A solas
Lois salió de su auto y forzó su vista a través de la nieve que caía. En una dirección la carretera solo era una bruma blanca, mientras que en la otra dirección también, pero con el lejano aullido de un lobo.
Dio una patada al montículo de nieve en el que se atascó y que poco a poco se convertía en hielo. Cerró con fuerza su abrigo y marcó el número de la grúa.
- ¿Aló? Sí, me pueden mandar una grúa al kilómetro 50 de la carretera 31… sí, soy consciente del clima y de la hora que es… ¿no tiene unidades ahora mismo?... está bien, espero
Sin nada más en lo que ocupar su mente empezó a recordar lo exaltado que fue su día.
Al parecer el editor del inquisidor consideró que desaparecer una semana sin ningún aviso era una estupenda excusa para mandarla a buscar al chupacabras sin pagarle el viaje ¿Y qué ocurrió cuando se negó? Pues fue inmediatamente despedida ¿Quién lo diría?
Sin embargo, lo que más le dolió a Lois no era perder un empleo que realmente le gustaba, pero por el cual le pagaban una miseria. Si no cuanto necesitaba esa miseria que le pagaban.
Considerando que tendría que sobrevivir a base de sopa instantánea por dos meses antes de vender su auto, es fácil imaginar la alegría que sintió al descubrir cincuenta mil dólares en su cuenta bancaria, y también el estúpido lapsus mental durante el cual gastó más de cinco mil antes de pensar en averiguar de dónde provenía su pequeña fortuna.
Entró a su auto y miró por la ventana trasera ¿Era solo su imaginación escuchar el aullido de los lobos cada vez más cerca?
Quizá…
Colgó la llamada en espera y en su lugar marcó el número de Clark.
- ¿Aló?- preguntó el otro lado de la línea
- Hola Clark, soy Lois ¿Estás libre ahora mismo?
Apenas terminó de formular su pregunta, supo que sería inevitable que toda esta situación terminara en un incomoda charla corazón a corazón. La misma que su prima insistía tanto que sostuviera con él.
Realmente no deseaba aclarar los acontecimientos ocurridos durante el día de san Valentín. Más que nada porque ignorarlo todo estaba funcionando muy bien.
- Necesito tu ayuda. Estoy varada en medio de carretera… ¿de verdad?, muchas gracias. Te espero- dijo mientras se recostaba en el asiento y se abrazaba a sí misma, el frío empezaba a filtrarse lentamente a través del metal
Otra vez sola con sus pensamientos, se dio cuenta que no estaba tan incómoda por la perspectiva de hablar con él como supuso que estaría.
Resultó mucho más fácil para ella superar su semana en blanco en comparación a Clark, más que nada porque no poseía recuerdo alguno de lo sucedido. Sin embargo, superar no era lo mismo que desconocer, pues las marcas de dedos que adornaron sus piernas no la abandonarían por muchos días más. Del tatuaje en su pecho ni hablar.
- ¿Lois?- Preguntó Clark tocando su ventana
Después de asegurarse que Lois no sufriera principios de hipotermia, Clark había desatascado su vehículo y lentamente condujeron a Smallville. Sin embargo, el mal tiempo no hizo más que detenerlos cada diez minutos. Finalmente, en los límites del pueblo, la pobre batería no pudo soportar más y se estropeó por completo. Aun así Clark tuvo la amabilidad de empujar su coche dentro de los terrenos de la granja, en una de las áreas de cultivo desocupadas.
- Aquí tienes, te calentará- dijo Clark mientras colocaba una taza de té en el suelo donde ella estaba sentada, pues en su ausencia para comprar comida, Lois se había construido un pequeño nido en el piso de la sala, hecho de mantas y cojines. No podía culparla. La granja no poseía de un sistema de calefacción, solo la chimenea era su única protección contra el frio
- Si tuvieras algo de alcohol, creo eso me calentaría más
Clark la miró con una mezcla de condescendencia y diversión, pero aun así colocó una botella de cerveza junto a la taza.
Los ojos de Lois se posaron en los dedos de Clark mientras aplicaban un poco de palanca y quitaban la chapa sin dañar el vidrio. Era tan marcada la diferencia entre tanta precisión, y la fuerza bruta con la que empujó su auto. Era imposible concebirlo solo confiando en las palabras de Chloe.
- Vaya, quien diría que acostumbras tener un paquete de seis en caso de emergencias
- En realidad lo guarda mi madre, le ayuda a recordar a papá- respondió Clark, sus ojos oscureciéndose un poco en luto
Resultaba insólito que siendo supuestamente alguien ajeno a la humanidad pudiera amar con tanta intensidad a sus seres queridos. ¿O quizá era algo natural en su especie? Lois quiso preguntarle, pero ocultó bien sus reflexiones, Chloe señaló con énfasis el desagrado de Clark porque lo trataran diferente.
- Creo que le hace sentirse que él todavía está con nosotros- dijo Clark mientras se sentaba él también en el suelo. Y a pesar de que lo hizo guardando un decoroso metro de distancia, o quizá precisamente por eso, Lois fue mucho más consciente de su cercanía
Queriendo suprimir esas ideas, repitió en su mente que en este tipo de situaciones, era él y no ella quien se ponía nerviosa. Como cuando la encontró en el Windgate, ella estaba sentada en sus piernas prácticamente semi desnuda, y aun así él era quien se retorcía incómodo debajo de ella. O como cuando vino a visitarla en el hospital, luego del jueves negro y su primera experiencia en la fortaleza, y él fue el primero en esquivar su vista luego de darle la mano.
Y entonces se dio cuenta de que esta no era la primera vez que se encontraban tan "cerca".
- No sabía que tu madre se encontraba en Topeka- dijo Lois mientras terminaba de comer y abría su tercera cerveza de la noche. Sin ganas de levantarse, Clark amontonó las cajas de pizza debajo del sofá
Lois extendió su brazo y le ofreció una cerveza.
- Sabes que me encanta tu madre, pero creo que no soportaría tener sus estrictos ojos vigilando que no cometiéramos alguna estupidez… otra vez- Y como Clark no se rio de su broma, continuó- Vamos, bebe, nos ayudará a sentirnos menos incómodos
- No estoy incómodo- respondió, y era verdad
"Maldicion", pensó Lois.
- En fin, cómo te iba contando, cuando fui al banco a pagar mis tarjetas descubrí una pequeña fortuna que apareció de la nada, y supuse que tú deberías saber algo
Clark ocultó su sonrisa con la lata de cerveza. Podía imaginarse el rostro de Lois al sentir todos sus problemas financieros esfumándose por unos cuantos meses.
- Eso explica el abrigo de piel
Lois se revolvió en su sitio mientras se sacaba el abrigo y lo tendió sobre el suelo, levantando ligeramente su camiseta.
- Ciento por ciento piel de bisonte, o al menos eso me aseguró la vendedora- dijo mientras se tapaba el ombligo
Por supuesto, Lois era incapaz de notar esa fracción de segundo en que la vista de Clark se resbaló por sus carnes. Ni tampoco él pudo evitar recordar la hermosa figura de Lois saltando encima de él.
- Lo ganamos en el póker. Fue una buena noche… de juego
- ¿Ambos jugamos?
- Sí. Y tú ganaste más que yo, nunca entenderé cómo. Yo podía ver a través de las cartas
Lois hinchó el pecho de orgullo. Sonriendo de oreja a oreja cómo era tan típico de ella.
- Pero eso significa que tú también tienes tu parte ¿Eh? ¿En qué piensas gastarlo?
- A pesar de lo tentador que puede ser comprarme un abrigo de miles de dólares, devolví el dinero
- ¿Devolviste?… ¡¿al casino?!
- A una asociación de ayuda a ludópatas. Me pareció lo correcto
Y de pronto a Lois le pareció que gastar tanto en gustos banales no era un motivo para sentir orgullo. Miró el abrigo que tanto le gustaba y renunció a la idea de volver a ponérselo.
Lois había llegado a esa etapa en la bebida en la que empezaba a mostrar su lado sentimental. Clark, igual de sobrio que al principio, se estaba relajando demasiado escuchando a Lois usar esa voz tan rasposa. A veces despertando de su ensueño cuando se hallaba a sí mismo con fuertes deseos de tomarla sobre el suelo, olvidando que no se encontraban en la fortaleza.
- …y por eso me quiero disculpar. Fue incorrecto no asegurarte que guardaría tu secreto. Debiste estar muy preocupado que con lo enojada que estaba en un impulso yo…
Clark por un momento no pudo comprender lo que decía Lois. Primero porque no prestó atención a lo que ella estaba diciendo, y segundo porque, cuando pudo deducir de qué hablaba, la idea de que ella lo traicionara nunca se le pasó por la cabeza.
- Sabía que podía confiar en ti- dijo posando su mano sobre la de ella- No hay nada de lo que disculparse
Lois bajó la mirada hacia sus dedos, y a pesar que su mente no perdió ni un ápice de calma, los músculos de su brazo y su espalda se relajaron de forma deliciosa, como si una lejana memoria muscular estuviera acostumbrada a su toque.
- Todavía no he bebido tanto, Clark
Lois usaba el sarcasmo día sí, y día también. Clark le dio un golpe en su hombro, tal y cómo ella hizo con él tantas veces antes, solo lo justo para que ella le dirigiera esa mirada asesina, pero no lo suficiente como para causarle verdadero daño.
Sin embargo, Lois expuso una mueca de dolor que Clark no pudo pasar por alto.
- Lo siento ¿Te hice daño?
- No. Tranquilo, no es nada- dijo demasiado tarde, pues Clark ya había remangando su manga y revelando un moretón antiguo
Clark se quedó unos segundos mirándolo. Notando el duro contraste entre la piel blanca y la oscura mancha.
- Yo lo hice, ¿verdad?... Es decir, durante esos días que pasamos juntos
- Lo hicimos ambos. Yo también participe, ¿sí? No empieces de emo
Lois por unos instantes consideró recriminarle las marcas que tenía en lugares más privados, solo por el placer de ver el horror en su rostro, y que esa consternación reemplazara la culpa. Pero con la malicia que siempre aparecía en los momentos más inadecuados, escogió atacar de otra forma.
- Los moretones terminan por sanar, si te quieres sentir responsable respóndeme: ¿Cómo se supone que voy a desaparecer esto?
Lois se encontraba mucho más alegre con el alcohol corriendo por sus venas. No sintió que mostrar la mitad superior de sus pechos fuera incorrecto
- ¿Buscar un hombre que le gusten los tatuajes y que también se llame Clark?
Los ojos de Lois se clavaron en él como dos cuchillas.
- Soy invulnerable Lois, no puedes dañarme de ninguna forma
La mirada se volvió más agresiva, como si estuviera a punto de atacar, pero sin animarse por completo.
- ¿Y cómo llevas el matrimonio de Lana?- dijo, su lengua actuando como un cuchillo
- Eso es muy bajo de tu parte- la regañó, pero sin enojo detrás de sus palabras
Lois sonrió de forma peligrosa. Mostrando todos sus dientes de forma carnívora.
- Apuesto a que si le cuentas de nuestra pequeña aventura, eso la pondrá muy celosa- rio, imaginándose ahora el espanto de Lana al escuchar esas noticias
Lois no notó la expresión de Clark, distraído en cómo el fuego jugaba las luces naranjas y las sombras sobre su rostro
- Si de verdad quieres saber. Creo que he dejado a Lana en el pasado
- ¿En serio? Qué pudo suceder para qué mi granjero favorito dejara de soñar en su princesita de cuentos de hadas- dijo Lois, pero cuando terminó de hablar se dio cuenta que Clark ya no continuaba jugando
-Venga Clark. Puedes decírmelo. Mira, juro que no le diré a nadie. Ni siquiera a Chloe
Esperaba que Clark revelará algo que tuviera relación con sus poderes. ¿Qué otro asunto podría ser lo suficientemente secreto cómo para que no pudiera desahogarse con un amigo? El fuego en la chimenea tembló como si perdiera fuerzas, robando el interés de Lois por un instante. Fue la última vez que pudo alejar su atención de Clark por el resto de la noche.
- Está bien, dime Lois ¿Qué es el realidad?
- La realidad es aquello que es común a todas las personas, incluso si sus opiniones así no lo estén
"¡Que rápido!" Pensó Clark "Esperaba que dudara por un tiempo antes de responder"
- Tuve una excelente profesora de filosofía en la preparatoria ¿Eso es lo que te ayudó a superar tu enamoramiento por Lana? ¿Una iluminación después de leer un libro?
- No fue algo que leí en un libro- Lois se estremeció cuando notó los ojos de Clark brillando en algo que era en parte desesperación y en parte esperanza. Cómo si recordara algo que no escuchó ni leyó, sino algo que vivió- Fue una experiencia propia
- Hace dos meses desperté en un manicomio. Los doctores me decían que todo lo que viví nunca fue real. Que me encontraba encerrado en cuatro paredes durante los últimos cinco años- anunció Clark con un tenue susurro, cómo si protegiera esta historia incluso de las paredes y obligándola a acercase para escucharlo
Lois sabía que debía reírse de su intento de asustarla, pero en su lugar su garganta se secó, él hablaba en serio- ¿Cómo sucedió eso?
Clark no era alguien que bebía. El sabor amargo de la cerveza no generaba gusto cuando no podías embriagarte. Pero aun así se terminó de un solo trago la lata que tenía en la mano.
- Estaba yo encerrado en el ala norte del Hospital Psiquiátrico Fairview- empezó su historia- desperté rodeado de un circulo de otros internados, cuando empezaron a burlarse de mis desvaríos de venir de otro mundo
Clark guardó silencio por un rato, no en busca de refuerzo retórico sino de recuperar la seguridad de estar ahora mismo en la realidad.
- Mi escape fue improvisado, pero muy exitoso. Repasando el momento, supongo que debí sospechar
- Pero, ¿Cuándo… Cómo sucedió eso?
- En un momento. Déjame contártelo como yo deseo- Y a pesar que su voz recuperó la calidez a la que ella estaba acostumbrada, no la tranquilizó del todo- Afuera encontré solo confirmación de lo que me dijeron:
- Lex no era más que la víctima de mis desvaríos. Un accidente del que supone que lo salvé, en ese mundo lo ató a una silla de ruedas. Mi madre había suplicado a Lionel porque fuera a un hospital mental en vez de prisión. Y Lana solo deseaba que volviera a ese lugar… deseaba que me curara, pero al fin y al cabo deseaba que volviera a ese lugar
Todo ese tiempo Lois no pudo apartar la vista de sus ojos.
- No sé lo que haría yo en esa situación- dijo Lois. Por dentro su mente corría a toda marcha rellenando los espacios que Clark dejaba abiertos. ¿Qué experimentó él? ¿Una simulación virtual? ¿Una prueba de parte de la fortaleza? ¿Por qué Chloe no le contó sobre esto? ¿Acaso era la primera vez que él revelaba esto a alguien?
- ¿Te aferrarías a la única persona que creería en ti?
- ¿De quién hablamos?
- De Chloe- susurró Clark mientras que ella temblaba. Era la primera vez que escuchaba ese nombre dicho con tanta tristeza en la voz
- Sí, confiaría en ella. ¿Pero qué es lo que causó todo eso?
- Un espectro horrible. Tratando de encerrar mi mente y apoderarse de mi cuerpo y mis poderes.
Sintió un estremecimiento por su columna. Escuchó de Chloe el alcance de sus habilidades y fugazmente imaginó a alguien diferente a su Smallville ejerciendo su dominio sobre el mundo.
- Pero lo superaste sus ilusiones ¿verdad?, así que todo está bien
- No entiendes Lois. Yo la vi. Vi su cuerpo de cerca, tan de cerca cómo te veo a ti. Chloe murió en mis brazos. Ese era su principal ataque- Lois supo que si ella hubiera estado en su situación no podría haber superado algo así en dos escasos meses de tiempo. Menos aun siendo incapaz de decírselo a Chloe cómo supuso que el también sería incapaz
Sintió un verdadero terror al escuchar esas palabras. Por un instante sintió que retrocedía tres años, cuando se enteró en plena clase que su única prima murió en una explosión.
- Oh Dios- susurró mientras olvidaba la distancia que debía guardar de él y lo atrapaba en un fuerte abrazo- no me quiero imaginar lo que debiste sentir
Considerando lo distraído que Clark estuvo toda la noche, era de suponer que este era el momento en que todos sus pensamientos se enredarían y cometería una estupidez como olerle el cabello. Sin embargo, no fue así. Lois lo estaba consolando por la pérdida que sufrió en el mundo de los sueños, y eso es precisamente lo que él sentía: el consuelo de un amigo.
- Lois
- ¿Sí?
- Todavía no he bebido tanto
Una parte de la compasión de Lois se convirtió en enojo, pero una mayor parte en alivio por que esas horribles experiencias no lo afectaron tanto. Estuvo a punto de decir: "Por cosas como esta es que no consigues novia", pero calló y apretó más sus brazos a su alrededor.
- Gracias por volvérmelo a contar
- ¿De nuevo?
- Sí- dijo rompiendo el abrazo- ¿No hablamos de esto durante…- Lois agitó las manos en círculos, pero antes la inactividad de Clark tuvo que terminar su frase- nuestra semana loca?
- Realmente no hablábamos mucho
- ¿Y qué hacíamos? Ah no, espera. No me respondas- retrocedió mientras fingía temblar de repelús
Clark rio, y Lois lo acompañó en su risa. E incluso más que el abrazo, fue con esa risa que Clark pudo dejar ir toda la turbación causada por el fantasma
Sin embargo, después que terminó de abrazarlo no volvieron a guardar el metro de distancia.
