Pov. Serena.

Eso estuvo mal muy mal no debí mentirle, pero me prometí a mi misma que guardaría esto hasta él final, jamás debo contarles mi secreto es solo de mi... Suspire comenzando a caminar hacia mi casa tengo permiso de ya no ir a las últimas clases de hoy, cuando termine de pensar... Más bien de llorar en el baño fui a la dirección encontrándome con Molly quien me acompañó y le entregue todo a la director su rostro se volvió triste me abrazo entiendo que se preocupen, pero son falsos ya no tendrán a una alumna tan inútil como yo como siempre me lo decían en cada clase, cuando ya me había retirado de ahí me dirigí al patio y ahí me encontré a Haruka.

—¿Cuanto debo de durar así?

Dije a la nada debí avisarle a papá que viniera por mi me estoy cansando mucho... Mis piernas están empezando a flaquear ya casi no me quieren responder, decidí caminar un poco mas hasta llegar al parque donde me senté y suspire aliviada si seguíacaminando, me iban a dar unos terribles calambres.

—Si sigue así -murmuré sobando mis piernas sintiendo un poco de alivio- necesitaré ser llevada en silla de ruedas para poder moverme.

Me burle de mi misma es bueno mantener un poco el humor ¿no? saque mi celular de mi maletíny le marque a papá para que viniera por mi.

—¡Duele, duele mucho!

Grite mientras me removía de dolor en los brazos de mi mamá, sentía como si fuera jalada de mis extremidades y se quisieran desprender de mi cuerpo, eran como las dos de la mañana cuando sentía que no podía respirar y todas mis extremidades empezaron a doler como el infierno, siento mucho dolor y apretaba con fuerza mis ojos.

—Ya pasara -dijo meciendone suavemente susurrando de que ya pasará el dolor- ya pasara cariño.

—¡Mamá, ya no aguantó más el dolor!

Lloraba a mares el dolor es infernal ella igual lloraba al verme así, quiero que esto termine pronto ya no aguantaré más esto, ni un segundo mas...

—Esto pronto terminara mi niña, pronto terminara.

Susurro nuevamente en mi odio lentamente después de unos minutos el dolor empezó a cesar de manera lenta haciendo que me calmara un poco, pero mi respiración era aun agitada mis manos estaban aferradas al camisón de mi madre mientras mi rostro descansaba en su pecho.

—¿Ves? el dolor ya se fue -dijo acariciando mi cabello y mi rostro, sentía como mis manos temblaban- si cariño ya paso...

Mi respiración fue volviéndose más tranquila con el paso de los minutos, ella me ayudó a tomarme las pastillas para aminorar el dolor aunque sea por unos momentos no moví ni un músculo por que sí lo hacia el dolor era infernal y es como si tuviera otro ataque.

—Descansa mi niña -dijo dándome un beso en la frente- si vuelve a pasar solo grita y nosotros venimos inmediatamente.

Asentí levemente mientras se retiraba dejándome sola ni tan sola ya que la luz de la luna me acompaña por lo menos mi guardián no me ha dejado sola como ciertas personas y cerré mis ojos envolviéndome en sueño tranquilizador.

Al día siguiente.

Estoy recargada en la cabecera de mi cama con algunas almohadas sirviéndome de soporte, mientras en frente de mi se encontraba mamá intentado que coma algo por lo menos... Yo alejaba mi rostro.

—Mamá en serio no tengo apetito.

—Come por lo menos algo, necesitas hacerlo.

—No tengo hambre -negué nuevamente alejando la bandeja de comida sintiéndome asqueada con solo el olor- me dan náuseas con solo verla.

—Oh Serena -comenzó a decir llorando y le mire preocupada... No mamá no te culpes nuevamente- debimos haberte llevado antes al médico para que eso hubiera detectado... No estarías pasando por esto, es nuestra culpa.

—Nadie sabía que pasaría esto nadie...

Ella iba a decir algo, pero tocaron el timbre mamá tuvo que bajar a ver quien era se que se culpan de lo que me pasa, pero ellos no la tienen para nada... Nadie la tiene ni siquiera la propia ciencia... Ha los pocos minutos volvió a subir y detrás de ella venía Molly cual me dio una sonrisa triste.

—Hola Sere...

—Molly hola.

—¿Como te has sentido?

—Mucho peor que antes -respondí con un suspiro cansado- anoche tuve otro ataque y este fue grave.

—Serena debe de ser duro todo esto ¿no? -preguntó y acarició mi cabello cual mamá me corto- te queda ese corte

—La verdad si, esto es muy fuerte para mi y gracias.

Le sonreí al momento el comunicador sonó se me hizo raro mire a Molly confundida, ya que no hablamos aquí desde hace mucho tiempo, bueno yo no ya que Luna es la que lo ocupa para hablar con Artemis o con alguna de las chicas nada más.

—Yo lo agarró -dijo agarrándolo y lo coloco frente a mi- toma.

—Aquí Moon ¿que pasa?

—Serena necesitamos que vengas al templo por favor, Mars fuera.

—No puedes caminar -dijo mirándome asustada sabia de ante mano eso, que no puedo caminar, tanto fue los dolores que me daban en las piernas que terminaron por inmovilizarme solo puedo dar por lo menos cuatro pasos- ¿como le harás?

—Papá me llevará y si quieres puedes acompañarme.

Ella asintió al saber eso, yo ya sabia que aceptaría no me iba a dejar sola, le di una sonrisa débil y luego la abrace.

Una hora más tarde

Molly me estaba cargando ya que ella insistió mucho en que subiera a su espalda para que no subiera las escaleras en mi estado actual, mientras llegábamos al cuarto de Rei donde siempre se hacen las reuniones con las chicas... Ya sabia que ahí ya estaban todas, le pedí que me bajara que me esperará afuera así que entre y cuando me acomode todas me miraban.

—Que bueno que viniste Serena.

—Te cortaste el cabello te ves muy mona.

—¿Que pasó con la ley del hielo? -pregunte burlona y las cuatro me muy miraron apenadas- ¿para que me llamaron?

—Queríamos hablar sobre ti has estado muy rara.

—Además ya no te vemos con el príncipe, ¿pasa algo entre ustedes? Las puertas del tiempo se han cerrado.

—Bajaste mucho de peso.

—Te comportas de forma grosera.

Me empezaron a llenar de preguntas y de acusaciones que no me dejaban ni si quiera responder aunque sea una sola, mi cabeza me empezó a dar vueltas me estaba mareando horrible, al ver que no se detenían me moleste y les mire.

—¡Basta! -les grite harta de sus palabrerías y se callaron para verme sorprendidas al escucharme gritar, la verdad tuve que encontrar fuerzas para gritar- ¡ya cállense de una maldita vez! ¿entienden? ¡cállense y dejen de hablar!

—¿Gatita?

Bufé aunque ni duró mucho mi tranquilidad en no tener algo de dolor, en instante empecé a jadear y pronto la respiración me faltaba, buscaba aire me fui inclinando agarrándome el pecho un intenso dolor me atacaba en el.

—¡¿Serena que te pasa?!

Tosí con frecuencia provocando que mi ropa se manchara de sangre, ¡no, no ahora por favor! ahora todo me estaba dando vueltas y siento que en algún momento perderé la conciencia ¿acaso llego el momento?

Continuará...