- Despierta, senpai. -

Un llamado desde la oscuridad eterna ...

- Es hora, Emiya-kun. -

Un resplandor de un nuevo amanecer llegó ...

- Vámonos, Shirou. -

Fue la luz que reveló una escena familiar, una extensión de dolorosos recuerdos cercanos.

Despierta, Emiya Shirou.

...

Sus ojos se abrieron de golpe y al instante se incorporó en una posición sentada en su propia cama ... No, está no era su cama.

- ¿Eh ... ? - Fue lo único que logró vociferar el pelirrojo cuando se percató de que no estaba en su cama, ni su habitación.

Su habitación para nada pertenecía a una casa estilo de japonesa, no estaba el elemento básico el cual era el suelo de tatami, además de que su cama no era su familiar futon. El resto de la habitación en cambio estaba llena de cosas ... ¿Normales? Cuando usualmente su habitación no tenía cosas destacables.

- Al fin despiertas, Shirou. - Dijo una voz familiar en una sección de la habitación que no había registrado el pelirrojo.

- ¿Que ... ? - Balbuceó el joven al verla.

Cabellos dorados atados en un moño, ojos verdes resplandeciendo como esmeraldas, su figura pequeña pero elegante contenida por el uniforme de la academia Homurahara.

Ella era ...

- Sa ... ¡Saber! - Exclamó Shirou sorprendido de verlo, creyendo que luego de la Guerra del Santo Grial no la volvería a ver.

Saber se sorprendió un poco por la sorpresa del pelirrojo al verla, antes de fruncir el ceño con un puchero algo lindo poco usual en ella ... A menos que se trate de comida.

- Mo, Shirou, sabes que no me gusta que me llames por mi apodo del club de Kendo, solo Artoria esta bien. - Le reclamó la rubia para confusión del susodicho.

- ¿Que? ¿Kendo ... ? Saber, ¿De qué ha-? - Pero antes de que el magus pudiera expresar sus dudas, la puerta de la habitación se abrió de repente llamando así la atención de la pareja.

Entrando en la habitación eran dos caras familiares para el pelirrojo, pero una de ellas estaba diferente y por ello, por un momento creyó ver a dos personas idénticas.

Ellas eran ...

- ¡Fujimiya-kun! Será mejor que te de des prisa, ¿Sabes que llegaremos tarde si sigues en tu cama? ¡No manchare mi récord de asistencia por tu culpa! ¡Ese presidente no dejará de molestarme por eso! - Exclamo una de las dos chicas que entraron a la habitación, a pesar de su elegancia que alzaba su madurez, su capacidad de perder la compostura era igual de grande.

Pero antes de que Shirou pudiera entender completamente lo que la nueva joven había dicho mientras entraba a la habitación, como la formé en que lo había llamado o que su cerebro registrará quien era, la segunda persona que había entrando a la habitación y que se veía casi completamente idéntica a la primera habló antes.

- Ya, ya, Nee-san. - Dijo la suavemente la chica. - Senpai estuvo muy ocupado ayer limpiando el dojo del club de Kyudo junto a Shinji-senpai. Debe estar cansado y adolorido. - Dijo ella de manera diplomática para calmar la molestia de su hermana.

La hermana mayor bufo antes de mostrar una expresión más comprensiva, pero aún así se veía ansiosa de irse.

Ese pequeño intervalo de tiempo que le dieron al pelirrojo fue el suficiente para registrar por completo quienes eran las nuevas chicas que habían llegado al lugar.

Cabellos castaños casi alcanzando la tonalidad del negros, una de ellas lo tenia atado en dos coletas a ambos lados de su cabeza mientras que la otra solo tenía un pequeño lazo rojo atado a un lado de su cabello mientras dejaba que el resto de su cabello se derrame elegantemente hacia abajo. Ambas usaban el uniforme de la academia Homurahara y abrigos rojos.

Si no fuera por los estilos diferentes de cabello y otros detalles, Shirou hubiera pensado que eran gemelas idénticas, pero logró reconocerlas a ambos y le sorprendió lo brutalmente diferente que era una de ellas.

Tohsaka Rin y Matou Sakura, esas eran las identidades de ambas chicas.

Pero algo estaba mal con eso.

¿Por qué Sakura no se parecía en nada a lo que recordaba? ¿Donde estaba su cabello y ojos morados? ¿Y cómo era eso de que era hermana de Tohsaka? Aunque el pelirrojo tenía que admitir que ahora que lo notaba ambas tenían un increíble parecido, no pudo evitar preguntarse mentalmente como era esto posible.

- Aún así, la escuela no va a esperar por nosotros. - Comentó Artoria tomando palabra nuevamente y con calma miró el reloj de la habitación. - Si nos damos prisa ahora, llegaremos a tiempo. -

- Tienes razón, Artoria-san. - Dijo Rin antes de enfocar su vista en Shirou. - Fujimiya-kun estaremos esperando a bajo, apresúrate o llegaremos tarde. -

- Yo ... - Intento vociferar el pelirrojo pero las tres chicas empezaron a abandonar la habitación sin darle tiempo al joven de preguntar que estaba ocurriendo exactamente.

Pero entonces notó que Sakura se había quedado atrás, y antes de que el pudiera preguntarle algo, ella habló primero que el.

Con una sonrisa, la ahora Sakura de cabello negro dijo. - Menos mal que tus padres nos pidieron estar al pendiente de ti mientras estaban en su viaje de negocios en Londres, es cierto lo que dicen que a veces te enfocas en todo lo demás que en ti mismo. - La joven lo miró con simpatía. - Por favor, cuídate un poco más, Senpai. -

Cualquier palabra que Shirou pudiera decir en ese momento se quedó trabada en su garganta mientras miraba a Sakura en consternación por los que había dicho.

Mirando a la joven con una luz completamente diferente, el magus solo logró decir. - Sakura ... -

La susodicha sonrió levemente. - Nos vemos abajo, por favor apresúrate, ya tengo tu desayuno y almuerzo listo gracias a la ayuda de Nee-san, así que no tardes para no molestarla. -

Luego de decir eso abandonó la habitación al igual que su hermana mayor y amiga para que esta manera dejarán al pelirrojo aturdido aún en la cama que aparentemente si era suya.

- ¿Padres ... ? Yo ... - Shirou llevo una mano su frente cuando sintió una migraña casi tan grande cuando había visto a Ea por primera vez asaltando su cabeza. - ¿Que está pasando? -

Una pregunta que solo alcanzaría su respuesta al final de aquel día.

...

A pesar de sentirse en un lugar extranjero, afortunadamente Shirou logró prepararse lo suficientemente rápido para ir a la escuela. Su uniforme y utensilios escolares estaban a la mano prácticamente, así que no tuvo ningún problema para ello.

En cuestión de unos cinco minutos ya estaba listo y salió de su habitación hacia el primer piso. Otro dato nuevo, al parecer vivía en un casa de dos pisos, algo que lo incomodaba por tanto tiempo conviviendo en una casa japonesa tradicional. Pero lo que más le perturbó fueron las fotos familiares.

Naturalmente, estaban el, pero también sus padres biológicos. Una mujer pelirroja de ojos oscuros y un hombre de cabello negro con ojos de un tono oscuro de miel.

- ¿Que diablos está pasando ... ? - Murmuró Shirou en voz baja para si mismo.

Sin embargo, no tuvo tiempo para seguir reflexionando sobre lo que estaba ocurriendo debido a que recordó que estaba ahora mismo contrarreloj para llegar a la academia Homurahara. El pelirrojo no quería llegar, principalmente para evitar molestar a Sa ... Artoria, Rin y a Sakura, quienes se habían tomado la molestia de cuidar de el, despertandolo y preparando tanto el desayuno como el almuerzo.

Pero aún así no podía evitar preguntarse como Artoria aún podía permanecer en el mundo sin el Santo Grial, o como Sakura era hermana de Rin, o ...

Sus padres biológicos.

¿Que había pasado con Kiritsugu? ¿Taiga? ¿Donde estaban ellos? ¿Que había pasado con ellos?

- Fujimiya ... ¿Que clase de broma de mal gusto es esta? - Murmuró Shirou antes de suspirar para luego ir al comedor de la casa

El cual fue fácil de encontrar, era bueno que la casa estaba distribuida de manera práctica y aprovechando cada espacio al máximo pero aún así era acogedora a su manera.

Pero aún así no se sintió como el hogar de Emiya Shirou, no, era mejor decir que este era el hogar de Fujimiya Shirou, no suyo.

Al llegar al comedor, efectivamente se encontraban ahí todas las chicas, Artoria comía un sándwich con una sonrisa, mientras Rin miraba casualmente una joya, y finalmente Sakura tenía dos bentos frente a ella. El primero estaba abierto, el cual tenia varios sándwiches del mismo estilo del cual comía la rubia, el segundo bento estaba aún permanecía cerrado, el cual supuso que sería el del almuerzo que ella había preparado para él.

- Oh, senpai, ya estás listo. - Observo Sakura con una sonrisa antes de presentarle el bento con sándwiches. - Se que gusta más la comida japonesa pero pensé que una comida ligera luego de todo tu esfuerzo de ayer te sentaría bien. -

- Están muy buenos, Shirou. - Exclamó Artoria con una gran sonrisa mientras seguía atosigando sus mejillas con su comida. - Deberías comer alguno, no seas como Rin que no desayuna. -

- No es mi culpa que no me dé hambre en las mañanas. - Interrumpió la joven amante de las joyas.

No obstante, Artoria siguió hablando sin darle mucha importancia. - Además, como sabrás muy bien, el hambre es el enemigo. -

Aunque no se vio externamente, aquellas palabras afectaron de cierta forma al joven de cabellos rojos de manera interna.

Sin saberlo, Shirou sonrió levemente mientras miraba uno de los emparedados.

- No me caería mal uno la verdad. - Dijo antes de tomar un sándwich y darle una mordida para alivio de Artoria y Sakura.

- ¿Puedes comer mientras caminas? Si nos vamos ahora podremos llegar a tiempo. - Dijo Rin, aún algo preocupada por su asistencia perfecta.

Sakura le frunció el ceño al comentario de su hermana mayor. - No creo que este bien comer mientras caminas. -

- No tengo problema con ello, Sakura. Tampoco quiero llegar tarde. - Dijo Shirou de manera diplomática para evitar problemas.

- Uh ... - La Kouhai vaciló por un momento antes de suspirar derrotada. - Esta bien, pero si te llega a dar dolor de estómago no estaré ahí para cuidarte. -

- Todos sabemos que es mentira, Sakura. - Dijeron tanto Artoria como Rin al unísono con sus rostros en blanco.

- ¡Cállense! - Exclamó la menor de la habitación.

Shirou se limitó a seguir comiendo, mientras observaba y seguía analizando todo lo que ocurría frente a él en su cabeza. Estas interacciones, esta paz ...

Parecía irreal.

El pelirrojo miró al reloj, no les quedaba mucho tiempo para que las clases comenzarán.

- Si queremos llegar a tiempo, dejemos la charla para el camino. - Dijo Shirou terminando su sándwich.

Rin sonrió de manera frívola. - Me gusta ese plan, Fujimiya-kun. -

De esta manera, el cuarteto ya preparado salió del comedor y a su vez de la aparente casa del pelirrojo. Fue en ese momento que Shirou logró ubicar geográficamente el lugar donde se situaba "su" casa. Lo cual explicaba la leve incomodidad que se sentía en ese lugar.

Supuso que por la falta del estilo japonés tradicional, supuso que quizás se encontraba en la sección extranjera de Miyama. Realmente no estaba muy seguro de ello, pero aún así estaba la posibilidad de ello con sus padres teniendo viajes de negocios en el extranjero como le había mencionado Sakura con anterioridad.

Sin embargo, Shirou estaba equivocado con esas suposiciones, muy pero muy equivocado.

Ni siquiera se encontraba en Miyama, sino en Shinto.

El lugar donde debería estar el parque de Fuyuki era el sitio donde vivía, no muy lejos del gran Centro Cívico de Fuyuki el cual se encontraba terminado al fin en vez de destruido por aquel incendio de hace diez años.

Todos los ciento treinta cuatro edificios que se habían destruido y reemplazado por un simple e insípido parque atosigado de rencores junto a miles de cientos de fuertes sentimientos negativos que afectaron el lugar incluso después de diez años dándole un efecto similar a un Reality Marble a su manera ...

Todo estaba ahí.

Los edificios, caminos, tiendas ...

Las personas, las quinientas víctimas de aquel fuego estaban ahí viviendo un nuevo día como si aquella calamidad que Emiya Shirou le tocó presenciar no hubiera pasado nunca.

Fue tanto el shock de descubrir aquello que por poco el pelirrojo vomita el poco contenido que tenia su estómago, pero aún así logró mantener sus nervios lo suficientemente en calma al menos para solo quedarse de pie agobiado mientras miraba el Centro Cívico de Fuyuki el cual estaba a unas cuadras de su casa.

- ¿Senpai? ¿Pasa algo? - Le preguntó Sakura siendo la primera en percatarse de la extraña actitud del pelirrojo.

- No me digas que olvidaste algo. - Dijo Rin con exasperación nada disimulada, después de todo, si se distraían más por pequeñeces nunca llegarían a la academia Homurahara a tiempo.

- No ... Es solo que ... - Comenzó a decir el joven con algo de duda, no muy seguro de sus palabras o de si mismo en ese momento. - ¿El Centro Cívico siempre ha estado así? Quiero decir, ¿Nunca tuvo algún accidente? -

Las chicas se miraron con confusión por la extraña y repentina pregunta que expresaba Shirou, sin embargo, Artoria fue la que se molestó en responder a la final la pregunta.

- Bueno, luego de mucho tiempo lograron terminar el Centro Cívico por completo hace tres años, un año después de mudarme a Japón. - Respondió la rubia sin mucho cuidado.

Sin embargo, en aquellas palabras había revelaciones que dejaron al pelirrojo más y más confundido como a la vez preocupado por lo que estaba pasando.

Artoria al parecer vivía aquí como si fuese una persona normal y no un Espíritu Heroico, el antiguo y mítico Rey de Gran Bretaña, el afamado Rey Arturo. Ella solo era un chica más que iba a la escuela e iba al club de Kendo y a la vez que le gustaba mucho la comida.

- Oh, pero hubo un incendio hace diez años. - Comentó Sakura rememorando un poco el incidente cuando era aún un niña.

Shirou volteó abruptamente hacia su Kouhai con esperanzas, eso era algo con lo que coincidía completamente con sus recuerdos. Pero todo se fue por el desagüe cuando Rin tomó la palabra.

- Es cierto, Sakura. Pero recuerda que fue un pequeño incendio que fue controlado rápidamente incluso con su aparición inesperada. Los bomberos actuaron con rapidez y evitaron su propagación, y a la final, nadie salió herido mientras que el Centro Cívico se mantuvo en su mayoría relativamente intacto, aunque tuvieron que retrasar su inauguración tan esperada por otro siete años. - Se explayó la peli castaña a lo extenso y ancho para no dejar fallos de información, un rasgo común de Tohsaka Rin.

Pero aún así ...

- Oh, es cierto, Nee-san. No lo recordaba. - Dijo la hermana menor.

La hermana mayor desestimó el gesto con un movimiento de su mano. - No importa, aún eras un poco pequeña como para recordar lo que pasó exactamente, sin embargo ... - La amante de las joyas se cruzó de brazos antes de dirigirle una mirada fulminante al pelirrojo. - ¿Por qué tu repentino interés en algo sin sentido en una situación como esta? -

Shirou se tensó visiblemente ante la mirada de aquellos fríos ojos azules, aunque el se sentía más unido a la Tohsaka mayor debido a las circunstancias de la Guerra del Santo Grial que solo el recordaba, de cierta forma sentía como un extraño cuando interactuaba con Rin ... Un sentimiento compartido tanto con esta nueva Sakura y la aparentemente normal Artoria.

Sin embargo, antes poder siquiera pensar una respuesta para la "idol" de la escuela, la susodicha desestimó el tema dando un suspiro cansino y empezar a caminar en dirección a la escuela.

- No me hagas caso, siempre haces cosas innecesarias cuando te levantas tarde. En cambio yo funciono realmente mal en la mañanas así que entiendo que estés desorientado en este momento, sin embargo, es mejor que nos apresuremos de una buena vez. - Dijo Rin acelerando su paso, con una diligente Artoria detrás.

Shirou simplemente se quedó mirando como se retiraba como un idiota, pero gracias a la leve risa de Sakura logró salir rápidamente de su agobio.

- Hehe, aunque no lo parezca, Nee-san está preocupada por ti ... Y siendo sincera, yo también ... - Dijo ella mostrando un semblante afligido.

- Sakura ... - Susurro el pelirrojo sorprendido por sus palabras.

El iba a decir algo pero la peli castaña le dio una sonrisa, como una manera de demostrar que no pasaba absolutamente nada.

- Vamos, Senpai. No lleguemos tarde. - Dijo la Kouhai antes de seguir a su hermana mayor y a su mejor amiga, dejando al magus de tercera categoría atrás.

El susodicho joven se quedó mirando mirando a las tres chicas que avanzaban frente a él con una expresión indescriptible en su rostro. Pero se podía ver como sus manos se volvieron puños, sus nudillos estaban tan blancos por la fuerza excesiva la cual era ejercida en ellos sin ningún cuidado.

No deseé un mundo sin guerras, pero ...

Al menos quería que las personas frente a no derramen lágrimas.

- ¿Que clase de sueño es este ... ? -

...

Apresurando un poco el paso, el cuarteto logró llegar rápidamente a la academia Homurahara sin ningún problema, de hecho, habían llegado con un poco de tiempo de sobra, lo cual fue el suficiente como para ir a sus respectivas clases.

Artoria y Sakura fueron a su salón de primer año, mientras Rin fue al suyo de segundo año. Por lo tanto, a Shirou no le quedó de otra que ir al salón respectivo del segundo año C.

Al entrar en la habitación, no se encontró nada del otro mundo. Más bien, encontró todo como lo usual, los mismos compañeros y la ausencia de Fujimura Taiga ...

Internamente, el pelirrojo no pudo evitar preguntarse quién cuidaba de la Tigre de Fuyuki, es decir, ¿Quien era el pobre bastardo que tenia la obligación de alimentarla y asegurarse de que llegara a tiempo? Porque no estaba haciendo un buen trabajo, aunque no podía culparlo, Taiga siempre había sido difícil de tratar, incluso para su propio abuelo Fujimura Raiga, y eso que el anciano era el líder de la banda Yakuza que administraba a toda Fuyuki entera, aunque eran muy buenas personas.

Atrapado en sus pensamientos, el pelirrojo no se percato del acercamiento de cierto individuo a pesar de que sus habilidades de combate habían sido afiliadas en el brutal Guerra del Santo Grial, como también mientras recibía las experiencias que le pertenecían a la existencia de "Emiya Shirou" del Servant de Tohsaka, Archer.

- ¡Hey, Shirou-kun! - Exclamo una alegre voz al lado del susodicho.

Lo extraño es que era una voz bastante familiar pero por alguna le parecía raro al joven aquel tono tan sinceramente alegre y despreocupado. El nuevo individuo pasó su brazo por sobre los hombros del pelirrojo en un gesto de cercanía, y de esta forma permitiéndole a Shirou una vista completa de quien le pertenecía aquella voz.

Grande fue su sorpresa al describir de quien se trataba en realidad, porque de todas las personas que conocía, nunca creyó que el lo tratara de una forma tan ... Amigable en todos los ámbitos posibles.

- Shi ... ¡Shinji! - Exclamó el magus con visible sorpresa marcada en su rostro.

Exactamente, el hermano mayor de Sakura que Shirou recordaba estaba igual ... O al menos eso era lo que vio a simple vista. Su rizado cabello azul con un notable parecido a las algas marinas se balanceaba felizmente por el aire, sus ojos azules tenían un brillo indescriptible que el magus de tercera categoría ni siquiera pudo discernir, pero había algo que era bastante claro.

Este no era el Shinji que recordaba en absoluto.

El susodicho sonrió divertido. - ¿Eh? ¿Sorprendido de verme? Hombre, yo también estoy sorprendido tomando en cuenta lo duro que trabajamos ayer en el dojo. - El peli azul se separó mientras movía sus brazos con un gesto de dolor. - Esa capitana tan amazónica que tenemos, dios ... - Se quejó ruidosamente antes de enfocar sus ojos azules en el pelirrojo. - ¿Y qué hay de ti? ¿No tienes algún dolor muscular? Trabajamos hasta tarde, quiero decir, fueron más de cinco horas. - Pregunto con verdadero interés por el bienestar del magus.

Por un momento, Shirou no sabía que decir exactamente. Ver a Shinji actuar tan ... Como un verdadero amigo en vez de aquel inseguro joven que buscaba nada más que la aprobación y superioridad de todo y todos era una sorpresa tan gran grande como el shock que se llevó más temprano al descubrir que el gran incendio de Fuyuki nunca había ocurrido.

En verdad, el magus de tercera categoría no sabía que decir en ese momento. Y naturalmente, Shinji se percato de aquello.

El peli azul miró con extrañeza la actitud inusual de su mejor amigo y no pudo evitar preocuparse por ello.

- ¿Esta todo bien? No te sientes tú mismo. - Le preguntó Shinji de verdad viéndose preocupado por el pelirrojo.

En ese momento, Shirou logró recuperar la compostura.

- No ... Estoy bien, Shinji ... Solo algo cansado, ya sabes. - Trato de decir lo más relajado posible para no levantar más sospechas de su actuar tan inusual, ya había levantando banderas de alerta con la mayor de las Tohsaka, y probablemente tanto Sakura como Artoria también tenían sus propias dudas.

El tenia que actuar normal, como si fuese su día a día ... Pero el mayor problema aquí radicaba que esto no se parecía en nada a los días que el vivió.

Shinji vaciló por un segundo, pero a la final aceptó la excusa de su amigo, después de todo el también estaba algo cansado.

- Entiendo, bueno, si te sientes mal puedes ir con Adashino-sensei a la enfermería. - Le dijo el peli azul con seriedad.

Shirou no pudo evitar resoplar. - Podría decir lo mismo para ti. -

El Matou sonrió en respuesta. - Ahí está mi sarcástico amigo de siempre. -

- Es bueno ver que se lleven bien ... Aunque las clases están por empezar. - Dijo otra voz masculina familiar para el pelirrojo.

Ambos jóvenes voltearon hacia el origen de la voz, naturalmente el individuo usaba el mismo uniforme que ellos, cabello negro recto y unos ojos oscuros detrás de unos anteojos. Fácilmente, Shirou logró reconocerlo gracias a la aura seria que el pell negro emanaba.

- Issei. - Dijo el pelirrojo algo de alivio de ver a una persona que era exactamente a la que recordaba.

- Oh, el es él presi. - Dijo Shinji con jovialidad siendo así su forma de saludar a su compañero de clases y amigo.

El susodicho presidente del consejo estudiantil levantó una mano en respuesta, siendo de esta manera su forma de saludar a sus dos viejos amigos.

- Lamentó interrumpir su conversación, pero las clases están por comenzar. - Les advirtió Issei en un tono neutral, pero de ninguna forma despectivo.

- Oh, ya estábamos por entrar, así que no te preocupes, presi. - Dijo Shinji con una sonrisa frívola. A su lado, Shirou asintio de acuerdo.

El heredero del templó Ryuudou asintió complacido, antes de parecer recodar algo.

- Cierto, casi olvido por lo que había venido originalmente. - Comentó el peli negro.

Tanto el peli azul como el pelirrojo se miraron antes de centrar su mirada en el presidente del consejo estudiantil con curiosad.

- ¿Que podría ser, eh? - Le pregunto el Matou.

Issei se arreglo los anteojos. - Esperaba que me ayudaran a hacer una pocas reparaciones en la escuela, sus habilidades de reparación siempre han sido muy buenas, incluso milagrosas ayudando al presupuesto de la escuela. -

Los dos viejos amigos miraron con una expresión en blanco a lo que decía el futuro monje, sin embargo, en ese momento Shinji le dirigió una mirada divertida al pelirrojo el cual se percató completamente. El peli azul sonrió con picardía antes de guiñarle un ojo a su mejor amigo. Ese gesto confundió a Shirou a más no poder.

- No hay porque ser tímido, presi. - Le dijo Shinji sonriendo ampliamente. - Déjanos el trabajo pesado a nosotros, sabes que nos gusta ayudar a más no poder. - Dijo mostrando una expresión decidida.

- Hmph, ciertamente puedo confiar en ustedes dos. - Dijo Issei con una leve sonrisa aliviada en su rostro. - Bueno, no les quitó más tiempo. -

- ¡Adiós, presi! -

- Nos vemos, Issei. - Dijo Shirou.

El susodicho presidente del consejo estudiantil asintió en respuesta antes de retirarse a su propia clase.

- Bueno, sentémonos antes de que llegue Fujimura-sensei. - Dijo el peli azul a su amigo.

- Si ... - Dijo el peli azul algo ansioso de ver a Fuji-nee ... No, quizás ella ya no sería la Fujimura Taiga que conocía, tomando en cuenta que ella ya no lo visitaba por el factor que tenían en común.

Emiya Kiritsugu, la variable que faltaba descubrir en este mundo, no estaba aquí ahora. Taiga no tenia razones de conocerlo sin el en la ecuación.

Sin más preámbulos, la pareja de amigos se dirigieron a sus respectivos asientos, los cuales estaban uno al lado del otro casualmente. Y así la clase había comenzado con el sonidobde la campana pero aún faltaba por la llegada de Fujimura Taiga para que diera comienzo la clase como era debido, no obstante, ella aún no había llegado.

Normalmente, el maestro debía estar cinco minutos antes de que suene la campana, pero naturalmente, Taiga no era nada normal en ningún sentido.

Shirou suspiró mentalmente. - "Fuji-nee ... " - No pudo evitar lamentarse, incluso si no posiblemente la Fuji-Nee que conocía, no podía evitar preocuparse por ella.

Sin embargo, no importaba lo que pasara, para la Clase número dos C de segundo año, la clases no comenzaban formalmente hasta un minuto después de que sonara la campana, y fue justo en ese momento que se escuchó a la distancia ...

- ¡Llego tarde, llego tarde, tarde ... ¿Por qué siempre me pasa esto?! - Gritaba una familiar voz con urgencia, hasta que por fin la propietaria de aquella estridente voz entró al salón. - ¡Esta bien, llegue a tiempo! - Dijo a pesar de estar dos minutos tarde, sin embargo, para ella eso era "a tiempo". - Buenos días a to-

Pero antes de que pudiera terminar su frase y dar por comenzado la clase, la castaña se cayó irremediablemente al resbalarse con el piso.

- ... -

Toda la aula queda en un absoluto silencio ante lo ocurrido, en contraste con clamor de hace apenas unos segundos por parte de su profesora. Había sido un radical cambio de atmósfera, algo que solo Fujimura Taiga, la gran Tigre de Fuyuki podía lograr en tiempo récord.

Pero dejando de lado el lado humorístico del asunto, todos se dieron cuenta que la princesa Yakuza se había golpeado muy fuerte en su caída. Ella aún seguía en el suelo, después de haberse dado un golpe en la cabeza con la mesa.

En un primer momento, Shirou se alarmó cuando vio a Taiga caer ... Además de una sensación de déjà vu, pero como el conocía muy bien a la princesa Yakuza, el sabía que estaba bien ...

O al menos eso esperaba.

- Oigan, los que están en primera fila, ¿Pueden ayudar a la profesora? - Dijo Shinji con los brazos cruzados lo suficiente alto como para que todo el salón lo escuche.

- ... ¿Que? Yo no quiero hacerlo. Tengo miedo de que me coma si me acerco demasiado ... - Respondió una estudiante asustada.

El peli azul casi se atraganta con su saliva al escuchar la excusa de su compañera. - ¡Hey, ella no es una tigre de verdad! ¡Ella no haría ... ! - El joven se detuvo abruptamente antes de mirar a Shirou con inseguridad. - ¿No lo haría ... Verdad? -

El pelirrojo sintió una gota de sudor cayendo por su cabeza. - Es mejor prevenir que curar, ¿No? -

- Bueno ... - Dijo Shinji cada vez menos seguro de que hacer. - ¿Al menos deberíamos ver como esta, no? -

Con esas palabras varios estudiantes, incluyendo a Shirou y a Shinji se pusieron de pie y se acercaron para ver el estado de Taiga, quien estaba boca abajo provocando que no pudieran ver su expresión, además, tampoco se movía.

- ¿Deberíamos llevarla a la enfermería? - Propuso uno de los estudiantes, sin embargo, no parecía muy entusiasmado por la idea al igual que el resto de sus compañeros.

Nadie quería cargar con la pesada profesora.

- ¿Eh ... ? Fujimura-sensei, ¿Se encuentra bien ... ? - Pregunta una estudiante vacilante.

Al no obtener ninguna respuesta, todo el salón empiezan a sentir como el sentimiento de preocupación los invade.

- Esto es malo, no hay respuesta. - Dijo Shinji antes de mirar a sus compañeros. - ¿Quien se atreve a despertarla? -

- ¡¿Que?! ¡¿No estarás hablando en serio, verdad?! ¡Si ella no está realmente muerta por ese golpe, matará a aquel que se acerque! - Exclamo un estudiante dramáticamente.

Aunque Shirou no pudo evitar pensar que era una posibilidad muy viable sinceramente.

- Pero no podemos dejarla así. - Dijo el pelirrojo con seriedad.

El peli azul suspiró con cansancio. - Sin embargo, nadie quiere acercarse, ni siquiera tú tienes el valor, Shirou-kun. - Señaló a su mejor amigo.

El susodicho hizo una mueca, incluso después de pasar muchas batallas y experiencias cercanas a la muerte, aún no tenia la valentía necesaria como para enfrentar a Taiga. Sin embargo, eso era un sentimiento que todos aquellos que conocían a la Tigre de Fuyuki compartían.

- Bueno, no tengo nada que reprochar porque yo también tengo miedo. - Dijo Shinji antes de mostrar una expresión de pura seriedad. - Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, no nos queda de otra que hacer ... Eso. -

- Si, eso. - Dijo una estudiante de acuerdo.

A la final, toda la clase está de acuerdo, incluso el pelirrojo pero este último y el peli azul estaban bastantes asustados por la idea, incluso cuando fue el Matou el que la propuso originalmente.

- Bien, a la cuenta de tres ... - Dirigió Shinji. - Uno, dos, tres ... -

- Despierta, tigre. - Dijeron todos juntos al unísono. Aunque a penas fue un susurro, en conjunto resonó por todo el salón de clases.

Sin embargo, la profesora se mueve un poco.

- ¡Oh, está viva! - Dijo Shinji asombrado. - ¡Sigamos así, chicos! ¡Despierta, tigre! ¡Ya es de día! -

- ¡Sensei, eres un tigre si no despiertas ahora! - Exclamó una estudiante.

- ¡No te rindas aún, tigre! ¡Da lo mejor Tigre! - Grita otro estudiante.

- ¡Así es, sensei! - Exclamó Shinji. - ¡Si despierta, entonces te volverá la verdadera Tigre de la Profecía! -

- ¡Tigre! ¡Tigre! ¡Tigre! ¡Tigre! ¡Tigre! - Cantaba toda la clase en conjunto, incluso Shirou se vio afectado por la atmósfera y la actitud carismática de Shinji, y se vio en la obligación de unirse a ellos para salvar a Taiga del sueño eterno.

Y como todo inicio, siempre habrá un final.

- ¡GAHHH! - Grito Taiga despertando de golpe de su inconsciencia. - ¡NO ME LLAMEN TRIGRE ... ! - Rugió cual tormenta.

Sin embargo, todo aquel enojo se esfuma de golpe cuando su faceta como profesora tomó el mando en ese momento. La princesa Yakuza miró con confusión a sus estudiantes quienes no estaban en sus asientos.

- ¿Eh ... ? ¿Que están haciendo todos? No pueden estar de pie en medio del salón de clases. Vamos, vamos todos a sentarse. - Ordenó la castaña con amabilidad.

Todos empiezan a regresar a sus asientos aliviados de que la profesora no recordará que la habían llamado por su odiado apodo.

Shinji miró a Shirou y levantó un pulgar arriba en complicidad junto a una sonrisa llena de picardía. El pelirrojo no pudo evitar sonreír en respuesta cuando llegaron a sus respectivos asientos.

A pesar de todo, esto ... No era tan malo a decir verdad.

El magus de tercera categoría miró hacia la ventana con una expresión reflexiva.

- "Esto es ... ¿Lo que debía ser?" -

...