Juntos
Ya no hablaban. Solo observaban perezosamente el palpitar del fuego, por ratos solo sintiendo el calor a través de los parpados cerrados.
Se encontraban realmente cerca. Ella porque el alcohol hizo caer por completo sus defensas. Él porque desde el principio no tenía defensas.
"Hace una hora debimos ir a dormir", pensó Clark y quiso volver a repetir esa sugerencia. Pero al mismo tiempo recordó que Lois había rechazado la idea al imaginar la fría cama que la esperaba arriba, tan alejada de la cálida fogata.
En vez de eso, y en total desacuerdo con todo lo que era correcto, Clark exhaló un soplo helado hacia el techo. Tardó un rato en que el aire frio bajara, pero cuando lo hizo la tierna figura de Lois apretándose más contra él valió la pena.
Sus pies descalzos juguetearon entre ellos debajo del abrigo de piel. Y a pesar que ella no recordaba nada de lo sucedido durante su semana prófuga, la memoria muscular le decía que su cabeza encajaba a la perfección en el hueco entre su mandíbula y su cuello.
- Clark
- ¿Sí?
- Creo que ahora sí estoy bastante borracha- susurró Lois, con ese tono descuidado de voz que le daba la posibilidad de retirar su invitación como un comentario sin importancia
Sin embargo, Clark, luego de ver de reojo las cervezas vacías y recordar la asombrosa tolerancia de Lois al alcohol, captó el mensaje y dejó de apoyar su cuerpo, permitiendo que cayera suavemente hasta su regazo.
Tal vez no fuera demasiado incorrecto besarla. Solo besarla por supuesto, no se iba aprovechar de ella en ese estado tan vulnerable.
Sus labios habían vuelto a ser las refrescantes fresas de los primeros días en la fortaleza. Diferente de la suave, pero lastimada piel de durazno de los últimos días. Y eso le recordó lo sencillo que era provocarle daño físico con sus poderes, y la gran diferencia entre un beso tentativo y haber atrapado su lengua con la suya.
"Con suavidad, que no se sienta despreciada" pensó mientras empezaba a separarla.
Pero Lois escogió ese momento para envolver sus brazos alrededor de su cuello y morderle el labio inferior.
"O quizá baste con no ser demasiado rudo" sus instintos intervinieron, desesperados por aparearse con esta mujer. Así que la levantó por las caderas y la sentó encima de él, prometiéndose una y otra vez, pero sin convicción, que no llevaría la situación más lejos que esto.
Lois se inquietó ante el movimiento, y por un instante Clark temió haberla asustado. Pero luego ella relajó su cuerpo y sus pechos se aplastaron contra su torso.
Él había pensado que su memoria kriptoniana había grabado por completo cada detalle de sus besos y de otras experiencias más apasionadas, incluso hasta el punto en que se sintió culpable por mantener esos recuerdos. Oh, que estupidez más grande. Ahora sabía que los detalles eran demasiado cambiantes y numerosos cómo para poder percatarse de todos ellas en una vida. Todo desde la suavidad, la ternura y el sabor de sus labios hasta el descaro y la terquedad de su lengua, e incluso la torpeza de sus manos, era sumamente estimulante y peligroso. Y se encontró a sí mismo incapaz de extraviarla de nuevo.
Sin embargo, producto de ese recelo por perder sus labios, cada vez que Lois parecía recuperar un mínimo de sentido común, Clark caía en la tentación de presionar algún interruptor en su cuerpo y alargar la experiencia un poco más. La conocía demasiado bien y podía mandar a volar cualquier rastro de criterio con facilidad.
Pero claro, las distracciones que podían apartarla del pequeño mundo donde habitaban no solo provenían de dentro de ella, sino también del exterior.
Primero fueron las lámparas, unas cuantas ráfagas de calor bastaron para cortar los cables de corriente, y con ellos el resto del mundo que no incluyera los dos metros cuadrados en los que se devoraban.
Luego fue su camiseta la cual desgarró con malicia, así como su sujetador los cuales impedían amasar sus hermosos pechos.
- No Clark, detente… Ah, sí, justo ahí
"Esto está mal, ella no está en sus cinco sentidos" reflexionó Clark, intentando revivir algo de su moralidad durmiente.
Lois había invitado a un pequeño avance, un beso de diez o quince segundos, quizá incluso un fugaz roce. Pero fue él quien la estaba arrastrando hasta el fondo. Cada caricia sobre su espalda tenía toda la intención de avivar su fuego, aprovechándose de ella y del conocimiento perfecto de todos sus puntos sensibles.
Lois se removió incómoda y posó ambas manos encima de su pecho empujando casi sin fuerzas, pero alejándose al fin y al cabo.
Y de pronto Clark sintió pánico, como si estuvieran por arrancar una parte de sí.
Con suavidad presionó sus hoyuelos de venus provocando un pequeño brinco y una deliciosa fricción entre sus sexos.
- Tú… tú, recuerdas ¿verdad?
Sintió ganas de negarlo, pero no sabía en su totalidad lo que Chloe le contó. No quiso correr riesgos.
- Sí- dijo, pero sus dedos no dejaron de juguetear en su espalda baja
- Debe de haber sido extraordinariamente bueno cómo para que ignoraras toda tu rectitud y me forzaras hasta este punto- Lois jadeó, y Clark supo que ella conocía su lucha interna- No puedo creer que diga esto Clark, pero desearía poder recordar, me siento muy envidiosa
Luego, con la agilidad y sensualidad que solo una mujer puede demostrar, se acercó y mordió su oreja.
- Hazme el amor- dijo, con esa voz rasposa que tanto le encantaba
Clark sintió un fuego corriendo por sus venas, y de pronto la oscuridad que él había creado para privarla de cualquier distracción le jugó una mala pasada, pues ahora la figura de Lois era iluminada únicamente desde atrás por el fuego, dándole un aura divina y resaltando aún más sus hermosos atributos.
¿Sus pechos siempre habían lucido tan firmes? ¿Sus caderas tan fértiles? ¿Sus labios tan rojos? ¿O acaso era un espejismo por no haber probado sus carnes por tanto tiempo?
- Podría hacerte daño
Lois rio de forma traviesa.
- Quiero que me hagas daño
Con razón Kal se había enamorado tan rápido de ella ¿Cómo alguien podía resistirse a eso? Dejó que sus instintos lo gobernaran y quiso reclamarla en el suelo. Pero Lois se negó.
- Aquí no. Arriba- dijo Lois, disfrutando de sus caricias- La cama será mucho más cómoda
Ella se paró y lo ayudó a levantarse. Y a pesar de que a cada momento lo instaba a seguirla escaleras arriba, se demoraron mucho en llegar a su habitación.
