Jugada Segura
Lois se encontraba en el paraíso. Esa era la palabra, no existía otra forma de describirlo.
El sueño no había vuelto, pero estar en los brazos de Clark era una de las experiencias más confortables que debían existir en el mundo.
Se sentía segura, protegida de cualquier mal. Libre de dejar volar sus fantasías todo lo que quisiera.
Imaginó cómo sería disfrutar todos los días de sus besos, de su mirada llena de pasión cuando hicieran el amor, de su simple presencia.
Lo único que deseaba era que esto nunca acabara.
Entonces el calor empezó a desvanecerse. Clark había despertado.
Sintió su pánico por medio de sus latidos, sintió cómo sus manos parecían tener miedo de seguir tocándola. Sintió cómo intentaba alejarse de ella.
Tragó saliva.
Tenía que actuar rápido. Lo bueno es que el tiempo que había permanecido fantaseando no fue completamente inútil, había preparado un plan. Iba a jugar a lo seguro.
- Hummm, ¿ya amaneció?- gimió sensualmente mientras sus dedos trepaban por su abdomen, arañando sus músculos masculinos- Todavía es temprano, quédate un poco más en la cama
Estaba feliz de que todo el pueblo estuviera cubierto por una gruesa niebla y que las cortinas estuvieran cerradas, no creía que pudiera decir unas líneas tan cursis sin la protección de la penumbra.
Se movió más cerca de él, hasta que sus ojos estuvieron a la misma altura, dejando que por "casualidad" la manta se deslizara y expusiera sus bien formados senos. En un instante lo tenía completamente cautivado.
"Primera victoria", pensó Lois. "Ya no quiere escapar".
Se mordió los labios, segura que Clark notaría lo henchidos que estaban. Luego deslizó sus dedos por su pecho, subiendo por su cuello hasta su cabello donde se entretuvo jugando con sus mechones unos segundos. Entonces simplemente lo besó.
Sabía que debían existir mejores formas de manejar una noche de pasión. Podrían, por ejemplo, vestirse y dialogar civilizadamente si esto tenía que cambiar algo en su amistad de forma obligatoria.
Pero eso tendría un riesgo mucho mayor de no terminar con ella obteniendo lo que deseaba.
Entrelazó sus dedos con los de él y lo guio dócilmente a que se adueñara de uno de sus pechos, deslizando al mismo tiempo su pierna entre las suyas.
Los segundos de espera en los que él no reaccionaba fueron la peor tortura. ¿Iba a rechazarla o a corresponder? ¿Acaso sus encantos femeninos no eran suficientes para seducirlo? ¿Por qué diablos se demoraba tanto en decidir?
Entonces sintió algo duro presionándose contra su vientre. Y luego una mano atrapando su trasero.
"Es mío" festejó mentalmente, llena de orgullo.
Lois no se consideraba una mujer fácil.
Su actitud directa y sus modales bruscos siempre le habían ganado la simpatía de los hombres… y también la antipatía de las mujeres. Pero solo era porque esas chicas no entendían que a los hombres no les agradaba estar adivinando continuamente el significado de sus indirectas.
Sin embargo, a la hora de la hora tenía muy en claro cómo alejar a un hombre. Sabía que si un buen par de comentarios hirientes a su hombría no funcionaban, entonces una patada debajo de las costillas completaba el trabajo. Jamás en toda su vida había perdido la cabeza por dejarse llevar por el momento.
Bueno, sí, había habido una o dos ocasiones en las que se besuqueó con un novio a escondidas de su padre, pero solo era porque al día siguiente se iría de esa base y nunca volvería a verlos, así que no contaba.
Teniendo bien en claro lo anterior, Lois no entendía porque estaba fantaseando de forma reiterada con Clark inmovilizándola contra la pared y arrancándole el vestido.
- …nunca se lo conté a nadie, pero esa fue la verdadera razón por la que no pude entrar a la Universidad de Metrópolis- dijo Clark, finalizando la anécdota de cómo su prometedora carrera como jugador de fútbol americano había terminado
Caminaban calmadamente tomados de la mano por el callejón detrás del Talón. Había terminado la velada, y ahora solo quedaba ralentizar el paso para alargar el momento.
- ¡Oh, vamos! No hablas en serio- rio Lois- Si hubiera sabido lo que iba a ocurrir, me hubiera quedado escondida en ese armario un poco más. ¿En serio solo por eso abandonaste la oportunidad de tener fama y fortuna?
- ¡Por supuesto! No podía arriesgarme a que se corriera la voz de que yo… pues, jugaba para el otro equipo
Lois volvió a reír mientras apretaba su mano. Solo a Smallville podía ocurrírsele que para escapar de un grupo de universitarias calientes, lo mejor era decir que era gay.
- Pudiste inventar un millón de cosas diferentes. Que tenías disfunción eréctil, que tenías herpes…
- Sí, claro. Cómo si eso fuera menos vergonzoso
"También pudo decir que tenía novia, pero probablemente eso no las hubiera detenido" pensó Lois
- Pues discúlpame por interrumpir tu gran debut, algún día te lo compensaré
Llegaron por fin a la puerta trasera del Talón. Lois sacó su llave y abrió la cerradura, pero no entró de inmediato. Se dio vuelta esperando por lo menos un beso de despedida.
Clark no la decepcionó. En un instante tenía atrapados sus labios con la misma urgencia que ella. Pero sus manos, a pesar de su gran excitación, se quedaron respetuosamente en su cintura sin aventurarse a ir más abajo.
- Puedes compensármelo ahora si quieres- dijo Clark con voz ronca al cabo de un minuto
Lois sintió su cuerpo arder por él. Lo que más deseaba en este momento era invitarlo a subir con ella.
Pero no podía.
Su maldita "jugada segura" había tenido consecuencias: La relación con Clark estaba completamente basada en el sexo.
En los diez días que le siguieron a aquella mañana feliz en la que informalmente inició su relación, habían tenido siete encuentros sexuales y, sin embargo, esta era su primera cita.
No podía seguir así. Lois necesitaba saber que podían divertirse sin la necesidad de estar desnudos.
- Chloe está arriba- dijo Lois, reuniendo toda su fuerza de voluntad
Otra cuestión preocupante, Clark había estado de acuerdo en mantener esta relación en secreto. Es decir, sí, fue ella la que lo propuso, pero esperaba que Clark se opusiera al menos un poco.
- Podríamos estar en el granero en cuatro segundos
"¡Oh Clark, por qué me haces esto!" lloró de lujuria. Casi podía saborear el mar de sensaciones que provocaría volver a hacer el amor encima de las pilas de paja y montarlo hasta perder el sentido para finalmente quedarse dormida en sus brazos.
- Tercera cita, Clark. Por favor. Lo acordamos
Clark asintió con pesar. Sus ojos mostraban no solo una intensa hambre por ella sino un extraordinario auto control. Oh, se veía tan tierno. No pudo evitar besarle de nuevo.
Grave error. Sus cuerpos encajaban tan perfectamente que sintió sus piernas fallar por un segundo.
"Bueno. Está bien, puede que en la segunda cita", pensó Lois reuniendo toda su fuerza de voluntad para despedirse de él.
- Buenas noches Lois
- Adiós, te veo mañana- dijo y cerró la puerta antes de cambiar de opinión
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