si se enviaba a sí mismo toda la información pertinente, eso solo conllevaría a que Kal-el se revelara incluso más.

La cúpula de hielo se rompió y uno de los integrantes de la Legión empezó a luchar contra los cristales que se disparaban contra él.

- ¡No lo hagas Lois, no será el mismo Clark que conocías! ¡Detén esto y hablemos!

Jor-el, temiendo que lograra convencerla y que perturbara sus planes para este planeta, ejecutó el comando de inmediato. Hubo un brillo y Lois Lane se volatilizó.

Ella no consideró arrepentirse en ningún momento. Sabía muy bien lo que dirían. Que el sacrificio de su esposo marcaría un punto de quiebre en la historia, que era el primer paso para que la Tierra aceptara otras especies inteligentes. Que era necesario.

Cada partícula existente dentro del sistema Tierra Luna se detuvo en su lugar y un instante después empezaron a rebobinar a sus posiciones anteriores. Al resto del sistema solar le sucedió algo similar, pero con menos precisión. Sin vida en esos planetas, nadie notaría la diferencia.

Como un video puesto en reversa Lois surgió de la nada, corrió hacia atrás mientras la sangre saltaba de la nieve devuelta a sus venas, los días y noches corrieron hacia atrás, millones de vidas volvieron al no nacimiento. Aquellos individuos que hubieran viajado al pasado y emprendieran el viaje de vuelta a su tiempo, se encontrarían en un espacio y tiempo que ya no existía, fueron borrados.

No era un viaje a otra línea de tiempo, no había universos paralelos. Solo una transformación forzada que eliminaba cruelmente todo lo que pasó.

Y, luego de un periodo que no podía medirse de ninguna forma, Lois Lane abrió los ojos en su cuerpo más joven. Solo tenía una semana antes de que su conciencia y recuerdos también fueran tragados por la nada, dejando otra vez el mando a la Lois de esta época.

Enumeró los objetivos de su misión. Inducir a Clark que aceptara su herencia, alejarlo de Lana o cualquier otra distracción que lo consumiera, idear una excusa para que no se notara su amnesia de siete días.

Eran objetivos imprecisos, pero también lo era el periodo exacto al que viajaba. Eran prioridad por encima de todo, y tristemente quizá no tendría ni tiempo ni oportunidad de amar a su esposo. Se tendría que conformar con mirarlo y dejar caer una que otra semilla para una relación futura.

Lois parpadeó y enfocó su mirada en el labial carmesí que sostenía en su mano derecha.

Los objetivos de su misión se esfumaron de su mente.