Lo que parecía ser una noche cualquiera en la ciudad de Fuyuki, donde todos sus habitantes dormían plácidamente sin ningún cuidado en el mundo del peligro que haya fuera espera.
Ellos no sabían que posiblemente esta sería la última noche de paz, debido a lo poco que falta para que se derramé Todos los Males del Mundo de manera definitiva sobre la tierra de una buena vez y que esta vez no sea postergada como la interrupción de Kiritsugu y su Servant Saber hace diez años, pero que aún así logro crear un desastre que cobró cientos de vidas.
En el monte Ryuudou, en ese sagrado lugar y en esa sagrada hora se disputaba el destino de la humanidad a manos de nuestros héroes.
Ahora mismo podíamos observar a la distancia que era el lugar donde brillantes luces doradas y azules se encontraban y chocaban entre si provocando un gran resplandor como los fuegos artificiales. Cada vez que las luces de oro y azul se encontraban, el sonido del metal chocando contra el metal resonarian por varios metros, pero aun así no eran lo suficientemente ruidosos como para llamar la atención innecesaria de los habitantes de la ciudad de Fuyuki.
Hasta que, el hombre de cabello dorado y ojos rojos con pupilas como las de una serpiente sacara una "espada" de su tesorería.
El joven con el que se enfretaba, o mas bien con el que jugaba el hombre de cabellos dorados, sintió como una parte de su cerebro, sus neuronas fallaban al ver la supuesta "espada".
Y para cuando se dio cuenta, vientos rojos de la destrucción arrasaron con todo haciendo volar al joven de cabellera rojiza por los aires como una muñeca de trapo.
...
Todo mi cuerpo aullaba de dolor. Mis huesos dolían, mis pulmones clamaban por aire mientras mis musculos se sentían desgarrados.
Esa "espada", ni siquiera sabía como llamarla, tenia tan desmesurado poder, que solo podía concluir que era algo fuera de este mundo.
- ¿Ya has muerto, Faker? Y mira que solo fue un roce. - Escuche la voz burlona de mi oponente.
Gilgamesh, el primer héroe de la humanidad, el Rey de los Héroes.
- Sera mejor que te quedes ahí si sigues vivo, esta calamidad es lo que necesita la humanidad para crecer, alguien como tu, con ideales prestados, jamás lograría entenderlo. -
- Tal vez tengas razón pero ... -
- "No puedo evitarlo." - Pienso eso mientras miro aquel lugar. Una colina de espadas.
Un deseo falso. Un ideal prestado. Alguien menospreciándome, diciendo que mi sueño no se volverá realidad.
... Si, eso es completamente cierto. Todos mis deseos eran prestados. Simplemente admiraba el deseo de querer ayudar a los demás porque es algo hermoso. Así que nada de ello provino de mi interior. Mi cuerpo siempre ha estado conducido por esta maldita obsesión de querer ayudar a los demás.
Es por eso que es una farsa. Tal imitación no puede salvar nada. En primer lugar, no estoy seguro de que necesita ser salvado.
-"Pero." -
Pero aun así siento que es hermoso.
No nació de mi interior. Simplemente vi a alguien salvar a otras personas y copié esa conducta.
La imagen de ese infierno aparece.
En ese entonces estaba vacío. Todos murieron, y no pude salvar a nadie. No pude soportar el miedo frente a mí a menos que me rindiera, diciendo que los humanos eran débiles.
Es por eso que ... Es por eso que admire ese ideal.
Porque era algo que no tenía, y su pureza me hizo llorar. ¿Eso está mal? ¿Es una farsa si no es mío? Aunque mi deseo sea falso, ¿Esta mal que se vuelva realidad?
No. No creo que este mal.
No me importa, aunque sea falso. Lo volveré realidad, aunque sea un ideal imposible. Desde el comienzo es un ideal imposible. Una utopía siempre distante.
Entonces, incluso si Emiya Shirou es un falso ... Lo que hay ahí tiene que ser verdad.
- Así es, eso ya lo sé. -
Sé que no puedo salvarlos a todos. Sé que no hay ayuda sin sacrificios. Sé que la realidad es así porque ya soy un adulto. Sé que es solo un ideal, pero aun así continuo persiguiéndolo.
No es el fin cuando alguien es lastimado. Aunque el mejor resultado posible requiere que alguien sea herido para salvar a muchos otros, de todas formas quiero obtener un resultado donde nadie sea herido.
Que no hay justicia en este mundo, y que en realidad la gente muere sin sentido ... ¡No creo que tales palabras sean ciertas!
Y el alcanzo ese lugar al final.
Lo que creo. Lo que creía. Él dijo que todo era falso. Pero quien lo dijo continuo con su hipocresía ... Entonces puedo continuar. No me importa, aunque sea falso. En primer lugar, soy demasiado ingenuo para preocuparme por tal cosa.
Me decido sobre esta colina de espadas ... Si puedo salvar al mundo frente a mí, luchare por ello. Ni siquiera necesito pensar al respecto. Mi mundo es pequeño. Este pequeño mundo es todo lo que he sido capaz de crear.
Así es.
I am the bone of my sword.
... Si, así que puedo soportar la mayor parte de las cosas. Emiya Shirou puede mantener su sueño hasta el final ... Incluso si ... Lo que busco no se encuentra en ninguna parte.
Eso no me preocupa ... Después de todo, tengo en quienes apoyarme.
- Oh, así que sigues con vida, mestizo. -
Con las fuerza que me quedan me levantó, mirando fijamente a Gilgamesh, el cual solo me mira como basura.
- Aunque no por mucho. - Sus portales dorados aparecen, e incontables armas salen de ellos.
Vulnerable, solo puedo quedarme quieto para preparar un escudo para proteger, Rho Aias, viene a mi mente al instante, sin embargo ...
- ¡Shirou! -
Esa voz tan familiar, antes de darme cuenta, esa mujer con armadura quien alguna vez fue mi Servant salta hacia delante mi y desvía el asalto de espadas del Rey de los Héroes y contraataca.
Gilgamesh salta esquivando su ataque, tocando el suelo miro con una sonrisa a Saber.
- Saber, te he estado esperando. - Hablo con una sonrisa arrogante.
- Shirou, mantente atrás yo me encargó. - Me dijo Saber en guardia.
- No, Saber, ve con Tohsaka, yo me encargó de Gilgamesh. -
- Shirou ... - Ella volteó a verme, insegura de dejarme con el primer Héroe.
- Descuida, yo me encargo. - Le sonreí con seguridad, por un momento la vi dudar antes de asentir.
- Bien, te lo dejo a ti, Shirou. - Luego de decir esas palabras, corrió a gran velocidad hacía donde estaba el Santo Grial y Tohsaka.
- Pff, ¡No puedo creerlo! ¡Jaja! - La risa de Gilgamesh resonó. - Tenias una mínima oportunidad con Saber, pero la has perdido, Faker. - Me dio una sonrisa que prometió mucho dolor, sus portales de Gate of Babylon aparecieron, apuntado sus armas mortales hacia mi.
- Sabes ... Ahora ya se de donde proviene mi creación de espadas, yo no puedo crearlas, solamente puedo darle forma a lo que hay en mi alma. -
Al terminar mi diatriba, me quite lo quedaba de mi chaqueta. Y levante mi brazo y oré.
- Mi cuerpo esta hecho de espadas. -
Comence a cantar mi aria, el de mi mundo interno. De repente, las espadas de Gilgamesh salieron volando en busca de empalarme.
- Mi sangre de hierro y mi corazón de cristal. -
Nunca lograron llegar, Rho Aias; Los Siete Anillos que Cubren los Cielos Ardientes aparecieron ante mi en la forma de 4 pétalos de flores rosadas.
- He superado incontables campos de batallas. -
El escudo de Ayax el Grande me protegió del asalto del primer Rey. Era una arma conceptual que solo tenia una función, defensa absoluta contra proyectiles.
- Ni una sola vez retirarse, ni una sola vez victorioso. -
Pero a pesar de la poderosa defensa de Rho Aias, el poder de asalto de Gilgamesh dentro de poco superaría el poder del escudo por el ataque constante y el uso de docenas de Noble Phantasms de Rango A.
- El portador yace aquí solo, forjando hierro en una colina de espadas. -
Poco a poco, vi como la barrera de Rho Aias cedía ante el ataque, uno de los pétalos se rompió haciéndome sufrir parte del daño, pero necesito mas tiempo para sacarlo.
- Pero ... Mi vida no necesita un significado. -
- Este cuerpo ... Esta hecho de ... ¡Infinitas espadas! -
Luego ...
Unlimited Blade Works.
El mundo cambio.
El Mundo Infinito de Espadas Ilimitadas.
Era un nuevo mundo que nos aisló del mundo original. Era una tierra baldía de vida pero llena de acero en formas de innumerables espadas estacionadas en el suelo como lápidas de tumbas. Era una tierra sin fin bajo el cielo anaranjado que se extendía por el infinito horizonte donde no había ninguna nube que manchará el inmaculado cielo del atardecer.
Un mundo donde no debería haber nada, y aún así ... Había algo que sostener.
Tome una respiración profunda. - Así es, no creo espadas, sino un mundo lleno de ellas. Esa era la única magia que la existencia conocida como Emiya Shirou tenía permitida. -
- ¿Un Reality Marble? - Dijo mi enemigo con leve incredulidad en su rostro mirando el nuevo lugar donde nos hayamos, sin embargo, de manera rápida recupero su compostura para luego mirarme con sorna. - ¿Y? ¿Qué vas a conseguir usando este lugar? - Se burló antes de que varios portales dorados se abrieran detrás de Gilgamesh, armas de todo tipo se asomaron a través de los portales reflejando la luz del sol falso en mi mundo falso.
Y casi al instante, una espada sale del suelo y vuela destruyendo los portales. Gilgamesh mira consternado detrás de él.
- No es sorprendente. Todo esto es falso, no existen. Es un verdadero mundo lleno de imitaciones sin fin, y sin embargo, nada dice que lo falso no pueda superar a lo real. Si dices que tú eres el real, lo derribare todo y destruiré tu existencia. -
Gilgamesh me miraba con más furia por cada segundo que pasaba.
- Vamos, Rey de los Héroes. ¿Tienes suficientes armas almacenadas? - Miro al rey de Uruk sin dudas.
- ¡No te emociones, mestizo! - Gilgamesh me responde con una sonrisa que prometía mucho dolor.
...
- ¡Muere, Faker! - Grito el más antiguo de los reyes al pelirrojo que osaba imitarlo.
Con un solo movimiento de su mano, los portales de su Gate of Babylon se dieron a conocer dentro de aquel mundo falso, el jamás creyó que tendría que luchar contra otro usuario de Reality Marble como hace diez años, pero a diferencia de su anterior rival, el Rey de los Conquistadores, Alejandro Magno, Iskandar, ¡Este sucio imitador no merecía morir a manos de Ea!
Docenas y docenas de armas de todo tipo, espadas, lanzas, hachas, cuchillas, y muchas más se hicieron presentes para ser desplegadas por órdenes de su señor. Cada arma era única en su tipo, y a la final forjaron sus leyendas al ser dispersadas por el mundo entero pero ahora volvieron a su legítimo rey.
Sin embargo, aquella táctica a la que estaba tan acostumbrado el Rey de los Héroes para combatir y destruir a sus oponentes le seria contraproducente, le saldría el tiro por la culata. Debido a que cada arma que avistó Emiya Shirou simplemente fue registrada por el Unlimited Blade Works para ser utilizada en contra de Gilgamesh.
Historia, planos, materiales, método de forja, sus portadores, incluso sus razones para ser creados, toda esa información se le fue revelada directamente en la mente al magus de cabello rojizo antes de que instantáneamente su mundo interno reproduciera aquellas legendarias armas de leyendas y el folklore en el aire detrás del joven para confrontar a sus homólogos originales sin vacilar.
- ¡¿Por qué no te muestro la autenticidad de mi tesorería, Faker?! ¡Contempla mi poder incomparable! - Rugió el Rey de los Héroes con indignación antes de que todas sus armas salieran volando como balas dirigidas con el único objetivo de destrozar al imitador.
No obstante, a pesar de la aterradora imagen de aquellas poderosas armas aproximándose a su persona, Emiya Shirou no sintió miedo. No tenia razón de ello.
Estaban en su mundo, Unlimited Blade Works. Un mundo ilimitado de espadas infinitas, un universo eterno nacido de su respuesta definitiva.
Fue un mundo construidos a través de ideales falsos, pero terminado ante una conclusión diferente a la de cierto Guardián de la Humanidad.
Su justicia no tenia porque ser perfecta.
Porque ... No estaba equivocado.
Ayudar a otros nunca podría ser malo.
Emiya Shirou se acercó a su oponente sin importarle los cientos de armas que volaban hacia a el para perforar su cuerpo hasta la muerte. Simplemente tomó una espada sin nombre, pero con mucha historia detrás de su hoja extractora de sangre en el pasado distante que ahora sería utilizada para enfrentar al Rey de Uruk.
Las armas de Gilgamesh antes de poder tocar siquiera un pelo del magus, fueron detenidas por sus homólogas falsificadas en un choque estrepitoso de poderes iguales que se negaban la una a la otra.
Falso y real. El Faker y el Rey. El Unlimited Blade Works y Gate of Babylon. El choque final sería ahora ...
Y solo uno prevalecerá con el derecho de existir en el mundo.
Este era el único camino.
Ya no había arrepentimientos.
En la colina de espadas se alzaría ...
El Héroe Ganador.
...
Shirou corrió en dirección a su oponente con espada en mano, varias de sus espadas lo acompañaban hasta tener que enfrentarse a sus versiones originales para protegerlo. Era un ciclo constante de destrucción masiva y mutua que se extendió por unos momentos para gran frustración de Gilgamesh, quien solo mostraba su exasperación en una mueca de furia.
Vio una espada en especial que había trazado un camino directo hacia el evitando los choques con las demás armas falsificadas del magus, era una espada simple pero eso no le arrebató su belleza levemente ornamentada y su peligrosidad si llegaba a golpear al joven con éxito.
Sin embargo, a pesar de la proximidad y de haberlo notado, Emiya no mostró reacción alguna en su rostro impasible al ataque entrante. Porque sabía que jamás llegaría.
El simplemente siguió su camino directo para alcanzar al "Heróico Rey" que quería destruir el mundo como si fuera un capricho.
La espada se aproximó lo suficiente como para esquivar el ataque a tiempo fuese imposible. Cuando el golpe conectará destrozaría el cráneo del imitador para el gran placer del Rey Dorado.
Lamentablemente ...
Nunca logro alcanzarlo.
Una espada completamente idéntica en todo a la que lo golpearía se hizo presente en la mano izquierda desocupada del pelirrojo y con ella contrarrestó a su homólogo original en un choque que provocó que produjo varias chispas volar por el contacto de acero contra acero, pero eso no fue un problema para el joven cuando ambas espadas se hicieron añicos ante el, pero no le presto atención y siguió su camino hacia el Rey de los Héroes.
Además, esta no era una perdida. Después de todo, aquella arma aún seguía presente en su mundo, Unlimited Blade Works la había registrado para nunca perderla. Por otro lado, no se podía decir lo mismo para el caso de Gilgamesh, quien perdió a aquella magnífica arma por culpa de una imitación.
- ¡Mestizo! - Gritó el Espíritu Heroico Encarnado con furia. Tal fue su ira que dos portales se abrieron detrás de él, cerca de sus manos. De ahí salieron dos espadas pero solo mostrando sus empuñaduras. Por consiguiente, Gilgamesh tomo ambas espadas con sus dos manos y sacarlas de su tesorería dorada y abalanzarse hacia adelante para encontrarse con el imitador en un arrebato de ira personal en su orgullo. - ¡Tienes mucha osadía como para destruir mis tesoros! ¡Vas a suplicar por la muerte cuando termine contigo! -
Emiya no respondió a la amenaza, ni siquiera se perturbó por ningún segundo, su mente de acero era clara.
La corta distancia que los separaba sería cortada en cuestión de segundos, así que el pelirrojo decidió entrar a la ofensiva.
Una espada cercana que descansaba tranquilamente en el suelo, se levantó y se elevó en el aire por una mano invisible. Y rápidamente, luego de apuntar mentalmente, la espada salió disparada hacia adelante, teniendo como objetivo perforar el cráneo del Espíritu Heroico de una manera similar que este último había intentado hacer con el magus.
Los ojos de Gilgamesh se ampliaron ante la táctica que había utilizado contra el Faker hace unos momentos antes, sin embargo, no se quedó de brazos cruzados cuando la espada se aproximó a su rostro. Reaccionando de manera rápida esquivó por muy poco la espada, contorsionándo su cuerpo para evitar el golpe mortal del magus de espadas. La espada voló más allá cortando unos pocos mechones de cabello dorado.
Los ojos del Rey de Uruk ardieron con furia ciega cuando el bastardo imitador de Emiya logró tocarle un pelo de su cabellera dorada.
Sin embargo, ese pequeño retraso para el ataque de Gilgamesh sirvió como una pequeña distracción para el joven que aprovechó la dicha pausa momentánea antes de enfrentarse al Rey de los Héroes para Reforzar tanto su espada como también su cuerpo hasta los límites permitidos sin atrofiarlo.
El Refuerzo era uno de los pocos magecraft que Emiya podía utilizar pero que en un principio era un simple principiante en si uso. Pero en el transcurso de la Guerra del Santo Grial, la tutoría de Rin y las experiencias del Espíritu Heroico EMIYA que Shirou había heredado de manera excepcional, haciendo de este arte mágico una de sus maestrías en poco periodo de tiempo.
Y con ella no solo reforzó todo el concepto de la espada en su mano, su filo, durabilidad y entre otros fue mejorada, pero también su cuerpo humano también se había fortalecido haciéndolo aún más fuerte, veloz, resistente y mucho más.
Gilgamesh volvió a centrar su atención en el magus que osaba imitarlo, pero antes de que pudiera siquiera dar un paso, Emiya se adelantó a abalanzarse contra su oponente en un estallido de velocidad impresionante, estando en pocos instantes ya de frente del Rey de los Héroes.
Los ojos y la boca del Espíritu Heroico Encarnado se abrieron por la sorpresa de la aproximación tan veloz de su oponente. Pero afortunadamente para el Rey de Uruk, logró reaccionar a tiempo cuando Emiya balanceó su espada con ambas manos en un corte vertical descendente, Gilgamesh haciendo uso de sus propias espadas bloqueo el ataque del imitador al posicionar sus armas en forma de "X" frente a su persona.
- ¡Fa ... Faker! - Gruñó el Rey de Uruk en el forcejeo que producían chispas entre sus armas contra las del imitador.
Sin embargo, la gran diferencia de fuerza de un Espíritu Heroico con la de un humano no debía subestimarse, incluso cuando dicho humano estaba reforzando su propio cuerpo hasta los límites. Así que poco a poco, Gilgamesh empezó a ganar terreno en el forcejeó.
- ¡No seré derrotado por un miserable mestizo como tú! - Exclamó el Rey de los Héroes antes de empujar a su oponente con su fuerza superior varios metros hacia atrás.
Los pies de Emiya se arrastraron por el suelo baldío de su Reality Marble, sin embargo, no sufrió daño alguno. Al centrar su vista en el oponente, noto varias docenas de de armas pertenecientes a Gilgamesh volando en su dirección, pero no tuvo que preocuparse debido espadas exactamente iguales aparecieron para proteger al magus para que el solo se centre en su oponente.
Las chipas se hicieron presentes junto el resonar del acero contra el acero, para luego hacerse añicos todas juntas y caer en el suelo del Reality Marble. Con aquella pequeña amenaza evitada, Emiya solamente se limitó a enfrentar al Antiguo Rey.
El pelirrojo se abalanzó nuevamente contra el hombre de cabello rubio en un estallido de velocidad sobrehumano, pero el Espíritu Heroico Encarnado estaba preparado para enfrentarlo. El choque entre sus armas produjo una onda de choque que resonó en todo el Unlimited Blade Works.
Más armas disparadas de los portales del Gate of Babylon nuevamente hacia el Faker, pero como un ciclo eterno de destrucción, dichas armas fueron interceptadas, enfrentadas y destruidas por las armas del Reality Marble de Emiya.
- Tch, ¡Que molesto mundo! - Vociferó el Rey Dorado observando molesto como sus tesoros eran destruidos por las meras imitaciones de su oponente.
Gilgamesh balanceo sus espadas con fuerza y habilidad promedio, aunque no era un luchador al nivel de habilidad con la espada como Saber, aún así demostró una habilidad aceptable y en conjunto a su fuerza de Servant sería suficiente para dominar a cualquier humano mundano.
Lamentablemente para el, Emiya no era una persona ordinaria. Quizás palideció en fuerza contra un Servant, pero lo que le faltaba en poder lo compensaba con habilidad. Habiando entrenado varias veces en el dojo de su casa con Saber, sumando toda la experiencia acumulada del Counter Guardian EMIYA y los años de experiencia sellado en la historia de su espada que solo el podía ver, logró obtener la técnica y habilidad suficiente para confrontar a un oponente como Gilgamesh.
Un rey pero no un soldado, alguien que no llevo a los límites ninguna sola arma a diferencia de muchos héroes, una existencia igual e inherentemente diferente a ... ¡Emiya Shirou!
Un choque de espadas se produjo entre ambos, incluso con la fuerza superior y el uso de dos espadas, Gilgamesh no tenía la capacidad de aplastar de manera implacable al imitador, quien con una espada mundana pero con mucha habilidad lograba bloquear y desviar incluso los ataques del Espíritu Heroico ante el para luego contraatacar con sus propios ataques.
- ¡Guh! - Emiya esquivó un ataque vertical que pudo haberle cortado la cabeza, saltando hacia la derecha.
El joven magus contraatacó con su propio ataque hacia el costado izquierdo de Gilgamesh con un corte horizontal, sin embargo, el ataque fue desviado por la espada en la mano izquierda del Rey.
- ¡Miserable! - Grito el susodicho rey antes de atacar con su espada en la mano derecha.
Pero dando un giro para acumular fuerza centrífuga detrás de su ataque le dio golpe a la espada que estaba a punto de herirlo para mandarla a volar.
- Mi ... ¡Miserable, Faker! - Fue el gritó iracundo del Rey de Uruk al perder una de sus espadas y como consecuencia el equilibrio.
Al mirar a su oponente retroceder, Emiya aprovecho el momento para tomar ventaja y de esta manera se abalanzó hacia Gilgamesh con su espada sin nombre con intenciones de apuñalar al Espíritu Heroico en su pecho y dar por terminada la pelea con la siguiente estocada mortal.
Pero había que tomar en cuenta que aunque no fuese un guerrero por completo, el Rey de los Héroes seguía siendo un héroe legendario del pasado distante que forjó su leyenda en la historia. El susodicho rey se reincorporó lo suficientemente rápido como para ver venir el ataque entrante y reaccionar como consecuencia, junto con algo de desesperó, al ataque del Faker.
El Rey de Uruk se las arreglo para contosionar su cuerpo hacia un lado para esquivar el ataque venía ferozmente a por su corazón, sin embargo, fue unos milisegundos muy lento ya que el filo de la espada logró no solo rozar su ropa de diseñador de lujo, sino que también logró hacer un pequeño corte en el pecho de Gilgamesh.
Era un rasguño insignificante, pero aún así sangre empezó a emanar de la herida en pequeños hilos de líquido vital rojo escarlata.
Sin embargo, el Rey de los Héroes no se quedó de brazos cruzados sin tomar represalias serias contra aquel que lo obligó a sangrar ante una espada mundana. Utilizando la única espada que le quedaba en su mano izquierda, dio un ataque en diagonal que cortaría el cuerpo de Emiya por la mitad si lograba conectar.
Claro, si lograba conectar.
Pero ese no fue el caso cuando el pelirrojo logró esquivar con relativa facilidad el ataque de Gilgamesh saltando hacia un lado, provocando que la espada silbara mientras cortaba el aire.
Ambos oponentes retrocedieron para tomar cierta distancia para planear sus propios cursos de acción, una pausa momentánea antes de proseguir a matarse el uno al otro.
Gilgamesh respiraba con dificultad, su respiración entrecortada era por el producto de la ira más que el cansancio. El Rey de Uruk tocó su pecho con su mano libre donde pudo verla manchada con su propia sangre por el pequeño pero aún así significativo corte que daño el orgullo del Rey de los Héroes.
Mientras que la respiración irregular de Gilgamesh se debía a ira sin precedentes, en el caso de Emiya fue por el cansancio tanto físico, mental como también mágico que costaba no solo luchar contra el Rey de los Héroes en igualdad de condiciones sino también el mantener activo su Reality Marble. Aunque la energía que lo mantenía en funcionamiento no era completamente suya, sino de Tohsaka, esa energía mágica que ella le había otorgado mediante la Cresta Mágica de su familia se estaba agotando a medida que se prolongaba el combate.
Debía terminar esto rápido, o sino ...
No quería pensar en eso.
La postura de Gilgamesh se enderezó. - Regocíjate, Faker ... - Comenzó con un gruñido furioso pero nada real de su parte, pero en sus ojos había cierto reconocimiento. - Haz logrado hacer sangrar al rey ... ¡Tu último acto antes de morir! -
Luego de decir aquellas palabras, el ciclo de espada contra espada se repitió nuevamente en una danza mortal. Los ojos rojos y los ojos de color bronce se encontraron, unos llenos de ira y los ojos llenos de resolución. Las ondas de choques y chispas producidas por los constantes encuentros del acerco con el acero se hicieron presentes. Las espadas de la Capital Dorada y de la Creación Infinita de Espadas siguieron combatiendo en el aire sin fin para la destrucción mutua mientras dejaban que tanto el rey como el imitador combatieran hasta que alguno de los dos saliera ganador.
En medio de los constantes choques de espadas, Emiya no pudo evitar preocuparse cuando sentía que la energía de su Reality Marble se iba acabando cada vez más. Aunque por fuera mostraba una expresión impasible, por dentro oraba para que el Unlimited Blade Works resistiera lo suficiente en el mundo como para dar por terminado el combate ... Y que el sea él ganador.
Así que, Emiya Shirou siguió atacando sin descanso al Rey de los Héroes.
Atacó con su espada, pero la misma fue bloqueada por la espada propia de Gilgamesh. Sin embargo, eso no detuvo al pelirrojo, que simplemente retrajo la espada para volver a atacar de manera contundente al Rey Dorado, quien fruncía el ceño ante los ataques desesperados del magus.
¿Y cómo no podía estar desesperado cuando la conexión con su mundo interno se estaba cortando por cada segundo que pasaba?
Así que, Emiya Shirou siguió atacando ... Pero a pesar de la abrumadora ventaja de su lado, aún no podía superar al Rey de Uruk quien seguía bloqueando los ataques del Faker.
Y como si un muro de acero se presentara frente a el, sus esperanzas de derrotar a su oponente fueron aplasta-
Derrotalo.
Y justamente, en el borde de la desesperación absoluta ante el poderoso Rey de los Héroes, el escucho la voz de aquel individuo ...
Como para despreciarlo, como para creer en el ...
Derrotalo.
Sus palabras resonaron con su alma desde los confines del Mundo Infinito de Espadas Ilimitadas.
Así que, ¡La existencia de Emiya Shirou siguió atacando sin vacilar!
Este era su único camino.
- ¡Haaaa! - Gritó por el esfuerzo el pelirrojo mientras seguía atacando con ferocidad y poder.
- ¡Mi ... Miserable! - Exclamo Gilgamesh con frustración, teniendo que poner cada vez más fuerza para poder bloquear los ataques del Faker.
Superando sus límites y superando incluso más que eso, los ataques de Emiya dieron resultado para algo.
Un sonido de ruptura resonó de manera estrepitosa cuando las espadas de ambos individuos se rompieron al mismo tiempo por la gran cantidad de choques que ambas tuvieron, al final dejando a ambos desarmado por unos instantes.
Derrotalo.
- ¡Faker! - Exclamó entre sorprendido como con ira Gilgamesh cuando su arma fue destruida justo en frente de sus narices.
Pero la molestia de su oponente no era asunto del pelirrojo cuando otra espada sin nombre tomó su lugar en su mano para volver atacar. De manera desesperada, el Rey de los Héroes hizo lo mismo, sacando otra espada de lo más fina de su tesorería dorada para volver a enfrentarse.
No obstante, nuevamente cuando ambas espadas se encontraron otro sonido retumbante de ruptura resonó en todo el lugar de manera consecutiva, y luego ambas armas se hicieron añicos como sus predecesoras ante la mirada llenada de incredulidad del Rey Dorado y la mirada llena de acero reforzado del Faker.
Derrotalo.
Y el ciclo de armas originales y de armas falsificadas destruyéndose había comenzado. Aparecían en las manos de sus portadores para simplemente terminar destrozadas al encontrarse con sus homólogos en impactos destructivos.
Pero para Gilgamesh la escena de sus queridos tesoros siendo destrozados con facilidad ante las imitaciones lo hizo mirar entre perplejo y enfurecido el como era igualado por el pelirrojo.
Sin embargo, todo principio tiene un final, eso hacía el momento algo finito.
Quedándole poco tiempo a Emiya para derrotar al Rey de los Héroes, decidió darle fin de una buena vez. En su mano derecha apareció Bakuya, la espada ying blanca, una espada corta China de un color blanco inmaculado como las nubes.
Yendo a por todo, el magus de abalanzó con la espada corta en su mano en una estocada mortal hacia su oponente. No obstante, Gilgamesh reaccionó a tiempo y con otra espada convocada de su Gate of Babylon, logró bloquear el ataque que se dirigía a su pecho produciendo el familiar sonido de acero contra acero y una lluvia de chispas. El poder de un Espíritu Heroico no debía ser subestimado sin importar cuánta ventaja tengas sobre el.
¡Derrotalo!
- Esto ... ¡No puede ser posible! - Gritó consternado Gilgamesh en medio del forcejeó de espadas.
En serio el Rey Dorado estaba luchando para hacer retroceder a su enemigo y aún así le era imposible. Pero Emiya no permitiría que el Rey de los Héroes se recuperara o hiciera algo para contraatacar, así que de manera rápida en su mano izquierda fue convocada la espada gemela de Bakuya, Kanshou, la espada yang negra, que como se indicaba era de color negro como la noche más oscura, con líneas hexagonales de color rojo formando un patrón de caparazón de tortuga.
El pelirrojo con un agarre firme en Kanshou la juntó con Bakuya para poner presión a su oponente. Gilgamesh en verdad se encogió cuando sintió que la fuerza sobre su espada aumentaba el doble, haciendo que sus rodillas se doblaran y temblaba para mantener su guardia en alto, pero aún así sus pies se arrastraron lentamente por el suelo debido a la fuerza superior de su oponente.
- ¡Miserable! ¡Miserable! ¡Miserable, Faker! - Exclamaba Gilgamesh cada vez más molesto cuando se dio cuenta de que en verdad el magus lo estaba superando. - ¡¿Como puede ser posible que un impostor como tú, un mero Faker, es capaz de derrotarme?! -
Sin embargo, no obtuvo una respuesta verbal de Emiya, sino que este último siguió poniendo más presión en su oponente.
No tenia sentido hablar más aquí, sus armas intercambiaron palabras por ellos. Ambos oponentes nunca podrían intercambiar palabras de una manera relativamente amistosa o al menos de manera no agresiva. El era el rey que quería el final del mundo, y el otro era el héroe que quería evitar dicho final. La lucha entre ambos sería inevitable.
- ¡Ugh! - El pelirrojo dejó salir un pequeño quejido cuando notó un destello provenir de su hombro izquierdo.
Noto como la Cresta Mágica que Rin le había dado para proveerle energía mágica comenzaba a desvanecerse, y con ella el poder necesario para mantener en control al Unlimited Blade Works. El símbolo mágico destello un par de veces antes de desaparecer para siempre de su piel.
Sin embargo, prestarle atención a eso mientras que su Reality Marble empezó a devorar sin control su propia energía mágica en vez de la Rin, fue la distracción necesaria para el Rey de los Héroes para volver a ganar el terreno que había perdido. Gilgamesh empujó con fuerzas renovadas provocando que Emiya fuera lanzado hacia atrás mientras sus pies rastrillaron el suelo.
- Y pensar que ... - Empezó a decir Gilgamesh de manera sombría antes de perforar su mirada roja hacia el Faker. Si las miradas mataran, entonces el pelirrojo hubiera muerto ya hace mucho tiempo. - ¡Mi mayor tesoro sería manchado al hacer utilizado contra un imitador como tú! - Apenas termino de decir aquellas un portal dorado de su Capital Dorada se hizo presente cerca de su mano derecha, de donde sacó la empuñadura de la "espada" más poderosa del mundo.
Ea, la Espada de la Ruptura.
- ¡Ugh! - Se quejo Emiya al apenas ver el arma, un corto circuito se volvió a producir en su cerebro mientras la estática se manifestó frente a la imagen de Ea frente a sus ojos. Pero aún así, el pelirrojo logró ignorar el creciente dolor de cabeza por ver aquella "espada" y se abalanzó directamente hacia su oponente en un estallido de velocidad. Sintió a su cuerpo aullar de dolor por la gran cantidad de magia que había suministrado a sus piernas para reforzarlas para aumentar su velocidad. - ¡No lo voy a permitir! - La distancia que los separaba fue cortada en un abrir y cerrar de ojos para la perplejidad de Gilgamesh.
¡Derrotalo!
Levanto a Bakuya para luego dejarlo caer como una guillotina hacia el brazo del Espíritu Heroico, el brazo por debajo del hombro fue separado de su cuerpo para luego estallar en una fuente de sangre el muñón que ahora tenia el Rey de Uruk, mientras que su brazo cercenado salía volando con aún Ea en mano y dejando caer sangre desde su extremo sangrante manchando así el suelo baldío del Reality Marble.
Los ojos del Rey de los Héroes se abrieron por la sorpresa y su boca también se abrió pero ningún sonido salió de ella, ni siquiera un grito de dolor. Sin embargo, Gilgamesh no se quedó de brazos cruzados para ser asesinado a manos del Faker. El Rey Dorado saltó hacia atrás para retroceder hacia su brazo cortado para agarrar su Noble Phantasm más fuerte.
Pero Emiya Shirou sería un estúpido por permitirle eso. Así que nuevamente se abalanzó con una voluntad ardiente y esta vez sería Kanshou quien daría el golpe final para salvarlos a todos.
¡Derrotalo!
Dejo caer a la espada negra en un corte diagonal que cortaría el torso del Rey de los Héroes, uno de los Espíritus Heroicos por no decir el más poderoso héroes de leyenda en existencia, que incluso Saber le sería difícil derrotar, y le daría fin de una buena vez por todas ...
Pero parecía que el destino tenia otros planes al respecto con esta conclusión tan aburrida.
Un sombra, solo podría describirlo como una sombra, como un hoyo negro en el mundo, algo que no debería estar ahí y aún así estaba ahí. Una sombra se hizo presente, manifestándose desde el muñón sangrante de Gilgamesh.
- ¿Pero qué ... ? - Murmuró el Rey de los Héroes estupefacto mientras miraba con sorpresa la irregularidad que asaltaba su brazo.
Emiya también detuvo su avance mientras miraba aquel suceso anti climático. Durante unos pocos segundos no ocurrió absolutamente nada, pero luego atacó. La sombra se expandió en gran medida como si fuese un agujero negro y comenzó a succionar todo con una fuerza sin precedentes.
- ¡¿Pero qué haces idiota?! - Exclamó con ira el hombre de cabellos rubios, pero no parecía estar hablando con Shirou, sino con la sombra misma.
Mientras tanto, Emiya solo podía observar consternado como aquella sombra comenzó a devorarlo todo. Su Reality Marble, el brazo cercenado de Gilgamesh junto a la Espada de la Ruptura y mucho más, no dejaría nada y lo hizo en tiempo récord. El pelirrojo no pudo evitar observar la escena con algo de miedo y aprensión.
Para cuando se dio cuenta, estaban de nuevo en el Monte Ryuudou, Gilgamesh fue completamente consumido por el agujero negro entre insultos y maldiciones a un cierto individuo en particular que Emiya no conocía, ni tampoco deseaba conocer. El pelirrojo se dedicó a simplemente a hundir lo más posible sus pies en el suelo y sujetarse de cualquier cosa para evitar sufrir el mismo destino que el Rey Dorado.
Afortunadamente, todo había acabado tan rápido como empezó.
El joven magus no pudo evitar suspirar de alivio porque todo haya terminado al fin ... Pero su descanso fue poco cuando sintió algo aferrarse con fuerza aplastante a su mano derecha para luego sentir como era jalado hacia adelante. Para su gran sorpresa, se dio cuenta de que la cosa que lo sujetaba no era nada ni nada menos que Enkidu: Las Cadenas del Cielo que solo podían pertenecer a un solo individuo.
- ¡Tu ... ! - Exclamo Emiya sin palabras para maldecir al molesto rey que no quería morir.
- ¡Ese estúpido bastardo cree que puede usarme como contenedor! ¡Un Servant no puede ser el contenedor de otro! - Dijo con ira su diatriba Gilgamesh, cuyas palabras no pudieron ser comprendidas con exactitud por el pelirrojo. - ¡Solo quédate ahí, mestizo! ¡Deja que tu Rey salga de aquí! -
- ¡Ni se te ocurra! ¡Voy a cortar mi brazo! - Exclamó en respuesta el joven, pero solo era una amenaza vacía ya que había llevado a los límites sus Circuitos Mágicos y no le quedaba nada de la reserva que le había dado Tohsaka, así que ni siquiera tenia la suficiente energía como para hacer un refuerzo simple.
Así que quedo entre la espada y la pared como quien dice en esta situación que lo dejo con solamente dos opciones. Primero, quedar sin hacer nada y permitirle al Rey de Uruk utilizarlo como ancla para que pudiera salir de aquella sombra o bien ...
- 'Lo siento ... Fuji-nee, Sakura, Issei, Ayako, Saber ... Tohsaka ... ' - Fue lo único que pudo pensar el pelirrojo con pesar por la decisión que estaba tomando ahora.
Dejo de aferrarse al suelo y se dejó arrastrar por la fuerza absorbente de aquella sombra. De manera rápida, sintió como sus pies se despegaron completamente del piso y luego fue devorado por la sombra ... ¡No sin antes golpear al Rey de los Héroes en la cara para consternación de este último!
- ¡Maldito, Fakeeeeeeeeeer-! - El grito de ira de Gilgamesh se perdió en el vacío.
Mientras tanto, Emiya cerró los ojos mientras la oscuridad lo abrazaba.
No había arrepentimientos. Este era su único camino.
Luego de aparecer de la nada, la sombra desapareció como si nunca hubiera pasado algo aquí en primer lugar. De esta manera, el campo de batalla que había sido utilizado por el más antiguos de los héroes y un magus de tercera categoría en el templo del Monte Ryuudou se quedó en un silencio sepulcral eterno. Lo único que quedó de evidencia de aquella gran fue un cráter significativo con forma de domo que había sido hecho por la sombra al absorber todo a su conveniencia.
Sin embargo, un sonido particular se produjo y un individuo se manifestó frente a dicho cráter.
Un hombre vestido de rojo.
Dicho hombre hizo una mueca, había llegado tarde mientras ayudaba a una joven y otro Servant para destruir el Santo Grial y esta vez para siempre. Pero cuando había venido para ayudar a aquel individuo que tanto odiaba pero aún era demasiado hipócrita como para matarlo, ya había sido tarde.
- Mierda ... ¿Como carajos le voy a explicar esto a Rin? - Murmuró Archer exasperado.
...
- ¿Eh~? De tal palo tal astilla, ¿No~? ¿Héroe de la Justicia-chan~? -
...
