Suspire mirando aun la puerta, ahora tengo tantas ganas tengo de salir a divertirme y disfrutar mi adolescencia mi futura adultez, pero no puedo... Solo puedo ir de la escuela a la casa, nadie se ha dado cuenta de lo que tengo ni aunque el resplandor de mi estrella se este debilitando poco a poco ¿porque no lo han hecho? Es muy notorio que se esta apagando... También la fatiga me controla me he quedado dormida en clases, la maestra me regaña a cada rato que decir de las chicas, ellas también aunque no me hablen por lo que paso con Molly, hasta Haruka y Michiru están mucho mas cerca de nosotras que antes, Luna no ha estado en casa porque esta viendo si no hay señales de enemigos y por gran suerte no me ha visto así.

—Serena -me llamo sacandome de mis pensamientos- hermana.

—"¿A que hora llegó?" ¿que pasa Sammy? -pensé muy confundida... Creo que entro cuando estaba perdida en mis pensamientos y me levante recargando mi peso en mi codo- ¿sucede algo mocoso?

—¿Es verdad lo que nuestros padres me contaron y por eso estas así?

—Sammy... -murmuré... Oh no, él no debía saber esto ahora... Él es aun pequeño para saber que me estoy muriendo- si es verdad lo que ellos te dijeron.

—¿Por que no me contaron antes?

—Porque no tiene mucho que les conté a ellos, ellos no sabían nada de esta situación.

—Pero Serena... -dijo corriendo a abrazarme y sentí como mi mundo volvio a derrumbarse- ¡no quiero que te pase eso hermana!

—Sammy lo siento es inevitable -me disculpe dándole un abrazo, pero sentí que mi abrazo es muy débil- ya no se puede hacer nada.

—Pero yo te quiero...

Me sonroje yo que recuerde jamás me a dicho un te quiero... No importa y lo metí entre las cobijas conmigo aun abrazados para luego quedarnos dormidos.

(...)

Ha papá lo veo apagado desde ese día, pero se que da todo para que no lo vea así... Se como se siente, pero como dije anteriormente esto ya es inevitable.

—Papá no estés así por mi culpa.

—De que hablas cariño -me respondió sabia muy bien que mentía- yo estoy bien.

—Papá se que no estas bien... No quiero que estés mal por mi culpa.

—Lo siento mucho hija -se disculpo con la voz quebrada... Y es mi culpa que tu lo estes- yo aún no puedo asimilar que te pase esto menos que tu... Tu...

—Lo se papá.

—¿No podrías quedarte en casa durante ese tiempo?

—Solo será hoy, le daré esto a la maestra y ya no iré.

Él estacionó el coche al llegar a la entrada, pero antes que bajara me dio algo que debía abrir cuando entrara a clases y al llegar cerca de la entrada del salón suspire.

—Hola Serena

—Hola Molly -salude sonriendole cuando se acercó a mi

—Viendo ese sobre es... -dijo mirando mi sobre así que asentí y ella suspiro- son tus exámenes médicos.

—Si, hoy es mi último día en clases

—¿En serio? -pregunto con tristeza mientras tomaba mi mano- te voy a extrañar sabes... Como no te imaginas que lo haré...

—¿Me acompañas después de clases?

Ella asintió y caminamos hacia nuestro salón, cuando llegamos abrí por fin mi puño era un hermoso colgante de corazón... Sonreí ante ese presente.

—Es hermoso es colgante -aludio al ver el colgante en mi mano- ¿quien te lo dio?

—Mi papá esta mañana me lo dio, pero bueno nos vemos.

Cuando llegue a mi salón yo entre mientras Molly se iba por otra, pero lo que me sorprendió al entrar fue a Haruka con las chicas ¿que diablos? ella debería estar en otra clase.

—Hola Gatita

—Haruka esta no es tu clase ¿verdad?

—Solo vengo a estar aquí un rato al parecer su profesora no vendrá.

—Que maravilla... -dije con sarcasmo, quería despedirme de ella por lo menos, para que no se preocupe por una alumna tonta ausente- que maravilla...

—Gatita ¿que pasa?

—Nada -negué sentándome dando un suspiro cansado y escondí mi sobre entre mi mochila- solamente estoy feliz de que no vendrá si no vendrá, entonces tengo que ir a la dirección.

Me levante agarrando mi mochila, suspire ya que me había sentado... Desde que sali del auto me estuvo dando algunos calambres en las piernas y manos, al instante de agarrarla la tuve que soltar porque me dolió al sostenerla, es en serio ¿ahora me tiene que doler el cuerpo? Esas pastillas que mamá me dio ayer parece que funcionaron, pero el efecto no es duradero y esta es la prueba de ello.

—Gatita -me llamo agachando al igual que yo y la tomó dándomela- toma tu mochila.

—Gracias y lo siento por tirarla así de repente.

Tome mi mochila aunque comencé a toser levemente, pero cuando me levanté la tos aumento con ello un fuerte dolor en mi garganta... No puede ser posible... ¡Estoy teniendo un ataque de nuevo! que no podía parar sentí en mi mano algo caliente y sabe a metal, oh no acabo de toser sangre... ¡Demonios! ¡¿por que aqui?!

—Serena ¿estas bien?

Me tocó el hombro sentí un terrible ardor cuando lo hijo, pero le quite la mano con un manotazo cuando pude levantarme tape mi boca impidiendo que vean la sangre, me fui corriendo aun tosiendo y sin dejar que me dijeran algo.

—¡¿Por que ahora porque?!

Exclame adentrándome en el baño cerrando con llave para que nadie entre, me acerque al espejo me veía pálida, mi boca manchada de sangre, mis ojos estaban cristalinos, pensé que no tendría los síntomas de mi enfermedad y sería rápido, mis manos temblaban fuertemente.

—Estaba equivocada la muerte esta cerca, la muerte pronto vendrá por mi y es inevitable.

Me senté en el piso atrayendo mis piernas, me quede en silencio pensando en como seria mi próxima muerte ¿lenta y dolorosa? o ¿rápida y tranquila? solo eso me queda... Pensar en la muerte, pensar y esperar por ella lentamente.

—Me estoy rindiendo...

Continuará...